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Posts Tagged ‘Transacciones Energéticas’

¿Está bien complacernos? ¿Está bien disfrutar de la vida? ¿Hay restricciones en cuanto al objeto de nuestra complacencia o podemos complacernos con todo? ¿Hay restricciones de cantidad o no hay límite? ¿Basta con el efecto que produce la complacencia en su forma más primaria o es necesario enmarcar el efecto producido dentro de una intencionalidad especifica? En este artículo me propongo responder estas preguntas, como parte de esta serie que comencé dos posts atrás en Nuestro desafío fundamental. Allí indiqué que “Hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación […] La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío.” En el artículo previo,  Ir a la Guerra si es necesario, desarrollé el segundo punto y este artículo trata sobre el primero.

Comencé a escribir este Blog como un esfuerzo de divulgación de la Psicología y una forma de compartir el resultado de mi propio viaje a través de ella, ya que estoy convencido de que comprendiendo mejor las cosas podemos tener un marco de referencia para nuestra actuación en el mundo.  Entiendo, por experiencia propia y ajena que esto no es suficiente; comprender y adoptar una posición requiere que luego tengamos el coraje y la persistencia para actuar en conformidad (1). Pero aclarar el marco de referencia propio es una condición necesaria. Así que en esta jornada pública que comencé en el año 2009 compartiendo enfoques, conceptos y hallazgos de autores con los que simpatizo, he tenido una evolución y desde muy recién que estoy incorporando  adicionalmente mis propias posiciones “meta-teóricas”, de manera de hacer explícita mi propia concepción del mundo y del hombre.

Hace poco fui invitado a cenar por una pareja joven que tiene cuatro hijos, entre ellos un bebé de meses. No los conozco mucho realmente, pero ellos saben que soy un recién llegado a Israel y han querido ser amables y ser solidarios al invitarme a la cena de los viernes que es usual en este país (cena de Shabbat). Suelen comer abundantemente como es usual localmente en este día, con un primer plato de entradas, luego un segundo plato de Pescado, luego un tercer plato de Carne, luego un cuarto plato conformado exclusivamente por alguna verdura especial condimentada como Ajo o Alcachofa, seguido de un Postre. Para finalizar, el caballero acostumbra sacar una botella de alguna bebida, que puede ser Vino, Whisky o Arak, para tomar unos tragos acompañándolos con semillas y frutos secos!

Yo no soy de mucho comer y no como carne ni postres. Tampoco como las semillas al final, que aunque me encantan, he comprobado que me hacen daño después de haber comido la cena. Ya ellos saben que soy bastante frugal, así que no se resienten con mis negativas y con mis solicitudes de ser servido con porciones menores.  Aunque no deja de sorprenderles un poco. Ellos presuponen que tengo mucha fuerza de voluntad y que hago esto para cuidar mi figura. Mis hábitos alimenticios no son muy populares quizás en muchas mesas. Incluso pueden causar críticas hacia mi o sentimiento de culpa en personas con sobrepeso. Por eso, escojo muy bien que invitaciones aceptar.

Pero aun cuando mis anfitriones en general conocen mis hábitos alimenticios, no deja de ser un tema de conversación, directo o indirecto. Sé que está rondando en sus mentes. Estos anfitriones en particular hablan Hebreo, pero como todavía yo no lo hablo fluido y el caballero sabe hablar en Inglés, a veces, con el específicamente, puedo hablar en Inglés. Ella acaba de dar a luz a un bebé hace unos ocho meses y quedó con unos kilos de más. Y me comentó de repente que había perdido dos kilos en los últimos tres meses. El caballero por su parte, es esa clase de persona que no dicen que no a ninguna comida, pero que aun así son delgados. Me dice de repente mientras come un trozo de torta parecida a la Mil Hojas con abundante nata y azúcar nevada en su superficie, después de la entrada, el pescado, la carne y la verdura: Trabajo mucho y me gusta darme mis gustos en el Shabbat. Y luego de esta introducción me pregunta: Y tú, cuando quieres comer algo que te gusta, ¿qué es lo que comes? Le contesté cualquier cosa para salir del paso, pero me quedé pensando en esa pregunta los siguientes días.

Mi primera inclinación ante esta pregunta fue decir que nada en particular, que trato de comer lo que me sienta bien y se ajusta a mí. En el pasado daba la explicación de que me cae mal la carne y en general comer en abundancia. Que me cuesta digerir los alimentos. Que luego no puedo ir a la cama. Que me hace sentir muy mal y que absorbo muy fácilmente los carbohidratos y las calorías en general. Sin embargo, esto ocasionó ataques o burlas en el pasado. Cosas como, ¿tú eres metrosexual? ¿Será que tienes ulcera? ¿Estarás enfermo? ¿Será mejor que vayas a un médico! ¿Relájate un poco de vez en cuando y daté un gusto! O, ¿Qué tiene de mal mi comida?

Por años tuve hábitos igual que todos a mi alrededor. Comía de todo aunque no más que los demás. Disfrutaba de fumar. Tomaba café negro a lo largo de todo el día junto con mis compañeros de trabajo en la época de mis comienzos. Incluso en la noche, adopté un hábito de mi ex esposa, y  me tomaba un café con leche antes de ir a dormir. Todo esto trajo como consecuencia que llegué a pesar más de 90 kilos, me sentía incómodo con la respiración, con la ropa, me sentía sin energías en las horas de la tarde después del almuerzo, iba muy tarde a la cama en la noche por la cena, fumaba cajetilla y media diaria y tomaba unos 10 cafés diarios. Además era reactivo, nervioso y acelerado. No me sentía bien. No era feliz. Así que decidí dar un vuelco a mi vida. Acepté que mi cuerpo es diferente, he aprendido que necesita realmente mi cuerpo y procuro alimentar mi cuerpo para que esté sano, de manera que Yo, pueda dedicarme a otros propósitos y no tenga que estar pendiente de que me siento mal por algo que comí, o me siento pesado, no puedo respirar o que la ropa me queda ajustada. Y esto no ha sido fácil, es una labor que no termina nunca y hace falta mucha fuerza de voluntad para ser coherente con esto. Pero cuando actúo comprometido con la realidad de mi cuerpo y me alineo a eso, me siento mucho mejor.

Compartí en las líneas precedentes mis verdaderas razones y testimonio para ilustrar mi esfuerzo de convivir con mi cuerpo. Pero ante la pregunta ¿Qué comes cuando quieres complacerte? no creo que compartiría todas las confesiones anteriores, porque en mi caso la respuesta no es sencilla y es personal y privada. Pero analizando la pregunta, vemos que parte de la suposición de que para complacernos recurrimos a la comida. Pero aunque bastante común, esto no es universal. La pregunta correcta debería de ser, ¿a que recurres tu cuando quieres complacerte?

Se de personas que cuando quieren darse un gusto recurren al alcohol. A otros les gusta el juego y la apuesta. A otros les gusta usar drogas,  y hay personas que solo están pensando en el sexo, en la pornografía. He visto publicidad sobre cruceros para solteros dispuestos a la actividad sexual libre, actividades para Swinger o disfrutar de la prostitución sabiendo que en algunos casos se trata de tráfico humano. Hay toda clase de perversiones que incluyen la pornografía infantil o el abuso sexual de niños.

Hay industrias enteras a nivel mundial que funcionan basadas en las adicciones humanas (2). Algunas son permitidas y queda a juicio de cada persona usarlas con moderación. Otras son consideradas delito y son practicadas a escondidas. Ha habido escándalos de personas famosas o poderosas que en su vida privada recurren a prácticas condenables o se aprovechan de esto.

Algunas actividades pasan desapercibidas como adicciones y son incluso promovidas y percibidas como buenas acciones, como es el caso de la adicción al trabajo, la práctica continua de deportes y los llamados deportes extremos (3).

Claro que hay una diferencia entre comer o trabajar en exceso con la adicción a las drogas, el alcoholismo o las perversiones sexuales. Pero nos guste o no, hay que estar claros en algo: independientemente de que haya aceptación social o conciencia nuestra todos estos “objetos” comparten una naturaleza común: que son adictivos!!!

¿Qué significa que son adictivos? Que son tentadores, que ejercen una atracción sobre nosotros, que producen placer y satisfacción inmediato, que este efecto positivo nos motiva a incluirlo en nuestra lista de deseos, que luego nos vemos comprometidos con esfuerzos para volver a experimentar esta experiencia, que producen cierto nivel de tolerancia en el organismo de manera que para producir el mismo efecto cada vez es necesaria una mayor cantidad y que producen efectos desagradables cuando nos abstenemos de ellos.

