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Posts Tagged ‘Emociones positivas’

Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisiéramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su núcleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El hombre que susurraba a los caballos), un film de 1998, protagonizada por Robert Redford, acompañado de Scarlett Johansson y Kristin Scott Thomas. Me movió su trama, muy sutil. Una chica adolescente tuvo un accidente con su caballo. Perdió una pierna y el caballo quedó fuertemente herido. Pero las lesiones además de físicas tocaron sus espíritus. La chica no quería vivir y el caballo tenía un comportamiento muy agresivo. El padre de la chica pensó que esto pasaría con el tiempo. La madre se dio cuenta que esto más bien estaba empeorando y que habría que hacer algo. Entonces suspendió su vida temporalmente como exitosa editora, para buscar una forma de sanar a estos seres. En su búsqueda dio con un especializado “susurrador” de caballos que residía en un rancho internado en las montañas. Alguien que también tuvo sus heridas, pero que había sanado. Con su gentileza y su bondad logró rehabilitar al caballo, pero también a la niña, así como la relación madre-hija.

Como en el caso del animal y la chica de la película, muchos de nosotros tenemos una parte dentro de nosotros que ha sido maltratada por la vida o que ha tenido aprendizajes que luego resultan inconvenientes. Algunos guardan heridas más serias que otros. En algunos no hay un evento concreto, sino un aprendizaje continuo durante el proceso de crianza.

El tiempo no basta para cambiar. No sólo se trata de que se tenga algo en mente que no se quiere olvidar. O que hay que hacer catarsis de algo que está en el subconsciente. Nuestro aprendizaje emocional ha ocurrido en forma no verbal. No se trata de ideas o recuerdos necesariamente. Sino de un aprendizaje psiconeurofisiológico que abarca una respuesta bioquímica, unas rutas cerebrales específicas y un patrón de comportamiento, los cuales son activados por pequeñas señales. Este aprendizaje ha sido moldeado, cableado, grabado y almacenado en la memoria implícita, activado en presencia de signos disparadores detectados por la amígdala cerebral, quien toma el mando a través del “camino rápido” de la bifurcación de LeDoux (he explicado esto en otros artículos: es un atajo que activa el sistema nervioso autónomo antes que el estimulo llegue a la corteza cerebral).

La lectura o la conversación tienen una incidencia limitada en la modificación de este patrón de respuesta aprendido. Este programa no está en una carpeta del disco duro, sino que es “lanzado” ante ciertos estímulos y se coloca como residente en ejecución con en el “sistema operativo”, fuera de la intervención de la conciencia y la voluntad.

Para cambiar estos patrones y crear otros nuevos o restituir los que existían previamente, hay que realizar un proceso de “fisioterapia neurofisiológica” que rehabilite el comportamiento de sinapsis, hormonas y péptidos, y logre desensibilizar su conexión con el estímulo desencadenante, elevando el procesamiento de un nivel sub-cortical (cerebro medio) a uno cortical de tipo verbal (cerebro superior), de tal manera que se recupere la dirección del “alma” sobre el avatar (el cuerpo) y éste responda a sus designios y no actúe por cuenta propia.

La metáfora del carruaje nos ilustra cómo funcionan, cuerpo, mente y espíritu. Los caballos representan el cuerpo, el cochero representa la mente y el pasajero el espíritu. Para muchos efectos de nuestra vida, nuestro espíritu es quien define donde ir y que hacer, así como lo hace el pasajero. El cochero, es decir, la mente se encarga de direccionar a los caballos, es decir, al cuerpo para que siga determinado camino. Sin embargo, a veces, por las experiencias de sufrimiento vividas, los caballos quieren seguir su propio camino, o el cochero no escucha al pasajero. Entonces el pasajero está como ausente y pierde su majestad en el proceso.

En mi practica profesional he ido evolucionando de faciltador de talleres en organizaciones a coach y luego a psicoterapeuta. Me he dado cuenta que para aprender a conectar con los demás, comunicarse efectivamente, negociar, trabajar en equipo y ejercer el liderazgo, puede hacer falta algo más que un curso en algunos casos. La mayoría de las personas tienen características disposicionales, rasgos aprendidos durante su proceso de crianza o bloqueos personales, que obstaculizan el aprendizaje de estas competencias. Muchas empresas han optado por seleccionar a personas que ya las tengan, pero en muchos casos esto no es posible. Ya tienen las personas dentro o no consiguen las competencias en el mercado nacional.

En el medio laboral, las personas con emociones negativas intensas, que actúan en forma muy competitiva, no escuchan, son extremadamente ambiciosas, atropellan, están centradas en si mismas y orientadas al poder, suelen tener dificultades de relación y dañan el ambiente de trabajo, afectando el work engagment de sus colaboradores.

Para las personas que necesiten cambios en su forma de comportamiento, sea por requerimientos de su vida profesional o de su vida íntima, suele no bastar con aprender técnicas o modelos sobre cómo comportarse. Incluso, ni siquiera puede que baste con una intervención de tipo verbal (una charla, consejos o cualquier técnica basada en la conversación).

Las terapias exclusivamente verbales no necesariamente llegan a los niveles de restitución, sanación y curación que hay que alcanzar. Para ello hay que recurrir a técnicas cuyo uso deben estar en manos de un psicoterapeuta capaz de intervenir en varias modalidades y niveles con distintos tipos de técnicas.

A nivel de auto ayuda recomiendo el ejercicio continuado de emociones, sentimientos y motivaciones como la compasión, la serenidad, la esperanza y el agradecimiento, que permitan calmarnos de las presiones diarias, sentir y conectar con el sufrimiento humano, ver lo bueno que recibimos y desarrollar confianza en un futuro mejor.

