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Posts Tagged ‘Coping with stress’

Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

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Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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yodaEl paradigma del control y de los logros personales hace énfasis en la importancia de tener objetivos y trabajar para alcanzarlos, en la idea de que no hay que rendirse, que hay que persistir, aproximarse gradualmente a las metas, no limitarse, pensar en grande, corregir y ajustar el rumbo en el camino, probar nuevas estrategias, crear nuevas posibilidades,tomar el control de nuestras vidas. ¿Pero, es esto siempre posible? ¿Qué pasaría si todo esto se viera seriamente restringido?

Considero que todas las creencias y paradigmas deben evaluarse en función de la utilidad que nos brindan en un momento dado. Al fin y al cabo, el mapa nunca es el territorio. Los modelos mentales solo sirven como una guía. En realidad no sabemos exactamente que es este Universo, que hubo antes del Big Bang, a donde va todo esto. Solo tenemos teorías, modelos, conceptos y creencias. Y todo esto sirve para comprender y predecir la realidad y para actuar, pero es una mera referencia que esta basada en construcciones sociales y culturales que cambian en el tiempo. Ahora mismo estamos en medio de una transición historica de cambio de era. Nos encontramos entre la etapa moderna y una nueva etapa que todavía no ha terminado de consolidarse cuando la anterior se derrumba. Y mientras tanto, muchos parásitos pretenden “pescar en rio revuelto”.

Volviendo al punto. Si determinadas creencias y paradigmas me funcionan, y contribuyen a que pueda conseguir resultados, las uso. Pero si no me resultan útiles, lo más saludable sería dejarlas de lado. Como se dice en Filosofía de la Ciencia: las teorías no deben juzgarse por su veracidad, sino por su utilidad.

El paradigma del control ha sido muy útil. Ha conducido a la humanidad a grandes conquistas. Sentirse como fuente de control es importante, porque proporciona empowerment, salud, auto eficacia, optimismo, entusiasmo, seguridad, motivación. Hay investigaciones que han señalado que las personas que perciben que tienen control sobre los resultados (locus de control interno) son más exitosas, tienen más salud, son más efectivas y sus países tienen mayor Producto Interno Bruto.

Sin embargo, esto podría convertirse en una debilidad para estas personas. Un grupo con poder institucional, podría usar esto en contra de sus críticos y adversarios adeptos al paradigma de control; le harían una “Guerra Psicológica” dirigida a debilitar su voluntad, con una lógica que sonaría algo así como: “si necesitan el control para sentirse bien, se lo quitamos para que se sientan vulnerables”. Un régimen de este tipo restringiría las libertades para limitar las posibilidades de que haya locus de control interno. Entonces, las personas que confían mucho en sus capacidad de lograr resultados, podrían derrumbarse. Perderían su entusiasmo. Padecerían de un estado de ánimo bajo. Tendrían menor percepción de auto eficacia. Sentirían mayor estrés. Más emociones negativas que positivas. Su sistema inmunológico se debilitaría. Muchos enfermarían, los que puedan buscarían huir de ese lugar.

Pero mientras la papa se vuelve blanda en el agua caliente, el huevo se pone duro en esa misma condición. Esto quiere decir, que lo que sucede con el “objeto” (la papa o el huevo) no depende de la condición externa (el agua caliente), sino de sus características internas, de su “ADN”. Como dijo el Biólogo Humberto Maturana: “no es propiedad de la bala penetrar la piel. Es propiedad de la piel ser penetrada por la bala”. Es decir, que el organismo es quien “determina” cuál es el efecto que el ambiente ejerce sobre el.

Si no podemos controlar los resultados, es mejor enfocarnos en controlar nuestra acción. Rotter dio importancia al resultado y desarrolló el concepto de Locus de Control, que es la percepción que tengo sobre lo que origina los resultados que enfrento (factores externos o factores internos). Decy por su parte, dio importancia a la acción y desarrolló junto con Ryan el concepto de Locus Causal, que es la percepción de cuál es la fuente de mi acción (yo mismo, otros o factores impersonales) . Haciendo estas distinciones entonces es posible comprender que es posible que podamos sentirnos como fuente de nuestra acción (que lo que hago dependa de mi), independientemente de los resultados logrados (de que logre lo que quiero).