La relación con estas sustancias o actividades de naturaleza adictiva cumplen cierto patrón común. Al inicio aumentamos rápidamente la frecuencia de consumo y éste produce una sensación de control, de cierto alivio del sufrimiento de la vida, de entretenimiento y de placer. Y en ese periodo, la persona desea relacionarse con la sustancia o actividad a fin de obtener estas sensaciones. La persona tiene la sensación de que está en control y que usa esta relación para aumentar su control sobre el mundo. Pero llega un momento, en el cual la resaca física o moral puede llegar a ser más desagradable que el efecto placentero momentáneo. Pero aún así, la persona continúa. Incluso, puede suceder que una parte de la persona ya no quisiera mantener esta relación, pero no puede dejar de hacerlo, pues ya tiene una carácter casi autónomo, de tipo compulsivo. Ya el control lo tiene la sustancia, la actividad o relación.

¿Que pueden tener en común el comer, el consumo de drogas, el sexo y el trabajo o incluso, la práctica de deportes extremos? Se ha encontrado que las emociones mismas son adictivas. Y así encontramos personas que son adictas a la tristeza o a la rabia. Y esto nos da la clave para entender mejor como es que cosas tan variadas pueden producir un mismo problema. A la final no importa tanto si es una sustancia o si es una actividad. El punto es que la ingesta de la sustancia o la experiencia de la actividad particular, produce la segregación interna de sustancias químicas que son liberadas dentro del organismo a través del torrente sanguíneo llegando a toda las células. Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Es decir, que lo que puede entrar dentro de ella no lo hace libremente, sino a través de receptáculos de la membrana. Es como ese juego de bebes que es una casita que tiene tres ventanas; una en forma de triángulo, otra en forma de circulo y otra en forma de cuadrado. Y por otra parte, hay tres  bloques adecuados en tamaño, uno en forma de pirámide, otro en forma de esfera y otro en forma de cubo. Y el cuidador le muestra al bebé que se pueden introducir las figuras dentro de la casita. Y cuando el bebé trata de imitarlo no lo logra al inicio, porque intenta meter la pirámide por la ventana cuadrada, o la esfera por la ventana triangular. Hasta que se da cuenta que tienen que pueden entrar si se mantiene su correspondencia.

Así mismo, sucede que la membrana celular tiene un receptor para el oxígeno, y otro para proteínas y así sucesivamente. Pero resulta que también tiene uno para las moléculas adictivas. Y en la medida que la persona recurre más a aquello que las produce internamente, al reproducirse la célula, ella se modifica para aumentar el número de receptores del placer. Esto quiere decir que a la final el comportamiento a nivel bioquímico es común independientemente del “objeto” y que su proceso es similar. Conclusión: tenemos que cuidarnos por igual de todo aquello de naturaleza adictiva. No solo abstenernos de no incurrir en las que son prohibidas por la Sociedad, legal o moralmente, sino también incluso por las que son aceptadas socialmente o que son incluso promovidas en ciertos círculos, como es el caso de los que rinden culto a la comida, la bebida, el trabajo o el deporte extremo.

Todos estos “objetos” aceptables o no, acarrean el mismo resultado final: la persona comienza a girar su vida alrededor de eso. Estudié en una fuente de Sabiduría a la que recurro que la definición de Idolatría no tiene que ver necesariamente con postrarse ante ídolos o estatuas, sino con toda actividad en la que la persona desconoce la fuente verdadera de su Creación y permite que su vida sea controlada por una fuerza intermediaria.

Hay un razonamiento que se atribuye a un autor teológico medieval, pero que encontré en mis investigaciones personales que es muy anterior y su origen se remonta a un protagonista residente a la Babilonia de la Edad Antigua. El razonamiento parte del reconocimiento que existen diversas fuerzas en la Naturaleza que pueden gobernar ciertos acontecimientos. Y que por tanto, el recurrir a esta fuerza y disfrutar de su beneficio, así como dedicar nuestra energía para procurárnosla, es entendible.  Pero que esta fuerza debe haber sido creada, formada y mantenida por otra a su vez de un carácter precursor. Entonces, por qué en lugar de dedicarnos a procúranos de esta fuerza y recibir su beneficio, no recurrimos a su causa? Y si seguimos este razonamiento varias veces, nos encontraríamos que hay una causa y fuerza primordial, y que si a esa reconocemos como nuestra fuente y origen, y a esa dedicamos nuestro Servicio, recibiremos un beneficio de ella que es perdurable y verdadero. Recurrir a las fuerzas intermediarias es un desperdicio de energía si podemos recurrir a esa fuerza primordial.

Entonces, en lugar de practicar el culto y servicio a las fuerzas intermediarias, es preferible dirigir nuestra atención a la fuerza primordial que es causa de todo. Esa misma que ha dado luz a nuestra chispa esencial y que se encuentra en otro plano no material y que sustenta y da vida a todo. ¿Y como poder llevar esto a la práctica cuando parece tan abstracto?

Usando el lenguaje de la Psicología encuentro que hay un camino para llevar esto a la práctica y es el de la auto realización personal. Al encontrar nuestro camino propio, que expliqué en el primer artículo de esta serie, al reconocer nuestra individualidad, definir nuestras fronteras, reconocer nuestro núcleo singular y único y dentro de este, distinguir entre la parte que nos quiere llevar al sometimiento a las fuerzas intermediarias, sea por la vía del ataque o sea por la vía de la seducción, de la parte que nos conduce al desarrollo personal, al florecimiento como el ser humano único con un aporte único que hacer al mundo para dejar un legado que tiene un sello personal.

En la serie transacciones energéticas identifiqué este camino como uno que nos hace sentir Vigor, engagement y satisfacción. Esta satisfacción es mucho mejor que el placer momentáneo, es más perdurable, es la Felicidad que hablaba Espinoza (Buscar en este blog Geometría del bienestar). Es un camino que produce un efecto espiral en nuestra vida (buscar en este blog Resiliencia). Su punto de partida es la convicción de que si vamos a poder lidiar con los obstáculos y sortear las amenazas (Ver en este Blog Empowerment).

Entonces, ¿por qué contentarnos con poco si podemos obtener más? No en vano todas las civilizaciones antiguas definieron lo que era Tabú para ellas: es decir, aquellas cosas que bajo ningún concepto sus miembros podían darse el lujo de hacer.

Esta claro que las insatisfacciones y las frustraciones de la vida afectan nuestro estado de ánimo y nuestra auto estima. Y en el carrousel de la vida a veces nos sentimos “arriba” y otras veces “abajo”. Y cuando nos sentimos “abajo” quisiéramos un alivio a esto. Incluso pudiéramos aceptar “teóricamente” que el camino del florecimiento personal, y el convertirnos en la mejor versión de nosotros es la verdadera fuente de la felicidad y la satisfacción perdurable. Pero este camino es arduo y muchas veces las pruebas son largas y difíciles. Sólo un porcentaje muy bajo de la población logra mantenerse hasta el final. La gran mayoría renuncia a esto, no insiste más. Racionaliza su fracaso con la idea de que “así es la vida”, “esto es lo que hay”, es mejor un poco de placer inmediato que un tesoro detrás del arco iris. O a lo mejor ya desde muy temprano en su vida tomó la via de los atajos y nunca se dedicó a “trabajar” en pro de realizar su potencial y todo esto le suena a “ilusiones” e “idealismo”.

La vida si es dura. El trabajo de realizar nuestro potencial puede estar lleno de espinas o no ser muy claro o ser muy largo. Y no nos podemos privar del placer del todo.  Necesitamos un poco de placer. No podemos abstenernos por completo de él. Pero, siempre y cuando, 1) sea con los “objetos” adecuados, es decir, con una buena comida, una buena bebida y actividades gratificantes saludables como escuchar música, hacer ejercicio, apreciar la naturaleza, estudiar, meditar, reflexionar o ayudar a otros. 2) Sin perder de vista que aunque sean objetos adecuados, hay que usarlos con moderación y manteniendo un equilibrio. 3) Tener una intencionalidad, hacerlo dentro del marco de que es un disfrute momentáneo en aras de uno mayor: nuestro crecimiento y desarrollo. Es solo un alto para celebrar y honrar a la vida, para agradecer a la causa primordial, para alimentar nuestra chispa Divina.

De manera que es importante entonces distinguir que en el mundo hay tres tipos de cosas con las que nos relacionamos. En primer lugar, cosas de primera necesidad que podemos usar ad libitum. Que son necesarias para vivir y que usamos de manera instintiva y con límite natural. Son actividades y sustancias que no son adictivas. Como el agua, el aire o las obligaciones diarias. En segundo lugar, hay cosas que son adictivas pero que son permitidas. Con estas cosas tenemos que tener mucho cuidado, porque al ser permitidas podemos caer presa de ellas fácilmente y sin tomar conciencia de que estamos en problemas. Y por último, hay cosas que son adictivas y que son prohibidas. Estas cosas son muy peligrosas, perjudiciales, denigrantes y condenables. Y tenemos que alejarnos de ellas y de quienes las practican.

