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Posts Tagged ‘Resiliencia’

Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

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Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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Lo que define nuestra individualidad es el hecho de que tenemos fronteras que nos diferencian del entorno circundante.

Es cierto todo eso que dicen los Fisicos Cuánticos y las corrientes espirituales respecto que que todo es Uno y que todo está conectado, y que todo es una manifestación externa de una unidad oculta. Todas esas ideas de que la diferenciación es una ilusión perceptiva porque al final somos Neutrones, Protones y Electrones, junto a partículas subatómicas, organizadas en formas que dan la ilusión de separación y diferencia. Y creo que no debemos olvidar todo eso; que nuestra fuente original es una sola y que estamos conectados con todo el Universo, con todo el Planeta y con Todos los otros Seres Humanos. Y esto debe recordarnos siempre practicar la Compasión con nuestros semejantes.

Pero por alguna razón una chispa del núcleo mismo del Cosmos, está plantada dentro de un Organismo Neuro-Bio-Quimico con Piel. Aunque tomados de la Esencia Original, tenemos una misión especial en esta Circunstancia que algunos consideran es una ilusión Holográfica: tenemos una Individualidad que nos distingue de otros.Aclarado eso y debidamente contextualizado, pasemos entonces a hablar de nuestra Individualidad.

Que la primera meta entonces, de nuestra Individualidad es la de definir y reafirmar nuestra Frontera con el mundo y con los demás. Y esto no es un fin en si mismo, sino que la única forma de poder contribuir de forma tangible, constructiva y perdurable al mundo, es a través de nuestra Individualidad; es dando de nosotros lo que es Único.

Pero si no protegemos y cultivamos esta Unicidad se vería en seria amenaza de disolverse con nuestras partes menos nobles y más burdas, reduciendo así su capacidad de aporte y originalidad. Así que la razón de definir y reafirmar nuestra Frontera y circunscribir nuestra Esencia, no es un acto Egoísta. Sino que para ser la mejor Persona que podemos Ser como entidades proveedoras, creativas y productivas en la Sociedad, es necesario crear un espacio Sagrado internamente que permita el fortalecimiento y desarrollo de nuestra Unicidad.

La forma concreta como definimos nuestra Frontera es a través de la Fijación de Límites en nuestra relación con el mundo en general y con las personas. Es decir, que estamos dispuestos a hacer y que no, en que vamos a cooperar y que vamos a rechazar, que vamos a adoptar como propio y que vamos a alejar de nosotros, que vamos a compartir con otros y que no, a que le vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestra energía y a que no. Al definir lo que va bien conmigo y lo que no, estoy definiendo mi Frontera. Si escucho lo que dice mi Voz Interior, si escucho mis intuiciones, si sigo mis sueños e ideales, estoy aclarando y definiendo mis fronteras. Si me dedico a aquellas cosas que me hacen bien y son saludables para mí, y me alejo de aquellas que no, también estoy definiendo mi Frontera personal.

De manera que un primer aspecto en este tema es el de la Definición de nuestros límites. Esto incluye límites con respecto a lo que estamos dispuestos a hacer en nuestra vida personal tanto como en nuestra vida interpersonal. Me gustaría dedicar este artículo a la Fijación de límites en las Relaciones Interpersonales y en otro posterior dedicarme al otro aspecto. Pero debe quedar claro que el punto de partida de los límites en las relaciones es la definición que nosotros mismos tenemos de nuestra Frontera Personal en general. Es decir, una persona podrá fijar límites más claros en las relaciones, en la medida que conozca y defina con mayor claridad sus límites generales.

No es posible hacer un manual o procedimiento para definir y establecer los límites porque cada persona tiene que hacerlo en función de su propia Unicidad y es esta tarea en buena medida una de las principales tareas de su desarrollo. En cierta medida se asemeja a lo que el Psiquiatra Car Jung llamó Proceso de Individuación. Y cada persona al ser diferente debe definir cuan amplio y flexible puede ser, o cuan estricto y circunscrito le conviene.

Podríamos distinguir distintos tipos de límites respecto a lo que estamos dispuestos a hacer y a aceptar en otros; límites en el espacio físico (distancia y contacto), límites en el espacio verbal (contenido y tono de las conversaciones y palabras), límites psicológicos (contenidos mentales), límites en la acción (conductas específicas), límites en los hábitos alimenticios (consumo de alimentos y bebidas) o el plano espiritual incluso (rituales, oración, creencias).  Y cada uno debe definir sus propias fronteras en cada caso. Estas fronteras deben ser un reflejo de su Individualidad y lo que le encaja mejor con cada quien, que le permita sentirse en autonomía y confortablemente. Aunque también puede haber variaciones según el contexto, la circunstancia y las personas específicas.

La fijación de límites es una habilidad personal aprendida que tiene que ver con el Respeto a los demás y hacia sí mismo. Se aprende a través del modelaje en el proceso de crianza y de las experiencias personales. Una persona a la cual le hayan violado sus límites personales en forma física o psicológica, no respetándolo, o que lo haya presenciado en forma continua en su entorno inmediato, es una persona que tiene mayor dificultad para tener claras sus Fronteras. Por el contrario, quien haya sido educado con respeto y eso es lo que vio a su alrededor, tiene una mayor ventaja en esta labor. Para unos y otros, teniendo en cuenta que tienen puntos de partida diferentes, existe el reto de aprender a lo largo de la vida, cuál es la esencia de su identidad y cómo hacerlo florecer, cuáles son sus vulnerabilidades y cómo manejarlas,  cómo conseguir un espacio seguro y saber rodearse de las personas adecuadas.

Entonces una primera tarea consiste en hacer una revisión personal de cuán claros estamos en lo que es nuestra Individualidad y aporte único al mundo y si estamos cuidándonos y cultivándonos adecuadamente. ¿Nos sentimos drenados con frecuencia? ¿Nos sentimos frustrados porque alguien no se comporta como deseamos? ¿Estamos en relaciones donde nos maltratan y abusan en algún sentido? ¿O en relaciones donde no nos sentimos apreciados? ¿Nos quejamos de continuo por nuestras responsabilidades o por lo que no tenemos?

Este diagnóstico nos va a permitir determinar cuán alineados estamos en nuestro camino de desarrollo personal y puede ser una base útil para reflexionar sobre que hacer para acercarnos más a lo que somos y lo que necesitamos como Seres Especiales y convertirnos en unos Proveedores y Aportadores en el Mundo.

Si pensamos que otros son los causantes de cómo nos sentimos, porque hacen o no hacen ciertas cosas, puede que sea cierto, pero también es importante saber que somos dueños de cómo nos sentimos y podemos elegir como sentirnos frente a las circunstancias que nos rodean. Nos pueden apresar y maltratar externamente, nos pueden atacar en nuestras pertenencias y bienes, y aun así mantenernos libres, en paz, en majestad y ser dueños de nosotros mismos en nuestro interior. Esto es muy profundo y solo su ejercicio y perfeccionamiento puede acercarnos a esto. Esta idea la han elaborado personas como Víctor Frankl y Nelson Mandela a partir de su contacto con el sufrimiento. Y como dice el Biólogo Maturana en su libro El Arbol del Conocimiento; no es propiedad de la bala penetrar la carne, sino propiedad de la carne ser penetrada por la bala.

Entonces la actitud de una persona molesta porque otro no lo llama, o no le dice algo concreto, o en general por que el otro no hace lo que éste piensa que debe hacer, es una manifestación de que la persona no tiene sus Fronteras bien definidas. Esta persona está esperando que otro haga algo para llenarlo. Y esto era válido en la niñez, pero en la Adultez tenemos que aprender a llenar nuestras necesidades, atendernos, cuidarnos, querernos y valorarnos, y no depender de que nadie lo haga. No podemos esperar confirmación o afirmación de los demás.

