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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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AcrosportEn lo que va de año he tenido dos presentaciones públicas sobre Empowerment. A una de ellas asistió un colega que al finalizar la actividad me comentó que le había sorprendido que hablara de este tema que estuvo de moda en los noventa, cuando yo al estar tan vinculado con la psicología positiva pude haber tomado un concepto más novedoso como el Florecer. Este comentario me reafirmó la gran necesidad que existe de difundir el conocimiento.

El empowerment no consiste en dar poder como erróneamente algunos creen. Es un término nuevo (neologismo) creado a partir de la palabra power, pero es diferente a éste. Ha sido usado con diferentes significados en diferentes contextos. En general, ha sido usado como verbo o como sustantivo. Como verbo ha sido usado para hacer referencia a las acciones dirigidas a lograr el empowerment de personas o grupos. De allí viene la idea de que es una Acción que se realiza. Pero para referirnos a la acción sería preferible ser más precisos (algo como gestión del empowerment o liderazgo para promover el empowerment).

La acepción del término a la que me refiero en este artículo es como sustantivo. Desde esta perspectiva, el término empowerment es usado para hacer referencia a un estado psicológico que contiene elementos cognitivos (creencias) y afectivos (sentimientos): es la sensación que tiene una persona de que puede enfrentar una tarea o superar un obstáculo exitosamente, con una conducta auto-dirigida. En otras palabras, implica sentirse preparado, listo para hacer algo por cuenta propia.

Este estado interno llamado empowerment, o empowerment psicológico, está conformado según las investigaciones realizadas por cuatro componentes, recopilados por un trabajo de actualización que hizo Gretchen Spreitzer, una de las promotoras de este concepto dentro de la Psicología Organizacional Positiva.

• Auto eficacia: sensación de que tengo las competencias para lograrlo.
• Auto determinación: sensación de que soy el dueño de mi conducta.
• Internalidad: sensación de que puedo impactar en los resultados.
• Significado: darle valor a lo que se hace conectándolo con algo más amplio.

No se trata de una moda gerencial. Es un concepto psicológico que llegó para quedarse. Agrupa a otros conceptos con mucho “pedigree” dentro de la psicología. El concepto de auto eficacia viene de Albert Bandura y ha demostrado ser por sí mismo una variable moderadora crucial del manejo del estrés y del engagement. El concepto de auto determinación viene de Edward Deci y constituye un elemento fundamental dentro de su teoría de la motivación intrínseca. El concepto de Internalidad o Locus de control interno viene de Rotter y se ha acreditado como un predictor de bienestar. La importancia del Significado jugó un papel fundamental en la propuesta y obra de Victor Frankl y específicamente dentro de la Logoterapia, y hoy día se incluye como uno de los componentes clave de los principales modelos de bienestar psicológico como el de Carol Ryff y el de Martin Seligman.

Lo contrario del empowerment es la impotencia (powerlessness). La investigadora Rosabeth Moss-Kanter ha estudiado los perniciosos efectos que tiene la impotencia en el mundo gerencial en el fenómeno conocido como jefes tóxicos. Cuando las personas se sienten impotentes en una empresa, institución o en la vida en general, terminan siendo amargados, escépticos y crueles. En particular son personas que suelen ensañarse contra aquellos que tienen chispa, entusiasmo y amor por lo que hacen. Es ese tipo de persona que al encontrase con el apasionado bien pudiera decir algo como: “este es un idealista, vamos a darle una dósis de realidad”. Frente a la famosa idea de que el poder corrompe, esta autora añade una nueva: la impotencia corrompe.

El controversial autor New Age Carlos Castaneda, quien se hizo famoso en los Setenta por Las enseñanzas de Don Juan, en su libro Fuego Interno se refirió a estos personajes y los llamó Pinches Tiranos. Según su definición son aquellos que abandonaron el camino del “Guerrero”. El Guerrero es aquel que busca ser lo mejor que puede llegar a ser, ve todo como un desafío, conquista sus debilidades y supera su “importancia personal”.

Las personas sin empowerment en las organizaciones actúan por micromanagement, crean un clima organizacional negativo, burocracia, poca innovación, conflictividad y bajo desempeño. Como dirigentes de un país crean regímenes autoritarios de bajo desempeño y competitividad, expertos en usar el marco legal para encubrir su turbiedad. En general estas personas piensan que solo lo visible y tangible vale, no dándole importancia a cosas como la verdad. Son personas muy empobrecidas internamente que se obsesionan con el poder externo.

Por su motivación tan grande por el poder, muchas veces logran enquistarse en el, haciendo mucho daño a su alrededor, exigiendo pleitesía, consintiéndose excesos íntimos, abusando e irrespetando a los demás. Los peores, son los que poseen un alto nivel de inteligencia emocional, la cual usan para poner en práctica un gran autocontrol y habilidades de manipulación. Estos pueden llegar a ser líderes destacados, pero no de “La Fuerza”, sino del “Lado Oscuro”, es decir, Líderes Destructivos.

Por su parte, el empowerment proviene de dentro y no de fuera. Es una disposición hacia el mundo que no está basada en el resentimiento ni la retaliación, sino en la capacidad. Que busca mostrar lo mejor de sí, mejores contribuciones y mejores resultados para guiar a otros, no para su control ni sometimiento.

La propuesta de la “escuela de Michigan”, que reúne a investigadores y visionarios de alta talla, como Spreitzer, Quinn, Cameron y Dutton, es que el empowerment es un cluster psicológico que agrupa los componentes ya comentados y constituye un portal de entrada para Prosperar.

Para Spreitzer, Prosperar significa que somos Co-Creadores de Recursos (Sugiero leer en este Blog la serie llamada Transacciones Energéticas donde se explica que son los Recursos para no repetirlo acá nuevamente). Las investigaciones han demostrado que al co-crear recursos hay un proceso de espiralización. Esto lo que significa es que cuando una persona amplía sus recursos, esto le permite obtener más aún, formando un circulo virtuoso. Recursos conducen a resultados y resultados conducen a recursos. Y esto se va ensanchando. Porque la persona se siente bien y su atención está más ampliada y es más receptiva y ve recursos que antes no veía u obtiene colaboraciones de otros a las que antes no tenía acceso. De manera que entra en lo que llamé en otro artículo, una escalera de crecimiento.

Junto al proceso de Prosperar se ha propuesto el término Florecer. Para Barbara Fredrikson el florecer viene siendo lo contrario de languidecer e implica 1) sentirse contento consigo mismo, 2) generatividad (hacer contribuciones para otros), 3) crecimiento (ampliación de recursos internos y externos) y 4) resiliencia (salir victorioso de las pruebas). Pero Seligman propuso el Florecer como una nueva forma de ver al bienestar psicológico. En el artículo Bienestar Psicológico Duradero pueden encontrar una ampliación del modelo de Carol Ryff y una nota explicativa sobre el modelo de Seligman, ambos con gran coincidencia entre sí.

acrobaciaIndependientemente del tecnicismo psicológico y del hecho de que todavía hay solapamientos así como áreas todavía por desarrollar, queda claro que el destino deseable para el ser humano es que integre sus experiencias dolorosas y sea capaz de verse envuelto en experiencias positivas y constructivas, transitando por un plano muy personal que conduce a la cristalización y manifestación de sus cualidades y fortalezas, dejando en el camino un legado a su alrededor. Proceso mismo que a su manera fue presentado en su momento por Abaham Maslow (Autorealización) y que con sus propias apreciaciones también presentó Jung (Individuación). Este proceso tiene subidas y bajadas, pero mientras mejor se manejen las bajadas, serán oportunidades para “agarrar impulso” e ir al “siguiente nivel”, ampliando y precisando caada vez más la concepción de sí mismo y la concepción del mundo.