Quizás esto suene un tanto extraño. Escribí sobre esto en un artículo anterior que titulé “Más allá del control y las expectativas” (http://wp.me/puWNX-qF). Cole y Pargement investigaron sobre diferentes tipos de afrontamiento espiritual. Encontraron que una de las estrategias más efectivas es la “Rendición espiritual”. Esta es una estrategia que consiste en “hacer lo que creo que debo hacer”, pero “entregando el resultado a un Poder superior”. Es decir, hago lo que está en mis manos. Me mantengo motivado. Me mantengo accountable. Me mantengo responsable. Me mantengo integro. Pero acepto que el resultado es “el que Dios o el Universo” consideren lo mejor para mí. No me aferro a lo que quiero a través de Mi voluntad. Suelto ese resultado y lo entrego (al Universo/Dios), en la convicción de que Esa Voluntad es más importante que la mía.

Según Cole y Pargement hay distintos tipos de afrontamiento espiritual, cada uno asociado a un tipo particular de Control:

  • Directivo: pretendo controlar mi acción y mis resultados.
  • Colaborativo: controlo mi acción e invoco ayuda Divina para lograr los resultados que quiero.
  • Renuncia: dejo todo en manos de Dios/Universo, tanto acción como resultados.
  • Suplica: suelto el control sobre la acción pero pido intervención Divina para unos resultados específicos.
  • Rendición espiritual: hago mi parte (control sobre mi acción) y dejo el resultado en manos de la Divinidad (Dios/Universo).

El afrontamiento directivo y el afrontamiento colaborativo están asociados a resultados exitosos y positivos. Pero el afrontamiento directivo solo tiene cabida en una sociedad donde hay mucha libertad. Es el paradigma de control, el paradigma Gerencial. Pero cuando hay muchas restricciones externas este afrontamiento no es exitoso. En estas situaciones es más efectivo el afrontamiento colaborativo. Este implica realizar el trabajo, pidiendo la ayuda Divina para conseguir esos resultados.

El afrontamiento de tipo Renuncia y tipo Súplica están asociados a disfuncionalidad. La Renuncia implica una sensación de impotencia y de estar a merced de fuerzas fuera de control que podrían llevar a la persona a la auto anulación. Es la estrategia del Anacoreta que se entrega al ascetismo total. La Súplica implica aferrarse a un resultado específico que se espera sea posible de forma mágica y sobre natural. Puede ser un afrontamiento muy dañino.

La Rendición Espiritual, en suma, implica que la persona hace lo que considera necesario y adecuado (control sobre la acción), pero somete los resultados a una voluntad Divina. Esta es una de las estrategias de afrontamiento de mayor efectividad y funcionalidad.

 

Notas:

1) Hay varias razones por las cuales los “resultados” pudieran no reflejar nuestros esfuerzos. La primera y más obvia, es porque la “acción” escogida debe ajustarse, modificarse o cambiarse. La segunda, es que ciertos parámetros del actor sujeto de la acción, tales como expectativas, intenciones, motivaciones y creencias, actúan de manera inadvertida y afectan el resultado de una manera inesperada.

Una tercera razón es que el “ambiente” plantea una “demora” para manifestar el resultado de la acción. Ciertas personas son capaces de soportar esta demora y mantenerse adheridos con esperanza y optimismo al resultado esperado, mientras otras personas podrían frustrarse y desfallecer antes que el resultado aparezca. Estas ideas fueron explicadas en detalle en un artículo previo (http://wp.me/puWNX-fX).

Hay una cuarta razón . No es fácil encontrar el “resultado” específico de nuestra acción dentro del “ambiente” externo, porque este contiene el agregado de las acciones de todo el ecosistema que nos rodea, siendo una amalgama interactiva de factores políticos, económicos, sociales y culturales. Adicionalmente, en un momento en el tiempo, el “ambiente” está afectado a su vez por la sumatoria de efectos causados por acciones previas de los individuos y grupos sociales que nos precedieron y de la humanidad como un todo. Es decir, la “Historia”, que es el devenir de los acontecimientos, puede ser vista como “un Ser” con autonomía, que tiene vida propia. De manera que nuestras acciones son como granos de arena en un desierto. Nuestras acciones importan y tienen un impacto, pero es un poco  “narcisista” y “egocéntrico” pretender que ese impacto sea reconocible, visible y aislable del resto de “resultados” producidos por otros factores o individuos en este momento o en momentos precedentes. Esta idea la he desarrollado en varios artículos previos (http://wp.me/puWNX-gB).

2) La idea de que estamos viviendo una transición por cambio de Era y sus efectos psicológicos la he tocado también en artículos previos (http://wp.me/puWNX-nn, http://wp.me/puWNX-6Q).