También sugiero la práctica de ejercicio físico sistemático, paseos y descansos, recreación y pasatiempos sanos, actividades de integración cuerpo-mente como ejercicios psicofísicos, yoga, tai chi, chi kung o similares, el contacto con la naturaleza, rituales que evoquen las emociones, sentimientos y motivaciones mencionados. De particular beneficio resulta el entrenamiento de la respuesta cardíaca y su sincronización con la respiración (Coherencia).

Actividades contemplativas en general son muy beneficiosas para el entrenamiento de la atención. También es recomendable realizar visualizaciones guiadas como La Sonrisa Interior u otras que fomenten la bondad y el amor incondicional.

Hay prácticas especializadas para entrenar la mente o producir emociones específicas que es mejor realizar con el acompañamiento de un psicólogo. La terapia cognitiva conductual es una herramienta importante para reestructurar la forma de pensar y el ACT para aprender a relacionarse con la mente. El uso de EMDR es útil en el procesamiento de traumas. El entrenamiento en mindfulness es también de mucho provecho, entre otras cosas, para el entrenamiento de la atención. Esta práctica continuada permite primero desatender la conversación interna y con el tiempo, la disminución de la actividad cortical espontanea, es decir, de los juicios, de la comparación social, de los auto reproches, el pensamiento catastrófico y la rumiación. Además de sesiones dedicadas de meditación, incluye actividades como el saboreo y el “paseo sensorial”.

El profesional especializado es quien sabrá usar la combinación adecuada de técnicas de tipo cognitivo, conductual y espiritual. Es preferible siempre asistirse de alguien que tenga un enfoque multi-factorial y multi-causal y que sepa lo que hace y persigue, a verse con alguien que solo conoce y usa una técnica.

Saludos,

Víctor Calzadilla

 

 

 

Apuntes sobre motivación y regulación afectiva
El engagement a una situación (de vida o de trabajo) se produce cuando uno está motivado, porque 1) ve en la situación la posibilidad de ampliar sus recursos o porque 2) detecta una amenaza de perderlos, pero a la vez evalúa que puede lidiar con esta amenaza y alejarla o extinguirla (teoría COR).

Los recursos son importantes porque son nuestra divisa de intrecambio frente a las Demandas del entorno. Sin recursos las demandas simplemente hacen un caos en nuestra vida. Un recurso es todo aquello que permite disminuir o eliminar una demanda del entorno, que puede ser transformado en energía, o que es útil para conseguir o proteger otros recursos. Esto es muy importante ya que las demandas generan tensión y esta dispara emociones. Esto da como resultado un proceso de estrés, que en forma crónica tiene efectos muy perjudicales para la salud física y psicológica y eventualmente deriva en burnout (estos temas han sido tratados extensamente en este blog).

Para una explicación detallada de como se conectan engagement, recursos, estrés, motivación y afectos se sugiere revisar los artículos de la serie Transacciones Energéticas. Me ha parecido interesante, respetable y muy iluminadora esta visión del engagement y los recursos. Sin embargo, me pregunto si toda la amplitud de la motivación humana pueda ser explicada por este marco de referencia. He puesto a prueba este modelo y, visto que demuestra ser bien amplio. Sin embargo, últimamente he estado estudiando un modelo de otra “comunidad psicológica”, propuesto por el Psicólogo Paul Gilbert, que me ha despertado la curiosidad y el deseo de integrar estas ideas con las anteriores, lo cual esbozaré a continuación.

El modelo de Gilbert no es propuesto como uno de motivación, sino que él lo denomina Tipos de Regulación Afectiva. Y ya veremos cómo se compagina con la literatura sobre Engagement y Vigor. Este autor propone tres sistemas de auto regulación. Uno primero está basado en la Búsqueda y activación. Este sistema está enfocado en la búsqueda, detección y adquisición de recursos. Está relacionado con emociones positivas como el interés y la alegría. Este sistema está basado en la hormona Adrenalina y en el neurotransmisor Dopamina y está asociado con conductas de Emprendimiento e Innovación. Este sistema compagina con el modelo COR perfectamente; cuando el sistema de búsqueda y activación está en funcionamiento, lo que enciende y motiva a la persona es la posibilidad de ampliar su cartera de recursos, disponiéndose para ello.

Otro sistema es el de Amenaza y protección. Está enfocado en detectar amenazas y conseguir la protección respecto a ellas. Está relacionado con emociones como el miedo, la rabia, la tristeza y el asco. Está basado en la hormona Cortisol y el neurotransmisor Serotonina y está asociado con conductas disímiles como huir, pasar desapercibido o dar la pelea. Estas respuestas dependen de la evaluación situacional costo/beneficio de las opciones y de la comparación entre la magnitud de la amenaza y la auto evaluación de recursos disponibles. Este sistema compagina también con la teoría COR en lo que respecta a la posibilidad de proteger y defender la pérdida de recursos.

Para hacer un poco de historia de la psicología, Hans Eysenck propuso una teoría de rasgos psicológicos basada en la respuesta del Sistema Reticular. Este sistema tiene que ver con el nivel de excitación del cerebro que experimenta una persona. Para Eysenck la ansiedad y la impulsividad de una persona tienen que ver con este nivel de excitación. Estos rasgos psicológicos están asociados con las recompensas y castigos recibidos en su crianza.

Jeffrey Gray fue un poco más allá y propuso la existencia de dos sistemas independientes conocidos como BAS y BIS. El Biopsychological Activation System (BAS), está asociado con la percepción de recompensas y su búsqueda activa. Este sistema coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por adquirir recursos y con el sistema de búsqueda y activación de Gilbert. El Biopsychological Inhibition System (BIS), está asociado con la percepción de amenazas, su detección, protección y si es posible lucha. Este sistema también coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por detener la pérdida de recursos y con el sistema de amenaza y protección de Gilbert.

