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Posts Tagged ‘Fortalezas’

caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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tumblr_mhkm2zqQQ41rpknyzo1_500_largeTodo momento que marca un final y/o un inicio, es oportuno para actualizar nuestros compromisos y metas. Al estar a escasos días del término del año 2014 y del inicio del 2015, comparto algunas ideas que puedan ser útiles para guiar esta reflexión. Comúnmente al hablar sobre este tema la gente tiende a pensar en las cosas que desea, como una pareja, que le vaya bien en su empleo o en sus negocios, nuevas adquisiciones materiales o viajes. Pero antes de ir al plano más tangible y concreto, es recomendable repensarnos en lo que somos y lo que buscamos.

Para que una reflexión más profunda y de mayor alcance pueda producirse es necesario crear las condiciones necesarias. Si uno anda apurado, con el tiempo contado y pretende tomar papel y lápiz y sentarse a escribir sobre esto, podría estar más bien inhibiendo o abortando este proceso. Sugiero tomarse un tiempo considerable, a solas, crear el espacio apropiado al gusto de cada quien y darse tiempo con holgura. Dejar flotar las ideas cotidianas, dejarlas ir y quedarse a gusto en el silencio. Dejar ir la emocionalidad producida en las transacciones e intercambios del día a día y buscar el centro de sí mismo. Permitirse una visión más panorámica y consciente, sin perder de vista el momento y la circunstancia. Ser testigo de si mismo, de las frustraciones, de las satisfacciones, de los temores, de las conquistas, de los fracasos. Del pasado reciente, pero también de todo el recorrido. Y de las aspiraciones y anhelos. Y dentro de todo esto, encontrarse con su propia esencia. Y desde la quietud reflexionar acerca de qué es lo que busca en la vida, cuáles son las necesidades y motivos que le impulsan, qué aspira, para qué lo quiere, cuál es su propósito, su misión.

En este respecto es importante distinguir entre el fin y los medios, entre el propósito general y la estrategia. Y en este punto cabe pensar si la forma que busco lo que quiero es la mejor. Ante nada esta reflexión es útil para aclarar con mayor precisión cual es  nuestra finalidad última, pero a la vez para reflexionar si la forma que hemos ideado para alcanzarla puede mejorarse, que opciones hay, en que se puede modificar lo que he venido haciendo para lograr lo que aspiro a final de cuentas.

Esta reflexión más estratégica es importante para repensarnos porque muchas veces hemos hecho nuestros, objetivos que tal vez no tienen que ver tanto con nuestra esencia sino que tienen más que ver con las expectativas de nuestro medio; nuestra familia, allegados, grupos de pertenencia, expectativas que provienen del género o de los roles. Pero cada uno de nosotros tiene un sello personal, un perfil propio, una semilla que se desarrolla en el tiempo y que tiene una finalidad propia y óptima. Cada quien corre su propia carrera. Por ello, tenemos que preguntarnos: ¿Estamos yendo hacia el desarrollo de nuestra finalidad?

Ahora bien, para saber si estamos realizando nuestro potencial primero tenemos que saber cuál es ese potencial, cual es nuestra versión óptima, para lo cual es útil conocer cuáles son nuestras cualidades, esto incluye talentos, fortalezas y valores. También conocer las actividades que nos hacen sentir bien, que nos resultan satisfactorias y estimulantes, que nos energizan, que nos hacen fluir.

Por otra parte, conocer nuestras preferencias en formas de trabajar, intereses, formas de relacionarnos. También identificar nuestros motivos y necesidades. La visión integral de todos estos aspectos puede ayudarnos a hacer esta reflexión sobre lo que somos y a dónde vamos. Contrariamente a la visión transaccional del éxito como algo que se logra a través de las conquistas y adquisiciones materiales, prefiero las definiciones del éxito que resaltan la importancia de hacer nuestro mejor esfuerzo para ser lo mejor que podemos ser.

De manera que para poder tener éxito, tengo que saber primero cuál es la versión potencial de mí mismo. ¿Cómo soy, que hago y de que estoy rodeado en mi versión potencial? En este orden de ideas hay un aspecto que he tocado en artículos recientes, que es el tema de la aceptación. A veces, se nos presentan situaciones que nos impone el “destino” y que “restringen” nuestras posibilidades. Le leí a Víctor Frankl en alguno de sus libros que el éxito suele pensarse en términos de conquistas. El propuso en cambio que también el éxito sea visto en términos del “cumplimiento” de las exigencias impuestas por el “destino”. Según él, el propósito personal no sólo debe ser pensado en términos de gustos y deseos, sino también a través de mirar lo que la “vida” ha querido “decirnos”.

Muchas veces nos empeñamos en tomar una dirección que no está alineada a lo que estamos llamados a ser. Esto influye en que veamos situaciones que nos toca experimentar como tragedias, cuando en el fondo son oportunidades para hacernos florecer en la dirección correcta. Me gusta pensar que lo que nos toca vivir es justo lo que necesitamos para sacar lo mejor de nosotros.

Habiendo reflexionado sobre estos aspectos de orden más estratégico, que llamo Plan Maestro, podemos pasar a un plano más transaccional, tangible, operacional, a fin de establecer los objetivos del año. Para ello sugiero identificar lo que debemos dejar atrás. Quizás sean patrones de comportamiento propio, quizás sean sentimientos, apegos, personas, situaciones, experiencias. Para que cosas buenas y mejores formen parte de nuestra vida, tenemos que hacerle espacio. Esto lo llamo Objetivos de Cambio. ¿Qué no ha estado funcionando en nuestras vidas? ¿Qué relaciones, actividades, o formas de comportamiento han llegado a su fin? Si no se lo que tengo que cambiar, dentro o fuera de mí, me mantendré en el mismo lugar. Así que es importante este reconocimiento, para luego tener la voluntad de hacer los cambios necesarios. Es decir, las acciones que sean necesarias para eliminar, desaparecer o archivar eso de mi campo de atención y acción. Esto puede implicar el procesamiento de experiencias vividas. Mientras no aprenda las lecciones, esto estará vivo allí ocupando un espacio que necesito para dar cabida a nuevas experiencias. También puede implicar el compromiso con programas de cambio de conducta.

Por último, establecer los objetivos del año. Sugiero poner en claro nuestras Aspiraciones, es decir, las cosas que queremos. Pero luego repensar esto en términos de lo que puedo hacer yo efectivamente. No hay que perder de vista que tenemos un ámbito de influencia. Así que es más práctico y realista usar las aspiraciones como un vehículo para pensar sobre los objetivos que sea factibles para mi realizar. Para realizar esta tarea sugiero pensar por una parte, en lo que quiero mantener y mejorar en mi vida. ¿Cuáles son esas cosas, experiencias, personas, situaciones, actividades que quiero se repitan, que quiero se potencien, que quiero que crezcan en mi vida?

Por otra parte, hacer una lista de las cosas nuevas que quiero. Identificar qué cosas que no he hecho debo hacer para lograr lo que quiero. Esto me va a dar luces acerca de lo que debo emprender. Para cada objetivo sería bueno identificar las actividades específicas que pueden ser necesarias para lograrlo. Es útil ponerse metas progresivas e identificar los indicadores de progreso.

