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Posts Tagged ‘Espiritualidad’

La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Plantea Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!

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yodaEl paradigma del control y de los logros personales hace énfasis en la importancia de tener objetivos y trabajar para alcanzarlos. En la idea de que no hay que rendirse. Que hay que persistir. Aproximarse gradualmente a las metas. No limitarse. Pensar en grande. Corregir y ajustar el rumbo. Probar nuevas estrategias. Crear nuevas posibilidades. En tomar el control de nuestras vidas. ¿Pero, es esto siempre posible? ¿Qué pasaría si todo esto se viera seriamente restringido?

Considero que todas las creencias y paradigmas deben evaluarse en función de la utilidad que nos brindan en un momento dado. Al fin y al cabo, el mapa nunca es el territorio. Los modelos mentales solo sirven como una guia. No sabemos exactamente que es este Universo, que hubo antes del Big Bang, a donde va todo esto. Sirven para comprender y predecir la realidad y para actuar. Pero son una mera referencia que esta basada en construcciones sociales y culturales que cambian en el tiempo. Ahora mismo estamos en una transición historica de cambio de era, entre la etapa moderna y una nueva etapa que todavía no ha terminado de consolidarse mientras la anterior se derrumba. Mientras tanto, los parásitos pretenden “pescar en rio revuelto”.

De modo que, si determinadas creencias y paradigmas me funcionan, contribuyen a que pueda conseguir resultados, las uso. Pero si no me resultan útiles, lo más saludable es dejarlas de lado. Como se dice en Filosofía de la Ciencia: las teorías no deben juzgarse por su veracidad, sino por su utilidad.

El paradigma del control ha sido muy útil. Ha conducido a la humanidad a grandes conquistas. Sentirse como fuente de control es importante, porque proporciona empowerment, salud, auto eficacia, optimismo, entusiasmo, seguridad, motivación. Hay investigaciones que han señalado que las personas que perciben que tienen control sobre los resultados (locus de control interno) son más exitosas, tienen más salud, son más efectivas y sus países tienen mayor Producto Interno Bruto.

Sin embargo, esto podría convertirse en una debilidad para estas personas. Un grupo con poder institucional, podría usar esto en contra de sus críticos y adversarios adeptos al paradigma de control; le harían una “Guerra Psicológica” dirigida a debilitar su voluntad, con una lógica que sonaría como: “si necesitan el control para sentirse bien, se lo quitamos para que se sientan vulnerables”. Un régimen de este tipo restringiría las libertades, de manera de limitar las posibilidades de que el locus de control sea interno. Entonces, las personas que confían mucho en sus capacidad de lograr resultados podrían derrumbarse. Perderían su entusiasmo. Padecerían de un estado de ánimo bajo. Tendrían menor percepción de auto eficacia. Sentirían mayor estrés. Más emociones negativas que positivas. Su sistema inmunológico se debilitaría. Muchos enfermarían, mientras otros buscarían huir de ese lugar.

Pero mientras la papa se vuelve blanda en el agua caliente, el huevo se pone duro en esa misma condición. Esto quiere decir, que lo que sucede con el “objeto” (la papa o el huevo) no depende de la condición externa (el agua), sino de sus características, de su “ADN”. Como dijo el Biólogo Humberto Maturana: “no es propiedad de la bala penetrar la piel. Es propiedad de la piel ser penetrada por la bala”. Es decir, que el organismo es quien “dictamina” cuál es el efecto que el ambiente ejerce sobre el.

Si no podemos controlar los resultados, es mejor enfocarnos en controlar nuestra acción. Rotter dio importancia al resultado y desarrolló el concepto de locus de control, que es la percepción que tengo sobre lo que origina los resultados que enfrento (factores externos o factores internos). Decy por su parte, dio importancia a la acción y desarrolló junto con Ryan el concepto de locus de causal, que es la percepción de cuál es la fuente de mi acción (yo mismo, otros o factores impersonales) . Haciendo estas distinciones entonces es posible comprender que es posible que podamos sentirnos como fuente de nuestra acción (que lo que hago dependa de mi), independientemente de los resultados logrados (de que logre lo que quiero).

Quizás esto suene un tanto extraño. Escribí sobre esto en un artículo anterior que titulé “Más allá del control y las expectativas” (http://wp.me/puWNX-qF). Cole y Pargement investigaron sobre diferentes tipos de afrontamiento espiritual. Encontraron que una de las estrategias más efectivas es la “Rendición espiritual”. Esta es una estrategia consiste en “hacer lo que creo que debo hacer”, pero “entregando el resultado a un Poder superior”. Es decir, hago lo que está en mis manos. Me mantengo motivado. Me mantengo accountable. Me mantengo responsable. Me mantengo integro. Pero acepto que el resultado sea “el que Dios o el Universo” consideren lo mejor para mí. No me aferro a lo que quiero a través de Mi voluntad. Suelto ese resultado y lo entrego (al Universo/Dios), en la convicción de que Esa Voluntad es más importante que la mía.

Según Cole y Pargement hay distintos tipos de afrontamiento espiritual, cada uno asociado a un tipo particular de Control:

  • Directivo: pretendo controlar mi acción y mis resultados.
  • Colaborativo: controlo mi acción e invoco ayuda Divina para lograr los resultados que quiero.
  • Renuncia: dejo todo en manos de Dios/Universo, tanto acción como resultados.
  • Suplica: suelto el control sobre la acción pero pido intervención Divina para unos resultados específicos.
  • Rendición espiritual: hago mi parte (control sobre mi acción) y dejo el resultado en manos de la Divinidad (Dios/Universo).

El afrontamiento directivo y el afrontamiento colaborativo están asociados a resultados exitosos y positivos. Pero el afrontamiento directivo solo tiene cabida en una sociedad donde hay mucha libertad. Es el paradigma de control, el paradigma Gerencial. Pero cuando hay muchas restricciones externas este afrontamiento no es exitoso. En estas situaciones es más efectivo el afrontamiento colaborativo. Este implica realizar el trabajo, pidiendo la ayuda Divina para conseguir esos resultados.

El afrontamiento de tipo Renuncia y tipo Súplica están asociados a disfuncionalidad. La Renuncia implica una sensación de impotencia y de estar a merced de fuerzas fuera de control que podrían llevar a la persona a la auto anulación. Es la estrategia del anacoreta que se entrega al ascetismo total. La Súplica implica aferrarse a un resultado específico que se espera sea posible de forma mágica y sobre natural. Puede ser un afrontamiento muy dañino.

La Rendición Espiritual implica que la persona hace lo que considera necesario y adecuado (control sobre la acción), pero somete los resultados a una voluntad Divina. Esta es una de las estrategias de afrontamiento de mayor efectividad y funcionalidad.

 

Notas:

1) Hay varias razones por las cuales los “resultados” pudieran no reflejar nuestros esfuerzos. La primera y más obvia, es porque la “acción” escogida debe ajustarse, modificarse o cambiarse. La segunda, es que ciertos parámetros del actor sujeto de la acción, tales como expectativas, intenciones, motivaciones y creencias, actúan de manera inadvertida y afectan el resultado de una manera inesperada.

Una tercera razón es que el “ambiente” plantea una “demora” para manifestar el resultado de la acción. Ciertas personas son capaces de soportar esta demora y mantenerse adheridos con esperanza y optimismo al resultado esperado, mientras otras personas podrían frustrarse y desfallecer antes que el resultado aparezca. Esta idea fueron explicadas en detalle en un artículo previo (http://wp.me/puWNX-fX).

Hay una cuarta razón . No es fácil encontrar el “resultado” específico de nuestra acción dentro del “ambiente” externo, porque este contiene el agregado de las acciones de todo el ecosistema que nos rodea, siendo una amalgama interactiva de factores políticos, económicos, sociales y culturales. Adicionalmente, en un momento en el tiempo, el “ambiente” está afectado a su vez por la sumatoria de efectos causados por acciones previas de los individuos y grupos sociales que nos precedieron y de la humanidad como un todo. Es decir, la “historia”, que es el devenir de los acontecimientos, puede ser vista como “un ser” con autonomía, que tiene vida propia. De manera que nuestras acciones son como granos de arena en un desierto. Nuestras acciones importan y si tienen un impacto, pero es un poco  “narcisista” y “egocéntrico” pretender que su impacto sea reconocible, visible y aislable del resto de “resultados” producidos por otros factores o individuos en este momento o en momentos precedentes. Esta idea ha sido desarrollada en varios artículos previos (http://wp.me/puWNX-gB).

2) La idea de que estamos viviendo una transición por cambio de Era y sus efectos psicológicos la he tocado también en artículos previos (http://wp.me/puWNX-nn, http://wp.me/puWNX-6Q).

3) Es tarea nosotros como seres humanos crear una Sociedad que recompense comportamientos adecuados y castigue los inadecuados. Es lo que tratamos de hacer como Padres con nuestros hijos. Es lo que tratan de hacer los Colegios e instituciones educativas. Es lo que tratan de hacer los maestros con el sistema de fichas. Es lo que ha dado cada vez mayor popularidad a la tendencia del Gaming en educación y en empresas.

Hay épocas en las que parece que nos acercamos como Sociedades a ese ideal y hay otras en las que nos alejamos. Hay países que están más cerca y otros que están muy lejos. En un ambiente determinado donde se premia la delincuencia, la mentira, la extorsión, el rentismo y el control, una persona que se comporta con probidad, rectitud, honestidad, respeto y productividad, es un “desadaptado” visto como un Don Quijote por la mayoría. Es obvio que una persona así en un medio distorsionado donde reina la injustica al mejor estilo del Chicago de los años veinte, no puede motivar sus actos en su entorno inmediato. Si una persona así espera que sus acciones modifiquen el ambiente circundante en el corto plazo o espera una retroalimentación positiva por su actuación, se sentiría muy frustrado y posiblemente desistiría de continuar comportándose de esa manera, terminando por “adaptarse” (o morir).

Pero los mejores avances de la humanidad se han logrado gracias a personas que no se “adaptan” a la realidad que los rodea, sino que son capaces de mantener sus ideales INDEPENDIENTEMENTE de los resultados de corto plazo. En ese caso, aplicaría la máxima: no es recomendable juzgar nuestro día por lo que obtenemos, sino por lo que sembramos. Esta afirmación es una variación de la frase de Ghandi que he colocado en la portada de este Blog: Be the change you want to see in the world.

