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Posts Tagged ‘Creencias’

Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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AcrosportEn lo que va de año he tenido dos presentaciones públicas sobre Empowerment. A una de ellas asistió un colega que al finalizar la actividad me comentó que le había sorprendido que hablara de este tema que estuvo de moda en los noventa, cuando yo al estar tan vinculado con la psicología positiva pude haber tomado un concepto más novedoso como el Florecer. Este comentario me reafirmó la gran necesidad que existe de difundir el conocimiento.

El empowerment no consiste en dar poder como erróneamente algunos creen. Es un término nuevo (neologismo) creado a partir de la palabra power, pero es diferente a éste. Ha sido usado con diferentes significados en diferentes contextos. En general, ha sido usado como verbo o como sustantivo. Como verbo ha sido usado para hacer referencia a las acciones dirigidas a lograr el empowerment de personas o grupos. De allí viene la idea de que es una Acción que se realiza. Pero para referirnos a la acción sería preferible ser más precisos (algo como gestión del empowerment o liderazgo para promover el empowerment).

La acepción del término a la que me refiero en este artículo es como sustantivo. Desde esta perspectiva, el término empowerment es usado para hacer referencia a un estado psicológico que contiene elementos cognitivos (creencias) y afectivos (sentimientos): es la sensación que tiene una persona de que puede enfrentar una tarea o superar un obstáculo exitosamente, con una conducta auto-dirigida. En otras palabras, implica sentirse preparado, listo para hacer algo por cuenta propia.

Este estado interno llamado empowerment, o empowerment psicológico, está conformado según las investigaciones realizadas por cuatro componentes, recopilados por un trabajo de actualización que hizo Gretchen Spreitzer, una de las promotoras de este concepto dentro de la Psicología Organizacional Positiva.

• Auto eficacia: sensación de que tengo las competencias para lograrlo.
• Auto determinación: sensación de que soy el dueño de mi conducta.
• Internalidad: sensación de que puedo impactar en los resultados.
• Significado: darle valor a lo que se hace conectándolo con algo más amplio.

No se trata de una moda gerencial. Es un concepto psicológico que llegó para quedarse. Agrupa a otros conceptos con mucho “pedigree” dentro de la psicología. El concepto de auto eficacia viene de Albert Bandura y ha demostrado ser por sí mismo una variable moderadora crucial del manejo del estrés y del engagement. El concepto de auto determinación viene de Edward Deci y constituye un elemento fundamental dentro de su teoría de la motivación intrínseca. El concepto de Internalidad o Locus de control interno viene de Rotter y se ha acreditado como un predictor de bienestar. La importancia del Significado jugó un papel fundamental en la propuesta y obra de Victor Frankl y específicamente dentro de la Logoterapia, y hoy día se incluye como uno de los componentes clave de los principales modelos de bienestar psicológico como el de Carol Ryff y el de Martin Seligman.

Lo contrario del empowerment es la impotencia (powerlessness). La investigadora Rosabeth Moss-Kanter ha estudiado los perniciosos efectos que tiene la impotencia en el mundo gerencial en el fenómeno conocido como jefes tóxicos. Cuando las personas se sienten impotentes en una empresa, institución o en la vida en general, terminan siendo amargados, escépticos y crueles. En particular son personas que suelen ensañarse contra aquellos que tienen chispa, entusiasmo y amor por lo que hacen. Es ese tipo de persona que al encontrase con el apasionado bien pudiera decir algo como: “este es un idealista, vamos a darle una dósis de realidad”. Frente a la famosa idea de que el poder corrompe, esta autora añade una nueva: la impotencia corrompe.

El controversial autor New Age Carlos Castaneda, quien se hizo famoso en los Setenta por Las enseñanzas de Don Juan, en su libro Fuego Interno se refirió a estos personajes y los llamó Pinches Tiranos. Según su definición son aquellos que abandonaron el camino del “Guerrero”. El Guerrero es aquel que busca ser lo mejor que puede llegar a ser, ve todo como un desafío, conquista sus debilidades y supera su “importancia personal”.

Las personas sin empowerment en las organizaciones actúan por micromanagement, crean un clima organizacional negativo, burocracia, poca innovación, conflictividad y bajo desempeño. Como dirigentes de un país crean regímenes autoritarios de bajo desempeño y competitividad, expertos en usar el marco legal para encubrir su turbiedad. En general estas personas piensan que solo lo visible y tangible vale, no dándole importancia a cosas como la verdad. Son personas muy empobrecidas internamente que se obsesionan con el poder externo.

Por su motivación tan grande por el poder, muchas veces logran enquistarse en el, haciendo mucho daño a su alrededor, exigiendo pleitesía, consintiéndose excesos íntimos, abusando e irrespetando a los demás. Los peores, son los que poseen un alto nivel de inteligencia emocional, la cual usan para poner en práctica un gran autocontrol y habilidades de manipulación. Estos pueden llegar a ser líderes destacados, pero no de “La Fuerza”, sino del “Lado Oscuro”, es decir, Líderes Destructivos.

Por su parte, el empowerment proviene de dentro y no de fuera. Es una disposición hacia el mundo que no está basada en el resentimiento ni la retaliación, sino en la capacidad. Que busca mostrar lo mejor de sí, mejores contribuciones y mejores resultados para guiar a otros, no para su control ni sometimiento.