Al pensar en objetivos para el año también puede ser útil diferenciar entre objetivos para producir mejoras internas y externas. Es decir, un objetivo de mejora externa puede ser mejorar la facturación, mientras que uno de mejora interna puede ser mejorar mi estado de ánimo.

No he pretendido dar acá un método paso a paso, sino sólo compartir con Uds. mis reflexiones sobre este tema. Algunas de estas ideas las compartí en un programa de televisión llamado Soluciones.

 

Nota 1: Este tema lo trate antes en el siguiente articulo https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/06/09/claridad-de-proposito-para-persistir-en-nuestras-acciones/

Nota 2: Les dejo este enlace a un articulo sobre emprendimiento de nuevas oportunidades de negocio para los que quieran profundizar en esta area https://www.toptal.com/business-intelligence/bootstrapped-construyendo-una-compa%C3%B1%C3%ADa-a-distancia/es

 

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AcrosportEn lo que va de año he tenido dos presentaciones públicas sobre Empowerment. A una de ellas asistió un colega que al finalizar la actividad me comentó que le había sorprendido que hablara de este tema que estuvo de moda en los noventa, cuando yo al estar tan vinculado con la psicología positiva pude haber tomado un concepto más novedoso como el Florecer. Este comentario me reafirmó la gran necesidad que existe de difundir el conocimiento.

El empowerment no consiste en dar poder como erróneamente algunos creen. Es un término nuevo (neologismo) creado a partir de la palabra power, pero es diferente a éste. Ha sido usado con diferentes significados en diferentes contextos. En general, ha sido usado como verbo o como sustantivo. Como verbo ha sido usado para hacer referencia a las acciones dirigidas a lograr el empowerment de personas o grupos. De allí viene la idea de que es una Acción que se realiza. Pero para referirnos a la acción sería preferible ser más precisos (algo como gestión del empowerment o liderazgo para promover el empowerment).

La acepción del término a la que me refiero en este artículo es como sustantivo. Desde esta perspectiva, el término empowerment es usado para hacer referencia a un estado psicológico que contiene elementos cognitivos (creencias) y afectivos (sentimientos): es la sensación que tiene una persona de que puede enfrentar una tarea o superar un obstáculo exitosamente, con una conducta auto-dirigida. En otras palabras, implica sentirse preparado, listo para hacer algo por cuenta propia.

Este estado interno llamado empowerment, o empowerment psicológico, está conformado según las investigaciones realizadas por cuatro componentes, recopilados por un trabajo de actualización que hizo Gretchen Spreitzer, una de las promotoras de este concepto dentro de la Psicología Organizacional Positiva.

• Auto eficacia: sensación de que tengo las competencias para lograrlo.
• Auto determinación: sensación de que soy el dueño de mi conducta.
• Internalidad: sensación de que puedo impactar en los resultados.
• Significado: darle valor a lo que se hace conectándolo con algo más amplio.

No se trata de una moda gerencial. Es un concepto psicológico que llegó para quedarse. Agrupa a otros conceptos con mucho “pedigree” dentro de la psicología. El concepto de auto eficacia viene de Albert Bandura y ha demostrado ser por sí mismo una variable moderadora crucial del manejo del estrés y del engagement. El concepto de auto determinación viene de Edward Deci y constituye un elemento fundamental dentro de su teoría de la motivación intrínseca. El concepto de Internalidad o Locus de control interno viene de Rotter y se ha acreditado como un predictor de bienestar. La importancia del Significado jugó un papel fundamental en la propuesta y obra de Victor Frankl y específicamente dentro de la Logoterapia, y hoy día se incluye como uno de los componentes clave de los principales modelos de bienestar psicológico como el de Carol Ryff y el de Martin Seligman.

Lo contrario del empowerment es la impotencia (powerlessness). La investigadora Rosabeth Moss-Kanter ha estudiado los perniciosos efectos que tiene la impotencia en el mundo gerencial en el fenómeno conocido como jefes tóxicos. Cuando las personas se sienten impotentes en una empresa, institución o en la vida en general, terminan siendo amargados, escépticos y crueles. En particular son personas que suelen ensañarse contra aquellos que tienen chispa, entusiasmo y amor por lo que hacen. Es ese tipo de persona que al encontrase con el apasionado bien pudiera decir algo como: “este es un idealista, vamos a darle una dósis de realidad”. Frente a la famosa idea de que el poder corrompe, esta autora añade una nueva: la impotencia corrompe.

El controversial autor New Age Carlos Castaneda, quien se hizo famoso en los Setenta por Las enseñanzas de Don Juan, en su libro Fuego Interno se refirió a estos personajes y los llamó Pinches Tiranos. Según su definición son aquellos que abandonaron el camino del “Guerrero”. El Guerrero es aquel que busca ser lo mejor que puede llegar a ser, ve todo como un desafío, conquista sus debilidades y supera su “importancia personal”.

Las personas sin empowerment en las organizaciones actúan por micromanagement, crean un clima organizacional negativo, burocracia, poca innovación, conflictividad y bajo desempeño. Como dirigentes de un país crean regímenes autoritarios de bajo desempeño y competitividad, expertos en usar el marco legal para encubrir su turbiedad. En general estas personas piensan que solo lo visible y tangible vale, no dándole importancia a cosas como la verdad. Son personas muy empobrecidas internamente que se obsesionan con el poder externo.

Por su motivación tan grande por el poder, muchas veces logran enquistarse en el, haciendo mucho daño a su alrededor, exigiendo pleitesía, consintiéndose excesos íntimos, abusando e irrespetando a los demás. Los peores, son los que poseen un alto nivel de inteligencia emocional, la cual usan para poner en práctica un gran autocontrol y habilidades de manipulación. Estos pueden llegar a ser líderes destacados, pero no de “La Fuerza”, sino del “Lado Oscuro”, es decir, Líderes Destructivos.

Por su parte, el empowerment proviene de dentro y no de fuera. Es una disposición hacia el mundo que no está basada en el resentimiento ni la retaliación, sino en la capacidad. Que busca mostrar lo mejor de sí, mejores contribuciones y mejores resultados para guiar a otros, no para su control ni sometimiento.

La propuesta de la “escuela de Michigan”, que reúne a investigadores y visionarios de alta talla, como Spreitzer, Quinn, Cameron y Dutton, es que el empowerment es un cluster psicológico que agrupa los componentes ya comentados y constituye un portal de entrada para Prosperar.

Para Spreitzer, Prosperar significa que somos Co-Creadores de Recursos (Sugiero leer en este Blog la serie llamada Transacciones Energéticas donde se explica que son los Recursos para no repetirlo acá nuevamente). Las investigaciones han demostrado que al co-crear recursos hay un proceso de espiralización. Esto lo que significa es que cuando una persona amplía sus recursos, esto le permite obtener más aún, formando un circulo virtuoso. Recursos conducen a resultados y resultados conducen a recursos. Y esto se va ensanchando. Porque la persona se siente bien y su atención está más ampliada y es más receptiva y ve recursos que antes no veía u obtiene colaboraciones de otros a las que antes no tenía acceso. De manera que entra en lo que llamé en otro artículo, una escalera de crecimiento.

