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Posts Tagged ‘Knowing-doing’

imagesEn los últimos años he bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esta idea en profundidad en este momento, sino solo como marco de referencia para poder comprender que el desarrollo personal precisa de dos esfuerzos o trabajos diferentes  ninguno de los cuales debe descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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corazon y cerebroMe ha parecido útil compartir en esta oportunidad información básica sobre los Afectos, al igual que suelo hacerlo en mis charlas, talleres, cursos y seminarios, así como también en mi consulta privada, ya que me parece clave para conocernos más a nosotros mismos y a los demás. Esto lo hago como parte de la labor de divulgación que he venido realizando en los últimos cinco años a través de este Blog, como expresión de mi interés por hacer una contribución positiva que redunde en la calidad de vida de las personas desde la psicología.

En la Psicología se entiende por Afecto, a las emociones y estados de ánimo que expresa una persona en su relación con el mundo. Así como en una pieza musical podemos distinguir entre la melodía, la armonía y el ritmo, en nuestra relación con el mundo podemos distinguir entre nuestros comportamientos, nuestros pensamientos y nuestros afectos. A modo de ejemplo, podría decirse que está lo que hacemos, el por qué o para qué lo hacemos, y el cómo lo hacemos, con que actitud lo hacemos. Un mismo acto puede ser muy diferente dependiendo de las intenciones con que se haga, es decir, dependiendo del “pensamiento”. Igualmente, podemos hacer algo con esmero o de mala gana. Y esto último viene a hablarnos de lo afectivo.

De manera que entendiendo esto ya podemos ver como es el afecto nuestro en estos momentos ¿Estamos contentos? ¿Agradados? O más bien ¿Tristes? ¿Animados y energizados? ¿o más bien aletargados? ¿Y qué podemos ver en los demás? Podemos ver la expresión de su rostro, podemos ver la forma como hablan, como gesticulan. Y a partir de allí formarnos una idea de cómo anda su afectividad en ese momento.

En los afectos es posible distinguir dos cualidades, que son la Intensidad y la Valencia. Hay afectos más intensos y otros más leves, lo cual es fácil de entender. Por otra parte, los afectos pueden diferenciarse por su valencia. Y en este sentido se les llama Positivos o Negativos, en función de cuan agradables o placenteros resultan. Pero esto no quiere decir que sean buenos o malos, o que hay unos que vale la pena tener y otros que hay que evitar. Todos son parte de la vida y cada uno tiene una función que jugar, de una manera funcional y balanceada claro está.

Si bien la afectividad está bastante ligada a las situaciones que vivimos, el hecho de que experimentemos ciertos afectos en determinada intensidad también depende de nuestra personalidad. Es decir, hay factores situacionales y otros más permanentes de carácter más estructural. A su vez, en la personalidad podemos distinguir entre lo que es el carácter, que es la parte aprendida y moldeada, desde las primeras experiencias y a lo largo de la vida. Y el temperamento, que es el componente más constitucional y genético. Por ejemplo, el ser temeroso o tímido, o el ser arriesgado y seguro, en general es algo aprendido. Pero el ser activo o más tranquilo es algo más temperamental. La tipología de Hipócrates es la más antigua para clasificar los tipos temperamentales. Hoy en día es bastante popular en el mundo empresarial usar un test llamado DICS para medir temperamento. También es común el MBTI o más conocido como Myerss-Briggs, que es un test basado en buen parte en un modelo del Psicólogo Suizo Carl Jung.

Sea por factores constitucionales y biológicos, o sea por aprendizaje, tenemos todos lo que se conoce como Disposición Afectiva, de la cual hablé en otro artículo de este Blog. Y en ella es posible distinguir la Disposición Afectiva Positiva y Negativa. La DAP es la tendencia de una persona a experimentar afectos positivos, la cual puede ser baja o alta. Por otra parte y en forma independiente, la DAN es la tendencia a experimentar afectos negativos, que también puede ser baja o alta. De manera que aquí tenemos otra tipología de cuatro cuadrantes.

La Afectividad de una persona en un momento dado puede calificarse de acuerdo a la variedad e intensidad de los afectos mostrados. Lo que llamamos afectividad “normal”, se ubica en un amplio rango de posibilidades. Desde la persona más pausada y serena hasta la persona más apasionada. Sin embargo, aparte de las diferencias individuales, vale la pena distinguir algunos casos específicos. Por un lado está la afectividad aplanada, la cual se caracteriza por su monotonía, neutralidad y lentitud. Puede ser una manera de ser, pero también pudiera indicar melancolía, que la persona está usando alguna medicación psicotrópica o que tiene alguna alteración de sus afectos. En el otro extremo encontraríamos a la afectividad lábil, caracterizada por variaciones rápidas con intensidades extremas. Como en el caso anterior puede ser simplemente una forma de ser, que la persona está expuesta a situaciones novedosas y fuera de lo común, o un signo de inestabilidad causada por una transición de vida o asuntos no resueltos. También está la afectividad inapropiada o bizarra, la cual se caracteriza por falta de adecuación con la situación ya sea en intensidad o valencia. Como en el caso anterior puede indicarnos que la persona está afectada de alguna manera.

Por otra parte está lo que se conoce como afectividad restringida, que se circunscribe a mostrar poca variedad y baja intensidad. Esto puede ser deliberado o espontáneo. Es deliberado cuando las Reglas Emocionales (Display rules) del contexto exigen de la persona un control voluntario de ciertas emociones para moderar u ocultar su expresión. Esto puede ser porque la persona actúa en representación de una institución o de un rol específico. En ese caso, nos damos cuenta que la persona es muy “formal”, “distante”, “artificial”. Puede parecernos que no es natural e incluso puede causar cierta desconfianza.

La afectividad restringida también puede tener un carácter espontáneo como consecuencia de las situaciones vividas recientemente. Es decir, una persona que ha estado muy presionada, con muchas emociones intensas, con estrés, ha dormido pocas horas y se ha enfrentado a situaciones muy apremiantes, exigentes o duras. Y ¿cómo lo encontramos al final del día? Si somos cercanos lo más seguro es que nos cuente pero si no lo somos y asistimos a una reunión y está a nuestro lado, observamos que es una persona ausente, que habla lo mínimo necesario y de una forma bastante neutra. Esta afectividad también se denomina afectividad embotada.

En el lenguaje clínico se suele usar la raíz latina Timia para referirse a la afectividad. Clínicamente es importante distinguir en un paciente si lo que nos dice nos Resuena. Por ejemplo, nos habla de su pesar y entonces se entristece y llora, de manera que sentimos que si nos pasara eso nos sentiríamos más o menos igual. Si nos toca así, entonces a esto se le llama Ecotimia. O sea que la afectividad de la persona se contagia fácilmente. Y eso es un buen signo. Por otra parte, lo contrario es la Anecotimia, es decir, no nos resuena la afectividad de la persona. El término Resonancia ha salido del entorno clínico. Es un sinónimo de contagio. El psicólogo Richard Boyatzis escribió un libro El Líder Resonante, para referirse a la importancia que tiene esta cualidad en el liderazgo. Por otra parte, está lo que se conoce como Alexitimia, que viene a ser como una desconexión de la persona de su emocionalidad, de manera que no sabe reconocer sus emociones.

Aunque el término Inteligencia Emocional se asocia con Daniel Goleman, el modelo más robusto fue desarrollado por Peter Salovey y John Mayer en los ochenta. Goleman popularizó este tema en los noventa y fue un best-seller con su libro del mismo nombre. A finales de esa década propuso su modelo en Emotional inteligence at work. También hay otro modelo conocido que es el de Baron. Aunque hay diferencias entre los modelos, todos coinciden en que se trata de un constructo multifactorial, es decir, que se compone de varias “habilidades”. Todos están de acuerdo en que incluye la capacidad de reconocer, comprender, expresar y regular las emociones.

Las psicopatologías pueden verse en buena medida como dificultades para manejar ciertos afectos. Si bien reconozco que hay psicopatologías delimitadas y definidas por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en mi experiencia eso que llamamos “normal” no existe del todo. Mucha gente que se considera o es considerada “normal” o “saludable psicológicamente”, puede beneficiarse de la psicología mejorando su “inteligencia emocional”, sin padecer necesariamente de un trastorno psicológico. Por otra parte, muchas personas que padecen de algún trastorno psicológico son “normales” en muchos ámbitos de su vida. Se suelen estigmatizar a las personas que requieren de ayuda psicológica. La gente rehúye de beneficiarse de un psicólogo. Muchos piensan que no van al psicólogo por que no están “locos”. No es el objetivo de este artículo, pero he visto que hay muchos prejuicios sobre este tema, y que sería útil liberarlos para mejorar la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional tiene varios frentes. Es decir, caminos para desarrollarla, aspectos para mejorar. Pero uno crucial es la regulación afectiva. Muchos de nosotros, y me incluyo porque soy un ser humano que sufre y padece como cualquier otro, siempre podemos mejorar en nuestra regulación afectiva. Su mejora puede ayudarnos a aumentar nuestro bienestar emocional, que es un componente clave del bienestar subjetivo y este, a su vez, de la felicidad.

En material de regulación afectiva hay mucho que se puede lograr a través de la educación. Es lo que se conoce como psicoeducación. Lo hago en mis talleres, charlas y conversatorios en empresas. Lo hago en mis cursos en universidades y centros de formación gerencial. Lo hago en este blog al escribir muchos de mis artículos. También lo hago en parte y a veces con mis consultantes de coaching o psicoterapia. El mero conocimiento puede ser de mucha ayuda. Pero, hay un Pero aquí. Esto puede no ser suficiente.

Sé que hay muchas personas que cuando reciben esta información pueden cambiar su actitud y comenzar a experimentar la vida de una forma diferente. Pero también sé que en ciertos casos, pasado un tiempo puede que la persona experimente emociones muy intensas, tenga reacciones inesperadas, se sienta abrumada por sus emociones o sea presa de un estado de ánimo “bajo”.

