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Posts Tagged ‘Potencial’

La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Plantea Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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Muchas veces confundida con timidez, introversión, baja sociabilidad, debilidad o, incluso con neuroticismo, la sensibilidad se ha venido perfilando cada vez con mayor claridad como una característica clave para distinguir las personas. Al hablar de ella, algunos han enfatizado en el temperamento y la consideran una característica constitucional de nacimiento que tiene que ver con la excitabilidad del sistema nervioso ante la estimulación. Otros la han definido en función de las condiciones y eventos ocurridos en el desarrollo temprano y el aprendizaje que se derivo a partir de las primeras experiencias.

La Dra. Elaine Aron especialista en esta materia, encontró en sus investigaciones que entre 10 y un 20 por ciento de la población posee una especial sensibilidad de nacimiento. Esta sensibilidad se define por una mayor capacidad de percibir variaciones sutiles en las situaciones, así como por una mayor tendencia a sentirse sobre excitado (over aroused). Si bien la excitación ante una situación se debe en buena medida a factores cognitivos como la percepción, la Dra. Aron dedicó su tesis doctoral a demostrar que hay un factor netamente temperamental que interviene en ello.

Alguien que es considerado como una Highly Sensitive Person (HSP), tiende a ser particularmente susceptible al ruido, los olores, ciertos alimentos o las imágenes impactantes, a las presiones, y a cambios sutiles en las personas o sus estados de ánimo. Son bastantes perceptivos de la atmosfera emocional y suelen necesitar -más que otros- de encontrar significado y sentido en lo que hacen y en la vida en general. Suelen ser impresionables ante el arte o la naturaleza y muchas veces se sienten atraídos hacia la búsqueda de lo bueno, lo bello o lo verdadero. También se ven más afectados que los demás cuando pierden horas de sueño o comidas, y suelen tener hábitos alimenticios y rituales especiales. De una lista de 23 características, la Dra. Aron considera que quienes poseen entre 8 y 13 se pueden considerar personas moderadamente sensibles y los que tengan 14 o más como HSP.

Los investigadores de Psicología del Desarrollo Infantil venían desde hace varias décadas notando que hay niños que son más abiertos, confiados, dispuestos a explorar el medio ambiente y a tolerar breves suspensiones de sus cuidados que otros. Las evidencias fueron reunidas para destacar la importancia que tiene la estabilidad de las condiciones en la primera infancia en cuanto a la calidad del cuidado y del afecto recibido. Se hicieron famosos los experimentos de Harlow, Spitz e incluso Seligman.

Uno de los estudios más conocidos y reconocidos sobre diferencias individuales, del Dr. John Bowlby, se concentró en el tipo de vínculo establecido por el niño con su cuidador. Las investigaciones dejaron claro que según el tipo de cuidado recibido en la primera infancia, así sería luego el tipo de vínculo que establecerá la persona en su adultez con otros y con el mundo en general. Básicamente se distinguieron tres tipos de vínculo: un primer grupo que establece un Vínculo Seguro, y que reúne aproximadamente a un 50% de la población, y otros dos con Vínculo Inseguro, uno que llamó tipo Ansioso y otro tipo Evitativo. Aquellos que forman vínculos seguros recibieron afecto y cuidados en una forma estable y confiable más que los otros tipos.

Los del tipo Vinculo Seguro son más abiertos que los otros, establecen confianza más fácilmente y tienen menos dificultades en conseguir, mantener y terminar relaciones de pareja o de amistad. Los de Vínculo Ansioso son más intensos y susceptibles a no ser correspondidos o a sufrir decepciones. Y los del tipo Evitativo tienden a alejarse de las relaciones profundas y suelen ser bastante desconfiados.

Es muy probable que dentro de este grupo que establece vínculo inseguro (50 por ciento de la población) encontremos una mayor tendencia a dificultades psicológicas, como ansiedad o depresión, o problemas cotidianos como problemas en las relaciones o en la satisfacción personal. Hay una escala que he usado en mis talleres, que evalúa algo denominado Sensibilidad Emocional, que tiene que ver con la intensidad y frecuencia de emociones negativas ante contratiempos, frustraciones y decepciones, sobre todo en las relaciones interpersonales.

Ahora bien, es importante aclarar que Aron y Bowlby están hablando de sensibilidad en dos sentidos diferentes. Si bien ambos están hablando de una cierta forma de susceptibilidad, aquella en la que se enfoca Aron es de nacimiento y tiene que ver con la estimulación necesaria para pasar a un nivel inconfortable. Mientras tanto, aquella en la que se enfoca Bowlby es aprendida y tiene que ver con incidentes que afectaron el desarrollo durante las primeras experiencias.

Aunque mis talleres de Inteligencia Emocional son útiles para todo tipo de público, me he encontrado en ellos con una buena proporción de personas sensibles en alguno de los dos sentidos expuestos, ya sea enviados por la empresa o por iniciativa propia. Muchas veces he administrado algunos cuestionarios y esto me ha dado la posibilidad de tener una idea un poco más precisa sobre los participantes.

El HSP puede ser más confiado y abierto o más retirado y distanciado del mundo dependiendo del tipo de vínculo que estableciera durante sus primeras experiencias, pero en general, como se siente sobre excitado ante la estimulación, tiende a retirarse de ella, por lo que las fiestas, las reuniones, las muchedumbres y las situaciones sociales no son de su predilección. Los No-HSP los consideran tímidos, raros, huraños, anti sociales, conflictivos o “enrollaos”. Sin embargo, son creativos, innovadores, poseen una rica imaginación, muy intuitivos y capaces de percibir sutilezas.

Un HSP que creció en un ambiente seguro es muy probable que rápido en la vida comience a aportar con su creatividad e intuición, inventando un negocio nuevo, desarrollando una nueva tendencia, haciendo nuevas propuestas técnicas, dedicándose al área artística, a la docencia o al trabajo comunitario o social. El HSP criado en un ambiente no tan seguro, si logra salir a flote de los enredos, desaciertos, heridas y abusos, termina siendo como el vino añejo, que es mejor con el tiempo. Generalmente tarda en cristalizar su potencial.

En Venezuela debe haber unos tres millones de HSP de los cuales, al menos la mitad es muy probable que haya crecido en un ambiente no tan seguro y unos 800.000 deben tener entre 15 y 65 años. Le pido que por favor le haga llegar el link de este artículo a los HSP que  conozca. De verdad estaría muy contento si este artículo lo leyera al menos el 10% de ellos, más todos los demás que siempre lo leen, así como otros HSP crecidos en ambientes seguros. Como digo en el encabezado de este Blog, mi interés es compartir el producto de mis reflexiones y de mi búsqueda personal y estaría muy satisfecho de poder contribuir con el florecimiento de otros HSP, entre otras razones porque me identifico como uno de ellos y además tuve una pérdida importante en mi primera infancia.