3) Es tarea nosotros como seres humanos crear una Sociedad que recompense comportamientos adecuados y castigue los inadecuados. Es lo que tratamos de hacer como Padres con nuestros hijos. Es lo que tratan de hacer los Colegios e instituciones educativas. Es lo que tratan de hacer los maestros con el sistema de fichas. Es lo que ha dado cada vez mayor popularidad a la tendencia del Gaming en educación y en empresas.

Hay épocas en las que parece que nos acercamos como Sociedades a ese ideal y hay otras en las que nos alejamos. Hay países que están más cerca y otros que están muy lejos. En un ambiente determinado donde se premia la delincuencia, la mentira, la extorsión, el rentismo y el control, una persona que se comporta con probidad, rectitud, honestidad, respeto y productividad, es un “desadaptado” visto como un Don Quijote por la mayoría. Es obvio que una persona así en un medio distorsionado donde reina la injustica al mejor estilo del Chicago de los años veinte, no puede motivar sus actos en su entorno inmediato. Si una persona así espera que sus acciones modifiquen el ambiente circundante en el corto plazo o espera una retroalimentación positiva por su actuación, se sentiría muy frustrado y posiblemente desistiría de continuar comportándose de esa manera, terminando por “adaptarse” (o morir).

Pero los mejores avances de la humanidad se han logrado gracias a personas que no se “adaptan” a la realidad que los rodea, sino que son capaces de mantener sus ideales INDEPENDIENTEMENTE de los resultados de corto plazo. En ese caso, aplicaría la máxima: no es recomendable juzgar nuestro día por lo que obtenemos, sino por lo que sembramos. Esta afirmación es una variación de la frase de Ghandi que he colocado en la portada de este Blog: Be the change you want to see in the world.

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SiegeEn el artículo de este mes voy a tratar un tema que dejé abierto meses atrás cuando publiqué la serie Transacciones Energéticas. Allí introduje la idea de que hay tres posiciones existenciales básicas en nuestra relación con el mundo: 1) Espirales Crecientes, 2) Espirales Decrecientes y, 3) un estado intermedio al que no coloqué nombre en aquel momento pero que ahora acuñaré como Estado de Asedio. Además de esta visión “macro” de nuestro intercambio con el mundo, también traté el tema desde una perspectiva “micro”, pero sólo desarrollé las principales Fugas Energéticas.  En esta entrega quiero concentrarme en cómo reponer las pérdidas. Cuando hablo de ganancia o pérdida me estoy refiriendo a lo que definí en esas anteriores entregas como Recursos. Si bien, la ganancia o pérdida de recursos puede suceder en cualquier de las tres posiciones existenciales, en este artículo me concentraré especialmente en Cómo reponer la perdida de recursos cuando estamos en Asedio.

Desde el punto de vista bélico, un asedio o sitio tiene lugar cuando una entidad (ciudad o fortaleza) rechaza la rendición ante un atacante que no puede tomarla por un asalto definitivo y en su lugar recurre a la conquista mediante su desgaste. Trasladado a nuestra vida es cuando estamos en esas épocas en que nos esforzamos mucho para avanzar un paso. Luego, nos esforzamos casi hasta el desgaste para lograr otro más que nos permita asegurar nuestro avance. Pero luego viene la vida y nos hace retroceder tres escalones de un sólo golpe. Así que en el saldo de la cuenta quedamos peor de cómo comenzamos. Entonces nos reponemos y volvemos a comenzar otra vez y avanzamos el paso que nos faltaba para igualar. Descansamos un minutito y cuando comenzamos a avanzar el siguiente paso, viene otra vez la vida y nos retrocede otros dos o tres. Y así vamos! como se dice en criollo: guapeando, dando la pelea, no rindiéndonos!

En nuestra vida hemos tenido épocas de crecimiento. Esas épocas en las que Prosperamos, es decir, aprendemos, nos sentimos energizados, aportamos recursos y también aumentamos nuestros recursos. Nos casamos (o emparejamos), hacemos nuevas amistades, tenemos buenos empleos, buenos beneficios, quizás nuestra propia empresa, quizás socios, adquirimos bienes, nuevas habilidades, nuevos idiomas, nuevos conocimientos, nuevas experiencias. Es característico también en estas etapas el estado psicológico conocido como Empowerment. Nos sentimos eficaces, con auto determinación, con control y con significado. Nos sentimos dueños del mundo. Volamos. Contribuimos. Y recibimos! Este tema lo traté en artículos anteriores como en “Resiliencia: la entrada a espirales crecientes”, así como en “Querer, querer!” y en “Empowerment: un remedio contra la impotencia”.

