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Posts Tagged ‘Bienestar psicológico’

caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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cerebro corazonAl enfrentarnos en nuestro día a día con noticias, situaciones, encuentros interpersonales, juicios, recuerdos o anticipación, podemos experimentar emociones de valencia negativa como miedo, sobresalto, rabia, dolor, tristeza, disgusto, vergüenza (o alguna combinación de ellas como resentimiento, odio, celos o envidia) afectando enormemente nuestro estado anímico. Este a su vez, afecta nuestra energía, nuestra atención, nuestra concentración, nuestros contenidos mentales, nuestro engagement con la situación y en nuestras relaciones, es decir, en nuestra actitud. Y nuestra actitud, a su vez, tiene un impacto en nuestro desempeño y en las realidades que construimos. Además, al probar el veneno de las emociones negativas muchas veces se activa nuestro lado oscuro y se instala una cierta inercia a permanecer allí que se hace creciente mientras más tiempo estemos bajo sus efectos. Esto no solo modifica nuestra percepción del mundo para ver todo más negro, perjudicando nuestra actuación y creando un efecto de profecía auto cumplida, sino que además nos debilita internamente; inhibe el sistema inmunológico haciéndonos más propensos a virus, bacterias, células cancerígenas, hongos y demás elementos patógenos. Además, pone al organismo a funcionar en un estado de crisis aumentando la probabilidad de deterioro de tejidos, órganos o sistemas. Es clave tener un plan de acción para salir de allí de inmediato y recuperarse lo más pronto posible de esta situación. En este artículo voy a dar algunas recomendaciones para recuperar el estado de ánimo una vez que se ha visto afectado.

1) Limitar el daño. Como expliqué en las primeras líneas, al experimentar emociones negativas liberamos ciertos aminoácidos, neurotransmisores y hormonas en nuestro organismo que tienen un efecto tóxico. Bajo los efectos de estos venenos se modifica nuestra atención y nuestra percepción, cambiando nuestras cogniciones (ideas, pensamientos, creencias, interpretaciones) y la forma como nos sentimos. Por ello, lo más perentorio es poner un límite a que esto no se propague. Estas moléculas tienen una vida finita en el organismo. Pero tienen una manera de perpetuarse. Al infiltrarse en la mente, los pensamientos y los sentimientos van a actuar como una caja de resonancia produciendo nuevas respuestas emocionales con nuevas descargas bioquímicas, generándose un círculo vicioso: emoción negativa induce pensamientos negativos, que crean sentimientos negativos, los cuales generan pensamientos negativos que intensifican las emociones negativas. Este cuadro produce rumiación y sesgo de atención. Lo que hay que hacer entonces primeramente es tomar conciencia de este proceso y limitar la rumiación. No creerse los pensamientos ni los sentimientos, al darse cuenta que estos son un subproducto de la emocionalidad negativa.

2) Salir de sí mismo. La emocionalidad negativa activa el Yoismo y los centros egocéntricos. Es necesario comprometerse con actividades orientadas al “exterior”, a la estimulación sensorial. Esto implica restar la atención proporcionada a la mente e incrementar la atención dedicada a los sentidos. Esto es, distraerse, hacer algo diferente, algo entretenido, alguna actividad física que reclame atención. Un pasatiempo, una caminata, una visita a un lugar especial, observar la naturaleza, hacer crucigramas, pintar, hacer ejercicio físico, dedicarse a los deberes del hogar o cocinar.

3) Evocar emociones positivas. Como he explicado en anteriores artículos, el estado de ánimo es el efecto acumulativo de las emociones diarias. Si las emociones negativas o perturbadoras predominan el estado de ánimo será disfuncional, pero si hay predominio de emociones positivas moderadas será funcional. Por ello ante un bombardeo de emociones negativas, es inminente contrarrestar con emociones positivas. Esto se puede lograr con pensamientos positivos, recuerdos positivos, visualizaciones positivas o con rituales (actividades tendientes a generar emociones positivas, como una baño sauna, aromaterapia o ejercicios físicos). Hay investigaciones que señalan que por cada emoción negativa hay que tener al menos tres positivas para compensar. La idea es que haya predominio de emociones positivas.

4) Compartir. Al comprometerse en actividades de servicio, de ayuda, de cuidado de otros, los centros cerebrales que se activan son los alocéntricos. Como el cerebro funciona de acuerdo con el principio de inhibición recíproca, según el cual cuando unos centros están activos otros están inhibidos, sucede que al activar los centros alocéntricos se inhiben los egocéntricos. Esto contribuye a dejar de pensar en sí mismo, en los propios problemas, en las cosas que nos faltan.

