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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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corazon y cerebroMe ha parecido útil compartir en esta oportunidad información básica sobre los Afectos, al igual que suelo hacerlo en mis charlas, talleres, cursos y seminarios, así como también en mi consulta privada, ya que me parece clave para conocernos más a nosotros mismos y a los demás. Esto lo hago como parte de la labor de divulgación que he venido realizando en los últimos cinco años a través de este Blog, como expresión de mi interés por hacer una contribución positiva que redunde en la calidad de vida de las personas desde la psicología.

En la Psicología se entiende por Afecto, a las emociones y estados de ánimo que expresa una persona en su relación con el mundo. Así como en una pieza musical podemos distinguir entre la melodía, la armonía y el ritmo, en nuestra relación con el mundo podemos distinguir entre nuestros comportamientos, nuestros pensamientos y nuestros afectos. A modo de ejemplo, podría decirse que está lo que hacemos, el por qué o para qué lo hacemos, y el cómo lo hacemos, con que actitud lo hacemos. Un mismo acto puede ser muy diferente dependiendo de las intenciones con que se haga, es decir, dependiendo del “pensamiento”. Igualmente, podemos hacer algo con esmero o de mala gana. Y esto último viene a hablarnos de lo afectivo.

De manera que entendiendo esto ya podemos ver como es el afecto nuestro en estos momentos ¿Estamos contentos? ¿Agradados? O más bien ¿Tristes? ¿Animados y energizados? ¿o más bien aletargados? ¿Y qué podemos ver en los demás? Podemos ver la expresión de su rostro, podemos ver la forma como hablan, como gesticulan. Y a partir de allí formarnos una idea de cómo anda su afectividad en ese momento.

En los afectos es posible distinguir dos cualidades, que son la Intensidad y la Valencia. Hay afectos más intensos y otros más leves, lo cual es fácil de entender. Por otra parte, los afectos pueden diferenciarse por su valencia. Y en este sentido se les llama Positivos o Negativos, en función de cuan agradables o placenteros resultan. Pero esto no quiere decir que sean buenos o malos, o que hay unos que vale la pena tener y otros que hay que evitar. Todos son parte de la vida y cada uno tiene una función que jugar, de una manera funcional y balanceada claro está.

Si bien la afectividad está bastante ligada a las situaciones que vivimos, el hecho de que experimentemos ciertos afectos en determinada intensidad también depende de nuestra personalidad. Es decir, hay factores situacionales y otros más permanentes de carácter más estructural. A su vez, en la personalidad podemos distinguir entre lo que es el carácter, que es la parte aprendida y moldeada, desde las primeras experiencias y a lo largo de la vida. Y el temperamento, que es el componente más constitucional y genético. Por ejemplo, el ser temeroso o tímido, o el ser arriesgado y seguro, en general es algo aprendido. Pero el ser activo o más tranquilo es algo más temperamental. La tipología de Hipócrates es la más antigua para clasificar los tipos temperamentales. Hoy en día es bastante popular en el mundo empresarial usar un test llamado DICS para medir temperamento. También es común el MBTI o más conocido como Myerss-Briggs, que es un test basado en buen parte en un modelo del Psicólogo Suizo Carl Jung.

Sea por factores constitucionales y biológicos, o sea por aprendizaje, tenemos todos lo que se conoce como Disposición Afectiva, de la cual hablé en otro artículo de este Blog. Y en ella es posible distinguir la Disposición Afectiva Positiva y Negativa. La DAP es la tendencia de una persona a experimentar afectos positivos, la cual puede ser baja o alta. Por otra parte y en forma independiente, la DAN es la tendencia a experimentar afectos negativos, que también puede ser baja o alta. De manera que aquí tenemos otra tipología de cuatro cuadrantes.

La Afectividad de una persona en un momento dado puede calificarse de acuerdo a la variedad e intensidad de los afectos mostrados. Lo que llamamos afectividad “normal”, se ubica en un amplio rango de posibilidades. Desde la persona más pausada y serena hasta la persona más apasionada. Sin embargo, aparte de las diferencias individuales, vale la pena distinguir algunos casos específicos. Por un lado está la afectividad aplanada, la cual se caracteriza por su monotonía, neutralidad y lentitud. Puede ser una manera de ser, pero también pudiera indicar melancolía, que la persona está usando alguna medicación psicotrópica o que tiene alguna alteración de sus afectos. En el otro extremo encontraríamos a la afectividad lábil, caracterizada por variaciones rápidas con intensidades extremas. Como en el caso anterior puede ser simplemente una forma de ser, que la persona está expuesta a situaciones novedosas y fuera de lo común, o un signo de inestabilidad causada por una transición de vida o asuntos no resueltos. También está la afectividad inapropiada o bizarra, la cual se caracteriza por falta de adecuación con la situación ya sea en intensidad o valencia. Como en el caso anterior puede indicarnos que la persona está afectada de alguna manera.

Por otra parte está lo que se conoce como afectividad restringida, que se circunscribe a mostrar poca variedad y baja intensidad. Esto puede ser deliberado o espontáneo. Es deliberado cuando las Reglas Emocionales (Display rules) del contexto exigen de la persona un control voluntario de ciertas emociones para moderar u ocultar su expresión. Esto puede ser porque la persona actúa en representación de una institución o de un rol específico. En ese caso, nos damos cuenta que la persona es muy “formal”, “distante”, “artificial”. Puede parecernos que no es natural e incluso puede causar cierta desconfianza.

La afectividad restringida también puede tener un carácter espontáneo como consecuencia de las situaciones vividas recientemente. Es decir, una persona que ha estado muy presionada, con muchas emociones intensas, con estrés, ha dormido pocas horas y se ha enfrentado a situaciones muy apremiantes, exigentes o duras. Y ¿cómo lo encontramos al final del día? Si somos cercanos lo más seguro es que nos cuente pero si no lo somos y asistimos a una reunión y está a nuestro lado, observamos que es una persona ausente, que habla lo mínimo necesario y de una forma bastante neutra. Esta afectividad también se denomina afectividad embotada.

En el lenguaje clínico se suele usar la raíz latina Timia para referirse a la afectividad. Clínicamente es importante distinguir en un paciente si lo que nos dice nos Resuena. Por ejemplo, nos habla de su pesar y entonces se entristece y llora, de manera que sentimos que si nos pasara eso nos sentiríamos más o menos igual. Si nos toca así, entonces a esto se le llama Ecotimia. O sea que la afectividad de la persona se contagia fácilmente. Y eso es un buen signo. Por otra parte, lo contrario es la Anecotimia, es decir, no nos resuena la afectividad de la persona. El término Resonancia ha salido del entorno clínico. Es un sinónimo de contagio. El psicólogo Richard Boyatzis escribió un libro El Líder Resonante, para referirse a la importancia que tiene esta cualidad en el liderazgo. Por otra parte, está lo que se conoce como Alexitimia, que viene a ser como una desconexión de la persona de su emocionalidad, de manera que no sabe reconocer sus emociones.

Aunque el término Inteligencia Emocional se asocia con Daniel Goleman, el modelo más robusto fue desarrollado por Peter Salovey y John Mayer en los ochenta. Goleman popularizó este tema en los noventa y fue un best-seller con su libro del mismo nombre. A finales de esa década propuso su modelo en Emotional inteligence at work. También hay otro modelo conocido que es el de Baron. Aunque hay diferencias entre los modelos, todos coinciden en que se trata de un constructo multifactorial, es decir, que se compone de varias “habilidades”. Todos están de acuerdo en que incluye la capacidad de reconocer, comprender, expresar y regular las emociones.

Las psicopatologías pueden verse en buena medida como dificultades para manejar ciertos afectos. Si bien reconozco que hay psicopatologías delimitadas y definidas por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en mi experiencia eso que llamamos “normal” no existe del todo. Mucha gente que se considera o es considerada “normal” o “saludable psicológicamente”, puede beneficiarse de la psicología mejorando su “inteligencia emocional”, sin padecer necesariamente de un trastorno psicológico. Por otra parte, muchas personas que padecen de algún trastorno psicológico son “normales” en muchos ámbitos de su vida. Se suelen estigmatizar a las personas que requieren de ayuda psicológica. La gente rehúye de beneficiarse de un psicólogo. Muchos piensan que no van al psicólogo por que no están “locos”. No es el objetivo de este artículo, pero he visto que hay muchos prejuicios sobre este tema, y que sería útil liberarlos para mejorar la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional tiene varios frentes. Es decir, caminos para desarrollarla, aspectos para mejorar. Pero uno crucial es la regulación afectiva. Muchos de nosotros, y me incluyo porque soy un ser humano que sufre y padece como cualquier otro, siempre podemos mejorar en nuestra regulación afectiva. Su mejora puede ayudarnos a aumentar nuestro bienestar emocional, que es un componente clave del bienestar subjetivo y este, a su vez, de la felicidad.

En material de regulación afectiva hay mucho que se puede lograr a través de la educación. Es lo que se conoce como psicoeducación. Lo hago en mis talleres, charlas y conversatorios en empresas. Lo hago en mis cursos en universidades y centros de formación gerencial. Lo hago en este blog al escribir muchos de mis artículos. También lo hago en parte y a veces con mis consultantes de coaching o psicoterapia. El mero conocimiento puede ser de mucha ayuda. Pero, hay un Pero aquí. Esto puede no ser suficiente.

Sé que hay muchas personas que cuando reciben esta información pueden cambiar su actitud y comenzar a experimentar la vida de una forma diferente. Pero también sé que en ciertos casos, pasado un tiempo puede que la persona experimente emociones muy intensas, tenga reacciones inesperadas, se sienta abrumada por sus emociones o sea presa de un estado de ánimo “bajo”.

En algunos artículos publicados con anterioridad he advertido de los riesgos que representa no tener una regulación adecuada de nuestra afectividad. Además de los efectos en la salud, en el bienestar emocional, en las relaciones y en nuestro desempeño, el más grave riesgo es que puede afectar nuestro Self (nuestro yo interior, nuestra esencia, el sí mismo). He desarrollado la idea antes de que debemos aprender a separar “lo-que-somos”, del “como-estamos”, es decir, el Self de los “yo-circunstanciales”. Es decir, que el Self puede quedar secuestrado por la vida afectiva. Esto es, que la persona “tomada” por ciertas emociones o estados de ánimo, pudiera actuar en contra de su misión de vida, de su propósito. O hacer desperdicio de sus cualidades y talentos. Sin tener una psicopatología en particular y aun siendo “normal”.