Estas teorías y modelos, nos ayudan a entender a un ser humano emprendedor, alegre, optimista, explorador e iniciador, por una parte. Y a un ser humano a la defensiva, buscando rankearse y combatir con el mundo, ya sea replegado sobre sí mismo o incluso bloqueado, o ya sea violento, agresivo o simplemente “competitivo”. Hay una adecuada compaginación entre el modelo COR y el modelo Gray que nos ayuda a comprender en buena medida trastornos y bloqueos que experimentan las personas. Sin embargo, hay algo que falta aquí y que atina Gilbert a tomar en cuenta.

Para Gilbert hay otro sistema afectivo de Calma y conexión. Está enfocado en sentirse tranquilo y confiado, en conectar con la gente alrededor y desarrollar vínculos “desinteresados”. Está relacionado con la serenidad y el amor, basado en la Oxitocina y las Endorfinas, asociado con comportamientos basados en el dar y recibir cuidado, apoyo y compañía.

Este sistema no es tomado en cuenta por los modelos anteriormente expuestos. En mi opinión suele ser minimizado y distorsionado. En algunos casos ha sido visto como como un comportamiento variante del sistema de amenaza y protección para cuidar recursos relacionales. En otros casos, ha sido visto como un comportamiento variante del sistema de búsqueda y activación, para adquirir nuevas relaciones de tipo instrumental y transaccional.

Un principio aceptable para la mayoría de los investigadores y científicos, es el de la Inhibición Recíproca. Este principio aplica en psicología y en fisiología. Lo que quiere decir es que dos actividades contrapuestas no se pueden realizar a la vez, y que, todo lo contrario, la activación de una implica necesariamente la inhibición de la contraria. Quizás esto les disgusta a los que evitan los extremos y piensan que todo es una cuestión de gradientes. Pero desde los músculos, pasando por el cerebro y el comportamiento, funcionan de esta forma. Y en el caso de este modelo el sistema de Calma y Afiliación no puede funcionar simultáneamente con los otros dos sistemas, sino que tiene con ellos una relación Antagónica o de inhibición recíproca.

La aplicación práctica de este principio es que si evocamos calma, inhibimos las emociones negativas del sistema de amenaza y protección, o los excesos del sistema de búsqueda y activación. Este sistema de regulación afectiva nos lleva a otra dimensión de la motivación y el comportamiento humano. Más allá del ser humano que lucha y compite, o del ser humano que emprende y se las ingenia, está un ser humano que edifica y construye vínculos. Un ser humano altruista, desinteresado, orientado al cuidado y ayuda de otros. Un ser humano motivado por la compasión, capaz de comportamientos pro-sociales.

Enlaces recomendados:








Añado a posteriori este testimonio personal de alguien que se ha enfrentado al sufrimiento con decisión y ha ido recuperando las chispas de su alma poco a poco, logrando cada día que prevalezca el amor sobre la muerte:

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hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el tono, hablar mucho y cosas por el estilo.
2) Tomar conciencia de las sensaciones internas, de las emociones, sentimientos y pensamientos, del comportamiento, haciendo un esfuerzo por detener el comportamiento reactivo y atestiguarse de sí mismo (observarse a si mismo)
3) Respiración profunda diafragmática.
4) Decirse a sí mismo frases que ayuden a mantener la calma y la serenidad; como esto lo voy a superar, todo va a salir bien, puedo lograrlo, etc.
5) Dedicar unos minutos diarios a conectar con emociones positivas producidas internamente, a través del uso de la memoria, del uso de la imaginación, de la realización de una actividad o del compartir en una relación constructiva.
6) Desatender deliberadamente la conversación interna cuando esta intensifique emociones negativas.
7) Buscar una expresión constructiva y civilizada de emociones y sentimientos. Ante nada, su verbalización es importante con la intención de aumentar las distinciones usadas para su reconocimiento, sea oral o escrito.
8) Exposición dosificada a la situación adversa en la medida que sea posible, alternando con actividades que brinden distracción o que permitan el uso de la creatividad.
9) Disfrutar de la naturaleza y los paisajes. Dar un paseo.
10) Procurar una aproximación sin juicio durante un rato cada dia (non-judgmental approach)

Para la práctica continuada:
1) Disfrutar y saborear acciones que suelen hacerse de modo rutinario, como el caminar, darse un baño o comer.
2) Hacer caminatas contemplativas centradas en la información sensorial y corporal.
3) Dedicar un tiempo diario a aquietar la mente y producir un estado de calma. Práctica de la Meditación. Práctica del Mindfulness.
4) Realizar actividades que promuevan la sensibilidad del cuerpo, tanto a nivel de la representación corporal como respecto a la sensibilidad interna, tipo Yoga, Tai Chi, ejercicios psicofísicas, Chi Kung y similares.
5) Cultivar relaciones nutritivas y auténticas.

Para la integración de la experiencias:
Es importante buscar marcos interpretativos que den sentido a las experiencias que nos toca vivir, de manera que nos permitan “recablear” el cerebro: las cosas que de manera automática conectabamos con interpretaciones y emociones negativas, tienen que ser sustituidas por rutas asociativas que lleven a interpretaciones y emociones positivas.

Estos marcos más allá de la psicología, en el dominio espiritual, nos permitirán desarrollar cualidades como la humildad, la paciencia, la aceptación, la disciplina, la fe y la comprensión profunda de que todo tiene un sentido aunque se escape a nuestro entendimiento. Que hay procesos colectivos e históricos más grandes que nuestra individualidad y temporalidad, en los que nos toca vivir, para dar la contribución única y especial que puede dar cada uno.