Pero también, algunos hemos vivido experiencias en las que nos caen las diez plagas de Egipto (son diez y no siete como muchos creen). Entonces perdemos el empleo, los socios, la empresa, los amigos, la pareja, miembros de la familia, se reducen nuestros bienes y nuestras relaciones.  Desde el punto de vista de los afectos, nos sentimos desanimados, sin energía, menos optimistas, menos entusiastas. Pero lo peor de las espirales de decrecimiento es que  afectan y dañan los recursos internos estructurales: nuestra esencia, nuestro Ser interno.

Una pregunta clave aquí es: ¿en que se diferencia el Decrecimiento del Asedio? Para responder esta pregunta tenemos que tener presente que la mera pérdida de recursos externos no basta para entrar en una Espiral Decreciente. Entre los recursos hay distintas clases: materiales, energéticos, relacionales. Estos se pueden clasificar en externos e internos. Desde otro punto de vista también se pueden clasificar en Consumibles, es decir, que se gastan y se reponen fácilmente y Estructurales, que son de mayor permanencia. Hechas estas distinciones, podemos aclarar que en el Asedio hay pérdida de recursos en general, pero sobre todo externos, de tipo material y relacional, mientras que los recursos internos estructurales no tienen porque verse afectados. De forma diferente, en las Espirales Decrecientes hay perdidas de todo tipo de recursos, incluyendo los recursos internos estructurales.

Esto quiere decir que mientras estemos perdiendo recursos pero mantengamos protegidos nuestros recursos internos estructurales, nos protegemos de caer en Espirales Decrecientes, nos mantenemos en Asedio,  guapeando, dando la pelea. Pero el que se amarga pierde! O sea, cualquier descuido y nos enojamos sin darnos cuenta. Entonces ya estamos abriendo un boquete en la fortaleza protectora que mantiene a raya el asedio. Y por ese boquete comienza el desgaste. Digo el enojo como un ejemplo, pero en el artículo que dediqué a Fugas Energéticas, podemos ver un listado más exhaustivo de todas las pequeñas aperturas que tenemos que Cerrar convenientemente para asegurar unas Fronteras adecuadas.

Un desenlace posible en un asedio, es cuando los atacantes logran destruir o capturar a los defensores del sitio. Eso es equivalente a caer en una Espiral Decreciente. Lo contrario implica salir victorioso, sea por acabar con el sitio por si mismo, consiguiendo ayuda externa o simplemente evacuando la ciudad para estar a salvo.

La Afectividad (emociones, sentimientos y estado de ánimo) es un elemento clave para proteger las Fronteras que mantengan en resguardo nuestra esencia interna. Si nos descuidamos y nos permitimos bajar el estado de ánimo en forma sostenida, se abre un boquete a la Fortaleza. Al abrirse una apertura se libra una batalla aún más intensa. Si esta no es resistida, el “enemigo” puede afectar nuestro interior, es decir, nuestra esencia. Las investigaciones sobre burnout han demostrado que el estrés continuado produce cambios cognitivos y afectivos permanentes. En esas condiciones entra el “enemigo” y nos toma por asalto. Entonces, “perdemos el espíritu”. Perdemos la “gracia”. Somos “capturados” y quedamos “prisioneros”.

No hay que perder de vista que no importa cuanto perdamos externamente; si nos mantenemos erguidos por dentro nunca seremos prisioneros, nos mantendremos como “el capitán de nuestra alma, de nuestro Destino”. Podrán apresarnos por fuera, pero nunca internamente. Pero si permitimos sea franqueada la fortaleza, la situación dejará en nosotros una marca más indeleble y las posibilidades de recuperación serán más difíciles. La posibilidad de recuperarnos con posterioridad, es decir, nuestra Resiliencia, depende de cuánto mantenemos protegido nuestro núcleo interno. Un bien material puede recuperarse más fácilmente que la autoestima, la fe o la salud mental. Hay dos clases de sobrevivientes: el que lo perdió todo pero además perdió la fe en el mundo y el que solo perdió cosas externas que luego puede reponer.

De manera que la principal recomendación que quiero dar en este artículo es que durante un Asedio los recursos  sean organizados en “anillos de seguridad”. Es decir, nuestra esencia, que es lo más preciado, debe mantenerse lo más protegido posible, ya que los recursos estructurales internos de tipo cualitativo son los más difíciles de reponer. En la parte más externa deben ir recursos que se consumen pero que pueden reponerse con mayor facilidad.