El empowerment engrana dentro de este proceso de crecimiento y desarrollo, al ser el INGREDIENTE básico y fundamental para que todo arranque, se active, comience a funcionar, por una parte, pero también para que no se detenga. Dado su carácter seminal lo asocio con lo que es el concepto de “apresto” en el contexto escolar: un niño tiene el apresto, cuando está listo para el proceso educativo formal. En las pruebas físicas o en la música también sucede que la persona tiene que dedicarse a practicar mucho para la competencia o el concierto, hasta que se sienta “preparado”.

Con el empowerment sucede que cada vez que cambian las condiciones (tareas, cargos, personas, relaciones, reglas de juego, contexto, entorno), necesitamos adquirirlo nuevamente. De manera que no es algo que se logra una vez y luego ya la persona lo deja atrás, sino que recurrentemente o recursivamente, tiene que adquirir ese estado nuevamente.

Por eso mi interés en rescatarlo y traerlo al tapete en nuestro país en estos momentos, ya que absolutamente todos necesitamos asegurarnos de trabajarlo continuamente para enfrentar las condiciones cambiantes que tenemos por delante. Como individuos tenemos la responsabilidad de alimentar nuestro propio empowerment, de ser nuestros propios líderes. Y en la medida en que seamos exitosos en ello, estaremos en condiciones de poder contribuir con otros.

Notas:
Pueden ver una versión corta de este tema con recomendaciones en otro artículo que escribí para Inspirulina. http://www.inspirulina.com/mantenga-encendida-la-fuerza-interior.html

Otro artículo sobre este tema fue publicado en el Blog de Valeven:
http://boletinvaleven.wordpress.com/2014/03/17/empowerment-o-poder/

Ese artículo fue comentado en entrevista de Radio con Eli Bravo que pueden escuchar en este enlace:

En Philotropismo Positivo di una explicación sobre por qué nuestras acciones tienen una incidencia limitada en el estado de cosas. Por esta razón, no debemos permitir que los resultados, si no son satisfactorios y acordes con nuestras expectativas y estándares, derrumben nuestro Espíritu.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

En Haciendo nuestra parte! comenté sobre el mecanismo psicológico que explica por qué hay personas que se rinden más facilmente que otras, al enfrentarse a retrasos en la materialización de sus acciones en el estado de cosas.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

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inestabilidad-emocionalA veces nos sentimos energizados y entusiasmados respecto a los desafíos que enfrentamos, mientras que otras veces nos sentimos extenuados y desgastados, o incluso ansiosos y al borde del desespero. Ya sea que agotemos nuestros recursos energéticos internos o porque entremos en un estado de desasosiego, cada vez queda más claro científicamente que en esos casos exponemos nuestros recursos psicológicos y corporales, colocándonos en una situación de auto sacrificio.

La tendencia común de todos es pensar que estos estados afectivos (emociones, sentimientos y estados de ánimo) dependen de las situaciones que vivimos. Sin embargo, si esto fuera cierto estaríamos a merced de nuestro entorno y de la suerte. Pero las evidencias han puesto de relieve que hay personas que son capaces de soportar situaciones adversas preservando sus recursos internos, lo que les ha permitido una mejor actuación frente a las exigencias, mejor capacidad de adaptación y ajuste al entorno, creatividad y versatilidad en sus respuestas y aplomo para dar la cara ante las dificultades. Es decir, han podido mantenerse en mejores condiciones durante esas experiencias y recuperarse más rápidamente. Y de este tipo de sobreviviente tenemos algo que aprender.

Ya he venido tratando en otros artículos este tema del Engagement, de la Resiliencia y de los resultados logrados. Pero esta vez voy a volver a tratarlos enfocándome en el tema de la energía y de los recursos, como elemento central de las dinámica de expansión o de decrecimiento.

No es sencillo tratar este tema de forma comprehensiva de manera que incluya todos los aspectos y puntos de vista psicológicos, porque no hay un marco teórico único que permita integrar todas las manifestaciones del desgaste de energía y de su recuperación. He recurrido a diversos enfoques, teorías y autores de muy diversa procedencia, con variados ámbitos de aplicación, con la finalidad de poder analizar el tema desde una perspectiva más amplia.

Pero mi idea aqui no es teorizar, sino revisar el tema de la energización y la ganancia de recursos versus su desgaste y consumo, y sus respectivas espirales de expansión o decrecimiento desde una perspectiva práctica y aplicada a la vida diaria.

En este artículo se tocarán temas como el estrés ordinario y profundo, el desgaste y enriquecimiento en las relaciones interpersonales, la afectividad ligada a lo energético, la relación entre emoción y motivación, los impases, las relaciones parasitas, los juegos psicológicos y el papel de las diferencias individuales en todos esto, sobre todo, de las consideraciones particulares para la gente caracterizada por una mayor sensibilidad.

En lugar de hacer un solo artículo largo que pretenda integrar todas estas ideas, voy a compartir varios artículos cortos. El objetivo final es proporcionar elementos que permitan al lector comprender cuál es su ámbito de influencia en una situación en la que percibe está perdiendo gradualmente recursos. Es decir, qué puede hacer cuando se encuentra en una espiral decreciente. Cómo limitar, moderar o impedir que en una situación así se consuma los recursos primarios: psicológicos, salud y relaciones clave.

La premisa clave, la adelanto, está en sintonía con el título de un libro de Jon Kabbat-Zinn, y que podría resumirse en la siguiente frase: Cómo vivir en un mundo caótico y que esto nos afecte lo menos posible. Es decir, estamos claros en que no podemos controlar del todo los acontecimientos externos, pero si podemos manejar la forma como nos relacionamos y respondemos a ellos.