Nota: Escribí un artículo corto para Inspirulina sobre este mismo tema a mediados del 2013. Aqui dejo el enlace, http://www.inspirulina.com/desarrollando-la-resiliencia.html

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gaviotaSi en el campo humano pudiéramos hacer algo similar a la expresión matemática de Einstein, sería R=CA2, donde R= Resultados, C=Competencias y A=Actitud. Es decir, los resultados que obtenemos en la vida son un reflejo de nuestras competencias y de nuestra actitud al cuadrado.

Por Resultados me refiero a lo que conseguimos con nuestro comportamiento, en términos de logros concretos, desempeño, avance en las metas y objetivos, lo que conseguimos con los demás, en términos de cooperación, coordinación de acciones y alineamiento, y lo que conseguimos con nosotros mismos, en términos de satisfacciones y logros. Por Competencias me refiero a las capacidades efectivas que tenemos para enfrentar los desafíos que tenemos por delante, en términos de virtudes, capacidades, dones, talentos y habilidades, ya sean de tipo técnico, cognoscitivo y educativo, de tipo interpersonal o de tipo intrapersonal. Por Actitud me refiero al esfuerzo desplegado para usar y organizar los recursos personales, así como para lidiar exitosamente con las dificultades, retrasos y estancamientos que se van planteando en la situación, y que ponen de continuo en jaque la esperanza de cumplir con éxito el cometido planteado.

En otras palabras, y para simplificar usando una terminología prestada, para lograr los Resultados esperados hay que Poder hacerlo y Querer hacerlo. El hecho de que la Actitud vaya al cuadrado en la expresión matemática, nos indica la importancia relativa que esta tiene. Es decir, la actitud puede terminar siendo más importante que la competencia, porque con la actitud adecuada podemos desarrollar nuestro nivel de competencia si es necesario, mientras que no hay garantía de lo contrario. Es decir, el alto nivel de competencia en una persona es una ventaja, sin lugar a dudas, pero no es una garantía de que ello conlleve a tener buena actitud.

Frente a un desafío en particular podemos encontrarnos en cualquier combinación de nuestro nivel de Competencia o de nuestra Actitud. Inspirado en el modelo de Ken Blanchard voy a describir y revisar estos cuatro cuadrantes con diferentes opciones de Competencia y Actitud, tomando como referencia el proceso que seguimos cuando adquirimos maestría en el dominio de una determinada actividad, arte u oficio. Cuando comenzamos algo nuevo por voluntad propia generalmente tenemos buena actitud, pero todavía no tenemos el nivel de competencia para obtener los resultados esperados. Una vez que nos enfrentamos con algo por un tiempo sin tener los resultados esperados, sucede que todavía estamos en bajo nivel de competencia, pero ahora nuestra energía decae y por tanto nuestra actitud no es la más favorable. En ese momento es cuando es más probable que abandonemos las iniciativas o los proyectos. Si persistimos y desarrollamos nuestras capacidades, llegará un momento que por curva de aprendizaje alcanzaremos el nivel adecuado de competencia, pero sin tener todavía seguridad en nosotros mismos. En ese nivel es muy probable que no estemos dispuestos a correr riesgos y que no tengamos suficiente confianza en nosotros, es decir, alto nivel de competencia sin la actitud adecuada. Solo a través de la persistencia podremos llegar a un escenario donde tengamos un alto nivel de competencia y una actitud adecuada, donde podremos estar al máximo de nuestras capacidades, abriendo nuevas oportunidades, en una nueva zona del cerebro, en una nueva área de nuestro potencial, corriendo la ola, haciendo la diferencia, sintiéndonos empowered, enfocados en nuestro ámbito de influencia, experimentando el Flujo, actuando como agentes de cambio.

Durante un tiempo, los psicólogos y estudiosos del comportamiento pensaron que para tener una actitud adecuada bastaba con la Motivación. Una definición sencilla y práctica de la Motivación que doy en mis talleres y manejo con mis clientes, es que es la fuerza que nos permite conectar nuestros motivos, necesidades y aspiraciones, con la situación real que tenemos delante en nuestra vida en un momento dado, encontrando un sentido en lo que hacemos, de manera que nos orientemos a determinadas acciones, de una forma más o menos perdurable en el tiempo. Es decir, como veo yo que en una situación particular voy a obtener algo que es importante para mí.

Propongo que en este momento hagas una auto evaluación de cuál es tu nivel motivacional en tu actividad laboral y profesional, en tu vida personal y familiar, en tu vida en general. ¿Puedo ver en la situación que tengo delante un potencial factible de poder conseguir algo concreto que me interesa y que valoro? ¿Es bajo o alto mi nivel motivacional en cada una de estas áreas? Como es el resultado global neto de todas las áreas combinadas? Para auto evaluar esto podemos usar una rueda dividida en radios que representen las diferentes áreas relevantes en nuestra vida y la altura de cada radio representaría el nivel motivacional de cada una de ellas. Así podremos ver en forma gráfica cuán redonda está la rueda desde el punto de vista motivacional, donde está más débil y donde más fuerte.

Pero la motivación no es suficiente para dar cuenta de la Actitud. Últimamente en la Psicología se ha venido prestando más atención a la Afectividad, que incluye las emociones, los sentimientos y el estado de ánimo. La afectividad en general es la forma particular como nos aproximamos hacia una situación, persona o a la vida en general, en términos de cuánto nos gusta o disgusta (valencia) y en términos de su magnitud (intensidad). Es un punto de partida bien clave desde el cual nos relacionamos con lo que tenemos delante que ha sido objeto de un número creciente de investigaciones en los últimos años.