La propuesta de la “escuela de Michigan”, que reúne a investigadores y visionarios de alta talla, como Spreitzer, Quinn, Cameron y Dutton, es que el empowerment es un cluster psicológico que agrupa los componentes ya comentados y constituye un portal de entrada para Prosperar.

Para Spreitzer, Prosperar significa que somos Co-Creadores de Recursos (Sugiero leer en este Blog la serie llamada Transacciones Energéticas donde se explica que son los Recursos para no repetirlo acá nuevamente). Las investigaciones han demostrado que al co-crear recursos hay un proceso de espiralización. Esto lo que significa es que cuando una persona amplía sus recursos, esto le permite obtener más aún, formando un circulo virtuoso. Recursos conducen a resultados y resultados conducen a recursos. Y esto se va ensanchando. Porque la persona se siente bien y su atención está más ampliada y es más receptiva y ve recursos que antes no veía u obtiene colaboraciones de otros a las que antes no tenía acceso. De manera que entra en lo que llamé en otro artículo, una escalera de crecimiento.

Junto al proceso de Prosperar se ha propuesto el término Florecer. Para Barbara Fredrikson el florecer viene siendo lo contrario de languidecer e implica 1) sentirse contento consigo mismo, 2) generatividad (hacer contribuciones para otros), 3) crecimiento (ampliación de recursos internos y externos) y 4) resiliencia (salir victorioso de las pruebas). Pero Seligman propuso el Florecer como una nueva forma de ver al bienestar psicológico. En el artículo Bienestar Psicológico Duradero pueden encontrar una ampliación del modelo de Carol Ryff y una nota explicativa sobre el modelo de Seligman, ambos con gran coincidencia entre sí.

acrobaciaIndependientemente del tecnicismo psicológico y del hecho de que todavía hay solapamientos así como áreas todavía por desarrollar, queda claro que el destino deseable para el ser humano es que integre sus experiencias dolorosas y sea capaz de verse envuelto en experiencias positivas y constructivas, transitando por un plano muy personal que conduce a la cristalización y manifestación de sus cualidades y fortalezas, dejando en el camino un legado a su alrededor. Proceso mismo que a su manera fue presentado en su momento por Abaham Maslow (Autorealización) y que con sus propias apreciaciones también presentó Jung (Individuación). Este proceso tiene subidas y bajadas, pero mientras mejor se manejen las bajadas, serán oportunidades para “agarrar impulso” e ir al “siguiente nivel”, ampliando y precisando caada vez más la concepción de sí mismo y la concepción del mundo.

El empowerment engrana dentro de este proceso de crecimiento y desarrollo, al ser el INGREDIENTE básico y fundamental para que todo arranque, se active, comience a funcionar, por una parte, pero también para que no se detenga. Dado su carácter seminal lo asocio con lo que es el concepto de “apresto” en el contexto escolar: un niño tiene el apresto, cuando está listo para el proceso educativo formal. En las pruebas físicas o en la música también sucede que la persona tiene que dedicarse a practicar mucho para la competencia o el concierto, hasta que se sienta “preparado”.

Con el empowerment sucede que cada vez que cambian las condiciones (tareas, cargos, personas, relaciones, reglas de juego, contexto, entorno), necesitamos adquirirlo nuevamente. De manera que no es algo que se logra una vez y luego ya la persona lo deja atrás, sino que recurrentemente o recursivamente, tiene que adquirir ese estado nuevamente.

Por eso mi interés en rescatarlo y traerlo al tapete en nuestro país en estos momentos, ya que absolutamente todos necesitamos asegurarnos de trabajarlo continuamente para enfrentar las condiciones cambiantes que tenemos por delante. Como individuos tenemos la responsabilidad de alimentar nuestro propio empowerment, de ser nuestros propios líderes. Y en la medida en que seamos exitosos en ello, estaremos en condiciones de poder contribuir con otros.

Notas:
Pueden ver una versión corta de este tema con recomendaciones en otro artículo que escribí para Inspirulina. http://www.inspirulina.com/mantenga-encendida-la-fuerza-interior.html

Otro artículo sobre este tema fue publicado en el Blog de Valeven:
http://boletinvaleven.wordpress.com/2014/03/17/empowerment-o-poder/

Ese artículo fue comentado en entrevista de Radio con Eli Bravo que pueden escuchar en este enlace:

En Philotropismo Positivo di una explicación sobre por qué nuestras acciones tienen una incidencia limitada en el estado de cosas. Por esta razón, no debemos permitir que los resultados, si no son satisfactorios y acordes con nuestras expectativas y estándares, derrumben nuestro Espíritu.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

En Haciendo nuestra parte! comenté sobre el mecanismo psicológico que explica por qué hay personas que se rinden más facilmente que otras, al enfrentarse a retrasos en la materialización de sus acciones en el estado de cosas.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

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inestabilidad-emocionalA veces nos sentimos energizados y entusiasmados respecto a los desafíos que enfrentamos, mientras que otras veces nos sentimos extenuados y desgastados, o incluso ansiosos y al borde del desespero. Ya sea que agotemos nuestros recursos energéticos internos o porque entremos en un estado de desasosiego, cada vez queda más claro científicamente que en esos casos exponemos nuestros recursos psicológicos y corporales, colocándonos en una situación de auto sacrificio.