Con lo anterior no quiero decir que este artículo o este Blog este dirigido exclusivamente a personas sensibles por alguna u otra razón. Estoy seguro que los conceptos y técnicas que me han resultado útiles y que comparto en mi Blog, también lo son para todos. Pero vamos a estar claros que la persona sensible en alguno de los dos sentidos expuestos necesita más del uso de diversos recursos y técnicas. En lugar de verlo como “tipos psicológicos” prefiero verlo como un continuo que va desde mucha sensibilidad hasta poca sensibilidad, en alguno de los dos sentidos expuestos.

Uno de los principales desafíos para todos, pero especialmente para los de mayor sensibilidad, consiste en el establecimiento de fronteras adecuadas, que es donde me quiero centrar en estos últimos párrafos. El sistema nervioso es una parte del ser humano altamente susceptible a la estimulación, pues a partir de allí se origina el comportamiento. Por ello, está protegido por una estructura ósea y mucho tejido. Pero además, los brazos y el regazo de una madre protegen al bebé de las influencias externas hasta que su sistema nervioso madure. Las condiciones de la madre a su vez constituyen otro envoltorio. Así como las circunstancias que rodearon su embrazo y su parto. Los personajes y la trama que allí intervino, la atmosfera emocional, las dinámicas, las lealtades, alianzas y temores. Todo eso constituyen envoltorios que rodean como capas concéntricas al bebe, mientras se desarrolla y puede enfrentarse por si mismo al mundo. Hay capas físicas y materiales, capas psicológicas y mentales, pero también hay capas más sutiles, de tipo energético, difíciles todavía de estudiar mediante la Ciencia.

Cualquier abollamiento o fractura en esta estructura de capas y envoltorios, termina por formar parte de la “estructura” de la persona. Todas estas capas constituyen lo que el Biólogo Alberto Maturana llamó estructura del organismo. Esta estructura interviene en la forma como percibimos las cosas, en las cosas que “nos pasan”, en las reacciones que tenemos y en la terrible inercia y resistencia al cambio de nuestros patrones y por ende, las realidades que vivimos. El cine, la literatura y nuestra experiencia directa con la vida, nos han mostrado esta tendencia del ser humano a la fatalidad que le lleva a incurrir varias veces en el mismo error. (La película 12 Monos expone esto de una manera dramática. Sigmund Freud advirtió a principios de 1900 de esta “compulsión a la repetición”).

En esta oportunidad no me voy a concentrar en el cambio propiamente, que me apasiona y que ha sido tema de muchos de mis artículos, sino en algo previo, en un preparativo y pre requisito, que consiste en: reparar y fortalecer estos “envoltorios” que forman parte de lo que he llamado Fronteras (en Inglés Boundaries) y que en Psicoterapia se han llamado Límites.

Los psicólogos y colaboradores de otras disciplinas que han estudiado el tema del cambio, han abierto un camino extraordinario al extrapolar el modelo cibernético al caso humano y la aplicación de la retroalimentación como posibilidad reflexiva y auto generativa. Ya sea mediante la introspección y la observación misma, ya sea con la ayuda de un tercero, si una persona capta que el origen de los acontecimientos que le molestan o no le satisfacen proviene de su estructura y logra cambiarla, entonces cambiaran los eventos que le rodean.

Esto funciona así, de hecho, y no lo dudo. Y puede ser más fácil de poner en práctica para las personas que establecen vínculo seguro y que son No-HSP. Sin embargo, para los HSP y máxime para aquellos de ellos que no desarrollaron vínculos seguros en sus primeras experiencias, hace falta cierto grado de reparación y fortalecimiento de sus capas y envoltorios, es decir, de sus fronteras. Si las fronteras no están bien delimitadas, la persona puede ser más afectada por los eventos y caer presa de ellos, disminuyendo su posibilidad de reflexión y cambio. O también pudiera desconectarse de su interior para eludir la sensibilidad, pero con ello estaría dejando de escucharse a si mismo.

Entonces hay dos problemas muy importantes a resolver y relativamente independientes. Uno consiste en tomar conciencia de la estructura para cambiarla en lo que sea necesario. Segundo, para algunos más que para otros, es necesario fortalecer las fronteras que pueden tener abolladuras o agujeros.

El problema de tener fronteras muy delgadas o ausentes, hace que las personas busquen mecanismos compensatorios de protección. Esta protección compensatoria puede tomar múltiples formas que muchas veces hay que descubrir en psicoterapia. Puede ser que estas personas busquen protegerse dentro de fronteras físicas, como su casa. Sociales, como una organización o institución. O psicológicas, en la forma de una coraza o armadura de hábitos, actitudes, creencias o rituales, para mantener alejadas a las personas y cuidarse de no ser heridos.

Como son talentosos, creativos y con mucho que aportar, los más Guerreros es probable que hayan buscado incluirse en el mundo. Y es posible que tuvieran meteóricos ascensos. Pero sin haberse equipado adecuadamente es posible que hayan mostrado problemas de excesos de trabajo, descuido de su vida familiar de pareja, personal y de su salud. Es muy posible que esto conduzca en un momento dado a sentirse decepcionados por la vida, incomprendidos e incluso resentidos, porque cuando buscaron conexión con el mundo y dieron todo de si, pueden haberse encontrado con traición, decepción, humillación e incluso abuso.

En una situación así, es muy probable que una persona busque el aislamiento, trabajar en forma independiente y separada, e incluso, buscar actividades poco exigentes. En general, podría buscar el evitamiento del estrés y de las relaciones. Sin embargo, el florecer como persona implica enfrentar el estrés y manejarlo efectivamente. La solución no es hacer retirada y aislarse, ni desconectarse de si mismo, sino aprender a vivir en un mundo turbulento, imperfecto, y muchas veces cruel sin dejarse afectar! Por ello es necesario establecer unas fronteras adecuadas, que le permitan exponerse al mundo y a las experiencias con la debida protección. Para no dejarse afectar por los estados de animo de otros, no terminar jugando el juego de otros traicionandose a si mimos, superar frustraciones y dificultades y poder cerrar los ciclos del pasado.