En algunos artículos publicados con anterioridad he advertido de los riesgos que representa no tener una regulación adecuada de nuestra afectividad. Además de los efectos en la salud, en el bienestar emocional, en las relaciones y en nuestro desempeño, el más grave riesgo es que puede afectar nuestro Self (nuestro yo interior, nuestra esencia, el sí mismo). He desarrollado la idea antes de que debemos aprender a separar “lo-que-somos”, del “como-estamos”, es decir, el Self de los “yo-circunstanciales”. Es decir, que el Self puede quedar secuestrado por la vida afectiva. Esto es, que la persona “tomada” por ciertas emociones o estados de ánimo, pudiera actuar en contra de su misión de vida, de su propósito. O hacer desperdicio de sus cualidades y talentos. Sin tener una psicopatología en particular y aun siendo “normal”.

A pesar de lo importante de la afectividad en nuestra vida y de la comprobación que estoy seguro muchos han hecho de que algunas veces no se cambia la inteligencia emocional solo tomando un curso o leyendo un libro, son muy pocas las personas que se atreven y se comprometen a ir a la consulta psicológica con la intención de mejorar su regulación afectiva. Es lamentable que muchas personas prefieran ir a otros profesionales que por muchas cualidades y buenas intenciones que puedan tener no están preparados para trabajar esto de una manera adecuada. Yo he invertido años de mi vida a estudiar y practicar estas cosas y considero que soy una mejor opción para quien quiera realmente producir cambios en su vida. Por ello, este año me he comprometido a orientar sobre esta necesidad en mis escritos y presentaciones públicas de una forma más directa. Porque estoy convencido de que si se pueden lograr cambios efectivos en el consultorio.

Quiero dejar claro en este artículo que el hecho que podamos mejorar nuestra regulación afectiva no quiere decir que tengamos un “problema” psicológico necesariamente. Si se siente identificado con algunas de las situaciones que enumero a continuación, le invito a tomar unas sesiones conmigo para un entrenamiento personalizado en Gerencia de los Afectos.

Signos que indican que debe mejorarse la Gerencia Afectiva:

  • Experimentar cierto afecto en forma recurrente con una intensidad elevada
  • Al tener ciertos episodios emocionales queda turbado, desorientado y confundido
  • Dificultad para recuperarse de los “bajones”
  • Dificultad para detener ciertos afectos una vez que se experimentan
  • Al experimentar ciertos afectos se “mete en problemas”
  • Se siente continuamente culpable, avergonzado, se odia a si mismo
  • Continuamente resentido
  • Hace daño a otros sin querer
  • Problemas recurrentes con el estado de ánimo
  • Se ha hecho solidario con vivir intensamente ciertos afectos
  • Un afecto ha pasado a formar parte de un estilo de vida
  • Dificultad para experimentar ciertos afectos
  • Dificultad en el reconocimiento o en la expresión de ciertos afectos
  • Ingesta de alimentos o alcohol para regular los afectos
  • Uso de fármacos o drogas para regular los afectos
  • Problemas de auto control e impulsividad
  • Hipersensibilidad, reactividad

A continuación voy a dejar una lista de los Afectos Primarios, para que pueda guiar su auto evaluación. Es importante tener en cuenta que hay que saber regular tanto los afectos positivos como los negativos. Se puede tener dificultad para regular ciertos afectos positivos y esto puede pasar inadvertido. En artículos anteriores he tratado el tema de la Adicción al Trabajo (Workhalism). Esto sucede en buena medida por el placer que produce el uso de ciertos atributos o cualidades personales y la satisfacción que acarrea obtener logros con ellas. Muchas de estas personas experimentan alegría e interés al realizar su trabajo. Pero tienen dificultades para detener esto (interrumpir): trabajan muchas horas, se llevan trabajo a casa y descuidan otros aspectos de su vida.

Catálogo de Afectos Primarios

  • Interés, excitación
  • Disfrute, gozo, alegría
  • Anhelo, “amor”
  • Serenidad (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay miedo)
  • Sorpresa, alarma
  • Tristeza (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay alegría)
  • Miedo, terror
  • Rabia, ira
  • Angustia, desespero, pena, dolor, aflicción
  • Disgusto, desprecio, rechazo, indignación
  • Vergüenza

El entrenamiento personalizado para la Gerencia Afectiva primero comienza por identificar en que afectos la persona requiere desarrollar su auto regulación. Las personas pueden tener dificultades para regular los afectos tanto  “por exceso”, como también “por defecto”. Es decir, es necesario identificar afectos que se experimentan muy intensamente y que hay que aprender a disminuir y expresar de un modo adecuado, así como afectos con los que se tienen dificultad para evocarlos y que mas bien hay que permitir su aparición.

Algunas ideas para ilustrar esto. En el film Anger management, el personaje principal tenía dificultades para experimentar la rabia de una forma apropiada. Hay que sentir una mezcla de rabia y disgusto para atreverse a hacer cambios en la vida de uno y tener iniciativas. El empowerment implica tener una “rabia sana” que le ayude a uno a enfrentar y superar obstáculos. Por otra parte, los afectos Interés y Alegría, son claves para poder tener comportamientos de exploración y emprendimiento. De manera que la falta de iniciativa, o lo que se dice en criollo “estar achantado”, no progresar o estar estancado puede estar relacionado en el fondo con una dificultad de la persona para experimentar Interés y Alegría . En general la motivación depende de una adecuada regulación afectiva y de hecho, Goleman incluyó la capacidad de auto motivarse como un componente de la inteligencia emocional.

Luego de que se identifican las áreas de trabajo, el entrenamiento se centra en desarrollar habilidades que permitan  reconocer, comprender, tolerar, evocar si es el caso y regular el afecto target. Además, se desarrollan otras habilidades claves para la regulación afectiva, como lo son el manejo de los pensamientos y el mindfulness, que es una práctica muy útil que vale la pena incorporar como hábito de vida. El marco de referencia en el que me baso para trabajar esta área a nivel individual proviene de la Psicología Cognitivo-Conductual, de la Terapia Centrada en el Afecto, del Reprocesamiento de Traumas y de la Ego States Therapy and Theory. Mi enfoque es Multi-Modal, es decir, trabajo con todo el ensamblaje psicológico que incluye: Conducta, Afecto, Sensación, Imaginación, Cognición y Fisiología.

Con estas líneas he querido invitar a la reflexión de que muchas de las dificultades que tenemos en nuestras vidas, pueden ser vistas desde un punto de vista de regulación afectiva. Espero que esta información básica puede ayudarle a reconocer sus “área de oportunidad de mejora” y que pueda ver al Psicólogo como un profesional que pueda ayudarle en este cometido más allá de la visión tradicional enfocada en los trastornos psicopatológicos.

Nota (1):

El término emoción, técnicamente hablando, está reservado para la respuesta afectiva que ocurre ante un estímulo externo. Sin embargo, suele usarse como sinónimo de afecto en el lenguaje común. El sentimiento por su parte, es la vivencia psicológica de un afecto. Es decir, las ideas, pensamientos y percepción de la vida que tiene una persona bajo los efectos de un afecto en particular. Por otra parte, el estado de ánimo es el efecto acumulado de los afectos en un periodo de tiempo.

Nota (2):

Escribí un artículo sobre este tema para el Blog Inspirulina: http://www.inspirulina.com/es-necesaria-la-ayuda-profesional-para-mejorar-nuestro-bienestar-emocional.HTML

 

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisiéramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su núcleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El hombre que susurraba a los caballos), un film de 1998, protagonizada por Robert Redford, acompañado de Scarlett Johansson y Kristin Scott Thomas. Me movió su trama, muy sutil. Una chica adolescente tuvo un accidente con su caballo. Perdió una pierna y el caballo quedó fuertemente herido. Pero las lesiones además de físicas tocaron sus espíritus. La chica no quería vivir y el caballo tenía un comportamiento muy agresivo. El padre de la chica pensó que esto pasaría con el tiempo. La madre se dio cuenta que esto más bien estaba empeorando y que habría que hacer algo. Entonces suspendió su vida temporalmente como exitosa editora, para buscar una forma de sanar a estos seres. En su búsqueda dio con un especializado “susurrador” de caballos que residía en un rancho internado en las montañas. Alguien que también tuvo sus heridas, pero que había sanado. Con su gentileza y su bondad logró rehabilitar al caballo, pero también a la niña, así como la relación madre-hija.

Como en el caso del animal y la chica de la película, muchos de nosotros tenemos una parte dentro de nosotros que ha sido maltratada por la vida o que ha tenido aprendizajes que luego resultan inconvenientes. Algunos guardan heridas más serias que otros. En algunos no hay un evento concreto, sino un aprendizaje continuo durante el proceso de crianza.

El tiempo no basta para cambiar. No sólo se trata de que se tenga algo en mente que no se quiere olvidar. O que hay que hacer catarsis de algo que está en el subconsciente. Nuestro aprendizaje emocional ha ocurrido en forma no verbal. No se trata de ideas o recuerdos necesariamente. Sino de un aprendizaje psiconeurofisiológico que abarca una respuesta bioquímica, unas rutas cerebrales específicas y un patrón de comportamiento, los cuales son activados por pequeñas señales. Este aprendizaje ha sido moldeado, cableado, grabado y almacenado en la memoria implícita, activado en presencia de signos disparadores detectados por la amígdala cerebral, quien toma el mando a través del “camino rápido” de la bifurcación de LeDoux (he explicado esto en otros artículos: es un atajo que activa el sistema nervioso autónomo antes que el estimulo llegue a la corteza cerebral).

La lectura o la conversación tienen una incidencia limitada en la modificación de este patrón de respuesta aprendido. Este programa no está en una carpeta del disco duro, sino que es “lanzado” ante ciertos estímulos y se coloca como residente en ejecución con en el “sistema operativo”, fuera de la intervención de la conciencia y la voluntad.