La tendencia común de todos es pensar que estos estados afectivos (emociones, sentimientos y estados de ánimo) dependen de las situaciones que vivimos. Sin embargo, si esto fuera cierto estaríamos a merced de nuestro entorno y de la suerte. Pero las evidencias han puesto de relieve que hay personas que son capaces de soportar situaciones adversas preservando sus recursos internos, lo que les ha permitido una mejor actuación frente a las exigencias, mejor capacidad de adaptación y ajuste al entorno, creatividad y versatilidad en sus respuestas y aplomo para dar la cara ante las dificultades. Es decir, han podido mantenerse en mejores condiciones durante esas experiencias y recuperarse más rápidamente. Y de este tipo de sobreviviente tenemos algo que aprender.

Ya he venido tratando en otros artículos este tema del Engagement, de la Resiliencia y de los resultados logrados. Pero esta vez voy a volver a tratarlos enfocándome en el tema de la energía y de los recursos, como elemento central de las dinámica de expansión o de decrecimiento.

No es sencillo tratar este tema de forma comprehensiva de manera que incluya todos los aspectos y puntos de vista psicológicos, porque no hay un marco teórico único que permita integrar todas las manifestaciones del desgaste de energía y de su recuperación. He recurrido a diversos enfoques, teorías y autores de muy diversa procedencia, con variados ámbitos de aplicación, con la finalidad de poder analizar el tema desde una perspectiva más amplia.

Pero mi idea aqui no es teorizar, sino revisar el tema de la energización y la ganancia de recursos versus su desgaste y consumo, y sus respectivas espirales de expansión o decrecimiento desde una perspectiva práctica y aplicada a la vida diaria.

En este artículo se tocarán temas como el estrés ordinario y profundo, el desgaste y enriquecimiento en las relaciones interpersonales, la afectividad ligada a lo energético, la relación entre emoción y motivación, los impases, las relaciones parasitas, los juegos psicológicos y el papel de las diferencias individuales en todos esto, sobre todo, de las consideraciones particulares para la gente caracterizada por una mayor sensibilidad.

En lugar de hacer un solo artículo largo que pretenda integrar todas estas ideas, voy a compartir varios artículos cortos. El objetivo final es proporcionar elementos que permitan al lector comprender cuál es su ámbito de influencia en una situación en la que percibe está perdiendo gradualmente recursos. Es decir, qué puede hacer cuando se encuentra en una espiral decreciente. Cómo limitar, moderar o impedir que en una situación así se consuma los recursos primarios: psicológicos, salud y relaciones clave.

La premisa clave, la adelanto, está en sintonía con el título de un libro de Jon Kabbat-Zinn, y que podría resumirse en la siguiente frase: Cómo vivir en un mundo caótico y que esto nos afecte lo menos posible. Es decir, estamos claros en que no podemos controlar del todo los acontecimientos externos, pero si podemos manejar la forma como nos relacionamos y respondemos a ellos.