¿Cómo estar expuesto a sinsabores, decepciones, turbulencia, caos, maldad, imperfección, injusticia, insensibilidad e incertidumbre, y no ser insensible a ello, pero tampoco dejar que nos drene la energía (ni la cambie de signo), sino que en su lugar podamos ser capaces de organizar esta experiencia y luego hacer algo constructivo con ello? Para que ello sea posible la persona sensible debe ser capaz de desarrollar fronteras que permitan lidiar con esto sin necesidad de irse a la Gran Sabana, sin necesidad de recurrir a protegerse dentro alguna de las pocas instituciones saludables que quedan, sin necesidad de arrimarse a algunas de esas figuras protectoras y carismáticas a costa de sacrificar su propia identidad, sin necesidad de buscar contención en una relación basados en la dependencia o de recluirse tras paredes de concreto, vivir como un anacoreta o sumergirse en la victimización en alguna de sus variadas formas, como la co-dependencia, el alcoholismo, la depresión o las drogas.

Esta tarea es titánica pues parte del mismo auto conocimiento, de reconocer la propia Sombra, de identificar las abolladuras y agujeros, de reconocer la estructura propia. El auto conocimiento ayuda mucho a la sanación, aunque hace falta cierta protección extra mientras sanan las heridas. Ello conducirá a la aceptación, la búsqueda de la seguridad interna y lo más importante, a encontrar una misión personal y un sentido propio.

A mi modo de entender, cualquiera que le interese el desarrollo personal puede tener que dedicarse en mayor o menor medida a comprender, reparar y fortalecer sus fronteras, así como cambiar los patrones que sean necesarios. Por ello, para todos es importante el uso de diversos tipos de ayuda según el caso. En algunos casos puede ser necesaria la psicoterapia. Adicionalmente también puede ser necesaria alguna otra técnica psicológica especializada para algún tema particular. En algunos casos puede también ser necesario el asesoramiento psicológico, para poder conocer más sobre las opciones, evaluarlas y poder diseñar un programa personalizado. Hay otras técnicas “alternativas” que bien pueden ser de ayuda para reparar el campo electromagnético y el flujo de energía. (Aunque de una aproximación  “energética”, reconozco publicamente que obtuve un nuevo insight sobre todo esta temática de Jenna Forrest, no sólo por su “mensaje verbal”, tanto como por lo que transmite a través del 93% restante de su comunicación).

En resumen, tenemos que aprender a establecer fronteras para no dejar que los eventos nos roben nuestra energia, especialmente aquellos que son más sensibles. No considero que se trate de endurecerlas, de aislarse y colocarse tras murallas. Pero tampoco debemos estar completamente expuestos. Las fronteras deben estar completas y fuertes, pero deben ser flexibles y moverse más allá o más acá dependiendo de cada situación.

 

Notas:

El HSP o persona sensible, es llamado de ese modo en el mundo de la psicología, pero en otros círculos es llamado Empath.  Sobre el Empath sugiero ver a Jenna Forrest: http://profoundhealingforsensitives.com/

Susan Cain, por su parte, ha reinvindicado a las personas introvertidas. Supongo que los introvertidos son sensibles, aunque hay sensibles que son extrovertidos. Cuando escribí este artículo justo estaba apareciendo el libro de ella llamado Quiet. Todavía no la habían invitado a TED. Aquí dejo el enlace a la charla que luego hizo allí: https://www.youtube.com/watch?v=KjIGgnkcg80.

Entre Empaths, Introverts y Sensivities, me adhiero más al concepto de Sensivity, porque es un “concepto” que ha sido propuesto en la psicología, mientras que los otros son aproximaciones tangenciales de otros campos del saber.

La Dra. Elaine Aron está produciendo ahora en el 2015 un documental sobre las personas sensibles. En este enlace pueden ver el trailer. https://www.youtube.com/watch?v=LIxSUqiLoOM&index=183&list=PLB93A5476C9A4260E.

 

 

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Recientemente estaba por entrar a la residencia donde vivo y había un niño en la puerta que me pidió le llamara al vigilante. El niño vestía muy desaliñado y tenía una escoba en la mano. Ante tantos intentos de abordaje de personas con dificultades día a día, no es descabellado que se desarrolle cierta saturación que conduce lamentablemente a minimizarlos o incluso verlos con suspicacia.

Pero algo en la mirada de este niño me indicó que necesitaba ayuda. Le pregunté por qué buscaba al vigilante, qué necesitaba. Me dijo que deseaba entrar al edificio para buscar un papagayo, mientras me señalaba el palo de escoba.

Lo dejé entrar y lo acompañé hasta medio camino del lugar donde estaba el papagayo atrapado entre alambres de púa que coronaban una de las rejas del edificio. Estaba intacto, se podía salvar, pero una púa estaba clavada en su material. El niño intentó halarlo por su cola, pero esta forma de recuperarlo era muy riesgosa porque podría hacer que la púa clavada en el material lo rasgara por completo. Le sugerí que se acercara y lo sacara cuidadosamente de donde estaba clavado.

El niño actuaba un poco extraño frente a esta maniobra y yo no comprendía hasta que me dijo entre afirmación y pregunta que la reja estaba electrificada. Sin saberlo ni pensarlo le dije que no, pero luego entré en cuenta que no me constaba. Hice un rastreo visual de la reja y en uno de sus extremos ubiqué un aviso que visto desde mi posición era imposible de leer, pues para hacerlo tendría que salir del edificio. Descarté esa posibilidad. Sinceramente no pensé que todo esto iba a tomarme tanto tiempo. Bien podía ser uno de esos carteles que advierte de electrificación o que simplemente informa del fabricante. Ante la duda, con un niño de por medio y yo como adulto responsable, le dije que mejor no la tocara por si acaso.

Aunque con mi comentario el niño se puso más nervioso, se acercó a la reja con cuidado e intento levantarlo de la púa hincada. Por alguna razón el papagayo no terminaba de soltarse y luego de intentarlo varias veces terminó por rasgarse un poco más y desanudarse uno de los hilos que amarraba sus varillas. El niño insistió con más fuerza y el papagayo terminó completamente destruido con el último y desesperado halón ya destructivo ante la frustración. El niño me miró triste y lo acompañé a la salida. Sólo atiné a decirle que lo sentía mucho y que hiciera otro.

Me quedé reflexionando sobre este incidente. El papagayo estaba originalmente bastante conservado y se podía salvar, pero finalmente quedó dañado de manera irreparable. Fue la forma de desprenderlo la que terminó de afectarlo de un modo irreversible.