Y lo más probable es que si una persona está atribuyendo a otros la causa de sus sentimientos y emociones, de su malestar o de su situación, incluso de su conducta, es porque esa persona, tiene un problema en la definición de su propia Frontera. Y si lo tiene, es muy probable que no sepa a ciencia cierta en que consiste tener Fronteras claras, y que por tanto, se relacione con muchas personas similares, sin darse cuenta, es decir, esté rodeado de personas que no tienen claras sus Fronteras y que por tanto, no saben fijar límites, lo que hace todo más difícil, porque ¿de quien van a aprender? En un caso así, en que la persona es parte de una familia o relación en donde todos carecen de Fronteras o son muy débiles, este ecosistema le impide cambiar y crecer, haciendo doblemente difícil el aprendizaje y el cambio, ya que cualquier intento de crecimiento es visto por su ecosistema como una amenaza.

Lo primero entonces es definir cuáles son nuestros parámetros en la relación con el Mundo; que es lo que queremos y necesitamos, para que y por qué, y como eso va a contribuir en que seamos un Actor Productivo en el medio donde nos desenvolvemos. Que metas son importantes para nosotros en la Vida, cuáles son nuestras preferencias de estilo de vida, que tipo de actividades son interesantes y estimulantes para mí, que tipo de personas me interesa cultivar.

Aquí nos podríamos detener un buen rato. De hecho, con muchos de mis consultantes, es aquí donde llegamos y comenzamos realmente a avanzar y a dedicar más tiempo. Muchas veces nos quejamos de una relación o de una situación específica que no nos gusta. Y no quiero decir que no sea necesario definir cuál es la Acción necesaria en un caso particular, sino que También es muy importante primero que nada en estar claros en la definición del Actor o Sujeto de esa acción. Pero sigo adelante porque este tema se sale del ámbito de este artículo y lo he tocado en otros artículos de este Blog.

Entonces, la Definición de nuestros Límites Personales es clave, no acaba nunca y es, sobre todo, una tarea de nosotros con nosotros, aunque la experiencia con la vida y con los otros, nos proporciona retroalimentación para enriquecer este trabajo personal.

Otro aspecto importante es el Reconocimiento de traspaso de los Límites, lo cual implica que haya una Toma de Conciencia. Si vivimos estresados y reactivos, apegados a la circunstancialidad del día a día, nuestra Conciencia se ve reducida. De manera que a través de diversas prácticas, entre ellas la meditación, el mindfulnes y las actividades contemplativas, es importante ampliar nuestra conciencia para aumentar nuestra capacidad de registro de las experiencias.

Hay dos fuentes primarias de reconocimiento de que nuestra Majestad Personal está siendo franqueada: el sentido  Visceroceptivo y los Sentidos Sensoriales. A través del Nervio Vago percibimos ligeras variaciones en nuestro medio interno corporal. Cambios en nuestras Vísceras mismas reflejan en forma instantánea que algo no está bien. Y tenemos que aprender a Leer estos Signos y Señales internos. Y hacer una evaluación sobre la procedencia o no de que nuestros límites están siendo traspasados y que es necesario hacer algo. O la información puede ser percibida a través de algún otro sentido, como la vista, la audición o el tacto, sin necesidad de que haya una reacción interna: alguien que se acerca demasiado o nos toca fuera de nuestro código de intimidad para con esa persona, o que dice algo o algo que vemos.

El siguiente aspecto o paso, por decirlo de alguna manera es la evaluación de esa señal para corroborar si hay violación de nuestra Frontera, es decir, Determinar si hay Violación de nuestra Frontera. No tenemos que ser reactivos y atender en forma mecánica cualquier señal de amenaza, sino que es necesario procesarla, tomando en cuenta las definiciones que hemos hecho de nuestras fronteras y el contexto específico en que ocurre el evento. Teniendo en cuenta tanto la señal como la circunstancia particular en la que esto se presenta, tiene que haber un Discernimiento de si en efecto hay un traspaso de nuestra Frontera y si es necesario y conveniente que fijemos límites.

En este punto es muy importante dejar a un lado ciertas inclinaciones de nuestra personalidad que podrían llevarnos a oscurecer nuestro discernimiento en estos casos. Como no es confortable, es algo antipático poner límites y muchas personas se sienten ofendidas cuando hacemos algo para fijar nuestros Límites, entonces muchas personas prefieren convertirse en Complacientes. Es decir, para no tener que definir límites y despertar posibles conflictos con los demás, terminan adaptándose a los demás en exceso. No digo que a veces un poco de flexibilidad no sea necesario, siempre y cuando ésta no sea un reflejo de falta de claridad en nuestra Frontera.

Por otra parte, hay muchas personas que para evitar problemas y no tener que andar fijando límites con los demás y enfrentar posibles conflictos y tensiones, evitan a los demás y marcan límites muy rígidos y distantes con los demás. Bueno, esto puede ser una preferencia personal respetable y habrá Temperamentos que necesiten vivir de ese modo. Sin embargo, tenemos que saber si esta rigidez no es un mecanismo de defensa que está escondiendo en el fondo una Frontera muy débil. Las personas que desarrollaron un attachement Indiferente en su infancia en la relación con sus cuidadores, son personas que lucen muy independientes y distantes de los demás, pero que en el fondo no saben establecer vínculos seguros.  Son personas que en un momento dado se enamoran o se entregan ciegamente a una amistad y luego son decepcionados y quedan muy heridos, reforzando su patrón de Indiferencia aparente. Son este tipo de personas que dice; mientras más conozco a la gente, mas quiero a mi Perro!

Así que el punto importante no se trata de ser abierto y flexible o distante y rígido. Si ser abierto o distante es un reflejo de una diferencia temperamental, está bien. Pero hay que evaluar si esto es un reflejo de que la persona no sabe decir que no, o si es un reflejo de que la persona no sabe cuándo y cuánto confiar.

El siguiente aspecto o paso es la Regulación Emocional. Poner límites no es muy confortable para uno mismo y no es muy popular. No hay porque suponer o esperar que los otros comprendan en forma tácita cuáles son nuestros límites y los respeten. No necesariamente cabe molestarnos con el otro porque ha traspasado nuestros límites. El primero que tiene que estar claro en cuáles son y defenderlos somos nosotros, no los demás. De hecho, no podemos controlar el comportamiento de los otros. Así que molestarse en estos casos, puede ser un desperdicio de energía que incluso haga perder efectividad ante el otro, que más bien puede percibir que le estamos mostrando nuestras vulnerabilidades.

De manera que es muy importante regular nuestra emocionalidad para asegurarnos que cualquier sentimiento de molestia o temor que se haya despertado por el traspaso de nuestra Frontera, no vaya a infiltrarse en la puesta en práctica de nuestra estrategia, transmitiendo una contaminación propia y personal que podría distorsionar el mensaje principal, capturando la atención del otro y convirtiéndose en protagonista en el fenómeno comunicacional. Por ejemplo, el otro al percibir indicios de nuestra emocionalidad podría responder a eso y decir; no te lo tomes así que no te estoy atacando.