Junto al proceso de Prosperar se ha propuesto el término Florecer. Para Barbara Fredrikson el florecer viene siendo lo contrario de languidecer e implica 1) sentirse contento consigo mismo, 2) generatividad (hacer contribuciones para otros), 3) crecimiento (ampliación de recursos internos y externos) y 4) resiliencia (salir victorioso de las pruebas). Pero Seligman propuso el Florecer como una nueva forma de ver al bienestar psicológico. En el artículo Bienestar Psicológico Duradero pueden encontrar una ampliación del modelo de Carol Ryff y una nota explicativa sobre el modelo de Seligman, ambos con gran coincidencia entre sí.

acrobaciaIndependientemente del tecnicismo psicológico y del hecho de que todavía hay solapamientos así como áreas todavía por desarrollar, queda claro que el destino deseable para el ser humano es que integre sus experiencias dolorosas y sea capaz de verse envuelto en experiencias positivas y constructivas, transitando por un plano muy personal que conduce a la cristalización y manifestación de sus cualidades y fortalezas, dejando en el camino un legado a su alrededor. Proceso mismo que a su manera fue presentado en su momento por Abaham Maslow (Autorealización) y que con sus propias apreciaciones también presentó Jung (Individuación). Este proceso tiene subidas y bajadas, pero mientras mejor se manejen las bajadas, serán oportunidades para “agarrar impulso” e ir al “siguiente nivel”, ampliando y precisando caada vez más la concepción de sí mismo y la concepción del mundo.

El empowerment engrana dentro de este proceso de crecimiento y desarrollo, al ser el INGREDIENTE básico y fundamental para que todo arranque, se active, comience a funcionar, por una parte, pero también para que no se detenga. Dado su carácter seminal lo asocio con lo que es el concepto de “apresto” en el contexto escolar: un niño tiene el apresto, cuando está listo para el proceso educativo formal. En las pruebas físicas o en la música también sucede que la persona tiene que dedicarse a practicar mucho para la competencia o el concierto, hasta que se sienta “preparado”.

Con el empowerment sucede que cada vez que cambian las condiciones (tareas, cargos, personas, relaciones, reglas de juego, contexto, entorno), necesitamos adquirirlo nuevamente. De manera que no es algo que se logra una vez y luego ya la persona lo deja atrás, sino que recurrentemente o recursivamente, tiene que adquirir ese estado nuevamente.

Por eso mi interés en rescatarlo y traerlo al tapete en nuestro país en estos momentos, ya que absolutamente todos necesitamos asegurarnos de trabajarlo continuamente para enfrentar las condiciones cambiantes que tenemos por delante. Como individuos tenemos la responsabilidad de alimentar nuestro propio empowerment, de ser nuestros propios líderes. Y en la medida en que seamos exitosos en ello, estaremos en condiciones de poder contribuir con otros.

Notas:
Pueden ver una versión corta de este tema con recomendaciones en otro artículo que escribí para Inspirulina. http://www.inspirulina.com/mantenga-encendida-la-fuerza-interior.html

Otro artículo sobre este tema fue publicado en el Blog de Valeven:
http://boletinvaleven.wordpress.com/2014/03/17/empowerment-o-poder/

Ese artículo fue comentado en entrevista de Radio con Eli Bravo que pueden escuchar en este enlace:

En Philotropismo Positivo di una explicación sobre por qué nuestras acciones tienen una incidencia limitada en el estado de cosas. Por esta razón, no debemos permitir que los resultados, si no son satisfactorios y acordes con nuestras expectativas y estándares, derrumben nuestro Espíritu.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

En Haciendo nuestra parte! comenté sobre el mecanismo psicológico que explica por qué hay personas que se rinden más facilmente que otras, al enfrentarse a retrasos en la materialización de sus acciones en el estado de cosas.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

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cara_del_diaNo quiero dejar de pasar febrero sin escribir un artículo por lo que escribo hoy a final de mes algunas líneas que quiero compartir sobre mis reflexiones de estos días.  Estuve de viaje y a mi regreso al país me he encontrado con un ambiente bastante enrarecido, con el cual no es fácil, ni conveniente, hacerse el desententido. A la vez, me he propuesto aprovechar estas fechas de inicio de año para preparar materiales de trabajo producto de nuevas lecturas y estudios, por actualización y profundización en los temas que me interesan, que son por un lado, el manejo del estrés, de las emociones y de la motivación en cuanto al tema de desarrollo personal, por otra parte, la gerencia de las emociones positivas en el trabajo, la experiencias de flujo, el desarrollo de la inteligencia emocional, las herramientas de comunicación constructiva para crear conexión y dialogo, y el ejercicio del empowerment y del liderazgo transformacional, para el logro del engagement  y de un mejor ambiente de trabajo, en general, las prácticas exitosas para construir bienestar psicológico individual y organizacional.

Se trata de un trabajo creativo que implica alta concentración, lecturas especializadas en Inglés, contenidos de diversas “escuelas” de pensamiento, lo que implica buscar las similitudes, integrar con las experiencias como profesional del talento humano, como profesor, como coach, como consultor y como orientador, pero también experiencias de mi vida personal. Este trabajo implica muchas horas. Y estas horas las dedico en forma parcial obviamente. A un ritmo de dos o tres horas diarias, dos o tres días por semana, durante varias semanas, con muchas interrupciones para otros asuntos profesionales y personales. Mientras me siento y comienzo a leer y a retomar el hilo de lo que venía reflexionando y entro en “calor”, pueden pasar fácilmente dos horas. Y tal vez tengo que dejar todo allí para seguir en otro momento. Es un trabajo muy exigente. Requiere de una entrega total al momento de realizarlo. Porque no es una actividad rutinaria y que exige de mis más altas facultades y recursos.

Asi que, estuve de viaje cinco semanas fuera del país; he tenido muchas ocupaciones desde mi llegada para ponerme “al día”; he estado dedicandome a este trabajo creativo ahora en estos meses que tengo tiempo disponible; y, sobre todo, encuentro estas condiciones tan extrañas a mi alrededor; una situación tan insólita que solo ocurre en Venezuela! Pues se debate si el Presidente de la República ha fallecido o no, si los medios oficiales mienten sobre sus capacidades para gobernar y, en última instancia, sobre quien gobierna realemente en el país.

Pero para poder hacer este trabajo tan especial debo “abstraerme” de la realidad. Es decir, debo crear un espacio muy especial, pleno de inspiración y entusiasmo, de relax, de disfrute,justo en un momento en que la realidad a mi alrededor es tal, que se precisa de un gran esfuerzo para poder dejarla a un lado por un momento.

Por ejemplo, asistí a una presentación de una empresa, donde una persona me estaba comentando que en enero le hicieron un incremento del 45% de todos los insumos de determinado ramo esencial para su actividad. Y que en febrero, pasaron un nuevo aumento por 60%! Pero algo similar se encuentra uno en los supermercados y en las tiendas con respecto a los productos de consumo. A un pequerño empresario que importa ciertos productos le pregunté por uno que no consigo y me dijo que si lo tenía, pero que no sabía a como venderlo todavía, porque corre el riesgo de venderlo a un precio que no le permita recuperar el dinero necesario para reestablecer el inventario. Estuve buscando durante los meses de enero y febrero otro producto que consumo sin conseguirlo. Supe de alguien que salía a un viaje corto y le pedí por favor me lo comprara. Le tuve que pagar con un cambio de $22 el equivalente en bolívares, porque eso es lo que le cuesta a esa persona. Para mi sorpresa luego conseguí el producto, a “precio viejo” en Venezuela, a la mitad de ese precio! Y el comentario general en todas las conversaciones gira alrededor del tema económico, la inseguridad y la ausencia del Presidente.