5) Procesamiento y comprensión. Para terminar de salir de estas caídas del estado de ánimo es importante entender por qué perdimos el balance. Para ello puede ser útil saber ¿en que otros momentos de nuestra vida hemos tenido sentimientos parecidos? ¿cuándo fue la primera vez? ¿Qué parecidos hay entre situaciones que han producido este mismo tipo de sentimiento? ¿cuáles son las condiciones disparadoras comunes? ¿cuál es el patrón de respuesta? ¿Qué podemos aprender de todo esto respecto a nosotros mismos? Si bien las situaciones disparadoras pueden justificar en cierta medida nuestras emociones, muy seguramente hay algo propio de nosotros que hace que las experimentemos con mayor intensidad y respondamos de una manera menos centrada. Por último, buscar otras formas de interpretación y de respuesta posibles ante las situaciones que dispararon las emociones negativas (reframing y reappraisal). Sacar lecciones de la experiencia.

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corazon y cerebroMe ha parecido útil compartir en esta oportunidad información básica sobre los Afectos, al igual que suelo hacerlo en mis charlas, talleres, cursos y seminarios, así como también en mi consulta privada, ya que me parece clave para conocernos más a nosotros mismos y a los demás. Esto lo hago como parte de la labor de divulgación que he venido realizando en los últimos cinco años a través de este Blog, como expresión de mi interés por hacer una contribución positiva que redunde en la calidad de vida de las personas desde la psicología.

En la Psicología se entiende por Afecto, a las emociones y estados de ánimo que expresa una persona en su relación con el mundo. Así como en una pieza musical podemos distinguir entre la melodía, la armonía y el ritmo, en nuestra relación con el mundo podemos distinguir entre nuestros comportamientos, nuestros pensamientos y nuestros afectos. A modo de ejemplo, podría decirse que está lo que hacemos, el por qué o para qué lo hacemos, y el cómo lo hacemos, con que actitud lo hacemos. Un mismo acto puede ser muy diferente dependiendo de las intenciones con que se haga, es decir, dependiendo del “pensamiento”. Igualmente, podemos hacer algo con esmero o de mala gana. Y esto último viene a hablarnos de lo afectivo.

De manera que entendiendo esto ya podemos ver como es el afecto nuestro en estos momentos ¿Estamos contentos? ¿Agradados? O más bien ¿Tristes? ¿Animados y energizados? ¿o más bien aletargados? ¿Y qué podemos ver en los demás? Podemos ver la expresión de su rostro, podemos ver la forma como hablan, como gesticulan. Y a partir de allí formarnos una idea de cómo anda su afectividad en ese momento.

En los afectos es posible distinguir dos cualidades, que son la Intensidad y la Valencia. Hay afectos más intensos y otros más leves, lo cual es fácil de entender. Por otra parte, los afectos pueden diferenciarse por su valencia. Y en este sentido se les llama Positivos o Negativos, en función de cuan agradables o placenteros resultan. Pero esto no quiere decir que sean buenos o malos, o que hay unos que vale la pena tener y otros que hay que evitar. Todos son parte de la vida y cada uno tiene una función que jugar, de una manera funcional y balanceada claro está.

Si bien la afectividad está bastante ligada a las situaciones que vivimos, el hecho de que experimentemos ciertos afectos en determinada intensidad también depende de nuestra personalidad. Es decir, hay factores situacionales y otros más permanentes de carácter más estructural. A su vez, en la personalidad podemos distinguir entre lo que es el carácter, que es la parte aprendida y moldeada, desde las primeras experiencias y a lo largo de la vida. Y el temperamento, que es el componente más constitucional y genético. Por ejemplo, el ser temeroso o tímido, o el ser arriesgado y seguro, en general es algo aprendido. Pero el ser activo o más tranquilo es algo más temperamental. La tipología de Hipócrates es la más antigua para clasificar los tipos temperamentales. Hoy en día es bastante popular en el mundo empresarial usar un test llamado DICS para medir temperamento. También es común el MBTI o más conocido como Myerss-Briggs, que es un test basado en buen parte en un modelo del Psicólogo Suizo Carl Jung.