En caso que se haya determinado que efectivamente hay violación de nuestros límites, el siguiente aspecto o paso, es la Estrategia a seguir. Tenemos que evaluar si la estrategia consiste en retirarnos o si consiste en decir o hacer algo. Esto es muy variable. Es obvio que si se trata de alguien con quien tenemos que relacionarnos con frecuencia es importante entonces que sean definidos los límites ante al otro de manera que no vuelva a ocurrir y aprender a convivir. Pero incluso que no lo vayamos a ver más, a veces es necesario también decir algo para recuperar nuestra dignidad personal y reafirmarnos.

A veces es mejor callar ante una situación de traspaso de los límites. Dejar pasar. Aprender como son los demás. Elegir en la medida que puedo con quien compartir y qué compartir. Pero en muchos otros casos es necesario hacer algo concreto para fijar límites, lo cual implica ir al terreno de la Acción.

Una acción muy básica es consiste en ser asertivo, lo cual implica en hacer consciente al otro de que su acción constituye un traspaso de nuestra frontera. Es decir, manifestar nuestro parecer y nuestra posición. Decir no me gusta que me traten así. No me siento confortable cuando haces tal cosa. No quiero hacer eso. No estoy de acuerdo en eso. Esto es lo más que podemos hacer, referirnos a nosotros. No olvidar que no podemos controlar al otro, pero si puedo referirme a mí y a lo que quiero y necesito.

Es muy importante sopesar el impacto de nuestras palabras y dependiendo de la relación, de la cercanía y de la gravedad del acto, decidir el tono, la firmeza y la forma de decirlo. Podemos decirlo de una forma simpática o ruda y eso depende de muchos factores. Pero que estos factores sean “ambientales” y no factores “internos”. Hay personas que solo hay que informarles con simpatía cuáles son nuestras preferencias y hay persona que simplemente hay que irles directo con una negativa tajante.

En materia de espacio personal, por ejemplo, es común encontrarse con personas que invaden el espacio personal del otro y se acercan demasiado o son “tocones” o “sobones”. Tanto entre sexo opuesto como en el mismo sexo. O que hablan en un lenguaje vulgar y escatológico al que no estamos acostumbrados. O que tienen preferencias alimenticias que dan por sentado que son universales. Hay personas que cuando hablan muestran un prejuicio implícito que quien no se comporte de la misma manera que ellos está mal. Hay personas que con la mejor intención del mundo y con ánimos de mostrar afecto invitan a sus casas a comer determinados alimentos asumiendo que el otro lo hace también: Vente un fin de semana y hacemos una parrilla! Vamos a reunirnos a tomarnos unas cervezas! Pero y ¿que sucede si el otro es vegetariano o no toma licor porque le cae mal?

No toco el tema familiar y de la educación de los hijos, porque es un tema muy especializado para el alcance de este artículo. Pero sobra decir que en si en nuestras relaciones sociales debemos ser muy cuidadosos en la forma como ponemos límites, allí mucho más. Pero fuera de las relaciones con los amigos y la familia, en las relaciones profesionales también tenemos que fijar límites. A los compañeros de trabajo, al Jefe, a los otros departamentos, a los subordinados. Hay códigos específicos como esto puede hacerse en el caso de límites que tienen que ver con el trabajo propiamente dicho, pero también se combinan con aspectos personales. Al final coloco un par de anécdotas personales que pueden ilustran la importancia de tener una visión clara de lo que queremos para nosotros y por qué hacemos lo que hacemos, y saberlo explicar y saberlo defender. Es obligado que mencione que una semilla de debilidad en la Frontera Personal en el mundo del trabajo es el Workaholism. La persona con esta tendencia quiere sobresalir y esto hace que se haga muy complaciente no sabiendo decir No a la empresa, lo cual tiene un alto costo en su vida personal. Escribí sobre esto en dos artículos en este Blog.

Ser asertivo y poner límites puede despertar la conflictividad del otro y su agresividad. Así que tenemos que estar preparados para lidiar con esto y salir airosos de ello. Máxime cuando nos topamos con gente tóxica. Si la relación nos conviene y tiene continuidad, va a ser necesario entonces que encontremos un camino de dialogo y entendimiento con el otro que algunas veces puede requerir de negociaciones.

Además de acciones verbales también pueden ser necesarias acciones de hecho. Esto puede abarcar desde recurrir a otros actores, como asesores, coachs y terapeutas, hasta recurrir a entidas, organizaciones e instancias, para aumentar nuestro empowerment, hasta alejarnos de ciertas personas y situaciones e iniciar nuevos emprendimientos que cambien la dinámica de nuestros acontecimientos futuros.

No siempre hay que poner los puntos sobre las “ies”, manejar conflictos, negociar o tomar acciones. Que estamos claros en cuáles son nuestras fronteras personales, a veces es suficiente. A veces no es conveniente “ir a la guerra” para hacer un punto de honor. Porque los costos van a ser mayores, o estamos en desventaja, o estamos en peligro, o no tenemos poder. Y en esos casos es mejor callar y optar por no dejarse doblegar por dentro. Pero siempre que podamos es mejor hacer el ejercicio de definir nuestros límites. Al igual que como un ejercicio físico, para mantenerse en forma. Porque sirve de retroalimentación para redefinir mejor nuestra frontera, aumentar nuestra conciencia y nuestro discernimiento, tener más habilidad de regulación emocional y ser mas diestros en la ejecución. Esto nos permitirá estar mejor preparados para cuando realmente estemos en el extremo de tener que ir a la Guerra de verdad verdad.

Conozco una ideología y sistema de vida la cual comparto que dice que siempre que sea para salvar la vida es mejor acoplarse. Sin embargo, es muy radical al establecer que uno tiene que hacer cualquier cosa necesaria para fijar límites, incluso hasta dar la vida si es necesario, si se le quiere imponer el reconocimiento de otros valores a expensas de los propios, mantener relaciones inapropiadas de tipo sexual o atentar contra la vida de los semejantes.

Solo me detengo a comentar el primer aspecto para permitirme decir que es muy común, en formas muy sutiles, que muchos no usan la fuerza para hacer que los demás abandonen sus identidades y adopten sus valores y forma de vida. En el Film El Diablo Viste Prada, se observa como una figura de poder, sin fronteras propias, entrega su vida a la ambición, la búsqueda de la gloria y del reconocimiento, sin importar el costo a nivel personal y familiar. Una chica inexperta comienza a trabajar para ella. En el desarrollo del Film vemos como sin imponerse, la figura de poder logra inclinar hacia su Culto a la chica inexperta que no tiene todavía bien formadas sus Fronteras. También podemos ver en el Film Rush que expone la vida del corredor de autos Nicky Lauda, cómo al no tener una Frontera clara, el protagonista se dejó arrastrar por la conducta temeraria de un oponente en las competencias que le llevó un accidente que desfiguró su rostro y que estuvo a punto de llevarle a poner en riesgo su vida.

Muchas veces, la Guerra no es tanto con el otro. Puede ser que haya un Otro y puede ser que haya que ir a una Guerra con él. Puede ser que incluso tengamos que estar dispuestos a dar la vida del traje corporal a favor de mantener la vida de la chispa Divina que reside dentro de nosotros. Pero la Guerra más importante es la que tenemos que librar para definir aquello que pertenece a nuestra Individualidad dadora de Vida y que es la esencia personal que debemos cultivar, de aquello dentro de nosotros más burdo, fuente de nuestras vulnerabilidades, que si bien también está con nosotros y nos pertenece de alguna manera, tenemos que saber apartar porque conducen a la auto destrucción.