A pesar de lo importante de la afectividad en nuestra vida y de la comprobación que estoy seguro muchos han hecho de que algunas veces no se cambia la inteligencia emocional solo tomando un curso o leyendo un libro, son muy pocas las personas que se atreven y se comprometen a ir a la consulta psicológica con la intención de mejorar su regulación afectiva. Es lamentable que muchas personas prefieran ir a otros profesionales que por muchas cualidades y buenas intenciones que puedan tener no están preparados para trabajar esto de una manera adecuada. Yo he invertido años de mi vida a estudiar y practicar estas cosas y considero que soy una mejor opción para quien quiera realmente producir cambios en su vida. Por ello, este año me he comprometido a orientar sobre esta necesidad en mis escritos y presentaciones públicas de una forma más directa. Porque estoy convencido de que si se pueden lograr cambios efectivos en el consultorio.

Quiero dejar claro en este artículo que el hecho que podamos mejorar nuestra regulación afectiva no quiere decir que tengamos un “problema” psicológico necesariamente. Si se siente identificado con algunas de las situaciones que enumero a continuación, le invito a tomar unas sesiones conmigo para un entrenamiento personalizado en Gerencia de los Afectos.

Signos que indican que debe mejorarse la Gerencia Afectiva:

  • Experimentar cierto afecto en forma recurrente con una intensidad elevada
  • Al tener ciertos episodios emocionales queda turbado, desorientado y confundido
  • Dificultad para recuperarse de los “bajones”
  • Dificultad para detener ciertos afectos una vez que se experimentan
  • Al experimentar ciertos afectos se “mete en problemas”
  • Se siente continuamente culpable, avergonzado, se odia a si mismo
  • Continuamente resentido
  • Hace daño a otros sin querer
  • Problemas recurrentes con el estado de ánimo
  • Se ha hecho solidario con vivir intensamente ciertos afectos
  • Un afecto ha pasado a formar parte de un estilo de vida
  • Dificultad para experimentar ciertos afectos
  • Dificultad en el reconocimiento o en la expresión de ciertos afectos
  • Ingesta de alimentos o alcohol para regular los afectos
  • Uso de fármacos o drogas para regular los afectos
  • Problemas de auto control e impulsividad
  • Hipersensibilidad, reactividad

A continuación voy a dejar una lista de los Afectos Primarios, para que pueda guiar su auto evaluación. Es importante tener en cuenta que hay que saber regular tanto los afectos positivos como los negativos. Se puede tener dificultad para regular ciertos afectos positivos y esto puede pasar inadvertido. En artículos anteriores he tratado el tema de la Adicción al Trabajo (Workhalism). Esto sucede en buena medida por el placer que produce el uso de ciertos atributos o cualidades personales y la satisfacción que acarrea obtener logros con ellas. Muchas de estas personas experimentan alegría e interés al realizar su trabajo. Pero tienen dificultades para detener esto (interrumpir): trabajan muchas horas, se llevan trabajo a casa y descuidan otros aspectos de su vida.

Catálogo de Afectos Primarios

  • Interés, excitación
  • Disfrute, gozo, alegría
  • Anhelo, “amor”
  • Serenidad (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay miedo)
  • Sorpresa, alarma
  • Tristeza (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay alegría)
  • Miedo, terror
  • Rabia, ira
  • Angustia, desespero, pena, dolor, aflicción
  • Disgusto, desprecio, rechazo, indignación
  • Vergüenza

El entrenamiento personalizado para la Gerencia Afectiva primero comienza por identificar en que afectos la persona requiere desarrollar su auto regulación. Las personas pueden tener dificultades para regular los afectos tanto  “por exceso”, como también “por defecto”. Es decir, es necesario identificar afectos que se experimentan muy intensamente y que hay que aprender a disminuir y expresar de un modo adecuado, así como afectos con los que se tienen dificultad para evocarlos y que mas bien hay que permitir su aparición.

Algunas ideas para ilustrar esto. En el film Anger management, el personaje principal tenía dificultades para experimentar la rabia de una forma apropiada. Hay que sentir una mezcla de rabia y disgusto para atreverse a hacer cambios en la vida de uno y tener iniciativas. El empowerment implica tener una “rabia sana” que le ayude a uno a enfrentar y superar obstáculos. Por otra parte, los afectos Interés y Alegría, son claves para poder tener comportamientos de exploración y emprendimiento. De manera que la falta de iniciativa, o lo que se dice en criollo “estar achantado”, no progresar o estar estancado puede estar relacionado en el fondo con una dificultad de la persona para experimentar Interés y Alegría . En general la motivación depende de una adecuada regulación afectiva y de hecho, Goleman incluyó la capacidad de auto motivarse como un componente de la inteligencia emocional.

Luego de que se identifican las áreas de trabajo, el entrenamiento se centra en desarrollar habilidades que permitan  reconocer, comprender, tolerar, evocar si es el caso y regular el afecto target. Además, se desarrollan otras habilidades claves para la regulación afectiva, como lo son el manejo de los pensamientos y el mindfulness, que es una práctica muy útil que vale la pena incorporar como hábito de vida. El marco de referencia en el que me baso para trabajar esta área a nivel individual proviene de la Psicología Cognitivo-Conductual, de la Terapia Centrada en el Afecto, del Reprocesamiento de Traumas y de la Ego States Therapy and Theory. Mi enfoque es Multi-Modal, es decir, trabajo con todo el ensamblaje psicológico que incluye: Conducta, Afecto, Sensación, Imaginación, Cognición y Fisiología.

Con estas líneas he querido invitar a la reflexión de que muchas de las dificultades que tenemos en nuestras vidas, pueden ser vistas desde un punto de vista de regulación afectiva. Espero que esta información básica puede ayudarle a reconocer sus “área de oportunidad de mejora” y que pueda ver al Psicólogo como un profesional que pueda ayudarle en este cometido más allá de la visión tradicional enfocada en los trastornos psicopatológicos.

Nota (1):

El término emoción, técnicamente hablando, está reservado para la respuesta afectiva que ocurre ante un estímulo externo. Sin embargo, suele usarse como sinónimo de afecto en el lenguaje común. El sentimiento por su parte, es la vivencia psicológica de un afecto. Es decir, las ideas, pensamientos y percepción de la vida que tiene una persona bajo los efectos de un afecto en particular. Por otra parte, el estado de ánimo es el efecto acumulado de los afectos en un periodo de tiempo.

Nota (2):

Escribí un artículo sobre este tema para el Blog Inspirulina: http://www.inspirulina.com/es-necesaria-la-ayuda-profesional-para-mejorar-nuestro-bienestar-emocional.HTML

 

Read Full Post »

mas-que-sembrarReconozco que unas de las ideas que más me han resultado difíciles de comprender son las de rendición, renuncia y aceptación. Desde joven fui voluntarioso, orientado a ponerme metas, con mucha energía, concentración y persistencia. Me comportaba de un modo ambicioso y competitivo. Me rodee de personas que pensaban parecido en este respecto al menos. Luchaba duramente para no dejarme arrastrar por la negligencia, el conformismo o la autocomplacencia. Esto me llevó a cultivar logros y a formarme una identidad alrededor de estas ideas.

Pasé por encima de muchas personas y obstáculos en aras de los objetivos y me encargué de hacerme una ideología basada en estas ideas que justificaba mis rasgos y comportamientos, buscando asociarme a gremios y grupos afines.

Considero que no tiene nada de malo buscar la efectividad, la eficacia y la eficiencia. Pero reconozco que en mi caso, así como en el caso de muchos otros con un perfil similar, esto esconde otros asuntos de la personalidad.

Había ciertos temas y áreas de mi vida donde estas competencias no bastaban. Incluso, estaban contraindicadas. La tendencia humana típica cuando una persona tiene ciertas competencias destacadas y se enfrenta con situaciones que requieren de otras que están insuficientemente desarrolladas, según lo demostró el Center for Creative Leadership en sus investigaciones sobre descarrilamiento ejecutivo (al final coloco otros artículos en los que he abordado este tema antes), es la sobre-utilización de las competencias más desarrolladas. En solución de problemas esto es equivalente a usar la respuesta correcta para otro problema. O usar una respuesta que dio resultados ante un problema ordinario ante un problema extraordinario que requiere de innovación. También es lo que en otras comunidades de ideas llaman un Quiebre.

Es un terrible dolor a nuestro Yo (Ego), que luego de progresar, crecer y prosperar en un proceso determinado, de pronto este se ve coartado, no se dan los resultados que esperamos, no comprendemos que es lo que sucede.

Así que una reacción posible es la que en criollo podríamos llamar: “derecho al pataleo”. En psicología infantil han llamado a algo similar Reactancia. Es decir, no darse por vencido. Dar la pelea. Luchar. Insistir.

Creo que esa idea es egosintónica. Es decir, se le hace fácil a nuestro Yo identificarse con ella. Y dentro del contexto gerencial y de ventas, en el ambiente deportivo, y en cualquier contexto competitivo suele insistirse mucho en la idea de la esperanza y la persistencia.

Así que, ¿a qué viene esta idea de que rendirse sea bueno?

Por este contrasentido es que me costó entender mucho esta idea de la rendición y la aceptación. Mientras algunos autores insisten en ponernos metas y luchar por ellas, otros hablan de aceptar la realidad y renunciar a nuestras expectativas (esto, según se ha encontrado, es un factor común en muchos casos de depresión y en trastornos de ansiedad).

Así que hay cierta contradicción aquí que creo debe ser aclarada.

Este tema lo saco a relucir, porque vengo escribiendo en los últimos artículos acerca de la serenidad. En “La serenidad como Actitud ante la vida” mencioné nueve componentes que ciertos autores encontraron asociados con la serenidad que definieron como un “constructo multidimensional”.