Hay una línea muy delgada que no voy a abordar sobre lo permitido y lo no permitido. La pregunta de fondo aquí es quién lo permite. Nadie está completamente facultado y es completamente competente para dictaminar lo que “es permitido”. Ni las leyes de un país, ni el código de actuación de un grupo, ni la ideología personal de alguien en particular. En materias como estas me remito a la sabiduría universal del acervo histórico de la humanidad, la sabiduría perenne. La sociedad, en resumidas cuentas, no es un referente válido para esto necesariamente.

Entonces, los invito a dejar a un lado el auto engaño, la negación o la justificación. Y ver con ojos más críticos que sustancias o actividades, o incluso emociones, los están esclavizando, están controlando su conducta, están haciendo que su vida gire alrededor de ellas, les hacen sentir ansias y deseos, que les dediquen sus pensamientos, que usen su tiempo, dinero y otros recursos en ellas. El reconocimiento es un primer paso muy importante. Escríbalo para que no lo olvide.

Una vez reconocido, decida un objeto del deseo del cual independizarse.  Es obvio que las cosas prohibidas hay que dejarlas de inmediato. Pero con aquellas que son permitidas, tal vez puede ser útil primero clasificarlas de acuerdo al nivel de dependencia. De algunas cosas dependemos más que de otras, así que un enfoque posible puede ser comenzar por lo más sencillo, lo que tiene menor nivel de dependencia. Otro abordaje puede ser comenzar por algo muy dañino y perjudicial. Cada quien debe decidir que escoger.

Tercer paso, que estrategia usar. Dejarlo del todo y prohibírselo? Solo disminuirlo? Está claro que las cosas no permitidas hay que dejarlas por completo. Pero con las cosas que son permitidas, ¿como hacer? Hacerlo progresivamente? mantener una cantidad de consumo? Eso tiene que determinarse en función de cada caso.

Solo resta intentarlo una y otra vez e ir aprendiendo en el camino. No hay soluciones mágicas ni universales. Solo la voluntad y la persistencia. Podemos inspirarnos en los pasos que recomienda la AA. Lo más importante es convertir esto en un objetivo personal. Tal vez parte de nuestra misión personal sea aprender a independizarnos de uno o varios de estos objetos.

 

 

Nota 1

No hay que olvidar un famoso dicho que dice: Si no actúo como pienso, término actuando como actúo. Esta frase de la Sabiduría Popular encaja perfectamente con los descubrimientos que hizo el Psicólogo Leon Festinger que le llevaron a postular su teoría de la Disonancia Cognitiva. Esta teoría plantea que las personas no pueden albergar dentro de sí una incongrencia. Entonces si actúan de una manera incongruente con sus principios van a experimentar una tensión que no ls va a dejar tranquilos hasta que hagan alguna de dos cosas posibles. Una, lamentarse de su comportamiento y tomar las medidas necesarias para corregirlo y asegurarse de que no vuelva a ocurrir. O, dos, dejar el principio que tenía a un lado, descartarlo, y en su lugar asumir, no necesariamente en forma explícita, otro principio que justifica su comportamiento.

Nota 2

He sabido de grupos ideológicos y de poder que usan las adicciones como una manera de debilitar las sociedades con la finalidad de quebrarlas. Algunos solo para obtener un beneficio. A estos les conviene mantenerlos como esclavos. Pero hay otros más radicales y racistas que lo hacen con la finalidad de destruir a las sociedades e imponerse en el mundo como la única ideología válida.

Nota 3

Hay adicciones más disimuladas, incluso para la persona misma, quien no sabe que padece de la adicción. Como es el caso de las adiciones asociadas a las relaciones con otras personas o con el mundo en general. Por ejemplo, personas “co-dependientes” que mantienen relaciones tóxicas, personas que siempre atraen el mismo tipo de pareja, sea que las engaña, sea que abusa de ellas, sea que las maltrata de alguna manera o que necesita ser salvada. También hay personas adictas a jugar ciertos roles en el mundo como “ser un perdedor”, “ser un incompetente”, “ser desdichado” o experimentar en forma crónica ciertos sentimientos, como el de victimizarse, quejarse, encolerizarse, decepcionarse o desesperanzarse. Estas adicciones son más sutiles porque las personas no se dan cuenta de su propio patrón y de cómo es que “atraen” hacia sí el tipo de situaciones que las hacen sentir de cierta forma que es típica a lo largo del tiempo.

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Lo que define nuestra individualidad es el hecho de que tenemos fronteras que nos diferencian del entorno circundante.

Es cierto todo eso que dicen los Fisicos Cuánticos y las corrientes espirituales respecto que que todo es Uno y que todo está conectado, y que todo es una manifestación externa de una unidad oculta. Todas esas ideas de que la diferenciación es una ilusión perceptiva porque al final somos Neutrones, Protones y Electrones, junto a partículas subatómicas, organizadas en formas que dan la ilusión de separación y diferencia. Y creo que no debemos olvidar todo eso; que nuestra fuente original es una sola y que estamos conectados con todo el Universo, con todo el Planeta y con Todos los otros Seres Humanos. Y esto debe recordarnos siempre practicar la Compasión con nuestros semejantes.

Pero por alguna razón una chispa del núcleo mismo del Cosmos, está plantada dentro de un Organismo Neuro-Bio-Quimico con Piel. Aunque tomados de la Esencia Original, tenemos una misión especial en esta Circunstancia que algunos consideran es una ilusión Holográfica: tenemos una Individualidad que nos distingue de otros.Aclarado eso y debidamente contextualizado, pasemos entonces a hablar de nuestra Individualidad.

Que la primera meta entonces, de nuestra Individualidad es la de definir y reafirmar nuestra Frontera con el mundo y con los demás. Y esto no es un fin en si mismo, sino que la única forma de poder contribuir de forma tangible, constructiva y perdurable al mundo, es a través de nuestra Individualidad; es dando de nosotros lo que es Único.

Pero si no protegemos y cultivamos esta Unicidad se vería en seria amenaza de disolverse con nuestras partes menos nobles y más burdas, reduciendo así su capacidad de aporte y originalidad. Así que la razón de definir y reafirmar nuestra Frontera y circunscribir nuestra Esencia, no es un acto Egoísta. Sino que para ser la mejor Persona que podemos Ser como entidades proveedoras, creativas y productivas en la Sociedad, es necesario crear un espacio Sagrado internamente que permita el fortalecimiento y desarrollo de nuestra Unicidad.

La forma concreta como definimos nuestra Frontera es a través de la Fijación de Límites en nuestra relación con el mundo en general y con las personas. Es decir, que estamos dispuestos a hacer y que no, en que vamos a cooperar y que vamos a rechazar, que vamos a adoptar como propio y que vamos a alejar de nosotros, que vamos a compartir con otros y que no, a que le vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestra energía y a que no. Al definir lo que va bien conmigo y lo que no, estoy definiendo mi Frontera. Si escucho lo que dice mi Voz Interior, si escucho mis intuiciones, si sigo mis sueños e ideales, estoy aclarando y definiendo mis fronteras. Si me dedico a aquellas cosas que me hacen bien y son saludables para mí, y me alejo de aquellas que no, también estoy definiendo mi Frontera personal.

De manera que un primer aspecto en este tema es el de la Definición de nuestros límites. Esto incluye límites con respecto a lo que estamos dispuestos a hacer en nuestra vida personal tanto como en nuestra vida interpersonal. Me gustaría dedicar este artículo a la Fijación de límites en las Relaciones Interpersonales y en otro posterior dedicarme al otro aspecto. Pero debe quedar claro que el punto de partida de los límites en las relaciones es la definición que nosotros mismos tenemos de nuestra Frontera Personal en general. Es decir, una persona podrá fijar límites más claros en las relaciones, en la medida que conozca y defina con mayor claridad sus límites generales.

No es posible hacer un manual o procedimiento para definir y establecer los límites porque cada persona tiene que hacerlo en función de su propia Unicidad y es esta tarea en buena medida una de las principales tareas de su desarrollo. En cierta medida se asemeja a lo que el Psiquiatra Car Jung llamó Proceso de Individuación. Y cada persona al ser diferente debe definir cuan amplio y flexible puede ser, o cuan estricto y circunscrito le conviene.

Podríamos distinguir distintos tipos de límites respecto a lo que estamos dispuestos a hacer y a aceptar en otros; límites en el espacio físico (distancia y contacto), límites en el espacio verbal (contenido y tono de las conversaciones y palabras), límites psicológicos (contenidos mentales), límites en la acción (conductas específicas), límites en los hábitos alimenticios (consumo de alimentos y bebidas) o el plano espiritual incluso (rituales, oración, creencias).  Y cada uno debe definir sus propias fronteras en cada caso. Estas fronteras deben ser un reflejo de su Individualidad y lo que le encaja mejor con cada quien, que le permita sentirse en autonomía y confortablemente. Aunque también puede haber variaciones según el contexto, la circunstancia y las personas específicas.