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corazon en recuperacionEs un buen momento a estas alturas del año para aprovechar de ver por donde vamos y que podemos hacer, reforzar o dejar de hacer para lograr unos resultados más cerca de lo que buscamos. Así que me propongo compartir en este artículo una guía para acompañar este proceso de auto revisión.
Es interesante observar que muchas de las actividades en las que nos hemos involucrado ya las habíamos concebido, imaginado, pensado, planificado y programado con anticipación. Hay algunas cosas que pudieron haber pasado que fueron inesperadas y que “recibimos” sin haberlas buscado deliberadamente, así como hay otras que buscamos y no se dieron. Pero la gran mayoría son cosas que pasaron por nuestra mente previamente.
Esto es interesante, porque reafirma la idea de que somos unos Creadores de realidades y es importante mantener esto bien presente, sobre todo para entusiasmarnos con esa idea, ya que cuando queremos algo, cuando identificamos que algo es importante para nosotros, entonces a eso le dedicamos nuestra energía y nuestros recursos, y a la final algunos resultados vamos a obtener en esa área.
Entonces en cuanto a esas cosas que habíamos planificado es bueno evaluar, en qué medida las logramos?, como fue nuestro desempeño?, nuestra eficiencia?, que impacto indirecto obtuvimos?, es este último deseable o indeseable?, que debemos hacer diferente para obtener mayor efectividad/eficiencia/eficacia?
Ahora bien, de estas cosas que planificamos para este año, habrá algunas que no hemos logrado en lo absoluto o casi nada. Es importante en relación a ellas evaluar, por qué sucedió esto?, es realmente importante esa meta?, la definimos bien?, fuimos muy ambiciosos al colocarla?, la vamos a desechar o mantener para este año?, La vamos a modificar?, hay algo previo que quizás es necesario hacer antes?, está dentro o fuera de nuestro ámbito de influencia?, que queda entonces por hacer? Donde nos vamos a enfocar? Que vamos a reforzar? Que recursos adicionales podemos asignar?
Entonces, de las cosas planificadas, de algunas obtuvimos algún resultado, mientras que de otras no obtuvimos casi ninguno. Pero también hay otras actividades o experiencias en las que nos vimos envuelto, que no planificamos deliberadamente previamente. Esto puede suceder también. Pueden ser experiencias agradables o desagradables, deseables o indeseables, pero solo en un primer momento, porque en lo que a la final resulten dependerá de nosotros. Si fueron experiencias agradables y deseables, es importante sentirnos agradecidos por ello, si no lo hemos hecho ya, y comprometer nuestra gratitud con alguna acción adicional que exprese este aprecio, de manera de devolver en algún sentido esta bendición que recibimos. Hay muchas cosas que recibimos y damos por sentado que nos corresponden. Pero cuando nos enteramos que otros recibieron todo lo contrario, es que tomamos conciencia de nuestros privilegios. Así que, así como somos acuciosos para encontrar en qué la vida nos pudo fallar o defraudar, también es importante serlo con aquellas cosas que recibimos de la vida sin que hayamos hecho un esfuerzo obvio y deliberado para lograrlo.
Si es el caso que recibimos algo inesperadamente amargo, decepcionante, trágico, o simplemente indeseable, o poco agradable, es importante realizar los cambios cognitivos necesarios en nuestra percepción para corregir cualquier sentimiento negativo que esto nos haya dejado y continuar nuestro camino hacia el restablecimiento de nuestra confianza en el mundo y en los demás, ya que no es sano vivir bajo emociones negativas. Es necesario consentir en nosotros cierto “duelo”, pero que este dure lo menos posible, que no se arraigue y se convierta en una actitud permanente, sino que logremos enfrentarlo con Resiliencia. No hay que olvidar que las cosas no son buenas o malas de por sí, sino que todo depende lo que hagamos con ellas. Lo que nos sucede es la materia prima con la que cada uno tiene que trabajar para hacer su mejor producción.
Además del trabajo psicológico y espiritual que hay que hacer para comprender, procesar, asimilar e integrar cualquier experiencia negativa que hayamos vivido, es importante no perder de vista que la gran mayoría de las cosas que nos “suceden”, proceden de nosotros mismos. Muchas cosas que no planificamos conscientemente, pudieran formar parte de nuestro inconsciente y revelarse en la forma de experiencias externas en las que muchas veces no reconocemos nuestra co-creación. No hay que ser extremista con esta idea, pero me parece importante evaluar en qué medida aplica a nuestro caso y que puede salir a la luz para nosotros en el análisis de nuestros bloqueos y fracasos.
También es importante revisar que cosas no hemos logrado a estas alturas que no fueron ni planificadas ni ocurrieron en forma milagrosa. Son cosas que no pensamos antes que fueran importantes, pero que a la luz de los acontecimientos, ahora nos parecen clave. Entonces que vamos a hacer con ellas a estas altura? Como las vamos a incorporar en nuestros planes de trabajo? Que concretamente podemos hacer para iniciarlas?
Por ahora hemos analizado como nos fue en cuanto a aquello que programamos, como nos fue en cuanto a lo que recibimos que no buscamos consiente y deliberadamente, y también en las cosas obvias que se nos escaparon antes y que no concebimos como parte del plan y que tampoco logramos ningún avance en ellas. Otra área importante a analizar es la del emprendimiento. Me refiero a aquellas actividades en las que nos comprometimos que no estaban en nuestra agenda, pero que de pronto, en función de las circunstancias, decidimos tener la iniciativa de involucrarnos en ellas, de explorarlas, de dedicar algunos recursos a ellas.