Trasladado al campo humano, este mismo fenómeno ha intrigado a la humanidad desde milenios: de qué depende que nos podamos sobreponer de la adversidad y las crisis? Podemos aumentar nuestra capacidad para enfrentarlas sin dañar nuestra esencia y restituirnos luego integrando estas experiencias e incluso usándolas para potenciar nuestro desarrollo?

Sabemos que hay personas que parecen muy fuertes en apariencia, pero que al enfrentar una crisis se derrumban. En cambio, otras personas que no lucen en apariencia tan fuertes logran prevalecer.

El término resiliencia se ha usado para referirse a este proceso psicológico. Un término prestado de la física que tiene que ver originalmente con la capacidad de un material de recuperar su estado inicial una vez sometido a una presión externa. Se usa por extensión en la psicología para hacer referencia a la capacidad para enfrentar la adversidad, mantenerse mientras se enfrenta y sacar provecho de ella.

Las características humanas en general podrían verse en un continuo que van desde un extremo situacional a otro más estructural. En el extremo situacional nos encontraríamos con características como las emociones, que están asociadas a situaciones específicas. O los estados de ánimo incluso, que se originan de situaciones pero las trascienden y permanecen en forma relativamente autónoma durante un cierto periodo de tiempo. Mientras una característica es más autonoma de la situación, estaría más inclinada hacia el polo estructural. El temperamento, por ejemplo, sería una condición relativamente más estable. Incluso hay quienes dicen que no se puede modificar. El carácter en cambio, constituido por características aprendidas en el desarrollo, es más modificable que el temperamento, pero más estructural que las emociones.

Bueno, hay mucha controversia en la psicología respecto a lo que es mas estructural y lo que es mas específico a la situación, porque cualquier intento de ver algo como estructural parece restar espacio a la libertad y ganarlo a favor del determinismo. De manera que los defensores de la importancia de la libertad en su concepción de hombre, suelen estar alertas frente a cualquier intento de darle carácter estructural a alguna variable relevante del ser humano.

Estas ideas son muy debatibles, además hoy día, ya que características que antes se consideraban por definición estructurales, como el fenotipo (apariencia física), hoy día pueden ser relativamente modificables. Pero bueno, sin entrar en esa controversia creo que intuitivamente podemos aceptar que los valores de una persona son más difíciles de cambiar que su estado de ánimo. Y en ese sentido, la resiliencia es una característica más estructural que situacional.

Pudo haber sido un éxtasis para los investigadores que dan preponderancia a los factores constitucionales el descubrimiento de un gen de la resiliencia. En efecto, hay investigaciones que demuestran que el transporte de serotonina (un neurotransmisor usado por el tejido nervioso) es clave en la sensibilidad o vulnerabilidad de las personas en su enfrentamiento con situaciones de perdida.

A la final la vida se puede resumir en dos grandes tipos de interacción con el mundo (ver artículo Geometría del Bienestar sobre Spinoza https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/23/geometria-del-bienestar/); las interacciones que nos producen dicha y alegría, que nos hacen sentir más vivos, que son energizantes y gratificantes y, por otra parte, la experiencia con la muerte, con la extinción, con la nada, con la idea de que se es finito, con la pena y la tristeza, con la desdicha y la perdida, que pretende quitar la energía y disminuirle progresivamente hasta dejar al ser humano decrépito, es decir sin chispas vitales.

La serotonina, una monoamina producida por el cuerpo humano y que actúa como neurotransmisor, juega un papel en la disminución del enfado y la agresividad y el aumento del humor. En simples palabras, es un antidepresivo natural, es el neurotransmisor del placer, el humor y el bienestar.

Entonces decía que hay investigadores que afirman que hay un alelo en el genotipo que puede indicar la capacidad de producción y transporte de serotonina, de manera que hay personas que tienen una mayor predisposición a producir y transportar más altos niveles de serotonina (5-HTT largo) y personas con menor capacidad de producción y transporte (5-HTT cortos), con la implicación subsecuente, de que los primeros tendrían una mayor predisposición a la resiliencia que los segundos.

Por otra parte, se ha comprobado que las primeras experiencias constituyen un factor fundamental en el desarrollo del tipo de vínculo que establecemos con el mundo.  En un extremo tenemos a la persona que estuvo rodeada de un entorno estable, seguro y confortable, y en el otro la persona que estuvo sometida a privaciones, abandonos o incluso maltratos. Esto va a dejar una huella que luego va a explicar en buena medida la calidad y el tipo de relaciones con otras personas y con el mundo en general que cada quien tiene.

Todo esto para no desestimar la importancia de factores estructurales. Evidentemente, en el transcurso del desarrollo se van sumando experiencias que contribuyen a acrecentar la lista de cualidades que se han asociado con la resiliencia, tales como autoestima, locus de control interno, auto eficacia, humor, empatía, expresividad, iniciativa y pare Usted de contar.

Habiendo dando crédito suficiente a la relevancia de factores constitucionales y de las primeras experiencias, nos preguntamos si queda espacio para mejorar o aprender a ser más resilientes. Podemos mejorar nuestro nivel de resiliencia?

Responder esta última pregunta es muy útil no sólo para aumentar la probabilidad de sobrevivencia, sino para mantenerse fresco. He hablado en otros artículos que el estrés crónico produce un deterioro en la persona, un poco al estilo de lo que ocurre en el síndrome de desgaste profesional (burnout); la persona pierde la fe y la esperanza, se torna amargado y resentido, pierde los sueños, el entusiasmo y la confianza en la naturaleza humana. Yo lo llamaría el síndrome de Mr. Scrooge (protagonista de la novela Cuento de Navidad de Charles Dickens) que quedó atrapado en un dolor del pasado.

La buena noticia es que el cerebro humano es capaz de una enorme plasticidad. Podemos aprender. Pero para hacerlo hay que estar claro en lo que se quiere aprender y practicarlo hasta convertirlo en un hábito.

En un artículo anterior (Cultivando la capacidad de perdonar https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/01/cultivando-la-capacidad-de-perdonar/ ) usé la metáfora de un objeto que mantiene la trayectoria pese a ser impactado por una variable ajena a él, proponiendo por extensión a la experiencia humana, que recuperemos la trayectoria inicial ante eventos que pretenden distraernos. En ese artículo distinguí, en forma simplificada, dos tipos de patrón de ajuste posibles: recuperar la trayectoria o mantener la desviación. En este artículo voy a distinguir cuatro tipos de ajuste, basado en la literatura técnica sobre el tema. 