Algunos de los componentes justo tienen que ver con este tema que estoy tratando ahora en este artículo: por una parte, reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo, y por otra, tomar acciones en lo que si puede ser cambiado. Y allí justo es donde se resuelve esta aparente contradicción. Es importante tener expectativas, ponernos metas y actuar para lograrlas. Pero no podemos perder de vista que hay un espacio que no depende de nuestra intervención.

Ciertamente que hay áreas y temas que podemos cambiar y otros que no. Pero incluso, en una misma área hay una parte o etapa en la que podemos intervenir, pero hay otra en la que no. Un jardinero puede arar la tierra, limpiarla, colocarle abono y sembrar una semilla. Pero luego tiene que esperar. Colocarle agua, protegerla. Y esperar. La vida tiene que brotar de la semilla por si misma.

Igual sucede con todos los procesos vivos y en la vida en general. A nivel social, organizacional, en las relaciones, con los proyectos, con la prosperidad, con la familia, incluso con la historia, según escribí en otros artículos. Uno siembra ciertas cosas. Hay un proceso. Luego cosechamos ciertos resultados.

No tiene caso disgustarse o impacientarse porque el proceso no va al ritmo que queremos. Tampoco tiene caso enojarse o entristecer por no estar conforme con lo que cosechamos.

Entonces, rendirse, renunciar y aceptar, implica comprender estos procesos. Comprender qué es lo que si podemos hacer, cuál es nuestro margen de maniobra, que queremos sembrar, que anticipamos cosechar, que cuidados tendremos para asegurarlo. Pero luego de lanzado el boomerang, tenemos que esperar lo que viene de vuelta con sabiduría. Una estrategia de afrontamiento espiritual positivo consiste en hacer lo que se pueda hacer, pero luego “entregar” el resultado.

El problema es que a veces se siembran otras semillas que se colaron inadvertidamente. O nuestras intenciones fueron unas, pero nuestras acciones otras. De manera que muchas veces no nos gustan los resultados que obtenemos. ¿Entonces? ¿Nos quejamos? ¿Desconocemos nuestras creaciones? ¿Nos salimos del juego y dejamos ese terreno? ¿Culpamos a los otros? ¿Nos justificamos? ¿Buscamos fans a quienes convencer de no ser responsables de nuestras creaciones, sino que algún otro no entendió, no coopero o no se hizo solidario con las ideas que querríamos sembrar?

Me costó mucho comprender esto por la tendencia aprendida de mi personalidad a afanarse y aferrarse a ciertos resultados, a querer siempre la victoria y el éxito, a huir del fracaso, y de lo que pareciera a mediocridad, estancamiento, retroceso u obstáculos.

Pero en el camino, a través de los reveses, de las decepciones, del sufrimiento y de los fracasos, he descubierto algo que pudiera llamarse Fe. Y aquí hago referencia a otro componente de la serenidad. Poco a poco he aprendido a confiar en la vida. Si se ha producido todo este fenómeno llamado Vida, junto con la naturaleza, el Universo, las células, la reproducción, las galaxias y los agujeros negros, en forma completamente independiente de mi Yo, es porque debe de haber un sentido, una “inteligencia” superior, una realidad trascendental e intangible, que escapa a mi comprensión, a mi condicionamiento social, al instrumental perceptivo proporcionado por la cultura y las ideologías sociales del momento en que vivo, las interpretaciones y cogniciones de los grupos sociales de los que he formado parte.

Se ha desarrollado en mi un sentimiento de confianza de que si hay un proceso, que tiene una lógica, que siembro y cosecho. Que si no estoy muy conforme con algunos “Frankenstein” que he producido, es cuestión de mirar con sabiduría, con mucha atención, para aprender cómo funciona este proceso para ir mejorando como “Aprendiz de Brujo” y hacer creaciones cada vez más acordes con mis ideales y valores.

Esta confianza implica que me miro como un elemento dentro de un contexto más amplio, donde mis procesos deben de encajar con los procesos globales, porque a la final hay un “macro rompecabezas” que está siendo armado por la Humanidad. A la final, hay fuerzas ocultas que operan facilitando ciertos procesos y obstaculizando otros, porque todos tienen que alinearse dentro de un proceso global. De manera que a la final al contemplar con asombro esta grandeza, conecto con el sentimiento de que todo es para bien.

Esta conexión descrita me permite tener nuevos recursos cuando me encuentro abatido por la tristeza, cuando me siento ansioso, cuando siento que he sido tratado injustamente, cuando me siento fuera de lugar y separado de lo que me rodea. Puedo remontar esos momentos al salir de mi mismo, aceptar el dolor, crecer en mi humildad y agradecer más bien por todos las bendiciones inesperadas que he recibido y sigo recibiendo.

Debo decir, que no he encontrado en la Psicología algo que me haya ayudado a desarrollar estos puntos (que abarcan los componentes 2, 3 4 y 5 de la Serenidad). Lo he encontrado en cambio, en mi propia Experiencia Espiritual. La religión y la religiosidad, han sido puntos de apoyo importantes en la medida que han proporcionado una base sólida sobre la cual he desarrollado mi Espiritualidad. Pero creo que estas bases no han actuado por sí mismas, sino motorizadas por mi Deseo de mejorar y mi Intención de abrazarme a la Vida y a lo Vivo. Esto me ha permitido cabalgar por los altibajos de la vida y tomar un Camino basado en la Serenidad, la Alegría y el Amor.

A continuación dejo el enlace para artículos previos que tratan alguno de los temas tratados en este artículo, para quien quiera profundizar:

Respecto al tema de la sobre-utilización de competencias destacadas:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/08/01/obsesion-o-pasion/

Por que a veces no obtenemos los resultados que queremos, sobre todo a nivel social:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/05/20/estado-del-tiempo%e2%80%9d/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

Respecto a la difícil lucha en la que nos colocan los desaciertos y reveses, y de la necesidad de preservar nuestro nucleo sano:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/24/buscando-la-raiz-sana-para-volver-a-comenzar/

Sobre lo que vemos y lo que no vemos con los ojos físicos:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/09/28/la-vision-interior/

Sobre el principio “activo” y el principio “pasivo”:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/09/16/en-la-zona-positiva/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/10/31/objetivos-claros/

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fondocontra2Tan importante como desarrollar la capacidad de conectar con la serenidad lo es el recuperarse cuando esta se pierde. Vamos a estar claros: estamos rodeados de muchas situaciones y personas que pueden “robar” nuestra paz y tranquilidad.

No tengo una formula definitiva al respecto. En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/ abordé este tema tangencialmente, sugiriendo que hay personas que son más sensibles que otras. Es obvio que las personas de temperamento sensible, son más vulnerables a que les sea robada su paz. En la serie “Transacciones energéticas”, dediqué un artículo a las Fugas de Energía (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-emocionales-iii-fugas-emocionales/). Allí listé una serie de situaciones en las que perdemos nuestra fuerza vital y que nos hacen perder nuestro equilibrio interno.

En mis talleres con empresas sobre bienestar emocional, relaciones interpersonales y liderazgo, insisto en la importancia de cultivar emociones positivas, para mantener un estado de ánimo de apertura y confianza que permita conectar con nosotros y con los demás. Pero la pregunta incómoda que suele surgir, es cómo lidiar con personas que no andan necesariamente en la misma “onda” que uno. Actuar en forma amorosa, compasiva, amable y gentil, no necesariamente es correspondido de la misma manera. Lo que podemos obtener en el mejor de los casos es indiferencia e insensibilidad. En el peor de los escenarios, podríamos recibir maltrato, abuso y crueldad.

Entre las variadas actividades que realizo soy un facilitador entrenado en la metododología de Negociación de la Escuela de Harvard. Una empresa especializada en este tema me envia con frecuencia a sus clientes a dictar este taller. El principio fundamental de este taller es cómo jugar al ganar-ganar y no al ganar-perder, sin que esto se quede en la teoría. Y el gran desafío que surge siempre es como jugar al ganar-ganar con alguien que juega al ganar-perder.

Me gusta pensar que tenemos que insistir en mantener nuestra actitud positiva, aun cuando podríamos parecer “silly”. La idea de actuar con amor, aun cuando no haya nadie en particular que “merezca” nuestro amor, la desarrollé en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/08/como-enamorado-sin-novia/. Por otra parte, en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/ toqué también este tema, insistiendo en que tal vez si nos arriesgamos a actuar de esta manera “pro social” podríamos alterar para bien el “juego trancado” en que se encuentra “el mundo”.

Aunque no podemos descartar que hay gente verdaderamente malvada y cruel, a la que tenemos que reconococer y de la que tenemos que cuidarnos, la mayoría de la gente es cínica e insensible sólo como un “mecanismo de defensa”. Como desarrollé recientemente en “Majestad en cuerpo, mente y espíritu”, las personas tienen heridas. En lugar de curarlas y volver a “resetearse” y recuperar su condición inicial, su capacidad de amar y confiar, su optimismo, su niño juguetón y explorador, lo que hacen es protegerse más para no ser heridos, desarrollando capas de escepticismo, frialdad y distanciamiento que los alejen de los demás.

Pero estoy claro en que duele cuando nos tratan de una manera indiferente. Mucho más si nos tratan mal abiertamente. Nos culpamos a nosotros mismos por ser tan tontos de actuar en forma confiada, abierta y franca. O hacemos juicios respecto al otro, por su comportamiento. Entre mis pacientes de psicoterapia y mis clientes de coaching, es común escuchar sobre resentimientos por haber sido tratados en forma poco sensible por otros. Esta es la base para el pensar de muchos: “si el mundo es así y me tratan de esta manera, no tengo porque sentir algo diferente por los demás”.

En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/01/cultivando-la-capacidad-de-perdonar/
aborde este tema complejo del perdón sugiriendo mi punto de vista muy particular: el principal beneficiario del perdon somos nosotros mismos. Perdonar nos libera ante nada a nosotros. Hay eventos de eventos por supuesto. Hay asuntos muy graves en los que a las personas les cuenta mucho siquiera imaginar el perdón en una situación así. Pero según el evento y la circunstancia, así como la persona, eventualmente habrá un tiempo para estar listo y poder hacerlo.