El área de emprendimiento es muy importante porque es un reflejo de nuestro balance interno y de nuestra Resiliencia. El emprendimiento es una conducta de tipo exploratorio que generalmente se da en condiciones de seguridad y confianza. Hay personas que tienen una naturaleza expansiva y optimista. Estas personas tienden al emprendimiento, a la exploración de nuevas posibilidades. Y de allí salen muchas cosas! Se abren muchas puertas! Se encuentran nuevos caminos! Lo contrario de la exploración es el replegarse hacia si mismo. Esto sería sinónimo de ejecutar lo planificado en cierta medida, lo cual es importante, pero también lo es adaptarse a las circunstancias cambiantes.
Este artículo lo estoy escribiendo en el año 2013 en Caracas, Venezuela. No puedo desconocer que en el país que vivo este año ha sido muy duro. Se declaró oficialmente la muerte del Presidente, recién elegido escasos meses atrás. Inflación y devaluación sin precedentes. Inseguridad social galopante. Escasez de productos alimenticios y de uso general. No es raro que en un contexto así merme la seguridad y disminuya la actividad exploratoria. Al incrementarse los niveles de complejidad del medio ambiente, aumentan los niveles de incertidumbre. Además, hay mayor probabilidad de eventos “negativos”. Ante un contexto así son más probables las emociones negativas, sobre las positivas. Esto afecta el Ratio Emocional. En un día nos podemos ver involucrados en un episodio desagradable, recordarnos de algo que no tenemos resuelto y que produce displacer, tener que dedicar más tiempo del que teníamos pensado a algo básico como hacer unas compras en el Súper y saber de una mala noticia. Ya allí van cuatro emociones negativas. Para mantener un ratio emocional saludable deberíamos tener tres veces más emociones positivas. Esto quiere decir, según este caso concreto que acabo de analizar, que deberíamos tener 12 emociones positivas en el día! En países desarrollados se ha encontrado que un 80% de las personas tiene un ratio inferior a 3. En Venezuela, en mis cursos y clientes, he encontrado que este es la situación para el 60-70% de las personas. Con un mood (estado de ánimo) bajo y displacentero, las personas tienen a cerrar su campo de atención, mirar más hacia sí mismos, ver los defectos y faltas más que las cualidades y bendiciones, aumentar el egoísmo, disminuir la empatía, criticar y quejarse, contagiar negativamente a otros, atraer hacia si mala suerte, procesamiento del cerebro top-down en lugar de bottom-up (actuación prejuiciada), atención selectiva más que receptiva. Un cuadro así nos llevaría a un comportamiento circular de ensimismamiento y reproducción de patrones de pensamiento-sentimiento-emoción-acción usuales en nosotros.
La Resiliencia implica versatilidad ante el medio ambiente. Es decir, si hay un medio ambiente adverso, lo más probable es que el Organismo adopte un Comportamiento Rígido predeterminado como el que acabo de describir. Lo contrario a esto, sería Emerger y Trascender sobre nuestra circunstancia. Esto es, a pesar de todo lo que nos rodea, lograr una transformación en nuestra Mirada, con filosofía, con sabiduría, con espiritualidad, con sentido, con significado, de manera de dejar de ser la hoja que se lleva el rio o el viento. Dejar de ser Reactivos. Dejar de ser una mera entidad Estimulo-Respuesta y hacer prevalecer nuestro espíritu de trascendencia, ser la gota sana que limpia el agua turbia, recurriendo a nuestra raíz más pura. Para ello tenemos que buscar un Patrón original de pureza, libre de la deformación de los hechos histórico-sociales, para inspirarnos, colocarnos en la frecuencia adecuada, concentrarnos en intensificar esa frecuencia, transformando nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestra visión de la realidad. De manera que ahora salgamos hacia el mundo constructivamente, con un aporte, con una búsqueda, desde la paz.
Resiliencia implica que ante la adversidad procesemos las emociones negativas rápidamente y las dejemos atrás, seamos capaces de conectar con emociones positivas como el agradecimiento, la compasión, la alegría o el sobrecogimiento, generando una sensación de confianza en la vida que nos empuje a buscar, a explorar, a tener iniciativas, a involucrarnos en nuevos emprendimientos. A pesar de que lo que nos rodee lo desdiga, apostar a la vida con entusiasmo, creando una burbuja con nuestra convicción de que todo tiene un sentido, que a pesar de todo vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo con lo mejor de nosotros, para usar esa materia prima que nos da la vida diariamente que son las experiencias y construir las mejores obras posibles.
De manera que un área muy importante a evaluar a estas alturas del año, es cuan resilientes hemos sido? Cuanto nos hemos dejado deformar por el entorno circundante? Qué emprendimientos tuvimos? Qué resultados han producido por ahora? Qué emprendimientos pudiéramos tener?
También es importante ver el área de las relaciones y determinar si hemos fallado o decepcionado a otros, que podemos hacer para sanar/reparar nuestra actuación previa. Si fuimos objeto de alguna injustica, perdonar y dejar ir resentimientos y rencores. A la final somos nosotros mismos los primeros beneficiados, pues liberarnos de emociones negativas y cambiarlas por positivas contribuye a nuestra salud mental y espiritual.
Por último, un área importante de auto evaluación somos nosotros mismos, nuestras estructuras internas y de actuación, nuestro software: Nos hemos convertido en la mejor persona que podemos ser?, Qué hemos hecho igual y qué hemos hecho diferente? De lo que hemos hecho igual que debemos cambiar? Que actitudes, emociones, creencias debemos dejar a un lado que no nos convienen más? En general, que debemos cambiar de nosotros? Cómo lo vamos a hacer? Cómo vamos a controlar nuestras recaídas? Cómo vamos a saber que estamos cambiando?
Vamos entonces hacer una breve Tregua antes de seguir adelante, con la finalidad de reestablecer nuestra paz interna, recuperar nuestras energías y reunirlas para enfocarlas en acciones que nos lleven a las nuevas realidades de las que queremos formar parte!