Un primer tipo implica que la persona se contamine del virus de la destructividad, sea cayendo en una espiral de auto destrucción, sea trasladando la destrucción hacia otros. Es decir, la persona recibe un daño y entonces causa daño a su alrededor. Un segundo nivel de ajuste ante la adversidad, implica una disminución de sí mismo, una especie de retirada. Esto implica pérdida de los intereses, disminución de la actividad social y de la energía vital. Un tercer tipo de ajuste más sano implica soportar el golpe y continuar adelante. Esto implica dejar pasar la situación adversa, sin muchas quejas, sin culpar a nadie, sin venganazas, sin rechistar, ni trasladarlo a otros y sin dejarse afectar por el en lo posible y luego continuar adelante, seguir con lo siguiente que tenga la vida que ofrecer. Pero hay un nivel más aún, quie implica una mayor elaboración, integración y salud. En este nivel la persona incorpora la experiencia en su vida y se crece a partir de ella.

Cuando trabajo este tema en mis talleres, suelo usar films como “En Busca de la Felicidad” o “Hombres de Honor” que muestran muy bien la característica de la resiliencia en los protagonistas de estas historias de la vida real. Hace poco vi uno muy interesante que también puede ser útil para reflexionar sobre este tema, llamado “Violines en el Cielo”.

Un joven que tocaba violonchelo perdió su trabajo en la orquesta donde trabajaba y vio muy pocas posibilidades de conseguir otro puesto similar. Decidió volver a su ciudad de origen y allí tomó sin planearlo y por necesidad un nuevo oficio, el cual era incluso despreciado. Hasta su esposa lo rechazó y le exigió dejarlo. Tuvo dudas, pero algo en su interior le condujo a mantenerse y encontrarle un sentido a este oficio, que terminó haciendo con dignidad. Los que antes lo despreciaron, terminaron por admirarle. Finalmente, el oficio le permitió replantear su relación con su padre, a quien tenía muchos resentimientos.

La persona de esta historia pudo experimentar su salida de la orquesta y su imposibilidad de mantenerse en Europa como un fracaso. Volver a su ciudad de origen en Japón y resignarse a vivir en la casa que su madre le había dejado, podía haber sido procesado muy mal luego de haber querido volar lejos del nido y soñar con la gloria de las giras orquestales por las capitales del mundo. Sin embargo, esta persona logró transformar esa experiencia potencialmente negativa, en una situación que le permitió crecer, integrando este evento en su vida y logrando una Vida con mayor  Sentido.

Para ejercitar y fortalecer la resiliencia, coloco a continuación algunas recomendaciones finales:

1)    Experimentar emociones positivas (perdón, gratitud, alegría, interés, serenidad, esperanza, orgullo, inspiración).

2)    Procesar emociones negativas. Hacer un esfuerzo deliberado por elaborar y decantar la rabia, el miedo, la tristeza y el disgusto. No animarlas, sino más bien drenarlas y elaborarlas.

3)    Buscar apoyo, ya sea un grupo o algunas personas individuales que experimenten emociones positivas y procesen emociones negativas.

4)    Fortalecer relaciones enriquecedoras y nutritivas.

5)    Colocarse y perseguir metas prácticas, que se puedan cumplir y que favorezcan el desarrollo de la auto eficacia, del locus de control interno y de la auto estima. Preferiblemente, desarrollar un Proyecto de Vida.

6)    Tener balance personal dedicando energía a diferentes áreas; trabajo, comunidad, espiritualidad, condición cardiovascular, distracción y familia.

7)    Cultivar hábitos de pensamiento sanos y positivos. Desarrollar una Cosmovisión que proporcione bienestar duradero.

Si aumentamos nuestra resiliencia podremos superar los obstáculos y desarrollar al máximo nuestro potencial. Esto implica trabajar en nuestra Auto Trascendencia, que es la capacidad de erigirnos por encima de las circunstancias, manteniendo siempre protegido dentro de nosotros un núcleo no herido que prevalezca sobre la fuerza natural de la entropía. Esta fuerza natural no se va a superar en forma automática; hay que ejercitarse, “sacar músculo”, para poder liberarnos de lo que impide el desarrollo de nuestro potencial.

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He aprovechado estos días para repasar mentalmente mis experiencias más recientes y tomo conciencia de que he visto en las calles, así como en mis cursos, en el asesoramiento y en las charlas, a conocidos y extraños, mayoritaria y llamativamente a muchos sumidos en la tristeza y la desesperanza, cuando no en el resentimiento la amargura o la agresividad. Y me pregunto, qué es lo que hace que uno sienta calma y comodidad o que se sienta estresado y molesto? Cuál es la esencia misma del disfrute de las pequeñas cosas de la vida?

Bien pudiera una persona estar sola y sentirse contrariada por su soledad, disgustada por tener que hacer labores domésticas. O bien todas estas mismas cosas ser experimentadas desde una vivencia de felicidad. Donde está la diferencia? Acaso no tener presiones externas es garantía de paz interna? Necesariamente las dificultades producen tristeza y pena?

Hay dos sistemas bioquímicos que se contraponen y cuyo equilibrio es fundamental para la sobrevivencia. Estos son el sistema de Lucha o Huida y el sistema de Calma y Contacto. El primero, muy conocido y estudiado, es también conocido como Estrés. En esa condición, lo importante es el uso de recursos para mostrar un desempeño. Sabemos que este desempeño puede ser exitoso o no. Cuando es exitoso, lo es porque tenemos las competencias necesarias. En ese caso, hablamos de Estrés funcional. Cuando no tenemos las competencias estamos en un estado de estrés disfuncional.

Ahora, bien esto no tiene que ver necesariamente con las condiciones externas, sino que es una condición fisiológica. Una persona depresiva, por ejemplo, puede estar en su casa sin ningún desafío o presión objetiva y real, pero sometida a un estrés muy intenso. Investigaciones recientes han demostrado que la Depresión es un tipo particular de intenso estrés  y su funcionamiento bioquímico está basado como en el estrés en niveles muy elevados de la hormona cortisol, cuyos efectos he analizado en otros artículos anteriores.

Lo que verdaderamente define la calma, la quietud y la paz, no son entonces las condiciones externas, como estar en tu casa viendo tv o leyendo un libro. La esencia de la calma es la Oxcitocina. Una cadena de 9 aminoácidos que se produce en el Hipotálamo y se almacena en la Hipófisis. Produce sensación de bienestar, sensación de calma, apertura al aprendizaje, activación de recursos personales más amplios, empatía, coordinación, sintonía, quietud, paz, renovación, fortalecimiento del sistema inmunitario, sociabilidad, curiosidad, restauración y sanación celular.