Las emociones y sentimientos suceden en un día determinado como expresión de nuestra interacción con los eventos o como un reflejo de nuestra vida mental. La emoción está más orientada al aspecto bioquímico y fisiológico, en cuanto a reacciones y sensaciones corporales, mientras el sentimiento incluye aspectos cognitivos, es decir, las ideas y vivencias que acompañan nuestras emociones. El estado de ánimo es el efecto acumulado que va produciendo esta vida afectiva y que va conformando un efecto de fondo. Una medida concreta de esta afectividad que se ha popularizado en las investigaciones, que suelo usar en mis talleres, con mis clientes individuales y que he mencionado en varios artículos, es el ratio emocional o índice de positividad, (ubicar en este Blog bajo la etiqueta Mood). El ratio emocional se refiere a la proporción de emociones positivas sobre negativas que tenemos en un día determinado. Se ha encontrado que si este índice es mayor a 3 funcionamos mejor. A los efectos de este artículo, un ratio emocional mayor a 3 sería mi definición operacional de emocionalidad positiva y un ratio emocional menor a 3 lo sería de la emocionalidad negativa.

Aunque es creciente el número de investigaciones que señalan al Índice de Positividad como un importante antecedente de variables como el desempeño y la salud, este no sustituye a la motivación. La positividad tiene corta duración, mientras la motivación es más sostenible en el tiempo. Ambas son una combinación de componentes cognoscitivos y emocionales, pero la dosis varía según el caso. En la motivación hay mayor preponderancia de lo cognoscitivo, en la forma de ideas, convicciones, expectativas, intenciones y motivos, que guían, orientan y son base de nuestra auto regulación. En la positividad hay mayor preponderancia de lo emocional y en sus efectos en el cuerpo y el funcionamiento del cerebro, al ser una proporción de emociones según su valencia. Ambas se complementan para manifestarse a nivel conativo, es decir, en la acción.

Entonces retomando nuestra fórmula inicial, a mi modo de ver eso que he llamado la Actitud estaría conformada tanto por la motivación como por el estado de ánimo (el ratio emocional). Estos dos elementos engloban un aspecto muy importante de la Actitud, que es su aspecto energéticoy dinamizador. Sé que hay otros elementos que también contribuyen a tener la actitud adecuada, como el sentido común, la sensatez, el equilibrio personal, la autoestima y la madurez en general, pero digamos que todo esto se puede lograr a través de/o está englobado dentro de la motivación y la emoción, es decir, con un nivel de motivación alto y un ratio emocional alto. (1)

Recomiendo en este punto que hagas una auto evaluación de tu afectividad, en términos de intensidad y valencia. ¿Cómo es tu emocionalidad en este momento? ¿Baja o alta? ¿Y en términos de valencia? ¿es positiva o negativa? (2) ¿Qué emociones predominan? ¿Sientes entusiasmo? ¿agradecimiento? ¿compasión y conexión con el género humano u otros en particular? interés? ¿Ves orden o caos? ¿sientes paz o sientes rabia, miedo o tristeza? ¿sientes ilusión o decepción? Puedes hacer un análisis cualitativo, pero también vale la pena que haga el inventario de Barbara Fredrickson (positivityratio.com) y asi puedas conocer tu ratio del día de hoy o de ayer.

Vamos a revisar ahora las diferentes combinaciones en cuanto a motivación y ratio emocional, a la vez que esto nos ayudará a identificar donde nos encontramos nosotros en este momento respecto a una actividad o área de nuestra vida en particular. Tenemos dos variables cada una en dos estados diferentes. Así que podemos construir una matriz de doble entrada para revisar sus distintos cuadrantes. Por una parte está el nivel motivacional, que puede ser bajo o alto. Y por otra parte, está el ratio emocional que puede ser bajo o alto.

Un primer cuadrante, con una actitud muy negativa o baja, está conformado por un bajo nivel de motivación y un bajo ratio emocional. Esta es definitivamente una zona sin energía. Muy peligrosa. Cuando no conectamos la situación con nuestros motivos estamos como en el aíre, perdidos, sin rumbo. Y si además tenemos una baja emocionalidad o una emocionalidad negativa, esto podría conducirnos a desaprovechar los recursos que tengamos, a salirnos de nuestro camino, a producir consecuencias indeseables que nos retrasen o compliquen nuestra vida. Cuando estamos en esta situación sentimos lo que nos rodea como extraño a nosotros. Nos cuesta ubicarnos en el mundo y encontrarlo estimulante y esperanzador. En estos casos, lo mejor sería detener cualquier comportamiento, suspender nuestra acción, no confiar en nuestras percepciones. Y retirarnos para poder recuperarnos. En este estado se me ocurre que primero nos concentremos en elevar nuestra positividad, para luego pasar a elevar nuestra motivación.

Otro cuadrante, que representa la mejor Actitud posible, es la zona de máxima energía caracterizada por un alto nivel de motivación y alto nivel de positividad. Allí estamos encaminados. Si tenemos los recursos necesarios para enfrentar la situación nos podemos comer el mundo. Y si no los tenemos los desarrollamos. En este cuadrante vamos a sentir un alto nivel de engagement con la vida y con nuestro trabajo, asumiendo nuestra responsabilidad con accountability, con un locus de control interno. Las investigaciones han puesto en evidencia que la buena actitud incide en la percepción, de tal manera que se amplía el campo de atención permitiendo encontrar oportunidades, hay receptividad y disposición a las relaciones que promueve la cooperación, mayor flexibilidad que permite adaptarse a las circunstancias. En fin, hay una espiral creciente entre positividad, recursos y percepción de autoeficacia, la cual expliqué en detalle en otro artículo sobre la Resiliencia y las espirales crecientes.