 

Lecturas sugeridas en este Blog:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2014/11/30/reponiendo-fuerzas/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-energeticas-iii-fugas-energia/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

 

Anécdotas personales en el mundo organizacional:

En mis inicios profesionales pasé por el mundo organizacional y me desempeñé como gerente de recursos humanos en varias empresas. Puedo compartir dos anécdotas que pueden mostrar como la definición de la frontera que uno hace a nivel personal a favor de las propias concepciones y visiones del rol que a uno le toca desempeñar impacta la dinámica de las relaciones de trabajo y del rol que a uno le toca desempeñar.

Era el gerente de recursos humanos de una compañía y un día me llamó el Gerente General a su oficina. Cuando llegué él estaba reunido con el Gerente de Informática. Me comentó que aquel recibe muchas solicitudes de Apoyo a Usuarios y que no se dan abasto en el departamento para atenderlas, lo cual afecta su dedicación a otros proyectos. Que estuvieron discutiendo sobre esto antes que yo llegara y habían decidido dictar cursos para incrementar las capacidades de los usuarios de manera que disminuyera la demanda de atención al departamento de Informática. Que yo me pusiera de acuerdo con él para que el departamento de Recursos Humanos se encargara de la logística de salones, refrigerios y asistencia del personal.

Yo asentí y le dije al Gerente que contara conmigo para apoyarlo. Pero sinceramente algo no me había gustado en esa situación. ¿Cuál era la expectativa que se tenía acerca de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de esa empresa? ¿Coincidía con mi visión personal? Definitivamente no. Así que me quedé esperando que terminaran la conversación y el Gerente de Informática se retirara para conversar al solas con el Gerente General. El Gerente General me miró como preguntando que hacía allí y por qué no me iba. Y le dije expresamente que quería hablar con él, e hice un gesto de dejarles un poco de privacidad alejándome un poco, pero sin abandonar la oficina por completo en señal de que estaba esperando.

Cuando se presentó la ocasión le dije, sin estar molesto pero si muy firme, que yo tenía una visión del Departamento de Recursos Humanos diferente a esa. Que yo consideraba que el papel del Departamento era más bien fijar las condiciones para que la actividad tuviera un impacto perdurable, escogiendo al proveedor adecuado y negociando con este la estrategia de aprendizaje y contenidos específicos. Mi jefe aceptó esto y definí una Política y Procedimiento donde se definían los roles y responsabilidades en materia de educación y adiestramiento.

Otra anécdota en la misma empresa. Era una empresa con veinte centros de trabajo a nivel nacional, además de la oficina principal y dos plantas industriales. Y la unidad de recursos humanos se encargaba de proveer de candidatos elegibles para la oficina principal directamente, y en la Planta a través de una unidad de extensión, pero no podía hacer lo mismo con los otros veinte centros de trabajo a nivel nacional.

El gerente previo a mi llegada viajaba continuamente con otros personajes de confianza a las diferentes localidades a hacer campañas de reclutamiento, descuidando su dedicación a otros proyectos. Pero a él le gustaba viajar y lo que eso representaba en beneficios indirectos no pecuniarios. Había fortalecido esa dependencia con los centros locales, pero él no se daba abasto, creándose muchas vacantes. La presión de las vacantes y su imposibilidad de poder dar un servicio eficiente, le llevó a permitir que los diferentes centros pudieran contratar a cualquier persona, sin ninguna evaluación, por atender la emergencia. Esto lejos de solucionar el problema, lo agravó, porque aumentó la rotación de este personal por despidos y el número de robos internos por falta de una selección adecuada de este personal incrementándose también los costos.

Cuando me tocó sustituir a esta persona, todos esperaban que yo hiciera lo mismo que se suponía que hacía la persona de recursos humanos; viajar de centro en centro pidiendo la renuncia de los que habían robado con paquetes arreglados porque era muy difícil su comprobación, a la vez que haciendo las campañas de reclutamiento masivas.

Pero yo tenía otra visión personal de lo que consideraba que era recursos humanos y que era más afín a mi profesión de Psicólogo. Así que una vez discutido esto con mi jefe, definí una Política y un Procedimiento que definía los roles y actividades de cada parte. Los centros tendrían que absorber la actividad operativa y encargarse del reclutamiento y de llevar a cabo actividades de evaluación psicométrica, médica y legal del personal. La gerencia de recursos humanos definió los proveedores autorizados con quienes coordinar estas evaluaciones y los procedimientos y sistemas para ello. Finalmente, la gerencia de recursos humanos decidiría en función de perfiles y puntuaciones la contratación del personal. Este sistema descentralizaba la operación y centralizaba la decisión, dando muy poco peso operativo a la unidad, y mucho más protagonismo conceptual. Con él logró reducir la rotación en 90% y la tasa de robos se fue a cero.

 

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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SiegeEn el artículo de este mes voy a tratar un tema que dejé abierto meses atrás cuando publiqué la serie Transacciones Energéticas. Allí introduje la idea de que hay tres posiciones existenciales básicas en nuestra relación con el mundo: 1) Espirales Crecientes, 2) Espirales Decrecientes y, 3) un estado intermedio al que no coloqué nombre en aquel momento pero que ahora acuñaré como Estado de Asedio. Además de esta visión “macro” de nuestro intercambio con el mundo, también traté el tema desde una perspectiva “micro”, pero sólo desarrollé las principales Fugas Energéticas.  En esta entrega quiero concentrarme en cómo reponer las pérdidas. Cuando hablo de ganancia o pérdida me estoy refiriendo a lo que definí en esas anteriores entregas como Recursos. Si bien, la ganancia o pérdida de recursos puede suceder en cualquier de las tres posiciones existenciales, en este artículo me concentraré especialmente en Cómo reponer la perdida de recursos cuando estamos en Asedio.

Desde el punto de vista bélico, un asedio o sitio tiene lugar cuando una entidad (ciudad o fortaleza) rechaza la rendición ante un atacante que no puede tomarla por un asalto definitivo y en su lugar recurre a la conquista mediante su desgaste. Trasladado a nuestra vida es cuando estamos en esas épocas en que nos esforzamos mucho para avanzar un paso. Luego, nos esforzamos casi hasta el desgaste para lograr otro más que nos permita asegurar nuestro avance. Pero luego viene la vida y nos hace retroceder tres escalones de un sólo golpe. Así que en el saldo de la cuenta quedamos peor de cómo comenzamos. Entonces nos reponemos y volvemos a comenzar otra vez y avanzamos el paso que nos faltaba para igualar. Descansamos un minutito y cuando comenzamos a avanzar el siguiente paso, viene otra vez la vida y nos retrocede otros dos o tres. Y así vamos! como se dice en criollo: guapeando, dando la pelea, no rindiéndonos!

En nuestra vida hemos tenido épocas de crecimiento. Esas épocas en las que Prosperamos, es decir, aprendemos, nos sentimos energizados, aportamos recursos y también aumentamos nuestros recursos. Nos casamos (o emparejamos), hacemos nuevas amistades, tenemos buenos empleos, buenos beneficios, quizás nuestra propia empresa, quizás socios, adquirimos bienes, nuevas habilidades, nuevos idiomas, nuevos conocimientos, nuevas experiencias. Es característico también en estas etapas el estado psicológico conocido como Empowerment. Nos sentimos eficaces, con auto determinación, con control y con significado. Nos sentimos dueños del mundo. Volamos. Contribuimos. Y recibimos! Este tema lo traté en artículos anteriores como en “Resiliencia: la entrada a espirales crecientes”, así como en “Querer, querer!” y en “Empowerment: un remedio contra la impotencia”.