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Las situaciones que se nos van presentando en todas las áreas de nuestra vida siempre están en constante cambio. Sabemos en teoría que el río nunca es el mismo. Sin embargo, nuestra mirada tarda en ajustarse a la realidad de los acontecimientos. Esto se debe a que hay una inercia en los modelos mentales que tanto nos ha costado construir y que buscamos confirmar continuamente, al punto de confundir el mapa con el territorio. Es humano, está bien; en periodos de estabilidad es relativamente aceptable, pero en periodos de cambio puede ser un lujo que no nos podemos costear.

Nuestros paradigmas, creencias y juicios sólo permiten ver un conjunto selectivo de asuntos, interpretarlos de cierto modo y proceder de cierta manera. Si los tenemos y conservamos es porque nos han resultado en el pasado. Sin embargo, ellos mismos contienen los puntos ciegos que impiden ver las pequeñas variaciones que ha sufrido el mundo con cada amanecer. Las interpretaciones automáticas e implícitas de siempre no nos permitirán evolucionar para desarrollar las áreas intactas de nuestro potencial. El conjunto finito de opciones de acción al que nos circunscribimos no está a tono con la innovación necesaria para lidiar y superar las continuas demandas del día a día.

Ya dediqué un artículo al Estado del Tiempo actual. Sin recurrir al Calendario Maya, a la resonancia de Shuman y el cinturón de fotones, a una alineación intra galáctica, o a agujeros de gusano y otras alteraciones espacio-tiempo producidas por el acelerador de Hadrones del CERN, todos sabemos que estamos muy cercanos a un punto de inflexión, a punto de Cruzar el Rubicom como diría Julio Cesar, de superar el punto de no retorno para usar una metáfora de navegación aérea o de alcanzar una Singularidad como dicen los Físicos y los profetas tecnológicos como Kurzweil.

Presencié el parto de mis hijos, y cualquiera que haya asistido a uno sabe cómo es ese estrés que se siente cuando ya se pasa cierto umbral en el que no se puede dar marcha atrás. La única opción es seguir adelante con lo que se tiene y lo que hay. Ya no valen reproches, ni quejas, ni lamentos. Es una cuestión de vida o muerte. Uno de mis hijos resultó ser más grande con relación a la pelvis de su madre, que las estimaciones hechas por el médico. Si él lo hubiese sabido habría recomendado la cesárea. Pero se estaba dando cuenta cuando ya el prospecto había “coronado” su cabecita, y llegados a este punto no había otra opción que continuar con el parto natural.

Todo salió bien afortunadamente! Pero si yo estaba estresado como espectador, apenas puedo imaginar lo que representa para un bebé pasar por ese canal tan estrecho y perder su comodidad conocida para ir a parar quien sabe donde. Todos pasamos por allí y aquí estamos. Pero esa experiencia sin duda la llevamos grabada en nuestro interior. Para algunos más intensamente que para otros.

Y no es descabellado que nos dediquemos a buscar seguridad a lo largo de nuestras vidas. A buscar algo estable de lo cual arraigarnos. Buscamos arraigarnos muy sana y humanamente a las pertenencias, las inversiones y las cuentas bancarias, a la comunidad o al país, a la familia, a la profesión, a la pareja, a las relaciones. Por ello, cuando algunos de estos asuntos se ve afectado, lo vivimos como una tragedia, con pena y pesar, con miedo y ansiedad, con disgusto o ira.

No es descabellado que vivamos los acontecimientos que los puedan afectar con cierta aprehensión. Que incluso sobre reaccionemos ante los desafíos, como los juguetes de la película Toy Story III que les toca pasar a otra etapa cuando su dueño dejaba la casa para ir a la universidad. No concebían una vida sin él y se resignaban humildemente a quedar confinados en el ático, condenando así todo su potencial de horas-juego disponibles para algún otro niño. De hecho, su forma de ver los acontecimientos los dirigieron a estar muy al borde de la muerte misma en el basurero municipal.

No es descabellado que nos apeguemos a lo conocido entonces, incluso en forma inconciente. Y parte de aquello a lo que nos aferramos es a nuestra estructura mental como resquicio de nuestra búsqueda de arraigo. Pero si la realidad fluye y estamos al borde de una singularidad técnica, social, psicológica y quien sabe si física también, nos conviene menos que nunca en este momento ser presa de cualquier apego, ni siquiera de éste, el más sutil de todos, donde verdaderamente reside el núcleo de lo que debemos cambiar al ser el más subjetivo y caprichoso.

Entiendo que es mucho más fácil leer sobre esto que ponerlo en práctica, pero me propongo descifrar algunos elementos que nos puedan ayudar a renovar nuestros votos con esta misión en este nuevo inicio de año.

De que se trata entonces esta aventura? En que consiste esta tarea de cambio y desarrollo personal? Por supuesto que no vamos a abandonar nuestras competencias y fortalezas, pues son las que nos dan de comer y constituyen nuestra moneda de intercambio. Tampoco se trata de convertirnos en anacoretas o dedicarnos a la caridad. Tiene que haber cierto grado de desapego, pero no demasiado.

En mis talleres de inteligencia emocional insisto mucho en la importancia de disminuir el comportamiento reactivo y desarrollar una conciencia de auto observación, para fortalecer la capacidad de elegir, “crakear” nuestro sistema operativo y poder reprogramarnos. Pero para poder hacerlo, hacen falta los acontecimientos disparadores de nuestros patrones. De manera de poder cincelar otro repertorio interpretativo y de respuesta.

El retiro de los acontecimientos como un anacoreta no ofrece el laboratorio ideal para ejercitar el cambio de paradigmas, no es la opción acertada. El terreno ideal lo proporciona nuestra vida tal cual es, con todos sus sinsabores, amenazas y frustraciones. Ese es el terreno donde va a tener sentido nuestro esfuerzo de transformación personal.

Pero tampoco se trata de lidiar con los acontecimientos enmascarando las emociones y sentimientos que evocan. Es una opción que he visto ha sido tomada por muchos que tampoco me parece conveniente, que mantienen una pose de “niños(as) buenos(as)”. Esta corriente muy actual la he visto en dos vertientes.