Fuera de nuestros límites están nuestros recursos materiales y relacionales. A nivel de los recursos materiales es donde comienzan a ocurrir pérdidas. Las pérdidas, la anticipación de su escasa reposición y la amenaza de perder aún más, generan Tensión (Estrés). Esta tensión genera emociones negativas por una parte y por otra activa el sistema motivacional para evitar, recuperar o reponer las pérdidas. Si nada de esto es posible se va a generar mayor tensión. Además de los efectos fisiológicos y psicológicos del Estrés analizados en muchos artículos de este Blog, esta tensión puede afectar nuestros recursos relacionales: pareja, hijos, familiares, amigos. En condiciones de asedio el estrés puede llevarnos a descuidar la calidad de nuestras relaciones. Las más íntimas, así como las más sociales. En buena medida porque el estrés nos hace egocéntricos y poco considerados. Por ello, es importante hacer un especial esfuerzo por estar muy atentos a asegurar nuestra conexión humana, nuestra compasión, el respeto y la consideración con los otros. También es buena idea rodearnos en la medida de lo posible de personas con “buena energía” y de personas con conocimientos o habilidades especiales que sean relevantes para el asedio, tales como expertos, maestros, guías, asesores y profesionales de ayuda.

En la línea de fuego está el Cuerpo Físico. Allí están operando aminoácidos, neurotransmisores, hormonas, macrófagos, inmunoglobulina, células nK, oxigeno, hidróxido de carbono, agua, calorías, vitaminas, oxidantes y antioxidantes, electrolitos, y todas las sustancias fundamentales de la vida. Un termómetro importante a este nivel viene dado por la Vitalidad, la cual puede variar del desánimo al vigor. Aunque la “Actitud” a nivel molecular, celular y bioquímico, depende mucho de la alimentación y la calidad del sueño, también depende de la motivación y la afectividad, que provienen de los siguientes anillos. Para recuperarnos a este nivel, además de alimentarnos y dormir bien, puede ser útil investigar sobre nutrición y salud y acompañarnos de profesionales que puedan enseñarnos más sobre estos tópicos.

En situaciones de asedio es natural tener fatiga, dolores musculares y diversas manifestaciones de la inervación del sistema simpático (gastritis, colitis, arritmias, ansiedad y similares). Si bien es importante conectar con el cuerpo, escucharlo y atenderlo, también hay que mantenerse claro respecto a que el hecho de que uno esté “hecho polvo” no quiere decir que haya algo “malo” con uno. Es decir, el cuerpo es muy importante, pero no hay que olvidar que sólo es nuestro “avatar” biológico. Pero en realidad: Yo no Soy mi Cuerpo. Es importante mantener esta conciencia para “observar” nuestras sensaciones y estar “separado” de ellas.

En el segundo anillo está la Afectividad. Esto incluye nuestras emociones positivas y negativas, nuestro ratio emocional diario, nuestros sentimientos y nuestro estado de ánimo. Esta es la parte nuestra que se ve más afectada situacionalmente en el día a día. Para proteger este anillo deben tomarse en consideración todas la medidas necesarias para procesar la emoción negativa y producir emociones positivas. Es importante que al experimentar los afectos negativos no nos identifiquemos con ellos: “yo no soy mis emociones”.  Para recuperarnos a este nivel puede ser muy útil una asesoría y el entrenamiento por parte de un profesional en cuanto a bienestar psicológico y manejo de la afectividad.

En el tercer anillo está la macro-auto-regulación. Esto se refiere al balance adecuado de los tres sistemas biocomportamentales: ataque-defensa, adquisición y calma. En situaciones de asedio es típico que se conforme un desbalance en el que nos quedamos “pegados” del sistema de defensa y ataque. Sin embargo, debemos saber tener un tiempo para todo: tiempo para proteger, tiempo para reposar y tiempo para emprender. Este balance es el que nos va a permitir, por una parte,  producir la calma necesaria para descansar, restaurarnos y experimentar intimidad y conexión en nuestras relaciones. Pero además, también nos va a permitir que en pleno asedio podamos desplegar nuestro sistema motivacional, que es una organización mental orientada a la consecución de metas (goal setting mindset), para enfocarnos en identificar recursos que pueden ser adquiridos y a desplegar conductas para conseguirlo, lo cual implica emprendimientos.

Aunque la tendencia lógica al perder los recursos materiales es que estos se quieran recuperar o reponer, quizás lo más inteligente sea resignarnos transitoriamente a no hacerlo por lo pronto y minimizar la tensión que esto produce recurriendo a estrategias cognitivas. Hay que tener presente que en situaciones de emergencia algunos recursos materiales puede que pasen a un segundo plano y quizás sea más conveniente que su reposición sea por la vía de la adquisición de recursos de tipo cualitativo que sean más relevantes durante el asedio; tales como alianzas, intensificar vínculos y conexión con otros, nuevos conocimientos, conocimientos que conduzcan a una mejor comprensión de la situación o del funcionamiento interno, la adquisición de nuevas habilidades para lidiar con la situación o para cambiarse a si mismo.