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corazon en recuperacionEs un buen momento a estas alturas del año para aprovechar de ver por donde vamos y que podemos hacer, reforzar o dejar de hacer para lograr unos resultados más cerca de lo que buscamos. Así que me propongo compartir en este artículo una guía para acompañar este proceso de auto revisión.
Es interesante observar que muchas de las actividades en las que nos hemos involucrado ya las habíamos concebido, imaginado, pensado, planificado y programado con anticipación. Hay algunas cosas que pudieron haber pasado que fueron inesperadas y que “recibimos” sin haberlas buscado deliberadamente, así como hay otras que buscamos y no se dieron. Pero la gran mayoría son cosas que pasaron por nuestra mente previamente.
Esto es interesante, porque reafirma la idea de que somos unos Creadores de realidades y es importante mantener esto bien presente, sobre todo para entusiasmarnos con esa idea, ya que cuando queremos algo, cuando identificamos que algo es importante para nosotros, entonces a eso le dedicamos nuestra energía y nuestros recursos, y a la final algunos resultados vamos a obtener en esa área.
Entonces en cuanto a esas cosas que habíamos planificado es bueno evaluar, en qué medida las logramos?, como fue nuestro desempeño?, nuestra eficiencia?, que impacto indirecto obtuvimos?, es este último deseable o indeseable?, que debemos hacer diferente para obtener mayor efectividad/eficiencia/eficacia?
Ahora bien, de estas cosas que planificamos para este año, habrá algunas que no hemos logrado en lo absoluto o casi nada. Es importante en relación a ellas evaluar, por qué sucedió esto?, es realmente importante esa meta?, la definimos bien?, fuimos muy ambiciosos al colocarla?, la vamos a desechar o mantener para este año?, La vamos a modificar?, hay algo previo que quizás es necesario hacer antes?, está dentro o fuera de nuestro ámbito de influencia?, que queda entonces por hacer? Donde nos vamos a enfocar? Que vamos a reforzar? Que recursos adicionales podemos asignar?
Entonces, de las cosas planificadas, de algunas obtuvimos algún resultado, mientras que de otras no obtuvimos casi ninguno. Pero también hay otras actividades o experiencias en las que nos vimos envuelto, que no planificamos deliberadamente previamente. Esto puede suceder también. Pueden ser experiencias agradables o desagradables, deseables o indeseables, pero solo en un primer momento, porque en lo que a la final resulten dependerá de nosotros. Si fueron experiencias agradables y deseables, es importante sentirnos agradecidos por ello, si no lo hemos hecho ya, y comprometer nuestra gratitud con alguna acción adicional que exprese este aprecio, de manera de devolver en algún sentido esta bendición que recibimos. Hay muchas cosas que recibimos y damos por sentado que nos corresponden. Pero cuando nos enteramos que otros recibieron todo lo contrario, es que tomamos conciencia de nuestros privilegios. Así que, así como somos acuciosos para encontrar en qué la vida nos pudo fallar o defraudar, también es importante serlo con aquellas cosas que recibimos de la vida sin que hayamos hecho un esfuerzo obvio y deliberado para lograrlo.
Si es el caso que recibimos algo inesperadamente amargo, decepcionante, trágico, o simplemente indeseable, o poco agradable, es importante realizar los cambios cognitivos necesarios en nuestra percepción para corregir cualquier sentimiento negativo que esto nos haya dejado y continuar nuestro camino hacia el restablecimiento de nuestra confianza en el mundo y en los demás, ya que no es sano vivir bajo emociones negativas. Es necesario consentir en nosotros cierto “duelo”, pero que este dure lo menos posible, que no se arraigue y se convierta en una actitud permanente, sino que logremos enfrentarlo con Resiliencia. No hay que olvidar que las cosas no son buenas o malas de por sí, sino que todo depende lo que hagamos con ellas. Lo que nos sucede es la materia prima con la que cada uno tiene que trabajar para hacer su mejor producción.
Además del trabajo psicológico y espiritual que hay que hacer para comprender, procesar, asimilar e integrar cualquier experiencia negativa que hayamos vivido, es importante no perder de vista que la gran mayoría de las cosas que nos “suceden”, proceden de nosotros mismos. Muchas cosas que no planificamos conscientemente, pudieran formar parte de nuestro inconsciente y revelarse en la forma de experiencias externas en las que muchas veces no reconocemos nuestra co-creación. No hay que ser extremista con esta idea, pero me parece importante evaluar en qué medida aplica a nuestro caso y que puede salir a la luz para nosotros en el análisis de nuestros bloqueos y fracasos.
También es importante revisar que cosas no hemos logrado a estas alturas que no fueron ni planificadas ni ocurrieron en forma milagrosa. Son cosas que no pensamos antes que fueran importantes, pero que a la luz de los acontecimientos, ahora nos parecen clave. Entonces que vamos a hacer con ellas a estas altura? Como las vamos a incorporar en nuestros planes de trabajo? Que concretamente podemos hacer para iniciarlas?
Por ahora hemos analizado como nos fue en cuanto a aquello que programamos, como nos fue en cuanto a lo que recibimos que no buscamos consiente y deliberadamente, y también en las cosas obvias que se nos escaparon antes y que no concebimos como parte del plan y que tampoco logramos ningún avance en ellas. Otra área importante a analizar es la del emprendimiento. Me refiero a aquellas actividades en las que nos comprometimos que no estaban en nuestra agenda, pero que de pronto, en función de las circunstancias, decidimos tener la iniciativa de involucrarnos en ellas, de explorarlas, de dedicar algunos recursos a ellas.
El área de emprendimiento es muy importante porque es un reflejo de nuestro balance interno y de nuestra Resiliencia. El emprendimiento es una conducta de tipo exploratorio que generalmente se da en condiciones de seguridad y confianza. Hay personas que tienen una naturaleza expansiva y optimista. Estas personas tienden al emprendimiento, a la exploración de nuevas posibilidades. Y de allí salen muchas cosas! Se abren muchas puertas! Se encuentran nuevos caminos! Lo contrario de la exploración es el replegarse hacia si mismo. Esto sería sinónimo de ejecutar lo planificado en cierta medida, lo cual es importante, pero también lo es adaptarse a las circunstancias cambiantes.
Este artículo lo estoy escribiendo en el año 2013 en Caracas, Venezuela. No puedo desconocer que en el país que vivo este año ha sido muy duro. Se declaró oficialmente la muerte del Presidente, recién elegido escasos meses atrás. Inflación y devaluación sin precedentes. Inseguridad social galopante. Escasez de productos alimenticios y de uso general. No es raro que en un contexto así merme la seguridad y disminuya la actividad exploratoria. Al incrementarse los niveles de complejidad del medio ambiente, aumentan los niveles de incertidumbre. Además, hay mayor probabilidad de eventos “negativos”. Ante un contexto así son más probables las emociones negativas, sobre las positivas. Esto afecta el Ratio Emocional. En un día nos podemos ver involucrados en un episodio desagradable, recordarnos de algo que no tenemos resuelto y que produce displacer, tener que dedicar más tiempo del que teníamos pensado a algo básico como hacer unas compras en el Súper y saber de una mala noticia. Ya allí van cuatro emociones negativas. Para mantener un ratio emocional saludable deberíamos tener tres veces más emociones positivas. Esto quiere decir, según este caso concreto que acabo de analizar, que deberíamos tener 12 emociones positivas en el día! En países desarrollados se ha encontrado que un 80% de las personas tiene un ratio inferior a 3. En Venezuela, en mis cursos y clientes, he encontrado que este es la situación para el 60-70% de las personas. Con un mood (estado de ánimo) bajo y displacentero, las personas tienen a cerrar su campo de atención, mirar más hacia sí mismos, ver los defectos y faltas más que las cualidades y bendiciones, aumentar el egoísmo, disminuir la empatía, criticar y quejarse, contagiar negativamente a otros, atraer hacia si mala suerte, procesamiento del cerebro top-down en lugar de bottom-up (actuación prejuiciada), atención selectiva más que receptiva. Un cuadro así nos llevaría a un comportamiento circular de ensimismamiento y reproducción de patrones de pensamiento-sentimiento-emoción-acción usuales en nosotros.
La Resiliencia implica versatilidad ante el medio ambiente. Es decir, si hay un medio ambiente adverso, lo más probable es que el Organismo adopte un Comportamiento Rígido predeterminado como el que acabo de describir. Lo contrario a esto, sería Emerger y Trascender sobre nuestra circunstancia. Esto es, a pesar de todo lo que nos rodea, lograr una transformación en nuestra Mirada, con filosofía, con sabiduría, con espiritualidad, con sentido, con significado, de manera de dejar de ser la hoja que se lleva el rio o el viento. Dejar de ser Reactivos. Dejar de ser una mera entidad Estimulo-Respuesta y hacer prevalecer nuestro espíritu de trascendencia, ser la gota sana que limpia el agua turbia, recurriendo a nuestra raíz más pura. Para ello tenemos que buscar un Patrón original de pureza, libre de la deformación de los hechos histórico-sociales, para inspirarnos, colocarnos en la frecuencia adecuada, concentrarnos en intensificar esa frecuencia, transformando nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestra visión de la realidad. De manera que ahora salgamos hacia el mundo constructivamente, con un aporte, con una búsqueda, desde la paz.
Resiliencia implica que ante la adversidad procesemos las emociones negativas rápidamente y las dejemos atrás, seamos capaces de conectar con emociones positivas como el agradecimiento, la compasión, la alegría o el sobrecogimiento, generando una sensación de confianza en la vida que nos empuje a buscar, a explorar, a tener iniciativas, a involucrarnos en nuevos emprendimientos. A pesar de que lo que nos rodee lo desdiga, apostar a la vida con entusiasmo, creando una burbuja con nuestra convicción de que todo tiene un sentido, que a pesar de todo vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo con lo mejor de nosotros, para usar esa materia prima que nos da la vida diariamente que son las experiencias y construir las mejores obras posibles.
De manera que un área muy importante a evaluar a estas alturas del año, es cuan resilientes hemos sido? Cuanto nos hemos dejado deformar por el entorno circundante? Qué emprendimientos tuvimos? Qué resultados han producido por ahora? Qué emprendimientos pudiéramos tener?
También es importante ver el área de las relaciones y determinar si hemos fallado o decepcionado a otros, que podemos hacer para sanar/reparar nuestra actuación previa. Si fuimos objeto de alguna injustica, perdonar y dejar ir resentimientos y rencores. A la final somos nosotros mismos los primeros beneficiados, pues liberarnos de emociones negativas y cambiarlas por positivas contribuye a nuestra salud mental y espiritual.
Por último, un área importante de auto evaluación somos nosotros mismos, nuestras estructuras internas y de actuación, nuestro software: Nos hemos convertido en la mejor persona que podemos ser?, Qué hemos hecho igual y qué hemos hecho diferente? De lo que hemos hecho igual que debemos cambiar? Que actitudes, emociones, creencias debemos dejar a un lado que no nos convienen más? En general, que debemos cambiar de nosotros? Cómo lo vamos a hacer? Cómo vamos a controlar nuestras recaídas? Cómo vamos a saber que estamos cambiando?
Vamos entonces hacer una breve Tregua antes de seguir adelante, con la finalidad de reestablecer nuestra paz interna, recuperar nuestras energías y reunirlas para enfocarlas en acciones que nos lleven a las nuevas realidades de las que queremos formar parte!