En una de ellas, la persona mantiene igual su vida interna, sus ideas, emociones y sentimientos, pero adopta comportamientos externos amables, bondadosos, de cooperación, de caridad, de acercamiento y de ayuda hacia los demás. Algo así como un cambio sólo en lo externo, pero no en lo profundo de su interior.

Esto representa un logro creo, pero no es suficiente. Una persona que tiene muchos juicios y resentimientos y que además se comporta de un modo egoísta, sin duda está en una escala evolutiva mucho menor que aquél que al menos intenta comportarse de un modo diferente, aunque en su interior mantenga las mismas interpretaciones y sentimientos previos. Es un buen comienzo, digamos, pero no es suficiente, pues no produce un cambio de la estructura mental.

La variación que he visto en ciertas personas, consiste en desapegarse de los propios sentimientos y emociones, aplacándolos o incluso desconociéndolos, desatendiéndolos, ignorándolos, tratándolos como si no existieran, no daándoles crédito, de manera de disminuir su intensisdad y así sufrir menos, un poco al estilo de los antiguos estoicos. Incluso, en algunas versiones implica evocar deliberadamente sentimientos positivos como en un intento de auto “inception”.

Considero que para gente muy apasionada, de temperamento fuerte, muy emocionales o muy hiper sensibles emocionalmente, ciertamente que es importante un entrenamiento que permita tolerar eventos desencadenantes para experiementarlos en una forma menos intensa.

Pero hay que tener cuidado con esta solución. No debe tomarse como un camino seguro para toda la vida o algo así porque pudiera confundirse muy facilmente con represión emocional. Esta “técnica” usada como estilo de vida pudiera representar un riesgo de enviar al inconciente las emociones sin trabajarlas. Y esto tiene dos problemas. Primero, puede alimentar un volcán que en cualquier momento puede entrar en erupción. Segundo, puede disminuir la inteligencia práctica necesaria para tomar decisiones y vivir la vida.

Antonio Damasio, neurobiólogo de mucha reputación en la actualidad que he referido en otros de mis artículos, cita el caso de “Elliot” en su libro El Error de Descartes. Como este caso hay otros, con una deficiencia producida quirúrgicamente en la corteza cerebral de los lóbulos frontales, que demuestran que las emociones deben vincularse con los procesos intelectuales superiores para poder arrojar una anticipación razonable de los acontecimientos que permita una toma de decisiones acertada.

Me parece más interesante ver la inteligencia emocional desde esta perspectiva -aunque Damasio no lo propone en forma explícita- que la definición convencional dada por Salovey y Mayers, los fundadores de este campo de estudio. Según esta perspectiva, la inteligencia emocional sería la capacidad de poder conectar con las emociones y sentimientos finales a los que me conducirían diversos cursos de acción posibles, de cómo me voy a sentir en el futuro si tomo esta o esta otra decisión.

En la medida que mi “simulador” funciona mejor, en esa medida seré capaz de producir mi felicidad y mi bienestar en el futuro. Como esos chicos del famoso experimento del Marshmellow: los que fueron capaces de aguantarse las ganas de comer uno en ausencia del experimentador, recibieron uno adicional como recompensa. Y esos chicos cuando crecieron y pasaron por diferentes etapas de la adultez reportaron mejores indicadores de bienestar, según un estudio logitudinal que se realizó.

Así que no se trata de aplanar, sepultar, ignorar o desconocer las emociones. Los niños que aguantaron las ganas de comerse la golosina, aplacaron la sensación de corto plazo inminente y tangible, pero maximizaron a su vez,  la sensación asociada a la expectativa futura de recibir una mayor recompensa. Fueron capaces de modelar esta situación y anticiparse. Resultado no. 1 con un solo marsmellow, Resultado no. 2 con dos marshmellow. Evalúaron las dos opciones y escogieron la segunda. Compararon ese placer de dos potenciales marshmelow contra el placer de uno de inmediato, y se decidireron por el resultado no. 2, que implicó renunciar a la ganancia inmediata.

En términos económicos y financieros es como evaluar un negocio sólo por el flujo de ganancia que proporciona hoy sin tomar en cuenta los flujos futuros. Obviamente que un análisis que contempla el “valor presente neto” obtendrá una mejor valoración de la inversión.

Pero obsérvese que no se trata de enmascarar, anular o desconocer las sensaciones y emociones, sino de ecualizarlas en función, no sólo de lo inmediato, sino también de unas operaciones de orden superior que consideran otras opciones. En otras palabras, mi decisión me permite aproximarme a la frontera de Pareto, tomando como referencia un bocado de mi disfrute del bienestar futuro asociado con cierta opción versus un mejor bienestar o un mayor pesar de otras alternativas. En otras palabras, la calibración del mayor bienestar de largo plazo es posible a través de un recorrido por mis sensaciones internas en diferentes escenarios.

El caso de Elliot, estudiado por Damasio y su esposa Hanna, aprobó todas las pruebas de inteligencia y salió excelente en todas las evaluaciones que el y su equipo le realizaron. Elliot quería reclamar indemnizaciones al seguro por secuelas de la intervención quirúrgica que le afectó la corteza de los lóbulos frontales. Aunque todas las evaluaciones demostraron que “estaba bien”, Damasio descubrió que ahora Elliot era una persona aplanada, que no estaba considerando las emociones asociadas con las opciones disponibles como input para la toma de decisiones por la perdida de conexiones sinápticas que aseguran este tipo de data dentro del proceso. Conclusión: Elliot sistemáticamente tomaba malas decisiones en su vida porque no era capaz de conectar con lo que sentiría de tomar tal o cual curso de acción.