Para cambiar estos patrones y crear otros nuevos o restituir los que existían previamente, hay que realizar un proceso de “fisioterapia neurofisiológica” que rehabilite el comportamiento de sinapsis, hormonas y péptidos, y logre desensibilizar su conexión con el estímulo desencadenante, elevando el procesamiento de un nivel sub-cortical (cerebro medio) a uno cortical de tipo verbal (cerebro superior), de tal manera que se recupere la dirección del “alma” sobre el avatar (el cuerpo) y éste responda a sus designios y no actúe por cuenta propia.

La metáfora del carruaje nos ilustra cómo funcionan, cuerpo, mente y espíritu. Los caballos representan el cuerpo, el cochero representa la mente y el pasajero el espíritu. Para muchos efectos de nuestra vida, nuestro espíritu es quien define donde ir y que hacer, así como lo hace el pasajero. El cochero, es decir, la mente se encarga de direccionar a los caballos, es decir, al cuerpo para que siga determinado camino. Sin embargo, a veces, por las experiencias de sufrimiento vividas, los caballos quieren seguir su propio camino, o el cochero no escucha al pasajero. Entonces el pasajero está como ausente y pierde su majestad en el proceso.

En mi practica profesional he ido evolucionando de faciltador de talleres en organizaciones a coach y luego a psicoterapeuta. Me he dado cuenta que para aprender a conectar con los demás, comunicarse efectivamente, negociar, trabajar en equipo y ejercer el liderazgo, puede hacer falta algo más que un curso en algunos casos. La mayoría de las personas tienen características disposicionales, rasgos aprendidos durante su proceso de crianza o bloqueos personales, que obstaculizan el aprendizaje de estas competencias. Muchas empresas han optado por seleccionar a personas que ya las tengan, pero en muchos casos esto no es posible. Ya tienen las personas dentro o no consiguen las competencias en el mercado nacional.

En el medio laboral, las personas con emociones negativas intensas, que actúan en forma muy competitiva, no escuchan, son extremadamente ambiciosas, atropellan, están centradas en si mismas y orientadas al poder, suelen tener dificultades de relación y dañan el ambiente de trabajo, afectando el work engagment de sus colaboradores.

Para las personas que necesiten cambios en su forma de comportamiento, sea por requerimientos de su vida profesional o de su vida íntima, suele no bastar con aprender técnicas o modelos sobre cómo comportarse. Incluso, ni siquiera puede que baste con una intervención de tipo verbal (una charla, consejos o cualquier técnica basada en la conversación).

Las terapias exclusivamente verbales no necesariamente llegan a los niveles de restitución, sanación y curación que hay que alcanzar. Para ello hay que recurrir a técnicas cuyo uso deben estar en manos de un psicoterapeuta capaz de intervenir en varias modalidades y niveles con distintos tipos de técnicas.

A nivel de auto ayuda recomiendo el ejercicio continuado de emociones, sentimientos y motivaciones como la compasión, la serenidad, la esperanza y el agradecimiento, que permitan calmarnos de las presiones diarias, sentir y conectar con el sufrimiento humano, ver lo bueno que recibimos y desarrollar confianza en un futuro mejor.

También sugiero la práctica de ejercicio físico sistemático, paseos y descansos, recreación y pasatiempos sanos, actividades de integración cuerpo-mente como ejercicios psicofísicos, yoga, tai chi, chi kung o similares, el contacto con la naturaleza, rituales que evoquen las emociones, sentimientos y motivaciones mencionados. De particular beneficio resulta el entrenamiento de la respuesta cardíaca y su sincronización con la respiración (Coherencia).

Actividades contemplativas en general son muy beneficiosas para el entrenamiento de la atención. También es recomendable realizar visualizaciones guiadas como La Sonrisa Interior u otras que fomenten la bondad y el amor incondicional.

Hay prácticas especializadas para entrenar la mente o producir emociones específicas que es mejor realizar con el acompañamiento de un psicólogo. La terapia cognitiva conductual es una herramienta importante para reestructurar la forma de pensar y el ACT para aprender a relacionarse con la mente. El uso de EMDR es útil en el procesamiento de traumas. El entrenamiento en mindfulness es también de mucho provecho, entre otras cosas, para el entrenamiento de la atención. Esta práctica continuada permite primero desatender la conversación interna y con el tiempo, la disminución de la actividad cortical espontanea, es decir, de los juicios, de la comparación social, de los auto reproches, el pensamiento catastrófico y la rumiación. Además de sesiones dedicadas de meditación, incluye actividades como el saboreo y el “paseo sensorial”.

El profesional especializado es quien sabrá usar la combinación adecuada de técnicas de tipo cognitivo, conductual y espiritual. Es preferible siempre asistirse de alguien que tenga un enfoque multi-factorial y multi-causal y que sepa lo que hace y persigue, a verse con alguien que solo conoce y usa una técnica.

Saludos,

Víctor Calzadilla

 

 

 

Apuntes sobre motivación y regulación afectiva
El engagement a una situación (de vida o de trabajo) se produce cuando uno está motivado, porque 1) ve en la situación la posibilidad de ampliar sus recursos o porque 2) detecta una amenaza de perderlos, pero a la vez evalúa que puede lidiar con esta amenaza y alejarla o extinguirla (teoría COR).

Los recursos son importantes porque son nuestra divisa de intrecambio frente a las Demandas del entorno. Sin recursos las demandas simplemente hacen un caos en nuestra vida. Un recurso es todo aquello que permite disminuir o eliminar una demanda del entorno, que puede ser transformado en energía, o que es útil para conseguir o proteger otros recursos. Esto es muy importante ya que las demandas generan tensión y esta dispara emociones. Esto da como resultado un proceso de estrés, que en forma crónica tiene efectos muy perjudicales para la salud física y psicológica y eventualmente deriva en burnout (estos temas han sido tratados extensamente en este blog).

Para una explicación detallada de como se conectan engagement, recursos, estrés, motivación y afectos se sugiere revisar los artículos de la serie Transacciones Energéticas. Me ha parecido interesante, respetable y muy iluminadora esta visión del engagement y los recursos. Sin embargo, me pregunto si toda la amplitud de la motivación humana pueda ser explicada por este marco de referencia. He puesto a prueba este modelo y, visto que demuestra ser bien amplio. Sin embargo, últimamente he estado estudiando un modelo de otra “comunidad psicológica”, propuesto por el Psicólogo Paul Gilbert, que me ha despertado la curiosidad y el deseo de integrar estas ideas con las anteriores, lo cual esbozaré a continuación.

El modelo de Gilbert no es propuesto como uno de motivación, sino que él lo denomina Tipos de Regulación Afectiva. Y ya veremos cómo se compagina con la literatura sobre Engagement y Vigor. Este autor propone tres sistemas de auto regulación. Uno primero está basado en la Búsqueda y activación. Este sistema está enfocado en la búsqueda, detección y adquisición de recursos. Está relacionado con emociones positivas como el interés y la alegría. Este sistema está basado en la hormona Adrenalina y en el neurotransmisor Dopamina y está asociado con conductas de Emprendimiento e Innovación. Este sistema compagina con el modelo COR perfectamente; cuando el sistema de búsqueda y activación está en funcionamiento, lo que enciende y motiva a la persona es la posibilidad de ampliar su cartera de recursos, disponiéndose para ello.

Otro sistema es el de Amenaza y protección. Está enfocado en detectar amenazas y conseguir la protección respecto a ellas. Está relacionado con emociones como el miedo, la rabia, la tristeza y el asco. Está basado en la hormona Cortisol y el neurotransmisor Serotonina y está asociado con conductas disímiles como huir, pasar desapercibido o dar la pelea. Estas respuestas dependen de la evaluación situacional costo/beneficio de las opciones y de la comparación entre la magnitud de la amenaza y la auto evaluación de recursos disponibles. Este sistema compagina también con la teoría COR en lo que respecta a la posibilidad de proteger y defender la pérdida de recursos.

Para hacer un poco de historia de la psicología, Hans Eysenck propuso una teoría de rasgos psicológicos basada en la respuesta del Sistema Reticular. Este sistema tiene que ver con el nivel de excitación del cerebro que experimenta una persona. Para Eysenck la ansiedad y la impulsividad de una persona tienen que ver con este nivel de excitación. Estos rasgos psicológicos están asociados con las recompensas y castigos recibidos en su crianza.

Jeffrey Gray fue un poco más allá y propuso la existencia de dos sistemas independientes conocidos como BAS y BIS. El Biopsychological Activation System (BAS), está asociado con la percepción de recompensas y su búsqueda activa. Este sistema coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por adquirir recursos y con el sistema de búsqueda y activación de Gilbert. El Biopsychological Inhibition System (BIS), está asociado con la percepción de amenazas, su detección, protección y si es posible lucha. Este sistema también coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por detener la pérdida de recursos y con el sistema de amenaza y protección de Gilbert.

Estas teorías y modelos, nos ayudan a entender a un ser humano emprendedor, alegre, optimista, explorador e iniciador, por una parte. Y a un ser humano a la defensiva, buscando rankearse y combatir con el mundo, ya sea replegado sobre sí mismo o incluso bloqueado, o ya sea violento, agresivo o simplemente “competitivo”. Hay una adecuada compaginación entre el modelo COR y el modelo Gray que nos ayuda a comprender en buena medida trastornos y bloqueos que experimentan las personas. Sin embargo, hay algo que falta aquí y que atina Gilbert a tomar en cuenta.

Para Gilbert hay otro sistema afectivo de Calma y conexión. Está enfocado en sentirse tranquilo y confiado, en conectar con la gente alrededor y desarrollar vínculos “desinteresados”. Está relacionado con la serenidad y el amor, basado en la Oxitocina y las Endorfinas, asociado con comportamientos basados en el dar y recibir cuidado, apoyo y compañía.

Este sistema no es tomado en cuenta por los modelos anteriormente expuestos. En mi opinión suele ser minimizado y distorsionado. En algunos casos ha sido visto como como un comportamiento variante del sistema de amenaza y protección para cuidar recursos relacionales. En otros casos, ha sido visto como un comportamiento variante del sistema de búsqueda y activación, para adquirir nuevas relaciones de tipo instrumental y transaccional.