Los otros cuadrantes tienen un nivel de energía intermedia. En uno hay un alto nivel de motivación y bajo ratio emocional. Esta es una persona que está motivada en “teoría”, es decir, cuando estamos allí sabemos lo que queremos y que lo podemos obtener en esa situación, sabemos que la situación nos conviene pero, que podemos obtener resultados que nos son útiles y beneficiosos, que satisfacen nuestras necesidades, pero, sabes qué? No tenemos ganas! A nivel energético esta persona tiene un ratio emocional bajo. Puede ser que esté amotinado y rebelde, molesto, contrariado, que no acepta la realidad que tiene enfrente. O puede ser que esté desanimado, que se encuentre desgastado, drenado en su energía. O puede ser que tenga temor, que haya perdido la confianza en sí mismo, que su auto estima este afectada por alguna razón. Habría que analizar más a fondo cada caso particular para saber qué acciones tomar, pero en general al estar en este cuadrante es importante recuperarse del desgaste producido en nuestra interacción con las experiencias cotidianas, y comprometernos con acciones que permitan cambiar la valencia de nuestras emociones de negativas a positivas. Esto implica, en primer lugar, usar estrategias que nos permitan procesar las emociones negativas. En segundo lugar, usar estrategias que nos permitan conectar con emociones positivas. En tercer lugar, intensificar la vivencia de sentimientos positivos conectando con significados que le den un fundamento más sólido, sea profundizando en las investigaciones relacionadas, con testimonios de otras personas o usando nuestra propia experiencia. En varios artículos de este Blog he analizado este cuadrante y se han propuesto estrategias para afrontamiento del estrés, para lidiar con emociones negativas y para evocar emociones positivas.

En el otro cuadrante que nos queda hay bajo nivel de motivación y un ratio emocional alto. En este cuadrante es importante poner en claro qué queremos, qué buscamos, cuál es nuestro propósito, cuáles son nuestros objetivos, cuáles son nuestras prioridades, cuáles son nuestras necesidades, qué es lo que nos pone a funcionar, qué es lo que nos estimula. Luego, es importante ver en la situación que tenemos delante, como podemos usar nuestra forma de ser de manera óptima allí, para obtener el máximo provecho. Que Si podemos hacer que nos interesa y cómo esta situación nos puede conducir a otra en la que podremos encontrar una mayor satisfacción de nuestras necesidades.

A la final, lo que nos va a llevar al máximo de nuestro potencial y a construir nuevas realidades es en gran medida nuestra actitud. Es estar en lo que llamo el Querer Querer. Y con esto quiero decir, que puede ser que a veces tengamos la energía baja, a veces nos podemos sentir decepcionados, defraudados, desilusionados, contrariados, molestos, resentidos o heridos, con temor, estancados, desmotivados, desconectados, ajenos a lo que nos rodea, extraños, alejados o retraídos. ¿Por qué no? Somos humanos! Demasiado humanos, como decía el filósofo! Falibles! Tenemos todo el derecho de caer a los cuadrantes más débiles de la Actitud. Pero que no sea por mucho tiempo!!! Que siempre Queramos salir de allí! Que siempre Queramos Querer intentarlo nuevamente!

En un tono más personal puedo compartir aqui que en lo particular he volado en algunos momentos de mi vida. Es una sensación espectacular. Acaso no lo has hecho también? Con volar me refiero a sentirse valioso, dichoso, exitoso, afortunado, competente, apropiado, facultado, comprometido, apasionado, entusiasmado, accountable, obtener los resultados deseados, ser eficiente, ser efectivo, ser eficaz… Pero he caído también! Y ha dolido! Cuando uno cae, le cuesta levantarse, le cuesta confiar nuevamente, le cuesta Querer Querer nuevamente. Pero si volvemos a levantarnos despues de haber caído, ahora lo hacemos con humildad! El que pocas veces ha caído, poco conoce la humildad. Y sin saberlo quizás, actúa con arrogancia.

Mantengamos la esperanza en que cada vez nos duelan menos las caidas y que sea menos el tiempo que necesitemos para recuperarnos de ellas! Y el compromiso de que si volamos otra vez seamos capaces de hacerlo sin arrogancia. Hay que salir a volar otra vez! Hay que seguirlo intentando! Si la probabilidad de volar es una en un millón y ya lo hemos hecho, quiere decir que ya sabemos que es posible! Si obtenemos un intento fallido, sea porque no logramos despegar o porque nos estrellamos, quiere decir que ya llevamos un intento menos de los novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve desaciertos! Bueno, seguro que saben cuántas bombillas tuvo que quemar Thomas Alva Edison hasta lograr la luz eléctrica. Así que con el Querer Querer, realmente tenemos todo lo necesario para lograrlo. Lo que hace falta es seguir sacando del juego los intentos fallidos para cada vez acercarnos más a los Resultados que deseamos.

Nota (1): Sin lugar a dudas que en la Actitud entran en juego otros factores. En el modelo de Empowerment se plantea que para estar empowered, se requiere de cinco factores. A mi modo de ver estos inciden en nuestra Actitud y específicamente, en nuestros niveles de motivación y de afectividad. Todos son Creencias, es decir, variables de tipo cognoscitivo:
* Autoeficacia: creer que tengo la competencia para lograrlo
* Auto determinación: percibir que tengo opciones para elegir
* Control personal: creer que puedo tener un efecto
* Significado: valorar el propósito de la acción
* Confianza: percibir que seremos tratados con justicia

Nota (2): Algunas investigaciones sobre Afectividad en el medio de trabajo han sugerido que los afectos positivos y los afectos negativos no son polos opuestos, pues una persona puede experimentar en una misma situación ambos en forma simultanea. En este orden de ideas, se ha propuesto que en una situación dada podemos experimentar bajo nivel de afectos positivos, un nivel moderado o un nivel alto. Por otro lado, podemos experimentar en forma simultanea afectos negativos; en un nivel bajo, moderado o alto. El engagement ocurre, especificamente, en cuanto a su dimensión energética (la otra dimensión es la dedicación), cuando hay un moderado nivel de afectos positivos y un bajo nivel de afectos negativos.