En suma, la situación de Asedio puede afectar nuestra motivación, ya que aumentan los obstáculos para reponer los recursos perdidos y puede que no veamos claro cómo salir de esa situación o cuanto va a durar. El reto consiste en motivarnos a adquirir los recursos que si estén a nuestro alcance, en lugar de fijarnos en los que perdemos o los que no podemos reponer o adquirir.  Esto implica pasarnos el “switch”, identificar los recursos verdaderamente disponibles en términos de relaciones y aprendizajes, y ponernos en modo “goal setting” para adquirirlos.

En el cuarto anillo están las cogniciones. Aquí está lo que pensamos sobre lo que sucede y sobre nosotros mismos. De estas ideas se conforma nuestro optimismo y nuestro empowerment. En situaciones de asedio es común que baje nuestra percepción de auto eficacia, sentirnos a merced de fuerzas fuera de nuestra determinación, que pensemos que hagamos lo que hagamos vamos a tener poco impacto en el estatus quo y que tendamos a ver la situación que vivimos sin ningún sentido. Igualmente, cuando el “enemigo” entra a este anillo afecta nuestra percepción de los demás, de la naturaleza humana, distorsionamos sus intenciones y les atribuimos responsabilidades sin mayor base. Otro tanto hacemos hacia nosotros mismos, muchas veces cayendo presa de la auto critica excesiva, la auto tortura y el auto reproche. Es importante cuidarse también de la rumiación, de los pensamientos distorsionados y de otras alteraciones del pensamiento. Para trabajar este anillo es útil la practica del mindfulness y tener una dosis diaria de pensamientos agradables. Y, sobre todo, no olvidar que “Yo no soy mis pensamientos”. Es clave mantener el empowerment, disminuir los juicios y hacer uso de un pensamiento más benevolente.

En el quinto anillo están las metacogniciones. Estos son los paradigmas y nuestras creencias implícitas. Nuestra visión del mundo y de la vida, la filosofía “en uso” implícita en nuestra actuación real. Cuando el “enemigo” entra hasta este anillo puede dejarnos marcas y heridas permanentes que pueden afectarnos de una manera inadvertida. Es importante tomar conciencia de estos daños de manera de tomar las medidas necesarias para sanar y recuperar nuestros parámetros iniciales. Aunque a través de la introspección y el auto análisis podemos darnos cuenta de nuestras premisas a este nivel, la retroalimentación de los otros es clave en el proceso de crecimiento. Para ello puede ser útil la psicoterapia y otras formas de relación de ayuda que nos ayuden a guiarnos en esta revisión y curación interna, para recuperar nuestros “parámetros de fábrica”.

En el sexto anillo está nuestro núcleo interior. Aquí están incluido nuestro Self, nuestra misión, nuestra identidad, nuestras cualidades, talentos y competencias, nuestra autoestima, nuestras fortalezas de carácter, virtudes, valores y principios. El “enemigo” no debería entrar nunca aquí. Si lo hace se producen heridas profundas difíciles de sanar y retrotraer. Podemos llegar a olvidar quienes somos, para que vivimos, que buscamos, cuál es nuestro sello personal, cuál es el sentido de la vida. Podemos caer presa del desánimo, de la desesperanza, de la falta de fe, del vacío existencial, de la misantropía. En las formas más extremas la persona puede hacerse indolente, insensible, cínico, convirtiéndose en un tirano. Para reparar este nivel pueden ser necesarias intervenciones a varios niveles en forma simultanea, incluyendo la psicoterapia. Además, puede ser necesario volver a comenzar. Considero que buscar la espiritualidad puede ser muy útil siempre, pero máxime para recuperarse a este nivel. Dediqué un artículo llamado Cambiando el Juego a los daños que se producen en este último anillo.

Recapitulando. Durante el asedio tendemos a continuar comportándonos como si todo fuera como siempre. En condiciones normales cuando hay perdida de recursos esto genera una tensión (estrés) que se alivia cuando buscamos  la manera de reponerlos. Esto implica que se hiperactiva el sistema de ataque-defensa y el sistema motivacional, y se inhibe el sistema de calma. Por otra parte, los niveles de tensión afectan la calidad de las relaciones mientras tanto, pudiendo producir perdidas también a este nivel.