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mas-que-sembrarReconozco que unas de las ideas que más me han resultado difíciles de comprender son las de rendición, renuncia y aceptación. Desde joven fui voluntarioso, orientado a ponerme metas, con mucha energía, concentración y persistencia. Me comportaba de un modo ambicioso y competitivo. Me rodee de personas que pensaban parecido en este respecto al menos. Luchaba duramente para no dejarme arrastrar por la negligencia, el conformismo o la autocomplacencia. Esto me llevó a cultivar logros y a formarme una identidad alrededor de estas ideas.

Pasé por encima de muchas personas y obstáculos en aras de los objetivos y me encargué de hacerme una ideología basada en estas ideas que justificaba mis rasgos y comportamientos, buscando asociarme a gremios y grupos afines.

Considero que no tiene nada de malo buscar la efectividad, la eficacia y la eficiencia. Pero reconozco que en mi caso, así como en el caso de muchos otros con un perfil similar, esto esconde otros asuntos de la personalidad.

Había ciertos temas y áreas de mi vida donde estas competencias no bastaban. Incluso, estaban contraindicadas. La tendencia humana típica cuando una persona tiene ciertas competencias destacadas y se enfrenta con situaciones que requieren de otras que están insuficientemente desarrolladas, según lo demostró el Center for Creative Leadership en sus investigaciones sobre descarrilamiento ejecutivo (al final coloco otros artículos en los que he abordado este tema antes), es la sobre-utilización de las competencias más desarrolladas. En solución de problemas esto es equivalente a usar la respuesta correcta para otro problema. O usar una respuesta que dio resultados ante un problema ordinario ante un problema extraordinario que requiere de innovación. También es lo que en otras comunidades de ideas llaman un Quiebre.

Es un terrible dolor a nuestro Yo (Ego), que luego de progresar, crecer y prosperar en un proceso determinado, de pronto este se ve coartado, no se dan los resultados que esperamos, no comprendemos que es lo que sucede.

Así que una reacción posible es la que en criollo podríamos llamar: “derecho al pataleo”. En psicología infantil han llamado a algo similar Reactancia. Es decir, no darse por vencido. Dar la pelea. Luchar. Insistir.

Creo que esa idea es egosintónica. Es decir, se le hace fácil a nuestro Yo identificarse con ella. Y dentro del contexto gerencial y de ventas, en el ambiente deportivo, y en cualquier contexto competitivo suele insistirse mucho en la idea de la esperanza y la persistencia.

Así que, ¿a qué viene esta idea de que rendirse sea bueno?

Por este contrasentido es que me costó entender mucho esta idea de la rendición y la aceptación. Mientras algunos autores insisten en ponernos metas y luchar por ellas, otros hablan de aceptar la realidad y renunciar a nuestras expectativas (esto, según se ha encontrado, es un factor común en muchos casos de depresión y en trastornos de ansiedad).

Así que hay cierta contradicción aquí que creo debe ser aclarada.

Este tema lo saco a relucir, porque vengo escribiendo en los últimos artículos acerca de la serenidad. En “La serenidad como Actitud ante la vida” mencioné nueve componentes que ciertos autores encontraron asociados con la serenidad que definieron como un “constructo multidimensional”.

Algunos de los componentes justo tienen que ver con este tema que estoy tratando ahora en este artículo: por una parte, reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo, y por otra, tomar acciones en lo que si puede ser cambiado. Y allí justo es donde se resuelve esta aparente contradicción. Es importante tener expectativas, ponernos metas y actuar para lograrlas. Pero no podemos perder de vista que hay un espacio que no depende de nuestra intervención.

Ciertamente que hay áreas y temas que podemos cambiar y otros que no. Pero incluso, en una misma área hay una parte o etapa en la que podemos intervenir, pero hay otra en la que no. Un jardinero puede arar la tierra, limpiarla, colocarle abono y sembrar una semilla. Pero luego tiene que esperar. Colocarle agua, protegerla. Y esperar. La vida tiene que brotar de la semilla por si misma.

Igual sucede con todos los procesos vivos y en la vida en general. A nivel social, organizacional, en las relaciones, con los proyectos, con la prosperidad, con la familia, incluso con la historia, según escribí en otros artículos. Uno siembra ciertas cosas. Hay un proceso. Luego cosechamos ciertos resultados.

No tiene caso disgustarse o impacientarse porque el proceso no va al ritmo que queremos. Tampoco tiene caso enojarse o entristecer por no estar conforme con lo que cosechamos.

Entonces, rendirse, renunciar y aceptar, implica comprender estos procesos. Comprender qué es lo que si podemos hacer, cuál es nuestro margen de maniobra, que queremos sembrar, que anticipamos cosechar, que cuidados tendremos para asegurarlo. Pero luego de lanzado el boomerang, tenemos que esperar lo que viene de vuelta con sabiduría. Una estrategia de afrontamiento espiritual positivo consiste en hacer lo que se pueda hacer, pero luego “entregar” el resultado.

El problema es que a veces se siembran otras semillas que se colaron inadvertidamente. O nuestras intenciones fueron unas, pero nuestras acciones otras. De manera que muchas veces no nos gustan los resultados que obtenemos. ¿Entonces? ¿Nos quejamos? ¿Desconocemos nuestras creaciones? ¿Nos salimos del juego y dejamos ese terreno? ¿Culpamos a los otros? ¿Nos justificamos? ¿Buscamos fans a quienes convencer de no ser responsables de nuestras creaciones, sino que algún otro no entendió, no coopero o no se hizo solidario con las ideas que querríamos sembrar?

Me costó mucho comprender esto por la tendencia aprendida de mi personalidad a afanarse y aferrarse a ciertos resultados, a querer siempre la victoria y el éxito, a huir del fracaso, y de lo que pareciera a mediocridad, estancamiento, retroceso u obstáculos.

Pero en el camino, a través de los reveses, de las decepciones, del sufrimiento y de los fracasos, he descubierto algo que pudiera llamarse Fe. Y aquí hago referencia a otro componente de la serenidad. Poco a poco he aprendido a confiar en la vida. Si se ha producido todo este fenómeno llamado Vida, junto con la naturaleza, el Universo, las células, la reproducción, las galaxias y los agujeros negros, en forma completamente independiente de mi Yo, es porque debe de haber un sentido, una “inteligencia” superior, una realidad trascendental e intangible, que escapa a mi comprensión, a mi condicionamiento social, al instrumental perceptivo proporcionado por la cultura y las ideologías sociales del momento en que vivo, las interpretaciones y cogniciones de los grupos sociales de los que he formado parte.

Se ha desarrollado en mi un sentimiento de confianza de que si hay un proceso, que tiene una lógica, que siembro y cosecho. Que si no estoy muy conforme con algunos “Frankenstein” que he producido, es cuestión de mirar con sabiduría, con mucha atención, para aprender cómo funciona este proceso para ir mejorando como “Aprendiz de Brujo” y hacer creaciones cada vez más acordes con mis ideales y valores.

Esta confianza implica que me miro como un elemento dentro de un contexto más amplio, donde mis procesos deben de encajar con los procesos globales, porque a la final hay un “macro rompecabezas” que está siendo armado por la Humanidad. A la final, hay fuerzas ocultas que operan facilitando ciertos procesos y obstaculizando otros, porque todos tienen que alinearse dentro de un proceso global. De manera que a la final al contemplar con asombro esta grandeza, conecto con el sentimiento de que todo es para bien.

Esta conexión descrita me permite tener nuevos recursos cuando me encuentro abatido por la tristeza, cuando me siento ansioso, cuando siento que he sido tratado injustamente, cuando me siento fuera de lugar y separado de lo que me rodea. Puedo remontar esos momentos al salir de mi mismo, aceptar el dolor, crecer en mi humildad y agradecer más bien por todos las bendiciones inesperadas que he recibido y sigo recibiendo.

Debo decir, que no he encontrado en la Psicología algo que me haya ayudado a desarrollar estos puntos (que abarcan los componentes 2, 3 4 y 5 de la Serenidad). Lo he encontrado en cambio, en mi propia Experiencia Espiritual. La religión y la religiosidad, han sido puntos de apoyo importantes en la medida que han proporcionado una base sólida sobre la cual he desarrollado mi Espiritualidad. Pero creo que estas bases no han actuado por sí mismas, sino motorizadas por mi Deseo de mejorar y mi Intención de abrazarme a la Vida y a lo Vivo. Esto me ha permitido cabalgar por los altibajos de la vida y tomar un Camino basado en la Serenidad, la Alegría y el Amor.

A continuación dejo el enlace para artículos previos que tratan alguno de los temas tratados en este artículo, para quien quiera profundizar:

Respecto al tema de la sobre-utilización de competencias destacadas:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/08/01/obsesion-o-pasion/

Por que a veces no obtenemos los resultados que queremos, sobre todo a nivel social:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/05/20/estado-del-tiempo%e2%80%9d/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

Respecto a la difícil lucha en la que nos colocan los desaciertos y reveses, y de la necesidad de preservar nuestro nucleo sano:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/24/buscando-la-raiz-sana-para-volver-a-comenzar/

Sobre lo que vemos y lo que no vemos con los ojos físicos:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/09/28/la-vision-interior/

Sobre el principio “activo” y el principio “pasivo”:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/09/16/en-la-zona-positiva/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/10/31/objetivos-claros/

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20130308Es ampliamente conocido que ciertas experiencias pueden suscitar reacciones emocionales intensas que pueden sacarnos del carril habitual de nuestro pensar, sentir y actuar. Situaciones que percibimos amenazantes, que rompen con nuestras expectativas y estándares, que violan nuestros espacios, que contravienen nuestros valores, que oscurecen nuestras esperanzas, que traicionan nuestra confianza. Son experiencias que nos “movilizan”, que nos “remueven”.

Bajo los efectos de experiencias de Shock, perdemos el libreto, salen a relucir reacciones diferentes a las acostumbradas, incluso incongruentes y atípicas, de las cuales luego podremos sentirnos orgullosos o avergonzados.

Estas situaciones pueden variar en cuanto a la intensidad emocional que despiertan en nosotros, desde pequeños disgustos y contrariedades hasta la completa pérdida del control; pueden producirse en situaciones sociales, en contextos profesionales, en situaciones interpersonales y hasta familiares; pueden ser producidas por eventos de la naturaleza, por eventos sociales o incluso por la voluntad específica y deliberada de otros que deseen producir conmoción para el logro de sus objetivos particulares.