Pero también, algunos hemos vivido experiencias en las que nos caen las diez plagas de Egipto (son diez y no siete como muchos creen). Entonces perdemos el empleo, los socios, la empresa, los amigos, la pareja, miembros de la familia, se reducen nuestros bienes y nuestras relaciones.  Desde el punto de vista de los afectos, nos sentimos desanimados, sin energía, menos optimistas, menos entusiastas. Pero lo peor de las espirales de decrecimiento es que  afectan y dañan los recursos internos estructurales: nuestra esencia, nuestro Ser interno.

Una pregunta clave aquí es: ¿en que se diferencia el Decrecimiento del Asedio? Para responder esta pregunta tenemos que tener presente que la mera pérdida de recursos externos no basta para entrar en una Espiral Decreciente. Entre los recursos hay distintas clases: materiales, energéticos, relacionales. Estos se pueden clasificar en externos e internos. Desde otro punto de vista también se pueden clasificar en Consumibles, es decir, que se gastan y se reponen fácilmente y Estructurales, que son de mayor permanencia. Hechas estas distinciones, podemos aclarar que en el Asedio hay pérdida de recursos en general, pero sobre todo externos, de tipo material y relacional, mientras que los recursos internos estructurales no tienen porque verse afectados. De forma diferente, en las Espirales Decrecientes hay perdidas de todo tipo de recursos, incluyendo los recursos internos estructurales.

Esto quiere decir que mientras estemos perdiendo recursos pero mantengamos protegidos nuestros recursos internos estructurales, nos protegemos de caer en Espirales Decrecientes, nos mantenemos en Asedio,  guapeando, dando la pelea. Pero el que se amarga pierde! O sea, cualquier descuido y nos enojamos sin darnos cuenta. Entonces ya estamos abriendo un boquete en la fortaleza protectora que mantiene a raya el asedio. Y por ese boquete comienza el desgaste. Digo el enojo como un ejemplo, pero en el artículo que dediqué a Fugas Energéticas, podemos ver un listado más exhaustivo de todas las pequeñas aperturas que tenemos que Cerrar convenientemente para asegurar unas Fronteras adecuadas.

Un desenlace posible en un asedio, es cuando los atacantes logran destruir o capturar a los defensores del sitio. Eso es equivalente a caer en una Espiral Decreciente. Lo contrario implica salir victorioso, sea por acabar con el sitio por si mismo, consiguiendo ayuda externa o simplemente evacuando la ciudad para estar a salvo.

La Afectividad (emociones, sentimientos y estado de ánimo) es un elemento clave para proteger las Fronteras que mantengan en resguardo nuestra esencia interna. Si nos descuidamos y nos permitimos bajar el estado de ánimo en forma sostenida, se abre un boquete a la Fortaleza. Al abrirse una apertura se libra una batalla aún más intensa. Si esta no es resistida, el “enemigo” puede afectar nuestro interior, es decir, nuestra esencia. Las investigaciones sobre burnout han demostrado que el estrés continuado produce cambios cognitivos y afectivos permanentes. En esas condiciones entra el “enemigo” y nos toma por asalto. Entonces, “perdemos el espíritu”. Perdemos la “gracia”. Somos “capturados” y quedamos “prisioneros”.

No hay que perder de vista que no importa cuanto perdamos externamente; si nos mantenemos erguidos por dentro nunca seremos prisioneros, nos mantendremos como “el capitán de nuestra alma, de nuestro Destino”. Podrán apresarnos por fuera, pero nunca internamente. Pero si permitimos sea franqueada la fortaleza, la situación dejará en nosotros una marca más indeleble y las posibilidades de recuperación serán más difíciles. La posibilidad de recuperarnos con posterioridad, es decir, nuestra Resiliencia, depende de cuánto mantenemos protegido nuestro núcleo interno. Un bien material puede recuperarse más fácilmente que la autoestima, la fe o la salud mental. Hay dos clases de sobrevivientes: el que lo perdió todo pero además perdió la fe en el mundo y el que solo perdió cosas externas que luego puede reponer.

De manera que la principal recomendación que quiero dar en este artículo es que durante un Asedio los recursos  sean organizados en “anillos de seguridad”. Es decir, nuestra esencia, que es lo más preciado, debe mantenerse lo más protegido posible, ya que los recursos estructurales internos de tipo cualitativo son los más difíciles de reponer. En la parte más externa deben ir recursos que se consumen pero que pueden reponerse con mayor facilidad.

Fuera de nuestros límites están nuestros recursos materiales y relacionales. A nivel de los recursos materiales es donde comienzan a ocurrir pérdidas. Las pérdidas, la anticipación de su escasa reposición y la amenaza de perder aún más, generan Tensión (Estrés). Esta tensión genera emociones negativas por una parte y por otra activa el sistema motivacional para evitar, recuperar o reponer las pérdidas. Si nada de esto es posible se va a generar mayor tensión. Además de los efectos fisiológicos y psicológicos del Estrés analizados en muchos artículos de este Blog, esta tensión puede afectar nuestros recursos relacionales: pareja, hijos, familiares, amigos. En condiciones de asedio el estrés puede llevarnos a descuidar la calidad de nuestras relaciones. Las más íntimas, así como las más sociales. En buena medida porque el estrés nos hace egocéntricos y poco considerados. Por ello, es importante hacer un especial esfuerzo por estar muy atentos a asegurar nuestra conexión humana, nuestra compasión, el respeto y la consideración con los otros. También es buena idea rodearnos en la medida de lo posible de personas con “buena energía” y de personas con conocimientos o habilidades especiales que sean relevantes para el asedio, tales como expertos, maestros, guías, asesores y profesionales de ayuda.

En la línea de fuego está el Cuerpo Físico. Allí están operando aminoácidos, neurotransmisores, hormonas, macrófagos, inmunoglobulina, células nK, oxigeno, hidróxido de carbono, agua, calorías, vitaminas, oxidantes y antioxidantes, electrolitos, y todas las sustancias fundamentales de la vida. Un termómetro importante a este nivel viene dado por la Vitalidad, la cual puede variar del desánimo al vigor. Aunque la “Actitud” a nivel molecular, celular y bioquímico, depende mucho de la alimentación y la calidad del sueño, también depende de la motivación y la afectividad, que provienen de los siguientes anillos. Para recuperarnos a este nivel, además de alimentarnos y dormir bien, puede ser útil investigar sobre nutrición y salud y acompañarnos de profesionales que puedan enseñarnos más sobre estos tópicos.

En situaciones de asedio es natural tener fatiga, dolores musculares y diversas manifestaciones de la inervación del sistema simpático (gastritis, colitis, arritmias, ansiedad y similares). Si bien es importante conectar con el cuerpo, escucharlo y atenderlo, también hay que mantenerse claro respecto a que el hecho de que uno esté “hecho polvo” no quiere decir que haya algo “malo” con uno. Es decir, el cuerpo es muy importante, pero no hay que olvidar que sólo es nuestro “avatar” biológico. Pero en realidad: Yo no Soy mi Cuerpo. Es importante mantener esta conciencia para “observar” nuestras sensaciones y estar “separado” de ellas.

En el segundo anillo está la Afectividad. Esto incluye nuestras emociones positivas y negativas, nuestro ratio emocional diario, nuestros sentimientos y nuestro estado de ánimo. Esta es la parte nuestra que se ve más afectada situacionalmente en el día a día. Para proteger este anillo deben tomarse en consideración todas la medidas necesarias para procesar la emoción negativa y producir emociones positivas. Es importante que al experimentar los afectos negativos no nos identifiquemos con ellos: “yo no soy mis emociones”.  Para recuperarnos a este nivel puede ser muy útil una asesoría y el entrenamiento por parte de un profesional en cuanto a bienestar psicológico y manejo de la afectividad.