La fijación de límites es una habilidad personal aprendida que tiene que ver con el Respeto a los demás y hacia sí mismo. Se aprende a través del modelaje en el proceso de crianza y de las experiencias personales. Una persona a la cual le hayan violado sus límites personales en forma física o psicológica, no respetándolo, o que lo haya presenciado en forma continua en su entorno inmediato, es una persona que tiene mayor dificultad para tener claras sus Fronteras. Por el contrario, quien haya sido educado con respeto y eso es lo que vio a su alrededor, tiene una mayor ventaja en esta labor. Para unos y otros, teniendo en cuenta que tienen puntos de partida diferentes, existe el reto de aprender a lo largo de la vida, cuál es la esencia de su identidad y cómo hacerlo florecer, cuáles son sus vulnerabilidades y cómo manejarlas,  cómo conseguir un espacio seguro y saber rodearse de las personas adecuadas.

Entonces una primera tarea consiste en hacer una revisión personal de cuán claros estamos en lo que es nuestra Individualidad y aporte único al mundo y si estamos cuidándonos y cultivándonos adecuadamente. ¿Nos sentimos drenados con frecuencia? ¿Nos sentimos frustrados porque alguien no se comporta como deseamos? ¿Estamos en relaciones donde nos maltratan y abusan en algún sentido? ¿O en relaciones donde no nos sentimos apreciados? ¿Nos quejamos de continuo por nuestras responsabilidades o por lo que no tenemos?

Este diagnóstico nos va a permitir determinar cuán alineados estamos en nuestro camino de desarrollo personal y puede ser una base útil para reflexionar sobre que hacer para acercarnos más a lo que somos y lo que necesitamos como Seres Especiales y convertirnos en unos Proveedores y Aportadores en el Mundo.

Si pensamos que otros son los causantes de cómo nos sentimos, porque hacen o no hacen ciertas cosas, puede que sea cierto, pero también es importante saber que somos dueños de cómo nos sentimos y podemos elegir como sentirnos frente a las circunstancias que nos rodean. Nos pueden apresar y maltratar externamente, nos pueden atacar en nuestras pertenencias y bienes, y aun así mantenernos libres, en paz, en majestad y ser dueños de nosotros mismos en nuestro interior. Esto es muy profundo y solo su ejercicio y perfeccionamiento puede acercarnos a esto. Esta idea la han elaborado personas como Víctor Frankl y Nelson Mandela a partir de su contacto con el sufrimiento. Y como dice el Biólogo Maturana en su libro El Arbol del Conocimiento; no es propiedad de la bala penetrar la carne, sino propiedad de la carne ser penetrada por la bala.

Entonces la actitud de una persona molesta porque otro no lo llama, o no le dice algo concreto, o en general por que el otro no hace lo que éste piensa que debe hacer, es una manifestación de que la persona no tiene sus Fronteras bien definidas. Esta persona está esperando que otro haga algo para llenarlo. Y esto era válido en la niñez, pero en la Adultez tenemos que aprender a llenar nuestras necesidades, atendernos, cuidarnos, querernos y valorarnos, y no depender de que nadie lo haga. No podemos esperar confirmación o afirmación de los demás.

Y lo más probable es que si una persona está atribuyendo a otros la causa de sus sentimientos y emociones, de su malestar o de su situación, incluso de su conducta, es porque esa persona, tiene un problema en la definición de su propia Frontera. Y si lo tiene, es muy probable que no sepa a ciencia cierta en que consiste tener Fronteras claras, y que por tanto, se relacione con muchas personas similares, sin darse cuenta, es decir, esté rodeado de personas que no tienen claras sus Fronteras y que por tanto, no saben fijar límites, lo que hace todo más difícil, porque ¿de quien van a aprender? En un caso así, en que la persona es parte de una familia o relación en donde todos carecen de Fronteras o son muy débiles, este ecosistema le impide cambiar y crecer, haciendo doblemente difícil el aprendizaje y el cambio, ya que cualquier intento de crecimiento es visto por su ecosistema como una amenaza.

Lo primero entonces es definir cuáles son nuestros parámetros en la relación con el Mundo; que es lo que queremos y necesitamos, para que y por qué, y como eso va a contribuir en que seamos un Actor Productivo en el medio donde nos desenvolvemos. Que metas son importantes para nosotros en la Vida, cuáles son nuestras preferencias de estilo de vida, que tipo de actividades son interesantes y estimulantes para mí, que tipo de personas me interesa cultivar.

Aquí nos podríamos detener un buen rato. De hecho, con muchos de mis consultantes, es aquí donde llegamos y comenzamos realmente a avanzar y a dedicar más tiempo. Muchas veces nos quejamos de una relación o de una situación específica que no nos gusta. Y no quiero decir que no sea necesario definir cuál es la Acción necesaria en un caso particular, sino que También es muy importante primero que nada en estar claros en la definición del Actor o Sujeto de esa acción. Pero sigo adelante porque este tema se sale del ámbito de este artículo y lo he tocado en otros artículos de este Blog.

Entonces, la Definición de nuestros Límites Personales es clave, no acaba nunca y es, sobre todo, una tarea de nosotros con nosotros, aunque la experiencia con la vida y con los otros, nos proporciona retroalimentación para enriquecer este trabajo personal.

Otro aspecto importante es el Reconocimiento de traspaso de los Límites, lo cual implica que haya una Toma de Conciencia. Si vivimos estresados y reactivos, apegados a la circunstancialidad del día a día, nuestra Conciencia se ve reducida. De manera que a través de diversas prácticas, entre ellas la meditación, el mindfulnes y las actividades contemplativas, es importante ampliar nuestra conciencia para aumentar nuestra capacidad de registro de las experiencias.

Hay dos fuentes primarias de reconocimiento de que nuestra Majestad Personal está siendo franqueada: el sentido  Visceroceptivo y los Sentidos Sensoriales. A través del Nervio Vago percibimos ligeras variaciones en nuestro medio interno corporal. Cambios en nuestras Vísceras mismas reflejan en forma instantánea que algo no está bien. Y tenemos que aprender a Leer estos Signos y Señales internos. Y hacer una evaluación sobre la procedencia o no de que nuestros límites están siendo traspasados y que es necesario hacer algo. O la información puede ser percibida a través de algún otro sentido, como la vista, la audición o el tacto, sin necesidad de que haya una reacción interna: alguien que se acerca demasiado o nos toca fuera de nuestro código de intimidad para con esa persona, o que dice algo o algo que vemos.

El siguiente aspecto o paso, por decirlo de alguna manera es la evaluación de esa señal para corroborar si hay violación de nuestra Frontera, es decir, Determinar si hay Violación de nuestra Frontera. No tenemos que ser reactivos y atender en forma mecánica cualquier señal de amenaza, sino que es necesario procesarla, tomando en cuenta las definiciones que hemos hecho de nuestras fronteras y el contexto específico en que ocurre el evento. Teniendo en cuenta tanto la señal como la circunstancia particular en la que esto se presenta, tiene que haber un Discernimiento de si en efecto hay un traspaso de nuestra Frontera y si es necesario y conveniente que fijemos límites.

En este punto es muy importante dejar a un lado ciertas inclinaciones de nuestra personalidad que podrían llevarnos a oscurecer nuestro discernimiento en estos casos. Como no es confortable, es algo antipático poner límites y muchas personas se sienten ofendidas cuando hacemos algo para fijar nuestros Límites, entonces muchas personas prefieren convertirse en Complacientes. Es decir, para no tener que definir límites y despertar posibles conflictos con los demás, terminan adaptándose a los demás en exceso. No digo que a veces un poco de flexibilidad no sea necesario, siempre y cuando ésta no sea un reflejo de falta de claridad en nuestra Frontera.

Por otra parte, hay muchas personas que para evitar problemas y no tener que andar fijando límites con los demás y enfrentar posibles conflictos y tensiones, evitan a los demás y marcan límites muy rígidos y distantes con los demás. Bueno, esto puede ser una preferencia personal respetable y habrá Temperamentos que necesiten vivir de ese modo. Sin embargo, tenemos que saber si esta rigidez no es un mecanismo de defensa que está escondiendo en el fondo una Frontera muy débil. Las personas que desarrollaron un attachement Indiferente en su infancia en la relación con sus cuidadores, son personas que lucen muy independientes y distantes de los demás, pero que en el fondo no saben establecer vínculos seguros.  Son personas que en un momento dado se enamoran o se entregan ciegamente a una amistad y luego son decepcionados y quedan muy heridos, reforzando su patrón de Indiferencia aparente. Son este tipo de personas que dice; mientras más conozco a la gente, mas quiero a mi Perro!