Al no poder disminuir la condición estresante ni reponer las perdidas, podemos entrar en niveles de estrés muy altos que traspasan nuestras fronteras de inmediato y vemos afectados los recursos nucleares. El estrés disfuncional produce emociones negativas y desgaste energético, además que reduce la creatividad y la efectividad para solucionar problemas. Esto puede activar una respuesta defensiva reactiva que busca el disengagement con la situación, la externalización de las responsabilidades, la evasión y la búsqueda de placer inmediato de tipo compensatorio.

Así que lo primero que hay que hacer durante el asedio es saber lidiar con el estrés, usar mecanismos de afrontamiento adecuado que permitan disminuir sus efectos inadecuados en el organismo y a nivel psicológico y permitan usar esta tensión como una energía que conduzca al crecimiento personal. Para ello es importante, ante nada, dar un significado al asedio que nos permita su aceptación y vincularnos con el de manera proactiva y positiva, y no a regañadientes, indispuestos o enojados.

En segundo lugar, en condiciones de asedio tenemos que funcionar de un modo diferente a como lo hacemos en condiciones normales. Tenemos que entender que estamos en una situación de crisis sin que ello signifique entrar en un estado de pánico. En esta situación es conveniente dejar ir recursos materiales sin preocuparnos mucho por su reposición inmediata. En su lugar adquirir recursos cualitativos de tipo relacional y de know how que sean relevantes. Es importante inhibir el sistema de ataque defensa que puede funcionar en forma excesiva y balancearlo con nuestra motivación y nuestro sistema de calma y reposo necesario para restaurarnos. Además, debemos tener especial cuidado en atender nuestros recursos relacionales, tener empatía con ellos, tenerles paciencia, darles apoyo y soporte, mantener la conexión con ellos y asistirles en cuanto sea necesario.

En tercer lugar, no podemos darnos el lujo de mantener al descubierto nuestros recursos internos y permitir que se vean desgastados, consumidos, afectados o dañados. Para ello puede ser importante mantenerlos en una jerarquía que los exponga en orden asegurando que si los más externos son debilitados, ello no implique el debilitamiento de los más internos. Si tengo un mal día y baja mi estado de ánimo, no debo permitir que ello no me deje dormir, que anticipe una catástrofe, que cambie mi percepción del mundo y se afecte mi auto estima, todo en un solo acto. En cambio, es importante tomar conciencia que no soy mis sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos, y que puedo realizar alguna práctica voluntaria que me permita modificar mi humor, descansar y reponerme, que “mañana será otro día”.

A lo largo del artículo se ha ido identificando como reponer las fuerzas perdidas. A nivel físico es importante cuidar la calidad del sueño y de la alimentación. A nivel afectivo cuidar nuestro ratio emocional. A nivel de auto regulación, mantener un balance entre defender, emprender y reposar. A nivel de cogniciones cuidar nuestro empowerment y nuestras atribuciones y juicios hacia otros y hacia nosotros mismos. A nivel de metacogniciones asegurarnos de volver a nuestros parámetros originales. A nivel nuclear cuidar nuestra esencia.

Admiro mucho a Ortega y Gasset. Lo he estudiado y he comentado sus ideas en mi Blog. Y es cierto que como el dice, no podemos desconocer las Circunstancias que le tocan vivir a un Hombre. Pero en la medida de lo posible, lograremos una mayor resiliencia si durante el Asedio somos capaces de mantener una cierta “distancia” de las circunstancias manteniendo en resguardo nuestros recursos internos, sobre todo los más nucleares. Es importante mantenerse vinculado a la situación (engaged), pero manteniendo una cierta “distancia” y des-identificación de nuestras sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, de manera de poder trascender todos estos eventos externos e internos, colocándonos como unos observadores y testigos muy concientes de todo.  Para ello tenemos que adoptar un comportamiento especial adaptado a esta condición tan particular y ayudarnos con alimentación, sueño, recreación, lecturas, maestros, consejeros, coaching, psicoterapia y espiritualidad, que nos permitan estar continuamente Reponiendo fuerzas!

Nota 1: Algunas de las ideas que he compartido en este artículo fueron parte de una clase que dicté en el curso Psicología Organizacional Positiva del Diplomado de Psicología Positiva Aplicada organizado por la unidad de formación gerencial de la Universidad Metropolitana en el trimestre Octubre-Diciembre de 2014.

Nota 2: Un caso particular de Asedio es el Mobbing. Consultar el siguiente enlace: http://www.atusaludenlinea.com/Salud/Noticias/Noticias/%C2%BFComo-hacer-frente-al-mobbing-.aspx

Nota 3: Les invito a leer un artículo relacionado a éste que escribí para Inspirulina (http://ow.ly/FS9B0)

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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pedalesEste artículo va a ser muy corto. Afortunadamente he estado muy ocupado. Además, he compartido muchas ideas en este Blog que si las pusiéramos en práctica lograríamos más de lo que creemos. Así que recomiendo releer anteriores artículos o hacer una revisión de ellos.