Cualquier persona sana mentalmente hace un esfuerzo deliberado por producir una imagen de sí mismo que se ajuste lo más posible a sus propios estándares manteniendo un grado aceptable de coherencia en diversas situaciones y de cierta consistencia en el tiempo. Es común oír a la gente decir cosas como “yo soy de esta manera”, “a mí no me veras haciendo tal cosa”, “yo soy de los que se comporta de tal forma”. Pues es lógico que todos deseemos tener una identidad definida con la cual nos podamos sentir lo más cómodos posible, tener un sentimiento de valor propio adecuado y gozar de una cierta “popularidad” o aceptación entre los que nos rodean.

Pero cuando enfrentamos situaciones donde no podemos ejercer mucho ese control deliberado por comportarnos de una manera, se muestran facetas de nosotros menos desarrolladas y refinadas.

El Psicólogo Chrys Argyrys y el Sociólogo Donald Schon trabajaron como Consultores en contextos organizacionales en Estados Unidos y se  encontraron con que la mayoría de los gerentes manifestaban que era importante el respeto a los que piensan diferente, se consideraban a sí mismos como personas tolerantes, abiertas y receptivas a las opiniones diferentes y a las críticas, las cuales veían con buenos ojos porque les permitían crecer y mejorar. Sin embargo, cuando estos mismos gerentes estaban sometidos a una situación de crisis, eran poco tolerantes a las críticas e ideas diferentes, se ponían a la defensiva, usaban tácticas para deslegitimar a los que se les oponían, desconocían la responsabilidad de lo que se les criticaba y señalaban a otros como los culpables.

La conclusión a la que llegaron estos autores es que las personas tienen dos sistemas de creencias diferentes e independientes entre si.  Por un lado, las personas tienen una Teoría Desposada que reúne las creencias y expectativas del mundo y de las relaciones con las que la persona se siente identificadas. Es la teoría con la que la persona se desposa porque le gusta y le parece apropiada.

Pero a partir de la observación del comportamiento real en las situaciones de crisis es posible inferir una teoría diferente a la desposada, y esta la llamaron Teoría Implícita. Esta reúne las creencias y valores, las expectativas y estándares de conducta que es posible inferir del comportamiento real de la persona enfrentada a una situación de crisis.

Según estos autores la incongruencia entre ambas “teorías” no es consciente, ni deliberada. No es que la persona sea un farsante, sino que reacciona a la situación vivida como amenazante en una forma completamente diferente a lo que él esperaba debiera haberse comportado. Esta Teoría Implícita, independientemente de lo que la persona DICE que es el DEBER SER, es lo que realmente expresa a través de su COMPORTAMIENTO.

Carl Gustav Jung por su parte, dijo unas décadas antes, que aquella parte nuestra que reúne las características deseadas y que deseamos mostrar, se llama la Persona. Pero que ante ciertas situaciones, fuerzas inconscientes se rebelan y secuestran la conciencia para dar aparición a lo que dio en llamar la Sombra, que es la parte que reúne todo aquello que deploramos de nosotros y que no nos parece aceptable a nosotros o a la Sociedad. Y mientras lo mantengamos como algo inadmisible, pasa a un lugar fuera de la atencion conciente, permaneciendo sin madurar.

Las personas tienen el desafío de desarrollarse a lo largo de su vida en un continuo de perfeccionamiento. Alguien dijo, creo que Aldous Huxley, que el Hombre está en algún punto entre el Animal y Dios. Pero cada persona particular puede estar un poco más adelantado o retrasado de ese punto representativo de la especie.

De acuerdo con la Psicología, para desarrollarnos plenamente como personas, es necesario pasar por un proceso que contempla etapas sucesivas que plantean desafíos que deben resolverse. En este proceso las personas pueden presentar dificultades. Puede ser que no se logre superar un desafío clave o que se logre parcialmente. En el peor de los casos se produce un estancamiento en las etapas preliminares. En la gran mayoría de los casos lo que sucede es que la persona pasa las etapas preliminares con ciertas dificultades que pasan desapercibidas, pero que tienen un efecto acumulativo etapa tras etapa hasta que finalmente, el común de la gente se queda atorada en alguna etapa posterior. Como la gran mayoría de las personas, numéricamente hablando, se quedan estancadas en los mismos niveles, pues esta condición de atascamiento pasa a la vista de todos como estándar de normalidad.

En los artículos de mayo y junio del año pasado mencioné este tema de las etapas y comenté que según Loevinger hay 9 etapas de desarrollo. Estas etapas son clasificadas por Ken Wilber en pre-personales (I, II, III), personales (IV, V y VI) y transpersonales (VII, VIII y IX).  Loevinger afirmó que el 70 por ciento de los americanos se quedaron estancados en las etapas llamadas Personales. De manera que lo “normal”, estadísticamente hablando, y el estándar ampliamente aceptado, proviene del comportmaiento típico de esas etapas.

El objetivo del ciclo completo de desarrollo es conformar un Self diferenciado de los apetitos, de las necesidades, de los roles, de los cargos, de los bienes, de las relaciones, del cuerpo y de la mente, de la Sociedad y de la Cultura, capaz de ver la persona particular como parte de un todo llamado Humanidad, y esta a su vez como parte de un Todo más amplio.

En las Etapas Personales, la persona se queda fijada en la identificación con las realizaciones, los logros, las ambiciones y los roles, atrapada entre el papel de la voluntad y la libertad frente a las fuerzas que están fuera de su control. Una vez que la persona supere estas fases personales, pasaría a las últimas fases de desarrollo, las etapas transpersonales. En ellas la persona aprende a comprender su lugar en la Sociedad, en la Historia, en el Planeta y en el Universo, y, con humildad y amor, aprendiendo a fortalecerse como un grano de arena que parece separado pero forma parte del algo más amplio, alcanzando la Felicidad  Verdadera. En la etapa transpersonal (Más allá de lo personal) la persona aprende a captar las sutilezas de la vida, a desarrollar un sentido metafísico (más allá de lo físico), a comprender el papel que juega dentro de un Todo, a identificar la Humanidad como entidad y la Historia como proceso con autonomía, a conectar con el mundo de las ideas para generar soluciones, comprensiones e inspiraciones, que estén al servicio de otros, a doblegar sus inclinaciones y ponerlas al servicio de lo más elevado. Esto le permitirá obtener las comprensiones que le permitan inspirarse y dar significado a los acontecimientos, sin culpar, forzar o violentar a otros.

Pero en este ciclo de desarrollo, decía, la mayoría de los mortales queda atrapado a medio camino. Y peor aún, con deudas de etapas previas, que esconden conflictos no solucionados. Conflictos intrapersonales que son llevados al plano interpersonal. Sentimientos de celos, envidia y odio muy intensos que son trasladados “irresponsablemente” a cualquiera que se convierta en un “blanco adecuado” para sus proyecciones.

De manera que, retomando las ideas preliminares, los hechos intensos y fuera de lo usual sacan a la persona de su carril habitual, desplazan sus teorías desposadas y sacan a relucir sus teorías implícitas, le impiden la posibilidad de mostrar deliberadamente su Persona, poniendo en evidencia su Sombra, poniendo al descubierto los asuntos no resueltos en su desarrollo psicológico.

Si actuamos de un modo desenfrenado y nos entregamos a la expresión desbocada de emociones, no le estamos haciendo un favor a la Humanidad. Año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, seres humanos reaccionando en formas descontroladas, trasladando al mundo externo sus reacciones más inmaduras, han influido en el curso de los acontecimientos colectivos de tal manera que han impregnado a la Historia misma una desviación de su curso, de forma que cada vez es más difícil restaurarla a su condición original.

El Filósofo Hegel dio a los fenómenos sociales el mismo estatus de los fenómenos de la naturaleza.  En la Ontología Hegeliana, al preguntar cuáles son las cosas que tienen un Ser viviente, él respondió; los hechos sociales tienen un Ser, al igual que los fenómenos naturales. Es decir, que desde Hegel se dice que los fenómenos sociales tienen un Ser propio, que funciona con su propia dinámica, con sus propias reglas, con su propia Lógica que es posible estudiar. Arnold Toynbee, por su parte, dió un paso más allá al identificar la Historia como la unidad de análisis propia del Ser, con su propia identidad y autonomía.

En la actualidad la Teoría de la Historia no es vista con los ojos del personalismo. La perspectiva Personalista da una importancia desproporcionada al papel de los individuos en los hechos históricos. Como si fuesen ellos los que marcaran el curso de los acontecimientos. El que ve los acontecimientos como obra de los individuos es porque no sabe ni comprende qué esos individuos son realmente un producto de la Historia que los antecedió y que el contexto mismo es el que permite que sus ideas y acciones se insertaran dentro de los acontecimientos. La Teoría de la Historia predominante en los pensadores modernos es la Naturalista, es decir, la que ve en ella un proceso con vida propia, como se deriva de Hegel y plantea Toynbee.

Según esta perspectiva es la Historia la que lleva un flujo de predisposiciones que preparan las circunstancias específicas que moldearan a los individuos que luego actuaran como sus agentes, como los medios a través de los cuales las fuerzas colectivas se expresan. Por supuesto que hay una persona concreta, con un sistema nervioso muy particular, que actúa de una cierta manera y protagoniza de los acontecimientos. Pero ese individuo es un producto de una época que lo gestó; sus dichos y acciones no tendrían mayor resonancia a menos que el Zeitgeist estuviera preparado. En otras palabras, una persona como Hitler en otro lugar y/o momento hubiese pasado desapercibido o encerrado en una carcel o manicomio.

Mucha pretensión pensar que son los individuos los que controlan o gobiernan a ese Leviatán. Esto no quiere decir tampoco que debamos resignarnos o dejarnos llevar por su juego. La Historia mezcla en su torrente muchos errores y entuertos. Dejarnos llevar por los acontecimientos es actuar como una rama llevada por la corriente del rio, significa convertirnos en meras piezas de un ajedrez jugado por una maquinaria anónima, implica someternos a las leyes del Determinismo.

¿Qué puede hacer el Individuo frente a esta Tormenta Perfecta orquestada por los procesos históricos de la Humanidad? ¿Cómo expresar el Libre Albedrìo y responder como Ser Inteligente? Lo menos que podemos hacer es parar de actuar como un mero ente reactivo estímulo-respuesta y poner en funcionamiento nuestro lóbulo pre-frontal. Si nos dejamos arrastrar por el influjo del Shock y nos dejamos llevar por las emociones y las impulsiones actuaremos como meros mecanismos de relojería.