En el tercer anillo está la macro-auto-regulación. Esto se refiere al balance adecuado de los tres sistemas biocomportamentales: ataque-defensa, adquisición y calma. En situaciones de asedio es típico que se conforme un desbalance en el que nos quedamos “pegados” del sistema de defensa y ataque. Sin embargo, debemos saber tener un tiempo para todo: tiempo para proteger, tiempo para reposar y tiempo para emprender. Este balance es el que nos va a permitir, por una parte,  producir la calma necesaria para descansar, restaurarnos y experimentar intimidad y conexión en nuestras relaciones. Pero además, también nos va a permitir que en pleno asedio podamos desplegar nuestro sistema motivacional, que es una organización mental orientada a la consecución de metas (goal setting mindset), para enfocarnos en identificar recursos que pueden ser adquiridos y a desplegar conductas para conseguirlo, lo cual implica emprendimientos.

Aunque la tendencia lógica al perder los recursos materiales es que estos se quieran recuperar o reponer, quizás lo más inteligente sea resignarnos transitoriamente a no hacerlo por lo pronto y minimizar la tensión que esto produce recurriendo a estrategias cognitivas. Hay que tener presente que en situaciones de emergencia algunos recursos materiales puede que pasen a un segundo plano y quizás sea más conveniente que su reposición sea por la vía de la adquisición de recursos de tipo cualitativo que sean más relevantes durante el asedio; tales como alianzas, intensificar vínculos y conexión con otros, nuevos conocimientos, conocimientos que conduzcan a una mejor comprensión de la situación o del funcionamiento interno, la adquisición de nuevas habilidades para lidiar con la situación o para cambiarse a si mismo.

En suma, la situación de Asedio puede afectar nuestra motivación, ya que aumentan los obstáculos para reponer los recursos perdidos y puede que no veamos claro cómo salir de esa situación o cuanto va a durar. El reto consiste en motivarnos a adquirir los recursos que si estén a nuestro alcance, en lugar de fijarnos en los que perdemos o los que no podemos reponer o adquirir.  Esto implica pasarnos el “switch”, identificar los recursos verdaderamente disponibles en términos de relaciones y aprendizajes, y ponernos en modo “goal setting” para adquirirlos.

En el cuarto anillo están las cogniciones. Aquí está lo que pensamos sobre lo que sucede y sobre nosotros mismos. De estas ideas se conforma nuestro optimismo y nuestro empowerment. En situaciones de asedio es común que baje nuestra percepción de auto eficacia, sentirnos a merced de fuerzas fuera de nuestra determinación, que pensemos que hagamos lo que hagamos vamos a tener poco impacto en el estatus quo y que tendamos a ver la situación que vivimos sin ningún sentido. Igualmente, cuando el “enemigo” entra a este anillo afecta nuestra percepción de los demás, de la naturaleza humana, distorsionamos sus intenciones y les atribuimos responsabilidades sin mayor base. Otro tanto hacemos hacia nosotros mismos, muchas veces cayendo presa de la auto critica excesiva, la auto tortura y el auto reproche. Es importante cuidarse también de la rumiación, de los pensamientos distorsionados y de otras alteraciones del pensamiento. Para trabajar este anillo es útil la practica del mindfulness y tener una dosis diaria de pensamientos agradables. Y, sobre todo, no olvidar que “Yo no soy mis pensamientos”. Es clave mantener el empowerment, disminuir los juicios y hacer uso de un pensamiento más benevolente.

En el quinto anillo están las metacogniciones. Estos son los paradigmas y nuestras creencias implícitas. Nuestra visión del mundo y de la vida, la filosofía “en uso” implícita en nuestra actuación real. Cuando el “enemigo” entra hasta este anillo puede dejarnos marcas y heridas permanentes que pueden afectarnos de una manera inadvertida. Es importante tomar conciencia de estos daños de manera de tomar las medidas necesarias para sanar y recuperar nuestros parámetros iniciales. Aunque a través de la introspección y el auto análisis podemos darnos cuenta de nuestras premisas a este nivel, la retroalimentación de los otros es clave en el proceso de crecimiento. Para ello puede ser útil la psicoterapia y otras formas de relación de ayuda que nos ayuden a guiarnos en esta revisión y curación interna, para recuperar nuestros “parámetros de fábrica”.

En el sexto anillo está nuestro núcleo interior. Aquí están incluido nuestro Self, nuestra misión, nuestra identidad, nuestras cualidades, talentos y competencias, nuestra autoestima, nuestras fortalezas de carácter, virtudes, valores y principios. El “enemigo” no debería entrar nunca aquí. Si lo hace se producen heridas profundas difíciles de sanar y retrotraer. Podemos llegar a olvidar quienes somos, para que vivimos, que buscamos, cuál es nuestro sello personal, cuál es el sentido de la vida. Podemos caer presa del desánimo, de la desesperanza, de la falta de fe, del vacío existencial, de la misantropía. En las formas más extremas la persona puede hacerse indolente, insensible, cínico, convirtiéndose en un tirano. Para reparar este nivel pueden ser necesarias intervenciones a varios niveles en forma simultanea, incluyendo la psicoterapia. Además, puede ser necesario volver a comenzar. Considero que buscar la espiritualidad puede ser muy útil siempre, pero máxime para recuperarse a este nivel. Dediqué un artículo llamado Cambiando el Juego a los daños que se producen en este último anillo.

Recapitulando. Durante el asedio tendemos a continuar comportándonos como si todo fuera como siempre. En condiciones normales cuando hay perdida de recursos esto genera una tensión (estrés) que se alivia cuando buscamos  la manera de reponerlos. Esto implica que se hiperactiva el sistema de ataque-defensa y el sistema motivacional, y se inhibe el sistema de calma. Por otra parte, los niveles de tensión afectan la calidad de las relaciones mientras tanto, pudiendo producir perdidas también a este nivel.

Al no poder disminuir la condición estresante ni reponer las perdidas, podemos entrar en niveles de estrés muy altos que traspasan nuestras fronteras de inmediato y vemos afectados los recursos nucleares. El estrés disfuncional produce emociones negativas y desgaste energético, además que reduce la creatividad y la efectividad para solucionar problemas. Esto puede activar una respuesta defensiva reactiva que busca el disengagement con la situación, la externalización de las responsabilidades, la evasión y la búsqueda de placer inmediato de tipo compensatorio.

Así que lo primero que hay que hacer durante el asedio es saber lidiar con el estrés, usar mecanismos de afrontamiento adecuado que permitan disminuir sus efectos inadecuados en el organismo y a nivel psicológico y permitan usar esta tensión como una energía que conduzca al crecimiento personal. Para ello es importante, ante nada, dar un significado al asedio que nos permita su aceptación y vincularnos con el de manera proactiva y positiva, y no a regañadientes, indispuestos o enojados.

En segundo lugar, en condiciones de asedio tenemos que funcionar de un modo diferente a como lo hacemos en condiciones normales. Tenemos que entender que estamos en una situación de crisis sin que ello signifique entrar en un estado de pánico. En esta situación es conveniente dejar ir recursos materiales sin preocuparnos mucho por su reposición inmediata. En su lugar adquirir recursos cualitativos de tipo relacional y de know how que sean relevantes. Es importante inhibir el sistema de ataque defensa que puede funcionar en forma excesiva y balancearlo con nuestra motivación y nuestro sistema de calma y reposo necesario para restaurarnos. Además, debemos tener especial cuidado en atender nuestros recursos relacionales, tener empatía con ellos, tenerles paciencia, darles apoyo y soporte, mantener la conexión con ellos y asistirles en cuanto sea necesario.