Un principio aceptable para la mayoría de los investigadores y científicos, es el de la Inhibición Recíproca. Este principio aplica en psicología y en fisiología. Lo que quiere decir es que dos actividades contrapuestas no se pueden realizar a la vez, y que, todo lo contrario, la activación de una implica necesariamente la inhibición de la contraria. Quizás esto les disgusta a los que evitan los extremos y piensan que todo es una cuestión de gradientes. Pero desde los músculos, pasando por el cerebro y el comportamiento, funcionan de esta forma. Y en el caso de este modelo el sistema de Calma y Afiliación no puede funcionar simultáneamente con los otros dos sistemas, sino que tiene con ellos una relación Antagónica o de inhibición recíproca.

La aplicación práctica de este principio es que si evocamos calma, inhibimos las emociones negativas del sistema de amenaza y protección, o los excesos del sistema de búsqueda y activación. Este sistema de regulación afectiva nos lleva a otra dimensión de la motivación y el comportamiento humano. Más allá del ser humano que lucha y compite, o del ser humano que emprende y se las ingenia, está un ser humano que edifica y construye vínculos. Un ser humano altruista, desinteresado, orientado al cuidado y ayuda de otros. Un ser humano motivado por la compasión, capaz de comportamientos pro-sociales.

Enlaces recomendados:








Añado a posteriori este testimonio personal de alguien que se ha enfrentado al sufrimiento con decisión y ha ido recuperando las chispas de su alma poco a poco, logrando cada día que prevalezca el amor sobre la muerte:

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Reboot¿Cómo comenzar un nuevo ciclo cuando no nos sentimos del todo satisfechos con los frutos que esperábamos obtener del ciclo anterior y vemos por delante unas condiciones más difíciles o inciertas? ¿Podemos comenzar sin un plan e ir improvisando en el camino? ¿Podemos correr el riesgo de ir a la deriva, sin mucho ánimo ni motivación?

Hay muchas razones por las que podemos sentirnos de esa manera. Desde la perspectiva de la teoría de motivación COR que expuse en los últimos artículos previos, nos sentimos así por haber formado parte de situaciones a las que dedicamos mucha energía y recursos comparado con lo que obtuvimos de retorno, quedando en un saldo negativo. Al final algunos ejemplos (*)

Difícilmente podríamos crecer como personas y aumentar nuestra percepción de bienestar subjetivo si nos dejamos llevar por el desconsuelo, la frustración, la desesperanza y no articulamos un plan factible que satisfaga nuestras necesidades psicológicas y materiales. Mantenerse a la deriva, presa del miedo, sin saber qué hacer, desanimados, vegetando, produce un grave estancamiento que puede poner en riesgo no sólo nuestra salud psicológica, sino también física. Así que si nos sentimos “espichados” es mejor reunir esfuerzos para Comenzar de nuevo, para Reiniciar.

En este artículo voy a revisar algunas ideas que nos puedan ayudar a retomar el camino con un renovado entusiasmo y un nuevo compromiso. Estoy seguro que ya conocen la mayoría de estas ideas. Pero: ¿de qué sirven las ideas si no se llevan a la práctica? Para los que argumentan que la situación que están enfrentando es muy difícil, acaso no es precisamente la dificultad la que va a permitir desarrollar nuestros mejores atributos y probar nuestros avances? A continuación les daré razones, inspiración y sugerencias para “ayudarnos” (me incluyo) a tomar impulso y hacerlo.

1.- Modificar nuestra posición existencial frente al mundo
Si percibimos que lo que tenemos por delante en nuestra vida es una época de crecimiento e incremento de nuestros recursos, inmediatamente asumimos una biología en nuestro organismo asociada con la expansión, aumentando de inmediato nuestro nivel de vitalidad. Pero cuando percibimos que perderemos recursos físicos, materiales, relacionales y psicológicos, la respuesta inmediata orgánica es una biología de la limitación, que va disminuir nuestra vitalidad a niveles peligrosos. Ahora, la palabra clave aquí es percibir. Es decir, que el significado que demos a los eventos reales o prospectados va a depender de los significantes que usemos, es decir, del marco de referencia que usemos.

De manera que las ideas que tenemos, que son simplemente unas ideas aprendidas a partir de nuestra experiencia, no nos resultan útiles si nos llevan a sentir desconsuelo y pérdida. Es necesario buscar un marco de referencia que sea fuente de Inspiración y Esperanza y no una fuente de Desaliento.

Para algunos es útil recurrir a la religión y la espiritualidad, para otros las ideas de algún maestro o guía. Para otros puede ser suficiente la idea de no rendirse y prevalecer. Lo importante es que podamos experimentar un sentimiento de esperanza, pese a que los acontecimientos inmediatos desmientan esa posibilidad. Esto es un ingrediente clave para elevar nuestra vitalidad y mejorar nuestro engagement con la situación que vivimos.

2.- Sanar heridas
Mientras más años, más pasado a cuestas. Y el pasado representa muchas experiencias. Algunas positivas, otras negativas. En algunas nos han fallado a nosotros. En otras somos nosotros los que hemos fallado. Y muchas veces nos torturamos pensando por qué las cosas fueron de una manera y no de otra. Que hicimos, o no hicimos, o lo que otros hicieron o no hicieron. Y es muy probable que ante todas estas ideas que nos atormentan, ilusiones que se desvanecen, decepciones y reproches, nos entreguemos al Over Thinking y la Rumination, es decir, el Pensar en Exceso y el Rumiar. Estos son hábitos muy dañinos que nos distraen del presente, intensifican nuestro estancamiento y no ayudan a resolver los desafíos que tenemos por delante.

Un hábito muy importante a desarrollar es el Control del Pensamiento para vivir el presente, es decir, influir voluntariamente en los que pensamos y por cuanto tiempo, en lugar de que los pensamientos se comporten con autonomía y dominen nuestra mente. En algunos casos puede bastar con tomar conciencia de esto. En otros casos, puede ser necesario adiestrarse en cómo manejar sus pensamientos. En otros casos, puede ser necesario lo anterior más un procesamiento más a fondo de los mismos.

Los pensamientos proceden de experiencias y para poder controlar los pensamientos, puede hacer falta procesar las experiencias que están detrás. Una de los mecanismos por los que ciertas experiencias parecen ser inmunes al mecanismo natural del olvido, es que hay algo pendiente allí que aprender. Hay una joya escondida dentro del material de desecho. Así que es importante encontrarla antes de enviar este material al archivo muerto.

En muchos casos, lo que impide olvidar ciertas experiencias, dejar ir el pasado y controlar los pensamientos asociados, es que estos están empaquetados con emociones intensas. Entonces hay que “despegar” experiencias, pensamientos, emociones y sensaciones. En algunos casos es necesario expresar emociones bloqueadas. En otros es importante comprenderlas. Muchas veces puede ser necesario que podamos Perdonar a quienes nos decepcionaron, nos hicieron algún daño o causaron alguna herida. Pero igualmente en muchos casos también debemos perdonarnos a nosotros mismos, porque nos traicionamos, dejamos a un lado nuestros ideales, nuestros estándares, nuestras metas, nuestra esencia, haciendo un mal uso de nuestra energía vital.

No es fácil hacer este trabajo solo y puede ser necesario recurrir a la Psicoterapia y en algunos casos usar técnicas para el tratamiento de Post Traumatic Disorders (PSTD). De cualquier forma, puede ser útil tener presente la visión de algunos filósofos y científicos que sostienen que cada organismo tiene sus propios parámetros y funciona como un sistema cerrado de tal manera que en realidad lo circundante no puede afectarlo. Cada persona encuentra en el medio ambiente externo las circunstancias que actúen como un eco que reproduzca y reviva las instrucciones de su propia codificación que están contenidas en su “estructura”. Mediante este mecanismo de “acoplamiento estructural”, el organismo encuentra el medio ambiente que recree las experiencias que tiene programadas para su ciclo vital.

De manera que todos esos sentimientos y emociones que sentimos ante una situación son nuestros. No nos lo hizo nadie ni nada. El otro o la situación, son solo un disparador, un mensajero, al cual nos acoplamos como llave a cerradura, para activar esta experiencia. Solo estamos nosotros frente a nuestra experiencia subjetiva. Y el reto consiste en despersonificar tales experiencias de agentes externos y verlas como una creación propia, para poder comenzar un proceso de sanación. Es decir, que no hay víctimas ni victimarios. Como dice el Biólogo Huberto Maturana: No está en el código de la bala el penetrar la piel; sino en el de la piel el dejarse penetrar por la bala.

He hecho más énfasis en pensamientos procedentes del pasado, pero en algunos casos el problema de la persona se debe a que está preocupada por el futuro. Evidentemente que en este caso serán necesarias otras técnicas, pero no ahondé en ellas porque considero que si contamos con un marco de referencia que nos proporcione esperanza, tal como lo desarrollé en el punto anterior, este problema de preocupación por el futuro se ve solucionado en gran medida.

3.- Aumentar el auto conocimiento
El ejercicio anterior nos va a permitir no distraernos culpabilizando a nadie, sino enfocarnos en los “parámetros” de nuestro “sistema operativo”. La reflexión e introspección nos pueden permitir ver los patrones que se repiten una y otra vez en nuestra vida, más allá de los cambios de escenografía y de los personajes. Lo que terminará por convencernos de lo que es nuestro. Una parte nuestra que no nos gusta, nuestra Sombra, que la sacamos de nuestra definición consciente de lo que somos. Y que al ser activada por las experiencias externas se entremezcla con estas a tal punto que terminamos por mantenerla fuera de nosotros.

Pero con el tiempo y con la disposición adecuada, al ver los patrones repetidos, podremos ver con claridad lo que no hemos querido ver. Esa parte nuestra no reconocida y rechazada que hemos estado ignorando o proyectando en el exterior, pero que es nuestra. Y al no tomar el control consciente sobre ella, opera con cierta autonomía y nos conduce a enfrentar cierto tipo de situaciones. Como dice el mismo Jung, lo que niegas te somete o te aparece como Destino.

