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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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corazon y cerebroMe ha parecido útil compartir en esta oportunidad información básica sobre los Afectos, al igual que suelo hacerlo en mis charlas, talleres, cursos y seminarios, así como también en mi consulta privada, ya que me parece clave para conocernos más a nosotros mismos y a los demás. Esto lo hago como parte de la labor de divulgación que he venido realizando en los últimos cinco años a través de este Blog, como expresión de mi interés por hacer una contribución positiva que redunde en la calidad de vida de las personas desde la psicología.

En la Psicología se entiende por Afecto, a las emociones y estados de ánimo que expresa una persona en su relación con el mundo. Así como en una pieza musical podemos distinguir entre la melodía, la armonía y el ritmo, en nuestra relación con el mundo podemos distinguir entre nuestros comportamientos, nuestros pensamientos y nuestros afectos. A modo de ejemplo, podría decirse que está lo que hacemos, el por qué o para qué lo hacemos, y el cómo lo hacemos, con que actitud lo hacemos. Un mismo acto puede ser muy diferente dependiendo de las intenciones con que se haga, es decir, dependiendo del “pensamiento”. Igualmente, podemos hacer algo con esmero o de mala gana. Y esto último viene a hablarnos de lo afectivo.

De manera que entendiendo esto ya podemos ver como es el afecto nuestro en estos momentos ¿Estamos contentos? ¿Agradados? O más bien ¿Tristes? ¿Animados y energizados? ¿o más bien aletargados? ¿Y qué podemos ver en los demás? Podemos ver la expresión de su rostro, podemos ver la forma como hablan, como gesticulan. Y a partir de allí formarnos una idea de cómo anda su afectividad en ese momento.

En los afectos es posible distinguir dos cualidades, que son la Intensidad y la Valencia. Hay afectos más intensos y otros más leves, lo cual es fácil de entender. Por otra parte, los afectos pueden diferenciarse por su valencia. Y en este sentido se les llama Positivos o Negativos, en función de cuan agradables o placenteros resultan. Pero esto no quiere decir que sean buenos o malos, o que hay unos que vale la pena tener y otros que hay que evitar. Todos son parte de la vida y cada uno tiene una función que jugar, de una manera funcional y balanceada claro está.

Si bien la afectividad está bastante ligada a las situaciones que vivimos, el hecho de que experimentemos ciertos afectos en determinada intensidad también depende de nuestra personalidad. Es decir, hay factores situacionales y otros más permanentes de carácter más estructural. A su vez, en la personalidad podemos distinguir entre lo que es el carácter, que es la parte aprendida y moldeada, desde las primeras experiencias y a lo largo de la vida. Y el temperamento, que es el componente más constitucional y genético. Por ejemplo, el ser temeroso o tímido, o el ser arriesgado y seguro, en general es algo aprendido. Pero el ser activo o más tranquilo es algo más temperamental. La tipología de Hipócrates es la más antigua para clasificar los tipos temperamentales. Hoy en día es bastante popular en el mundo empresarial usar un test llamado DICS para medir temperamento. También es común el MBTI o más conocido como Myerss-Briggs, que es un test basado en buen parte en un modelo del Psicólogo Suizo Carl Jung.

Sea por factores constitucionales y biológicos, o sea por aprendizaje, tenemos todos lo que se conoce como Disposición Afectiva, de la cual hablé en otro artículo de este Blog. Y en ella es posible distinguir la Disposición Afectiva Positiva y Negativa. La DAP es la tendencia de una persona a experimentar afectos positivos, la cual puede ser baja o alta. Por otra parte y en forma independiente, la DAN es la tendencia a experimentar afectos negativos, que también puede ser baja o alta. De manera que aquí tenemos otra tipología de cuatro cuadrantes.

La Afectividad de una persona en un momento dado puede calificarse de acuerdo a la variedad e intensidad de los afectos mostrados. Lo que llamamos afectividad “normal”, se ubica en un amplio rango de posibilidades. Desde la persona más pausada y serena hasta la persona más apasionada. Sin embargo, aparte de las diferencias individuales, vale la pena distinguir algunos casos específicos. Por un lado está la afectividad aplanada, la cual se caracteriza por su monotonía, neutralidad y lentitud. Puede ser una manera de ser, pero también pudiera indicar melancolía, que la persona está usando alguna medicación psicotrópica o que tiene alguna alteración de sus afectos. En el otro extremo encontraríamos a la afectividad lábil, caracterizada por variaciones rápidas con intensidades extremas. Como en el caso anterior puede ser simplemente una forma de ser, que la persona está expuesta a situaciones novedosas y fuera de lo común, o un signo de inestabilidad causada por una transición de vida o asuntos no resueltos. También está la afectividad inapropiada o bizarra, la cual se caracteriza por falta de adecuación con la situación ya sea en intensidad o valencia. Como en el caso anterior puede indicarnos que la persona está afectada de alguna manera.

Por otra parte está lo que se conoce como afectividad restringida, que se circunscribe a mostrar poca variedad y baja intensidad. Esto puede ser deliberado o espontáneo. Es deliberado cuando las Reglas Emocionales (Display rules) del contexto exigen de la persona un control voluntario de ciertas emociones para moderar u ocultar su expresión. Esto puede ser porque la persona actúa en representación de una institución o de un rol específico. En ese caso, nos damos cuenta que la persona es muy “formal”, “distante”, “artificial”. Puede parecernos que no es natural e incluso puede causar cierta desconfianza.

La afectividad restringida también puede tener un carácter espontáneo como consecuencia de las situaciones vividas recientemente. Es decir, una persona que ha estado muy presionada, con muchas emociones intensas, con estrés, ha dormido pocas horas y se ha enfrentado a situaciones muy apremiantes, exigentes o duras. Y ¿cómo lo encontramos al final del día? Si somos cercanos lo más seguro es que nos cuente pero si no lo somos y asistimos a una reunión y está a nuestro lado, observamos que es una persona ausente, que habla lo mínimo necesario y de una forma bastante neutra. Esta afectividad también se denomina afectividad embotada.

En el lenguaje clínico se suele usar la raíz latina Timia para referirse a la afectividad. Clínicamente es importante distinguir en un paciente si lo que nos dice nos Resuena. Por ejemplo, nos habla de su pesar y entonces se entristece y llora, de manera que sentimos que si nos pasara eso nos sentiríamos más o menos igual. Si nos toca así, entonces a esto se le llama Ecotimia. O sea que la afectividad de la persona se contagia fácilmente. Y eso es un buen signo. Por otra parte, lo contrario es la Anecotimia, es decir, no nos resuena la afectividad de la persona. El término Resonancia ha salido del entorno clínico. Es un sinónimo de contagio. El psicólogo Richard Boyatzis escribió un libro El Líder Resonante, para referirse a la importancia que tiene esta cualidad en el liderazgo. Por otra parte, está lo que se conoce como Alexitimia, que viene a ser como una desconexión de la persona de su emocionalidad, de manera que no sabe reconocer sus emociones.

Aunque el término Inteligencia Emocional se asocia con Daniel Goleman, el modelo más robusto fue desarrollado por Peter Salovey y John Mayer en los ochenta. Goleman popularizó este tema en los noventa y fue un best-seller con su libro del mismo nombre. A finales de esa década propuso su modelo en Emotional inteligence at work. También hay otro modelo conocido que es el de Baron. Aunque hay diferencias entre los modelos, todos coinciden en que se trata de un constructo multifactorial, es decir, que se compone de varias “habilidades”. Todos están de acuerdo en que incluye la capacidad de reconocer, comprender, expresar y regular las emociones.

Las psicopatologías pueden verse en buena medida como dificultades para manejar ciertos afectos. Si bien reconozco que hay psicopatologías delimitadas y definidas por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en mi experiencia eso que llamamos “normal” no existe del todo. Mucha gente que se considera o es considerada “normal” o “saludable psicológicamente”, puede beneficiarse de la psicología mejorando su “inteligencia emocional”, sin padecer necesariamente de un trastorno psicológico. Por otra parte, muchas personas que padecen de algún trastorno psicológico son “normales” en muchos ámbitos de su vida. Se suelen estigmatizar a las personas que requieren de ayuda psicológica. La gente rehúye de beneficiarse de un psicólogo. Muchos piensan que no van al psicólogo por que no están “locos”. No es el objetivo de este artículo, pero he visto que hay muchos prejuicios sobre este tema, y que sería útil liberarlos para mejorar la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional tiene varios frentes. Es decir, caminos para desarrollarla, aspectos para mejorar. Pero uno crucial es la regulación afectiva. Muchos de nosotros, y me incluyo porque soy un ser humano que sufre y padece como cualquier otro, siempre podemos mejorar en nuestra regulación afectiva. Su mejora puede ayudarnos a aumentar nuestro bienestar emocional, que es un componente clave del bienestar subjetivo y este, a su vez, de la felicidad.

En material de regulación afectiva hay mucho que se puede lograr a través de la educación. Es lo que se conoce como psicoeducación. Lo hago en mis talleres, charlas y conversatorios en empresas. Lo hago en mis cursos en universidades y centros de formación gerencial. Lo hago en este blog al escribir muchos de mis artículos. También lo hago en parte y a veces con mis consultantes de coaching o psicoterapia. El mero conocimiento puede ser de mucha ayuda. Pero, hay un Pero aquí. Esto puede no ser suficiente.

Sé que hay muchas personas que cuando reciben esta información pueden cambiar su actitud y comenzar a experimentar la vida de una forma diferente. Pero también sé que en ciertos casos, pasado un tiempo puede que la persona experimente emociones muy intensas, tenga reacciones inesperadas, se sienta abrumada por sus emociones o sea presa de un estado de ánimo “bajo”.

En algunos artículos publicados con anterioridad he advertido de los riesgos que representa no tener una regulación adecuada de nuestra afectividad. Además de los efectos en la salud, en el bienestar emocional, en las relaciones y en nuestro desempeño, el más grave riesgo es que puede afectar nuestro Self (nuestro yo interior, nuestra esencia, el sí mismo). He desarrollado la idea antes de que debemos aprender a separar “lo-que-somos”, del “como-estamos”, es decir, el Self de los “yo-circunstanciales”. Es decir, que el Self puede quedar secuestrado por la vida afectiva. Esto es, que la persona “tomada” por ciertas emociones o estados de ánimo, pudiera actuar en contra de su misión de vida, de su propósito. O hacer desperdicio de sus cualidades y talentos. Sin tener una psicopatología en particular y aun siendo “normal”.

A pesar de lo importante de la afectividad en nuestra vida y de la comprobación que estoy seguro muchos han hecho de que algunas veces no se cambia la inteligencia emocional solo tomando un curso o leyendo un libro, son muy pocas las personas que se atreven y se comprometen a ir a la consulta psicológica con la intención de mejorar su regulación afectiva. Es lamentable que muchas personas prefieran ir a otros profesionales que por muchas cualidades y buenas intenciones que puedan tener no están preparados para trabajar esto de una manera adecuada. Yo he invertido años de mi vida a estudiar y practicar estas cosas y considero que soy una mejor opción para quien quiera realmente producir cambios en su vida. Por ello, este año me he comprometido a orientar sobre esta necesidad en mis escritos y presentaciones públicas de una forma más directa. Porque estoy convencido de que si se pueden lograr cambios efectivos en el consultorio.

Quiero dejar claro en este artículo que el hecho que podamos mejorar nuestra regulación afectiva no quiere decir que tengamos un “problema” psicológico necesariamente. Si se siente identificado con algunas de las situaciones que enumero a continuación, le invito a tomar unas sesiones conmigo para un entrenamiento personalizado en Gerencia de los Afectos.