En tercer lugar, no podemos darnos el lujo de mantener al descubierto nuestros recursos internos y permitir que se vean desgastados, consumidos, afectados o dañados. Para ello puede ser importante mantenerlos en una jerarquía que los exponga en orden asegurando que si los más externos son debilitados, ello no implique el debilitamiento de los más internos. Si tengo un mal día y baja mi estado de ánimo, no debo permitir que ello no me deje dormir, que anticipe una catástrofe, que cambie mi percepción del mundo y se afecte mi auto estima, todo en un solo acto. En cambio, es importante tomar conciencia que no soy mis sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos, y que puedo realizar alguna práctica voluntaria que me permita modificar mi humor, descansar y reponerme, que “mañana será otro día”.

A lo largo del artículo se ha ido identificando como reponer las fuerzas perdidas. A nivel físico es importante cuidar la calidad del sueño y de la alimentación. A nivel afectivo cuidar nuestro ratio emocional. A nivel de auto regulación, mantener un balance entre defender, emprender y reposar. A nivel de cogniciones cuidar nuestro empowerment y nuestras atribuciones y juicios hacia otros y hacia nosotros mismos. A nivel de metacogniciones asegurarnos de volver a nuestros parámetros originales. A nivel nuclear cuidar nuestra esencia.

Admiro mucho a Ortega y Gasset. Lo he estudiado y he comentado sus ideas en mi Blog. Y es cierto que como el dice, no podemos desconocer las Circunstancias que le tocan vivir a un Hombre. Pero en la medida de lo posible, lograremos una mayor resiliencia si durante el Asedio somos capaces de mantener una cierta “distancia” de las circunstancias manteniendo en resguardo nuestros recursos internos, sobre todo los más nucleares. Es importante mantenerse vinculado a la situación (engaged), pero manteniendo una cierta “distancia” y des-identificación de nuestras sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, de manera de poder trascender todos estos eventos externos e internos, colocándonos como unos observadores y testigos muy concientes de todo.  Para ello tenemos que adoptar un comportamiento especial adaptado a esta condición tan particular y ayudarnos con alimentación, sueño, recreación, lecturas, maestros, consejeros, coaching, psicoterapia y espiritualidad, que nos permitan estar continuamente Reponiendo fuerzas!

Nota 1: Algunas de las ideas que he compartido en este artículo fueron parte de una clase que dicté en el curso Psicología Organizacional Positiva del Diplomado de Psicología Positiva Aplicada organizado por la unidad de formación gerencial de la Universidad Metropolitana en el trimestre Octubre-Diciembre de 2014.

Nota 2: Un caso particular de Asedio es el Mobbing. Consultar el siguiente enlace: http://www.atusaludenlinea.com/Salud/Noticias/Noticias/%C2%BFComo-hacer-frente-al-mobbing-.aspx

Nota 3: Les invito a leer un artículo relacionado a éste que escribí para Inspirulina (http://ow.ly/FS9B0)

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fondocontra2Tan importante como desarrollar la capacidad de conectar con la serenidad lo es el recuperarse cuando esta se pierde. Vamos a estar claros: estamos rodeados de muchas situaciones y personas que pueden “robar” nuestra paz y tranquilidad.

No tengo una formula definitiva al respecto. En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/ abordé este tema tangencialmente, sugiriendo que hay personas que son más sensibles que otras. Es obvio que las personas de temperamento sensible, son más vulnerables a que les sea robada su paz. En la serie “Transacciones energéticas”, dediqué un artículo a las Fugas de Energía (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-emocionales-iii-fugas-emocionales/). Allí listé una serie de situaciones en las que perdemos nuestra fuerza vital y que nos hacen perder nuestro equilibrio interno.

En mis talleres con empresas sobre bienestar emocional, relaciones interpersonales y liderazgo, insisto en la importancia de cultivar emociones positivas, para mantener un estado de ánimo de apertura y confianza que permita conectar con nosotros y con los demás. Pero la pregunta incómoda que suele surgir, es cómo lidiar con personas que no andan necesariamente en la misma “onda” que uno. Actuar en forma amorosa, compasiva, amable y gentil, no necesariamente es correspondido de la misma manera. Lo que podemos obtener en el mejor de los casos es indiferencia e insensibilidad. En el peor de los escenarios, podríamos recibir maltrato, abuso y crueldad.

Entre las variadas actividades que realizo soy un facilitador entrenado en la metododología de Negociación de la Escuela de Harvard. Una empresa especializada en este tema me envia con frecuencia a sus clientes a dictar este taller. El principio fundamental de este taller es cómo jugar al ganar-ganar y no al ganar-perder, sin que esto se quede en la teoría. Y el gran desafío que surge siempre es como jugar al ganar-ganar con alguien que juega al ganar-perder.

Me gusta pensar que tenemos que insistir en mantener nuestra actitud positiva, aun cuando podríamos parecer “silly”. La idea de actuar con amor, aun cuando no haya nadie en particular que “merezca” nuestro amor, la desarrollé en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/08/como-enamorado-sin-novia/. Por otra parte, en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/ toqué también este tema, insistiendo en que tal vez si nos arriesgamos a actuar de esta manera “pro social” podríamos alterar para bien el “juego trancado” en que se encuentra “el mundo”.

Aunque no podemos descartar que hay gente verdaderamente malvada y cruel, a la que tenemos que reconococer y de la que tenemos que cuidarnos, la mayoría de la gente es cínica e insensible sólo como un “mecanismo de defensa”. Como desarrollé recientemente en “Majestad en cuerpo, mente y espíritu”, las personas tienen heridas. En lugar de curarlas y volver a “resetearse” y recuperar su condición inicial, su capacidad de amar y confiar, su optimismo, su niño juguetón y explorador, lo que hacen es protegerse más para no ser heridos, desarrollando capas de escepticismo, frialdad y distanciamiento que los alejen de los demás.

Pero estoy claro en que duele cuando nos tratan de una manera indiferente. Mucho más si nos tratan mal abiertamente. Nos culpamos a nosotros mismos por ser tan tontos de actuar en forma confiada, abierta y franca. O hacemos juicios respecto al otro, por su comportamiento. Entre mis pacientes de psicoterapia y mis clientes de coaching, es común escuchar sobre resentimientos por haber sido tratados en forma poco sensible por otros. Esta es la base para el pensar de muchos: “si el mundo es así y me tratan de esta manera, no tengo porque sentir algo diferente por los demás”.

En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/01/cultivando-la-capacidad-de-perdonar/
aborde este tema complejo del perdón sugiriendo mi punto de vista muy particular: el principal beneficiario del perdon somos nosotros mismos. Perdonar nos libera ante nada a nosotros. Hay eventos de eventos por supuesto. Hay asuntos muy graves en los que a las personas les cuenta mucho siquiera imaginar el perdón en una situación así. Pero según el evento y la circunstancia, así como la persona, eventualmente habrá un tiempo para estar listo y poder hacerlo.

Pero fuera de los eventos graves, hay microeventos en la vida cotidiana que nos toman por sorpresa y nos producen sinsabores. Comportamientos de familiares y seres queridos, de amigos o incluso de personas que estamos apenas conociendo, que son como un “baño de agua fria”.