Así que el punto importante no se trata de ser abierto y flexible o distante y rígido. Si ser abierto o distante es un reflejo de una diferencia temperamental, está bien. Pero hay que evaluar si esto es un reflejo de que la persona no sabe decir que no, o si es un reflejo de que la persona no sabe cuándo y cuánto confiar.

El siguiente aspecto o paso es la Regulación Emocional. Poner límites no es muy confortable para uno mismo y no es muy popular. No hay porque suponer o esperar que los otros comprendan en forma tácita cuáles son nuestros límites y los respeten. No necesariamente cabe molestarnos con el otro porque ha traspasado nuestros límites. El primero que tiene que estar claro en cuáles son y defenderlos somos nosotros, no los demás. De hecho, no podemos controlar el comportamiento de los otros. Así que molestarse en estos casos, puede ser un desperdicio de energía que incluso haga perder efectividad ante el otro, que más bien puede percibir que le estamos mostrando nuestras vulnerabilidades.

De manera que es muy importante regular nuestra emocionalidad para asegurarnos que cualquier sentimiento de molestia o temor que se haya despertado por el traspaso de nuestra Frontera, no vaya a infiltrarse en la puesta en práctica de nuestra estrategia, transmitiendo una contaminación propia y personal que podría distorsionar el mensaje principal, capturando la atención del otro y convirtiéndose en protagonista en el fenómeno comunicacional. Por ejemplo, el otro al percibir indicios de nuestra emocionalidad podría responder a eso y decir; no te lo tomes así que no te estoy atacando.

En caso que se haya determinado que efectivamente hay violación de nuestros límites, el siguiente aspecto o paso, es la Estrategia a seguir. Tenemos que evaluar si la estrategia consiste en retirarnos o si consiste en decir o hacer algo. Esto es muy variable. Es obvio que si se trata de alguien con quien tenemos que relacionarnos con frecuencia es importante entonces que sean definidos los límites ante al otro de manera que no vuelva a ocurrir y aprender a convivir. Pero incluso que no lo vayamos a ver más, a veces es necesario también decir algo para recuperar nuestra dignidad personal y reafirmarnos.

A veces es mejor callar ante una situación de traspaso de los límites. Dejar pasar. Aprender como son los demás. Elegir en la medida que puedo con quien compartir y qué compartir. Pero en muchos otros casos es necesario hacer algo concreto para fijar límites, lo cual implica ir al terreno de la Acción.

Una acción muy básica es consiste en ser asertivo, lo cual implica en hacer consciente al otro de que su acción constituye un traspaso de nuestra frontera. Es decir, manifestar nuestro parecer y nuestra posición. Decir no me gusta que me traten así. No me siento confortable cuando haces tal cosa. No quiero hacer eso. No estoy de acuerdo en eso. Esto es lo más que podemos hacer, referirnos a nosotros. No olvidar que no podemos controlar al otro, pero si puedo referirme a mí y a lo que quiero y necesito.

Es muy importante sopesar el impacto de nuestras palabras y dependiendo de la relación, de la cercanía y de la gravedad del acto, decidir el tono, la firmeza y la forma de decirlo. Podemos decirlo de una forma simpática o ruda y eso depende de muchos factores. Pero que estos factores sean “ambientales” y no factores “internos”. Hay personas que solo hay que informarles con simpatía cuáles son nuestras preferencias y hay persona que simplemente hay que irles directo con una negativa tajante.

En materia de espacio personal, por ejemplo, es común encontrarse con personas que invaden el espacio personal del otro y se acercan demasiado o son “tocones” o “sobones”. Tanto entre sexo opuesto como en el mismo sexo. O que hablan en un lenguaje vulgar y escatológico al que no estamos acostumbrados. O que tienen preferencias alimenticias que dan por sentado que son universales. Hay personas que cuando hablan muestran un prejuicio implícito que quien no se comporte de la misma manera que ellos está mal. Hay personas que con la mejor intención del mundo y con ánimos de mostrar afecto invitan a sus casas a comer determinados alimentos asumiendo que el otro lo hace también: Vente un fin de semana y hacemos una parrilla! Vamos a reunirnos a tomarnos unas cervezas! Pero y ¿que sucede si el otro es vegetariano o no toma licor porque le cae mal?

No toco el tema familiar y de la educación de los hijos, porque es un tema muy especializado para el alcance de este artículo. Pero sobra decir que en si en nuestras relaciones sociales debemos ser muy cuidadosos en la forma como ponemos límites, allí mucho más. Pero fuera de las relaciones con los amigos y la familia, en las relaciones profesionales también tenemos que fijar límites. A los compañeros de trabajo, al Jefe, a los otros departamentos, a los subordinados. Hay códigos específicos como esto puede hacerse en el caso de límites que tienen que ver con el trabajo propiamente dicho, pero también se combinan con aspectos personales. Al final coloco un par de anécdotas personales que pueden ilustran la importancia de tener una visión clara de lo que queremos para nosotros y por qué hacemos lo que hacemos, y saberlo explicar y saberlo defender. Es obligado que mencione que una semilla de debilidad en la Frontera Personal en el mundo del trabajo es el Workaholism. La persona con esta tendencia quiere sobresalir y esto hace que se haga muy complaciente no sabiendo decir No a la empresa, lo cual tiene un alto costo en su vida personal. Escribí sobre esto en dos artículos en este Blog.

Ser asertivo y poner límites puede despertar la conflictividad del otro y su agresividad. Así que tenemos que estar preparados para lidiar con esto y salir airosos de ello. Máxime cuando nos topamos con gente tóxica. Si la relación nos conviene y tiene continuidad, va a ser necesario entonces que encontremos un camino de dialogo y entendimiento con el otro que algunas veces puede requerir de negociaciones.

Además de acciones verbales también pueden ser necesarias acciones de hecho. Esto puede abarcar desde recurrir a otros actores, como asesores, coachs y terapeutas, hasta recurrir a entidas, organizaciones e instancias, para aumentar nuestro empowerment, hasta alejarnos de ciertas personas y situaciones e iniciar nuevos emprendimientos que cambien la dinámica de nuestros acontecimientos futuros.

No siempre hay que poner los puntos sobre las “ies”, manejar conflictos, negociar o tomar acciones. Que estamos claros en cuáles son nuestras fronteras personales, a veces es suficiente. A veces no es conveniente “ir a la guerra” para hacer un punto de honor. Porque los costos van a ser mayores, o estamos en desventaja, o estamos en peligro, o no tenemos poder. Y en esos casos es mejor callar y optar por no dejarse doblegar por dentro. Pero siempre que podamos es mejor hacer el ejercicio de definir nuestros límites. Al igual que como un ejercicio físico, para mantenerse en forma. Porque sirve de retroalimentación para redefinir mejor nuestra frontera, aumentar nuestra conciencia y nuestro discernimiento, tener más habilidad de regulación emocional y ser mas diestros en la ejecución. Esto nos permitirá estar mejor preparados para cuando realmente estemos en el extremo de tener que ir a la Guerra de verdad verdad.

Conozco una ideología y sistema de vida la cual comparto que dice que siempre que sea para salvar la vida es mejor acoplarse. Sin embargo, es muy radical al establecer que uno tiene que hacer cualquier cosa necesaria para fijar límites, incluso hasta dar la vida si es necesario, si se le quiere imponer el reconocimiento de otros valores a expensas de los propios, mantener relaciones inapropiadas de tipo sexual o atentar contra la vida de los semejantes.

Solo me detengo a comentar el primer aspecto para permitirme decir que es muy común, en formas muy sutiles, que muchos no usan la fuerza para hacer que los demás abandonen sus identidades y adopten sus valores y forma de vida. En el Film El Diablo Viste Prada, se observa como una figura de poder, sin fronteras propias, entrega su vida a la ambición, la búsqueda de la gloria y del reconocimiento, sin importar el costo a nivel personal y familiar. Una chica inexperta comienza a trabajar para ella. En el desarrollo del Film vemos como sin imponerse, la figura de poder logra inclinar hacia su Culto a la chica inexperta que no tiene todavía bien formadas sus Fronteras. También podemos ver en el Film Rush que expone la vida del corredor de autos Nicky Lauda, cómo al no tener una Frontera clara, el protagonista se dejó arrastrar por la conducta temeraria de un oponente en las competencias que le llevó un accidente que desfiguró su rostro y que estuvo a punto de llevarle a poner en riesgo su vida.