Pero fuera de los eventos graves, hay microeventos en la vida cotidiana que nos toman por sorpresa y nos producen sinsabores. Comportamientos de familiares y seres queridos, de amigos o incluso de personas que estamos apenas conociendo, que son como un “baño de agua fria”.

En mi experiencia muy personal quedarse con esa espina clavada no es sano. Parecieran eventos tontos y pasajeros que por lógica y sensatez, quisiera uno dejar pasar. Pero no pasan solos! Tampoco hablarlos trae buen resultado en todos los casos y, en algunos, hasta se complican las cosas más sino hay una relación sólida previa.

Esas pequeñas contrariedades y decepciones tienen un efecto acumulativo. Nos roban la paz y la serenidad. Y cada vez nos descarrilan más. Entonces, cómo hacemos para recuperarla? Pareciera que no basta con imaginar el lugar sereno y seguro en nuestra imaginación que hemos preparado para refugiarnos allí cuando haya adversidad (que recomendé en el artículo anterior). Creo que ese lugar sereno que evoca calma puede ser útil en momentos de apremio y tensión. Pero si hay una dimensión interpersonal de por medio, esto puede que tenga una efectividad limitada.

Lo que invito a hacer a mis pacientes y clientes cuando hay personas de por medio, y me ha funcionado a mi también en mi vida personal, es desarrollar la Compasión. La Compasión es una experiencia interna que nos permite conectar con otra persona y sentir bondad y amor hacia ella. Es relativamente fácil sentir amor y compasión por alguien que de por sí es bondadoso, generoso y que nos hace el bien. Pero no es tan fácil cuando nos encontramos con alguien que nos trata mal, o en menor escala, cuando nos encontramos con alguien que no se comporta de acuerdo a nuestras expectativas. En estos casos es mucho más difícil experimentar esta afectividad positiva, pero justo en ese momento y circunstancia es donde más mérito tiene hacerlo. La tendencia del cerebro, de sus redes sinápticas, de su bioquimica, ante situaciones así, sería la de conducirnos a experimentar emociones y pensamientos negativos. Pero si justo en esos momentos ESCOGEMOS inyectar pensar y sentir en forma bondadosa y con amor hacia esa persona, mirando su “lado bueno”, entonces estaríamos aprovechando la Neuroplasticidad del Cerebro para recablearnos, haciendo un acto de verdadero Libre Albedrío para trascender la circunstancia y conectarnos con nuestro Self y no con nuestro Ego (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/06/26/curarse-de-la-mentalidad-i-me-mine/).

Algunas veces me han replicado mis interlocutores (y yo mismo a veces): pero es que el Otro no se merece que yo le devuelva Bien por Mal o a cambio de nada! Y mi respuesta es que si me permito pensamientos y emociones negativas, soy yo de primero el afectado!!!! Voy a renunciar a amar porque nadie esté a la altura de mi amor? Quien soy yo para juzgar a los demás? Que tanto puedo saber yo para comprender lo que realmente está sucediendo? La mayoría de las veces los eventos y personas disparan en nosotros redes asociativas previamente formadas. Si las dejamos operar sin hacer nada estaríamos Reforzándolas! creo que estas ideas quedaron muy bien ilustrada en el documental What the bleep do we know, que recomiendo a quien no lo haya visto.

De cualquier modo, cuando digo que inyectemos Bien, Bondad y Compasión o que recableemos nuestro Cerebro Emocional, justo al experimentar decepciones y molestias, no me refiero necesariamente a que vayamos con los brazos abiertos a expresar sentimientos positivos a quien pensamos no nos valoró suficiente. Lo que si digo es que hagamos un ejercicio de Visualización que nos permita reconectar el Estímulo (insensibilidad, frialdad o maltrato) con una nueva respuesta (amor y compasión).

Nos puede ayudar pensar que aquellos que no nos tratan de una forma digna o cónsona con nuestro estándar de valoración personal puede que esten sometidos a unas condiciones de presión que no les permitan en ese momento mostrar su mejor parte. Es muy probable que ni sepan cuál es el efecto de su conducta. No tienen necesariamente esa intención deliberada de hacernos sentir mal. Sentir compasión por alguien que no responde a nuestras expectativas, implica salirnos de nuestra visión separada e individualizada para intentar una visión más global. Acaso no hemos nosotros mismos defraudado a otros también? Acaso no he maltratado yo mismo, sin haber querido intencionalmente, a otros, sin darme cuenta! (Pido perdon públicamente por el comportamiento insensible o cruel que haya tenido en mi vida sin darme cuenta, reconozco ante todos que no soy infalible).

Creo que para aumentar nuestra capacidad de amar y de ser más compasivos tenemos que sanar nosotros. Y una manera de sanar es aprovechar la oportunidad que nos presentan esas pequeñas decepciones de la vida diaria. Asegurándonos de Transformar nuestras reacciones. Viendo estas experiencias; no como cosas “malas” que no han debido suceder nunca, ni viendo al otro como alguien “malvado” necesariamente, o viéndonos a nosotros como tontos por permitirnos caer en esas situaciones. Sino en cambio, verlas como verdaderas oportunidades para recablearnos, entrenar y moldear nuestro cerebro emocional y tener una mayor capacidad de amor incondicional.

Imagino esto en términos “vectoriales”. Si mi capacidad de amar me lleva a experimentar una serenidad de +2 y me encuentro con alguien que está enfrentando situaciones muy difíciles y tiene activadas ciertas heridas y en ese momento me muestra una serenidad de -3, lo que va a pasar es que me va a tumbar mi serenidad. Y lo peor de todo es que con ella se tumba mi capacidad de amar si comienzo a pensar y sentir mal sobre esa persona. Lo que tengo que hacer es tomar este -3 como una oportunidad de llevar mi serenidad a un +3 primero y luego a un +4!

Es como cuando estamos bien, estamos en paz y serenidad, nos sentimos satisfechos y equilibrados, y nuestro hijo pequeño tiene una rabieta. Cómo nos comportamos? Dejamos de amarlo acaso? No! Mantenemos nuestro equilibrio y le tenemos paciencia. Como es nuestro hijo aprovechamos la ocasión para enseñarle como manejar emociones fuertes, ante nada con nuestro ejemplo. Ahora, que sucede cuando estamos de malas, nos sentimos frustrados, vacíos y desconsolados, y para más remate nuestro hijo tiene una rabieta? Lo más probable es que nos enojemos más y le DIGAMOS que no esta bien comportarse de ese modo, cuando en la PRACTICA nosotros no estamos dando el ejemplo.

Entonces, perder el equilibrio emocional es una oportunidad para CONSTRUIR serenidad y capacidad de amar. El punto de partida creo es la COMPASION. Decirle en nuestra mente a esas personas que no se comportaron como esperábamos; que estés bien, que tengas paz, que seas feliz, que tengas amor! No quiero sonar a Oponopono, pero es lo que también nos dice la Psicología Positiva. Aqui les dejo un ejercicio que puede ser muy útil para LIBERARNOS de nuestras prisiones biopsicológicas.

Sirva este artículo como un tributo al desarrollo de nuestra capacidad de amar, la mia de primero!

Enlace recomendado: muy vinculado a la serenidad está la paciencia la cual traté especialmente en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

Notas aclaratorias:
Es importante aclarar que el término Compasión tal como se usa en este artículo, esta emparentado con la empatía, la simpatía e incluso el cuido de otros. Es sinónimo de benevolencia y piedad. No tiene nada que ver con lastima.
Por otra parte, cuando en este artículo se habla de amor, nos estamos refiriendo a una emoción de conexión y sincronización afectiva que sentimos con otros cuando nos relacionamos con ellos, que produce un estado de confort, acercamiento y simpatía por el otro.

Tambien les dejo un enlace para escuchar a Barbara Fredrickson hablando sobre el amor como emoción cotidiana.

Como interactúan cerebro y corazón:

Técnica rápida para producir Coherencia:

Una para comenzar el día con Buena vibra!

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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Reboot¿Cómo comenzar un nuevo ciclo cuando no nos sentimos del todo satisfechos con los frutos que esperábamos obtener del ciclo anterior y vemos por delante unas condiciones más difíciles o inciertas? ¿Podemos comenzar sin un plan e ir improvisando en el camino? ¿Podemos correr el riesgo de ir a la deriva, sin mucho ánimo ni motivación?

Hay muchas razones por las que podemos sentirnos de esa manera. Desde la perspectiva de la teoría de motivación COR que expuse en los últimos artículos previos, nos sentimos así por haber formado parte de situaciones a las que dedicamos mucha energía y recursos comparado con lo que obtuvimos de retorno, quedando en un saldo negativo. Al final algunos ejemplos (*)

Difícilmente podríamos crecer como personas y aumentar nuestra percepción de bienestar subjetivo si nos dejamos llevar por el desconsuelo, la frustración, la desesperanza y no articulamos un plan factible que satisfaga nuestras necesidades psicológicas y materiales. Mantenerse a la deriva, presa del miedo, sin saber qué hacer, desanimados, vegetando, produce un grave estancamiento que puede poner en riesgo no sólo nuestra salud psicológica, sino también física. Así que si nos sentimos “espichados” es mejor reunir esfuerzos para Comenzar de nuevo, para Reiniciar.

En este artículo voy a revisar algunas ideas que nos puedan ayudar a retomar el camino con un renovado entusiasmo y un nuevo compromiso. Estoy seguro que ya conocen la mayoría de estas ideas. Pero: ¿de qué sirven las ideas si no se llevan a la práctica? Para los que argumentan que la situación que están enfrentando es muy difícil, acaso no es precisamente la dificultad la que va a permitir desarrollar nuestros mejores atributos y probar nuestros avances? A continuación les daré razones, inspiración y sugerencias para “ayudarnos” (me incluyo) a tomar impulso y hacerlo.