De manera que primero que todo es necesario Detener la reacción que produce la agitación de los acontecimientos externos en nuestro interior al mejor estilo Zen. Saber callar para saber obrar; convertirnos en un observador del océano profundo de nuestro psiquismo donde se debaten fuerzas ancestrales; conectar con la serenidad y la confianza para dar tiempo de anteponer nuestra Voluntad y nuestra Razón a nuestra emoción y nuestra reacción, para actuar en pleno ejercicio de nuestro libre albedrío, dejando que se exploten como burbujas de jabón los juicios que produce nuestra percepción y nuestro condicionamiento socio cultural, y así poder Trascender el momento, estableciendo contacto con la Unicidad y poder tener acceso a la Sabiduría que nos proporcione las soluciones sobre cómo obrar y que camino seguir.

Pero sobre todo es importante no perder la Alegría de Vivir. En situaciones de alta incertidumbre e intensidad emocional es común caer presa de las emociones negativas, de la rumiación, de los juicios, perder la paz, desenfocarse de las prioridades, dejarse absorber por obsesiones y preocupaciones o de alteraciones emocionales y cambios emocionales, descuidando las relaciones, las amistades, el sosiego, el equilibrio, la ecuanimidad y el respeto por lo humano.

Me encantó un experimento que hicimos en el Colegio cuando era chico para mostrarnos lo que era el Fototropismo Positivo. Al colocar un obstáculo que bloquea la Luz Solar a una Planta sus tallos crecen de tal manera que el obstáculo sea rodeado, alcanzando finalmente la fuente de Luz. Me impresionó la extraordinaria “inteligencia” presente en el reino vegetal. Nos explicaron que las celulas que recibían la luz se inhibían de crecer mucho, mientras que las que estaban en la oscuridad se reproducían más rapidamente. El resultado: el tallo tomaba curvas y retortijones para apuntar hacia la Luz.

Así que hago un símil de este comportamiento vegetal respecto a cómo comportarnos ante la adversidad que amenaza con robarnos nuestras mejores actitudes y sentimientos. Que la adversidad lo logre o no, va a depender de nosotros, y se la tenemos que poner difícil! Las circunstancias nos pueden doblegar por fuera, pero no por dentro.  En la adversidad es importante mantenerse como Seres amantes de la Vida; no dejar de enfocarnos en cuidar las relaciones, atender a nuestros seres queridos, hacer contacto humano, ser respetuoso y servicial, dar apoyo a otros, jugar y divertirnos, reír y compartir. Como decía Gandhi: Ser el cambio que queremos ver en el mundo. Es la mejor arma que tenemos para combatir la adversidad. Si dejamos que ésta nos robe la paz, la alegría y la confianza, no habrá otro responsable sino nosotros mismos. Como decía Freud, la batalla que libramos es entre Eros y Thanatos, entre el Institnto por la Vida y el Instinto por la Muerte.

A veces no es el momento para ver materializado lo que deseamos, por más justo y merecido que sea, y que consideremos haber hecho lo necesario. Porque no todo el estado de cosas depende de nosotros. Como vimos los acontecimientos sociales tiene su propia autonomía.  Nosotros hacemos nuestra parte, pero hay una parte fuera de nuestro control. Pero si nos enojamos, entristecemos o desesperamos  porque no logramos ver reflejadas en el mundo nuestras aspiraciones más elevadas ¿cómo vamos a incidir de una manera favorable en nuestro entorno para retornar a la salud y el orden perdidos, si lo hemos perdido dentro de nosotros mismos?

Una crisis puede hacer que la gente intente aferrarse a los patrones de comportamiento característicos de sus estados de desarrollo conocidos, o incluso sucumbir y retrotraerse a niveles inferiores. Pero también es una oportunidad  de evolucionar hacia nuevos estadios de desarrollo antes desconocidos; es la oportunidad de pasar de los Niveles Personales a los Niveles Transpersonales. Pero esto implica dejar ciertos paradigmas y pautas de comportamiento, para adoptar nuevas formas de ver, comprender y lidiar con el mundo.

Esta claro que hay un margen en el estado de las cosas que no podemos controlar. Lo que sí está en nuestro ámbito de control es la forma cómo respondemos a los acontecimientos, la capacidad de elegir cómo queremos sentirnos y cómo vamos a encarar los sucesos que nos rodean. Si nos apegamos a la vida y la vitalidad e insistimos en restaurar la salud psicológica y espiritual en nuestras vidas y nuestro entorno íntimo, al menos impediremos que la descomposición que pueda existir en el estado de cosas externo nos contamine. Y así podrar preservar nuestro Nucleo no Herido. Es la única garantía de que el Amor por la Vida sea lo que a final de cuentas prevalezca.

Nota:

Me tomé la libertad de titular este artículo con un neologismo (palabra nueva). Este es un término que inventé tomando en cuenta el fenómeno del fototropismo (foto=luz, tropismo=movimiento) por todos conocido.

Por una parte, quería incluir la idea de la importancia de buscar el amor. Para la palabra Amor hay varias posibilidades en el Griego. Está Eros por una parte, está Philus por otra. Y también Agape. Entre estas tres preferí tomar Philus. Freud prefirió tomar Eros para referirse a la misma idea. Tomé Philus, porque me parece que también es importante la noción de Amor al Prójimo contenida en ella, de donde también proviene el término Filantropía, que tiene que ver con el amor y la promoción de lo humano, y que es contrario al odio hacia lo humano, que es la Misantropia.

Por eso me contenté con llamarlo Philotropismo. Sin embargo, la idea que he querido transmitir en el artículo va más allá del Amor e incluye lo que es el movimiento hacia la Vida.  He debido llamarlo entonces Biotropismo positivo, pero a la final me senti más cómodo con el primero.

Quizas dentro de la Ciencia, son los Biólogos y Palentólogos, los que tienen una especial sensibilidad para comprender lo que significa la VIDA. Un pensador llamado Theilard De Chardain, le causó mucho asombro la progresión sucesiva de complejidad creciente que existe entre la materia inorgánica y la materia orgánica y luego en el abanico de todos los Philum (especies vivas), ocupando todo un espectro que va desde las Amibas hasta el Ser Humano. Entonces el veía un sentido detrás de esto y decía que era posible deducir una tendencia hacia una dirección que llamó Omega. Este proceso le pareció a Chardain mostraba una gradaciòn entre un mundo fìsico y un mundo metafísico, donde este vector llamado Vida, estaba apuntando hacia la espiritualización de la materia.

Toqué este tema tangencialmente en un artículo que dediqué al filósofo Spinoza, quien planteaba un modo de vida basado en la Felicidad parecido al recomendado por el Estoicismo, que se caracteriza por mantener un estado de paz poco apegado al vaiven de los eventos. (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/23/geometria-del-bienestar/)

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vozinterior¿No les ha pasado que miran las cosas de una manera y sienten, incluso, una cierta convicción  respecto a este punto de vista, pero eventualmente, aparece en su mente una visión completamente distinta de la anterior, con implicaciones completamente diferentes? ¿Cuál es la verdadera? ¿Cuál de las dos seguir? Cualquiera de los dos puntos de vista al ser sometidos a un análisis minucioso, podría ser razonable. Si lo comentas con otros, de seguro vas a conseguir personas que comulgan con un punto de vista y aborrecen el contrario, así como personas que piensan completamente a revés.

Uno pudiera vivir días, semanas e incluso años, apegado a un cierto punto de vista que luego se desvanece, que pierde su intensidad. Mientras una voz muy débil al inicio, clama por ser escuchada con otra idea muy diferente. Acaso habría que resistirse a escuchar a esa voz que se pronuncia de una forma diferente? Escucharla implicaría aceptar que quizás uno estuvo equivocado. Como quedaría la auto estima de uno de seguir esa voz? Como quedaría el auto concepto?

Trataba en un taller recientemente sobre la importancia de conocer las competencias en las que uno sobresale, pero también aquellas de las que adolece. Este autoconocimiento es importante, entre otras cosas porque es obvio que las situaciones que reclaman las competencias que tenemos menos desarrolladas van a colocarnos en una situación de estrés. Bueno, el punto es que un participante compartió una reflexión, en la que entre otras cosas reconocía que le era muy difícil aceptar sus áreas menos desarrolladas, sobre todo porque “socialmente no se ve bien que uno acepte eso”. Existe una especie de condicionamiento o socialización, según la cual “macho que se respete” no tiene áreas a desarrollar. Desafortunadamente, este punto de vista plantea una distorsión e inflación del Yo que lo aleja de su verdadera realidad. Quizás este sesgo es el mismo que impide que seamos lo suficientemente humildes como para reconocer a una voz interior que hemos tratado de silenciar.

Un trabajador que  estaba en una sesión conmigo, me hablaba de algo de su vida donde sucedía exactamente lo que describo. Tenía cinco años por un camino que lo llevaba a la intranquilidad. Me dijo que se torturaba diariamente. Porque otra voz interior le quería mostrar otro camino completamente diferente. Esa segunda voz era muy débil comparada con la primera, que era mucho más intensa y convincente y lo mantenía atrapado dentro de rivalidades, celos y traiciones, restándole paz y conduciéndolo a la amargura y el resentimiento por haber perdido el control de su vida, maltratando y haciendo daño a los seres que le rodeaban en su entorno más intimo. Interesante que el aun así, defendía la voz más intensa y clara que lo había persuadido de seguir el camino de la intranquilidad, al presentarme su caso. E hizo la siguiente introducción: “antes me pareció convincente seguir aquel camino, pero será que ahora soy más cobarde que me siento intranquilo al respecto?”.

Pero lejos de cobardía, pensé, lo que se requiere es de mucho coraje para aceptar una nueva verdad  que proporcione la paz, aunque implique cierto sacrificio del ego. Quizás antes esta persona miraba las cosas más impulsivamente, satisfaciendo los anhelos de una parte de si. Una parte muy consciente y viva  de si. Pero hay otra parte de él, allí acallada, antes en su inconsciente, que ahora reclama ser escuchada. Es una parte de el también que se siente no satisfecha con aquellas acciones. Un nuevo Yo que está emergiendo, implica un dialogo entre estas partes psíquicas. No se trata de castigar a la anterior. No se trata  de acallar a la nueva, sino de producir una nueva integración.