Signos que indican que debe mejorarse la Gerencia Afectiva:

  • Experimentar cierto afecto en forma recurrente con una intensidad elevada
  • Al tener ciertos episodios emocionales queda turbado, desorientado y confundido
  • Dificultad para recuperarse de los “bajones”
  • Dificultad para detener ciertos afectos una vez que se experimentan
  • Al experimentar ciertos afectos se “mete en problemas”
  • Se siente continuamente culpable, avergonzado, se odia a si mismo
  • Continuamente resentido
  • Hace daño a otros sin querer
  • Problemas recurrentes con el estado de ánimo
  • Se ha hecho solidario con vivir intensamente ciertos afectos
  • Un afecto ha pasado a formar parte de un estilo de vida
  • Dificultad para experimentar ciertos afectos
  • Dificultad en el reconocimiento o en la expresión de ciertos afectos
  • Ingesta de alimentos o alcohol para regular los afectos
  • Uso de fármacos o drogas para regular los afectos
  • Problemas de auto control e impulsividad
  • Hipersensibilidad, reactividad

A continuación voy a dejar una lista de los Afectos Primarios, para que pueda guiar su auto evaluación. Es importante tener en cuenta que hay que saber regular tanto los afectos positivos como los negativos. Se puede tener dificultad para regular ciertos afectos positivos y esto puede pasar inadvertido. En artículos anteriores he tratado el tema de la Adicción al Trabajo (Workhalism). Esto sucede en buena medida por el placer que produce el uso de ciertos atributos o cualidades personales y la satisfacción que acarrea obtener logros con ellas. Muchas de estas personas experimentan alegría e interés al realizar su trabajo. Pero tienen dificultades para detener esto (interrumpir): trabajan muchas horas, se llevan trabajo a casa y descuidan otros aspectos de su vida.

Catálogo de Afectos Primarios

  • Interés, excitación
  • Disfrute, gozo, alegría
  • Anhelo, “amor”
  • Serenidad (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay miedo)
  • Sorpresa, alarma
  • Tristeza (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay alegría)
  • Miedo, terror
  • Rabia, ira
  • Angustia, desespero, pena, dolor, aflicción
  • Disgusto, desprecio, rechazo, indignación
  • Vergüenza

El entrenamiento personalizado para la Gerencia Afectiva primero comienza por identificar en que afectos la persona requiere desarrollar su auto regulación. Las personas pueden tener dificultades para regular los afectos tanto  “por exceso”, como también “por defecto”. Es decir, es necesario identificar afectos que se experimentan muy intensamente y que hay que aprender a disminuir y expresar de un modo adecuado, así como afectos con los que se tienen dificultad para evocarlos y que mas bien hay que permitir su aparición.

Algunas ideas para ilustrar esto. En el film Anger management, el personaje principal tenía dificultades para experimentar la rabia de una forma apropiada. Hay que sentir una mezcla de rabia y disgusto para atreverse a hacer cambios en la vida de uno y tener iniciativas. El empowerment implica tener una “rabia sana” que le ayude a uno a enfrentar y superar obstáculos. Por otra parte, los afectos Interés y Alegría, son claves para poder tener comportamientos de exploración y emprendimiento. De manera que la falta de iniciativa, o lo que se dice en criollo “estar achantado”, no progresar o estar estancado puede estar relacionado en el fondo con una dificultad de la persona para experimentar Interés y Alegría . En general la motivación depende de una adecuada regulación afectiva y de hecho, Goleman incluyó la capacidad de auto motivarse como un componente de la inteligencia emocional.

Luego de que se identifican las áreas de trabajo, el entrenamiento se centra en desarrollar habilidades que permitan  reconocer, comprender, tolerar, evocar si es el caso y regular el afecto target. Además, se desarrollan otras habilidades claves para la regulación afectiva, como lo son el manejo de los pensamientos y el mindfulness, que es una práctica muy útil que vale la pena incorporar como hábito de vida. El marco de referencia en el que me baso para trabajar esta área a nivel individual proviene de la Psicología Cognitivo-Conductual, de la Terapia Centrada en el Afecto, del Reprocesamiento de Traumas y de la Ego States Therapy and Theory. Mi enfoque es Multi-Modal, es decir, trabajo con todo el ensamblaje psicológico que incluye: Conducta, Afecto, Sensación, Imaginación, Cognición y Fisiología.

Con estas líneas he querido invitar a la reflexión de que muchas de las dificultades que tenemos en nuestras vidas, pueden ser vistas desde un punto de vista de regulación afectiva. Espero que esta información básica puede ayudarle a reconocer sus “área de oportunidad de mejora” y que pueda ver al Psicólogo como un profesional que pueda ayudarle en este cometido más allá de la visión tradicional enfocada en los trastornos psicopatológicos.

Nota (1):

El término emoción, técnicamente hablando, está reservado para la respuesta afectiva que ocurre ante un estímulo externo. Sin embargo, suele usarse como sinónimo de afecto en el lenguaje común. El sentimiento por su parte, es la vivencia psicológica de un afecto. Es decir, las ideas, pensamientos y percepción de la vida que tiene una persona bajo los efectos de un afecto en particular. Por otra parte, el estado de ánimo es el efecto acumulado de los afectos en un periodo de tiempo.

Nota (2):

Escribí un artículo sobre este tema para el Blog Inspirulina: http://www.inspirulina.com/es-necesaria-la-ayuda-profesional-para-mejorar-nuestro-bienestar-emocional.HTML

 

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tumblr_mhkm2zqQQ41rpknyzo1_500_largeTodo momento que marca un final y/o un inicio, es oportuno para actualizar nuestros compromisos y metas. Al estar a escasos días del término del año 2014 y del inicio del 2015, comparto algunas ideas que puedan ser útiles para guiar esta reflexión. Comúnmente al hablar sobre este tema la gente tiende a pensar en las cosas que desea, como una pareja, que le vaya bien en su empleo o en sus negocios, nuevas adquisiciones materiales o viajes. Pero antes de ir al plano más tangible y concreto, es recomendable repensarnos en lo que somos y lo que buscamos.

Para que una reflexión más profunda y de mayor alcance pueda producirse es necesario crear las condiciones necesarias. Si uno anda apurado, con el tiempo contado y pretende tomar papel y lápiz y sentarse a escribir sobre esto, podría estar más bien inhibiendo o abortando este proceso. Sugiero tomarse un tiempo considerable, a solas, crear el espacio apropiado al gusto de cada quien y darse tiempo con holgura. Dejar flotar las ideas cotidianas, dejarlas ir y quedarse a gusto en el silencio. Dejar ir la emocionalidad producida en las transacciones e intercambios del día a día y buscar el centro de sí mismo. Permitirse una visión más panorámica y consciente, sin perder de vista el momento y la circunstancia. Ser testigo de si mismo, de las frustraciones, de las satisfacciones, de los temores, de las conquistas, de los fracasos. Del pasado reciente, pero también de todo el recorrido. Y de las aspiraciones y anhelos. Y dentro de todo esto, encontrarse con su propia esencia. Y desde la quietud reflexionar acerca de qué es lo que busca en la vida, cuáles son las necesidades y motivos que le impulsan, qué aspira, para qué lo quiere, cuál es su propósito, su misión.

En este respecto es importante distinguir entre el fin y los medios, entre el propósito general y la estrategia. Y en este punto cabe pensar si la forma que busco lo que quiero es la mejor. Ante nada esta reflexión es útil para aclarar con mayor precisión cual es  nuestra finalidad última, pero a la vez para reflexionar si la forma que hemos ideado para alcanzarla puede mejorarse, que opciones hay, en que se puede modificar lo que he venido haciendo para lograr lo que aspiro a final de cuentas.

Esta reflexión más estratégica es importante para repensarnos porque muchas veces hemos hecho nuestros, objetivos que tal vez no tienen que ver tanto con nuestra esencia sino que tienen más que ver con las expectativas de nuestro medio; nuestra familia, allegados, grupos de pertenencia, expectativas que provienen del género o de los roles. Pero cada uno de nosotros tiene un sello personal, un perfil propio, una semilla que se desarrolla en el tiempo y que tiene una finalidad propia y óptima. Cada quien corre su propia carrera. Por ello, tenemos que preguntarnos: ¿Estamos yendo hacia el desarrollo de nuestra finalidad?

Ahora bien, para saber si estamos realizando nuestro potencial primero tenemos que saber cuál es ese potencial, cual es nuestra versión óptima, para lo cual es útil conocer cuáles son nuestras cualidades, esto incluye talentos, fortalezas y valores. También conocer las actividades que nos hacen sentir bien, que nos resultan satisfactorias y estimulantes, que nos energizan, que nos hacen fluir.

Por otra parte, conocer nuestras preferencias en formas de trabajar, intereses, formas de relacionarnos. También identificar nuestros motivos y necesidades. La visión integral de todos estos aspectos puede ayudarnos a hacer esta reflexión sobre lo que somos y a dónde vamos. Contrariamente a la visión transaccional del éxito como algo que se logra a través de las conquistas y adquisiciones materiales, prefiero las definiciones del éxito que resaltan la importancia de hacer nuestro mejor esfuerzo para ser lo mejor que podemos ser.

De manera que para poder tener éxito, tengo que saber primero cuál es la versión potencial de mí mismo. ¿Cómo soy, que hago y de que estoy rodeado en mi versión potencial? En este orden de ideas hay un aspecto que he tocado en artículos recientes, que es el tema de la aceptación. A veces, se nos presentan situaciones que nos impone el “destino” y que “restringen” nuestras posibilidades. Le leí a Víctor Frankl en alguno de sus libros que el éxito suele pensarse en términos de conquistas. El propuso en cambio que también el éxito sea visto en términos del “cumplimiento” de las exigencias impuestas por el “destino”. Según él, el propósito personal no sólo debe ser pensado en términos de gustos y deseos, sino también a través de mirar lo que la “vida” ha querido “decirnos”.

Muchas veces nos empeñamos en tomar una dirección que no está alineada a lo que estamos llamados a ser. Esto influye en que veamos situaciones que nos toca experimentar como tragedias, cuando en el fondo son oportunidades para hacernos florecer en la dirección correcta. Me gusta pensar que lo que nos toca vivir es justo lo que necesitamos para sacar lo mejor de nosotros.

Habiendo reflexionado sobre estos aspectos de orden más estratégico, que llamo Plan Maestro, podemos pasar a un plano más transaccional, tangible, operacional, a fin de establecer los objetivos del año. Para ello sugiero identificar lo que debemos dejar atrás. Quizás sean patrones de comportamiento propio, quizás sean sentimientos, apegos, personas, situaciones, experiencias. Para que cosas buenas y mejores formen parte de nuestra vida, tenemos que hacerle espacio. Esto lo llamo Objetivos de Cambio. ¿Qué no ha estado funcionando en nuestras vidas? ¿Qué relaciones, actividades, o formas de comportamiento han llegado a su fin? Si no se lo que tengo que cambiar, dentro o fuera de mí, me mantendré en el mismo lugar. Así que es importante este reconocimiento, para luego tener la voluntad de hacer los cambios necesarios. Es decir, las acciones que sean necesarias para eliminar, desaparecer o archivar eso de mi campo de atención y acción. Esto puede implicar el procesamiento de experiencias vividas. Mientras no aprenda las lecciones, esto estará vivo allí ocupando un espacio que necesito para dar cabida a nuevas experiencias. También puede implicar el compromiso con programas de cambio de conducta.

Por último, establecer los objetivos del año. Sugiero poner en claro nuestras Aspiraciones, es decir, las cosas que queremos. Pero luego repensar esto en términos de lo que puedo hacer yo efectivamente. No hay que perder de vista que tenemos un ámbito de influencia. Así que es más práctico y realista usar las aspiraciones como un vehículo para pensar sobre los objetivos que sea factibles para mi realizar. Para realizar esta tarea sugiero pensar por una parte, en lo que quiero mantener y mejorar en mi vida. ¿Cuáles son esas cosas, experiencias, personas, situaciones, actividades que quiero se repitan, que quiero se potencien, que quiero que crezcan en mi vida?