1.- Modificar nuestra posición existencial frente al mundo
Si percibimos que lo que tenemos por delante en nuestra vida es una época de crecimiento e incremento de nuestros recursos, inmediatamente asumimos una biología en nuestro organismo asociada con la expansión, aumentando de inmediato nuestro nivel de vitalidad. Pero cuando percibimos que perderemos recursos físicos, materiales, relacionales y psicológicos, la respuesta inmediata orgánica es una biología de la limitación, que va disminuir nuestra vitalidad a niveles peligrosos. Ahora, la palabra clave aquí es percibir. Es decir, que el significado que demos a los eventos reales o prospectados va a depender de los significantes que usemos, es decir, del marco de referencia que usemos.

De manera que las ideas que tenemos, que son simplemente unas ideas aprendidas a partir de nuestra experiencia, no nos resultan útiles si nos llevan a sentir desconsuelo y pérdida. Es necesario buscar un marco de referencia que sea fuente de Inspiración y Esperanza y no una fuente de Desaliento.

Para algunos es útil recurrir a la religión y la espiritualidad, para otros las ideas de algún maestro o guía. Para otros puede ser suficiente la idea de no rendirse y prevalecer. Lo importante es que podamos experimentar un sentimiento de esperanza, pese a que los acontecimientos inmediatos desmientan esa posibilidad. Esto es un ingrediente clave para elevar nuestra vitalidad y mejorar nuestro engagement con la situación que vivimos.

2.- Sanar heridas
Mientras más años, más pasado a cuestas. Y el pasado representa muchas experiencias. Algunas positivas, otras negativas. En algunas nos han fallado a nosotros. En otras somos nosotros los que hemos fallado. Y muchas veces nos torturamos pensando por qué las cosas fueron de una manera y no de otra. Que hicimos, o no hicimos, o lo que otros hicieron o no hicieron. Y es muy probable que ante todas estas ideas que nos atormentan, ilusiones que se desvanecen, decepciones y reproches, nos entreguemos al Over Thinking y la Rumination, es decir, el Pensar en Exceso y el Rumiar. Estos son hábitos muy dañinos que nos distraen del presente, intensifican nuestro estancamiento y no ayudan a resolver los desafíos que tenemos por delante.

Un hábito muy importante a desarrollar es el Control del Pensamiento para vivir el presente, es decir, influir voluntariamente en los que pensamos y por cuanto tiempo, en lugar de que los pensamientos se comporten con autonomía y dominen nuestra mente. En algunos casos puede bastar con tomar conciencia de esto. En otros casos, puede ser necesario adiestrarse en cómo manejar sus pensamientos. En otros casos, puede ser necesario lo anterior más un procesamiento más a fondo de los mismos.

Los pensamientos proceden de experiencias y para poder controlar los pensamientos, puede hacer falta procesar las experiencias que están detrás. Una de los mecanismos por los que ciertas experiencias parecen ser inmunes al mecanismo natural del olvido, es que hay algo pendiente allí que aprender. Hay una joya escondida dentro del material de desecho. Así que es importante encontrarla antes de enviar este material al archivo muerto.

En muchos casos, lo que impide olvidar ciertas experiencias, dejar ir el pasado y controlar los pensamientos asociados, es que estos están empaquetados con emociones intensas. Entonces hay que “despegar” experiencias, pensamientos, emociones y sensaciones. En algunos casos es necesario expresar emociones bloqueadas. En otros es importante comprenderlas. Muchas veces puede ser necesario que podamos Perdonar a quienes nos decepcionaron, nos hicieron algún daño o causaron alguna herida. Pero igualmente en muchos casos también debemos perdonarnos a nosotros mismos, porque nos traicionamos, dejamos a un lado nuestros ideales, nuestros estándares, nuestras metas, nuestra esencia, haciendo un mal uso de nuestra energía vital.

No es fácil hacer este trabajo solo y puede ser necesario recurrir a la Psicoterapia y en algunos casos usar técnicas para el tratamiento de Post Traumatic Disorders (PSTD). De cualquier forma, puede ser útil tener presente la visión de algunos filósofos y científicos que sostienen que cada organismo tiene sus propios parámetros y funciona como un sistema cerrado de tal manera que en realidad lo circundante no puede afectarlo. Cada persona encuentra en el medio ambiente externo las circunstancias que actúen como un eco que reproduzca y reviva las instrucciones de su propia codificación que están contenidas en su “estructura”. Mediante este mecanismo de “acoplamiento estructural”, el organismo encuentra el medio ambiente que recree las experiencias que tiene programadas para su ciclo vital.

De manera que todos esos sentimientos y emociones que sentimos ante una situación son nuestros. No nos lo hizo nadie ni nada. El otro o la situación, son solo un disparador, un mensajero, al cual nos acoplamos como llave a cerradura, para activar esta experiencia. Solo estamos nosotros frente a nuestra experiencia subjetiva. Y el reto consiste en despersonificar tales experiencias de agentes externos y verlas como una creación propia, para poder comenzar un proceso de sanación. Es decir, que no hay víctimas ni victimarios. Como dice el Biólogo Huberto Maturana: No está en el código de la bala el penetrar la piel; sino en el de la piel el dejarse penetrar por la bala.

He hecho más énfasis en pensamientos procedentes del pasado, pero en algunos casos el problema de la persona se debe a que está preocupada por el futuro. Evidentemente que en este caso serán necesarias otras técnicas, pero no ahondé en ellas porque considero que si contamos con un marco de referencia que nos proporcione esperanza, tal como lo desarrollé en el punto anterior, este problema de preocupación por el futuro se ve solucionado en gran medida.

3.- Aumentar el auto conocimiento
El ejercicio anterior nos va a permitir no distraernos culpabilizando a nadie, sino enfocarnos en los “parámetros” de nuestro “sistema operativo”. La reflexión e introspección nos pueden permitir ver los patrones que se repiten una y otra vez en nuestra vida, más allá de los cambios de escenografía y de los personajes. Lo que terminará por convencernos de lo que es nuestro. Una parte nuestra que no nos gusta, nuestra Sombra, que la sacamos de nuestra definición consciente de lo que somos. Y que al ser activada por las experiencias externas se entremezcla con estas a tal punto que terminamos por mantenerla fuera de nosotros.

Pero con el tiempo y con la disposición adecuada, al ver los patrones repetidos, podremos ver con claridad lo que no hemos querido ver. Esa parte nuestra no reconocida y rechazada que hemos estado ignorando o proyectando en el exterior, pero que es nuestra. Y al no tomar el control consciente sobre ella, opera con cierta autonomía y nos conduce a enfrentar cierto tipo de situaciones. Como dice el mismo Jung, lo que niegas te somete o te aparece como Destino.

Para aumentar nuestro auto conocimiento recomiendo que veamos la verdadera causa detrás de nuestros auto reproches y de nuestras decepciones con los demás. Si nos hemos visto envueltos en una experiencia lamentable y nos culpamos por ello o culpamos a otros, es útil que más bien intentemos ver cuál es la cualidad o habilidad que no tenemos que nos hizo caer presa de nosotros o de otros. Tal vez no supimos poner límites, o no nos valoramos suficiente, o quizás no supimos negociar, o fallamos en nuestro autocontrol, en nuestra disciplina, o nos faltó valor y entereza para asumir determinadas consecuencias o realidades. Detrás de muchas de estas situaciones lamentables de nuestra vida es donde se ponen en evidencia algunas de nuestras “debilidades” o vulnerabilidades. Y tal vez tengamos que aceptar una nueva definición de nosotros mismos más ajustada a la realidad. Aceptar que no pudimos actuar de determinada manera. Pero en lugar de culpar y pelar con otros, o de sentirnos culpables y odiarnos, es más sano reconocer las áreas nuestras que requieren de trabajo y mejora. En todo caso, si es posible, hacer un compromiso o resolución personal de cambio para actuar de otra manera, desarrollar determinada cualidad o eliminar cierta tendencia de comportamiento.

Este trabajo con la Sombra es clave para lograr la integración de las partes del Self y un aumento de la Conciencia de sí mismo, lo que es fundamental para detener las Fugas Energéticas. Este trabajo implica un procesamiento de información para el cual puede ser necesaria también una ayuda externa especializada. Al integrar nuestras partes enviadas al subconsciente o endosadas a otros, liberamos una energía atrapada que parecía perdida, devolviéndonos parte de nuestra vitalidad y claridad mental.

4.- Reparación cognitiva
Al experimentar perdida en las transacciones con la vida se produce un deterioro a nivel cognitivo, en nuestras Creencias. No se trata de creencias intelectuales, sino que en la gran mayoría de los casos pueden no ser conscientes, pero pueden deducirse de nuestro comportamiento. Son puntos de partida sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida y el mundo en general grabados en nuestra memoria implícita no verbal.

El ser humano trae de fábrica en su sistema operativo unas Creencias Básicas Vitales que son útiles para subsistir y desarrollarse. Estas creencias han estado y están detrás de nuestros principales emprendimientos y aventuras, aquellas que nos han ayudado a desarrollarnos y que han resultado ser ladrillos de base en la obra que estamos construyendo en nuestra vida. Creer que el mundo es un espacio donde expresarnos, ser aceptados y valorados, donde hay posibilidades y oportunidades con las que podemos encontrarnos. Que la vida vale la pena vivirla y tiene un sentido. Que puede haber suficiente justicia, bondad y felicidad a nuestro alrededor. Que vamos a poder conseguir el sustento y la abundancia para nosotros y los nuestros. Que nos podemos ganar a vida de una manera satisfactoria y estimulante. Que nuestras opiniones y sentimientos son aceptados y respetados. Que nuestros talentos son valiosos y útiles. Que hay un propósito de vida y una vocación para nosotros. Que hay un lugar en el mundo para nosotros. Que tenemos posibilidades, poder de elección, capacidad de ejecución. Que podemos conseguir las personas adecuadas, la pareja adecuada, las amistades adecuadas. Que podemos vivir en felicidad, éxito, abundancia y amor.

Pero las experiencias reales de la vida, sobre todo de las primeras experiencias, se encargan de modificar este patrón de fábrica. De esta manera, muchas de estas creencias originales se debilitan o incluso se eleminan por completo y pueden ser sustituidas por su contrario. Para un ejemplo tome cualquiera de la lista anterior y simplemente colóquele “No” delante. Así se forman nuestras Creencias Disfuncionales o limitantes.