Esto me recuerda un Film que quizás muchos de mis lectores han visto, protagonizada por Robert De Niro y Billy Crystal, llamada Analyze that, en la cual un Gánster, acostumbrado a matar a sangre fría y a tomar decisiones solo para el beneficio de su clan y para el perjuicio de todos los demás, acostumbrado a anteponer sus necesidades y deseos a los de los demás, a pasar por encima de todo el mundo y a dejar los sentimientos siempre subordinados a sus ambiciones personales, de pronto tiene una crisis nerviosa que se manifiesta en la forma de un síntoma: ataque de pánico. Entonces busca un analista que lo ayude a enfrentar esta situación. Al comienzo el no quiere ser “un cobarde”, pues esta nueva forma de “sentir” le colocaba en riesgo. Pero poco a poco fue aprendiendo, con la ayuda del analista, a integrar este nuevo aspecto de sí, y a tomar en cuenta estos sentimientos dentro de sus acciones y decisiones.

El trabajador que fue a sesión conmigo me hablaba de que a los criminales los mandaban a liquidar a cierta edad porque ya luego no actuaban en forma desencarnada, pues se enamoraban y tenían hijos, y ya miraban las cosas de otra manera y no solo en función del “negocio”.

Sería ideal poder ser un aguerrido hombre de negocios cuando hay que serlo, pero pasar el switch  interno cuando es necesario para compartir, colaborar y amar. No me gusta ver las cosas en extremos. Como en el Film Family Man (Hombre de Familia), protagonizado por Nicolas Cage y Tea Leoni. En el que se plantean dos vidas paralelas de un hombre. En una es una persona exitosa desde el punto de vista financiero pero con una vida muy vacía. En otra, es una persona con una vida realizada desde el punto de vista familiar, pero con alguna estrechez económica. En un comienzo solo conoce la primera versión de sí. Y está relativamente satisfecho. Luego conoce la segunda. Al principio se siente horrorizado, pero poco a poco le toma el gusto. Al final debe tomar una decisión, y se decide por la vida llena de amor.

Pero lo que planteo de fondo no tiene que ver con la dicotomía trabajo-familia. Sino con puntos de vista distorsionados que nos confunden y nos llevan por un camino equivocado. En el cual persistimos por orgullo. Y no queremos dar nuestro “brazo a torcer” para no sentirnos equivocados o ser considerados cobardes, cayendo presa de un proceso de “atrincheramiento” parecido al que vive en su dinámica un Jugador. El famoso escritor Ruso Fiódor Dostoievski, tiene una novela llamada El Jugador, en la que describe muy bien la psicología de este tipo de persona. Mientras más se ha invertido en un curso de acción, mayor insistencia en continuarlo. Mientras apuesta un mayor número de veces sin ganar, en lugar de dar la retirada para evitar continuar con la acumulación de la pérdida, es tomado por “la irracionalidad” y continúa apostando de manera inapropiada, pasando el límite. Un análisis muy interesante y actualizado sobre este tema lo pueden encontrar en un New York Time Bestseller llamado Sway: the irresistible pull of irrational behavior de Ori y Rom Brafman.

Hay evidencias que las emociones producen una importante distorsión en nuestras creencias, premisas, valores, y en general en nuestra forma de ver las cosas y, por ende, de comportarnos. Nuestra forma de pensar es muy diferente sometidos a la intensidad emocional tóxica de la ira, la decepción, de los celos, de la rivalidad, de la envidia, del deseo de venganza o de retaliación. En la media que una persona se enfrenta a las circunstancias de la vida, se agitan emociones que producen modificaciones profundas del Ser. Esta exposición continuada a las emociones, tiene propiedades adictivas y promueven un comportamiento reactivo y compulsivo.

Así como el experto en perfumes, el catador de vinos o el cheff, ven saturados sus sentidos a las propiedades organolépticas de las sustancias y materiales con las que trabajan, así nosotros en general saturamos nuestras facultades de juicio, sentimiento y volición, en el contacto continuado con las experiencias y las emociones producidas.

Por ello, he insistido en anteriores artículos, en la importancia de reposar la mente, de forma de alejarla de la estimulación y el efecto que produce. Esto es lo que llamo “desconectarse”.

Un cliente que dirige una empresa que le está yendo bien y promete hacia el futuro le comenté esta idea de “desconectarse” y me decía que ganas no le faltaban de darse una escapada a algún lugar paradisíaco y descansar, pero que necesitaba el impulso y la presión del día a día para anticiparse a todos los planes y proyectos del años que viene.

Sin lugar a dudas que hay proyectos que a veces demandan de nosotros un “extra mile” y que difícilmente lograríamos algo si le dedicamos sólo lo convencional. Sin embargo, mi idea de la “desconexión” no tiene que ver con trabajar mucho o poco, ni con la idea de ir de vacaciones.

En varios artículos de este año he insistido en la importancia de darle unas “vacaciones a la mente” tantas veces como podamos, con la práctica de la meditación o del mindful awareness.

Es importante aprender a descansar nuestra mente diariamente, semanalmente. No hablo de distracción, ni de reposo. Si no de alejarnos de la estimulación por unos minutos. Y desapegarnos de las ideas y sentimientos que producen las emociones generadas. Dejar ir todo eso y “resetear” nuestro Ser, volver a nuestra esencia. Escuchar esa voz silenciada. Lamentablemente la evitamos, porque quizás nos diga cosas muy diferentes a las que produce la turbulencia del día a día. Mientras más lo hagamos, estaremos en mejores condiciones de superar la represión, la negación y la proyección, y encarar nuestra voz interior.

Nota: Les invito a leer un artículo que escribí en Inspirulina relacionado con este tema: http://www.inspirulina.com/escuchando-nuestra-voz-interior.html

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Intuitivamente sabemos que hay diversos modos de existir. En el Saber Popular puedo citar un Film que trata este asunto de una manera divertida y al cual ya hice referencia en algún artículo pasado. Se trata de una película llamada “Click”, en la que el protagonista Adam Sandler cuenta con un dispositivo que le permite adelantar ciertos episodios de su vida. Luego se da cuenta que durante los periodos que fueron “adelantados”, el siguió viviendo de una forma más mecánica y menos consciente.

En el campo de la filosofía este tema de los modos de existencia fue advertido por Gabriel_Marcel un filósofo contemporáneo, quien escribió un libro titulado “Ser o Tener”. Marcel plantea que en el mundo objetivado el Ser queda relegado a un segundo plano, pues el Ser no puede objetivarse, porque al hacerlo se convierte en Tener. La intención de Marcel en este trabajo era darle un valor a la persona por encima de las cosas.

Por su parte, el Sociólogo y Psicoanalista Erich_Fromm, insistió en este tema con un libro titulado “Tener o Ser”, donde va ligeramente un poco más allá, y propone dos modos de existencia: uno basado en el Tener, en el que el Yo se concibe como un coleccionista y poseedor de la realidad, y uno basado en el Ser, en el que el Yo se concibe como un co-participante constructivo de la realidad. Fromm destaca el concepto de proceso, actividad y movimiento como elemento propio del Ser que implica transformación y cambio. Este pensamiento se inscribe dentro de la filosofía de Heráclito y de Hegel que consideran que nada es real sino los procesos.

Lo que quiero compartir brevemente en este artículo es lo que podemos decir ahora en relación a este tema a la luz de los últimos hallazgos neurobiológicos. Y resulta que como verán es muy parecido a lo planteado en la película “Click”.

El estudio del funcionamiento del Cerebro ha puesto en evidencia que si existen dos modos de Ser. Concretamente estamos hablando de dos modos que se diferencian en la manera como es  usada la Mente y la Conciencia. Ya compartí en un artículo anterior (el-poder-de-la-mente/) una definición de la Mente que está basada en su contenido. Ahora les comparto otra definición basada en su dinámica: la Mente es un proceso que regula el flujo de energía e información que sirve de fundamento de nuestra experiencia y nuestro comportamiento. Por su parte, la Conciencia es el conocimiento que tenemos acerca de la Mente. Es decir, es el grado en que conocemos los elementos que conforman e intervienen en el flujo de energía e información en nuestra experiencia en el mundo y que sirven de base para nuestra actuación.

Un modo de experiencia podríamos denominarlo “de Sobrevivencia”. Se da cuando estamos ocupados con un objetivo, sometidos a la adversidad y la amenaza, atendiendo varias cosas a la vez, sometidos a altos niveles de estimulación, cambiando de una actividad a otra, enfocados en  hacer, sin mucho tiempo para simplemente ser, poco tiempo para la auto reflexión o para la conexión interpersonal. En este estado hay que actuar con rapidez, tomando en cuenta solo lo relevante, usando al máximo nuestra experiencia previa. Estamos enfocados en lo que buscamos o de lo que nos cuidamos, en lo que queremos o en lo que tememos. Todo lo demás es lujo!

En otro modo de experiencia (Mindful Awareness) se procede con total entrega a la experiencia, con ecuanimidad, dándose el tiempo necesario, registrando la mayor cantidad de estímulos, con apertura a lo novedoso, alerta a lo distinto, sensible a variaciones en el contexto, conciencia de múltiples perspectivas, orientado al presente.

Estos dos modos de existencia se justifican y son necesarios. La vida es un rio continuo de desafíos que hay que resolver, pero a la vez debemos saber hacer un alto y construir un cerco de protección para poder crear las condiciones que requerimos para desarrollarnos.  Durante el estado de emergencia, los niveles de cortisol se incrementan y todos los procesos de desarrollo celular se ven detenidos, para darle prioridad a los procesos fisiológicos que permiten enfrentar la crisis. Todos los recursos se orientan a superarla. La sangre se concentra en el sistema musculo esquelético, la química sanguínea se modifica para producir más energía para el sistema de locomoción. La regeneración celular se ve suspendida. Pero luego de ella, el contacto con nuestros seres queridos activa la segregación de oxcitocina, que restaura todos nuestros sistemas y modifica la actividad fisiológica y celular para la regeneración y la sanación.

Sin embargo, aunque los dos modos de existencia son necesarios, los científicos de la mente y el cerebro han señalado que cada vez las personas se encuentran sumidas en un modo de sobrevivencia en forma exagerada, mientras que cada vez el modo de Mindful Awareness  es menos frecuente  y de menor calidad.