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Las situaciones que se nos van presentando en todas las áreas de nuestra vida siempre están en constante cambio. Sabemos en teoría que el río nunca es el mismo. Sin embargo, nuestra mirada tarda en ajustarse a la realidad de los acontecimientos. Esto se debe a que hay una inercia en los modelos mentales que tanto nos ha costado construir y que buscamos confirmar continuamente, al punto de confundir el mapa con el territorio. Es humano, está bien; en periodos de estabilidad es relativamente aceptable, pero en periodos de cambio puede ser un lujo que no nos podemos costear.

Nuestros paradigmas, creencias y juicios sólo permiten ver un conjunto selectivo de asuntos, interpretarlos de cierto modo y proceder de cierta manera. Si los tenemos y conservamos es porque nos han resultado en el pasado. Sin embargo, ellos mismos contienen los puntos ciegos que impiden ver las pequeñas variaciones que ha sufrido el mundo con cada amanecer. Las interpretaciones automáticas e implícitas de siempre no nos permitirán evolucionar para desarrollar las áreas intactas de nuestro potencial. El conjunto finito de opciones de acción al que nos circunscribimos no está a tono con la innovación necesaria para lidiar y superar las continuas demandas del día a día.

Ya dediqué un artículo al Estado del Tiempo actual. Sin recurrir al Calendario Maya, a la resonancia de Shuman y el cinturón de fotones, a una alineación intra galáctica, o a agujeros de gusano y otras alteraciones espacio-tiempo producidas por el acelerador de Hadrones del CERN, todos sabemos que estamos muy cercanos a un punto de inflexión, a punto de Cruzar el Rubicom como diría Julio Cesar, de superar el punto de no retorno para usar una metáfora de navegación aérea o de alcanzar una Singularidad como dicen los Físicos y los profetas tecnológicos como Kurzweil.

Presencié el parto de mis hijos, y cualquiera que haya asistido a uno sabe cómo es ese estrés que se siente cuando ya se pasa cierto umbral en el que no se puede dar marcha atrás. La única opción es seguir adelante con lo que se tiene y lo que hay. Ya no valen reproches, ni quejas, ni lamentos. Es una cuestión de vida o muerte. Uno de mis hijos resultó ser más grande con relación a la pelvis de su madre, que las estimaciones hechas por el médico. Si él lo hubiese sabido habría recomendado la cesárea. Pero se estaba dando cuenta cuando ya el prospecto había “coronado” su cabecita, y llegados a este punto no había otra opción que continuar con el parto natural.

Todo salió bien afortunadamente! Pero si yo estaba estresado como espectador, apenas puedo imaginar lo que representa para un bebé pasar por ese canal tan estrecho y perder su comodidad conocida para ir a parar quien sabe donde. Todos pasamos por allí y aquí estamos. Pero esa experiencia sin duda la llevamos grabada en nuestro interior. Para algunos más intensamente que para otros.

Y no es descabellado que nos dediquemos a buscar seguridad a lo largo de nuestras vidas. A buscar algo estable de lo cual arraigarnos. Buscamos arraigarnos muy sana y humanamente a las pertenencias, las inversiones y las cuentas bancarias, a la comunidad o al país, a la familia, a la profesión, a la pareja, a las relaciones. Por ello, cuando algunos de estos asuntos se ve afectado, lo vivimos como una tragedia, con pena y pesar, con miedo y ansiedad, con disgusto o ira.

No es descabellado que vivamos los acontecimientos que los puedan afectar con cierta aprehensión. Que incluso sobre reaccionemos ante los desafíos, como los juguetes de la película Toy Story III que les toca pasar a otra etapa cuando su dueño dejaba la casa para ir a la universidad. No concebían una vida sin él y se resignaban humildemente a quedar confinados en el ático, condenando así todo su potencial de horas-juego disponibles para algún otro niño. De hecho, su forma de ver los acontecimientos los dirigieron a estar muy al borde de la muerte misma en el basurero municipal.