Y luego de recorrer la ciudad para hacer mercado, mientras las cosas “arrancan” entre enero, el carnaval y la semana santa, quiero aprovechar el tiempo para actualizar mis materiales de trabajo, y eso implica dejar toda la situación a un lado y concentrarme en mi trabajo creativo.

Pero por más que trato de no atender “malas noticias”, ni runrunes, ni tweets, ni escuchar a la gente que se queja, ni a los trasmisores-de-todas-las noticias-malas, eventualmente tengo que lidiar con personas malhumoradas que intentan estoicamente de seguir adelante y pretenden dejar todo ese “clima” a un lado, pero que no pueden evitar drenar sus molestias y tratar en forma brusca e insensible a la gente a su alrededor (es decir, se les chisporrotea la amargura sin darse cuenta).

Y está demostrado, como he explicado en otros artículos, que las emociones se trasmiten. Hay investigaciones que han puesto en evidencia de forma objetiva que el contagio emocional es un hecho, es decir, que muy facilmente una persona puede sentir las emociones de otro con el que se relaciona en una transacción particular. Si esto es un hecho en el área comercial, imaginen lo fácil que es en relaciones de trabajo, compañeros de estudio, entre las amistades o familiares. Y rodeado de personas con diversas emociones negativas, algunos más concientes de ellas y otros menos, por más que uno no quiera, de alguna manera, termina uno tarde o temprano, recibiendo esa “mala vibra” que ronda en nuestro entorno.

Y a propósito de estos tiempos  que se viven en estos momentos en Venezuela, he escuchado mucho ultimamente, sobre todo de los de mejor humor, que “al mal tiempo, buena cara”. Y me quedé pensando en esta frase y justo revisaba algunos materiales que pueden ayudar a entender mejor si con esto es suficiente.

Uno de los temas que he estado revisando nuevamente en estas primeras semanas del 2013, es la literatura especializada en lo que se denomina “trabajo emocional”, que no es otra cosa que el manejo de las emociones que hay que hacer como parte de la realización de ciertas actividades laborales, como ser aeromoza, empleado de una cadena de comida rápida o abogado laboral. Hay ciertos trabajos que requieren, como parte de su “descripción de cargo”, la manifestación de ciertas emociones. En estas actividades, es necesario ocultar ciertas emociones, expresar o exagerar otras, o simplemente disimularlas y parecer neutro.

Estas emociones deben expresarse independientemente de lo que se esté sintiendo. O sea, si una aeromoza está nerviosa por las condiciones del vuelo o molesta por la indisciplina de los pasajeros, en una buena aerolínea, se espera que sea amable y tenga buen humor.

El trabajo de expresar las emociones requeridas (display rules) implica un esfuerzo especial y el uso de técnicas de regulación emocional. Ahora bien, hay dos niveles de calidad al hacer esto. Un primer nivel, implica ocultar la respuesta bioquímica de la emoción y mostrar conductas, posturas, apariencia facial y lenguaje cónsono con la emoción requerida. Esto se conoce como “surface acting” (equivalente al autocontrol).

Por mejor actuación que se haga, el “surface acting” tiene dos problemas. Primero, alguien muy observador puede darse cuenta de las “costuras” que produce esta disonancia emocional entre lo sentido y lo expresado, a través de algún elemento del lenguaje corporal. Esto en materia de servicios, puede ser suficiente para bajar una “estrella” de calidad. En comunicación interpersonal, puede ser suficiente para debilitar la confiabilidad del otro.

En segundo lugar, se ha  encontrado que si una persona muestra una emoción de la “cara para afuera” cuando de hecho está experimentando emociones negativas, los efectos de estas en la salud siguen siendo nocivos. O sea, no porque haya disimulo o supresión se elimina la respuesta fisiológica de la emoción negativa. Esto implica que todos los péptidos y hormonas se segregan “igualito” aunque por fuera se dé otra impresión. La rabia, así como la tristeza, en particular, está comprobado que producen altos niveles de cortisol. En otros artículos ya he expuesto en detalle los efectos en la salud de la bioquimica negativa.

Pero sin entrar en detalles bioquímicos en esta oportunidad, baste decir que el “faking” emocional produce tensión. Y las investigaciones han demostrado que la tensión prolongada produce burnout. He escrito en otros artñiculos sobre esto, y quien desee saber más sobre ello le recomiendo buscar estos otros artículos en el Blog. Solo comento muy brevemente que el Burnout, traducido como Sindrome de desgaste, produce alteraciones cognitivas y emocionales relativamente permanentes. Esto lo que quiere decir es que una persona sometida a una tensión en forma sistematica, termina por modificar su forma de pensar y sentir en función de esa experiencia. La persona toma distancia de ciertas experiencias, se forma unas opiniones negativas ante ciertos hechos, se predispone emocionalmente hacia ciertas personas o situaciones. Además, disminuye su vitalidad y su interés. En suma, queda afectada por la situación en forma relativamente permanente.

Una segunda manera de regular las emociones, de mayor calidad, consiste en generar nuevas emociones que contrarresten las emociones negativas. Esto se conoce como “deep acting” y va más allá del autocontrol pues exige transformar las emociones. Estas emociones deben ser coincidentes con la emoción expresada que es requerida por las display rules. Es decir, si debo estar contento al realizar una actividad, la idea es que evoque la alegría y al alegrarme de verdad cumplo con mi rol y salgo ganando.

La estrategia de regulación emocional de “deep acting” es equivalente al llamado método de actuación de Costantin Stanislavsky (http://www.teatro.meti2.com.ar/teatristas/notables/stani/stani.htm) y que sirvió de base al método de Lee Strasberg en el conocido Actor Studio (http://www.alternativateatral.com/nota298-informe-ii-el-metodo-de-lee-strasberg-stanislavski-y-despues). Estos métodos instan al actor a usar como pieza clave su “memoria afectiva” para evocar emociones y sentimientos específicos.

Un ejemplo de trabajo emocional que leí en uno de los artículos habla de una joven que quería ser cantante pero, para pagarse sus estudios, necesitaba emplearse un turno como camarera en un centro de comidas donde le exigían mostrar una sonrisa y trabajar con clientes que “siempre tienen la razón”, además de tener que hacer esto en patines. Si esta chica se sintiera molesta por tener que hacer esto y tener que “aguantar” las bromas de los clientes mientras anda en patines, cuando lo que realmente le motiva es el canto, y ocultara sus emociones para mostrarse “simpática”, la tensión le acarrearía problemas de salud a la larga, así como de calidad en su desempeño. Podría explotar un buen día ante un cliente, tener un altercado, pelearse con el jefe y finalmente perder el empleo con un gran costo de salud. En ese caso, estaría usando “surface acting“.