Para aumentar nuestro auto conocimiento recomiendo que veamos la verdadera causa detrás de nuestros auto reproches y de nuestras decepciones con los demás. Si nos hemos visto envueltos en una experiencia lamentable y nos culpamos por ello o culpamos a otros, es útil que más bien intentemos ver cuál es la cualidad o habilidad que no tenemos que nos hizo caer presa de nosotros o de otros. Tal vez no supimos poner límites, o no nos valoramos suficiente, o quizás no supimos negociar, o fallamos en nuestro autocontrol, en nuestra disciplina, o nos faltó valor y entereza para asumir determinadas consecuencias o realidades. Detrás de muchas de estas situaciones lamentables de nuestra vida es donde se ponen en evidencia algunas de nuestras “debilidades” o vulnerabilidades. Y tal vez tengamos que aceptar una nueva definición de nosotros mismos más ajustada a la realidad. Aceptar que no pudimos actuar de determinada manera. Pero en lugar de culpar y pelar con otros, o de sentirnos culpables y odiarnos, es más sano reconocer las áreas nuestras que requieren de trabajo y mejora. En todo caso, si es posible, hacer un compromiso o resolución personal de cambio para actuar de otra manera, desarrollar determinada cualidad o eliminar cierta tendencia de comportamiento.

Este trabajo con la Sombra es clave para lograr la integración de las partes del Self y un aumento de la Conciencia de sí mismo, lo que es fundamental para detener las Fugas Energéticas. Este trabajo implica un procesamiento de información para el cual puede ser necesaria también una ayuda externa especializada. Al integrar nuestras partes enviadas al subconsciente o endosadas a otros, liberamos una energía atrapada que parecía perdida, devolviéndonos parte de nuestra vitalidad y claridad mental.

4.- Reparación cognitiva
Al experimentar perdida en las transacciones con la vida se produce un deterioro a nivel cognitivo, en nuestras Creencias. No se trata de creencias intelectuales, sino que en la gran mayoría de los casos pueden no ser conscientes, pero pueden deducirse de nuestro comportamiento. Son puntos de partida sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida y el mundo en general grabados en nuestra memoria implícita no verbal.

El ser humano trae de fábrica en su sistema operativo unas Creencias Básicas Vitales que son útiles para subsistir y desarrollarse. Estas creencias han estado y están detrás de nuestros principales emprendimientos y aventuras, aquellas que nos han ayudado a desarrollarnos y que han resultado ser ladrillos de base en la obra que estamos construyendo en nuestra vida. Creer que el mundo es un espacio donde expresarnos, ser aceptados y valorados, donde hay posibilidades y oportunidades con las que podemos encontrarnos. Que la vida vale la pena vivirla y tiene un sentido. Que puede haber suficiente justicia, bondad y felicidad a nuestro alrededor. Que vamos a poder conseguir el sustento y la abundancia para nosotros y los nuestros. Que nos podemos ganar a vida de una manera satisfactoria y estimulante. Que nuestras opiniones y sentimientos son aceptados y respetados. Que nuestros talentos son valiosos y útiles. Que hay un propósito de vida y una vocación para nosotros. Que hay un lugar en el mundo para nosotros. Que tenemos posibilidades, poder de elección, capacidad de ejecución. Que podemos conseguir las personas adecuadas, la pareja adecuada, las amistades adecuadas. Que podemos vivir en felicidad, éxito, abundancia y amor.

Pero las experiencias reales de la vida, sobre todo de las primeras experiencias, se encargan de modificar este patrón de fábrica. De esta manera, muchas de estas creencias originales se debilitan o incluso se eleminan por completo y pueden ser sustituidas por su contrario. Para un ejemplo tome cualquiera de la lista anterior y simplemente colóquele “No” delante. Así se forman nuestras Creencias Disfuncionales o limitantes.

Para algunos estas experiencias ocurren en los primeros cinco años de vida. Para otros en su mediana infancia. Para otros en su pubertad o adolescencia. Para otros suceden ya de Adultos. Son experiencias reales de la vida que desmienten por completo las Creencias Básicas Vitales originales de fábrica. Situaciones donde fuimos abandonados, humillados, maltratados, decepcionados, donde fracasamos, fallamos, erramos, abusamos, nos confiamos, quedamos solos, aislados, sin esperanza, sin opciones, sin sustento, impotentes, sufrimos carencias o experimentamos tristeza, rabia o ira.

Alguien que le tocó experimentar situaciones que desmintieron las creencias básicas vitales a muy temprana edad, se preguntará de adulto: ¿acaso hay otra forma de pensar o vivir? Porque la creencia contraria sustitutiva se arraiga de tal forma a su forma de vida que lo considera una verdad incuestionable. Como esa niña de cinco años del drama reciente aparecida en la prensa local y que ha dado la vuelta al mundo, que le tocó ser testigo de un ataque de la delincuencia que terminó con la vida de sus padres frente a ella. ¿Qué imagen del mundo se lleva de esta situación? ¿Qué emociones habrá experimentado? ¿Qué se habrá “grabado” en su organismo al vivir esta situación tan intensa? ¿Como “convencerla” de que el mundo puede ser diferente? En contraste, una persona que creció en un ambiente seguro y amoroso, rodeado de unos padres nutritivos y siempre presentes, mantendrá la creencia original de fábrica de que el mundo es un lugar seguro. Pero esta pequeña que fue objeto de la delincuencia muy probablemente, ojalá este equivocado, crecerá con la creencia de que el mundo no es un lugar seguro y que es muy posible encontrarse con gente impulsiva y egoísta que pueda malograr la vida en cualquier momento.

Conocí a alguien en un momento dado que no estaba contento con su vida y se estaba entregando a la bebida paulatinamente, Me dijo que su problema era ser muy “idealista”. En el pasado esta persona tuvo las Creencias Básicas Vitales y tuvo experiencias afortunadas que las confirmaron. Pero luego le tocó enfrentar experiencias que las contradijeron. Y se conformó con eso. No restauro los parámetros de fábrica del sistema operativo. No sanó. No procesó sus experiencias de fracaso y desdicha para recuperar nuevamente su confianza y su “idealismo” inicial para creer nuevamente en la vida. El pensó que antes como idealista estuvo equivocado y que era mejor ser “realista”,es decir, basarse en las realidades amargas que había sufrido. De esa manera, la vida para el no estaba ya presentando ningún entusiasmo ni promesa, y por ello se adormecía diariamente en la bebida.

Considero que si retornar a las creencias básicas vitales es ser idealista, entonces ser idealista no es ningun problema. Que me llamen Idealista! Aunque la situación real del mundo a nuestro alrededor desmienta muchas de estas creencias, prefiero creer en ellas a riesgo de ser llamado Naive. Creo que alguien que piense que no hay manera de salir adelante, por ejemplo, es poco probable que salga adelante! Estamos claros en que creer que sí, no es una garantía, pero es una condición necesaria! Por ello es mejor retornar a las Creencias Básicas Vitales que entregarse a “la realidad de las evidencias” de que el mundo y el ser humano no son lo suficientemente buenos y no tienen arreglo.

Es mejor no rendirse y retomar fuerzas para ver cómo podemos hacer del mundo un mejor lugar, comenzando por cómo ser mejores personas nosotros. O sea, qué y cómo podemos hacer para que estas Creencias Básicas Vitales se hagan realidad a través de nuestro esfuerzo en lugar de esperar que nos las confirmen desde fuera. Me parece que esa frase de Ghandi transmite la idea precisa de lo que hablo: “be the change you want to see in the world”.

5.- Recuperación biológica y energética
En nuestra interacción con el mundo se produce un desgaste natural, que se ve acentuado cuando percibimos amenazas y terminamos perdiendo parte de nuestros recursos. Eso nos deja como saldo una disminución de nuestros niveles de vitalidad. En la medida que dejamos de sentir vigor y comenzamos a sentirnos extenuados, es importante tomar acciones que permitan restituir nuestros niveles energéticos.

A nivel físico esto incluye alimentarnos bien y sanamente, realizar dietas especiales, restituir los electrolitos, hidratarse, ingerir vitaminas, minerales, pro bióticos y antioxidantes, balancear proteínas y carbohidratos, hacerse masajes y baños especiales, aromaterapia, descanso, pausas, horas de sueño, ejercicio físico.

Para restituir la energía emocional perdida pueden ayudar los ejercicios y actividades psicofísicas que ayuden a restituir el flujo energético en el organismo (tai chi, chi kung, polaridad, digito puntura, Yoga), la terapia alternativa (homeopática, floral), distintos tipos de limpieza (ayunos, colónica, piel, áurica), ejercicios basados en la respiración, y actividades dirigidas a aquietar la mente y de tipo contemplativo pasivas y activas (mindfulness, meditación, saboreo, caminatas).

La idea es cuidar de nosotros, cuidar nuestro cuerpo y nuestros niveles de energía psicofísica y emocional.

6.- Restituir nuestra afectividad
La afectividad incluye las emociones, sentimientos y estados de ánimo que experimentamos y está demostrado que la afectividad moldea el procesamiento de información (percepción) y por tanto ejerce un papel clave en el comportamiento. En mis artículos anteriores he escrito suficiente sobre este tema y voy a pedir buscarlos usando la herramienta de etiquetas y temas. La idea principal que he desarrollado en ellos, someramente, es que las emociones tienen un efecto acumulativo en la formación de un estado de ánimo que es el balance de emociones positivas y negativas. La afectividad positiva abre nuestro rango de atención, mejora nuestra empatía, potencia nuestra escucha, mejora nuestro desempeño y nuestras relaciones, fortalece nuestra resiliencia.

Por ello, es importante establecer un programa de actividades que nos asegure una dosis diaria de emociones positivas que permita mantener nuestro ratio emocional en la zona de florecimiento, de modo que podamos experimentar semanalmente las cantidades mínimas necesarias de alegría, interés, agradecimiento y serenidad, entre otras.