Por otra parte, hacer una lista de las cosas nuevas que quiero. Identificar qué cosas que no he hecho debo hacer para lograr lo que quiero. Esto me va a dar luces acerca de lo que debo emprender. Para cada objetivo sería bueno identificar las actividades específicas que pueden ser necesarias para lograrlo. Es útil ponerse metas progresivas e identificar los indicadores de progreso.

Al pensar en objetivos para el año también puede ser útil diferenciar entre objetivos para producir mejoras internas y externas. Es decir, un objetivo de mejora externa puede ser mejorar la facturación, mientras que uno de mejora interna puede ser mejorar mi estado de ánimo.

No he pretendido dar acá un método paso a paso, sino sólo compartir con Uds. mis reflexiones sobre este tema. Algunas de estas ideas las compartí en un programa de televisión llamado Soluciones.

 

Nota 1: Este tema lo trate antes en el siguiente articulo https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/06/09/claridad-de-proposito-para-persistir-en-nuestras-acciones/

Nota 2: Les dejo este enlace a un articulo sobre emprendimiento de nuevas oportunidades de negocio para los que quieran profundizar en esta area https://www.toptal.com/business-intelligence/bootstrapped-construyendo-una-compa%C3%B1%C3%ADa-a-distancia/es

 

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SiegeEn el artículo de este mes voy a tratar un tema que dejé abierto meses atrás cuando publiqué la serie Transacciones Energéticas. Allí introduje la idea de que hay tres posiciones existenciales básicas en nuestra relación con el mundo: 1) Espirales Crecientes, 2) Espirales Decrecientes y, 3) un estado intermedio al que no coloqué nombre en aquel momento pero que ahora acuñaré como Estado de Asedio. Además de esta visión “macro” de nuestro intercambio con el mundo, también traté el tema desde una perspectiva “micro”, pero sólo desarrollé las principales Fugas Energéticas.  En esta entrega quiero concentrarme en cómo reponer las pérdidas. Cuando hablo de ganancia o pérdida me estoy refiriendo a lo que definí en esas anteriores entregas como Recursos. Si bien, la ganancia o pérdida de recursos puede suceder en cualquier de las tres posiciones existenciales, en este artículo me concentraré especialmente en Cómo reponer la perdida de recursos cuando estamos en Asedio.

Desde el punto de vista bélico, un asedio o sitio tiene lugar cuando una entidad (ciudad o fortaleza) rechaza la rendición ante un atacante que no puede tomarla por un asalto definitivo y en su lugar recurre a la conquista mediante su desgaste. Trasladado a nuestra vida es cuando estamos en esas épocas en que nos esforzamos mucho para avanzar un paso. Luego, nos esforzamos casi hasta el desgaste para lograr otro más que nos permita asegurar nuestro avance. Pero luego viene la vida y nos hace retroceder tres escalones de un sólo golpe. Así que en el saldo de la cuenta quedamos peor de cómo comenzamos. Entonces nos reponemos y volvemos a comenzar otra vez y avanzamos el paso que nos faltaba para igualar. Descansamos un minutito y cuando comenzamos a avanzar el siguiente paso, viene otra vez la vida y nos retrocede otros dos o tres. Y así vamos! como se dice en criollo: guapeando, dando la pelea, no rindiéndonos!

En nuestra vida hemos tenido épocas de crecimiento. Esas épocas en las que Prosperamos, es decir, aprendemos, nos sentimos energizados, aportamos recursos y también aumentamos nuestros recursos. Nos casamos (o emparejamos), hacemos nuevas amistades, tenemos buenos empleos, buenos beneficios, quizás nuestra propia empresa, quizás socios, adquirimos bienes, nuevas habilidades, nuevos idiomas, nuevos conocimientos, nuevas experiencias. Es característico también en estas etapas el estado psicológico conocido como Empowerment. Nos sentimos eficaces, con auto determinación, con control y con significado. Nos sentimos dueños del mundo. Volamos. Contribuimos. Y recibimos! Este tema lo traté en artículos anteriores como en “Resiliencia: la entrada a espirales crecientes”, así como en “Querer, querer!” y en “Empowerment: un remedio contra la impotencia”.

Pero también, algunos hemos vivido experiencias en las que nos caen las diez plagas de Egipto (son diez y no siete como muchos creen). Entonces perdemos el empleo, los socios, la empresa, los amigos, la pareja, miembros de la familia, se reducen nuestros bienes y nuestras relaciones.  Desde el punto de vista de los afectos, nos sentimos desanimados, sin energía, menos optimistas, menos entusiastas. Pero lo peor de las espirales de decrecimiento es que  afectan y dañan los recursos internos estructurales: nuestra esencia, nuestro Ser interno.

Una pregunta clave aquí es: ¿en que se diferencia el Decrecimiento del Asedio? Para responder esta pregunta tenemos que tener presente que la mera pérdida de recursos externos no basta para entrar en una Espiral Decreciente. Entre los recursos hay distintas clases: materiales, energéticos, relacionales. Estos se pueden clasificar en externos e internos. Desde otro punto de vista también se pueden clasificar en Consumibles, es decir, que se gastan y se reponen fácilmente y Estructurales, que son de mayor permanencia. Hechas estas distinciones, podemos aclarar que en el Asedio hay pérdida de recursos en general, pero sobre todo externos, de tipo material y relacional, mientras que los recursos internos estructurales no tienen porque verse afectados. De forma diferente, en las Espirales Decrecientes hay perdidas de todo tipo de recursos, incluyendo los recursos internos estructurales.

Esto quiere decir que mientras estemos perdiendo recursos pero mantengamos protegidos nuestros recursos internos estructurales, nos protegemos de caer en Espirales Decrecientes, nos mantenemos en Asedio,  guapeando, dando la pelea. Pero el que se amarga pierde! O sea, cualquier descuido y nos enojamos sin darnos cuenta. Entonces ya estamos abriendo un boquete en la fortaleza protectora que mantiene a raya el asedio. Y por ese boquete comienza el desgaste. Digo el enojo como un ejemplo, pero en el artículo que dediqué a Fugas Energéticas, podemos ver un listado más exhaustivo de todas las pequeñas aperturas que tenemos que Cerrar convenientemente para asegurar unas Fronteras adecuadas.

Un desenlace posible en un asedio, es cuando los atacantes logran destruir o capturar a los defensores del sitio. Eso es equivalente a caer en una Espiral Decreciente. Lo contrario implica salir victorioso, sea por acabar con el sitio por si mismo, consiguiendo ayuda externa o simplemente evacuando la ciudad para estar a salvo.

La Afectividad (emociones, sentimientos y estado de ánimo) es un elemento clave para proteger las Fronteras que mantengan en resguardo nuestra esencia interna. Si nos descuidamos y nos permitimos bajar el estado de ánimo en forma sostenida, se abre un boquete a la Fortaleza. Al abrirse una apertura se libra una batalla aún más intensa. Si esta no es resistida, el “enemigo” puede afectar nuestro interior, es decir, nuestra esencia. Las investigaciones sobre burnout han demostrado que el estrés continuado produce cambios cognitivos y afectivos permanentes. En esas condiciones entra el “enemigo” y nos toma por asalto. Entonces, “perdemos el espíritu”. Perdemos la “gracia”. Somos “capturados” y quedamos “prisioneros”.

No hay que perder de vista que no importa cuanto perdamos externamente; si nos mantenemos erguidos por dentro nunca seremos prisioneros, nos mantendremos como “el capitán de nuestra alma, de nuestro Destino”. Podrán apresarnos por fuera, pero nunca internamente. Pero si permitimos sea franqueada la fortaleza, la situación dejará en nosotros una marca más indeleble y las posibilidades de recuperación serán más difíciles. La posibilidad de recuperarnos con posterioridad, es decir, nuestra Resiliencia, depende de cuánto mantenemos protegido nuestro núcleo interno. Un bien material puede recuperarse más fácilmente que la autoestima, la fe o la salud mental. Hay dos clases de sobrevivientes: el que lo perdió todo pero además perdió la fe en el mundo y el que solo perdió cosas externas que luego puede reponer.

De manera que la principal recomendación que quiero dar en este artículo es que durante un Asedio los recursos  sean organizados en “anillos de seguridad”. Es decir, nuestra esencia, que es lo más preciado, debe mantenerse lo más protegido posible, ya que los recursos estructurales internos de tipo cualitativo son los más difíciles de reponer. En la parte más externa deben ir recursos que se consumen pero que pueden reponerse con mayor facilidad.

Fuera de nuestros límites están nuestros recursos materiales y relacionales. A nivel de los recursos materiales es donde comienzan a ocurrir pérdidas. Las pérdidas, la anticipación de su escasa reposición y la amenaza de perder aún más, generan Tensión (Estrés). Esta tensión genera emociones negativas por una parte y por otra activa el sistema motivacional para evitar, recuperar o reponer las pérdidas. Si nada de esto es posible se va a generar mayor tensión. Además de los efectos fisiológicos y psicológicos del Estrés analizados en muchos artículos de este Blog, esta tensión puede afectar nuestros recursos relacionales: pareja, hijos, familiares, amigos. En condiciones de asedio el estrés puede llevarnos a descuidar la calidad de nuestras relaciones. Las más íntimas, así como las más sociales. En buena medida porque el estrés nos hace egocéntricos y poco considerados. Por ello, es importante hacer un especial esfuerzo por estar muy atentos a asegurar nuestra conexión humana, nuestra compasión, el respeto y la consideración con los otros. También es buena idea rodearnos en la medida de lo posible de personas con “buena energía” y de personas con conocimientos o habilidades especiales que sean relevantes para el asedio, tales como expertos, maestros, guías, asesores y profesionales de ayuda.

En la línea de fuego está el Cuerpo Físico. Allí están operando aminoácidos, neurotransmisores, hormonas, macrófagos, inmunoglobulina, células nK, oxigeno, hidróxido de carbono, agua, calorías, vitaminas, oxidantes y antioxidantes, electrolitos, y todas las sustancias fundamentales de la vida. Un termómetro importante a este nivel viene dado por la Vitalidad, la cual puede variar del desánimo al vigor. Aunque la “Actitud” a nivel molecular, celular y bioquímico, depende mucho de la alimentación y la calidad del sueño, también depende de la motivación y la afectividad, que provienen de los siguientes anillos. Para recuperarnos a este nivel, además de alimentarnos y dormir bien, puede ser útil investigar sobre nutrición y salud y acompañarnos de profesionales que puedan enseñarnos más sobre estos tópicos.

En situaciones de asedio es natural tener fatiga, dolores musculares y diversas manifestaciones de la inervación del sistema simpático (gastritis, colitis, arritmias, ansiedad y similares). Si bien es importante conectar con el cuerpo, escucharlo y atenderlo, también hay que mantenerse claro respecto a que el hecho de que uno esté “hecho polvo” no quiere decir que haya algo “malo” con uno. Es decir, el cuerpo es muy importante, pero no hay que olvidar que sólo es nuestro “avatar” biológico. Pero en realidad: Yo no Soy mi Cuerpo. Es importante mantener esta conciencia para “observar” nuestras sensaciones y estar “separado” de ellas.

En el segundo anillo está la Afectividad. Esto incluye nuestras emociones positivas y negativas, nuestro ratio emocional diario, nuestros sentimientos y nuestro estado de ánimo. Esta es la parte nuestra que se ve más afectada situacionalmente en el día a día. Para proteger este anillo deben tomarse en consideración todas la medidas necesarias para procesar la emoción negativa y producir emociones positivas. Es importante que al experimentar los afectos negativos no nos identifiquemos con ellos: “yo no soy mis emociones”.  Para recuperarnos a este nivel puede ser muy útil una asesoría y el entrenamiento por parte de un profesional en cuanto a bienestar psicológico y manejo de la afectividad.