En el modo de sobrevivencia actuamos en forma automática. Como no hay mucho tiempo para deliberar, usamos un conjunto de patrones y de hábitos conductuales, emocionales y cognitivos, como un ahorro, para economizar y no tener que pensar, de manera de actuar más rápido. Nuestra Conciencia se reduce a un mínimo. Esto quiere decir, que tenemos un bajo conocimiento de cuáles son los modelos, premisas, creencias que están operando en “nuestro software”. Asimismo, mantenemos un conocimiento mínimo de la información propioceptiva (estimulación interna del organismo). Actuamos en una forma reactiva ante las situaciones, disparando unas cadenas de cogniciones o de respuestas químicas.

En este modo predomina lo que es llamado en la moderna neurobiología top-down processing. Di una explicación detallada de cómo funciona este tipo de procesamiento en un artículo anterior (sin-palabras/). Solo recuerdo acá que su nombre se debe al hecho de que la corteza cerebral está organizada en capas superpuestas y que el producto de nuestra experiencia, es decir, nuestros aprendizajes, recuerdos, modelos, paradigmas y creencias, están conservados en las capas superiores. Entonces, este tipo de procesamiento –top-down-, es uno donde la activación sináptica fluye de las capas superiores hacia las inferiores.

Un caso extremo de top-down processing ocurre en el caso del psicótico que pierda su conexión con la realidad y sólo da veracidad a su mundo interno. Pero apartando los casos disfuncionales, este proceso ocurre en una persona normal cuando está absorto en sus pensamientos, en sus recuerdos, en sus reflexiones. Sucede mucho con personas de edad avanzada que continuamente están experimentando recuerdos que quieren compartir. Pero esto no es exclusivo de la edad. Hay ancianos muy dados al aquí-y-el-ahora, que disfrutan cada momento. Sin duda, el envejecimiento cerebral produce una mayor tendencia al top-down processing, pero no hay que perder de vista que este envejecimiento no tiene una relación uno a uno con el envejecimiento cronológico, pues hay gente que muestra signos de senilidad a los setenta y otras que nunca pierden su vitalidad y cordura.

Pero no hay que llegar al extremo de entregarse al dialogo interior (el monólogo interior), vivir en los recuerdos o el day-dreaming para hablar de un top-down processing. Este tipo de actividad invade sutilmente nuestra experiencia sensorial. Hay experimentos que han demostrado que de cada sesenta segundos la persona promedio en vigilia se distrae de los estímulos externos para atender a su propia estimulación interior,  al menos doce segundos, es decir, el veinte por ciento. Hay una amplia evidencia de que el procesamiento de los estímulos es controlado por la influencia top-down: es decir, que lejos de ser una placa fotográfica que recibe las señales externas, más bien estamos proyectamos nuestra propia película. Estamos inmersos en un condicionamiento que nos esclaviza a nuestras experiencias previas en la forma de creencias que conforman modelos de lo que es correcto e incorrecto, de lo que está bien y lo que está mal. Esta actividad no sólo se presenta en la forma de ideas, voces o cogniciones, sino que también se manifiesta en una forma preverbal, meros “signos” que evocan “paradigmas” y activan reacciones emocionales ante ciertas situaciones que disparan una serie de respuestas neurofisiológicas que predisponen, moldean y matizan a su vez nuestra experiencia perceptiva y vivencial.

Sin duda que hay situaciones en las que la actividad cerebral top-down es preferible. Tiene valor cuando actuamos tipo comando SWAT y tenemos que actuar muy rápidamente usando nuestra experiencia previa. Sin embargo, el ejercicio continuado de este tipo de actividad produce un hábito. Si la cultura, la familia, los sistemas educativos y las profesiones, fomentan este tipo de actividad mental, y si tenemos tendencias a éste (por temperamento o aprendizaje en las primeras experiencias), podemos terminar teniendo una vida gobernada por ello: siendo esclavos de creencias sin tomar conciencia de ellas, actuando en una forma reactiva sin comprender las razones subyacentes; actuando ante muchas actividades cotidianas en forma mecánica; mostrando en nuestras relaciones poca conexión y poca autenticidad.

Incluso el Flujo es un estado de conciencia que puede producirse como una variación de un top-down processing. El Flujo (Csikszentmihalyi, cgu.edu/pages/1871.asp) es una actividad altamente satisfactoria que se produce cuando estamos frente a un alto desafío, pero tenemos las competencias necesarias para superarlo, y se caracteriza porque estamos inmersos en la experiencia; puede que en el flujo nos perdamos en sensaciones o pensamientos que “nos llevan”, quedando volcados dentro de la automaticidad de esa corriente.

En cambio, el estado de Mindful Awareness requiere de apertura, de una conciencia y una atención deliberadas, de un ser-en-el-tiempo, de un conocimiento de si-mismo que discurre entre dos puntos del tiempo, y que por tanto contiene el concepto de “duración”. Henri_Bergson decía que la “duración”, es decir, el tiempo real, es vivido-por-una-Conciencia. Ello nos da una la impresión de estar viviendo a cada minuto, a cada hora, en el sentido que intuyo quisieron dar con el título del Film The Hours, con una clara connotación existencialista.  En este Film es evidente como los personajes están ansiosos, no están en paz, viven con agonía el paso de las horas, son presa de una insatisfacción interior que les lleva a estar absortos en su propia corriente de pensamiento, la cual aún siendo sólo un aspecto de la realidad, captura y secuestra su atención total y les priva de vivir el momento presente a plenitud.

Esta Conciencia ampliada que se produce en el Mindful Awareness permite la Reflexión, la observación de nuestros puntos de partida, de nuestra meta cognición y meta humor, es decir, la posibilidad de ir más allá de si mismo para tomar conciencia de lo que se piensa y del punto de partida emocional que se tiene, explorando como éstos inciden en la propia experiencia, de manera que al colocarnos como Observador los podemos decodificar, disolver y desmontar haciendo que pierdan su “solidez”. Siguiendo la distinción que hace Marcel en su obra “Journal Metaphysique”, no se trata de la reflexión como proceso de pensamiento en torno a las cosas y sus abstracciones, es decir, respecto al mundo objetivo, que Marcel denomina Reflexión Primaria, sino la que el denomina Reflexión Secundaria, que es la que se torna hacia el “sí mismo”  y se ocupa de aquellos aspectos de la existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, permitiendo la contemplación de los grandes misterios de la vida y proporcionando una suerte de sabiduría que no puede ser verificada mediante procedimientos científicos, pero que ilumina nuestras vidas y las de los que nos rodean.

Este modo de funcionamiento cerebral tiene menos fama. Deja menos evidencia de su actuación en la Cultura. Deja menos rastro. Es menos rimbombante, con menos platillos y aplausos. Es el simple Ser, el simple existir con una Conciencia Ampliada. No necesariamente ocurre cuando nos dedicamos a una actividad tipicamente contemplativa. Puede presentarse cuando experimentamos los sabores de una comida apetitosa, cuando jugamos con nuestros hijos sus juegos preferidos y tenemos contacto físico con ellos, en la intimidad y en la mirada profunda, al cocinar entretenidamente, al apreciar un lugar o situación novedosa, al apreciar una buena música, una buena película, una obra de arte o la sencillez radiante de la naturaleza, al experimentar el silencio de la madrugada, al escuchar los primeros sonidos del amanecer, al sentir el agua fresca de una fuente natural en nuestra piel, al mirar el cielo acostados en una planicie en una noche estrellada, al tener un intercambio auténtico con otra persona.

Daniel Siegel (drdansiegel.com/about/biography/), denomina la aproximación al mundo asociada con el Mindful Awareness con las siglas COAL (curiosity, openeness, acceptance and love). Neurobiológicamente predomina en ésta conciencia el bottom-up proccessing. Esto implica el procesamiento de la experiencia directa sin la intermediación de moldes, preconcepciones o juicios, a la vez que se tiene conocimiento de otros elementos que afectan o inciden sobre la Mente. Esta experiencia es capaz de disolver la influencia top-down de la corteza cerebral, desacoplar el automatismo, implica deconstruir la experiencia en el sentido que Jacques_Derrida lo propone.

Cuando la mente se deja llevar por reacciones pre-concebidas (cognitivas o emocionales), se produce una tensión entre “lo que es” y “lo que debería ser”, que deriva en estrés, resentimiento, amargura y sufrimiento. Esas ideas preconcebidas y esas disposiciones afectivas y emocionales que conforman la base de nuestro Mood de fondo, están empotrados en el marco de nuestra percepción y operan de una manera sigilosa, automática, fuera de nuestra Conciencia (de nuestro conocimiento), influyendo de una manera muy dominante en nuestra Mente. El Mindful Awareness -dice Siegel- hace posible el discernimiento, el Insight, de que somos una entidad separada de la Mente, permitiendo una desidentificación de nosotros con respecto a nuestros pensamientos y emociones, reconociéndolos como una mera actividad fisico-química y bioeléctrica del “Avatar” que usamos en este plano espacio-temporal, producto del aprendizaje, de nuestra historia, de nuestra experiencia, parte de nuestro Yo Autobiográfico y Referencial. Pero este Yo, no conforma nuestra dimension esencial, nuestro Ser permanente, nuestro Yo Trascendente, Yo Superior o Self.

En la Conciencia ampliada (Mindful Awareness) hay conocimiento de la naturaleza de nuestra Mente, de cómo opera y de cómo nos afecta, en ella estamos más prevenidos de no dejarnos llevar por estas visiones parciales y fraccionadas que no resistirían un análisis de fondo si lo colocáramos a la Luz, es un estado más flexible que puede tomar información (podemos tener conocimiento) de todas las fuentes posibles y no de una o dos solamente. Estas fuentes posibles de información para la Conciencia que componen la Mente son: 1) el mundo exterior a través de los Cinco Sentidos, 2) el 6to Sentido, que es el mundo Somático que se basa en la información priopioceptiva, 3) el 7mo Sentido que es el mundo mental nuestro y de los otros, es decir los pensamientos, sentimientos, intensiones, actitudes, imágenes, esperanzas y sueños, tanto de nosotros como de los demás, que están participando en un momento dado en una situación y, 4) el 8vo Sentido, que es el mundo relacional, y que da cuenta de como sentimos que somos sentidos por el otro, es decir, de la conexión y Resonancia que establecemos con el otro. En la Conciencia reducida (de Sobrevivencia) se toma una información restringida basada en sólo algunos de estos elementos sin un conocimiento pleno de cuál es el elemento que incide y de la forma en que lo hace.