Muchas veces, la Guerra no es tanto con el otro. Puede ser que haya un Otro y puede ser que haya que ir a una Guerra con él. Puede ser que incluso tengamos que estar dispuestos a dar la vida del traje corporal a favor de mantener la vida de la chispa Divina que reside dentro de nosotros. Pero la Guerra más importante es la que tenemos que librar para definir aquello que pertenece a nuestra Individualidad dadora de Vida y que es la esencia personal que debemos cultivar, de aquello dentro de nosotros más burdo, fuente de nuestras vulnerabilidades, que si bien también está con nosotros y nos pertenece de alguna manera, tenemos que saber apartar porque conducen a la auto destrucción.

 

Lecturas sugeridas en este Blog:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2014/11/30/reponiendo-fuerzas/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-energeticas-iii-fugas-energia/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

 

Anécdotas personales en el mundo organizacional:

En mis inicios profesionales pasé por el mundo organizacional y me desempeñé como gerente de recursos humanos en varias empresas. Puedo compartir dos anécdotas que pueden mostrar como la definición de la frontera que uno hace a nivel personal a favor de las propias concepciones y visiones del rol que a uno le toca desempeñar impacta la dinámica de las relaciones de trabajo y del rol que a uno le toca desempeñar.

Era el gerente de recursos humanos de una compañía y un día me llamó el Gerente General a su oficina. Cuando llegué él estaba reunido con el Gerente de Informática. Me comentó que aquel recibe muchas solicitudes de Apoyo a Usuarios y que no se dan abasto en el departamento para atenderlas, lo cual afecta su dedicación a otros proyectos. Que estuvieron discutiendo sobre esto antes que yo llegara y habían decidido dictar cursos para incrementar las capacidades de los usuarios de manera que disminuyera la demanda de atención al departamento de Informática. Que yo me pusiera de acuerdo con él para que el departamento de Recursos Humanos se encargara de la logística de salones, refrigerios y asistencia del personal.

Yo asentí y le dije al Gerente que contara conmigo para apoyarlo. Pero sinceramente algo no me había gustado en esa situación. ¿Cuál era la expectativa que se tenía acerca de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de esa empresa? ¿Coincidía con mi visión personal? Definitivamente no. Así que me quedé esperando que terminaran la conversación y el Gerente de Informática se retirara para conversar al solas con el Gerente General. El Gerente General me miró como preguntando que hacía allí y por qué no me iba. Y le dije expresamente que quería hablar con él, e hice un gesto de dejarles un poco de privacidad alejándome un poco, pero sin abandonar la oficina por completo en señal de que estaba esperando.

Cuando se presentó la ocasión le dije, sin estar molesto pero si muy firme, que yo tenía una visión del Departamento de Recursos Humanos diferente a esa. Que yo consideraba que el papel del Departamento era más bien fijar las condiciones para que la actividad tuviera un impacto perdurable, escogiendo al proveedor adecuado y negociando con este la estrategia de aprendizaje y contenidos específicos. Mi jefe aceptó esto y definí una Política y Procedimiento donde se definían los roles y responsabilidades en materia de educación y adiestramiento.

Otra anécdota en la misma empresa. Era una empresa con veinte centros de trabajo a nivel nacional, además de la oficina principal y dos plantas industriales. Y la unidad de recursos humanos se encargaba de proveer de candidatos elegibles para la oficina principal directamente, y en la Planta a través de una unidad de extensión, pero no podía hacer lo mismo con los otros veinte centros de trabajo a nivel nacional.

El gerente previo a mi llegada viajaba continuamente con otros personajes de confianza a las diferentes localidades a hacer campañas de reclutamiento, descuidando su dedicación a otros proyectos. Pero a él le gustaba viajar y lo que eso representaba en beneficios indirectos no pecuniarios. Había fortalecido esa dependencia con los centros locales, pero él no se daba abasto, creándose muchas vacantes. La presión de las vacantes y su imposibilidad de poder dar un servicio eficiente, le llevó a permitir que los diferentes centros pudieran contratar a cualquier persona, sin ninguna evaluación, por atender la emergencia. Esto lejos de solucionar el problema, lo agravó, porque aumentó la rotación de este personal por despidos y el número de robos internos por falta de una selección adecuada de este personal incrementándose también los costos.

Cuando me tocó sustituir a esta persona, todos esperaban que yo hiciera lo mismo que se suponía que hacía la persona de recursos humanos; viajar de centro en centro pidiendo la renuncia de los que habían robado con paquetes arreglados porque era muy difícil su comprobación, a la vez que haciendo las campañas de reclutamiento masivas.

Pero yo tenía otra visión personal de lo que consideraba que era recursos humanos y que era más afín a mi profesión de Psicólogo. Así que una vez discutido esto con mi jefe, definí una Política y un Procedimiento que definía los roles y actividades de cada parte. Los centros tendrían que absorber la actividad operativa y encargarse del reclutamiento y de llevar a cabo actividades de evaluación psicométrica, médica y legal del personal. La gerencia de recursos humanos definió los proveedores autorizados con quienes coordinar estas evaluaciones y los procedimientos y sistemas para ello. Finalmente, la gerencia de recursos humanos decidiría en función de perfiles y puntuaciones la contratación del personal. Este sistema descentralizaba la operación y centralizaba la decisión, dando muy poco peso operativo a la unidad, y mucho más protagonismo conceptual. Con él logró reducir la rotación en 90% y la tasa de robos se fue a cero.

 

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La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Plantea Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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SiegeEn el artículo de este mes voy a tratar un tema que dejé abierto meses atrás cuando publiqué la serie Transacciones Energéticas. Allí introduje la idea de que hay tres posiciones existenciales básicas en nuestra relación con el mundo: 1) Espirales Crecientes, 2) Espirales Decrecientes y, 3) un estado intermedio al que no coloqué nombre en aquel momento pero que ahora acuñaré como Estado de Asedio. Además de esta visión “macro” de nuestro intercambio con el mundo, también traté el tema desde una perspectiva “micro”, pero sólo desarrollé las principales Fugas Energéticas.  En esta entrega quiero concentrarme en cómo reponer las pérdidas. Cuando hablo de ganancia o pérdida me estoy refiriendo a lo que definí en esas anteriores entregas como Recursos. Si bien, la ganancia o pérdida de recursos puede suceder en cualquier de las tres posiciones existenciales, en este artículo me concentraré especialmente en Cómo reponer la perdida de recursos cuando estamos en Asedio.

Desde el punto de vista bélico, un asedio o sitio tiene lugar cuando una entidad (ciudad o fortaleza) rechaza la rendición ante un atacante que no puede tomarla por un asalto definitivo y en su lugar recurre a la conquista mediante su desgaste. Trasladado a nuestra vida es cuando estamos en esas épocas en que nos esforzamos mucho para avanzar un paso. Luego, nos esforzamos casi hasta el desgaste para lograr otro más que nos permita asegurar nuestro avance. Pero luego viene la vida y nos hace retroceder tres escalones de un sólo golpe. Así que en el saldo de la cuenta quedamos peor de cómo comenzamos. Entonces nos reponemos y volvemos a comenzar otra vez y avanzamos el paso que nos faltaba para igualar. Descansamos un minutito y cuando comenzamos a avanzar el siguiente paso, viene otra vez la vida y nos retrocede otros dos o tres. Y así vamos! como se dice en criollo: guapeando, dando la pelea, no rindiéndonos!

En nuestra vida hemos tenido épocas de crecimiento. Esas épocas en las que Prosperamos, es decir, aprendemos, nos sentimos energizados, aportamos recursos y también aumentamos nuestros recursos. Nos casamos (o emparejamos), hacemos nuevas amistades, tenemos buenos empleos, buenos beneficios, quizás nuestra propia empresa, quizás socios, adquirimos bienes, nuevas habilidades, nuevos idiomas, nuevos conocimientos, nuevas experiencias. Es característico también en estas etapas el estado psicológico conocido como Empowerment. Nos sentimos eficaces, con auto determinación, con control y con significado. Nos sentimos dueños del mundo. Volamos. Contribuimos. Y recibimos! Este tema lo traté en artículos anteriores como en “Resiliencia: la entrada a espirales crecientes”, así como en “Querer, querer!” y en “Empowerment: un remedio contra la impotencia”.

Pero también, algunos hemos vivido experiencias en las que nos caen las diez plagas de Egipto (son diez y no siete como muchos creen). Entonces perdemos el empleo, los socios, la empresa, los amigos, la pareja, miembros de la familia, se reducen nuestros bienes y nuestras relaciones.  Desde el punto de vista de los afectos, nos sentimos desanimados, sin energía, menos optimistas, menos entusiastas. Pero lo peor de las espirales de decrecimiento es que  afectan y dañan los recursos internos estructurales: nuestra esencia, nuestro Ser interno.