En momentos de dificultad puede sonarnos un poco artificial o a contracorriente dedicarnos a actividades de este tipo cuando estamos enfrentando dificultades. Pero es clave poder hacerlo para garantizar la salud, tanto física como emocional y cognitiva. Todas las otras iniciativas que he comentado van a “cuajar” mejor en la medida que haya afectos positivos. De manera que cada quien debe ver que actividades le vienen mejor que evoquen o activen estas emociones, de una manera suficiente para alcanzar los niveles deseados de Positividad.

Hay que tener presente que hay rasgos disposicionales que inclinan a las personas a experimentar con mayor probabilidad unas u otras. Esto se vincula con las diferencias individuales a nivel temperamental, es decir, biológicas y constitucionales y su moldeamiento en las primeras experiencias. En este respecto hay dos sistemas que funcionan de manera independiente. Por una parte está el Behavioral Activation System (BAS) que es un paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones positivas, nos impulsa al emprendimiento, a la exploración de nuestro entorno y la ampliación de nuestros límites. Por otra parte está en Behavioral Inhibition System (BIS), paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones negativas, a la mirada hacia nosotros mismos, a la reevaluación, a replegarnos del medio y protegernos mientras pasa una amenaza o nos restituimos después de una perdida. Las personas con un alto BIS (personas sensibles) tienen que hacer un esfuerzo extra por reducir la intensidad y frecuencia de emociones negativas. Mucho más redoblado este esfuerzo si además tienen un bajo BAS.

7.- Encontrar nuestro propio camino
¿Quién soy realmente? ¿Para qué vivo? ¿Con qué propósito? ¿A donde voy exactamente? ¿Cómo sabré que he vivido? ¿Estoy realizando mi potencial? ¿Estoy yendo en la dirección adecuada? ¿Cuál es el carril de mi propia carrera? ¿Cuál es mi misión de vida? ¿Qué contribución estoy dando a otros? Estas son algunas de las preguntas que pueden guiar esta exploración.

Comparto la idea de todos esos filósofos y psicólogos que han planteado que cada persona es un universo en sí mismo y un trabajo por completarse. Que nacemos en un punto inicial y la vida es para llevarnos a un punto final. No somos un trabajo terminado. Al inicio de la vida se va configurando una parte psíquica llamada Yo o Ego en Latín. Por supuesto que al principio esa parte piensa y se mueve en función de recibir alimento y calidez. Pero gradualmente ese Yo se va desarrollando. Y el Yo es solo la parte consciente de nuestra Psique. Hay una parte mucho más amplia de la Psique, potencial y no manifiesta, llamada Self. Como dice James Hillman: “Todos nacemos con una personalidad”. Ahora bien, el Yo, que es la parte consciente, tiene que evolucionar de manera que cada vez pueda abarcar una mayor parte del Self, y para ellos hay que pasar por un proceso que Jung llamó Individuación.

De manera que cada persona tiene su propio Self único e indistinguible y ha venido a este mundo dentro de una circunstancia muy particular especialmente diseñada para tener unos atributos únicos, que incluyen tanto “defectos”, como cualidades y dones. Todo con un propósito único y especial que incluye: corregir ciertos aspectos en la manera de ser, desarrollar las potencialidades, enseñar y guiar a otros, sanar ciertas relaciones y hacer contribuciones en general a otros.

Nada de los que nos fue dado fue por azar. Es solo un rompecabezas que tenemos que saber armar. Y hacer el mejor uso de todas estas piezas. No hay ningún error allí. Hay cosas que tenemos que procesar y dejar ir, de manera de construir una realidad nueva hacia el futuro que no dependa del pasado, aunque esté apoyada en él.

Para este trabajo de conexión consigo mismo es importante dedicar un tiempo a la auto observación y la auto reflexión para ver las señales. Aprender a buscar en lo obvio, lo que no vemos por estar tan cerca. Basarnos en nuestras habilidades, dones y talentos. Atender nuestros intereses y las cosas que valoramos y damos importancia que nos han llevado tomar decisiones vitales. Atender las cosas que nos han ilusionado, que han formado parte de los sueños que hemos querido hacer realidad. Ver la información que hemos descartado u obviado. Desarrollar nuestra intuición, estar más pendiente de las sincronicidades, observar lo que nos pasa a diario, prestar atención a los sueños cuando dormimos. En fin, ajustar nuestra lente para hacer una lectura adecuada de nuestra vida, y poder ver con claridad nuestra esencia y visualizar con más nitidez el trabajo personal que nos queda por hacer. Como dice George Eliot: “Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”.

8.- Rodearnos de relaciones auténticas
Dicen que los adversarios son el mejor estímulo que tenemos para salir adelante, persistir en nuestros propósitos y perfeccionarnos. Y no lo dudo. Pero pienso que no tenemos que hacer ningún esfuerzo por conseguirlos, pues la gran mayoría de las veces aparecen en forma gratuita. Mucha gente se ha tomado esa idea de la “supervivencia del más fuerte” al pie de la letra y viven de un modo combativo. Si no como adversarios, muchas personas adoptan en la vida una posición simplemente neutra, al menos hacia nosotros.

Puede ser que simplemente no sean afines a nosotros y tienen un camino divergente al nuestro. Pero también es cierto que muchas de estas personas están guiadas por el miedo. Y no los culpo. En lo particular he estado en esas filas. A Dios gracias he logrado persistir en mi esfuerzo de buscar un camino auténtico, no sin esfuerzo y sin cantar victoria aún. El miedo tiene la particularidad de hacer a las personas egoístas e insensibles, como lo son muchas de esas personas “competitivas”. Carlos Castaneda en alguno de sus libros los llama Pinches Tiranos y explica que son personas que alguna vez estuvieron en el camino del Héroe pero luego renunciaron a el.

En mi viaje personal me he encontrado con personas que sin dejar de buscar la excelencia y sin dejar de esforzarse por ser mejores en lo que hacen, usan como motor el amor. Creo que es importante saber distinguir esas personas. Y si vemos con detenimiento nos daremos cuenta de que son pocos los de este tipo. Por ello, es importante reconocerlas y cultivar la relación con ellas para poder aumentar nuestra sensación de Conectividad.

Lamentablemente la vida apurada que vivimos nos lleva muchas veces a dejar atrás a personas que con el tiempo nos vamos dando cuenta lo valiosas que son y cuan escasas son las personas así. Personas sinceras, transparentes, auténticas, que están buscando vivir una vida con propósito y con significado. Que no tienen temor de ocultar sus fallos. Que no se reducen a ser meros roles o actores institucionales. Que han aprendido a ser ellos mismos. Gente que nos ha ayudado, que nos ha inspirado, que nos ha dado su apoyo y calidez, que nos ha escuchado, que se ha cuidado de no mirarnos con juicio, que ve nuestro potencial más que nuestros defectos, que nos valora sin ningún interés personal. Me parece importante hacer una lista de todas esas personas y llamarlas de vez en cuando, verlas si es posible, reunirse con ellas sin necesidad de una excusa, para mostrarles nuestro interés, honrarlas y cultivarlas, haciéndoles saber de lo agradecidos que estamos de compartir el viaje con ellas.

9.- Ampliar nuestro horizonte
En la medida que recuperamos nuestra energía y nuestro centro y aclaramos donde queremos ir, lo que nos hace falta ahora son opciones y recursos, es decir, nuevas formas específicas de pensar, sentir y actuar, caminos nuevos para llegar a nuestro destino, soluciones posibles a los problemas que tenemos que resolver, vías alternativas de conseguir lo que queremos. Para ello es importante salir de nosotros mismos, salir de nuestros paradigmas, salir de nuestra forma habitual de ver las cosas. La Creatividad puede sobrevenirnos como una consecuencia de todas las otras acciones que hemos comentado y que estemos adelantando. Pero también podemos estimularla sometiéndonos a nuevas experiencias, a nuevas lecturas, a nuevas personas, a nuevas actividades, pedir ayuda, buscar apoyo, pedir opiniones, investigar nuevos materiales, encontrarnos con personas que nos puedan enriquecer, buscar personas que puedan ser ejemplo para nosotros y modelos. Esto nos va a ayudar a aumentar nuestros recursos psicológicos. En el fondo se trata de Invertir en nosotros mismos y en nuestra resiliencia, en la construcción de nuevos recursos. Ello puede implicar dedicar tiempo y dinero para participar en cursos, seminarios y charlas, formar parte de actividades de crecimiento personal, hacer psicoterapia, coaching, buscar asesoramiento psicológico.

Uno de los riesgos que tiene sobre todo el profesional que juega en el escenario corporativo, es el de quedarse muy centrado en su “cabeza” usando el hemisferio cerebral predominante. Por eso creo mucho en salir del ambiente tradicional y de las actividades rutinarias, hacer cosas inusuales, entregarse al aquí y el ahora, disfrutar de las cosas sencillas, encender un fuego, dar una caminata, contemplar las estrellas, practicar deportes extremos, hacer una excursión, y en general, mover el cuerpo. Reconozco que en lo particular me gustan las actividades al aire libre. Pero la idea clave, independientemente de los gustos, es que usemos nuevos caminos sinápticos y salgamos de la zona de confort del cerebro. George Kelly, autor de la Teoría de los Constructos Personales (una teoría de la personalidad), propuso como técnica de cambio lo que llamó la Terapia del Rol Fijo, que consiste en hacer una lista de comportamientos no usuales en una persona pero que pueden ser útiles para él. Luego, la idea es que la persona actúe de ese modo en su vida en general, de manera que esto le produzca cambios en sus modos de ver las cosas. Guarda cierta similitud con la Técnica de los Sombreros que recomienda Edward De Bono. El trabajo corporal muy de moda hoy en día también apunta en esta dirección.

10.- Seguir moviéndonos hacia adelante
Nuestra vinculación con la vida (engagement), nuestras satisfacción y nuestra vitalidad, van a verse marcadamente mejoradas en la medida que organicemos nuestro sistema motivacional a través de un comportamiento goal setting oriented. Es decir, tenemos que llevar todo al plano de la acción y tomar decisiones, emprender nuevos rumbos, tomar nuevas iniciativas, abandonar ciertas cosas, realizar ciertas acciones, probar nuevas opciones, ensayar nuevos comportamientos, experimentar nuevas experiencias.