Pero la chica en el caso de la vida real citado usó la estrategia de “deep acting“; tarareaba las piezas que tenía que ensayar mientras patinaba y prestaba el servicio, y así estaba continuamente conectada con su propósito de convertirse en cantante. Esto le permitía experimentar alegría y entusiasmo auténticos, que le conducían a cumplir con las “display rules” establecidas en su trabajo y disfrutar por completo de éste. Al tararear sus tonadas de ensayo, lograba trasladarse a su “elemento”, que es la música. Es lo que le apasiona y entusiasma. Y al conectarse con eso, producía endorfinas y todos los péptidos asociados con la alegría.

Es la misma técnica que uso Victor Frankl en el campo de concentración. He hablado de esto en otros artículos. Frankl es un psiquiatra que estuvo en un campo de la muerte y perdió a sus padres y a su esposa alli. Fue un sobreviviente del Holocausto. Pero no salió de allí perdiendo la esperanza en el fenómeno de la vida  y lo que involucra. Por eso siempre me he interesado este caso particular de un nivel de sobrevivencia, que no es solo fisico, sino que tambien es emocional y espiritual. Victor Frankl logró reconstruir su vida justo alrededor de su herida. Creó una técnica que llamó Logoterapia, para ayudar a la gente a encontrar sentido a sus vidas. Insistía en la importancia de la Aceptación de las cosas que no podemos cambiar y fuera de nuestro control (Stephen Covey fue alumno de Frankl, y a partir de sus ideas, propuso la idea de ámbito de control y ámbito de preocupación. Escribo sobre esto en el artículo objetivos-claros/).

Tuve la buena fortuna de escuchar a Victor Frankl en persona. Vino a Venezuela cuando yo estudiaba en la Universidad y escuché su testimonio de lo que yo llamo un Sobreviviente de Nivel 4 (ver liberando-nuestro-potencial-interior/ donde hablo de la Resiliencia). He leido varios de sus libros, y varias veces he leído uno de sus más conocidos, Man in searh for meaning, donde narra como fue su vida en Auschwitz.

Lo que salvó a Victor Frankl en los campos de la muerte, es que el practicó diversas técnicas de la estrategia del “deep acting“. Una de ellas, la revaluación positiva (reappraisal), consiste en identificar las posibilidades positivas que ofrece una situación adversa. Esta la practicó el cuando visualizaba en sus escasos ratos libres, que una vez saliera de allí estaría ofreciendo charlas en las universidades hablando como un experto para superar situaciones como esa, sin permitir que se dañara su “nucleo sano, su nucleo no herido”, buscando la-raiz-sana-para-volver-a-comenzar/.

Al visualizar que escribiría un libro sobre todo esto, que le sacaría provecho a esta experiencia para formular una teoría, que recorrería el mundo dando charlas sobre este tema para entusiasmar a la gente sobre el hecho de que existe un self interno que puede salvarse del daño producido por las situaciones, estaba evocando emociones positivas, en pleno campo de concentración!!! También las generaba cuando decidió que usaría su experiencia como psicólogo para asistir a los enfermos y desesperados y disuadirlos de no suicidarse, ya que el suicidio era penalizado con la muerte de otros compañeros. Al hacer este trabajo voluntario, el se sobrepuso a la situación!! Comportarse como alguien que es capaz de ayudar en una situación donde la mayoría está dominado por emociones negativas, le permitía sentirse internamente muy bien, con satisfacción. Generaba endorfinas. Neutralizaba el cortisol.

Se que por sentido común el lector sabe que esto funciona así. Y entiende lo que digo y a lo que me refiero. Pero lamentablemente lo olvidamos al estar sometidos a la “mala vibra” de la sobrevivencia diaria. Y cuando baja nuestro-ratio-emocional/, se producen todas unas reacciones en cascada. Pero solo nosotros somos capaces de detener esto a tiempo!!

Entonces, traduciendo la teoría y los hallazgos sobre Trabajo Emocional a la vida diaria: si se permite que el arousal bioquímico suceda en el interior del organismo, mientras uno se nuestra externamente como si no lo afectara, está sometido una muerte lenta. La única manera de salir victorioso de este proceso de muerte, consiste en vivir con alegría de verdad-verdad. No se trata de fingir. Es necesario disfrutar la vida en sus pequeñas cosas. Aunque haya razones suficientes que atenten contra eso.

Una musica, un paseo, una pelicula, un libro, una frase de inspiración, un artículo, una investigación, una mirada al cielo, el disfrute de una paisaje, escuchar a alguien, brindar ayuda, son algunas técnicas. En mi artículo estrategias-de-afrontamiento-del-estres/, traté de ser exahustivo sobre las técnicas comprobadas. Cada quien seguro puede sentarse y hacer una lista de las cosas que lo hacen sentir bien. Hágalas!! Ya!!!! Todos los días!!! si en un día tenemos tres emociones negativas, cosa que no es descabellada, entonces para mantener nuestra Positividad superior a 3, como debe ser, trendríamos que tener nueve emociones positivas!!!!

A veces dicto el curso de comportamiento organizacional en los postgrados de la Ucab y otras veces, como ahora, dicto uno sobre Gerencia del recurso humano, específicamente en el postgrado de Gerencia de Proyectos. En este momento tengo 32 estudiantes y hace unos días se auto administraron el test de positividad (al que hago referencia en mi artículo sobre el ratio emocional mencionado en las líneas anteriores) en un día cualquiera y el 63% tuvo un indice inferior a 3. Y son unos jovenes super entusiastas. De hecho, estos jovenes también se auto administraron el test VIAS de fortalezas personales (hago referencia a este en el articulo trabajar-en-el-desarrollo-de-nuestras-virtudes/) y al tabular los resultados del grupo les puedo decir que una de sus cinco primeras fortalezas era el Humor!!!

De manera que si nuestro ratio emocional está “amenazado” continuamente “a la baja”, es necesario tener un plan para generar emociones positivas y mantener nuestra salud fisica y emocional. Si no, en el mejor de los casos solo estaríamos mostrando nuestra mejor sonrisa, pero ya sabemos que eso no basta!

Notas:

1) Quienes quieran profundizar un poco más en el proceso de appraisal pueden revisar http://en.wikipedia.org/wiki/Appraisal_theory).

2) Al salir del campo de concentración, Victor Frankl tuvo que enfrentar nuevos obstáculos, ahora con sus colegas y al parecer estuvo a punto de “tirar la toalla”. Pero recibió un mensaje positivo de alguien que le resultó clave para seguir adelante; http://thinkinginsights.blogspot.com/2009/10/victor-frankl-world-famous-psychiatrist.html.

Algunas recomendaciones prácticas en el artículo que publiqué relacionado con este tema en Inspirulina:http://www.inspirulina.com/manejo-de-las-emociones-en-momentos-dificiles.html#facebook-com

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En mi experiencia en empresas, así como en mi experiencia como Coach, me he encontrado con diferentes tipos de persona. Aunque cada una es única, he observado ciertos patrones que me gustaría compartir en este artículo muy breve.