Para algunos estas experiencias ocurren en los primeros cinco años de vida. Para otros en su mediana infancia. Para otros en su pubertad o adolescencia. Para otros suceden ya de Adultos. Son experiencias reales de la vida que desmienten por completo las Creencias Básicas Vitales originales de fábrica. Situaciones donde fuimos abandonados, humillados, maltratados, decepcionados, donde fracasamos, fallamos, erramos, abusamos, nos confiamos, quedamos solos, aislados, sin esperanza, sin opciones, sin sustento, impotentes, sufrimos carencias o experimentamos tristeza, rabia o ira.

Alguien que le tocó experimentar situaciones que desmintieron las creencias básicas vitales a muy temprana edad, se preguntará de adulto: ¿acaso hay otra forma de pensar o vivir? Porque la creencia contraria sustitutiva se arraiga de tal forma a su forma de vida que lo considera una verdad incuestionable. Como esa niña de cinco años del drama reciente aparecida en la prensa local y que ha dado la vuelta al mundo, que le tocó ser testigo de un ataque de la delincuencia que terminó con la vida de sus padres frente a ella. ¿Qué imagen del mundo se lleva de esta situación? ¿Qué emociones habrá experimentado? ¿Qué se habrá “grabado” en su organismo al vivir esta situación tan intensa? ¿Como “convencerla” de que el mundo puede ser diferente? En contraste, una persona que creció en un ambiente seguro y amoroso, rodeado de unos padres nutritivos y siempre presentes, mantendrá la creencia original de fábrica de que el mundo es un lugar seguro. Pero esta pequeña que fue objeto de la delincuencia muy probablemente, ojalá este equivocado, crecerá con la creencia de que el mundo no es un lugar seguro y que es muy posible encontrarse con gente impulsiva y egoísta que pueda malograr la vida en cualquier momento.

Conocí a alguien en un momento dado que no estaba contento con su vida y se estaba entregando a la bebida paulatinamente, Me dijo que su problema era ser muy “idealista”. En el pasado esta persona tuvo las Creencias Básicas Vitales y tuvo experiencias afortunadas que las confirmaron. Pero luego le tocó enfrentar experiencias que las contradijeron. Y se conformó con eso. No restauro los parámetros de fábrica del sistema operativo. No sanó. No procesó sus experiencias de fracaso y desdicha para recuperar nuevamente su confianza y su “idealismo” inicial para creer nuevamente en la vida. El pensó que antes como idealista estuvo equivocado y que era mejor ser “realista”,es decir, basarse en las realidades amargas que había sufrido. De esa manera, la vida para el no estaba ya presentando ningún entusiasmo ni promesa, y por ello se adormecía diariamente en la bebida.

Considero que si retornar a las creencias básicas vitales es ser idealista, entonces ser idealista no es ningun problema. Que me llamen Idealista! Aunque la situación real del mundo a nuestro alrededor desmienta muchas de estas creencias, prefiero creer en ellas a riesgo de ser llamado Naive. Creo que alguien que piense que no hay manera de salir adelante, por ejemplo, es poco probable que salga adelante! Estamos claros en que creer que sí, no es una garantía, pero es una condición necesaria! Por ello es mejor retornar a las Creencias Básicas Vitales que entregarse a “la realidad de las evidencias” de que el mundo y el ser humano no son lo suficientemente buenos y no tienen arreglo.

Es mejor no rendirse y retomar fuerzas para ver cómo podemos hacer del mundo un mejor lugar, comenzando por cómo ser mejores personas nosotros. O sea, qué y cómo podemos hacer para que estas Creencias Básicas Vitales se hagan realidad a través de nuestro esfuerzo en lugar de esperar que nos las confirmen desde fuera. Me parece que esa frase de Ghandi transmite la idea precisa de lo que hablo: “be the change you want to see in the world”.

5.- Recuperación biológica y energética
En nuestra interacción con el mundo se produce un desgaste natural, que se ve acentuado cuando percibimos amenazas y terminamos perdiendo parte de nuestros recursos. Eso nos deja como saldo una disminución de nuestros niveles de vitalidad. En la medida que dejamos de sentir vigor y comenzamos a sentirnos extenuados, es importante tomar acciones que permitan restituir nuestros niveles energéticos.

A nivel físico esto incluye alimentarnos bien y sanamente, realizar dietas especiales, restituir los electrolitos, hidratarse, ingerir vitaminas, minerales, pro bióticos y antioxidantes, balancear proteínas y carbohidratos, hacerse masajes y baños especiales, aromaterapia, descanso, pausas, horas de sueño, ejercicio físico.

Para restituir la energía emocional perdida pueden ayudar los ejercicios y actividades psicofísicas que ayuden a restituir el flujo energético en el organismo (tai chi, chi kung, polaridad, digito puntura, Yoga), la terapia alternativa (homeopática, floral), distintos tipos de limpieza (ayunos, colónica, piel, áurica), ejercicios basados en la respiración, y actividades dirigidas a aquietar la mente y de tipo contemplativo pasivas y activas (mindfulness, meditación, saboreo, caminatas).

La idea es cuidar de nosotros, cuidar nuestro cuerpo y nuestros niveles de energía psicofísica y emocional.

6.- Restituir nuestra afectividad
La afectividad incluye las emociones, sentimientos y estados de ánimo que experimentamos y está demostrado que la afectividad moldea el procesamiento de información (percepción) y por tanto ejerce un papel clave en el comportamiento. En mis artículos anteriores he escrito suficiente sobre este tema y voy a pedir buscarlos usando la herramienta de etiquetas y temas. La idea principal que he desarrollado en ellos, someramente, es que las emociones tienen un efecto acumulativo en la formación de un estado de ánimo que es el balance de emociones positivas y negativas. La afectividad positiva abre nuestro rango de atención, mejora nuestra empatía, potencia nuestra escucha, mejora nuestro desempeño y nuestras relaciones, fortalece nuestra resiliencia.

Por ello, es importante establecer un programa de actividades que nos asegure una dosis diaria de emociones positivas que permita mantener nuestro ratio emocional en la zona de florecimiento, de modo que podamos experimentar semanalmente las cantidades mínimas necesarias de alegría, interés, agradecimiento y serenidad, entre otras.

En momentos de dificultad puede sonarnos un poco artificial o a contracorriente dedicarnos a actividades de este tipo cuando estamos enfrentando dificultades. Pero es clave poder hacerlo para garantizar la salud, tanto física como emocional y cognitiva. Todas las otras iniciativas que he comentado van a “cuajar” mejor en la medida que haya afectos positivos. De manera que cada quien debe ver que actividades le vienen mejor que evoquen o activen estas emociones, de una manera suficiente para alcanzar los niveles deseados de Positividad.

Hay que tener presente que hay rasgos disposicionales que inclinan a las personas a experimentar con mayor probabilidad unas u otras. Esto se vincula con las diferencias individuales a nivel temperamental, es decir, biológicas y constitucionales y su moldeamiento en las primeras experiencias. En este respecto hay dos sistemas que funcionan de manera independiente. Por una parte está el Behavioral Activation System (BAS) que es un paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones positivas, nos impulsa al emprendimiento, a la exploración de nuestro entorno y la ampliación de nuestros límites. Por otra parte está en Behavioral Inhibition System (BIS), paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones negativas, a la mirada hacia nosotros mismos, a la reevaluación, a replegarnos del medio y protegernos mientras pasa una amenaza o nos restituimos después de una perdida. Las personas con un alto BIS (personas sensibles) tienen que hacer un esfuerzo extra por reducir la intensidad y frecuencia de emociones negativas. Mucho más redoblado este esfuerzo si además tienen un bajo BAS.

7.- Encontrar nuestro propio camino
¿Quién soy realmente? ¿Para qué vivo? ¿Con qué propósito? ¿A donde voy exactamente? ¿Cómo sabré que he vivido? ¿Estoy realizando mi potencial? ¿Estoy yendo en la dirección adecuada? ¿Cuál es el carril de mi propia carrera? ¿Cuál es mi misión de vida? ¿Qué contribución estoy dando a otros? Estas son algunas de las preguntas que pueden guiar esta exploración.

Comparto la idea de todos esos filósofos y psicólogos que han planteado que cada persona es un universo en sí mismo y un trabajo por completarse. Que nacemos en un punto inicial y la vida es para llevarnos a un punto final. No somos un trabajo terminado. Al inicio de la vida se va configurando una parte psíquica llamada Yo o Ego en Latín. Por supuesto que al principio esa parte piensa y se mueve en función de recibir alimento y calidez. Pero gradualmente ese Yo se va desarrollando. Y el Yo es solo la parte consciente de nuestra Psique. Hay una parte mucho más amplia de la Psique, potencial y no manifiesta, llamada Self. Como dice James Hillman: “Todos nacemos con una personalidad”. Ahora bien, el Yo, que es la parte consciente, tiene que evolucionar de manera que cada vez pueda abarcar una mayor parte del Self, y para ellos hay que pasar por un proceso que Jung llamó Individuación.

De manera que cada persona tiene su propio Self único e indistinguible y ha venido a este mundo dentro de una circunstancia muy particular especialmente diseñada para tener unos atributos únicos, que incluyen tanto “defectos”, como cualidades y dones. Todo con un propósito único y especial que incluye: corregir ciertos aspectos en la manera de ser, desarrollar las potencialidades, enseñar y guiar a otros, sanar ciertas relaciones y hacer contribuciones en general a otros.

Nada de los que nos fue dado fue por azar. Es solo un rompecabezas que tenemos que saber armar. Y hacer el mejor uso de todas estas piezas. No hay ningún error allí. Hay cosas que tenemos que procesar y dejar ir, de manera de construir una realidad nueva hacia el futuro que no dependa del pasado, aunque esté apoyada en él.