En una cultura muy dada a correr mucho sin importar para donde, más orientada al efectismo y los resultados, y a los signos visibles de éxito más que al desarrollo interior, hay que cuidarse de no llenar la agenda de tareas sin sentido. Traté este tema en uno de mis primeros artículos llamado “Claridad de propósito para persistir en nuestras acciones”, que recomiendo revisar. La idea clave es que el plano de la acción esté conectado con un plano de significado. Asegurarnos de eso ante nada. Es muy importante poder Visualizar con claridad hacia dónde vamos. Cuál es el estado final deseado. Y después partiendo de allí comenzar a pensar en los medios para llegar allí. No podemos perder de vista donde queremos llegar. Es un riesgo muy grande que corremos que nos quedemos prendado de los medios y los convirtamos en fines en sí mismos. Si un medio o camino determinado no funciona o está obstruido, entonces debemos volver al fin que buscamos y pensar de que otro modo podemos llegar allí.

Hecha esa advertencia, creo que lo demás lo sabe la gran mayoría. Toda esa idea de fijarse metas que sean claras y precisas. Podemos guiarnos por la metodología de goal setting S.M.A.R.T, es decir: Specific, Measurable, Attainable, Relevant and Time-bounded.

En la medida que visualizamos que vamos en el camino que nos conduce a nuestra realización personal, la biología de nuestro cuerpo cambia, nuestras pupilas se dilatan, nuestra musculatura se relaja, el bombeo del corazón se hace más efectivo, nuestra mente se agudiza, y nuestro cuerpo pide acción y movimiento. Así nos motivamos, aumenta nuestro Vigor y nos hacemos más efectivos y productivos. La idea clave aqui es fijarnos metas, motivarnos e ir a la acción, para mantener una sana percepción de auto eficacia, para mantrener viva la idea de que todavía estamos en el juego, que somos efectivos, que estamos moviéndonos hacia la dirección escogida.

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restart-your-computerPara cerrar solo quiero decir que he tomado como excusa el inicio de año para escribir sobre este tema, pero que fácilmente nos podemos ver muy a menudo en la necesidad de hacer un Reboot de nuestro sistema operativo. Es muy fácil que en nuestro día a día comencemos a debilitarnos, a dudar, a fallar en nuestro trabajo personal, a cuidar el “puesto”, a escondernos detrás de nuestras agendas ocupadas, a mantener en stand-by nuestras decisiones y posiciones, a jugar el juego de las apariencias y el éxito externo.

¿Por qué? Porque nos dejamos llevar por interpretaciones convencionales que no son inspiradoras ni esperanzadoras, porque nos torturamos por el pasado o nos angustiamos por el futuro y dejamos ir el presente, porque hacemos cualquier cosa por evitarnos a nosotros mismos y nos desconectamos de nuestro interior, porque terminamos por “adaptarnos” a las evidencias y las realidades en vez de recuperar nuestros ideales, porque abusamos de nuestro cuerpo y nuestra salud con excesos de diverso tipo, porque nos salimos de nuestro camino, lo perdemos de vista o lo olvidamos, porque descuidamos a la gente valiosa y nos rodeamos de relaciones prácticas sintiéndonos a la final aislados, porque preferimos quedarnos dentro de nuestros mismos paradigmas, porque preferimos ser simplemente productivos que ser efectivos con un propósito.

Espero que tengamos todos un buen Reinicio y que lo hagamos tantas veces como sea necesario!!!

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Pueden encontrar una versión corta de este artículo publicada en Inspirulina:
http://www.inspirulina.com/como-asegurar-progresos-en-nuestro-desarrollo-personal-interior.html

Y entrevista de Radio por Eli Bravo en:

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En el siguiente enlace pueden encontrar un ejercicio de escritura creativa relacionado con este tema.
http://escrituraterapeuticavc.wordpress.com/2014/02/07/un-momento-de-transicion/

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Nota (*) Algunas razones por las que nos sentimos desanimados (situaciones en las que pudiera haber saldo energético negativo):

A) Perdida de familiares, allegados o seres queridos, puesto que esto implica una reducción de nuestros recursos. Aunque las personas no nos pertenecen en el plano psicológico nos sentimos unidos a ellas y la carga de la vida se aligera, nos hacen compañía o incluso cumplían algunas tareas o funciones dentro del grupo. Si se mudan, emigran, si rompemos los lazos con ellos o pasan a otro plano, experimentamos una “disminución” de nuestros recursos en el plano relacional, y esto reduce nuestras energía.

B) Problemas logísticos y operativos, los cuales pueden requerir que dediquemos más energía y recursos a las actividades diarias dejándonos extenuados. Algunos ejemplo de esto son cuando se daña el vehículo, el ascensor o la avenida que siempre usamos, hay que dedicar más tiempo y recursos a ciertas actividades no productivas, como tomar un camino más largo, hacer más colas, más tráfico, más visitas. Esto sobre todo sucede cuando hacemos esto resentidos, obligados, viviéndolo sin sentido, perdiendo nuestra auto determinación.

C) Reducción de nuestra libertad y autonomía. Un familiar enfermo que requiere cuidados, un trabajo más exigente y menos remunerado, la inseguridad local que lleva al aislamiento social y la zozobra.

D) Porque el ingreso real se redujo y ahora podemos adquirir menos productos y servicios, o porque ahora tenemos que dedicar más recursos financieros a imprevistos.

E) Por episodios intrapersonales o interpersonales en los que perdimos energía tal como lo desarrollé en el artículo anterior Fugas Energéticas.

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Dejo enlace para ver a alguien inspirador que ha logrado perseverar en su desarrollo personal. La vida la colocó en una situación tal en la que tuvo que prescindir por completo de la aprobación y el reconocimiento de los demás. Pero al lograr salir adelante sin ello, paradojicamente ahora lo obtiene sin pretenderlo.

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happyappEn la entrega anterior se trató sobre lo que podríamos llamar, la Macroeconomía de las Transacciones energéticas. Para ello me basé en mi propia síntesis e integración personal de literatura técnica especializada en los temas de Engagement, la teoría Demanda-Recurso, la teoría de motivación de conservación de recursos y la literatura sobre Vigor. Lo que plantee en ese artículo es que básicamente hay tres posiciones existenciales en las que podemos estar en nuestra relación con el mundo y esto va a determinar nuestra Afectividad y nuestra Motivación: 1) en una situación de Ganancia de recursos, 2) en una situación de Conservación de recursos (en la terminología bélica se conoce como Estado de Asedio o de Sitio *a) o, 3) en una situación de Pérdida de recursos.

En las situaciones de Ganancia experimentamos afectos y cogniciones positivas y nuestro desempeño es alto o extraordinario. Un afecto característico y clave en su psicodinámica es una sensación de energía, denominada Vigor, que activa los procesos motivacionales y cognitivos permitiendo un uso óptimo de los recursos psicológicos y físicos, así como de los recursos externos relacionales y materiales. El vínculo que adopta una persona con la vida en situaciones como ésta se denomina Engagement. Estos ciclos conducen a espirales crecientes, es decir, se auto refuerzan, de modo que al ganar recursos la persona tiene más probabilidad de ganar cada vez más, entrando en una Espiral Creciente o de Prosperidad.

En una situación de conservación las exigencias superan nuestros recursos físicos y psicológicos, sea esto real o percibido, lo que nos conduce eventualmente a usar recursos acumulados previamente para emplearlos en el intercambio. En esta situación, en la que experimentamos Estrés, se produce una tensión que produce un desgaste físico y psicológico. El balance final va a depender de factores individuales y contextuales, específicamente de si la persona percibe, y puede de hecho, Reponer en el corto plazo los recursos empleados. De esto dependerá que el uso de recursos en la situación haya sido como Gasto o como Inversión. Una situación de gasto repetitiva ya nos habla de una situación de Perdida.

En una situación de Pérdida la persona experimenta estrés. Suelen ser la entrada a Espirales Decrecientes o de Empobrecimiento. De seguro implica una pérdida de los recursos externos y materiales. Pero si se consumen o no los recursos primarios psicológicos, físicos y relacionales, va a depender en cierta medida de la Resiliencia y Resistencia (Hardiness) de la persona, en combinación con la magnitud y gravedad de la situación externa. Obviamente que mientras más extremas sean las situaciones de violencia, abusos, hostigamiento, lavado de cerebro, hambre y enfermedades, mayor probabilidad de producir heridas en el Núcleo de la persona que serían difíciles de recuperar. En general, dijimos que la actitud de la persona y su capacidad para poner límites a sus aspectos más nucleares, como su visión del mundo y su auto estima, es un factor clave que incide en los afectos y motivación de la persona en tal situación, así como en su recuperación posterior. Hay personas que han sido capaces de mostrar afectos y cogniciones positivas en situaciones de Perdida, es decir, que han encarado la adversidad con Engagement. En la medida que esto es posible, hay mayores posibilidades de recuperación posterior.

perdida energeticaAhora vamos a dirigir la atención hacia lo que podríamos llamar la Microeconomía de las Transacciones Energéticas, es decir, las ganancias y desgastes de energía física corporal y psicológica en nuestro día a día. Específicamente en este artículo se tratarán las Fugas Energéticas, que son situaciones en las que Perdemos energía física o psicológica. Voy a identificar las principales fugas a las que estamos expuestos, basado en la literatura psicodinámica, psicología profunda, teoría del estrés, experiencia con clientes individuales y mi propia experiencia personal. No es una lista exhaustiva sin embargo. Y algunas de las fugas son muy evidentes de por sí, mientras que otras requieren de una explicación adicional. En algunos casos lo he hecho, mientras que en otras he pasado de largo por ahora, para comentar luego en otra entrega. En una entrega posterior también trataré las estrategias para proteger y recuperar los recursos psicológicos.