Una pregunta clave aquí es: ¿en que se diferencia el Decrecimiento del Asedio? Para responder esta pregunta tenemos que tener presente que la mera pérdida de recursos externos no basta para entrar en una Espiral Decreciente. Entre los recursos hay distintas clases: materiales, energéticos, relacionales. Estos se pueden clasificar en externos e internos. Desde otro punto de vista también se pueden clasificar en Consumibles, es decir, que se gastan y se reponen fácilmente y Estructurales, que son de mayor permanencia. Hechas estas distinciones, podemos aclarar que en el Asedio hay pérdida de recursos en general, pero sobre todo externos, de tipo material y relacional, mientras que los recursos internos estructurales no tienen porque verse afectados. De forma diferente, en las Espirales Decrecientes hay perdidas de todo tipo de recursos, incluyendo los recursos internos estructurales.

Esto quiere decir que mientras estemos perdiendo recursos pero mantengamos protegidos nuestros recursos internos estructurales, nos protegemos de caer en Espirales Decrecientes, nos mantenemos en Asedio,  guapeando, dando la pelea. Pero el que se amarga pierde! O sea, cualquier descuido y nos enojamos sin darnos cuenta. Entonces ya estamos abriendo un boquete en la fortaleza protectora que mantiene a raya el asedio. Y por ese boquete comienza el desgaste. Digo el enojo como un ejemplo, pero en el artículo que dediqué a Fugas Energéticas, podemos ver un listado más exhaustivo de todas las pequeñas aperturas que tenemos que Cerrar convenientemente para asegurar unas Fronteras adecuadas.

Un desenlace posible en un asedio, es cuando los atacantes logran destruir o capturar a los defensores del sitio. Eso es equivalente a caer en una Espiral Decreciente. Lo contrario implica salir victorioso, sea por acabar con el sitio por si mismo, consiguiendo ayuda externa o simplemente evacuando la ciudad para estar a salvo.

La Afectividad (emociones, sentimientos y estado de ánimo) es un elemento clave para proteger las Fronteras que mantengan en resguardo nuestra esencia interna. Si nos descuidamos y nos permitimos bajar el estado de ánimo en forma sostenida, se abre un boquete a la Fortaleza. Al abrirse una apertura se libra una batalla aún más intensa. Si esta no es resistida, el “enemigo” puede afectar nuestro interior, es decir, nuestra esencia. Las investigaciones sobre burnout han demostrado que el estrés continuado produce cambios cognitivos y afectivos permanentes. En esas condiciones entra el “enemigo” y nos toma por asalto. Entonces, “perdemos el espíritu”. Perdemos la “gracia”. Somos “capturados” y quedamos “prisioneros”.

No hay que perder de vista que no importa cuanto perdamos externamente; si nos mantenemos erguidos por dentro nunca seremos prisioneros, nos mantendremos como “el capitán de nuestra alma, de nuestro Destino”. Podrán apresarnos por fuera, pero nunca internamente. Pero si permitimos sea franqueada la fortaleza, la situación dejará en nosotros una marca más indeleble y las posibilidades de recuperación serán más difíciles. La posibilidad de recuperarnos con posterioridad, es decir, nuestra Resiliencia, depende de cuánto mantenemos protegido nuestro núcleo interno. Un bien material puede recuperarse más fácilmente que la autoestima, la fe o la salud mental. Hay dos clases de sobrevivientes: el que lo perdió todo pero además perdió la fe en el mundo y el que solo perdió cosas externas que luego puede reponer.

De manera que la principal recomendación que quiero dar en este artículo es que durante un Asedio los recursos  sean organizados en “anillos de seguridad”. Es decir, nuestra esencia, que es lo más preciado, debe mantenerse lo más protegido posible, ya que los recursos estructurales internos de tipo cualitativo son los más difíciles de reponer. En la parte más externa deben ir recursos que se consumen pero que pueden reponerse con mayor facilidad.

Fuera de nuestros límites están nuestros recursos materiales y relacionales. A nivel de los recursos materiales es donde comienzan a ocurrir pérdidas. Las pérdidas, la anticipación de su escasa reposición y la amenaza de perder aún más, generan Tensión (Estrés). Esta tensión genera emociones negativas por una parte y por otra activa el sistema motivacional para evitar, recuperar o reponer las pérdidas. Si nada de esto es posible se va a generar mayor tensión. Además de los efectos fisiológicos y psicológicos del Estrés analizados en muchos artículos de este Blog, esta tensión puede afectar nuestros recursos relacionales: pareja, hijos, familiares, amigos. En condiciones de asedio el estrés puede llevarnos a descuidar la calidad de nuestras relaciones. Las más íntimas, así como las más sociales. En buena medida porque el estrés nos hace egocéntricos y poco considerados. Por ello, es importante hacer un especial esfuerzo por estar muy atentos a asegurar nuestra conexión humana, nuestra compasión, el respeto y la consideración con los otros. También es buena idea rodearnos en la medida de lo posible de personas con “buena energía” y de personas con conocimientos o habilidades especiales que sean relevantes para el asedio, tales como expertos, maestros, guías, asesores y profesionales de ayuda.

En la línea de fuego está el Cuerpo Físico. Allí están operando aminoácidos, neurotransmisores, hormonas, macrófagos, inmunoglobulina, células nK, oxigeno, hidróxido de carbono, agua, calorías, vitaminas, oxidantes y antioxidantes, electrolitos, y todas las sustancias fundamentales de la vida. Un termómetro importante a este nivel viene dado por la Vitalidad, la cual puede variar del desánimo al vigor. Aunque la “Actitud” a nivel molecular, celular y bioquímico, depende mucho de la alimentación y la calidad del sueño, también depende de la motivación y la afectividad, que provienen de los siguientes anillos. Para recuperarnos a este nivel, además de alimentarnos y dormir bien, puede ser útil investigar sobre nutrición y salud y acompañarnos de profesionales que puedan enseñarnos más sobre estos tópicos.

En situaciones de asedio es natural tener fatiga, dolores musculares y diversas manifestaciones de la inervación del sistema simpático (gastritis, colitis, arritmias, ansiedad y similares). Si bien es importante conectar con el cuerpo, escucharlo y atenderlo, también hay que mantenerse claro respecto a que el hecho de que uno esté “hecho polvo” no quiere decir que haya algo “malo” con uno. Es decir, el cuerpo es muy importante, pero no hay que olvidar que sólo es nuestro “avatar” biológico. Pero en realidad: Yo no Soy mi Cuerpo. Es importante mantener esta conciencia para “observar” nuestras sensaciones y estar “separado” de ellas.

En el segundo anillo está la Afectividad. Esto incluye nuestras emociones positivas y negativas, nuestro ratio emocional diario, nuestros sentimientos y nuestro estado de ánimo. Esta es la parte nuestra que se ve más afectada situacionalmente en el día a día. Para proteger este anillo deben tomarse en consideración todas la medidas necesarias para procesar la emoción negativa y producir emociones positivas. Es importante que al experimentar los afectos negativos no nos identifiquemos con ellos: “yo no soy mis emociones”.  Para recuperarnos a este nivel puede ser muy útil una asesoría y el entrenamiento por parte de un profesional en cuanto a bienestar psicológico y manejo de la afectividad.

En el tercer anillo está la macro-auto-regulación. Esto se refiere al balance adecuado de los tres sistemas biocomportamentales: ataque-defensa, adquisición y calma. En situaciones de asedio es típico que se conforme un desbalance en el que nos quedamos “pegados” del sistema de defensa y ataque. Sin embargo, debemos saber tener un tiempo para todo: tiempo para proteger, tiempo para reposar y tiempo para emprender. Este balance es el que nos va a permitir, por una parte,  producir la calma necesaria para descansar, restaurarnos y experimentar intimidad y conexión en nuestras relaciones. Pero además, también nos va a permitir que en pleno asedio podamos desplegar nuestro sistema motivacional, que es una organización mental orientada a la consecución de metas (goal setting mindset), para enfocarnos en identificar recursos que pueden ser adquiridos y a desplegar conductas para conseguirlo, lo cual implica emprendimientos.

Aunque la tendencia lógica al perder los recursos materiales es que estos se quieran recuperar o reponer, quizás lo más inteligente sea resignarnos transitoriamente a no hacerlo por lo pronto y minimizar la tensión que esto produce recurriendo a estrategias cognitivas. Hay que tener presente que en situaciones de emergencia algunos recursos materiales puede que pasen a un segundo plano y quizás sea más conveniente que su reposición sea por la vía de la adquisición de recursos de tipo cualitativo que sean más relevantes durante el asedio; tales como alianzas, intensificar vínculos y conexión con otros, nuevos conocimientos, conocimientos que conduzcan a una mejor comprensión de la situación o del funcionamiento interno, la adquisición de nuevas habilidades para lidiar con la situación o para cambiarse a si mismo.