En el tercer anillo está la macro-auto-regulación. Esto se refiere al balance adecuado de los tres sistemas biocomportamentales: ataque-defensa, adquisición y calma. En situaciones de asedio es típico que se conforme un desbalance en el que nos quedamos “pegados” del sistema de defensa y ataque. Sin embargo, debemos saber tener un tiempo para todo: tiempo para proteger, tiempo para reposar y tiempo para emprender. Este balance es el que nos va a permitir, por una parte,  producir la calma necesaria para descansar, restaurarnos y experimentar intimidad y conexión en nuestras relaciones. Pero además, también nos va a permitir que en pleno asedio podamos desplegar nuestro sistema motivacional, que es una organización mental orientada a la consecución de metas (goal setting mindset), para enfocarnos en identificar recursos que pueden ser adquiridos y a desplegar conductas para conseguirlo, lo cual implica emprendimientos.

Aunque la tendencia lógica al perder los recursos materiales es que estos se quieran recuperar o reponer, quizás lo más inteligente sea resignarnos transitoriamente a no hacerlo por lo pronto y minimizar la tensión que esto produce recurriendo a estrategias cognitivas. Hay que tener presente que en situaciones de emergencia algunos recursos materiales puede que pasen a un segundo plano y quizás sea más conveniente que su reposición sea por la vía de la adquisición de recursos de tipo cualitativo que sean más relevantes durante el asedio; tales como alianzas, intensificar vínculos y conexión con otros, nuevos conocimientos, conocimientos que conduzcan a una mejor comprensión de la situación o del funcionamiento interno, la adquisición de nuevas habilidades para lidiar con la situación o para cambiarse a si mismo.

En suma, la situación de Asedio puede afectar nuestra motivación, ya que aumentan los obstáculos para reponer los recursos perdidos y puede que no veamos claro cómo salir de esa situación o cuanto va a durar. El reto consiste en motivarnos a adquirir los recursos que si estén a nuestro alcance, en lugar de fijarnos en los que perdemos o los que no podemos reponer o adquirir.  Esto implica pasarnos el “switch”, identificar los recursos verdaderamente disponibles en términos de relaciones y aprendizajes, y ponernos en modo “goal setting” para adquirirlos.

En el cuarto anillo están las cogniciones. Aquí está lo que pensamos sobre lo que sucede y sobre nosotros mismos. De estas ideas se conforma nuestro optimismo y nuestro empowerment. En situaciones de asedio es común que baje nuestra percepción de auto eficacia, sentirnos a merced de fuerzas fuera de nuestra determinación, que pensemos que hagamos lo que hagamos vamos a tener poco impacto en el estatus quo y que tendamos a ver la situación que vivimos sin ningún sentido. Igualmente, cuando el “enemigo” entra a este anillo afecta nuestra percepción de los demás, de la naturaleza humana, distorsionamos sus intenciones y les atribuimos responsabilidades sin mayor base. Otro tanto hacemos hacia nosotros mismos, muchas veces cayendo presa de la auto critica excesiva, la auto tortura y el auto reproche. Es importante cuidarse también de la rumiación, de los pensamientos distorsionados y de otras alteraciones del pensamiento. Para trabajar este anillo es útil la practica del mindfulness y tener una dosis diaria de pensamientos agradables. Y, sobre todo, no olvidar que “Yo no soy mis pensamientos”. Es clave mantener el empowerment, disminuir los juicios y hacer uso de un pensamiento más benevolente.

En el quinto anillo están las metacogniciones. Estos son los paradigmas y nuestras creencias implícitas. Nuestra visión del mundo y de la vida, la filosofía “en uso” implícita en nuestra actuación real. Cuando el “enemigo” entra hasta este anillo puede dejarnos marcas y heridas permanentes que pueden afectarnos de una manera inadvertida. Es importante tomar conciencia de estos daños de manera de tomar las medidas necesarias para sanar y recuperar nuestros parámetros iniciales. Aunque a través de la introspección y el auto análisis podemos darnos cuenta de nuestras premisas a este nivel, la retroalimentación de los otros es clave en el proceso de crecimiento. Para ello puede ser útil la psicoterapia y otras formas de relación de ayuda que nos ayuden a guiarnos en esta revisión y curación interna, para recuperar nuestros “parámetros de fábrica”.

En el sexto anillo está nuestro núcleo interior. Aquí están incluido nuestro Self, nuestra misión, nuestra identidad, nuestras cualidades, talentos y competencias, nuestra autoestima, nuestras fortalezas de carácter, virtudes, valores y principios. El “enemigo” no debería entrar nunca aquí. Si lo hace se producen heridas profundas difíciles de sanar y retrotraer. Podemos llegar a olvidar quienes somos, para que vivimos, que buscamos, cuál es nuestro sello personal, cuál es el sentido de la vida. Podemos caer presa del desánimo, de la desesperanza, de la falta de fe, del vacío existencial, de la misantropía. En las formas más extremas la persona puede hacerse indolente, insensible, cínico, convirtiéndose en un tirano. Para reparar este nivel pueden ser necesarias intervenciones a varios niveles en forma simultanea, incluyendo la psicoterapia. Además, puede ser necesario volver a comenzar. Considero que buscar la espiritualidad puede ser muy útil siempre, pero máxime para recuperarse a este nivel. Dediqué un artículo llamado Cambiando el Juego a los daños que se producen en este último anillo.

Recapitulando. Durante el asedio tendemos a continuar comportándonos como si todo fuera como siempre. En condiciones normales cuando hay perdida de recursos esto genera una tensión (estrés) que se alivia cuando buscamos  la manera de reponerlos. Esto implica que se hiperactiva el sistema de ataque-defensa y el sistema motivacional, y se inhibe el sistema de calma. Por otra parte, los niveles de tensión afectan la calidad de las relaciones mientras tanto, pudiendo producir perdidas también a este nivel.

Al no poder disminuir la condición estresante ni reponer las perdidas, podemos entrar en niveles de estrés muy altos que traspasan nuestras fronteras de inmediato y vemos afectados los recursos nucleares. El estrés disfuncional produce emociones negativas y desgaste energético, además que reduce la creatividad y la efectividad para solucionar problemas. Esto puede activar una respuesta defensiva reactiva que busca el disengagement con la situación, la externalización de las responsabilidades, la evasión y la búsqueda de placer inmediato de tipo compensatorio.

Así que lo primero que hay que hacer durante el asedio es saber lidiar con el estrés, usar mecanismos de afrontamiento adecuado que permitan disminuir sus efectos inadecuados en el organismo y a nivel psicológico y permitan usar esta tensión como una energía que conduzca al crecimiento personal. Para ello es importante, ante nada, dar un significado al asedio que nos permita su aceptación y vincularnos con el de manera proactiva y positiva, y no a regañadientes, indispuestos o enojados.

En segundo lugar, en condiciones de asedio tenemos que funcionar de un modo diferente a como lo hacemos en condiciones normales. Tenemos que entender que estamos en una situación de crisis sin que ello signifique entrar en un estado de pánico. En esta situación es conveniente dejar ir recursos materiales sin preocuparnos mucho por su reposición inmediata. En su lugar adquirir recursos cualitativos de tipo relacional y de know how que sean relevantes. Es importante inhibir el sistema de ataque defensa que puede funcionar en forma excesiva y balancearlo con nuestra motivación y nuestro sistema de calma y reposo necesario para restaurarnos. Además, debemos tener especial cuidado en atender nuestros recursos relacionales, tener empatía con ellos, tenerles paciencia, darles apoyo y soporte, mantener la conexión con ellos y asistirles en cuanto sea necesario.

En tercer lugar, no podemos darnos el lujo de mantener al descubierto nuestros recursos internos y permitir que se vean desgastados, consumidos, afectados o dañados. Para ello puede ser importante mantenerlos en una jerarquía que los exponga en orden asegurando que si los más externos son debilitados, ello no implique el debilitamiento de los más internos. Si tengo un mal día y baja mi estado de ánimo, no debo permitir que ello no me deje dormir, que anticipe una catástrofe, que cambie mi percepción del mundo y se afecte mi auto estima, todo en un solo acto. En cambio, es importante tomar conciencia que no soy mis sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos, y que puedo realizar alguna práctica voluntaria que me permita modificar mi humor, descansar y reponerme, que “mañana será otro día”.

A lo largo del artículo se ha ido identificando como reponer las fuerzas perdidas. A nivel físico es importante cuidar la calidad del sueño y de la alimentación. A nivel afectivo cuidar nuestro ratio emocional. A nivel de auto regulación, mantener un balance entre defender, emprender y reposar. A nivel de cogniciones cuidar nuestro empowerment y nuestras atribuciones y juicios hacia otros y hacia nosotros mismos. A nivel de metacogniciones asegurarnos de volver a nuestros parámetros originales. A nivel nuclear cuidar nuestra esencia.

Admiro mucho a Ortega y Gasset. Lo he estudiado y he comentado sus ideas en mi Blog. Y es cierto que como el dice, no podemos desconocer las Circunstancias que le tocan vivir a un Hombre. Pero en la medida de lo posible, lograremos una mayor resiliencia si durante el Asedio somos capaces de mantener una cierta “distancia” de las circunstancias manteniendo en resguardo nuestros recursos internos, sobre todo los más nucleares. Es importante mantenerse vinculado a la situación (engaged), pero manteniendo una cierta “distancia” y des-identificación de nuestras sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, de manera de poder trascender todos estos eventos externos e internos, colocándonos como unos observadores y testigos muy concientes de todo.  Para ello tenemos que adoptar un comportamiento especial adaptado a esta condición tan particular y ayudarnos con alimentación, sueño, recreación, lecturas, maestros, consejeros, coaching, psicoterapia y espiritualidad, que nos permitan estar continuamente Reponiendo fuerzas!

Nota 1: Algunas de las ideas que he compartido en este artículo fueron parte de una clase que dicté en el curso Psicología Organizacional Positiva del Diplomado de Psicología Positiva Aplicada organizado por la unidad de formación gerencial de la Universidad Metropolitana en el trimestre Octubre-Diciembre de 2014.

Nota 2: Un caso particular de Asedio es el Mobbing. Consultar el siguiente enlace: http://www.atusaludenlinea.com/Salud/Noticias/Noticias/%C2%BFComo-hacer-frente-al-mobbing-.aspx

Nota 3: Les invito a leer un artículo relacionado a éste que escribí para Inspirulina (http://ow.ly/FS9B0)

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800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisiéramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su núcleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El hombre que susurraba a los caballos), un film de 1998, protagonizada por Robert Redford, acompañado de Scarlett Johansson y Kristin Scott Thomas. Me movió su trama, muy sutil. Una chica adolescente tuvo un accidente con su caballo. Perdió una pierna y el caballo quedó fuertemente herido. Pero las lesiones además de físicas tocaron sus espíritus. La chica no quería vivir y el caballo tenía un comportamiento muy agresivo. El padre de la chica pensó que esto pasaría con el tiempo. La madre se dio cuenta que esto más bien estaba empeorando y que habría que hacer algo. Entonces suspendió su vida temporalmente como exitosa editora, para buscar una forma de sanar a estos seres. En su búsqueda dio con un especializado “susurrador” de caballos que residía en un rancho internado en las montañas. Alguien que también tuvo sus heridas, pero que había sanado. Con su gentileza y su bondad logró rehabilitar al caballo, pero también a la niña, así como la relación madre-hija.

Como en el caso del animal y la chica de la película, muchos de nosotros tenemos una parte dentro de nosotros que ha sido maltratada por la vida o que ha tenido aprendizajes que luego resultan inconvenientes. Algunos guardan heridas más serias que otros. En algunos no hay un evento concreto, sino un aprendizaje continuo durante el proceso de crianza.