No es descabellado que nos apeguemos a lo conocido entonces, incluso en forma inconciente. Y parte de aquello a lo que nos aferramos es a nuestra estructura mental como resquicio de nuestra búsqueda de arraigo. Pero si la realidad fluye y estamos al borde de una singularidad técnica, social, psicológica y quien sabe si física también, nos conviene menos que nunca en este momento ser presa de cualquier apego, ni siquiera de éste, el más sutil de todos, donde verdaderamente reside el núcleo de lo que debemos cambiar al ser el más subjetivo y caprichoso.

Entiendo que es mucho más fácil leer sobre esto que ponerlo en práctica, pero me propongo descifrar algunos elementos que nos puedan ayudar a renovar nuestros votos con esta misión en este nuevo inicio de año.

De que se trata entonces esta aventura? En que consiste esta tarea de cambio y desarrollo personal? Por supuesto que no vamos a abandonar nuestras competencias y fortalezas, pues son las que nos dan de comer y constituyen nuestra moneda de intercambio. Tampoco se trata de convertirnos en anacoretas o dedicarnos a la caridad. Tiene que haber cierto grado de desapego, pero no demasiado.

En mis talleres de inteligencia emocional insisto mucho en la importancia de disminuir el comportamiento reactivo y desarrollar una conciencia de auto observación, para fortalecer la capacidad de elegir, “crakear” nuestro sistema operativo y poder reprogramarnos. Pero para poder hacerlo, hacen falta los acontecimientos disparadores de nuestros patrones. De manera de poder cincelar otro repertorio interpretativo y de respuesta.

El retiro de los acontecimientos como un anacoreta no ofrece el laboratorio ideal para ejercitar el cambio de paradigmas, no es la opción acertada. El terreno ideal lo proporciona nuestra vida tal cual es, con todos sus sinsabores, amenazas y frustraciones. Ese es el terreno donde va a tener sentido nuestro esfuerzo de transformación personal.

Pero tampoco se trata de lidiar con los acontecimientos enmascarando las emociones y sentimientos que evocan. Es una opción que he visto ha sido tomada por muchos que tampoco me parece conveniente, que mantienen una pose de “niños(as) buenos(as)”. Esta corriente muy actual la he visto en dos vertientes.

En una de ellas, la persona mantiene igual su vida interna, sus ideas, emociones y sentimientos, pero adopta comportamientos externos amables, bondadosos, de cooperación, de caridad, de acercamiento y de ayuda hacia los demás. Algo así como un cambio sólo en lo externo, pero no en lo profundo de su interior.

Esto representa un logro creo, pero no es suficiente. Una persona que tiene muchos juicios y resentimientos y que además se comporta de un modo egoísta, sin duda está en una escala evolutiva mucho menor que aquél que al menos intenta comportarse de un modo diferente, aunque en su interior mantenga las mismas interpretaciones y sentimientos previos. Es un buen comienzo, digamos, pero no es suficiente, pues no produce un cambio de la estructura mental.

La variación que he visto en ciertas personas, consiste en desapegarse de los propios sentimientos y emociones, aplacándolos o incluso desconociéndolos, desatendiéndolos, ignorándolos, tratándolos como si no existieran, no daándoles crédito, de manera de disminuir su intensisdad y así sufrir menos, un poco al estilo de los antiguos estoicos. Incluso, en algunas versiones implica evocar deliberadamente sentimientos positivos como en un intento de auto “inception”.

Considero que para gente muy apasionada, de temperamento fuerte, muy emocionales o muy hiper sensibles emocionalmente, ciertamente que es importante un entrenamiento que permita tolerar eventos desencadenantes para experiementarlos en una forma menos intensa.

Pero hay que tener cuidado con esta solución. No debe tomarse como un camino seguro para toda la vida o algo así porque pudiera confundirse muy facilmente con represión emocional. Esta “técnica” usada como estilo de vida pudiera representar un riesgo de enviar al inconciente las emociones sin trabajarlas. Y esto tiene dos problemas. Primero, puede alimentar un volcán que en cualquier momento puede entrar en erupción. Segundo, puede disminuir la inteligencia práctica necesaria para tomar decisiones y vivir la vida.

Antonio Damasio, neurobiólogo de mucha reputación en la actualidad que he referido en otros de mis artículos, cita el caso de “Elliot” en su libro El Error de Descartes. Como este caso hay otros, con una deficiencia producida quirúrgicamente en la corteza cerebral de los lóbulos frontales, que demuestran que las emociones deben vincularse con los procesos intelectuales superiores para poder arrojar una anticipación razonable de los acontecimientos que permita una toma de decisiones acertada.

Me parece más interesante ver la inteligencia emocional desde esta perspectiva -aunque Damasio no lo propone en forma explícita- que la definición convencional dada por Salovey y Mayers, los fundadores de este campo de estudio. Según esta perspectiva, la inteligencia emocional sería la capacidad de poder conectar con las emociones y sentimientos finales a los que me conducirían diversos cursos de acción posibles, de cómo me voy a sentir en el futuro si tomo esta o esta otra decisión.

En la medida que mi “simulador” funciona mejor, en esa medida seré capaz de producir mi felicidad y mi bienestar en el futuro. Como esos chicos del famoso experimento del Marshmellow: los que fueron capaces de aguantarse las ganas de comer uno en ausencia del experimentador, recibieron uno adicional como recompensa. Y esos chicos cuando crecieron y pasaron por diferentes etapas de la adultez reportaron mejores indicadores de bienestar, según un estudio logitudinal que se realizó.

Así que no se trata de aplanar, sepultar, ignorar o desconocer las emociones. Los niños que aguantaron las ganas de comerse la golosina, aplacaron la sensación de corto plazo inminente y tangible, pero maximizaron a su vez,  la sensación asociada a la expectativa futura de recibir una mayor recompensa. Fueron capaces de modelar esta situación y anticiparse. Resultado no. 1 con un solo marsmellow, Resultado no. 2 con dos marshmellow. Evalúaron las dos opciones y escogieron la segunda. Compararon ese placer de dos potenciales marshmelow contra el placer de uno de inmediato, y se decidireron por el resultado no. 2, que implicó renunciar a la ganancia inmediata.

En términos económicos y financieros es como evaluar un negocio sólo por el flujo de ganancia que proporciona hoy sin tomar en cuenta los flujos futuros. Obviamente que un análisis que contempla el “valor presente neto” obtendrá una mejor valoración de la inversión.

Pero obsérvese que no se trata de enmascarar, anular o desconocer las sensaciones y emociones, sino de ecualizarlas en función, no sólo de lo inmediato, sino también de unas operaciones de orden superior que consideran otras opciones. En otras palabras, mi decisión me permite aproximarme a la frontera de Pareto, tomando como referencia un bocado de mi disfrute del bienestar futuro asociado con cierta opción versus un mejor bienestar o un mayor pesar de otras alternativas. En otras palabras, la calibración del mayor bienestar de largo plazo es posible a través de un recorrido por mis sensaciones internas en diferentes escenarios.

El caso de Elliot, estudiado por Damasio y su esposa Hanna, aprobó todas las pruebas de inteligencia y salió excelente en todas las evaluaciones que el y su equipo le realizaron. Elliot quería reclamar indemnizaciones al seguro por secuelas de la intervención quirúrgica que le afectó la corteza de los lóbulos frontales. Aunque todas las evaluaciones demostraron que “estaba bien”, Damasio descubrió que ahora Elliot era una persona aplanada, que no estaba considerando las emociones asociadas con las opciones disponibles como input para la toma de decisiones por la perdida de conexiones sinápticas que aseguran este tipo de data dentro del proceso. Conclusión: Elliot sistemáticamente tomaba malas decisiones en su vida porque no era capaz de conectar con lo que sentiría de tomar tal o cual curso de acción.