En suma, la situación de Asedio puede afectar nuestra motivación, ya que aumentan los obstáculos para reponer los recursos perdidos y puede que no veamos claro cómo salir de esa situación o cuanto va a durar. El reto consiste en motivarnos a adquirir los recursos que si estén a nuestro alcance, en lugar de fijarnos en los que perdemos o los que no podemos reponer o adquirir.  Esto implica pasarnos el “switch”, identificar los recursos verdaderamente disponibles en términos de relaciones y aprendizajes, y ponernos en modo “goal setting” para adquirirlos.

En el cuarto anillo están las cogniciones. Aquí está lo que pensamos sobre lo que sucede y sobre nosotros mismos. De estas ideas se conforma nuestro optimismo y nuestro empowerment. En situaciones de asedio es común que baje nuestra percepción de auto eficacia, sentirnos a merced de fuerzas fuera de nuestra determinación, que pensemos que hagamos lo que hagamos vamos a tener poco impacto en el estatus quo y que tendamos a ver la situación que vivimos sin ningún sentido. Igualmente, cuando el “enemigo” entra a este anillo afecta nuestra percepción de los demás, de la naturaleza humana, distorsionamos sus intenciones y les atribuimos responsabilidades sin mayor base. Otro tanto hacemos hacia nosotros mismos, muchas veces cayendo presa de la auto critica excesiva, la auto tortura y el auto reproche. Es importante cuidarse también de la rumiación, de los pensamientos distorsionados y de otras alteraciones del pensamiento. Para trabajar este anillo es útil la practica del mindfulness y tener una dosis diaria de pensamientos agradables. Y, sobre todo, no olvidar que “Yo no soy mis pensamientos”. Es clave mantener el empowerment, disminuir los juicios y hacer uso de un pensamiento más benevolente.

En el quinto anillo están las metacogniciones. Estos son los paradigmas y nuestras creencias implícitas. Nuestra visión del mundo y de la vida, la filosofía “en uso” implícita en nuestra actuación real. Cuando el “enemigo” entra hasta este anillo puede dejarnos marcas y heridas permanentes que pueden afectarnos de una manera inadvertida. Es importante tomar conciencia de estos daños de manera de tomar las medidas necesarias para sanar y recuperar nuestros parámetros iniciales. Aunque a través de la introspección y el auto análisis podemos darnos cuenta de nuestras premisas a este nivel, la retroalimentación de los otros es clave en el proceso de crecimiento. Para ello puede ser útil la psicoterapia y otras formas de relación de ayuda que nos ayuden a guiarnos en esta revisión y curación interna, para recuperar nuestros “parámetros de fábrica”.

En el sexto anillo está nuestro núcleo interior. Aquí están incluido nuestro Self, nuestra misión, nuestra identidad, nuestras cualidades, talentos y competencias, nuestra autoestima, nuestras fortalezas de carácter, virtudes, valores y principios. El “enemigo” no debería entrar nunca aquí. Si lo hace se producen heridas profundas difíciles de sanar y retrotraer. Podemos llegar a olvidar quienes somos, para que vivimos, que buscamos, cuál es nuestro sello personal, cuál es el sentido de la vida. Podemos caer presa del desánimo, de la desesperanza, de la falta de fe, del vacío existencial, de la misantropía. En las formas más extremas la persona puede hacerse indolente, insensible, cínico, convirtiéndose en un tirano. Para reparar este nivel pueden ser necesarias intervenciones a varios niveles en forma simultanea, incluyendo la psicoterapia. Además, puede ser necesario volver a comenzar. Considero que buscar la espiritualidad puede ser muy útil siempre, pero máxime para recuperarse a este nivel. Dediqué un artículo llamado Cambiando el Juego a los daños que se producen en este último anillo.

Recapitulando. Durante el asedio tendemos a continuar comportándonos como si todo fuera como siempre. En condiciones normales cuando hay perdida de recursos esto genera una tensión (estrés) que se alivia cuando buscamos  la manera de reponerlos. Esto implica que se hiperactiva el sistema de ataque-defensa y el sistema motivacional, y se inhibe el sistema de calma. Por otra parte, los niveles de tensión afectan la calidad de las relaciones mientras tanto, pudiendo producir perdidas también a este nivel.

Al no poder disminuir la condición estresante ni reponer las perdidas, podemos entrar en niveles de estrés muy altos que traspasan nuestras fronteras de inmediato y vemos afectados los recursos nucleares. El estrés disfuncional produce emociones negativas y desgaste energético, además que reduce la creatividad y la efectividad para solucionar problemas. Esto puede activar una respuesta defensiva reactiva que busca el disengagement con la situación, la externalización de las responsabilidades, la evasión y la búsqueda de placer inmediato de tipo compensatorio.

Así que lo primero que hay que hacer durante el asedio es saber lidiar con el estrés, usar mecanismos de afrontamiento adecuado que permitan disminuir sus efectos inadecuados en el organismo y a nivel psicológico y permitan usar esta tensión como una energía que conduzca al crecimiento personal. Para ello es importante, ante nada, dar un significado al asedio que nos permita su aceptación y vincularnos con el de manera proactiva y positiva, y no a regañadientes, indispuestos o enojados.

En segundo lugar, en condiciones de asedio tenemos que funcionar de un modo diferente a como lo hacemos en condiciones normales. Tenemos que entender que estamos en una situación de crisis sin que ello signifique entrar en un estado de pánico. En esta situación es conveniente dejar ir recursos materiales sin preocuparnos mucho por su reposición inmediata. En su lugar adquirir recursos cualitativos de tipo relacional y de know how que sean relevantes. Es importante inhibir el sistema de ataque defensa que puede funcionar en forma excesiva y balancearlo con nuestra motivación y nuestro sistema de calma y reposo necesario para restaurarnos. Además, debemos tener especial cuidado en atender nuestros recursos relacionales, tener empatía con ellos, tenerles paciencia, darles apoyo y soporte, mantener la conexión con ellos y asistirles en cuanto sea necesario.

En tercer lugar, no podemos darnos el lujo de mantener al descubierto nuestros recursos internos y permitir que se vean desgastados, consumidos, afectados o dañados. Para ello puede ser importante mantenerlos en una jerarquía que los exponga en orden asegurando que si los más externos son debilitados, ello no implique el debilitamiento de los más internos. Si tengo un mal día y baja mi estado de ánimo, no debo permitir que ello no me deje dormir, que anticipe una catástrofe, que cambie mi percepción del mundo y se afecte mi auto estima, todo en un solo acto. En cambio, es importante tomar conciencia que no soy mis sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos, y que puedo realizar alguna práctica voluntaria que me permita modificar mi humor, descansar y reponerme, que “mañana será otro día”.

A lo largo del artículo se ha ido identificando como reponer las fuerzas perdidas. A nivel físico es importante cuidar la calidad del sueño y de la alimentación. A nivel afectivo cuidar nuestro ratio emocional. A nivel de auto regulación, mantener un balance entre defender, emprender y reposar. A nivel de cogniciones cuidar nuestro empowerment y nuestras atribuciones y juicios hacia otros y hacia nosotros mismos. A nivel de metacogniciones asegurarnos de volver a nuestros parámetros originales. A nivel nuclear cuidar nuestra esencia.

Admiro mucho a Ortega y Gasset. Lo he estudiado y he comentado sus ideas en mi Blog. Y es cierto que como el dice, no podemos desconocer las Circunstancias que le tocan vivir a un Hombre. Pero en la medida de lo posible, lograremos una mayor resiliencia si durante el Asedio somos capaces de mantener una cierta “distancia” de las circunstancias manteniendo en resguardo nuestros recursos internos, sobre todo los más nucleares. Es importante mantenerse vinculado a la situación (engaged), pero manteniendo una cierta “distancia” y des-identificación de nuestras sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, de manera de poder trascender todos estos eventos externos e internos, colocándonos como unos observadores y testigos muy concientes de todo.  Para ello tenemos que adoptar un comportamiento especial adaptado a esta condición tan particular y ayudarnos con alimentación, sueño, recreación, lecturas, maestros, consejeros, coaching, psicoterapia y espiritualidad, que nos permitan estar continuamente Reponiendo fuerzas!

Nota 1: Algunas de las ideas que he compartido en este artículo fueron parte de una clase que dicté en el curso Psicología Organizacional Positiva del Diplomado de Psicología Positiva Aplicada organizado por la unidad de formación gerencial de la Universidad Metropolitana en el trimestre Octubre-Diciembre de 2014.

Nota 2: Un caso particular de Asedio es el Mobbing. Consultar el siguiente enlace: http://www.atusaludenlinea.com/Salud/Noticias/Noticias/%C2%BFComo-hacer-frente-al-mobbing-.aspx

Nota 3: Les invito a leer un artículo relacionado a éste que escribí para Inspirulina (http://ow.ly/FS9B0)

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