Algunas personas tienen cierta tendencia a comportarse de una forma particularmente agresiva. Siempre quieren tener la razón y el control, insistentes en que las cosas se hagan a su manera, rápidos en plantear sus ideas y poco dados a escuchar, dispuestos a maltratar a los que les rodean, no les importa actuar de una manera insensible y hasta cruel. A veces parecieran molestarse con los que son más lentos o muestran cautela, tratándoles como torpes o cobardes. Están movidos principalmente por el enojo.

Otro tipo de persona que también he visto en el mundo corporativo, es el que muestra el polo contrario, es decir, reservado, sonriente, acomodaticio, buen soldado, que evita el conflicto, que parece no tener ideas u opiniones propias sino solo escuchar y colaborar. Escucha a todos e intenta ganar su confianza, pero crea matrices de opinión y divide a la gente. Están movidos principalmente por el miedo o la tristeza.

No es azaroso este patrón. Los desordenes conductuales que aquejan a la persona “normal” no psicótica, se podrían clasificar en trastornos por “exceso” y trastornos por “defecto”. Exceso de conductas o defecto de conductas. En el exceso de conductas tenemos al agresivo. En el defecto de conductas tenemos al reprimido, el temeroso y el melancólico.

La disfuncionalidad de la conducta podría tomar una dirección activa o una pasiva. La incidencia de uno u otro se da más en ciertas profesiones, latitudes o momentos históricos. Me vienen a la mente libros de autoayuda bestseller de mi época de estudiante de Psicología que evidentemente estaban dirigidos a una población que sufría trastornos de la pasividad. Estos proclamaban que no había que sentirse culpable por decir no, que había que evitar ser manipulado y decir lo que se pensaba, aclarar sus propias necesidades  y perseguir sus sueños. Unos psicólogos alemanes se hicieron famosos porque se dieron cuenta que mucha gente tenía problemas por “tragar” las cosas y ser demasiado polite, con mucho temor por ser aceptados y no “tener problemas”. Estas personas sufrían de obesidad y de diferentes desordenes de ansiedad. Entonces se inventó el termino “Asertividad”, que invitaba a defender las necesidades propias de una forma no agresiva. Este modelo plantea que en un extremo está la agresividad y en el otro la pasividad. Lo sano y adecuado es “ser asertivo” que es justo en el medio.

Sin embargo, en mi práctica profesional me he encontrado que las personas que quieren cambiar (o que se les ha pedido que cambien), pasan de un extremo a otro: el que era agresivo, cuando es mal evaluado, entonces se retrae y comienza a dudar de sí mismo, mientras que el que era pasivo comienza a actuar descarnada y provocativamente.

Mi reflexión sobre este tema, es que podemos ser más efectivos si incorporamos otra dimensión a este mismo análisis, sin desmerecer los aportes de Wolpe y de Lazarus. Además de la dimensión activo-pasivo, agregar una dimensión que está implícita, pero que vale la pena hacer explícita, la dimensión positiva-negativa.

Una primera dimensión que contiene los valores activo-pasivo, tiene que ver con cuál es la realidad que es modificada para conseguir el equilibrio. El individuo se relaciona con el mundo y cuando surge un desajuste en esta relación, debe modificarse alguna de las dos realidades, sea la interna o la externa. Es decir, si las cosas no marchan como quiero, como me gusta o satisface, o modifico la realidad externa para adaptarla a mis expectativas, o me modifico a mi mismo para adaptarme mi realidad interna a la situación.

Pero otra dimensión es ética y tiene que ver con lo deseable y lo indeseable, por preservar la salud individual y social. Y así podemos diferenciar en dos valores diferentes de esta dimensión que son la expresión positiva o funcional y la expresión negativa o disfuncional. El valor positivo o funcional tiene que ver con aquellas conductas que son sanas para mi mismo y para los demás. El valor negativo o disfuncional tiene que ver con lo que ala final hace daño a la persona o a los demás.

Entonces podemos ahora establecer una matriz de doble entrada con estas dos dimensiones cada una con dos valores diferentes. El comportamiento activo-negativo es justo el que esbocé en las primeras líneas, seguido del comportamiento pasivo-negativo. Pero ahora contamos con otras posibilidades, porque también existen comportamientos activo-positivos y pasivo-positivos.

El comportamiento activo positivo consiste en fijarse metas y estrategias para modificar la realidad, administrando el entusiasmo propio y reuniendo los esfuerzos de otros para converger en esta transformación para el bien del grupo. Implica mostrar entusiasmo, persuadir, orientarse a resultados y actuar diligentemente, con foco y con determinación. El comportamiento pasivo-positivo consiste en saber aceptar y callar con sabiduría ante reveses, demora y estancamiento, sin desesperar, y sacando partido de esa situación para recuperar energías y preparar un nuevo intento, sirviendo a la vez de guía para otros en este particular momento. Implica escuchar y ser humildes, tener compasión y crear afinidades y simpatías.

Bajo la perspectiva de este modelo, considero que la actuación acertada para cualquier profesional, consiste en salirse del cuadrante negativo ante nada. Romper con la obstinada compulsión de pasar de un extremo a otro. A veces el resentimiento, el rencor, la ambición desmedida, los fracasos y heridas anteriores, los daños recibidos o el miedo mismo ante el fracaso o el futuro, hacen que las personas se mantengan en la zona negativa. Buscando la supuesta asertividad, más bien juegan un ping-pong en el que pasan de víctima a victimarios y viceversa. La trampa de la zona negativa parte del estar centrado en si mismo y el de perseguir o proteger los supuestos objetivos propios, perdiendo de vista la solidaridad, el servicio, la unidad, lo humano, lo trascendente. Guiados por la rivalidad, la venganza o el miedo, hacen variaciones sobre un mismo tema, usando técnicas y modelos diferentes que muestran comportamientos externos diferentes, pero siempre basados en el egoísmo y la individualidad.

Salir de si mismo y ponerse al servicio del grupo, en una suerte de voluntariado, dominando al “monstruo” interno, sin desconocerlo, ni reprimirlo. En esta zona el vaivén de un extremo a otro es más bien deseable. A veces es tiempo de ir en pos de lo que deseamos, y a veces es tiempo de mirar los toros detrás de la barrera, pero que sea dentro de la Zona Positiva.

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La persona que trabaja muy duro descuidando otras facetas de su vida termina por sobreidentificarse y desarrollar una “apoyatura” exagerada en el ejercicio de un rol determinado o en la exhibición de una competencia o cualidad. A la larga, si esto no es balanceado, puede ser una evidencia de que la persona se ha descarrilado de su proceso de desarrollo psicológico.

En su artículo Why executives lose their balance, publicado en la Revista Organizational Dynamics, Joan Kofodimos hace un excelente análisis de la dinámica del que trabaja muy duro y descuida su vida personal. Esta persona está fuertemente motivada por acercarse a su “yo ideal” y tiene un fuerte rechazo de si mismo tal como es. Esta persona termina haciendo un sobreesfuerzo de si mismo o striving for mastery.