De todo este potencial informativo podemos tener conocimiento (Conciencia), en la medida que podemos ubicar nuestra atención en cada uno de estas corrientes sin quedarnos atados a ninguna de ellas, podemos observar, conceptualizar y crear un saber de esta experiencia: hay mayor espacio en la Atención y mayor flexibilidad para dirigirse a cada uno de estos elementos sin quedarse fijado a alguno de ellos. Este proceso, al estar basado en las fuentes informativas, es un bottom-top processing. Pero si la Mente, es decir, el 7mo Sentido, esto es los pensamientos, sentimientos, intensiones, actitudes, operan de una forma inconsciente, fuera de nuestro conocimiento, en forma colapsada y sigilosa invaden la experiencia de los cinco Sentidos, contaminan la Conciencia procediendo de una forma prejuiciada dando paso a un procesamiento top-down.

La posibilidad de alternar, armonizar y flexibilizar a) la atención para conocer los diferentes canales informativos de la Conciencia, b) los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, c) los centros egocéntricos y alocéntricos del cerebro, d) la actuación balanceada del paleoencéfalo (Tallo Cerebral), el mesencéfalo (Cerebro Limbico) y el neoencéfalo (Corteza Cerebral), así como el procesamiento  bottom-up y top-down, desarrollan nuestro Yo Trascendente, que es el Ser no objetivado del que habla Marcel, el Yo Trascendente de Frankl, el Self de Jung, nuestra dimensión de Ser que es capaz de Discernimiento, de producir Sabiduría, Reflexión Secundaria y Resonancia, es decir, conexión, empatía, compasión y sentido de unidad con los otros.

Por el contrario, concentrar la atención en un campo reducido de la Mente que excluye de la Conciencia aspectos relevantes en la interacción con la situación, el predominio de un hemisferio cerebral, la activación mayoritaria de los centros egocéntricos del Cerebro, la actuación autónoma del Cerebro Límbico sobre el comportamiento y el predominio de la actividad cortical top-down, activan el Yo Autobiográfico, que es el tipo de Ser basado en la memoria y en las experiencias.

El fundamento neurobiológico del Mindful Awareness es la Memoria de Trabajo ubicada en el Lóbulo frontal. Allí es donde radica la posibilidad de “mirar las cosas desde el Balcón”.

En las palabras de Kabat-Zinn (umassmed.edu/Content.aspx?id=43102) desarrollar una mente conciente (Mindful Awarness) es como crear una realidad ortogonal, es decir, una que intersecta en 90 grados y es completamente independiente de la realidad “dada” por el automatismo. Es como virar hacia una cuarta dimensión, en el tono que intentó Bergson cuando se propuso integrar las nociones de la física a su filosofía.

Aunque la actividad bottom-up es lograda a través del balance adecuado entre los Ocho Sentidos, la evidencia experimental sugiere que una forma rápida de iniciarla en un momento dado es comenzar prestando atención al cuerpo (6to Sentido). Y la forma más sencilla de hacer esto es concentrándonos en nuestra respiración y alternar con la información sensorial, provocando calma, consuelo, sosiego, serenidad, paz, Aceptación, sintonizando y resonando con nuestro interior y con el mundo. Tal como lo hacían nuestros padres (o cuidadores) cuando estábamos chicos y querían sacarnos de un estado de irritabilidad a uno de serenidad.

Ahora bien, las investigaciones han puesto en evidencia que el Mindful Awareness puede ser visto como un estado temporal, pero que también se puede hablar de un Rasgo de Personalidad estable. O sea, como una manera estable y permanente de Ser, de actuar, de comportarnos, que consiste en mirar las cosas con calma, tener paz y tranquilidad ante los problemas, escuchar y calmarse cuando las cosas no van bien, dejar pasar las malas experiencias y recuperarse rápidamente de los traspies, no quejarse y echar la culpa a otros, tener paciencia, encontrar perspectivas positivas que den un sentido a las situaciones difíciles, ser capaz de genenar emociones positivas y relacionarse en forma constructiva y auténtica con los otros. De hecho, Siegel y otros autores proponen que el entrenamiento en Mindful Awareness es una forma concreta de desarrollar la Resiliencia, pues ésta implica el mantenimiento de altos niveles de afectos positivos y bienestar al encarar la adversidad de tal manera que los afectos negativos sean de menor intensidad o pasen más rápidamente, y el Mindful Awareness justamente contribuye a ello: al reducir la actividad top-down se disuelven los juicios y evaluaciones que hacemos continuamente de la vida y que son fuente de sufrimiento, insatisfacción e infelicidad. Ello nos permite disfrutar más el presente con Aceptación, aumentando nuestras posibilidades de experimentar afectos positivos. A la vez, al manejar una Atención flexible que no se detenga en ninguna fuente de información de la Conciencia, es posible que ésta se mueva libremente entre ellas, lo cual hace más fácil despegarse de las emociones negativas.

El tipo de experiencia que la persona tuvo en su niñez, específicamente si tuvo suficiente sensación de seguridad, estabilidad y amor, es clave para explicar el desarrollo de la región pre-frontal media de la corteza cerebral, la cual se ha encontrado tiene siete funciones: regulación del cuerpo, comunicación sintonizada, balance emocional, flexibilidad de respuesta, empatía, conciencia de auto conocimiento y modulación del miedo. Se ha encontrado que el entrenamiento en Mindful Awareness produce una mayor densidad en esta zona y una mayor activación de ella.

La seguridad, estabilidad y amor recibidos en la niñez temprana en contraste con las situaciones de amenaza, inestabilidad y pérdida, configuraron en nuestro cerebro nuestras tendencias hacia la Aproximación y el Retiro. La Aproximación nos lleva a la exploración, la participación y la interacción. El Retiro nos aleja de las experiencias y nos desinvolucra de las interacciones. En general, la Aproximación se da cuando nos sentimos seguros y el retiro cuando percibimos una amenaza. La persona que recibió seguridad, estabilidad y amor, y enfrentó de manera dosificada situaciones de riesgo y amenaza, fue capaz de aprender a enfrentar amenazas con Aproximación. Es decir, tiene menos o ningún miedo ante situaciones riesgosas, lo que le permite acercarse con Aproximación y apertura a ellas.

El Mindful Awareness permite enfrentar eventos negativos con una mentalidad de Aproximación, más que de Retiro, permitiendo la ecuanimidad. De esta manera, afectos negativos ante la adversidad son remplazados por un sentido de desafío, de logro, de control y dominio, disminuyendo la reactividad y el comportamiento automático, tomando en consideración todos los Sentidos, ampliando la Conciencia y posibilitando una Meta Conciencia, es decir, una conciencia de la conciencia, que es la esencia de la Reflexión, sin perder la conexión con el otro, sino más bien produciendo Resonancia.

Si no tuvimos una crianza basada en la estabilidad, la seguridad y el amor, podemos sustituirlo en la Adultez, comportándonos como nuestros propios Padres, proporcionándonos situaciones de quietud reparadora basadas en la respiración y la sintonía interior, así como de conciencia corporal. Las investigaciones demuestran que el auto entrenamiento en Mindful Awareness permite el desarrollo de la región prefrontal media, y esta es clave para la Resiliencia. Es decir que, un Adulto que practica en forma continuada el Mindful Awareness, activa y aumenta la densidad de la zona prefontal media de la corteza cerebral, desarrollando así la capacidad de Resiliencia, de la misma forma que ocurre cuando un padre (o cuidador) continua y repetidamente calma al niño. De manera que este entrenamiento en mindful awareness, es una forma de darnos atención y cuidado a nosotros mismos, de darnos amor, seguridad y consuelo. Es como si fuésemos nuestros propios Padres, haciendo un alto en el camino para proporcionarnos la sensación de que todo va a estar bien; deternernos unos minutos para contagiarnos con la convicción de que sí vamos a poder salir adelante y superar los obstáculos que enfrentamos; que después de la pausa vamos a volver a empezar, con fuerza redoblada, a enfrentar los desafíos diarios, dedicando unos minutos para hacer un cerco y experimentar la paz, la tranquilidad, la conexión con nuestro interior, con nuestra mente, con nuestro cuerpo, con la Humanidad, con la Naturaleza, con el Planeta y con el Universo como un Todo.

Quiero concluir este artículo con una cita de Albert Einstein en una de sus cartas:

“Un Ser Humano es parte de un todo llamado Universo… (que) se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, una especie de engaño óptico de la conciencia. Este engaño es una clase de prisión para nosotros, restringiéndonos a nuestros deseos personales y afecciones por unas pocas personas cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar todas las criaturas y la naturaleza completa en su belleza. Aunque nadie es capaz de lograr esto completamente, esto es parte de una liberación y una fundación de la seguridad interna”.

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Cuando pregunto que es un problema en cursos, intervenciones o con mis clientes de asesoramiento, generalmente a la gran mayoría le disgusta un poco la pregunta. Es como si fuera algo muy obvio que, por convención, todos asumimos que entendemos pero que pocas veces se detiene alguien a reflexionar.

Seguro Usted ya ha leído o escuchado que los problemas no existen de por si. Y aunque suene a un lugar común, es necesario dejar en claro que los problemas los construimos o inventamos nosotros, pues sólo son posibles a través de nuestra percepción e interpretación. Es decir, que sólo son posibles en nuestra interacción con la realidad, ante la cual, como intérpretes, usamos códigos, filtros y paradigmas que parten de nuestra propia naturaleza y antecedentes.

Lo que existen son los eventos y las situaciones. Si una situación ocurre tal y como esperamos que ocurra, no la consideramos problema. Una situación es considerada como problema cuando discrepa de nuestra apreciación de cómo debería ser. Es decir, hay una cierta disposición nuestra que nos predispone de alguna manera a evaluar y comparar si lo que está delante de nosotros se ajusta a lo que debería ser. O sea que para que haya un problema tiene que haber unos estándares en la mente del perceptor y una realidad que es contrastada con respecto a esos estándares.