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corazon en recuperacionEs un buen momento a estas alturas del año para aprovechar de ver por donde vamos y que podemos hacer, reforzar o dejar de hacer para lograr unos resultados más cerca de lo que buscamos. Así que me propongo compartir en este artículo una guía para acompañar este proceso de auto revisión.
Es interesante observar que muchas de las actividades en las que nos hemos involucrado ya las habíamos concebido, imaginado, pensado, planificado y programado con anticipación. Hay algunas cosas que pudieron haber pasado que fueron inesperadas y que “recibimos” sin haberlas buscado deliberadamente, así como hay otras que buscamos y no se dieron. Pero la gran mayoría son cosas que pasaron por nuestra mente previamente.
Esto es interesante, porque reafirma la idea de que somos unos Creadores de realidades y es importante mantener esto bien presente, sobre todo para entusiasmarnos con esa idea, ya que cuando queremos algo, cuando identificamos que algo es importante para nosotros, entonces a eso le dedicamos nuestra energía y nuestros recursos, y a la final algunos resultados vamos a obtener en esa área.
Entonces en cuanto a esas cosas que habíamos planificado es bueno evaluar, en qué medida las logramos?, como fue nuestro desempeño?, nuestra eficiencia?, que impacto indirecto obtuvimos?, es este último deseable o indeseable?, que debemos hacer diferente para obtener mayor efectividad/eficiencia/eficacia?
Ahora bien, de estas cosas que planificamos para este año, habrá algunas que no hemos logrado en lo absoluto o casi nada. Es importante en relación a ellas evaluar, por qué sucedió esto?, es realmente importante esa meta?, la definimos bien?, fuimos muy ambiciosos al colocarla?, la vamos a desechar o mantener para este año?, La vamos a modificar?, hay algo previo que quizás es necesario hacer antes?, está dentro o fuera de nuestro ámbito de influencia?, que queda entonces por hacer? Donde nos vamos a enfocar? Que vamos a reforzar? Que recursos adicionales podemos asignar?
Entonces, de las cosas planificadas, de algunas obtuvimos algún resultado, mientras que de otras no obtuvimos casi ninguno. Pero también hay otras actividades o experiencias en las que nos vimos envuelto, que no planificamos deliberadamente previamente. Esto puede suceder también. Pueden ser experiencias agradables o desagradables, deseables o indeseables, pero solo en un primer momento, porque en lo que a la final resulten dependerá de nosotros. Si fueron experiencias agradables y deseables, es importante sentirnos agradecidos por ello, si no lo hemos hecho ya, y comprometer nuestra gratitud con alguna acción adicional que exprese este aprecio, de manera de devolver en algún sentido esta bendición que recibimos. Hay muchas cosas que recibimos y damos por sentado que nos corresponden. Pero cuando nos enteramos que otros recibieron todo lo contrario, es que tomamos conciencia de nuestros privilegios. Así que, así como somos acuciosos para encontrar en qué la vida nos pudo fallar o defraudar, también es importante serlo con aquellas cosas que recibimos de la vida sin que hayamos hecho un esfuerzo obvio y deliberado para lograrlo.
Si es el caso que recibimos algo inesperadamente amargo, decepcionante, trágico, o simplemente indeseable, o poco agradable, es importante realizar los cambios cognitivos necesarios en nuestra percepción para corregir cualquier sentimiento negativo que esto nos haya dejado y continuar nuestro camino hacia el restablecimiento de nuestra confianza en el mundo y en los demás, ya que no es sano vivir bajo emociones negativas. Es necesario consentir en nosotros cierto “duelo”, pero que este dure lo menos posible, que no se arraigue y se convierta en una actitud permanente, sino que logremos enfrentarlo con Resiliencia. No hay que olvidar que las cosas no son buenas o malas de por sí, sino que todo depende lo que hagamos con ellas. Lo que nos sucede es la materia prima con la que cada uno tiene que trabajar para hacer su mejor producción.
Además del trabajo psicológico y espiritual que hay que hacer para comprender, procesar, asimilar e integrar cualquier experiencia negativa que hayamos vivido, es importante no perder de vista que la gran mayoría de las cosas que nos “suceden”, proceden de nosotros mismos. Muchas cosas que no planificamos conscientemente, pudieran formar parte de nuestro inconsciente y revelarse en la forma de experiencias externas en las que muchas veces no reconocemos nuestra co-creación. No hay que ser extremista con esta idea, pero me parece importante evaluar en qué medida aplica a nuestro caso y que puede salir a la luz para nosotros en el análisis de nuestros bloqueos y fracasos.
También es importante revisar que cosas no hemos logrado a estas alturas que no fueron ni planificadas ni ocurrieron en forma milagrosa. Son cosas que no pensamos antes que fueran importantes, pero que a la luz de los acontecimientos, ahora nos parecen clave. Entonces que vamos a hacer con ellas a estas altura? Como las vamos a incorporar en nuestros planes de trabajo? Que concretamente podemos hacer para iniciarlas?
Por ahora hemos analizado como nos fue en cuanto a aquello que programamos, como nos fue en cuanto a lo que recibimos que no buscamos consiente y deliberadamente, y también en las cosas obvias que se nos escaparon antes y que no concebimos como parte del plan y que tampoco logramos ningún avance en ellas. Otra área importante a analizar es la del emprendimiento. Me refiero a aquellas actividades en las que nos comprometimos que no estaban en nuestra agenda, pero que de pronto, en función de las circunstancias, decidimos tener la iniciativa de involucrarnos en ellas, de explorarlas, de dedicar algunos recursos a ellas.