Ella define mastery como la experiencia de desarrollar y ejercitar una habilidad y está de acuerdo en que el “drive for mastery” es una necesidad humana. Muchos Psicólogos coinciden en que el ser humano necesita sentirse con dominio, libre de restricciones, empowered, tener percepción de auto eficacia, de poseer competencias, tener la creencia de que puede predecir el mundo y llevar a cabo acciones para intervenirlo, que es libre para ser causa y no efecto (Adler, Rotter, Bandura, Rogers, Vroom, McClelland, Decy, Block, Ryff, Seligman). Incluso la falta crónica en llenar esta necesidad puede afectar el comportamiento (Seligman, Spitz, Harlow y en el contexto gerencial Rosabeth Moss Kanter).

Para poder tener esta sensación de facultamiento y dominio es necesario poseer habilidades y competencias desarrolladas en un nivel superior. La posesión de tales habilidades y competencias le permite a una persona estar en una posición con poder relativo sobre el entorno y sus pares, conseguir resultados, tener un buen desempeño, tener bienestar psicológico y experimentar estados de fluidez (Csíkszentmihályi). Incluso, la percepción generalizada de competencia y auto eficacia  es un componente fundamental del Optimismo activo y es una importante variable moderadora del estrés.

Es decir, sentirse facultado y con dominio es un elixir que todos desean. Nadie quiere sentirse avergonzado, humillado, aprisionado o con temor. El ser humano necesita sentirse capaz y con poder sobre lo que le rodea. Y esto no es gratuito, sino que se produce gracias a la maduración de ciertas facultades personales que ocurren durante el proceso de desarrollo.

Ahora bien, esta es una motivación más o menos universalmente aceptada en el campo de la psicología desde hace décadas, quizás con diferentes denominaciones y enfoques, pero con mucho en común en el aspecto central. Lo que señala Kofodimos de diferente es que hay personas que se centran demasiado en esta motivación y descuidan otras necesidades o motivaciones. Y a éste excesivo énfasis (dominant striving for mastery) lo llama Expansiveness (expansividad). Este problema de énfasis excesivo coexiste a su vez con unaevitación de la intimidad”.

Esta combinación de mucho deseo de logro con poca apertura a la intimidad, conduce al individuo, por una parte, a presionar mucho por sobresalir en su medio profesional hasta conseguir posiciones de poder. Por otro, a descuidar su vida privada y personal, actuando muy “bajo perfil” en esta área de su vida. La consecuencia es que poco a poco esta persona produce una realidad: el entorno laboral es cada vez más exigente y apremiante a la vez que dedica muy poco a su vida privada e incluso podrían presentarse problemas en esa área . Entonces este proceso se va “espiralizando”, va sufriendo lo que se conoce como una “escalada” es decir, que las variables dependientes, dedicación al trabajo y calidad de la vida personal, van tomando cada vez valores más extremos con diferencias entre ellas más marcadas. Es decir, cada vez, más dedicación al trabajo y menor calidad de vida personal.

Esto produce una fuerte adicción de la persona al trabajo, pues allí logra satisfacciones en el corto plazo, a la vez que cada vez rechaza más su vida íntima, pues esta se convierte en una fuente de problemas y frustraciones que no sabe como enfrentar o lograr rápidos resultados. En el trabajo sabe como resolver los problemas que allí se presentan, cuenta con largas jornadas diarias que puede dedicar y organizar, con recursos y resultados tangibles, es reconocido, respetado y recompensado, más o menos rápidamente. Mientras que en la vida privada cada vez sabe menos como resolver los problemas, el ambiente es inestructurado, los problemas no parecieran tener soluciones definitivas ni muy claras, los resultados son de muy largo plazo y muy difícil de visualizar cuales son los “indicadores”, pueden haber fuertes emociones que no se sabe como encarar y cada vez están en peor posición.

Linda & Richard Eyre en su libro Lifebalance coinciden con Kofodimos y el equipo que se dedicó a  este tema en el CCL (Center for Creative Leadership) que si bien existe una dimensión conductual de esta problemática, es importante reconocer que hay una estructura subyacente de la personalidad. Ellos plantean que una persona tiene la necesidad de ser independiente y autónomo, pero también, a su vez, tiene la necesidad de ser admitido, acompañado y apreciado por lo que es. Hay personas que por alguna razón, por alguna situación ocurrida en su desarrollo, aprendieron a solo confiar en si mismos y fortalecer su voluntad para desarrollar su autonomía e independencia, dejando de lado, desconociendo o desechando, la posibilidad de ser aceptados por lo que son. Puede ser que estas personas fueron rechazadas o no recibieron suficiente aceptación y pensaron que quizás podrían obtener eso si se destacaban. Pero realmente son dos variables independientes y ortogonales.

Lamentablemente, este desbalance interno termina por afectar el extraordinario desempeño alcanzado por estas personas que pueden llegar a la “cima” para luego tener una caída tremenda. Al suprimir, disminuir o aislar la vida emocional, la persona se vuelve insensible a las necesidades y motivaciones de los otros. Esta persona desarrolla una dificultad para experimentar la empatía y la compasión. Hay que tener presente aquí un principio que retomaré en mis próximos artículos: el cerebro moldea la mente y la mente influye sobre el comportamiento construyendo la realidad, pero todo este fenómeno se retrotrae en sentido contrario como un boomerang, de manera que las situaciones plantean ciertos dilemas y restricciones especiales que parecen restringir los grados de libertad de la persona, viéndose “obligado” a actuar de determinadas maneras, lo cual va asociado con una forma particular se pensar y sentir (mente), que en forma de patrón repetido en el tiempo produce cambios en el cerebro. Este es un principio comprobado por la neurobiología moderna: el cerebro produce la mente y la mente cambia al cerebro.

Entonces esta persona poco, o nada, orientada a la “relación” y muy orientada a la “tarea”, consolida un estilo de liderazgo caracterizado por: poca retroalimentación positiva, falta de estimulo a los colaboradores, escasas muestras de aprecio y calor humano, distancia emocional, excesiva orientación a los resultados, muy cerrados la crítica y muy poco dispuestos a buscar ayuda o escuchar consejo. Este estilo les trae pronto dificultades para conseguir el soporte y el apoyo de sus colaboradores y del grupo donde se desenvuelven y terminan quedando solos.

Robert Kaplan, en Beyond Ambition, dice que el ejecutivo expansivo depende demasiado en el éxito como un medio para obtener y reforzar su sentido de valor propio. En sus investigaciones detectó que un nivel moderado de expansividad correlaciona con éxitos organizacionales y gerenciales sin destruir la vida del ejecutivo. Pero los ejecutivos con altos niveles de expansividad pierden la perspectiva, se vuelven poco realistas, demasiado controladores e incluso explotadores del talento humano, y muy resistentes a la crítica y al cambio.

En el reporte técnico No. 21 del Center for Creative Leadership, se publicaron por vez primera unos hallazgos bajo el título Why and How Successful Executives Get Derailed, que daba cuenta de esta problemática de acuerdo con una investigación realizada con organizaciones top 500. Allí mismo se identificaron los 10 síntomas que deben ser objeto de cuidado. Si tiene más de cinco de estos le sugiero buscar ayuda.

1.- Insensibilidad a otros, estilo abrasivo, impaciencia e irrespeto antes las prioridades de los otros. Hablar “claro y raspao” e “ir al grano” sin consideración ni tacto.