Entonces retomando, ni tan calvo ni con dos pelucas: es cierto que hay que suavizar las emociones y disminuir nuestra reactividad, pero no al punto de reprimirlas o desconocerlas. Mucho menos pensar que son una ilusión o algo así (cosa que he escuchado por cierto). Las emociones nos están proporcionando información. Lo importante es procesarlas adecuadamente. Tomarlas como signos que nos traen un mensaje. Pero es importante decodificarlas adecuadamente. Para ello, es importante armar todo un laboratorio personal de trabajo. En el que puede que no nos bastemos a nosotros mismos. Puede ser necesaria la ayuda de un profesional que nos acompañe en el proceso.

Considero que ante nada es importante poder comprender en detalle como funciona en nosotros todo el andamiaje de la percepción personal, nuestro sistema de creencias, las emociones y la conducta. Esto lo he trabajado muy bien con talleres que proporcionan algo de información, pero que sobre todo desarrollan una actitud hacia el tema.

Pero esto no basta. A nivel individual es necesario acompañarse en este proceso con un profesional que esté comprometido a nivel personal con el mismo camino. Hasta el momento mi práctica del coaching ha sido positiva y enriquecedora, y considero que ello se debe tanto o más a la experiencia que he adquirido en mi propio proceso de desarrollo personal, que a conocimientos o técnicas específicas.

Hay una tendencia inercial muy fuerte de nuestras estructuras mentales a retornar a los patrones de siempre. No hay que olvidar que estos patrones son un reflejo de asociaciones sinápticas que se han activado por años conformando ciertas redes de asociación a partir de vínculos basados en el potencial eléctrico y en reacciones bioquímicas muy específicas, que han conformado unos caminos muy definido; el río de nuestra experiencia puede que cambie, pero siempre dentro del mismo cauce.

Si el cauce del río de nuestra experiencia permanece invariante, así también los eventos psicológicos de nuestra vida mental. Y la permanencia de estos eventos mentales tenderá a buscar eventos externos que los convaliden. Pero como la realidad externa cambia cada día sin ninguna lealtad a nuestros modelos, lo que logramos es confinarnos cada vez más a un sector estrecho de la retaguardia, manteniéndonos en una burbuja. Si queremos que nuestra vida cambie, tenemos que cambiar nosotros, cambiar aquello a lo que le prestamos atención, la forma como lo interpretamos, las elecciones que hacemos y la forma como nos comportamos.

Estamos existiendo meramente o estamos realmente viviendo nuestra vida? Puede que durante los primeros treinta o cuarenta años solo ordeñemos nuestro destino. Pero pocos pueden darse el lujo de ello pasado cierto punto. Además, porque contentarse a tener una vida reducida como en el Show de Truman?

Pero para reinventarse hacen falta más que buenas intenciones. Hace falta forjarse a pulso una vida ganada y no quedarse sólo con una dada;  enfrentarnos a cada nuevo día con la disposición de ver que hay de diferente; ver con esperanza la posibilidad de obtener el máximo resultado y; reconocer de forma conciente nuestras pautas de siempre, sin reprimirlas, sin molestarnos con nosotros, verlas con humildad y aceptación, pero con la firmeza y determinación necesarias para poder transformarlas.

Las circunstancias disparadoras se presentarán una y otra vez. Pero ello no debe desanimarnos ni hacernos desmayar en el intento. Son la oportunidad de “hacer músculo”, de descondicionarnos de la asociación estímulo-respuesta de la que somos objeto. No hay que mirar su repetición como un signo de que no estamos evolucionando. Es más, puede ser que al intentar nuestro cambio, aumente la frecuencia e intensidad de los eventos disparadores de nuestras pautas habituales, como en una suerte de conspiración (como la que presenta el film Los Agentes del Destino).

Cada evento disparador es una oportunidad de probar nuestra nueva pauta y realizar el trabajo emocional que nos corresponde. El evento disparador agita en nuestro interior emociones y sentimientos con sus respectivas interpretaciones y creencias implícitas. Esta es la materia prima para que hagamos la Gran Obra de transformación. No es gratis, no está dado, tenemos que completar el trabajo de crearnos a nosotros mismos, es una oportunidad de que ante el mismo tipo de evento, podamos producir una nueva conciencia, una nueva actitud, un nuevo estado emocional, un nuevo significado y, en consecuencia, una nueva forma de actuar.

Pero esto implica que día a día tengamos que ejercitarnos sin perder el norte. Puede ser importante contar con alguien en el proceso, como testigo,  que nos recuerde el foco, que nos confronte a salir de nuestra inercia, que nos acompañe en nuestro proceso de empoderamiento. Más allá de las buenas intenciones hay un trabajo diario de desprogramación  y reprogramación que permita un nuevo cableado en nuestro cerebro, que facilite la creación de nuevas redes sinapticas asociativas, que nos dirija hacia una nueva zona de nuestro potencial.

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