Usted puede estar en su casa y tomarse un te, viendo tele, y aun así sentirse super estresado, no descansar, no reponerse realmente. El estrés tiene la particularidad de que se retrotrae positivamente. Es decir, genera una inercia a quedarse en ese estado y a quedarse atascado el “termostato” impidiendo el regreso al nivel de calma. Para vivir hacen falta tanto el estrés como la calma. Aun el estrés positivo, que produce estados de Fluidez que nos hacen perder la noción del tiempo, requiere combinarse adecuadamente con el sistema de calma y contacto.

El Ser Humano tiende a recurrir a estímulos externos para propiciar los cambios en los estados de ánimo; una taza de te al atardecer, una cena familiar, un paseo con los seres queridos, visitar o ayudar a alguien necesitado, un encuentro cercano e íntimo, un baño de agua caliente, la adquisición de algo necesario o deseado, o deleitarse con un rico postre. El éxito en la vida es visto por muchos como la capacidad de poder propiciarse una situación positiva con holgura según la circunstancia. Tomarse unas vacaciones a un lugar placentero, rodearse de seres queridos, invitar a los amigos a casa o comprarse un auto nuevo, pueden ser caricias positivas que no están a la mano de todo el mundo hoy en día.

Se que hay muchas formas de propiciar el bienestar interno, pero acaso es posible producir bienestar en la soledad y la adversidad? Como producir oxitocina en estas situaciones? Es una pregunta que me ha intrigado responder, sobre todo cuando he visto que el progreso material no garantiza la felicidad y cuando he conocido personas de alta calidad humana y con vidas muy completas y llenas de plenitud, que son muy humildes desde el punto de vista adquisitivo.

Para responder a esta pregunta, me he remitido a los especialistas de la psicología, así como a sus precursores los filósofos. De los investigadores actuales he hablado en otros artículos previos. Ahora voy a recurrir a pensadores como Spinoza, Kierkegaard, Nietzche, Bergson y Theilhard de Chardin, para crear un lenguaje con el cual analizar el tema. Especialmente, tomo en particular de las ideas de Baruch Spinoza (1632-1677). [la imagen de este post es el sello que usaba Spinoza para su correspondencia personal]

Primeramente, hay que estar claro –siguiendo a Spinoza- que Yo no soy un cuerpo sino una forma de vivir. Esta forma de vivir tiene un estado potencial y un estado actual, idea que luego toma Kierkegaard y los existencialistas. Al interactuar con el mundo se producen afecciones, que son las imágenes o reflejos que producen las circunstancias en mi. Estas afecciones están envueltas en afectos. El tono del afecto depende de la transición que produce la afección en mi forma de vivir.

En esta idea de la transición hay un elemento interesante que plantea Spinoza que luego retoma Kierkegaard, que es el tema del tiempo y de la duración. Hay una transición, porque la existencia ocurre en el tiempo, por eso es que hay un Ser-en-el-tiempo. Es decir, siempre es posible establecer dos momentos a través de los cuales hay un paso o transición.

Según Spinoza todos los afectos se pueden clasificar en dos grandes tipos. Si esa transición es hacia un estado de mayor perfección, o sea, hacia una forma de vida más cercana a su potencial, entonces estamos en presencia de la Alegría. Si por el contrario, esa transición conduce hacia un estado de menor perfección, de retroceso de su potencial, entonces estamos en presencia de la Pena. O lo que es lo mismo, entre la Vida y la Muerte.

Entonces, el transcurrir de la vida se puede descifrar como el continuo aumento o disminución de la Potencia del Ser en términos infinitesimales. Cuando tenemos afecciones que están incluidas dentro de nuestra Potencia, vivimos el tránsito del afecto alegría. Si por el contrario se disminuyen las afecciones de las que somos capaces, experimentamos una transición a un estado de menor potencial, lo cual produce un afecto llamado Pena.

Spinoza distingue tres modos de conocer del ser humano. En uno primero muy básico, la persona vive los afectos producto de las circunstancias. Me hablan de un nuevo contrato y percibo que voy a desarrollar mi potencial, hay un aumento de mi potencia y esta transición es vivida como alegría. Entonces celebro la firma del contrato. Un amigo sufre una tragedia y veo la proximidad del acontecimiento en mi vida y experimento una disminución de mi potencia en la forma de Pena. Entonces, un primer nivel, es la de vivir la vida como un carrousel dependiendo de las circunstancias que producen afecciones, las cuales envuelven afectos.

Un segundo modo del conocer, consiste en que la persona entra en cuenta en su conciencia de que sus afectos están producidos por ciertas afecciones y entonces intenta regular sus afectos a través del conocimiento de sus causas. Veo las situaciones no muy alentadoras en mi trabajo, en el metro o el supermercado o en mi cuenta bancaria, y como se que eso me puede producir pena, llego a mi casa coloco un poco de música y me doy un baño de agua caliente. Eso está muy bueno e implica un gran avance.

Pero hay un tercer nivel que comenta Spinoza, en el que la persona toma contacto con un nivel superior y eterno, el mundo de las esencias, desde el que mira las circunstancias y las pasiones desde una óptica completamente diferente, con sentido y orden, conectando con lo Divino. Eso le da acceso a la felicidad al comprender que hay una evolución que marcha hacia un estado de mayor perfección, y al hacerse participe de el, aumenta su potencia.

De esta manera, al inicio la situación impregna a la persona a través de sus afectos y estos afectos producen ideas. A la larga, el Ser Humano es potencialmente capaz de tener ideas que produzcan afectos que le ayuden a trascender las situaciones. La explicación de esto que da Spinoza es que la Potencia del Ser consiste en tener ideas verdaderas y esenciales. Cuando conectamos con las ideas esenciales y verdaderas nos acercamos a nuestro Potencial y en esta transición de aumento experimentamos Alegría y obramos a través de Virtudes. Por el contrario, cuando conectamos con ideas inadecuadas, tenemos un alejamiento de nuestro Potencial y en esa transición a un estado de menor perfección experimentamos el afecto de la Pena y nos dejamos llevar por las Pasiones.