Para un gerente de ventas, su expectativa o estándar interno es que las ventas marchen bien, es decir, que los esfuerzos de ventas de sus colaboradores, junto con todo el esfuerzo y el apoyo de mercadeo, rinda sus frutos y se materialice en un comportamiento, al menos dentro de lo esperado o mejor. De manera que si el hace una revisión de las ventas y hace un breve pronóstico de cómo va a cerrar el mes y los resultados se encuentran igual o mejor al presupuesto de ventas, entonces no hay “problema”. Eso quiere decir, que está haciendo su trabajo bien y que está muy justificado lo que le pagan.

Pero si la situación es contraria, si las ventas disminuyen, entonces hay un “problema” que debe resolver. Un gerente de ventas exitoso llevará a cabo un conjunto de acciones que van a lograr un resultado muy positivo en las ventas. Pero si hay situaciones externas imprevistas que produzcan algún revés, es igualmente exitoso si sabe que acciones correctivas va a emprender para revertir la situación.

De manera que nuestras competencias nos permiten interactuar con la realidad de manera de aumentar la probabilidad de que las situaciones se asemejen a las expectativas que tenemos, así como para revertir desviaciones negativas que se produzcan. En general, estas desviaciones están más o menos previstas dentro de un cierto rango de posibles situaciones inesperadas. Es decir, hay un factor de complejidad ambiental que regula el grado de dificultad de los problemas. De manera que en la medida que aumenta el nivel de complejidad ambiental, disminuye la estabilidad del entorno, entran otras variables en juego en la dinámica de los acontecimientos. Y cuando aumenta el nivel de entropía social, el resultado es que situaciones que antes no eran problema para los individuos, comienzan a figurar como problemas, y problemas que antes se podían revertir de ciertas maneras, ahora son más refractarios.

Esto me permite distinguir entre problemas ordinarios y problemas extraordinarios. En la realidad los problemas no son exactamente de una u otra categoría, sino en algún punto en un continuo que oscila entre los dos extremos.

Está claro que esta clasificación, así como la definición de problema, no es posible separarla en forma objetiva e impersonal de los actores, sino que necesariamente lo son para un actor en particular. Es decir, hacer un presupuesto y una campaña de ventas es un problema ordinario para una persona con experiencia en ventas, mientras que para alguien que no tiene esta experiencia es un problema extraordinario.

La forma de relacionarnos con los problemas define las soluciones posibles. De este conjunto posible que se nos presenta, elegimos una. Sobre esta base tomamos una decisión y como producto de esta elección se construyen nuevas situaciones, en el mismo tenor de lo que venía sucediendo o en otra dirección completamente nueva.

Es una premisa de todo este análisis que estamos en un universo causal, es decir, que los acontecimientos o situaciones son el producto de un conjunto de situaciones precedentes, de manera que si ejercemos determinadas acciones, están constituyen las condiciones precedentes de unas condiciones posteriores. Y así sucesivamente. De manera que la realidad es un flujo continuo y progresivo de causas y efectos, sobre la cual podemos incidir.

Cuando las personas tienen un cierto grado de incidencia sobre la marcha de los acontecimientos sabemos que tiene cierto grado de poder o control. Si se trata de problemas regulares y ordinarios, aun así, si la persona logra garantizar un determinado resultado en función de algunas expectativas, eso es valorado por todos nosotros y por las organizaciones. Máxime si una persona al enfrentar mayor complejidad logra también “salir de la crisis” hacer un viraje de los acontecimientos, resurgir de una tendencia negativa, entonces nos parece de mucho mayor valor.

Hablando ahora de los estados de conciencia asociados con estas situaciones, al menos en forma muy general, me permito distinguir tres grandes disposiciones.

Cuando una persona no tiene que hacer mayores esfuerzos para lograr resultados exitosos, adopta una actitud segura, firme, posiblemente anquilosada y resistente a otras opiniones, convencido de que lo que piensa y hace le basta para lograr lo que desea. En esa condición la persona tiene un estado de conciencia muy rígido.

Al incrementarse el nivel de complejidad y desafío, la persona se ve en la necesidad de movilizar sus recursos. Si logra enfrentar el desafío exitosamente, esta persona está en una zona de estrés funcional. Usa sus recursos en forma óptima y se siente satisfecho consigo mismo. Crea un ambiente positivo a su alrededor. El estado de conciencia que predomina, sería el de fluidez y asume su situación con pasión (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/08/01/obsesion-o-pasion/)

Cuando una persona se enfrenta a circunstancias fuera de sus parámetros y estándares y no logra incidir sobre ellas, entra en un estado de estrés disfuncional. El nivel de exigencia y de complejidad, supera sus recursos. Entonces la persona entra en un estado de agitación. Se siente incomodo, predominan las emociones negativas y puede crear a su alrededor un ambiente negativo. En mi artículo El antídoto de la muerte! detallo los terribles efectos del estrés crónico que conforman un cocktail mortal cuyo único antídoto es la oxitocina (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/05/01/el-antidoto-de-la-muerte/), la cual es producida por la sensación de bienestar que se produce internamente al usar técnicas de afrontamiento eficaces (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/05/18/estrategias-de-afrontamiento-del-estres/)

Si en una empresa o país determinado comienza a aumentar la complejidad, esto quiere decir, que la proporción de problemas extraordinarios sobre ordinarios aumenta, esto implica que la probabilidad de que las situaciones se “vayan de las manos” se vea incrementada, entonces aumenta la probabilidad de falla, y con ella, el nivel de agitación de los actores, lo que hace muy probable que aumente el nivel de conflictividad del sistema. Los actores comienzan a culpabilizarse y a “salvar su pellejo”. Esto fue estudiado ampliamente por Chris Argyris, quien propuso una metodología para desmontarlo y facilitar el aprendizaje, tema que luego fue profundizado por Peter Senge.

Al desplegar acciones que antes tenían éxito, pero que ahora no, los actores comienzan a entrar en un estado de “quiebre” en el que sus modelos mentales requieren una mejora para poder predecir los acontecimientos. Es muy común por cierto que cuando aumenta la complejidad, muchas personas dan las mismas respuestas que antes eran útiles pero que ahora no son eficaces, cosa que suelo demostrar y explicar en mis cursos y que encuentra explicación en el funcionamiento del cerebro.

En situaciones de estabilidad, con leves variaciones de complejidad, una persona con altas competencias técnicas y un nivel aceptable de inteligencia emocional, puede sobresalir fácilmente. Pero en situaciones de gran complejidad continuada, se invierte la proporción para poder sobresalir e incluso para mantenerse; hace falta una alta dosis de inteligencia emocional, con un nivel aceptable de competencias técnicas.

La inteligencia emocional se define en forma típica como la capacidad de reconocer, controlar y usar las emociones, consigo mismo y en las relaciones. A pesar de la importancia de esta competencia personal, la mayoría de las empresas no hace un particular esfuerzo por medir o evaluar este rasgo, dando mucha importancia a la actuación de la persona en otros cargos como predictor de éxito. Pero es cada vez más evidente que la complejidad del entorno hace difícil la extrapolación y generalización de experiencias exitosas.

La inteligencia emocional incluye rasgos y habilidades que se pueden modificar y mejorar tras un programa sistemático. Por ello, cada vez recibo más invitaciones para dictar charlas, cursos y talleres, para participar en diplomados o para asesorar el diseño de programas.

Está claro que no se van a cambiar los niveles de inteligencia emocional de un día para otro. Pero un taller puede ayudar a comprender el funcionamiento de las emociones, su incidencia en la solución de problemas, el efecto de su adecuada administración en el bienestar y la relevancia en las relaciones y el liderazgo, la comunicación y la solución de conflictos.

Conocer en qué consiste la inteligencia emocional nos puede ayudar a evaluar nuestras fortalezas y debilidades y a establecer para nosotros un programa de mejoramiento personal. A través de un asesoramiento personal, también ayudo a mis clientes individuales a mejorar su desempeño.

A pesar que estos conceptos se han hecho populares desde los ochenta, me he dado cuenta en mi actividad profesional que hay mucho desconocimiento sobre este concepto, en qué consiste, sobre conocimientos básicos de psicología y de las estrategias de manejo de emociones y afrontamiento del estrés.

La inteligencia emocional incluye al menos cuatro dimensiones. Por una parte está la medida que la persona puede tener un nivel de bienestar satisfactorio. Por otra parte, cuan exitosa es la persona en limitar su comportamiento impulsivo. Por otra parte, el espectro emocional que la persona reconoce y domina. Por último, como la persona incorpora las emociones en sus relaciones e interacciones.

Ahora bien, en tiempos de crisis no basta ni siquiera con la inteligencia emocional; hace falta inteligencia espiritual.  En un artículo pasado traté este tema de la inteligencia espiritual (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/12/02/inteligencia-espiritual/) y me gustaría retomarlo nuevamente al final de este artículo, con la idea de continuar la idea en uno posterior.

Cuando menciono este tema de inteligencia espiritual, muchas personas creen que se trata de rezar, ser buena gente, o hablar de conceptos esotéricos. Pero este concepto no tiene nada que ver con esto.

Me interesé en este tema desde hace unos años y veo que hay un esfuerzo serio de medición y de investigación. Encontré un instrumento de medición que cuenta con estudios de confiabilidad y validez y le pedí permiso al autor para traducirlo, con la intención de usarlo eventualmente en una investigación que sueño poder llevar a cabo.

Está claro que cuando las personas enfrentan crisis, pueden terminar en alguno de dos finales; sea que se ven derrotadas finalmente y terminan doblegándose y disminuyéndose hasta morir, o más bien se crecen y consolidan en un nivel superior. La hipótesis que tengo es que las personas que logran superar las crisis, que muestran resiliencia, que se crecen luego de la adversidad, terminan por elevar su inteligencia espiritual.

La inteligencia espiritual está conformada por cuatro factores:

1)    Pensamiento critico existencial: es la capacidad de cuestionar las percepciones e interpretaciones de los acontecimientos e intentar varias posibilidades.

2)    Producción de significado personal. Es la capacidad de encontrar significado en los acontecimientos vividos.

3)    Sentido trascendente. Capacidad de percibir cualidades no materiales de la existencia.

4)    Expansión del estado de conciencia. Capacidad de producir estados de conciencia más elevados que los que se producen ordinariamente por las circunstancias de la vida.

Pienso comentar más sobre esto luego, sin embargo me parece que sólo en los nombres de estos factores ya puede Usted deducir que tipo de ejercicios personales pudiera hacer para aprovechar las crisis que se le presenten como una oportunidad de mejorar su inteligencia espiritual y engrosar las filas de los que superan la adversidad!

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