Entonces retomando, ni tan calvo ni con dos pelucas: es cierto que hay que suavizar las emociones y disminuir nuestra reactividad, pero no al punto de reprimirlas o desconocerlas. Mucho menos pensar que son una ilusión o algo así (cosa que he escuchado por cierto). Las emociones nos están proporcionando información. Lo importante es procesarlas adecuadamente. Tomarlas como signos que nos traen un mensaje. Pero es importante decodificarlas adecuadamente. Para ello, es importante armar todo un laboratorio personal de trabajo. En el que puede que no nos bastemos a nosotros mismos. Puede ser necesaria la ayuda de un profesional que nos acompañe en el proceso.

Considero que ante nada es importante poder comprender en detalle como funciona en nosotros todo el andamiaje de la percepción personal, nuestro sistema de creencias, las emociones y la conducta. Esto lo he trabajado muy bien con talleres que proporcionan algo de información, pero que sobre todo desarrollan una actitud hacia el tema.

Pero esto no basta. A nivel individual es necesario acompañarse en este proceso con un profesional que esté comprometido a nivel personal con el mismo camino. Hasta el momento mi práctica del coaching ha sido positiva y enriquecedora, y considero que ello se debe tanto o más a la experiencia que he adquirido en mi propio proceso de desarrollo personal, que a conocimientos o técnicas específicas.

Hay una tendencia inercial muy fuerte de nuestras estructuras mentales a retornar a los patrones de siempre. No hay que olvidar que estos patrones son un reflejo de asociaciones sinápticas que se han activado por años conformando ciertas redes de asociación a partir de vínculos basados en el potencial eléctrico y en reacciones bioquímicas muy específicas, que han conformado unos caminos muy definido; el río de nuestra experiencia puede que cambie, pero siempre dentro del mismo cauce.

Si el cauce del río de nuestra experiencia permanece invariante, así también los eventos psicológicos de nuestra vida mental. Y la permanencia de estos eventos mentales tenderá a buscar eventos externos que los convaliden. Pero como la realidad externa cambia cada día sin ninguna lealtad a nuestros modelos, lo que logramos es confinarnos cada vez más a un sector estrecho de la retaguardia, manteniéndonos en una burbuja. Si queremos que nuestra vida cambie, tenemos que cambiar nosotros, cambiar aquello a lo que le prestamos atención, la forma como lo interpretamos, las elecciones que hacemos y la forma como nos comportamos.

Estamos existiendo meramente o estamos realmente viviendo nuestra vida? Puede que durante los primeros treinta o cuarenta años solo ordeñemos nuestro destino. Pero pocos pueden darse el lujo de ello pasado cierto punto. Además, porque contentarse a tener una vida reducida como en el Show de Truman?

Pero para reinventarse hacen falta más que buenas intenciones. Hace falta forjarse a pulso una vida ganada y no quedarse sólo con una dada;  enfrentarnos a cada nuevo día con la disposición de ver que hay de diferente; ver con esperanza la posibilidad de obtener el máximo resultado y; reconocer de forma conciente nuestras pautas de siempre, sin reprimirlas, sin molestarnos con nosotros, verlas con humildad y aceptación, pero con la firmeza y determinación necesarias para poder transformarlas.

Las circunstancias disparadoras se presentarán una y otra vez. Pero ello no debe desanimarnos ni hacernos desmayar en el intento. Son la oportunidad de “hacer músculo”, de descondicionarnos de la asociación estímulo-respuesta de la que somos objeto. No hay que mirar su repetición como un signo de que no estamos evolucionando. Es más, puede ser que al intentar nuestro cambio, aumente la frecuencia e intensidad de los eventos disparadores de nuestras pautas habituales, como en una suerte de conspiración (como la que presenta el film Los Agentes del Destino).

Cada evento disparador es una oportunidad de probar nuestra nueva pauta y realizar el trabajo emocional que nos corresponde. El evento disparador agita en nuestro interior emociones y sentimientos con sus respectivas interpretaciones y creencias implícitas. Esta es la materia prima para que hagamos la Gran Obra de transformación. No es gratis, no está dado, tenemos que completar el trabajo de crearnos a nosotros mismos, es una oportunidad de que ante el mismo tipo de evento, podamos producir una nueva conciencia, una nueva actitud, un nuevo estado emocional, un nuevo significado y, en consecuencia, una nueva forma de actuar.

Pero esto implica que día a día tengamos que ejercitarnos sin perder el norte. Puede ser importante contar con alguien en el proceso, como testigo,  que nos recuerde el foco, que nos confronte a salir de nuestra inercia, que nos acompañe en nuestro proceso de empoderamiento. Más allá de las buenas intenciones hay un trabajo diario de desprogramación  y reprogramación que permita un nuevo cableado en nuestro cerebro, que facilite la creación de nuevas redes sinapticas asociativas, que nos dirija hacia una nueva zona de nuestro potencial.

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El término Mente tiene muchos significados diferentes y por ello es importante aclarar que me estoy refiriendo al conjunto de los paradigmas, pensamientos, ideas, creencias, sentimientos, emociones, sensaciones y actitudes que conforman nuestro mundo subjetivo de experiencia, respecto a nosotros y en relación a lo que nos rodea. Incluye componentes cognitivos, como las creencias y los pensamientos, componentes afectivos como sentimientos y actitudes, y componentes corporales, como sensaciones específicas en el cuerpo.

Esta definición de la mente, equivale a lo que el filósofo Sir Karl Popper denomina “mundo 2”. Ya en el artículo que publiqué en diciembre de 2009 (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/12/02/inteligencia-espiritual/) hago referencia a su teoría de los tres mundos. Popper distingue entre un mundo 1 físico, un mundo 2 subjetivo y mundo 3 de esencias. El mundo 3, sería similar a lo que Platón llamó el mundo de las ideas y que luego filósofos como Theilard de Chardin llamaron la Noosfera.

Las ideas de Popper fueron tomadas y desarrolladas por Sir John Eccles, quien fue laureado con el Premio Nobel de Medicina por sus trabajos sobre la sinapsis, como continuación de su maestro -también galardonado por sus trabajos sobre la corteza cerebral, Sir Charles Sherrington. Eccles insistía en el carácter interaccionista de los tres mundos.

El interaccionismo en el sentido más simple, implica que cada uno de estos mundos incide sobre el otro produciendo “realidades” propias de ese mundo. A modo ilustrativo, nosotros formamos nuestra subjetividad en el mundo 2 a partir de nuestra experiencia con el mundo físico. Entonces creamos registros externos de estas experiencias, como los libros por ejemplo o los avances técnicos, que pasan a formar parte del mundo 1. Por otra parte, obtenemos intuiciones del mundo 3 que se imprimen en nuestro mundo subjetivo y nos animan a desarrollar conocimiento, moldeando nuestra experiencia de mundo 2 y finalmente traduciendo esto en nuevos códigos que nos permiten observar nuevos aspectos en el mundo 1 para comprobar o falsear las premisas, axiomas y leyes del mundo físico y producir acciones que producirán nuevas realidades en ese mundo.