Para este trabajo de conexión consigo mismo es importante dedicar un tiempo a la auto observación y la auto reflexión para ver las señales. Aprender a buscar en lo obvio, lo que no vemos por estar tan cerca. Basarnos en nuestras habilidades, dones y talentos. Atender nuestros intereses y las cosas que valoramos y damos importancia que nos han llevado tomar decisiones vitales. Atender las cosas que nos han ilusionado, que han formado parte de los sueños que hemos querido hacer realidad. Ver la información que hemos descartado u obviado. Desarrollar nuestra intuición, estar más pendiente de las sincronicidades, observar lo que nos pasa a diario, prestar atención a los sueños cuando dormimos. En fin, ajustar nuestra lente para hacer una lectura adecuada de nuestra vida, y poder ver con claridad nuestra esencia y visualizar con más nitidez el trabajo personal que nos queda por hacer. Como dice George Eliot: “Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”.

8.- Rodearnos de relaciones auténticas
Dicen que los adversarios son el mejor estímulo que tenemos para salir adelante, persistir en nuestros propósitos y perfeccionarnos. Y no lo dudo. Pero pienso que no tenemos que hacer ningún esfuerzo por conseguirlos, pues la gran mayoría de las veces aparecen en forma gratuita. Mucha gente se ha tomado esa idea de la “supervivencia del más fuerte” al pie de la letra y viven de un modo combativo. Si no como adversarios, muchas personas adoptan en la vida una posición simplemente neutra, al menos hacia nosotros.

Puede ser que simplemente no sean afines a nosotros y tienen un camino divergente al nuestro. Pero también es cierto que muchas de estas personas están guiadas por el miedo. Y no los culpo. En lo particular he estado en esas filas. A Dios gracias he logrado persistir en mi esfuerzo de buscar un camino auténtico, no sin esfuerzo y sin cantar victoria aún. El miedo tiene la particularidad de hacer a las personas egoístas e insensibles, como lo son muchas de esas personas “competitivas”. Carlos Castaneda en alguno de sus libros los llama Pinches Tiranos y explica que son personas que alguna vez estuvieron en el camino del Héroe pero luego renunciaron a el.

En mi viaje personal me he encontrado con personas que sin dejar de buscar la excelencia y sin dejar de esforzarse por ser mejores en lo que hacen, usan como motor el amor. Creo que es importante saber distinguir esas personas. Y si vemos con detenimiento nos daremos cuenta de que son pocos los de este tipo. Por ello, es importante reconocerlas y cultivar la relación con ellas para poder aumentar nuestra sensación de Conectividad.

Lamentablemente la vida apurada que vivimos nos lleva muchas veces a dejar atrás a personas que con el tiempo nos vamos dando cuenta lo valiosas que son y cuan escasas son las personas así. Personas sinceras, transparentes, auténticas, que están buscando vivir una vida con propósito y con significado. Que no tienen temor de ocultar sus fallos. Que no se reducen a ser meros roles o actores institucionales. Que han aprendido a ser ellos mismos. Gente que nos ha ayudado, que nos ha inspirado, que nos ha dado su apoyo y calidez, que nos ha escuchado, que se ha cuidado de no mirarnos con juicio, que ve nuestro potencial más que nuestros defectos, que nos valora sin ningún interés personal. Me parece importante hacer una lista de todas esas personas y llamarlas de vez en cuando, verlas si es posible, reunirse con ellas sin necesidad de una excusa, para mostrarles nuestro interés, honrarlas y cultivarlas, haciéndoles saber de lo agradecidos que estamos de compartir el viaje con ellas.

9.- Ampliar nuestro horizonte
En la medida que recuperamos nuestra energía y nuestro centro y aclaramos donde queremos ir, lo que nos hace falta ahora son opciones y recursos, es decir, nuevas formas específicas de pensar, sentir y actuar, caminos nuevos para llegar a nuestro destino, soluciones posibles a los problemas que tenemos que resolver, vías alternativas de conseguir lo que queremos. Para ello es importante salir de nosotros mismos, salir de nuestros paradigmas, salir de nuestra forma habitual de ver las cosas. La Creatividad puede sobrevenirnos como una consecuencia de todas las otras acciones que hemos comentado y que estemos adelantando. Pero también podemos estimularla sometiéndonos a nuevas experiencias, a nuevas lecturas, a nuevas personas, a nuevas actividades, pedir ayuda, buscar apoyo, pedir opiniones, investigar nuevos materiales, encontrarnos con personas que nos puedan enriquecer, buscar personas que puedan ser ejemplo para nosotros y modelos. Esto nos va a ayudar a aumentar nuestros recursos psicológicos. En el fondo se trata de Invertir en nosotros mismos y en nuestra resiliencia, en la construcción de nuevos recursos. Ello puede implicar dedicar tiempo y dinero para participar en cursos, seminarios y charlas, formar parte de actividades de crecimiento personal, hacer psicoterapia, coaching, buscar asesoramiento psicológico.

Uno de los riesgos que tiene sobre todo el profesional que juega en el escenario corporativo, es el de quedarse muy centrado en su “cabeza” usando el hemisferio cerebral predominante. Por eso creo mucho en salir del ambiente tradicional y de las actividades rutinarias, hacer cosas inusuales, entregarse al aquí y el ahora, disfrutar de las cosas sencillas, encender un fuego, dar una caminata, contemplar las estrellas, practicar deportes extremos, hacer una excursión, y en general, mover el cuerpo. Reconozco que en lo particular me gustan las actividades al aire libre. Pero la idea clave, independientemente de los gustos, es que usemos nuevos caminos sinápticos y salgamos de la zona de confort del cerebro. George Kelly, autor de la Teoría de los Constructos Personales (una teoría de la personalidad), propuso como técnica de cambio lo que llamó la Terapia del Rol Fijo, que consiste en hacer una lista de comportamientos no usuales en una persona pero que pueden ser útiles para él. Luego, la idea es que la persona actúe de ese modo en su vida en general, de manera que esto le produzca cambios en sus modos de ver las cosas. Guarda cierta similitud con la Técnica de los Sombreros que recomienda Edward De Bono. El trabajo corporal muy de moda hoy en día también apunta en esta dirección.

10.- Seguir moviéndonos hacia adelante
Nuestra vinculación con la vida (engagement), nuestras satisfacción y nuestra vitalidad, van a verse marcadamente mejoradas en la medida que organicemos nuestro sistema motivacional a través de un comportamiento goal setting oriented. Es decir, tenemos que llevar todo al plano de la acción y tomar decisiones, emprender nuevos rumbos, tomar nuevas iniciativas, abandonar ciertas cosas, realizar ciertas acciones, probar nuevas opciones, ensayar nuevos comportamientos, experimentar nuevas experiencias.

En una cultura muy dada a correr mucho sin importar para donde, más orientada al efectismo y los resultados, y a los signos visibles de éxito más que al desarrollo interior, hay que cuidarse de no llenar la agenda de tareas sin sentido. Traté este tema en uno de mis primeros artículos llamado “Claridad de propósito para persistir en nuestras acciones”, que recomiendo revisar. La idea clave es que el plano de la acción esté conectado con un plano de significado. Asegurarnos de eso ante nada. Es muy importante poder Visualizar con claridad hacia dónde vamos. Cuál es el estado final deseado. Y después partiendo de allí comenzar a pensar en los medios para llegar allí. No podemos perder de vista donde queremos llegar. Es un riesgo muy grande que corremos que nos quedemos prendado de los medios y los convirtamos en fines en sí mismos. Si un medio o camino determinado no funciona o está obstruido, entonces debemos volver al fin que buscamos y pensar de que otro modo podemos llegar allí.

Hecha esa advertencia, creo que lo demás lo sabe la gran mayoría. Toda esa idea de fijarse metas que sean claras y precisas. Podemos guiarnos por la metodología de goal setting S.M.A.R.T, es decir: Specific, Measurable, Attainable, Relevant and Time-bounded.

En la medida que visualizamos que vamos en el camino que nos conduce a nuestra realización personal, la biología de nuestro cuerpo cambia, nuestras pupilas se dilatan, nuestra musculatura se relaja, el bombeo del corazón se hace más efectivo, nuestra mente se agudiza, y nuestro cuerpo pide acción y movimiento. Así nos motivamos, aumenta nuestro Vigor y nos hacemos más efectivos y productivos. La idea clave aqui es fijarnos metas, motivarnos e ir a la acción, para mantener una sana percepción de auto eficacia, para mantrener viva la idea de que todavía estamos en el juego, que somos efectivos, que estamos moviéndonos hacia la dirección escogida.

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restart-your-computerPara cerrar solo quiero decir que he tomado como excusa el inicio de año para escribir sobre este tema, pero que fácilmente nos podemos ver muy a menudo en la necesidad de hacer un Reboot de nuestro sistema operativo. Es muy fácil que en nuestro día a día comencemos a debilitarnos, a dudar, a fallar en nuestro trabajo personal, a cuidar el “puesto”, a escondernos detrás de nuestras agendas ocupadas, a mantener en stand-by nuestras decisiones y posiciones, a jugar el juego de las apariencias y el éxito externo.

¿Por qué? Porque nos dejamos llevar por interpretaciones convencionales que no son inspiradoras ni esperanzadoras, porque nos torturamos por el pasado o nos angustiamos por el futuro y dejamos ir el presente, porque hacemos cualquier cosa por evitarnos a nosotros mismos y nos desconectamos de nuestro interior, porque terminamos por “adaptarnos” a las evidencias y las realidades en vez de recuperar nuestros ideales, porque abusamos de nuestro cuerpo y nuestra salud con excesos de diverso tipo, porque nos salimos de nuestro camino, lo perdemos de vista o lo olvidamos, porque descuidamos a la gente valiosa y nos rodeamos de relaciones prácticas sintiéndonos a la final aislados, porque preferimos quedarnos dentro de nuestros mismos paradigmas, porque preferimos ser simplemente productivos que ser efectivos con un propósito.

Espero que tengamos todos un buen Reinicio y que lo hagamos tantas veces como sea necesario!!!