El tiempo no basta para cambiar. No sólo se trata de que se tenga algo en mente que no se quiere olvidar. O que hay que hacer catarsis de algo que está en el subconsciente. Nuestro aprendizaje emocional ha ocurrido en forma no verbal. No se trata de ideas o recuerdos necesariamente. Sino de un aprendizaje psiconeurofisiológico que abarca una respuesta bioquímica, unas rutas cerebrales específicas y un patrón de comportamiento, los cuales son activados por pequeñas señales. Este aprendizaje ha sido moldeado, cableado, grabado y almacenado en la memoria implícita, activado en presencia de signos disparadores detectados por la amígdala cerebral, quien toma el mando a través del “camino rápido” de la bifurcación de LeDoux (he explicado esto en otros artículos: es un atajo que activa el sistema nervioso autónomo antes que el estimulo llegue a la corteza cerebral).

La lectura o la conversación tienen una incidencia limitada en la modificación de este patrón de respuesta aprendido. Este programa no está en una carpeta del disco duro, sino que es “lanzado” ante ciertos estímulos y se coloca como residente en ejecución con en el “sistema operativo”, fuera de la intervención de la conciencia y la voluntad.

Para cambiar estos patrones y crear otros nuevos o restituir los que existían previamente, hay que realizar un proceso de “fisioterapia neurofisiológica” que rehabilite el comportamiento de sinapsis, hormonas y péptidos, y logre desensibilizar su conexión con el estímulo desencadenante, elevando el procesamiento de un nivel sub-cortical (cerebro medio) a uno cortical de tipo verbal (cerebro superior), de tal manera que se recupere la dirección del “alma” sobre el avatar (el cuerpo) y éste responda a sus designios y no actúe por cuenta propia.

La metáfora del carruaje nos ilustra cómo funcionan, cuerpo, mente y espíritu. Los caballos representan el cuerpo, el cochero representa la mente y el pasajero el espíritu. Para muchos efectos de nuestra vida, nuestro espíritu es quien define donde ir y que hacer, así como lo hace el pasajero. El cochero, es decir, la mente se encarga de direccionar a los caballos, es decir, al cuerpo para que siga determinado camino. Sin embargo, a veces, por las experiencias de sufrimiento vividas, los caballos quieren seguir su propio camino, o el cochero no escucha al pasajero. Entonces el pasajero está como ausente y pierde su majestad en el proceso.

En mi practica profesional he ido evolucionando de faciltador de talleres en organizaciones a coach y luego a psicoterapeuta. Me he dado cuenta que para aprender a conectar con los demás, comunicarse efectivamente, negociar, trabajar en equipo y ejercer el liderazgo, puede hacer falta algo más que un curso en algunos casos. La mayoría de las personas tienen características disposicionales, rasgos aprendidos durante su proceso de crianza o bloqueos personales, que obstaculizan el aprendizaje de estas competencias. Muchas empresas han optado por seleccionar a personas que ya las tengan, pero en muchos casos esto no es posible. Ya tienen las personas dentro o no consiguen las competencias en el mercado nacional.

En el medio laboral, las personas con emociones negativas intensas, que actúan en forma muy competitiva, no escuchan, son extremadamente ambiciosas, atropellan, están centradas en si mismas y orientadas al poder, suelen tener dificultades de relación y dañan el ambiente de trabajo, afectando el work engagment de sus colaboradores.

Para las personas que necesiten cambios en su forma de comportamiento, sea por requerimientos de su vida profesional o de su vida íntima, suele no bastar con aprender técnicas o modelos sobre cómo comportarse. Incluso, ni siquiera puede que baste con una intervención de tipo verbal (una charla, consejos o cualquier técnica basada en la conversación).

Las terapias exclusivamente verbales no necesariamente llegan a los niveles de restitución, sanación y curación que hay que alcanzar. Para ello hay que recurrir a técnicas cuyo uso deben estar en manos de un psicoterapeuta capaz de intervenir en varias modalidades y niveles con distintos tipos de técnicas.

A nivel de auto ayuda recomiendo el ejercicio continuado de emociones, sentimientos y motivaciones como la compasión, la serenidad, la esperanza y el agradecimiento, que permitan calmarnos de las presiones diarias, sentir y conectar con el sufrimiento humano, ver lo bueno que recibimos y desarrollar confianza en un futuro mejor.

También sugiero la práctica de ejercicio físico sistemático, paseos y descansos, recreación y pasatiempos sanos, actividades de integración cuerpo-mente como ejercicios psicofísicos, yoga, tai chi, chi kung o similares, el contacto con la naturaleza, rituales que evoquen las emociones, sentimientos y motivaciones mencionados. De particular beneficio resulta el entrenamiento de la respuesta cardíaca y su sincronización con la respiración (Coherencia).

Actividades contemplativas en general son muy beneficiosas para el entrenamiento de la atención. También es recomendable realizar visualizaciones guiadas como La Sonrisa Interior u otras que fomenten la bondad y el amor incondicional.

Hay prácticas especializadas para entrenar la mente o producir emociones específicas que es mejor realizar con el acompañamiento de un psicólogo. La terapia cognitiva conductual es una herramienta importante para reestructurar la forma de pensar y el ACT para aprender a relacionarse con la mente. El uso de EMDR es útil en el procesamiento de traumas. El entrenamiento en mindfulness es también de mucho provecho, entre otras cosas, para el entrenamiento de la atención. Esta práctica continuada permite primero desatender la conversación interna y con el tiempo, la disminución de la actividad cortical espontanea, es decir, de los juicios, de la comparación social, de los auto reproches, el pensamiento catastrófico y la rumiación. Además de sesiones dedicadas de meditación, incluye actividades como el saboreo y el “paseo sensorial”.

El profesional especializado es quien sabrá usar la combinación adecuada de técnicas de tipo cognitivo, conductual y espiritual. Es preferible siempre asistirse de alguien que tenga un enfoque multi-factorial y multi-causal y que sepa lo que hace y persigue, a verse con alguien que solo conoce y usa una técnica.

Saludos,

Víctor Calzadilla

 

 

 

Apuntes sobre motivación y regulación afectiva
El engagement a una situación (de vida o de trabajo) se produce cuando uno está motivado, porque 1) ve en la situación la posibilidad de ampliar sus recursos o porque 2) detecta una amenaza de perderlos, pero a la vez evalúa que puede lidiar con esta amenaza y alejarla o extinguirla (teoría COR).

Los recursos son importantes porque son nuestra divisa de intrecambio frente a las Demandas del entorno. Sin recursos las demandas simplemente hacen un caos en nuestra vida. Un recurso es todo aquello que permite disminuir o eliminar una demanda del entorno, que puede ser transformado en energía, o que es útil para conseguir o proteger otros recursos. Esto es muy importante ya que las demandas generan tensión y esta dispara emociones. Esto da como resultado un proceso de estrés, que en forma crónica tiene efectos muy perjudicales para la salud física y psicológica y eventualmente deriva en burnout (estos temas han sido tratados extensamente en este blog).

Para una explicación detallada de como se conectan engagement, recursos, estrés, motivación y afectos se sugiere revisar los artículos de la serie Transacciones Energéticas. Me ha parecido interesante, respetable y muy iluminadora esta visión del engagement y los recursos. Sin embargo, me pregunto si toda la amplitud de la motivación humana pueda ser explicada por este marco de referencia. He puesto a prueba este modelo y, visto que demuestra ser bien amplio. Sin embargo, últimamente he estado estudiando un modelo de otra “comunidad psicológica”, propuesto por el Psicólogo Paul Gilbert, que me ha despertado la curiosidad y el deseo de integrar estas ideas con las anteriores, lo cual esbozaré a continuación.

El modelo de Gilbert no es propuesto como uno de motivación, sino que él lo denomina Tipos de Regulación Afectiva. Y ya veremos cómo se compagina con la literatura sobre Engagement y Vigor. Este autor propone tres sistemas de auto regulación. Uno primero está basado en la Búsqueda y activación. Este sistema está enfocado en la búsqueda, detección y adquisición de recursos. Está relacionado con emociones positivas como el interés y la alegría. Este sistema está basado en la hormona Adrenalina y en el neurotransmisor Dopamina y está asociado con conductas de Emprendimiento e Innovación. Este sistema compagina con el modelo COR perfectamente; cuando el sistema de búsqueda y activación está en funcionamiento, lo que enciende y motiva a la persona es la posibilidad de ampliar su cartera de recursos, disponiéndose para ello.

Otro sistema es el de Amenaza y protección. Está enfocado en detectar amenazas y conseguir la protección respecto a ellas. Está relacionado con emociones como el miedo, la rabia, la tristeza y el asco. Está basado en la hormona Cortisol y el neurotransmisor Serotonina y está asociado con conductas disímiles como huir, pasar desapercibido o dar la pelea. Estas respuestas dependen de la evaluación situacional costo/beneficio de las opciones y de la comparación entre la magnitud de la amenaza y la auto evaluación de recursos disponibles. Este sistema compagina también con la teoría COR en lo que respecta a la posibilidad de proteger y defender la pérdida de recursos.

Para hacer un poco de historia de la psicología, Hans Eysenck propuso una teoría de rasgos psicológicos basada en la respuesta del Sistema Reticular. Este sistema tiene que ver con el nivel de excitación del cerebro que experimenta una persona. Para Eysenck la ansiedad y la impulsividad de una persona tienen que ver con este nivel de excitación. Estos rasgos psicológicos están asociados con las recompensas y castigos recibidos en su crianza.

Jeffrey Gray fue un poco más allá y propuso la existencia de dos sistemas independientes conocidos como BAS y BIS. El Biopsychological Activation System (BAS), está asociado con la percepción de recompensas y su búsqueda activa. Este sistema coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por adquirir recursos y con el sistema de búsqueda y activación de Gilbert. El Biopsychological Inhibition System (BIS), está asociado con la percepción de amenazas, su detección, protección y si es posible lucha. Este sistema también coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por detener la pérdida de recursos y con el sistema de amenaza y protección de Gilbert.

Estas teorías y modelos, nos ayudan a entender a un ser humano emprendedor, alegre, optimista, explorador e iniciador, por una parte. Y a un ser humano a la defensiva, buscando rankearse y combatir con el mundo, ya sea replegado sobre sí mismo o incluso bloqueado, o ya sea violento, agresivo o simplemente “competitivo”. Hay una adecuada compaginación entre el modelo COR y el modelo Gray que nos ayuda a comprender en buena medida trastornos y bloqueos que experimentan las personas. Sin embargo, hay algo que falta aquí y que atina Gilbert a tomar en cuenta.

Para Gilbert hay otro sistema afectivo de Calma y conexión. Está enfocado en sentirse tranquilo y confiado, en conectar con la gente alrededor y desarrollar vínculos “desinteresados”. Está relacionado con la serenidad y el amor, basado en la Oxitocina y las Endorfinas, asociado con comportamientos basados en el dar y recibir cuidado, apoyo y compañía.

Este sistema no es tomado en cuenta por los modelos anteriormente expuestos. En mi opinión suele ser minimizado y distorsionado. En algunos casos ha sido visto como como un comportamiento variante del sistema de amenaza y protección para cuidar recursos relacionales. En otros casos, ha sido visto como un comportamiento variante del sistema de búsqueda y activación, para adquirir nuevas relaciones de tipo instrumental y transaccional.

Un principio aceptable para la mayoría de los investigadores y científicos, es el de la Inhibición Recíproca. Este principio aplica en psicología y en fisiología. Lo que quiere decir es que dos actividades contrapuestas no se pueden realizar a la vez, y que, todo lo contrario, la activación de una implica necesariamente la inhibición de la contraria. Quizás esto les disgusta a los que evitan los extremos y piensan que todo es una cuestión de gradientes. Pero desde los músculos, pasando por el cerebro y el comportamiento, funcionan de esta forma. Y en el caso de este modelo el sistema de Calma y Afiliación no puede funcionar simultáneamente con los otros dos sistemas, sino que tiene con ellos una relación Antagónica o de inhibición recíproca.