Esto quiere decir, entre otras cosas, que la mente es capaz de influir sobre la realidad física. Primero, sobre  nuestro mismo cuerpo. Cualquiera que se haya despertado con el ritmo cardiaco acelerado al tener una pesadilla, sabe de lo que estoy hablando. O tomemos por caso el efecto corporal que tiene el recuerdo de algo detestable o vergonzoso, o la relación que puede haber entre ciertas ideas o recuerdos y diversas manifestaciones corporales como un nudo en el estómago, tensión muscular, contracción del diafragma, respiración entrecortada, apretar las mandíbulas y los puños, o la sensación interna de alivio. (los efectos en la salud están ampliamente demostrados por una nueva disciplina llamada Neuroinmunología. He mencionado en artículos previos el efecto de altas y prolongadas dosis de cortisol -hormona segregada durante el Estrés- en el sistema inmunitario).

También nuestra mente es capaz de producir un impacto en el mundo físico externo a nosotros. Como el efecto que produce el ordeñador en la vaca lechera cuando le canta en la faena diaria o el efecto de hablarle a las plantas al regarlas. Hay unos experimentos que se han hecho famosos realizados por un Japonés de nombre Emoto en el que se muestra el efecto de las palabras sobre el agua. Más aún de las mismas intenciones no declaradas abiertamente. También hay un caso muy difundido de la física cuántica, que es el efecto del observador en el comportamiento de los fotones como onda o como partícula.

Pero no sólo el mundo 2 produce efectos en el mundo 1 físico material, como el agua o las plantas, sino también en las personas. Desde que se popularizaran los estudios de Robert Merton sobre la Profecía Autocumplida o Efecto Pigmalión, ha sido de dominio público la enorme responsabilidad que tienen los maestros sobre los niños o los jefes sobre sus subordinados. Este es un tema muy interesante dado a conocer en el mundo escolar por Robert Rosenthal y en el mundo gerencial por Sterling Livinsgton. Estas ideas, han evolucionado y se han hecho parte de las premisas actuales de la Economía, al ser un hecho compartido que las expectativas sobre el futuro de una empresa que cotiza en la bolsa impactan el valor de sus acciones, o que las expectativas sobre el desempeño de un sector o de un país, inciden sobre el comportamiento bursátil, la inflación y otros signos económicos. El mismo Robert Merton analizó que la conocida Gran Depresión estadounidense tuvo un fuerte factor psicológico.

Sin lugar a dudas que hay otros factores diferentes a las variables psicológicas, pero estas juegan un papel determinante en patrones de Espiral, es decir, como una especie de efecto dominó: uno o varios sucesos pueden ocurrir de forma aislada, pero al ser interpretados como una evidencia de alguna expectativa grupal, los actores podrían predisponerse a actuar de tal forma que terminan por confirmar sus expectativas produciendo una precipitación de su modelo, o como dicen los físico cuánticos, colapsan una realidad probable.

En resumen, la mente influye en la realidad. Primero que nada, en nuestra realidad biológica influye produciendo una serie de efectos químicos y físicos. Produce cambios en la respiración, en la frecuencia cardiaca, en la contracción muscular, en la liberación de neuropéptidos y hormonas. Todos estos cambios van a moldear los mecanismos psicológicos. Los procesos senso-perceptivos, como la atención, la memoria e incluso, los procesos superiores del pensamiento, como el razonamiento, todos estos mecanismos se van a ver influidos por el ritmo de la respiración, el bombeo del corazón, la presión sanguínea, la tensión muscular, la liberación de cortisol y adrenalina, su efecto excitatorio en los órganos internos, la información que por feedback recoge el nervio vago del sistema visceroceptivo proporcionando al cerebro la información de que las cosas van bien o no y, la liberación o no de oxitocina o de vasopresina.

Todo el efecto físico químico que produce nuestra mente, a su vez retroalimenta a nuestra mente misma. Este cuadro agudizado nos coloca en un estado de cacería de hechos que compaginen con la mente. Hasta que finalmente filtramos esta predisposición mental -traducida ahora a nivel biológico, hasta remontarse a un nivel físico extracorpóreo. Es decir, traducimos nuestras predisposiciones en  acciones (Lo que Maturana llamó el Emocionar, y que los Neurobiologos llaman simplemente Emociones, como predisposición a actuar).

Esto se refleja entonces en una forma de decir las cosas, en un “entre líneas”, en el 80% de la comunicación que no es verbal, en la postura, en el timbre, el tono y la velocidad de hablar, en nuestra “proxemia” o en el contenido mismo de lo que decimos y hacemos. Esta manifestación de la mente en la realidad puede ser más velada o más declarada. Y al “filtrarse” o expresarse abiertamente va a producir hechos, efectos, resultados, en nuestras finanzas, en nuestras relaciones, en nuestro rendimiento, en nuestra evaluación, en el equipo, en la familia. Sólo dejo a su imaginación el efecto acumulado de todo un país o de toda una masa crítica pensando que no hay esperanza.

De cualquier forma, considero que sobre este tema hay muchas exageraciones y no voy a entrar a examinarlas. Mi opinión, es que la mente puede facilitar o empeorar las cosas. Una mente negativa puede arruinarlo todo. Una mente positiva es de mucha ayuda, aunque no es suficiente. A final de cuentas, los problemas, requieren de soluciones concretas. Y estas soluciones provienen de lo que Popper llamó el mundo 3.

En el mundo 3 están las esencias. Los Griegos lo llamaron el Nous. Y los filósofos modernos la Noosfera. Es importante estar claros, siguiendo a Popper y a Eccles, que el mundo 3 es objetivo, universal e independiente de la subjetividad. O sea, existe por si mismo. Es donde están las verdades, las leyes del universo, nuestras esencias, lo que somos cada uno. Es donde tuvo acceso Newton para ver una manzana que caía, de un modo diferente a la visión ordinaria, lo que le permitió formular la ley de gravitación universal. O a Arquímedes al fijarse en el desplazamiento de líquido producido por el hundimiento de una corona en una bañera de agua y formular la ley del peso específico.

Es donde accedieron Pitágoras, Tycho Brahe, Einstein o Herbert Simon para formular principios de comportamiento físico, celeste o humano. Pero también es donde accedemos para darle un sentido y propósito a nuestras vidas. Del mundo 3 procede la inspiración para vivir, pese a las adversidades. Es la fuente de donde extraemos significado y comprensión para enfrentar las realidades que nos toca vivir.

De manera que es importante controlar la mente (mundo 2), pero eso no basta por si mismo para superar los desafíos de la vida. Para ello tiene que recurrir al mundo 3; tiene que saber a donde va, cuál es su propósito, cuál es su dirección. Si no estaría sumido en una crisis existencial, en una crisis de sentido, en una neurosis no psicogénica ni somatogénica, sino noogénica, como la llamó Víctor Frankl, y que fue lo que le dio pie a la propuesta de su logoterapia, es decir, terapia para ayudar a encontrar la razón para vivir.