La información es importante, aunque no suficiente. Es importante tener el mapa para saber dónde ir. Pero luego hay que dirigir nuestra acción hacia el lugar para poder llegar allí efectivamente. Ahora bien, sin el mapa, la acción es ineficiente y posiblemente ineficaz.

Muchas de las ideas que he compartido anteriormente se podrían resumir de la siguiente manera. Lo que vemos es en buena medida influido por nuestro “corazón”. Y eso que “vemos”, nos lleva luego a formarnos una idea de las cosas, a hacer ciertos comentarios y a comportarnos de una determinada manera. De forma que nuestros resultados más visibles, entiéndase; cumplimiento, logros, productividad, coordinación con otros, efectividad personal e incluso salud, son producto en buena medida de lo que marca nuestro “corazón”.

Por “corazón” me refiero al comportamiento emocional. Esto se refiere a la activación particular de ciertos centros cerebrales y sustancias quimicas en el organismo que pueden variar en tres grandes categorías que desarrollé en el artículo del mes pasado: el sistema de ataque-defensa, el sistema de búsqueda-adquisición, y el sistema de calma-contacto.

Ahora bien, al enfrentarnos en la vida cotidiana a demandas y exigencias, irregularidades, imperfecciones, injusticias, maltratos, reveses, contrariedades, demoras, escasez, dificultades en general y personajes hostiles o desafiantes, no colaboradores o indiferentes, se activa el sistema de ataque-defensa. Y una vez “instalado”, vemos el mundo de una determinada manera y nos comportamos de una forma muy específica. Pero no solo ante las situaciones o personajes específicos que “dispararon” este sistema. Sino que, bajo sus efectos, nuestras actitudes y comportamientos son extrapolados a situaciones y personajes que no tienen nada que ver y a los que, incluso, no quisiéramos transmitir esto. Es posible que se nos filtre de cierta manera un residuo de hostilidad, defensividad o retraimiento, en algo que decimos y/o en nuestro comportamiento no verbal: en la paralinguistica, en la proxémica o en el “body language”. Algunos científicos también afirman que emanamos feromonas a través de la sudoración que delatan nuestro tono emocional interior.

Entonces en la “transmisión” que hacemos a nuestro entorno inmediato, trasladamos parte de la adversidad que percibimos de un modo inadvertido quizas para nosotros. La respuesta de los demás a esto muy probablemente será un reflejo de ello: podría ser no colaborar, atacar o actuar con indiferencia. Es más probable que a causa de ellos se “cierren” oportunidades y se presenten menos opciones.

Una forma de detener este ciclo consiste en apagar diariamente el sistema de ataque-defensa por un rato, de manera de “resetear” al organismo y neutralizar la bioquimica predominante disparada dia a día. La forma de apagar este sistema, aunque sea por diez minutos al día o si puede veinte, es “Tranquilizarse”.

Para ello, cada quien puede recurrir a distintas posibilidades. Una meditación no focalizada, una visualización auto dirigida o guiada, escuchar una musica relajante, enfocarse en pensamientos agradables, realizar alguna actividad contemplativa, entretenerse en alguna actividad calmada o reir un rato.

Hay diferencias individuales y cada quien tiene su propio umbral y sistema predominante. En “Liberando nuestro Potencial Interior” expliqué que existen diferencias temperamentales basadas en la producción y transporte de la Serotonina, que es un neurotransmisor ligado al procesamiento del estrés. Las personas con cierto alelo en un gen, tienen mayor capacidad de procesar el estrés debido a este neurotransmisor. Por otro lado, las primeras experiencias desde la concepción y durante la primera infancia, los modelos y dinámicas parentales, han moldeado en cada quien un sello personal (Ver Estableciendo fronteras en nuestra relación con el mundo). De este modo, la relevancia e impacto de tomar conciencia de nuestra emocionalidad en la vida diaria y hacer algo para cambiarla, varía de persona a persona. Sin embargo, en los momentos actuales los niveles de tensión son altos por muchas razones que expliqué en “Estado del Tiempo”. De manera que hasta los más tolerantes al estrés y con mayor disposición a los afectos positivos, requieren ponerse en pausa y mantenerse en la “taima” por un momento cada día.

Aqui les dejo un enlace de una musica que pueden usar para encontrar sosiego por diez minutos.

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