Un neurobiólogo de la actualidad llamado Antonio Damasio, explica que a la luz de las investigaciones modernas, la más efectiva forma de superar las pasiones (emociones como miedo, rabia, envidia y celos), es a través de la Razón, es decir, teniendo las ideas correctas que produzcan las emociones contrapuestas (certeza, paz, bondad, altruismo). Lo que está muy a tono con las técnicas de regulación emocional desarrolladas por el movimiento cognitivo, tales como el reencuadre y el replanteamiento.

Todas las investigaciones actuales coinciden en los beneficiosos efectos que tiene la alegría y la calma como reconstituyente del cuerpo, por sus efectos en el sistema inmunológico, en la psicología individual y en la capacidad nutritiva de las relaciones. Por el contrario, se conocen los devastadores efectos que tienen las emociones negativas. Cito a Spinoza directamente para explicar el efecto potenciador de la Alegría y el efecto limitante de la Pena:

Cuando una cosa me entristece, una parte de mi potencia se emplea en circunscribir su efecto, en localizarlo. Se trata de impedir que eso deshaga mi relación constituyente. No es que tenga menos potencia, pero una parte de ella me es quitada, está como inmovilizada. Ya no dispongo de ella.

En cambio, en la alegría no pasa lo mismo. Porque cuando las relaciones de dos o más cosas se componen, esas cosas forman un individuo superior, un nuevo individuo que las engloba y las toma como partes. Entonces emerge la noción común a mí y a aquello que compone su relación conmigo. En este sentido puedo decir que la alegría vuelve inteligente. Por ejemplo, escucho la música que amo: en ese momento se constituye un tercer individuo, del que yo y la música sólo somos una parte. Entonces digo que mi potencia está en expansión o que aumenta.”

De manera que, por definición el Ser Humano tiene una forma de vida que lo coloca en un mundo, pero aspira a mejorar, anhela ir más allá de su mundo, a través de la realización de su Potencial. De manera que el camino lógico de la vida sería la Alegría, es decir, un constante incremento de la Potencia del Ser, lo cual es posible gracias a su Voluntad. Esto le llevará a una Vida Auténtica, que es la vida que potencialmente puede vivir.

Ahora bien, la persona es colocada en una circunstancia específica, que es su Destino. Y esta situación está alejada de su Potencial. De manera que al nacer, la persona ya de por sí vive en una deuda consigo mismo, que es la de acercarse a su Potencial. Si la persona tiene rechazo de ejercer su libertad para realizar las potencialidades de su existencia, entonces esta persona experimenta el sufrimiento.

De manera que la existencia impone una responsabilidad que es la de alcanzar el Potencial. En la medida que se use la libertad de acción para elegir un aumento progresivo e infinitesimal para acercarse a ese potencial, entonces viviremos en autenticidad, en alegría y en felicidad.

Para ello es necesario superar la situación a donde se ha sido arrojado, que es el destino de cada quien, que es una fuerza que a cada quien le previene de adelantar hacia su potencial y que representan las heridas de las que cada quien se pudiera lamentar, pero que si las deja a un lado, entonces pudiera trascender ese destino para adelantar en el desarrollo de su Potencial produciendo una vida auténtica y experimentando la alegría.

Ahora bien, cual es el plano en el que se moverá de un punto de evolución A a un punto de evolución B? No será el plano físico obviamente porque ello nos remitiría a limitaciones producidas por las circunstancias. Es decir, si no hubiese limitaciones en las circunstancias al ejercicio de mi Potencialidad, yo sería completamente libre de poder moverme siempre en ascenso evolutivo. Pero las circunstancias siempre presentan, algunas veces más, otras menos, según la época y las decisiones individuales y colectivas tomadas, limitaciones externas que impiden en apariencia el aumento gradual del Potencial, es decir, el ejercicio de la autenticidad y la experimentación de la Alegría.

Si nosotros guiáramos nuestros afectos por las afecciones que producen las circunstancias, siendo que estas son cambiantes y relativamente fuera de nuestro control, entonces, estaríamos condenados a un devenir caprichoso sujeto al calor de los acontecimientos. Si las cosas van bien, yo voy bien. Pero si las cosas van mal, entonces también me sentiría mal!!

La única posibilidad de trascender la circunstancia sería la de tener las ideas verdaderas, que produzcan los afectos auténticos, produciendo una transición hacia un punto de incremento del Potencial. Pero este tránsito del Ser no sólo lo deberíamos evaluar en un plano físico y material, sino también en un plano de la conciencia. Es decir, en la medida que yo medito y reflexiono, tomo contacto con las ideas esenciales, con la Divinidad misma, y al hacer contacto con esas raíces, entonces experimento un aumento de mi Potencial, ya que dejo de ser quien era, para ser otro mejor.

Es un poco lo que sucede con Marcel Proust en su obra En busca del tiempo perdido. El había tenido una vida disipada que lo había alejado de su verdadero potencial que era ser literato, pero luego al reflexionar sobre si mismo va evolucionando en su conciencia, de manera que se va desarrollando en la medida que toma contacto con su esencia y comienza a tomar decisiones y actuaciones diferentes que le permiten recuperar el tiempo perdido.

Este plano de evolución es evidentemente un plano primeramente metafísico, es decir, más allá de lo físico. Para luego venir a la acción. No hay que olvidar que el Ser no es un cuerpo, sino una forma de vida. Por lo tanto, lo que debe experimentar una transición constante de un estado menor a uno de mayor perfección y cercano al Potencial es la forma misma de vivir.

Pero esa evolución en el plano metafísico no es innecesario, sino una condición que le da un sentido muy diferente a la acción. Bien pudiéramos llamar a ese plano metafísico la Noosfera, término que usa Teilhard de Chardin para referirse al plano de la conciencia universal. Para este filósofo y antropólogo, el Universo está en constante evolución y el Ser Humano es expresión de este proceso evolutivo que proviene de la materia inorgánica a la materia orgánica y luego a la materia conciente y finalmente al espíritu. Este proceso de espiritualización evolutiva sucede en la noosfera, que contiene todas las conciencias humanas entrelazadas en la forma de una capa de Inteligencia sobre el planeta tierra.

En resumen, qué genera la oxitocina? Biológicamente estamos entrenados para secretar oxitocina con el tacto, con la succión, con el calor humano, con el agua caliente, con el arrullo, con la suavidad. Pero, podemos generar nosotros mismos este neurotransmisor y a la vez hormona? Se ha comprobado que hay centros en la corteza cerebral que pueden comunicarse directamente con el Hipotálamo. De manera, que nosotros somos capaces de producir nuestros afectos a través de la razón, la cual guiaría nuestra acción de forma de poder transformar nuestra forma de vivir acercándonos a nuestro Potencial.