Entonces, el control del mundo 2 es una condición necesaria, aunque no suficiente. Pero, es una condición necesaria! Por ende, debemos aprender a controlar nuestra mente. Si una persona tiene conquistado su mundo 1 (seguridad física y material) y sabe cuál es su propósito en la vida (mundo 3), pero no tiene control de su mente (mundo 2), entonces puede desesperar, no ganar la colaboración de otros y sufrir mucho echando por tierra sus otras conquistas.

Ahora bien, si la Mente es un eslabón clave entre el mundo 1 y el mundo 3, si la Mente produce las realidades, individuals y colectivas, cómo es que no producimos todas las realidades que “queremos”? Y, cómo es que producimos realidades que luego padecemos?

Para poder responder estas preguntas tenemos que adentrarnos en otro concepto muy importante: la Conciencia. Digamos por ahora, que la Conciencia es el conocimiento que tenemos en un momento dado de los contenidos de la Mente. En nuestra Mente existen muchos más contenidos de los que tenemos en nuestra Conciencia. Esta es finita y podría pasar revisión por todos los contenidos a fin de evaluarlos y decidir con cuáles nos quedamos, en función de su conveniencia, veracidad o utilidad. Pero algunos contenidos mentales están “bloqueados” en cierta manera (inconcientes en el sentido que los psicoanalistas le dieron). Y hay otros contenidos que aún estando disponibles no le prestamnos atención, sean porque pasan desapercibidos, o porque nuestra atenciòn queda capturada por ciertos contenidos más que por otros, sea por lo que representa en sí o por el tipo particular de información que representa (cognitivo, afectivo o propioceptivo).

Cultivar el poder mental implica ante nada tener Conciencia de lo que compone nuestra Mente y decidir que queremos que forme parte de ella a fin de producir nuestro mejor bien (es decir, nuestro bienestar psicológico). El bienestar psicológico no garantiza la solución o eliminación de los problemas externos, pero ayuda al potenciar el uso de nuestros recursos personales y enfocarnos en una dirección dada. De manera que al tener Conciencia de nuestra Mente, podemos cambiar nuestra Mente y al cambiarla podemos producir Bienestar y el tener Bienestar estaremos en mejores condiciones para enfrentar los desafíos de nuestra vida.

Ahora cómo conseguir todo esto? Esto implica dos fases digamos. Una primera fase implica conocer y controlar la mente e impedir que ella nos controle a nosotros. En una segunda fase ya podremos desarrollar su poder y sus posibilidades. Voy a centrarme en algunas recomendaciones para la primera fase.

Una primera iniciativa para controlar la mente, implica detener la rumiación, que consiste en el uso de patrones disfuncionales de pensamiento como auto reproches, pensar excesivamente, repasar una y otra vez hechos, culpabilizar, etc. Puede tomar muchas formas dependiendo de las tendencias de la persona, pero en general la centran dentro de sí misma, la alejan de la solución efectiva del problema y le consumen su energía.

Una segunda iniciativa muy útil consiste en modificar nuestro estilo de vida. Es muy probable que hayamos inoculado nuestro propio virus (sistema cognitivo-afectivo-corporal) a nuestro entorno inmediato, es decir, a nuestro cuerpo, a nuestro hábitat y a nuestras relaciones. Es decir, que nuestra salud, nuestras finanzas y nuestras interacciones permitan la auto perpetuación del sistema que los creo. Entonces, habría que desconectarse de esa Crisálida regularmente, para dejar de darle vida a esas proyecciones y poder observarlas “desde fuera”.

La tendencia moderna nos lleva a vivir en ambientes poco naturales, con luz artificial, con una alimentación hipercalórica e hiponutritiva,  poca actividad física y relaciones virtuales. Entonces es importante invertir estas tendencias: tomar contacto con la naturaleza, tomar sol, comer alimentos nutritivos y “vivos”, hacer ejercicio y fomentar relaciones auténticas.

Por otra parte implica, darse un reposo de las relaciones enfermas que hemos contribuido a crear y mantener, darnos unas “vacaciones”, cambiar de ambiente, hacer un “retiro”. La idea es desconectar de esas creaciones subjetivas enquistadas en nuestro entorno para conectar con la energía vital original y darle fluidez dentro de nosotros.

Una tercera iniciativa implica buscar un nuevo participante en el sistema (un nuevo Meme), es decir, una persona que contribuya con nuestro proceso de cambio personal fuera de nuestro entorno y de la forma de pensar y actuar de todo lo que nos rodea (llámese mentor, tutor, coach o asesor). No hay que perder de vista que existe una tendencia de estos sistemas cognitivo-afectivo-corporales a auto perpetuarse y auto replicarse a si mismos (resistencia al cambio, tendencia a la recaída, autopoiesis) que es muy pertinaz. Por ello, es muy útil ganarnos la ayuda de un profesional que nos acompañe en el proceso. Alguien entrenado para ayudarnos a comprender la relación que guarda nuestro “sistema”, los “parametros” del software de nuestra Mente, con los efectos que produce (Retroalimentación).

Un cuarto conjunto de iniciativas, requieren de mayor auto disciplina pues implican tomar conciencia de las creencias, afirmaciones, contenidos mentales que tenemos rondando como un murmullo (Metacognición). La mente está allí murmurando todo el día en lo que se denomina el Pre Conciente. Todas esas imágenes, recuerdos, ideas, paradigmas, expectativas que provienen de nuestra experiencia, de nuestras heridas, de nuestras dificultades y temores, están operando sigilosamente, incidiendo en nuestra atención selectiva, produciendo estados de ánimo y sensaciones corporales.

Para desarrollar la conquista sobre la mente, hay que observarla, es decir, observarse-a-sí-mismo, tomar Conciencia de los contenidos que conforman nuestro aparato Cognitivo-Afectivo-Propioceptivo. En otras palabras, poder reconocer el río de pensamientos, emociones y sensaciones sin “identificarnos” con el, sin permitir que se infiltre en nuestro comportamiento. Aunque parezca un contra-sentido, se trata de “Suspender” el poder que tiene la mente sobre nuestras realidades interiores y exteriores, tomando Conciencia de ella e impidiendo su accionar autónomo.

Esto implica mirar-hacia-dentro, implica desarollar la capacidad de separarnos de nuestras cogniciones y nuestro humor, para observar, en primer lugar, al río mismo, es decir, a los contenidos, los cual incluye, mirar nuestras expectativas, paradigmas y creencias; tomar conciencia de nuestras emociones y sus premisas y; reconocer las diversas manifestaciones corporales que se suceden dentro de nuestro cuerpo y descifrarlas. En segundo lugar, ver el cauce de este río por donde fluyen estos elementos cognitivos y afectivos. De donde proviene ese cauce? Que lo sustenta? Cuáles son los “invariantes” que lo conforman, cuál es su estrcutrua o patrón a través del tiempo y de las circunstancias? Es decir, en que consiste y de donde proviene esa predisposición mía a pensar o sentir de esta forma.

Es importante tener una actitud deliberada de observación de ese río mental. Para ello son muy útiles ejercicios de respiración y de meditación, que nos permitan aprender a observar y presenciar este río de una nueva manera. Con la práctica podremos convivir con esta divagación interna y dejarla allí subordinada a nuestra capacidad de elección. Paulatinamente lograremos incrementar nuestra Conciencia y nuestra capacidad de elección de lo que vamos a permitir que eche raices y florezca en nuestra Mente y no dejarlo a la deriva o a merced de las circunstancias.

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