Sea por factores constitucionales y biológicos, o sea por aprendizaje, tenemos todos lo que se conoce como Disposición Afectiva, de la cual hablé en otro artículo de este Blog. Y en ella es posible distinguir la Disposición Afectiva Positiva y Negativa. La DAP es la tendencia de una persona a experimentar afectos positivos, la cual puede ser baja o alta. Por otra parte y en forma independiente, la DAN es la tendencia a experimentar afectos negativos, que también puede ser baja o alta. De manera que aquí tenemos otra tipología de cuatro cuadrantes.

La Afectividad de una persona en un momento dado puede calificarse de acuerdo a la variedad e intensidad de los afectos mostrados. Lo que llamamos afectividad “normal”, se ubica en un amplio rango de posibilidades. Desde la persona más pausada y serena hasta la persona más apasionada. Sin embargo, aparte de las diferencias individuales, vale la pena distinguir algunos casos específicos. Por un lado está la afectividad aplanada, la cual se caracteriza por su monotonía, neutralidad y lentitud. Puede ser una manera de ser, pero también pudiera indicar melancolía, que la persona está usando alguna medicación psicotrópica o que tiene alguna alteración de sus afectos. En el otro extremo encontraríamos a la afectividad lábil, caracterizada por variaciones rápidas con intensidades extremas. Como en el caso anterior puede ser simplemente una forma de ser, que la persona está expuesta a situaciones novedosas y fuera de lo común, o un signo de inestabilidad causada por una transición de vida o asuntos no resueltos. También está la afectividad inapropiada o bizarra, la cual se caracteriza por falta de adecuación con la situación ya sea en intensidad o valencia. Como en el caso anterior puede indicarnos que la persona está afectada de alguna manera.

Por otra parte está lo que se conoce como afectividad restringida, que se circunscribe a mostrar poca variedad y baja intensidad. Esto puede ser deliberado o espontáneo. Es deliberado cuando las Reglas Emocionales (Display rules) del contexto exigen de la persona un control voluntario de ciertas emociones para moderar u ocultar su expresión. Esto puede ser porque la persona actúa en representación de una institución o de un rol específico. En ese caso, nos damos cuenta que la persona es muy “formal”, “distante”, “artificial”. Puede parecernos que no es natural e incluso puede causar cierta desconfianza.

La afectividad restringida también puede tener un carácter espontáneo como consecuencia de las situaciones vividas recientemente. Es decir, una persona que ha estado muy presionada, con muchas emociones intensas, con estrés, ha dormido pocas horas y se ha enfrentado a situaciones muy apremiantes, exigentes o duras. Y ¿cómo lo encontramos al final del día? Si somos cercanos lo más seguro es que nos cuente pero si no lo somos y asistimos a una reunión y está a nuestro lado, observamos que es una persona ausente, que habla lo mínimo necesario y de una forma bastante neutra. Esta afectividad también se denomina afectividad embotada.

En el lenguaje clínico se suele usar la raíz latina Timia para referirse a la afectividad. Clínicamente es importante distinguir en un paciente si lo que nos dice nos Resuena. Por ejemplo, nos habla de su pesar y entonces se entristece y llora, de manera que sentimos que si nos pasara eso nos sentiríamos más o menos igual. Si nos toca así, entonces a esto se le llama Ecotimia. O sea que la afectividad de la persona se contagia fácilmente. Y eso es un buen signo. Por otra parte, lo contrario es la Anecotimia, es decir, no nos resuena la afectividad de la persona. El término Resonancia ha salido del entorno clínico. Es un sinónimo de contagio. El psicólogo Richard Boyatzis escribió un libro El Líder Resonante, para referirse a la importancia que tiene esta cualidad en el liderazgo. Por otra parte, está lo que se conoce como Alexitimia, que viene a ser como una desconexión de la persona de su emocionalidad, de manera que no sabe reconocer sus emociones.

Aunque el término Inteligencia Emocional se asocia con Daniel Goleman, el modelo más robusto fue desarrollado por Peter Salovey y John Mayer en los ochenta. Goleman popularizó este tema en los noventa y fue un best-seller con su libro del mismo nombre. A finales de esa década propuso su modelo en Emotional inteligence at work. También hay otro modelo conocido que es el de Baron. Aunque hay diferencias entre los modelos, todos coinciden en que se trata de un constructo multifactorial, es decir, que se compone de varias “habilidades”. Todos están de acuerdo en que incluye la capacidad de reconocer, comprender, expresar y regular las emociones.