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Pueden encontrar una versión corta de este artículo publicada en Inspirulina:
http://www.inspirulina.com/como-asegurar-progresos-en-nuestro-desarrollo-personal-interior.html

Y entrevista de Radio por Eli Bravo en:

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En el siguiente enlace pueden encontrar un ejercicio de escritura creativa relacionado con este tema.
http://escrituraterapeuticavc.wordpress.com/2014/02/07/un-momento-de-transicion/

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Nota (*) Algunas razones por las que nos sentimos desanimados (situaciones en las que pudiera haber saldo energético negativo):

A) Perdida de familiares, allegados o seres queridos, puesto que esto implica una reducción de nuestros recursos. Aunque las personas no nos pertenecen en el plano psicológico nos sentimos unidos a ellas y la carga de la vida se aligera, nos hacen compañía o incluso cumplían algunas tareas o funciones dentro del grupo. Si se mudan, emigran, si rompemos los lazos con ellos o pasan a otro plano, experimentamos una “disminución” de nuestros recursos en el plano relacional, y esto reduce nuestras energía.

B) Problemas logísticos y operativos, los cuales pueden requerir que dediquemos más energía y recursos a las actividades diarias dejándonos extenuados. Algunos ejemplo de esto son cuando se daña el vehículo, el ascensor o la avenida que siempre usamos, hay que dedicar más tiempo y recursos a ciertas actividades no productivas, como tomar un camino más largo, hacer más colas, más tráfico, más visitas. Esto sobre todo sucede cuando hacemos esto resentidos, obligados, viviéndolo sin sentido, perdiendo nuestra auto determinación.

C) Reducción de nuestra libertad y autonomía. Un familiar enfermo que requiere cuidados, un trabajo más exigente y menos remunerado, la inseguridad local que lleva al aislamiento social y la zozobra.

D) Porque el ingreso real se redujo y ahora podemos adquirir menos productos y servicios, o porque ahora tenemos que dedicar más recursos financieros a imprevistos.

E) Por episodios intrapersonales o interpersonales en los que perdimos energía tal como lo desarrollé en el artículo anterior Fugas Energéticas.

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Dejo enlace para ver a alguien inspirador que ha logrado perseverar en su desarrollo personal. La vida la colocó en una situación tal en la que tuvo que prescindir por completo de la aprobación y el reconocimiento de los demás. Pero al lograr salir adelante sin ello, paradojicamente ahora lo obtiene sin pretenderlo.

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cateye¿A quién no le gusta sentirse motivado, entusiasmado, vinculado positivamente con la situación (engaged), experimentar emociones positivas y buen estado de ánimo, así como satisfacción personal, valor propio, sensación de auto eficacia, competencia personal y buenas expectativas sobre lo que está por acontecer? ¿Acaso hay alguien que prefiera lo contrario? ¿De qué depende que nos sintamos así?

La razón por la que sentimos esa mezcla de alta motivación, afectos positivos y cogniciones estimulantes es porque experimentamos una alta dosis de vigor y vitalidad cuando sentimos y pensamos que estamos Ganando! Cuando estamos aumentando, creciendo, expandiéndonos y acrecentando nuestra posición frente al mundo, nos sentimos estimulados, alentados, favorecidos, consentidos y agraciados!

El secreto del sentirse bien y dar el todo por el todo se desprende de una relación exitosa con nuestro entorno que nos hace sentir que estamos prosperando y progresando. Y mientras mejor nos sentimos, mejor actuación tendremos y mejores resultados lograremos, sintiéndonos mejor cada vez, produciendo así un círculo virtuoso de expansión y crecimiento.

¿Pero qué pasa cuando todo corre en nuestra contra? ¿Cuándo la vida nos muestra su peor cara? ¿Cuando pese a nuestros esfuerzos no vemos resultados? ¿Cuando la suerte parece habernos dado la espalda? Lo que suele suceder en situaciones que progresivamente y consistentemente parecen empeorar, es que las personas modifican sus actitudes y muestran un menor desempeño que tiende a empeorar las cosas. Las personas en circunstancias así, suelen sentirse desmotivadas, sin entusiasmo, ajenas a la situación y extenuadas (disengaged), experimentan emociones negativas, bajo estado de ánimo, baja satisfacción personal, eventualmente una baja auto estima, así como una baja percepción de auto eficacia y sentido de competencia personal y un bajo nivel de expectativa. En situaciones así la persona cae en un ciclo de desesperanza básicamente porque siente que está estancado o retrocediendo. Y mientras más pierde, peor se siente, por lo que peor es su actuación, siendo menos efectivo en preservar su integridad, perdiendo aun más y más.

En los ciclos de ganancia las personas segregan sustancias internas que mejoran, protegen y fortalecen su salud (a menos que mantengan prácticas y hábitos no saludables). Pero por el contrario, en las situaciones de perdida, las personas segregan sustancias internas que les hacen vulnerables a las enfermedades y a la disfuncionalidad del organismo.

Una teoría de motivación que nos ayuda a comprender estas espirales es la Teoría de Conservación de Recursos (COR), que plantea que la adquisición y acumulación de recursos, así como su protección y preservación, es un conductor fundamental para iniciar y mantener la conducta de las personas. Ahora, ¿que son los Recursos? y ¿Cómo los conseguimos?

Un recurso es todo aquello que es útil para enfrentar demandas y exigencias del medio ambiente que reduzca la tensión (estrés) que esto nos produce, o que nos ayude a preservar otros recursos ya adquiridos. Los alimentos son un recurso en la medida que nuestro cuerpo sano, que es otro recurso, es capaz de procesarlos y convertirlos en energía para realizar actividades que nos permiten dar respuestas a nuestros desafíos. El dinero obviamente lo es, porque sirve para canjearlo por otras cosas que nos pueden proporcionar energía. También lo son las amistades, la pareja, la familia o un empleo, pues son capaces de proporcionarnos experiencias constructivas y positivas que nos presenten oportunidades de crecimiento y desarrollo personal, de satisfacciones, de intercambios favorables, de buenos momentos y eventos positivos y satisfactorios, capaces de estimularnos y proporcionarnos satisfacción, alegría, paz o enorgullecimiento. Los centros de trabajo también proporcionan recursos para sus trabajadores, como paga, beneficios, tecnología, sistemas de trabajo, buen ambiente o clima, trabajo en equipo, objetivos y metas claras, formación y, un buen estilo de supervisión y liderazgo. Son recursos organizacionales que proporcionan recursos a las personas, y que eventualmente la persona puede transformar en energía.

En suma, los recursos pueden ser físicos o psicológicos, tangibles o intangibles, materiales o no materiales. Pueden ser objetos, condiciones o relaciones. Internos o externos. Primarios o secundarios. Ahora, ¿cómo se consiguen los recursos?

En el acrecentamiento o disminución de recursos operan factores individuales pero también colectivos. Las acciones de un individuo obtienen ciertos resultados en determinados contextos, mientras que en otros contextos esas mismas acciones no necesariamente producen los mismos resultados. Hay contextos que estimulan y promueven ciertas características o personas, mientras limitan a otras. Es igual que un buen fruto, por mejor cepa que tenga se desarrollará mucho mejor en determinado tipo de tierra y clima, mientras en otro terreno podría rendir menos o incluso morir.

En buena medida una persona que tiene recursos generalmente tiene mayor capacidad de conseguir más recursos. Y una persona que tiene pocos recursos está más expuesta a perder cada vez más los suyos.

Por otra parte, los recursos externos y materiales pueden ser arrebatados más fácilmente, que los recursos internos e intangibles. Las circunstancias externas podrían arrebatarnos nuestras propiedades e incluso nuestras relaciones, sea una calamidad natural, como el Tifón que acaba de arrasar Filipinas, o acciones violentas de origen humano.

Es común que la perdida de recursos externos y materiales conlleve a la perdida de recursos internos y relacionales. Una persona que ha sufrido varias perdidas seguidas, sea por desaciertos propios, sea de manera fortuita, por un “ciclo de mala suerte”, como producto de un proceso de hostigamiento, por desposeimiento y persecución social, o por violencia y ataques bélicos, se hace vulnerable a caer y permanecer en un ciclo de perdida que lo coloca en peligro de que deje que sean traspasados sus límites dejando que sea afectada la relación con sus seres queridos y su propio núcleo psicológico.

Entrar en un ciclo de decrecimiento de recursos externos puede afectar nuestros sentimientos y cogniciones personales, nuestras actitudes y emociones, cayendo primero en el enojo, la tristeza, la ansiedad y luego en cambios en sus creencias sobre las personas y sobre la vida. Este debilitamiento interno, puede hacer que la persona pierda de vista a sus seres queridos, deteriorando su relación con ellos. Dejando afectar su círculo íntimo y su ser psicológico, una persona así se encuentra en peores condiciones para enfrentar las dificultades externas.

nucleoLa perdida de recursos externos no tiene porque conllevar obligatoriamente a la perdida de recursos relacionales e internos. Pero para proteger éstos habría que saber poner Límites que permitan establecer Fronteras en nuestra relación con el mundo (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/). Hay personas y grupos sociales que han perdido sus propiedades, personas que han estado prisioneras físicamente, pero que no se han doblegado internamente, que han logrado mantener su núcleo interno, sano, fresco y sin ser contaminado de la erosión externa y material sufrida, manteniendo su herencia y legado cultural e ideológico, su educación, sus creencias, sus valores, sus conocimientos, sus principios.

Al enfrentar perdida de recursos externos, lo más importante es impedir que esto afecte la relación con nuestros seres queridos y que nos afecte internamente. Cuidar que nada toque nuestras convicciones, nuestra visión de la vida, nuestra teoría del mundo, nuestra autoestima, nuestras fortalezas, talentos y valores, nuestra percepción de auto eficacia, nuestro optimismo, nuestra esperanza en la vida. Y que tampoco afecte nuestro círculo íntimo; la relación con nuestros padres, pareja, hijos o amigos.

Mantener nuestra salud psicológica nos va a ayudar a tener una mejor salud física. Esta condición nos permitirá estar en mejores condiciones para tener un mejor desempeño y resistir la adversidad externa. Cuando el “huracán” externo pase, estaremos en mejores condiciones de recuperarnos y volver a salir adelante. Los recursos materiales pueden ser recuperados más fácilmente que los recursos psicológicos y relacionales. Por ello, no podemos darnos el lujo de permitir que estos últimos se vean afectados.

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