La aplicación práctica de este principio es que si evocamos calma, inhibimos las emociones negativas del sistema de amenaza y protección, o los excesos del sistema de búsqueda y activación. Este sistema de regulación afectiva nos lleva a otra dimensión de la motivación y el comportamiento humano. Más allá del ser humano que lucha y compite, o del ser humano que emprende y se las ingenia, está un ser humano que edifica y construye vínculos. Un ser humano altruista, desinteresado, orientado al cuidado y ayuda de otros. Un ser humano motivado por la compasión, capaz de comportamientos pro-sociales.

Enlaces recomendados:








Añado a posteriori este testimonio personal de alguien que se ha enfrentado al sufrimiento con decisión y ha ido recuperando las chispas de su alma poco a poco, logrando cada día que prevalezca el amor sobre la muerte:

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Reboot¿Cómo comenzar un nuevo ciclo cuando no nos sentimos del todo satisfechos con los frutos que esperábamos obtener del ciclo anterior y vemos por delante unas condiciones más difíciles o inciertas? ¿Podemos comenzar sin un plan e ir improvisando en el camino? ¿Podemos correr el riesgo de ir a la deriva, sin mucho ánimo ni motivación?

Hay muchas razones por las que podemos sentirnos de esa manera. Desde la perspectiva de la teoría de motivación COR que expuse en los últimos artículos previos, nos sentimos así por haber formado parte de situaciones a las que dedicamos mucha energía y recursos comparado con lo que obtuvimos de retorno, quedando en un saldo negativo. Al final algunos ejemplos (*)

Difícilmente podríamos crecer como personas y aumentar nuestra percepción de bienestar subjetivo si nos dejamos llevar por el desconsuelo, la frustración, la desesperanza y no articulamos un plan factible que satisfaga nuestras necesidades psicológicas y materiales. Mantenerse a la deriva, presa del miedo, sin saber qué hacer, desanimados, vegetando, produce un grave estancamiento que puede poner en riesgo no sólo nuestra salud psicológica, sino también física. Así que si nos sentimos “espichados” es mejor reunir esfuerzos para Comenzar de nuevo, para Reiniciar.

En este artículo voy a revisar algunas ideas que nos puedan ayudar a retomar el camino con un renovado entusiasmo y un nuevo compromiso. Estoy seguro que ya conocen la mayoría de estas ideas. Pero: ¿de qué sirven las ideas si no se llevan a la práctica? Para los que argumentan que la situación que están enfrentando es muy difícil, acaso no es precisamente la dificultad la que va a permitir desarrollar nuestros mejores atributos y probar nuestros avances? A continuación les daré razones, inspiración y sugerencias para “ayudarnos” (me incluyo) a tomar impulso y hacerlo.

1.- Modificar nuestra posición existencial frente al mundo
Si percibimos que lo que tenemos por delante en nuestra vida es una época de crecimiento e incremento de nuestros recursos, inmediatamente asumimos una biología en nuestro organismo asociada con la expansión, aumentando de inmediato nuestro nivel de vitalidad. Pero cuando percibimos que perderemos recursos físicos, materiales, relacionales y psicológicos, la respuesta inmediata orgánica es una biología de la limitación, que va disminuir nuestra vitalidad a niveles peligrosos. Ahora, la palabra clave aquí es percibir. Es decir, que el significado que demos a los eventos reales o prospectados va a depender de los significantes que usemos, es decir, del marco de referencia que usemos.

De manera que las ideas que tenemos, que son simplemente unas ideas aprendidas a partir de nuestra experiencia, no nos resultan útiles si nos llevan a sentir desconsuelo y pérdida. Es necesario buscar un marco de referencia que sea fuente de Inspiración y Esperanza y no una fuente de Desaliento.

Para algunos es útil recurrir a la religión y la espiritualidad, para otros las ideas de algún maestro o guía. Para otros puede ser suficiente la idea de no rendirse y prevalecer. Lo importante es que podamos experimentar un sentimiento de esperanza, pese a que los acontecimientos inmediatos desmientan esa posibilidad. Esto es un ingrediente clave para elevar nuestra vitalidad y mejorar nuestro engagement con la situación que vivimos.

2.- Sanar heridas
Mientras más años, más pasado a cuestas. Y el pasado representa muchas experiencias. Algunas positivas, otras negativas. En algunas nos han fallado a nosotros. En otras somos nosotros los que hemos fallado. Y muchas veces nos torturamos pensando por qué las cosas fueron de una manera y no de otra. Que hicimos, o no hicimos, o lo que otros hicieron o no hicieron. Y es muy probable que ante todas estas ideas que nos atormentan, ilusiones que se desvanecen, decepciones y reproches, nos entreguemos al Over Thinking y la Rumination, es decir, el Pensar en Exceso y el Rumiar. Estos son hábitos muy dañinos que nos distraen del presente, intensifican nuestro estancamiento y no ayudan a resolver los desafíos que tenemos por delante.

Un hábito muy importante a desarrollar es el Control del Pensamiento para vivir el presente, es decir, influir voluntariamente en los que pensamos y por cuanto tiempo, en lugar de que los pensamientos se comporten con autonomía y dominen nuestra mente. En algunos casos puede bastar con tomar conciencia de esto. En otros casos, puede ser necesario adiestrarse en cómo manejar sus pensamientos. En otros casos, puede ser necesario lo anterior más un procesamiento más a fondo de los mismos.

Los pensamientos proceden de experiencias y para poder controlar los pensamientos, puede hacer falta procesar las experiencias que están detrás. Una de los mecanismos por los que ciertas experiencias parecen ser inmunes al mecanismo natural del olvido, es que hay algo pendiente allí que aprender. Hay una joya escondida dentro del material de desecho. Así que es importante encontrarla antes de enviar este material al archivo muerto.

En muchos casos, lo que impide olvidar ciertas experiencias, dejar ir el pasado y controlar los pensamientos asociados, es que estos están empaquetados con emociones intensas. Entonces hay que “despegar” experiencias, pensamientos, emociones y sensaciones. En algunos casos es necesario expresar emociones bloqueadas. En otros es importante comprenderlas. Muchas veces puede ser necesario que podamos Perdonar a quienes nos decepcionaron, nos hicieron algún daño o causaron alguna herida. Pero igualmente en muchos casos también debemos perdonarnos a nosotros mismos, porque nos traicionamos, dejamos a un lado nuestros ideales, nuestros estándares, nuestras metas, nuestra esencia, haciendo un mal uso de nuestra energía vital.

No es fácil hacer este trabajo solo y puede ser necesario recurrir a la Psicoterapia y en algunos casos usar técnicas para el tratamiento de Post Traumatic Disorders (PSTD). De cualquier forma, puede ser útil tener presente la visión de algunos filósofos y científicos que sostienen que cada organismo tiene sus propios parámetros y funciona como un sistema cerrado de tal manera que en realidad lo circundante no puede afectarlo. Cada persona encuentra en el medio ambiente externo las circunstancias que actúen como un eco que reproduzca y reviva las instrucciones de su propia codificación que están contenidas en su “estructura”. Mediante este mecanismo de “acoplamiento estructural”, el organismo encuentra el medio ambiente que recree las experiencias que tiene programadas para su ciclo vital.

De manera que todos esos sentimientos y emociones que sentimos ante una situación son nuestros. No nos lo hizo nadie ni nada. El otro o la situación, son solo un disparador, un mensajero, al cual nos acoplamos como llave a cerradura, para activar esta experiencia. Solo estamos nosotros frente a nuestra experiencia subjetiva. Y el reto consiste en despersonificar tales experiencias de agentes externos y verlas como una creación propia, para poder comenzar un proceso de sanación. Es decir, que no hay víctimas ni victimarios. Como dice el Biólogo Huberto Maturana: No está en el código de la bala el penetrar la piel; sino en el de la piel el dejarse penetrar por la bala.

He hecho más énfasis en pensamientos procedentes del pasado, pero en algunos casos el problema de la persona se debe a que está preocupada por el futuro. Evidentemente que en este caso serán necesarias otras técnicas, pero no ahondé en ellas porque considero que si contamos con un marco de referencia que nos proporcione esperanza, tal como lo desarrollé en el punto anterior, este problema de preocupación por el futuro se ve solucionado en gran medida.

3.- Aumentar el auto conocimiento
El ejercicio anterior nos va a permitir no distraernos culpabilizando a nadie, sino enfocarnos en los “parámetros” de nuestro “sistema operativo”. La reflexión e introspección nos pueden permitir ver los patrones que se repiten una y otra vez en nuestra vida, más allá de los cambios de escenografía y de los personajes. Lo que terminará por convencernos de lo que es nuestro. Una parte nuestra que no nos gusta, nuestra Sombra, que la sacamos de nuestra definición consciente de lo que somos. Y que al ser activada por las experiencias externas se entremezcla con estas a tal punto que terminamos por mantenerla fuera de nosotros.

Pero con el tiempo y con la disposición adecuada, al ver los patrones repetidos, podremos ver con claridad lo que no hemos querido ver. Esa parte nuestra no reconocida y rechazada que hemos estado ignorando o proyectando en el exterior, pero que es nuestra. Y al no tomar el control consciente sobre ella, opera con cierta autonomía y nos conduce a enfrentar cierto tipo de situaciones. Como dice el mismo Jung, lo que niegas te somete o te aparece como Destino.

Para aumentar nuestro auto conocimiento recomiendo que veamos la verdadera causa detrás de nuestros auto reproches y de nuestras decepciones con los demás. Si nos hemos visto envueltos en una experiencia lamentable y nos culpamos por ello o culpamos a otros, es útil que más bien intentemos ver cuál es la cualidad o habilidad que no tenemos que nos hizo caer presa de nosotros o de otros. Tal vez no supimos poner límites, o no nos valoramos suficiente, o quizás no supimos negociar, o fallamos en nuestro autocontrol, en nuestra disciplina, o nos faltó valor y entereza para asumir determinadas consecuencias o realidades. Detrás de muchas de estas situaciones lamentables de nuestra vida es donde se ponen en evidencia algunas de nuestras “debilidades” o vulnerabilidades. Y tal vez tengamos que aceptar una nueva definición de nosotros mismos más ajustada a la realidad. Aceptar que no pudimos actuar de determinada manera. Pero en lugar de culpar y pelar con otros, o de sentirnos culpables y odiarnos, es más sano reconocer las áreas nuestras que requieren de trabajo y mejora. En todo caso, si es posible, hacer un compromiso o resolución personal de cambio para actuar de otra manera, desarrollar determinada cualidad o eliminar cierta tendencia de comportamiento.

Este trabajo con la Sombra es clave para lograr la integración de las partes del Self y un aumento de la Conciencia de sí mismo, lo que es fundamental para detener las Fugas Energéticas. Este trabajo implica un procesamiento de información para el cual puede ser necesaria también una ayuda externa especializada. Al integrar nuestras partes enviadas al subconsciente o endosadas a otros, liberamos una energía atrapada que parecía perdida, devolviéndonos parte de nuestra vitalidad y claridad mental.

4.- Reparación cognitiva
Al experimentar perdida en las transacciones con la vida se produce un deterioro a nivel cognitivo, en nuestras Creencias. No se trata de creencias intelectuales, sino que en la gran mayoría de los casos pueden no ser conscientes, pero pueden deducirse de nuestro comportamiento. Son puntos de partida sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida y el mundo en general grabados en nuestra memoria implícita no verbal.