La posibilidad de tener una vida plena de alegría y autenticidad proviene primeramente de la esperanza por convicción, la certeza de que el Universo evoluciona hacia un nivel de perfección superior. Esto nos da el empuje para motivarnos a modificar nuestra forma de vida haciéndola pasar hacia un grado de perfección mayor que la acerque a nuestro potencial. Ello traerá consigo entonces los afectos positivos y sanadores de la alegría. En fin, se trata de que a nivel individual alineemos nuestro proceso de vida a un proceso macro que engloba al universo mismo. Es lógico que si desentonamos de ese proceso, lo experimentemos como sufrimiento.

Aunque las circunstancias a nuestro alrededor parezcan a veces un caos, esto no desmiente este proceso macro de evolución. Evidentemente, que nos toca a nosotros los seres humanos, que el proceso de evolución de la humanidad a su vez se encarrile a este proceso. Pero mientras esto no sea posible, a nivel individual no podemos dejar decaer nuestras esperanzas por no ver progresos en las sociedades o los gobernantes locales.

En el trabajo de parto el feto se retrotrae milímetros en el canal vaginal antes de ser expulsado por la siguiente contracción. En una fracción de instante que un ojo solo sea capaz de ver el retroceso y no el efecto final, podría falsamente esa persona concluir guiado por los sentidos que el proceso va en dirección contraria.

El hecho de que veamos caos a nuestro alrededor, no quiere decir que el Universo sea caótico. Si conectamos con las ideas verdaderas, es decir, si tenemos la convicción que hay un gradiente infinitesimal que progresivamente conduce al Universo a un estado de mayor perfección, y como individuos permitimos tener la esperanza en esa idea para dejar que nuestra forma de vida también evolucione, entonces vamos a lograr actuar de una forma que nos ayude a transitar de nuestro destino a nuestro potencial, experimentando entonces la alegría y beneficiándonos de sus efectos sanadores y restauradores, sin importar que circunstancias tengamos por delante!

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El comienzo de un nuevo periodo es propicio para revisar nuestros horizontes, replantear el rumbo, extraer lecciones de la experiencia y fijar nuevas estrategias y planes de acción. Por ello comparto con mis lectores algunas ideas que los ayuden en esas tareas.

Respecto al pasado, considero importante ver nuestros logros, pero también nuestros desaciertos, pues ellos nos dan pistas muy importantes sobre lo que nos falta por completar en nuestra realización personal.

Soy de la idea de que somos un producto sin terminar y que nos corresponde crear las situaciones y producir las experiencias que permitan realizar el potencial que tenemos. Meses atrás dicté varios talleres en la Hacienda La Vega (Montalban, Caracas-Venezuela) y me sorprendió una palmera que se calcula tiene 300 años, según me comentó el personal encargado. Todo ese esplendor actual de la palmera estuvo contenido en la semilla que ese arbusto fue antes de germinar. Han han sido necesarias una serie de circunstancias que permitieran que ese potencial contenido una vez en la semilla se haya hecho realidad y sea patente y visible para cualquier observador de hoy día.

A pesar de la multiplicidad de redes sinápticas que es capaz nuestro cerebro, solo usamos un pequeño porcentaje. En ese pequeño porcentaje, están incluidas nuestras historias, nuestros hábitos, nuestros valores tanto los manifiestos como los “teóricos”, nuestros patrones de actuación en las relaciones, nuestra identidad, el repertorio de conductas de los cuales disponemos en casos de emergencia, las emociones y estados emocionales típicos que experimentamos. Y qué de todas las neuronas y posibilidades de interrelación entre ellas que no usamos?

Creo que es importante apreciar y amar lo que somos y hasta cierto punto aceptarnos. Digo hasta cierto punto, porque también se que todos tenemos aspectos que requieren ser trabajados, rasgos que tenemos que desarrollar o “pulir”. Por ello, digo que aceptarnos es importante para tener una autoestima sana, pero a su vez, también es sano querer ser una mejor persona de lo que somos, ser nuestra mejor versión de nosotros mismos. No existe contradicción para mi entre ambas exigencias.

Pero no vamos a ampliar nuestro repertorio conductual, modificar nuestros hábitos, actuar en forma diferente en nuestras relaciones o situaciones, manteniendo la misma red sináptica de siempre! Para poder realizar nuevas dimensiones y áreas de nuestro potencial son necesarios nuevos recorridos neuronales, y ello implica vencer una fuerte tendencia inercial a mantener lo que somos y lo que hemos sido.

Esta inercia opera tanto en un nivel neuroquímico, como en un nivel psicológico. Y es tan poderosa, que a veces hacen falta fuertes sacudones experienciales que permitan “aflojar” las estructuras para dar paso a las nuevas dimensiones de nuestro potencial.

Pero cabe el mejoramiento personal autodirigido. Es posible que nosotros mismos llevemos a cabo acciones que favorezcan nuestro desarrollo. Proponiéndonos nuevas actividades, actuando en forma diferente, colocándonos metas y desafíos en forma proactiva.

Hay varios planos o niveles de auto desarrollo: conocimientos, habilidades, actitudes, talentos, valores, virtudes, propósitos. Así como también podemos identificar diferentes áreas, profesional, hobbies y entretenimiento, desarrollo personal. Me gustaría poder entusiasmar a mis lectores a fijarse para este año algún objetivo de desarrollo personal.

Un menú que recomiendo para elegir algún objetivo personal lo tomo del listado de virtudes propuesto por Martin Seligman, Psicólogo de la Universidad de Pensilvania que publicó un libro llamado La Autentica Felicidad. Según este autor se pueden diferenciar seis Virtudes básicas. Estas son:

  • Sabiduría
  • Coraje
  • Humanidad
  • Justicia
  • Moderación
  • Trascendencia

Cada una de estas virtudes está conformada por lo que el denomina Fortalezas de Carácter. Para una revisión detallada recomiendo lean el libro o pueden consultar su pagina. Les invito a realizar el test VIA de fortalezas de carácter  en http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx.

Las experiencias de nuestra vida nos han llevado a desarrollar algunas fortalezas más que otras y con ellas, las virtudes asociadas. Pero si revisamos esta lista podemos dedicar esfuerzos este año a propiciar y escoger voluntariamente situaciones que nos permitan sea consolidar las virtudes en las cuales ya tenemos fortalezas marcadas o desarrollar otras en las que consideremos oportuno trabajar.

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