2.- Antipático. Demasiado lógico. Extremadamente independiente de criterio o frio en su razonamiento. No le importa lo que piensen o sientan otros, solo lo que hay que hacer. Puede ser visto como arrogante por los que le rodean.

3.- Traicionero. No duda en acusar a otros, escudarse y salvar su cara, faltar a promesas o aprovecharse de otros. Es lo que muchas veces llaman “competitivo”.

4.- Muy trabajador. Dificultades para delegar, así como para construir y desarrollar a otros.

5.- Ambicioso. Pensando siempre en escalar y en jugar a la política.

6.- Dificultades para hacerse de un equipo. Problemas para contratar la gente adecuada. Suele contratar personas de bajo desempeño o de acuerdo más a sus propios planes que a la organización.

7.- Dificultad para el pensamiento estratégico y demasiado énfasis a los detalles.

8.- Dificultades para adaptarse a un jefe con un estilo diferente.

9.- Sobre dependencia de un defensor o mentor.

10. Sobre exigencia personal. Presionarse a si mismo muy duro.

Ahora bien, hasta ahora he abordado en forma breve de que se trata esta problemática, sus consecuencias y la dinámica psicológica profunda relacionada. Me parece importante ahora comprender mejor en que sentido es un “trastorno” psicológico. Para ello es importante proporcionar un contexto conceptual nuevo que ampliaré en un próximo artículo, pero que ahora solo menciono en unas líneas: la evolución o desarrollo de una persona (ontogenética).

El ser humano tiene un cometido de desarrollarse en una plano mental, social y espiritual, más allá del plano físico. A diferencia de otras especies que solo precisan de madurar a un nivel biológico, el ser humano también madura y evoluciona a nivel biológico, pero a su vez esta maduración permite un desarrollo de su persona en un plano intangible. De manera que además de un cuerpo que pasa por una serie de cambios a través de los años, existe otro plano no visible físicamente hablando, donde ocurre también un proceso de evolución, que tiene que ver con la forma como la persona se relaciona con el mundo, como se concibe a el, a los demás y a la vida en general, y a que dedicar su energía y sus recursos.

Creo que sin entrar en muchas profundidades y contradicciones podemos estar claros en eso no? De manera que varias personas pueden haber madurado en términos bilógicos, pero sin embargo, estar en etapas diferentes dentro de este plano intangible que podemos llamar “psicológico”. Hay varios autores que han abordado está temática con la intención de conceptualizarla, pero no existe por ahora consenso sobre cuáles son todas las etapas y sus denominaciones. Algunos se han concentrado en sólo unas de ellas y allí han metido la “lupa”. Pero esto no quiere decir que sean solo esas. Autores como Freud, Piaget, Allport, Kohlberg o Loevinger, han hecho sus contribuciones, y espero retomar esta idea pronto bajo el ángulo del coaching, la psicoterapia y otros tipos de relación de ayuda.

En este momento sólo toco este tema tangencialmente pues lo preciso para poder introducir la idea de que el abuso de si mismo en el ejercicio de un rol es un trastorno psicológico que ocurre en un nivel de desarrollo superior al nivel donde ocurren las neurosis o las psicopatologías más severas.

El punto es que en cada nivel de desarrollo hay un cierto desafío que superar. La materia prima para ello son las experiencias por una parte, y nuestras cualidades y patrones comportamentales aprendidos. Pero una persona puede fallar en superar el desafío que plantea una etapa. Entonces la persona comienza a redundar en ciertas formas de conducta y no logra avanzar hacia la siguiente etapa, quedándose estancado.

Personas con dificultades para superar las primeras etapas de desarrollo, pueden presentar psicopatologías severas como la psicosis, la disociación, el narcicismo o la personalidad borderline. Pasado el nivel “edipico” (triangulaciones, lealtades y traiciones) y superadas las neurosis, se tiende a considerar a las personas como “normales” bajo la óptica común. Sin embargo, más allá de la etapa “edipica” existen otras etapas y, por tanto, también existe la posibilidad de que una persona se quede estancada en ella, lo cual también es una psicopatología, pero de otro nivel más avanzado.

Estas etapas se pueden clasificar en tres grandes grupos: prepersonales, personales y transpersonales. Dentro del conjunto de las etapas personales, en una de ellas, uno de los cometidos principales es el de aprender a jugar un rol dentro de un grupo social o institución. Ello debe hacerse con un requisito importante: jugar el rol y aprender a formar parte de un grupo jugándolo, pero tan pronto se alcance su dominio, la persona debe ser capaz de separar su identidad personal del rol y usarlo como un mero instrumento “desechable” para la evolución de esta identidad.

Hay otros posibles trastornos de rol, pero uno de ellos consiste en que la persona se apoya excesivamente en su actuación, al punto de perder de vista quien es, cuál es su propósito final, y termina confundiendo los medios con los fines.

Hay dos maneras que la persona salga de este atascamiento. Uno es a “golpe y porrazo”. Es decir, la persona pierde todo lo que tenía. Pierde el rol, pierde el liderazgo, pierde al grupo, pierde a la familia. Y en ese estado no le queda otra que aprender de esta experiencia y retomar consigo mismo quién es, a dónde va, qué es lo que busca, qué es lo importante. Para algunos esto ni siquiera es posible porque podrían quedar muy resentidos, dolidos y desesperanzados como para volver a comenzar o ya el organismo les pasa factura y disminuyen las posibilidades de un nuevo comienzo. Espero no sea en vano de cualquier forma, porque al fin y al cabo es una experiencia.

La otra forma de salir de este atascamiento, es la más inteligente, pero lamentablemente la menos usual. Consiste en buscar un profesional de ayuda que acompañe a la persona en su proceso evolutivo. Este profesional tiene la tarea de guiar a la persona en su reflexión sobre el significado de su apoyo excesivo en el rol o  forma de actuar, y sobre su esencia e identidad. Esta reflexión debe producir un cambio en la identidad y el carácter de la persona, es decir, en su forma de percibirse a si mismo y en su forma de comportarse. Joan Kofodimos trató este tema en Balancing Act, mientras Robert Kaplan lo abordó en Character Shifts: the challenge of improving excecutive perfomance through personal growth.

Este proceso de acompañamiento puede basarse en técnicas conversacionales no directivas que proporcionen la reflexión a través del dialogo y la dialéctica. Pero no hay que perder de vista sin embargo, que nadie pasa por todos los niveles con un dominio al 100% de cada etapa. Esto quiere decir, que una persona que experimenta una crisis en una etapa, se le “alborotan” los temas “pendientes” de etapas anteriores que no ha resuelto. Por eso me parece que es de sumo cuidado qué tipo de profesional de ayuda es usado en cualquier caso.

En primer lugar, el profesional debe dominar técnicas propias para el tratamiento de la problemática de ese nivel. En segundo lugar, debe tener experiencia en el manejo de trastornos de niveles anteriores. En tercer lugar, y muy importante: el profesional debe haber superado la etapa en la que su “cliente” o “paciente” está mostrando dificultades.

En el próximo artículo voy a compartir mis ideas sobre otros trastornos que pueden ocurrir en ese nivel de actuación de roles, en qué consisten y qué estrategias serían las más apropiadas en la relación de ayuda.

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