El ser humano trae de fábrica en su sistema operativo unas Creencias Básicas Vitales que son útiles para subsistir y desarrollarse. Estas creencias han estado y están detrás de nuestros principales emprendimientos y aventuras, aquellas que nos han ayudado a desarrollarnos y que han resultado ser ladrillos de base en la obra que estamos construyendo en nuestra vida. Creer que el mundo es un espacio donde expresarnos, ser aceptados y valorados, donde hay posibilidades y oportunidades con las que podemos encontrarnos. Que la vida vale la pena vivirla y tiene un sentido. Que puede haber suficiente justicia, bondad y felicidad a nuestro alrededor. Que vamos a poder conseguir el sustento y la abundancia para nosotros y los nuestros. Que nos podemos ganar a vida de una manera satisfactoria y estimulante. Que nuestras opiniones y sentimientos son aceptados y respetados. Que nuestros talentos son valiosos y útiles. Que hay un propósito de vida y una vocación para nosotros. Que hay un lugar en el mundo para nosotros. Que tenemos posibilidades, poder de elección, capacidad de ejecución. Que podemos conseguir las personas adecuadas, la pareja adecuada, las amistades adecuadas. Que podemos vivir en felicidad, éxito, abundancia y amor.

Pero las experiencias reales de la vida, sobre todo de las primeras experiencias, se encargan de modificar este patrón de fábrica. De esta manera, muchas de estas creencias originales se debilitan o incluso se eleminan por completo y pueden ser sustituidas por su contrario. Para un ejemplo tome cualquiera de la lista anterior y simplemente colóquele “No” delante. Así se forman nuestras Creencias Disfuncionales o limitantes.

Para algunos estas experiencias ocurren en los primeros cinco años de vida. Para otros en su mediana infancia. Para otros en su pubertad o adolescencia. Para otros suceden ya de Adultos. Son experiencias reales de la vida que desmienten por completo las Creencias Básicas Vitales originales de fábrica. Situaciones donde fuimos abandonados, humillados, maltratados, decepcionados, donde fracasamos, fallamos, erramos, abusamos, nos confiamos, quedamos solos, aislados, sin esperanza, sin opciones, sin sustento, impotentes, sufrimos carencias o experimentamos tristeza, rabia o ira.

Alguien que le tocó experimentar situaciones que desmintieron las creencias básicas vitales a muy temprana edad, se preguntará de adulto: ¿acaso hay otra forma de pensar o vivir? Porque la creencia contraria sustitutiva se arraiga de tal forma a su forma de vida que lo considera una verdad incuestionable. Como esa niña de cinco años del drama reciente aparecida en la prensa local y que ha dado la vuelta al mundo, que le tocó ser testigo de un ataque de la delincuencia que terminó con la vida de sus padres frente a ella. ¿Qué imagen del mundo se lleva de esta situación? ¿Qué emociones habrá experimentado? ¿Qué se habrá “grabado” en su organismo al vivir esta situación tan intensa? ¿Como “convencerla” de que el mundo puede ser diferente? En contraste, una persona que creció en un ambiente seguro y amoroso, rodeado de unos padres nutritivos y siempre presentes, mantendrá la creencia original de fábrica de que el mundo es un lugar seguro. Pero esta pequeña que fue objeto de la delincuencia muy probablemente, ojalá este equivocado, crecerá con la creencia de que el mundo no es un lugar seguro y que es muy posible encontrarse con gente impulsiva y egoísta que pueda malograr la vida en cualquier momento.

Conocí a alguien en un momento dado que no estaba contento con su vida y se estaba entregando a la bebida paulatinamente, Me dijo que su problema era ser muy “idealista”. En el pasado esta persona tuvo las Creencias Básicas Vitales y tuvo experiencias afortunadas que las confirmaron. Pero luego le tocó enfrentar experiencias que las contradijeron. Y se conformó con eso. No restauro los parámetros de fábrica del sistema operativo. No sanó. No procesó sus experiencias de fracaso y desdicha para recuperar nuevamente su confianza y su “idealismo” inicial para creer nuevamente en la vida. El pensó que antes como idealista estuvo equivocado y que era mejor ser “realista”,es decir, basarse en las realidades amargas que había sufrido. De esa manera, la vida para el no estaba ya presentando ningún entusiasmo ni promesa, y por ello se adormecía diariamente en la bebida.

Considero que si retornar a las creencias básicas vitales es ser idealista, entonces ser idealista no es ningun problema. Que me llamen Idealista! Aunque la situación real del mundo a nuestro alrededor desmienta muchas de estas creencias, prefiero creer en ellas a riesgo de ser llamado Naive. Creo que alguien que piense que no hay manera de salir adelante, por ejemplo, es poco probable que salga adelante! Estamos claros en que creer que sí, no es una garantía, pero es una condición necesaria! Por ello es mejor retornar a las Creencias Básicas Vitales que entregarse a “la realidad de las evidencias” de que el mundo y el ser humano no son lo suficientemente buenos y no tienen arreglo.

Es mejor no rendirse y retomar fuerzas para ver cómo podemos hacer del mundo un mejor lugar, comenzando por cómo ser mejores personas nosotros. O sea, qué y cómo podemos hacer para que estas Creencias Básicas Vitales se hagan realidad a través de nuestro esfuerzo en lugar de esperar que nos las confirmen desde fuera. Me parece que esa frase de Ghandi transmite la idea precisa de lo que hablo: “be the change you want to see in the world”.

5.- Recuperación biológica y energética
En nuestra interacción con el mundo se produce un desgaste natural, que se ve acentuado cuando percibimos amenazas y terminamos perdiendo parte de nuestros recursos. Eso nos deja como saldo una disminución de nuestros niveles de vitalidad. En la medida que dejamos de sentir vigor y comenzamos a sentirnos extenuados, es importante tomar acciones que permitan restituir nuestros niveles energéticos.

A nivel físico esto incluye alimentarnos bien y sanamente, realizar dietas especiales, restituir los electrolitos, hidratarse, ingerir vitaminas, minerales, pro bióticos y antioxidantes, balancear proteínas y carbohidratos, hacerse masajes y baños especiales, aromaterapia, descanso, pausas, horas de sueño, ejercicio físico.

Para restituir la energía emocional perdida pueden ayudar los ejercicios y actividades psicofísicas que ayuden a restituir el flujo energético en el organismo (tai chi, chi kung, polaridad, digito puntura, Yoga), la terapia alternativa (homeopática, floral), distintos tipos de limpieza (ayunos, colónica, piel, áurica), ejercicios basados en la respiración, y actividades dirigidas a aquietar la mente y de tipo contemplativo pasivas y activas (mindfulness, meditación, saboreo, caminatas).

La idea es cuidar de nosotros, cuidar nuestro cuerpo y nuestros niveles de energía psicofísica y emocional.

6.- Restituir nuestra afectividad
La afectividad incluye las emociones, sentimientos y estados de ánimo que experimentamos y está demostrado que la afectividad moldea el procesamiento de información (percepción) y por tanto ejerce un papel clave en el comportamiento. En mis artículos anteriores he escrito suficiente sobre este tema y voy a pedir buscarlos usando la herramienta de etiquetas y temas. La idea principal que he desarrollado en ellos, someramente, es que las emociones tienen un efecto acumulativo en la formación de un estado de ánimo que es el balance de emociones positivas y negativas. La afectividad positiva abre nuestro rango de atención, mejora nuestra empatía, potencia nuestra escucha, mejora nuestro desempeño y nuestras relaciones, fortalece nuestra resiliencia.

Por ello, es importante establecer un programa de actividades que nos asegure una dosis diaria de emociones positivas que permita mantener nuestro ratio emocional en la zona de florecimiento, de modo que podamos experimentar semanalmente las cantidades mínimas necesarias de alegría, interés, agradecimiento y serenidad, entre otras.

En momentos de dificultad puede sonarnos un poco artificial o a contracorriente dedicarnos a actividades de este tipo cuando estamos enfrentando dificultades. Pero es clave poder hacerlo para garantizar la salud, tanto física como emocional y cognitiva. Todas las otras iniciativas que he comentado van a “cuajar” mejor en la medida que haya afectos positivos. De manera que cada quien debe ver que actividades le vienen mejor que evoquen o activen estas emociones, de una manera suficiente para alcanzar los niveles deseados de Positividad.

Hay que tener presente que hay rasgos disposicionales que inclinan a las personas a experimentar con mayor probabilidad unas u otras. Esto se vincula con las diferencias individuales a nivel temperamental, es decir, biológicas y constitucionales y su moldeamiento en las primeras experiencias. En este respecto hay dos sistemas que funcionan de manera independiente. Por una parte está el Behavioral Activation System (BAS) que es un paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones positivas, nos impulsa al emprendimiento, a la exploración de nuestro entorno y la ampliación de nuestros límites. Por otra parte está en Behavioral Inhibition System (BIS), paquete biocomportamental que nos conduce a experimentar emociones negativas, a la mirada hacia nosotros mismos, a la reevaluación, a replegarnos del medio y protegernos mientras pasa una amenaza o nos restituimos después de una perdida. Las personas con un alto BIS (personas sensibles) tienen que hacer un esfuerzo extra por reducir la intensidad y frecuencia de emociones negativas. Mucho más redoblado este esfuerzo si además tienen un bajo BAS.

7.- Encontrar nuestro propio camino
¿Quién soy realmente? ¿Para qué vivo? ¿Con qué propósito? ¿A donde voy exactamente? ¿Cómo sabré que he vivido? ¿Estoy realizando mi potencial? ¿Estoy yendo en la dirección adecuada? ¿Cuál es el carril de mi propia carrera? ¿Cuál es mi misión de vida? ¿Qué contribución estoy dando a otros? Estas son algunas de las preguntas que pueden guiar esta exploración.

Comparto la idea de todos esos filósofos y psicólogos que han planteado que cada persona es un universo en sí mismo y un trabajo por completarse. Que nacemos en un punto inicial y la vida es para llevarnos a un punto final. No somos un trabajo terminado. Al inicio de la vida se va configurando una parte psíquica llamada Yo o Ego en Latín. Por supuesto que al principio esa parte piensa y se mueve en función de recibir alimento y calidez. Pero gradualmente ese Yo se va desarrollando. Y el Yo es solo la parte consciente de nuestra Psique. Hay una parte mucho más amplia de la Psique, potencial y no manifiesta, llamada Self. Como dice James Hillman: “Todos nacemos con una personalidad”. Ahora bien, el Yo, que es la parte consciente, tiene que evolucionar de manera que cada vez pueda abarcar una mayor parte del Self, y para ellos hay que pasar por un proceso que Jung llamó Individuación.

De manera que cada persona tiene su propio Self único e indistinguible y ha venido a este mundo dentro de una circunstancia muy particular especialmente diseñada para tener unos atributos únicos, que incluyen tanto “defectos”, como cualidades y dones. Todo con un propósito único y especial que incluye: corregir ciertos aspectos en la manera de ser, desarrollar las potencialidades, enseñar y guiar a otros, sanar ciertas relaciones y hacer contribuciones en general a otros.

Nada de los que nos fue dado fue por azar. Es solo un rompecabezas que tenemos que saber armar. Y hacer el mejor uso de todas estas piezas. No hay ningún error allí. Hay cosas que tenemos que procesar y dejar ir, de manera de construir una realidad nueva hacia el futuro que no dependa del pasado, aunque esté apoyada en él.

Para este trabajo de conexión consigo mismo es importante dedicar un tiempo a la auto observación y la auto reflexión para ver las señales. Aprender a buscar en lo obvio, lo que no vemos por estar tan cerca. Basarnos en nuestras habilidades, dones y talentos. Atender nuestros intereses y las cosas que valoramos y damos importancia que nos han llevado tomar decisiones vitales. Atender las cosas que nos han ilusionado, que han formado parte de los sueños que hemos querido hacer realidad. Ver la información que hemos descartado u obviado. Desarrollar nuestra intuición, estar más pendiente de las sincronicidades, observar lo que nos pasa a diario, prestar atención a los sueños cuando dormimos. En fin, ajustar nuestra lente para hacer una lectura adecuada de nuestra vida, y poder ver con claridad nuestra esencia y visualizar con más nitidez el trabajo personal que nos queda por hacer. Como dice George Eliot: “Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”.