Fugas energéticas intrapersonales
• Ceder a tentaciones que después nos hacen sentir mal. Esto incluye hacer compras compulsivas más allá de nuestro presupuesto, consumir alimentos que nos hemos prohibido o restringido, consumir alcohol innecesariamente y cualquier situación en la que actuamos compulsivamente, sin auto control, en contra de aspiraciones, metas o normas que nos hemos colocado. Se da sobre todo en situaciones en la que están en juego alimentos, alcohol, drogas, sexo o ciertas actividades que tienen un carácter adictivo, tales como juegos de azar o video juegos. Puede representar situaciones en las que se cae en la tentación solo un poco hasta situaciones en las que hay un exceso. Muy común es excederse en la comida y/o la bebida al mediodía y después experimentar un estado anímico bajo, afectando la productividad de la tarde. Otro caso típico es hacer esto de noche y luego no poder ir a dormir temprano.
• Perder el tiempo dedicándolo en exceso a actividades que no nos reportan ningún beneficio. En esta categoría entran actividades como la procastinación, encuentros improductivos, tiempo en la computadora, tiempo en el teléfono, ver televisión.
• Traicionarnos a nosotros mismos, en nuestros votos, promesas, compromisos, normas, valores. Esto es, actuar en forma incongruente. Esto genera una tensión o disonancia que reclama una acción para encontrar alivio. Puede implicar cambiar nuestras aspiraciones o comprometernos a cambiar nuestra conducta.
• Acostarse tarde, sobre todo si hay que pararse temprano al día siguiente, y en general toda situación que implique dormir poco. Puede ser parte de un patrón improductivo repetitivo, como por ejemplo, comer en exceso al mediodía, dormir en la tarde, luego no poder ir temprano a la cama de noche y tener que pararse temprano al día siguiente. Es importante tener presente que los neurotransmisores, sustancias clave en las sinapsis neuronales del tejido cerebral, tienen que reponerse diariamente ya que se consumen durante la actividad cerebral. Su reposición ocurre en el sueño profundo, donde se producen ondas cerebrales Delta de 0 a 3 ciclos por segundo. Este tipo de sueño dura unos cinco minutos en cada ciclo de sueño de noventa minutos. Es decir, que en una noche que dormimos unas ocho horas en condiciones normales, potencialmente podemos disfrutar unos veinte minutos de sueño profundo Esos minutos son necesarios para la reposición de acetilcolina, dopamina, serotonina y otras sustancias fundamentales para la actividad cerebral. Si una persona pudiera cambiar su patrón de sueño de manera de tener un sueño profundo de veinte minutos continuos, esto bastaría para la recuperación de las sustancias neuroquímicas que requiere para su funcionamiento diario.
• Colocarse en situaciones apremiantes y abrumadoras, en agendas o exigencias imposibles de cumplir. Puede ser por fallas en el proceso de planificación, porque no se tomaron en cuenta ciertos aspectos que luego salen a la luz. O también puede ser debido a la aparición de factores inesperados que han cambiado el curso de los acontecimientos o de las prioridades. Entonces una fuga energética ocurre cuando no nos detenemos a modificar el plan, sino que continuamos con el plan original desconociendo las realidades situacionales y límites personales. En parte tiene que ver con un comportamiento de Evitación para no tener que enfrentar renegociar las cosas con otros; por rigidez para mantener el plan original a toda costa; o por un defecto en el reconocimiento de sus propias necesidades y su propia valoración personal.
• Como un punto específico de lo anterior muy notorio es lo que se ha dado en llamar Esfuerzo Extra Compensatorio. Esto ocurre cuando una persona permanece ligada a una actividad aun cuando se siente fatigado, con la finalidad de terminar una tarea. Se ha encontrado que esta situación tiene un alto costo fisiológico y puede acarrear alteración emocional (hostilidad, irritabilidad, ansiedad) y alteración cognitiva (indecisión, falta de creatividad y terquedad). Se ha encontrado que su uso recurrente produce cambios en la condición bioquímica del organismo, de tal manera que la persona se hace más sensible y menos flexible a futuras demandas.
• Vivir sin propósito, estar a la deriva. Tiene que ver con no tener objetivos o un sentido de dirección. Sobre todo es perjudicial cuando la persona se enfrenta a situaciones que exigen el uso de sus recursos y no sabe que busca, a donde va o cuáles son sus parámetros personales normativos.
• Dedicarnos a actividades que superan nuestros recursos, porque no tenemos la preparación, las condiciones, las competencias o las fortalezas necesarias.
• Participar de situaciones que no aceptamos, que no compartimos, que no escogimos, a las que nos sentimos obligados en cierto sentido.
• Dedicarse a actividades que no son del agrado de uno, que no tienen que ver con uno, ni con sus intereses, ni con sus objetivos.
• Excesos emocionales y conductuales. Aquí entran una variedad de comportamientos disfuncionales como la Rumiación (pensar excesivo), culparse y auto reprocharse en exceso, despotricar y quejarse, el enojo y el acting out (exteriorización desenfrenada), entre otros.
• Presenciar o ser parte de una situación que va en contra de la dignidad, el respeto, el espacio personal, la libertad y la auto determinación.

Fugas energéticas interpersonales
• Falta de asertividad. La asertividad, en el sentido en que originalmente fue propuesto por Wolpe, es la capacidad de satisfacer las necesidades propias poniendo límites a la intervención de terceros que lo puedan impedir, de una manera que no sea ni pasiva ni agresiva. La falta de asertividad, en general implica actuar en función de otros e incluye hacer las cosas por compromiso, para complacer a otros, para conseguir la aprobación, aceptación o reconocimiento de otros, renunciar a las propias aspiraciones sea por complacencia o porque se considera al otro como una amenaza que podría retirar el apoyo o que podría hacerle pasar un mal rato. Incluye hacer tratos y acuerdos desventajosos para uno, donde los demás son los que sacan un provecho. Incluye el ser objeto de manipulaciones para satisfacer las necesidades de otros. Incluye tanto el extremo del Ceder, como la reacción contraria de Forzar, es decir, de actuar en forma innecesariamente agresiva, hostil o egoísta.
• Deseo de controlar o manipular a otros. Resistir intentos de influencia de otros. Luchas de poder.
• Que alguien traspase nuestros límites de manera inapropiada y nos veamos en la necesidad de fijarlos. Tal vez actuamos en forma inocente, asumimos que los límites y reglas de la relación estaban implícitos. No los hablamos, no los negociamos, los dimos por sentado. De pronto la otra persona los traspasa. Entonces nos vemos en la situación de tener que establecerlos o incluso negociarlos.
• Malentendidos que nos llevan a tener que aclarar las cosas que asumimos estaban claras o eran compartidas.
• Reacciones inconscientes, automáticas, espontaneas que mostramos en las relaciones, que no son coherentes con nuestro Ideal del Yo, que nos sorprenden y no son de nuestro agrado.
• La maledicencia, el chismorreo, hacer reproches, hacer criticas no solicitadas.
• Intentos de manipulación, influencia o control de otros.
• Reacciones automáticas e inconscientes ante ciertas situaciones que son Egosintónicas (con las que estamos de acuerdo), pero que nos llevan a comportamientos disfuncionales que requieren de un alto costo energético que producen un deterioro en las relaciones o un impacto en el desempeño en general.
• Estar a merced de otros. Esto sucede cuando recibimos algo de alguien y esta persona se siente en la libertad de pedirnos ceder en otras cosas que resultan un tanto inesperadas. Por ejemplo, alguien nos invita a almorzar y pensabamos solo usar el tiempo del almuerzo a compartir con esta persona. Pero luego nos pide que le acompañemos a hacer algo, a lo cual accedemos en una suerte de reciprocidad. Pero resulta que luego esta actividad se demora más de la cuenta y la persona nos deja haciendo una cola mientras va a hacer otra cosa. Terminamos usando mas tiempo o recursos materiales de los que estabamos dispuestos y sentimos que tuvimos que “dar de más” a cambio de recibir algo que quizas no valorábamos mucho.
• Una conversación que se descarrila, ser parte de una disputa, tener un Impasse. Una persona te dice insultos, cosas hirientes o humillantes. Entonces respondes para defenderte de una forma que dista de tu ideal o tratas de mostrarte comprensivo y conciliador para no escalar el conflicto “tragando” la molestia.
• Trato con personas tóxicas, alteradas, con emociones intensas, con “mala vibra”, que se quejan, critican o no escuchan, dominantes, reactivas, egocéntricas o muy demandantes. Transmiten agresión, frustración, descontento, ansiedad o amargura. Esto incluye el trato con personas que “buscan pelea”, que expresan emociones intensas abiertamene, o trasladan sus problemas a los demás sin mayor conciencia que les permita discriminar entre su mundo interno y el mundo externo. En estas situaciones aplica la famosa metáfora del “camión de basura”. Personas que estan “cargadas” y pretenden aliviarse contigo, por problemas de relacion y por no respetar límites. No es una fuga de por sí el simple trato con estas personas, pero en algunos casos puede coincidir con alguna vulnerabilidad de nuestros propios límites que permite el “Contagio” de esas emociones o una “reacción” en la misma dirección e intensidad.
• Formar parte de Juegos Psicológicos. Estas son dinámicas que usan ciertas personas para conseguir “caricias”. Es normal buscar caricias, pero hay personas que las buscan de modos enrevesados y que lo que consiguen no pareciera una caricia realmente, pero ellos la consideran como tal. Ponen un cebo a una persona que cae en la trampa sin darse cuenta obteniendo un resultado inesperado. Un juego famoso es cuando alguien solicita ayuda a otro y este último accede a darla. A la final el que da la ayuda es criticado y, como dicen en criollo, “sale con las tablas en la cabeza”.Entonces a la final el que dió la ayuda se muestra molesto y reclama o se venga de alguna manera. Este juego en particular es conocido como Salvador-Victima-Perseguidor.

(los últimos tres están relacionados con lo que llaman Vampiros emocionales o Ladrones de energía).

*a) http://es.wikipedia.org/wiki/Asedio

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