En mi experiencia muy personal quedarse con esa espina clavada no es sano. Parecieran eventos tontos y pasajeros que por lógica y sensatez, quisiera uno dejar pasar. Pero no pasan solos! Tampoco hablarlos trae buen resultado en todos los casos y, en algunos, hasta se complican las cosas más sino hay una relación sólida previa.

Esas pequeñas contrariedades y decepciones tienen un efecto acumulativo. Nos roban la paz y la serenidad. Y cada vez nos descarrilan más. Entonces, cómo hacemos para recuperarla? Pareciera que no basta con imaginar el lugar sereno y seguro en nuestra imaginación que hemos preparado para refugiarnos allí cuando haya adversidad (que recomendé en el artículo anterior). Creo que ese lugar sereno que evoca calma puede ser útil en momentos de apremio y tensión. Pero si hay una dimensión interpersonal de por medio, esto puede que tenga una efectividad limitada.

Lo que invito a hacer a mis pacientes y clientes cuando hay personas de por medio, y me ha funcionado a mi también en mi vida personal, es desarrollar la Compasión. La Compasión es una experiencia interna que nos permite conectar con otra persona y sentir bondad y amor hacia ella. Es relativamente fácil sentir amor y compasión por alguien que de por sí es bondadoso, generoso y que nos hace el bien. Pero no es tan fácil cuando nos encontramos con alguien que nos trata mal, o en menor escala, cuando nos encontramos con alguien que no se comporta de acuerdo a nuestras expectativas. En estos casos es mucho más difícil experimentar esta afectividad positiva, pero justo en ese momento y circunstancia es donde más mérito tiene hacerlo. La tendencia del cerebro, de sus redes sinápticas, de su bioquimica, ante situaciones así, sería la de conducirnos a experimentar emociones y pensamientos negativos. Pero si justo en esos momentos ESCOGEMOS inyectar pensar y sentir en forma bondadosa y con amor hacia esa persona, mirando su “lado bueno”, entonces estaríamos aprovechando la Neuroplasticidad del Cerebro para recablearnos, haciendo un acto de verdadero Libre Albedrío para trascender la circunstancia y conectarnos con nuestro Self y no con nuestro Ego (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/06/26/curarse-de-la-mentalidad-i-me-mine/).

Algunas veces me han replicado mis interlocutores (y yo mismo a veces): pero es que el Otro no se merece que yo le devuelva Bien por Mal o a cambio de nada! Y mi respuesta es que si me permito pensamientos y emociones negativas, soy yo de primero el afectado!!!! Voy a renunciar a amar porque nadie esté a la altura de mi amor? Quien soy yo para juzgar a los demás? Que tanto puedo saber yo para comprender lo que realmente está sucediendo? La mayoría de las veces los eventos y personas disparan en nosotros redes asociativas previamente formadas. Si las dejamos operar sin hacer nada estaríamos Reforzándolas! creo que estas ideas quedaron muy bien ilustrada en el documental What the bleep do we know, que recomiendo a quien no lo haya visto.

De cualquier modo, cuando digo que inyectemos Bien, Bondad y Compasión o que recableemos nuestro Cerebro Emocional, justo al experimentar decepciones y molestias, no me refiero necesariamente a que vayamos con los brazos abiertos a expresar sentimientos positivos a quien pensamos no nos valoró suficiente. Lo que si digo es que hagamos un ejercicio de Visualización que nos permita reconectar el Estímulo (insensibilidad, frialdad o maltrato) con una nueva respuesta (amor y compasión).

Nos puede ayudar pensar que aquellos que no nos tratan de una forma digna o cónsona con nuestro estándar de valoración personal puede que esten sometidos a unas condiciones de presión que no les permitan en ese momento mostrar su mejor parte. Es muy probable que ni sepan cuál es el efecto de su conducta. No tienen necesariamente esa intención deliberada de hacernos sentir mal. Sentir compasión por alguien que no responde a nuestras expectativas, implica salirnos de nuestra visión separada e individualizada para intentar una visión más global. Acaso no hemos nosotros mismos defraudado a otros también? Acaso no he maltratado yo mismo, sin haber querido intencionalmente, a otros, sin darme cuenta! (Pido perdon públicamente por el comportamiento insensible o cruel que haya tenido en mi vida sin darme cuenta, reconozco ante todos que no soy infalible).

Creo que para aumentar nuestra capacidad de amar y de ser más compasivos tenemos que sanar nosotros. Y una manera de sanar es aprovechar la oportunidad que nos presentan esas pequeñas decepciones de la vida diaria. Asegurándonos de Transformar nuestras reacciones. Viendo estas experiencias; no como cosas “malas” que no han debido suceder nunca, ni viendo al otro como alguien “malvado” necesariamente, o viéndonos a nosotros como tontos por permitirnos caer en esas situaciones. Sino en cambio, verlas como verdaderas oportunidades para recablearnos, entrenar y moldear nuestro cerebro emocional y tener una mayor capacidad de amor incondicional.

Imagino esto en términos “vectoriales”. Si mi capacidad de amar me lleva a experimentar una serenidad de +2 y me encuentro con alguien que está enfrentando situaciones muy difíciles y tiene activadas ciertas heridas y en ese momento me muestra una serenidad de -3, lo que va a pasar es que me va a tumbar mi serenidad. Y lo peor de todo es que con ella se tumba mi capacidad de amar si comienzo a pensar y sentir mal sobre esa persona. Lo que tengo que hacer es tomar este -3 como una oportunidad de llevar mi serenidad a un +3 primero y luego a un +4!

Es como cuando estamos bien, estamos en paz y serenidad, nos sentimos satisfechos y equilibrados, y nuestro hijo pequeño tiene una rabieta. Cómo nos comportamos? Dejamos de amarlo acaso? No! Mantenemos nuestro equilibrio y le tenemos paciencia. Como es nuestro hijo aprovechamos la ocasión para enseñarle como manejar emociones fuertes, ante nada con nuestro ejemplo. Ahora, que sucede cuando estamos de malas, nos sentimos frustrados, vacíos y desconsolados, y para más remate nuestro hijo tiene una rabieta? Lo más probable es que nos enojemos más y le DIGAMOS que no esta bien comportarse de ese modo, cuando en la PRACTICA nosotros no estamos dando el ejemplo.

Entonces, perder el equilibrio emocional es una oportunidad para CONSTRUIR serenidad y capacidad de amar. El punto de partida creo es la COMPASION. Decirle en nuestra mente a esas personas que no se comportaron como esperábamos; que estés bien, que tengas paz, que seas feliz, que tengas amor! No quiero sonar a Oponopono, pero es lo que también nos dice la Psicología Positiva. Aqui les dejo un ejercicio que puede ser muy útil para LIBERARNOS de nuestras prisiones biopsicológicas.

Sirva este artículo como un tributo al desarrollo de nuestra capacidad de amar, la mia de primero!

Enlace recomendado: muy vinculado a la serenidad está la paciencia la cual traté especialmente en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

Notas aclaratorias:
Es importante aclarar que el término Compasión tal como se usa en este artículo, esta emparentado con la empatía, la simpatía e incluso el cuido de otros. Es sinónimo de benevolencia y piedad. No tiene nada que ver con lastima.
Por otra parte, cuando en este artículo se habla de amor, nos estamos refiriendo a una emoción de conexión y sincronización afectiva que sentimos con otros cuando nos relacionamos con ellos, que produce un estado de confort, acercamiento y simpatía por el otro.

Tambien les dejo un enlace para escuchar a Barbara Fredrickson hablando sobre el amor como emoción cotidiana.

Como interactúan cerebro y corazón:

Técnica rápida para producir Coherencia:

Una para comenzar el día con Buena vibra!

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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