8.- Rodearnos de relaciones auténticas
Dicen que los adversarios son el mejor estímulo que tenemos para salir adelante, persistir en nuestros propósitos y perfeccionarnos. Y no lo dudo. Pero pienso que no tenemos que hacer ningún esfuerzo por conseguirlos, pues la gran mayoría de las veces aparecen en forma gratuita. Mucha gente se ha tomado esa idea de la “supervivencia del más fuerte” al pie de la letra y viven de un modo combativo. Si no como adversarios, muchas personas adoptan en la vida una posición simplemente neutra, al menos hacia nosotros.

Puede ser que simplemente no sean afines a nosotros y tienen un camino divergente al nuestro. Pero también es cierto que muchas de estas personas están guiadas por el miedo. Y no los culpo. En lo particular he estado en esas filas. A Dios gracias he logrado persistir en mi esfuerzo de buscar un camino auténtico, no sin esfuerzo y sin cantar victoria aún. El miedo tiene la particularidad de hacer a las personas egoístas e insensibles, como lo son muchas de esas personas “competitivas”. Carlos Castaneda en alguno de sus libros los llama Pinches Tiranos y explica que son personas que alguna vez estuvieron en el camino del Héroe pero luego renunciaron a el.

En mi viaje personal me he encontrado con personas que sin dejar de buscar la excelencia y sin dejar de esforzarse por ser mejores en lo que hacen, usan como motor el amor. Creo que es importante saber distinguir esas personas. Y si vemos con detenimiento nos daremos cuenta de que son pocos los de este tipo. Por ello, es importante reconocerlas y cultivar la relación con ellas para poder aumentar nuestra sensación de Conectividad.

Lamentablemente la vida apurada que vivimos nos lleva muchas veces a dejar atrás a personas que con el tiempo nos vamos dando cuenta lo valiosas que son y cuan escasas son las personas así. Personas sinceras, transparentes, auténticas, que están buscando vivir una vida con propósito y con significado. Que no tienen temor de ocultar sus fallos. Que no se reducen a ser meros roles o actores institucionales. Que han aprendido a ser ellos mismos. Gente que nos ha ayudado, que nos ha inspirado, que nos ha dado su apoyo y calidez, que nos ha escuchado, que se ha cuidado de no mirarnos con juicio, que ve nuestro potencial más que nuestros defectos, que nos valora sin ningún interés personal. Me parece importante hacer una lista de todas esas personas y llamarlas de vez en cuando, verlas si es posible, reunirse con ellas sin necesidad de una excusa, para mostrarles nuestro interés, honrarlas y cultivarlas, haciéndoles saber de lo agradecidos que estamos de compartir el viaje con ellas.

9.- Ampliar nuestro horizonte
En la medida que recuperamos nuestra energía y nuestro centro y aclaramos donde queremos ir, lo que nos hace falta ahora son opciones y recursos, es decir, nuevas formas específicas de pensar, sentir y actuar, caminos nuevos para llegar a nuestro destino, soluciones posibles a los problemas que tenemos que resolver, vías alternativas de conseguir lo que queremos. Para ello es importante salir de nosotros mismos, salir de nuestros paradigmas, salir de nuestra forma habitual de ver las cosas. La Creatividad puede sobrevenirnos como una consecuencia de todas las otras acciones que hemos comentado y que estemos adelantando. Pero también podemos estimularla sometiéndonos a nuevas experiencias, a nuevas lecturas, a nuevas personas, a nuevas actividades, pedir ayuda, buscar apoyo, pedir opiniones, investigar nuevos materiales, encontrarnos con personas que nos puedan enriquecer, buscar personas que puedan ser ejemplo para nosotros y modelos. Esto nos va a ayudar a aumentar nuestros recursos psicológicos. En el fondo se trata de Invertir en nosotros mismos y en nuestra resiliencia, en la construcción de nuevos recursos. Ello puede implicar dedicar tiempo y dinero para participar en cursos, seminarios y charlas, formar parte de actividades de crecimiento personal, hacer psicoterapia, coaching, buscar asesoramiento psicológico.

Uno de los riesgos que tiene sobre todo el profesional que juega en el escenario corporativo, es el de quedarse muy centrado en su “cabeza” usando el hemisferio cerebral predominante. Por eso creo mucho en salir del ambiente tradicional y de las actividades rutinarias, hacer cosas inusuales, entregarse al aquí y el ahora, disfrutar de las cosas sencillas, encender un fuego, dar una caminata, contemplar las estrellas, practicar deportes extremos, hacer una excursión, y en general, mover el cuerpo. Reconozco que en lo particular me gustan las actividades al aire libre. Pero la idea clave, independientemente de los gustos, es que usemos nuevos caminos sinápticos y salgamos de la zona de confort del cerebro. George Kelly, autor de la Teoría de los Constructos Personales (una teoría de la personalidad), propuso como técnica de cambio lo que llamó la Terapia del Rol Fijo, que consiste en hacer una lista de comportamientos no usuales en una persona pero que pueden ser útiles para él. Luego, la idea es que la persona actúe de ese modo en su vida en general, de manera que esto le produzca cambios en sus modos de ver las cosas. Guarda cierta similitud con la Técnica de los Sombreros que recomienda Edward De Bono. El trabajo corporal muy de moda hoy en día también apunta en esta dirección.

10.- Seguir moviéndonos hacia adelante
Nuestra vinculación con la vida (engagement), nuestras satisfacción y nuestra vitalidad, van a verse marcadamente mejoradas en la medida que organicemos nuestro sistema motivacional a través de un comportamiento goal setting oriented. Es decir, tenemos que llevar todo al plano de la acción y tomar decisiones, emprender nuevos rumbos, tomar nuevas iniciativas, abandonar ciertas cosas, realizar ciertas acciones, probar nuevas opciones, ensayar nuevos comportamientos, experimentar nuevas experiencias.

En una cultura muy dada a correr mucho sin importar para donde, más orientada al efectismo y los resultados, y a los signos visibles de éxito más que al desarrollo interior, hay que cuidarse de no llenar la agenda de tareas sin sentido. Traté este tema en uno de mis primeros artículos llamado “Claridad de propósito para persistir en nuestras acciones”, que recomiendo revisar. La idea clave es que el plano de la acción esté conectado con un plano de significado. Asegurarnos de eso ante nada. Es muy importante poder Visualizar con claridad hacia dónde vamos. Cuál es el estado final deseado. Y después partiendo de allí comenzar a pensar en los medios para llegar allí. No podemos perder de vista donde queremos llegar. Es un riesgo muy grande que corremos que nos quedemos prendado de los medios y los convirtamos en fines en sí mismos. Si un medio o camino determinado no funciona o está obstruido, entonces debemos volver al fin que buscamos y pensar de que otro modo podemos llegar allí.

Hecha esa advertencia, creo que lo demás lo sabe la gran mayoría. Toda esa idea de fijarse metas que sean claras y precisas. Podemos guiarnos por la metodología de goal setting S.M.A.R.T, es decir: Specific, Measurable, Attainable, Relevant and Time-bounded.

En la medida que visualizamos que vamos en el camino que nos conduce a nuestra realización personal, la biología de nuestro cuerpo cambia, nuestras pupilas se dilatan, nuestra musculatura se relaja, el bombeo del corazón se hace más efectivo, nuestra mente se agudiza, y nuestro cuerpo pide acción y movimiento. Así nos motivamos, aumenta nuestro Vigor y nos hacemos más efectivos y productivos. La idea clave aqui es fijarnos metas, motivarnos e ir a la acción, para mantener una sana percepción de auto eficacia, para mantrener viva la idea de que todavía estamos en el juego, que somos efectivos, que estamos moviéndonos hacia la dirección escogida.

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restart-your-computerPara cerrar solo quiero decir que he tomado como excusa el inicio de año para escribir sobre este tema, pero que fácilmente nos podemos ver muy a menudo en la necesidad de hacer un Reboot de nuestro sistema operativo. Es muy fácil que en nuestro día a día comencemos a debilitarnos, a dudar, a fallar en nuestro trabajo personal, a cuidar el “puesto”, a escondernos detrás de nuestras agendas ocupadas, a mantener en stand-by nuestras decisiones y posiciones, a jugar el juego de las apariencias y el éxito externo.

¿Por qué? Porque nos dejamos llevar por interpretaciones convencionales que no son inspiradoras ni esperanzadoras, porque nos torturamos por el pasado o nos angustiamos por el futuro y dejamos ir el presente, porque hacemos cualquier cosa por evitarnos a nosotros mismos y nos desconectamos de nuestro interior, porque terminamos por “adaptarnos” a las evidencias y las realidades en vez de recuperar nuestros ideales, porque abusamos de nuestro cuerpo y nuestra salud con excesos de diverso tipo, porque nos salimos de nuestro camino, lo perdemos de vista o lo olvidamos, porque descuidamos a la gente valiosa y nos rodeamos de relaciones prácticas sintiéndonos a la final aislados, porque preferimos quedarnos dentro de nuestros mismos paradigmas, porque preferimos ser simplemente productivos que ser efectivos con un propósito.

Espero que tengamos todos un buen Reinicio y que lo hagamos tantas veces como sea necesario!!!

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Pueden encontrar una versión corta de este artículo publicada en Inspirulina:
http://www.inspirulina.com/como-asegurar-progresos-en-nuestro-desarrollo-personal-interior.html

Y entrevista de Radio por Eli Bravo en:

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En el siguiente enlace pueden encontrar un ejercicio de escritura creativa relacionado con este tema.
http://escrituraterapeuticavc.wordpress.com/2014/02/07/un-momento-de-transicion/

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Nota (*) Algunas razones por las que nos sentimos desanimados (situaciones en las que pudiera haber saldo energético negativo):

A) Perdida de familiares, allegados o seres queridos, puesto que esto implica una reducción de nuestros recursos. Aunque las personas no nos pertenecen en el plano psicológico nos sentimos unidos a ellas y la carga de la vida se aligera, nos hacen compañía o incluso cumplían algunas tareas o funciones dentro del grupo. Si se mudan, emigran, si rompemos los lazos con ellos o pasan a otro plano, experimentamos una “disminución” de nuestros recursos en el plano relacional, y esto reduce nuestras energía.

B) Problemas logísticos y operativos, los cuales pueden requerir que dediquemos más energía y recursos a las actividades diarias dejándonos extenuados. Algunos ejemplo de esto son cuando se daña el vehículo, el ascensor o la avenida que siempre usamos, hay que dedicar más tiempo y recursos a ciertas actividades no productivas, como tomar un camino más largo, hacer más colas, más tráfico, más visitas. Esto sobre todo sucede cuando hacemos esto resentidos, obligados, viviéndolo sin sentido, perdiendo nuestra auto determinación.

C) Reducción de nuestra libertad y autonomía. Un familiar enfermo que requiere cuidados, un trabajo más exigente y menos remunerado, la inseguridad local que lleva al aislamiento social y la zozobra.

D) Porque el ingreso real se redujo y ahora podemos adquirir menos productos y servicios, o porque ahora tenemos que dedicar más recursos financieros a imprevistos.

E) Por episodios intrapersonales o interpersonales en los que perdimos energía tal como lo desarrollé en el artículo anterior Fugas Energéticas.

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Dejo enlace para ver a alguien inspirador que ha logrado perseverar en su desarrollo personal. La vida la colocó en una situación tal en la que tuvo que prescindir por completo de la aprobación y el reconocimiento de los demás. Pero al lograr salir adelante sin ello, paradojicamente ahora lo obtiene sin pretenderlo.

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