El área de emprendimiento es muy importante porque es un reflejo de nuestro balance interno y de nuestra Resiliencia. El emprendimiento es una conducta de tipo exploratorio que generalmente se da en condiciones de seguridad y confianza. Hay personas que tienen una naturaleza expansiva y optimista. Estas personas tienden al emprendimiento, a la exploración de nuevas posibilidades. Y de allí salen muchas cosas! Se abren muchas puertas! Se encuentran nuevos caminos! Lo contrario de la exploración es el replegarse hacia si mismo. Esto sería sinónimo de ejecutar lo planificado en cierta medida, lo cual es importante, pero también lo es adaptarse a las circunstancias cambiantes.
Este artículo lo estoy escribiendo en el año 2013 en Caracas, Venezuela. No puedo desconocer que en el país que vivo este año ha sido muy duro. Se declaró oficialmente la muerte del Presidente, recién elegido escasos meses atrás. Inflación y devaluación sin precedentes. Inseguridad social galopante. Escasez de productos alimenticios y de uso general. No es raro que en un contexto así merme la seguridad y disminuya la actividad exploratoria. Al incrementarse los niveles de complejidad del medio ambiente, aumentan los niveles de incertidumbre. Además, hay mayor probabilidad de eventos “negativos”. Ante un contexto así son más probables las emociones negativas, sobre las positivas. Esto afecta el Ratio Emocional. En un día nos podemos ver involucrados en un episodio desagradable, recordarnos de algo que no tenemos resuelto y que produce displacer, tener que dedicar más tiempo del que teníamos pensado a algo básico como hacer unas compras en el Súper y saber de una mala noticia. Ya allí van cuatro emociones negativas. Para mantener un ratio emocional saludable deberíamos tener tres veces más emociones positivas. Esto quiere decir, según este caso concreto que acabo de analizar, que deberíamos tener 12 emociones positivas en el día! En países desarrollados se ha encontrado que un 80% de las personas tiene un ratio inferior a 3. En Venezuela, en mis cursos y clientes, he encontrado que este es la situación para el 60-70% de las personas. Con un mood (estado de ánimo) bajo y displacentero, las personas tienen a cerrar su campo de atención, mirar más hacia sí mismos, ver los defectos y faltas más que las cualidades y bendiciones, aumentar el egoísmo, disminuir la empatía, criticar y quejarse, contagiar negativamente a otros, atraer hacia si mala suerte, procesamiento del cerebro top-down en lugar de bottom-up (actuación prejuiciada), atención selectiva más que receptiva. Un cuadro así nos llevaría a un comportamiento circular de ensimismamiento y reproducción de patrones de pensamiento-sentimiento-emoción-acción usuales en nosotros.
La Resiliencia implica versatilidad ante el medio ambiente. Es decir, si hay un medio ambiente adverso, lo más probable es que el Organismo adopte un Comportamiento Rígido predeterminado como el que acabo de describir. Lo contrario a esto, sería Emerger y Trascender sobre nuestra circunstancia. Esto es, a pesar de todo lo que nos rodea, lograr una transformación en nuestra Mirada, con filosofía, con sabiduría, con espiritualidad, con sentido, con significado, de manera de dejar de ser la hoja que se lleva el rio o el viento. Dejar de ser Reactivos. Dejar de ser una mera entidad Estimulo-Respuesta y hacer prevalecer nuestro espíritu de trascendencia, ser la gota sana que limpia el agua turbia, recurriendo a nuestra raíz más pura. Para ello tenemos que buscar un Patrón original de pureza, libre de la deformación de los hechos histórico-sociales, para inspirarnos, colocarnos en la frecuencia adecuada, concentrarnos en intensificar esa frecuencia, transformando nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestra visión de la realidad. De manera que ahora salgamos hacia el mundo constructivamente, con un aporte, con una búsqueda, desde la paz.
Resiliencia implica que ante la adversidad procesemos las emociones negativas rápidamente y las dejemos atrás, seamos capaces de conectar con emociones positivas como el agradecimiento, la compasión, la alegría o el sobrecogimiento, generando una sensación de confianza en la vida que nos empuje a buscar, a explorar, a tener iniciativas, a involucrarnos en nuevos emprendimientos. A pesar de que lo que nos rodee lo desdiga, apostar a la vida con entusiasmo, creando una burbuja con nuestra convicción de que todo tiene un sentido, que a pesar de todo vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo con lo mejor de nosotros, para usar esa materia prima que nos da la vida diariamente que son las experiencias y construir las mejores obras posibles.
De manera que un área muy importante a evaluar a estas alturas del año, es cuan resilientes hemos sido? Cuanto nos hemos dejado deformar por el entorno circundante? Qué emprendimientos tuvimos? Qué resultados han producido por ahora? Qué emprendimientos pudiéramos tener?
También es importante ver el área de las relaciones y determinar si hemos fallado o decepcionado a otros, que podemos hacer para sanar/reparar nuestra actuación previa. Si fuimos objeto de alguna injustica, perdonar y dejar ir resentimientos y rencores. A la final somos nosotros mismos los primeros beneficiados, pues liberarnos de emociones negativas y cambiarlas por positivas contribuye a nuestra salud mental y espiritual.
Por último, un área importante de auto evaluación somos nosotros mismos, nuestras estructuras internas y de actuación, nuestro software: Nos hemos convertido en la mejor persona que podemos ser?, Qué hemos hecho igual y qué hemos hecho diferente? De lo que hemos hecho igual que debemos cambiar? Que actitudes, emociones, creencias debemos dejar a un lado que no nos convienen más? En general, que debemos cambiar de nosotros? Cómo lo vamos a hacer? Cómo vamos a controlar nuestras recaídas? Cómo vamos a saber que estamos cambiando?
Vamos entonces hacer una breve Tregua antes de seguir adelante, con la finalidad de reestablecer nuestra paz interna, recuperar nuestras energías y reunirlas para enfocarlas en acciones que nos lleven a las nuevas realidades de las que queremos formar parte!

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