Las psicopatologías pueden verse en buena medida como dificultades para manejar ciertos afectos. Si bien reconozco que hay psicopatologías delimitadas y definidas por el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en mi experiencia eso que llamamos “normal” no existe del todo. Mucha gente que se considera o es considerada “normal” o “saludable psicológicamente”, puede beneficiarse de la psicología mejorando su “inteligencia emocional”, sin padecer necesariamente de un trastorno psicológico. Por otra parte, muchas personas que padecen de algún trastorno psicológico son “normales” en muchos ámbitos de su vida. Se suelen estigmatizar a las personas que requieren de ayuda psicológica. La gente rehúye de beneficiarse de un psicólogo. Muchos piensan que no van al psicólogo por que no están “locos”. No es el objetivo de este artículo, pero he visto que hay muchos prejuicios sobre este tema, y que sería útil liberarlos para mejorar la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional tiene varios frentes. Es decir, caminos para desarrollarla, aspectos para mejorar. Pero uno crucial es la regulación afectiva. Muchos de nosotros, y me incluyo porque soy un ser humano que sufre y padece como cualquier otro, siempre podemos mejorar en nuestra regulación afectiva. Su mejora puede ayudarnos a aumentar nuestro bienestar emocional, que es un componente clave del bienestar subjetivo y este, a su vez, de la felicidad.

En material de regulación afectiva hay mucho que se puede lograr a través de la educación. Es lo que se conoce como psicoeducación. Lo hago en mis talleres, charlas y conversatorios en empresas. Lo hago en mis cursos en universidades y centros de formación gerencial. Lo hago en este blog al escribir muchos de mis artículos. También lo hago en parte y a veces con mis consultantes de coaching o psicoterapia. El mero conocimiento puede ser de mucha ayuda. Pero, hay un Pero aquí. Esto puede no ser suficiente.

Sé que hay muchas personas que cuando reciben esta información pueden cambiar su actitud y comenzar a experimentar la vida de una forma diferente. Pero también sé que en ciertos casos, pasado un tiempo puede que la persona experimente emociones muy intensas, tenga reacciones inesperadas, se sienta abrumada por sus emociones o sea presa de un estado de ánimo “bajo”.

En algunos artículos publicados con anterioridad he advertido de los riesgos que representa no tener una regulación adecuada de nuestra afectividad. Además de los efectos en la salud, en el bienestar emocional, en las relaciones y en nuestro desempeño, el más grave riesgo es que puede afectar nuestro Self (nuestro yo interior, nuestra esencia, el sí mismo). He desarrollado la idea antes de que debemos aprender a separar “lo-que-somos”, del “como-estamos”, es decir, el Self de los “yo-circunstanciales”. Es decir, que el Self puede quedar secuestrado por la vida afectiva. Esto es, que la persona “tomada” por ciertas emociones o estados de ánimo, pudiera actuar en contra de su misión de vida, de su propósito. O hacer desperdicio de sus cualidades y talentos. Sin tener una psicopatología en particular y aun siendo “normal”.

A pesar de lo importante de la afectividad en nuestra vida y de la comprobación que estoy seguro muchos han hecho de que algunas veces no se cambia la inteligencia emocional solo tomando un curso o leyendo un libro, son muy pocas las personas que se atreven y se comprometen a ir a la consulta psicológica con la intención de mejorar su regulación afectiva. Es lamentable que muchas personas prefieran ir a otros profesionales que por muchas cualidades y buenas intenciones que puedan tener no están preparados para trabajar esto de una manera adecuada. Yo he invertido años de mi vida a estudiar y practicar estas cosas y considero que soy una mejor opción para quien quiera realmente producir cambios en su vida. Por ello, este año me he comprometido a orientar sobre esta necesidad en mis escritos y presentaciones públicas de una forma más directa. Porque estoy convencido de que si se pueden lograr cambios efectivos en el consultorio.

Quiero dejar claro en este artículo que el hecho que podamos mejorar nuestra regulación afectiva no quiere decir que tengamos un “problema” psicológico necesariamente. Si se siente identificado con algunas de las situaciones que enumero a continuación, le invito a tomar unas sesiones conmigo para un entrenamiento personalizado en Gerencia de los Afectos.

Signos que indican que debe mejorarse la Gerencia Afectiva:

  • Experimentar cierto afecto en forma recurrente con una intensidad elevada
  • Al tener ciertos episodios emocionales queda turbado, desorientado y confundido
  • Dificultad para recuperarse de los “bajones”
  • Dificultad para detener ciertos afectos una vez que se experimentan
  • Al experimentar ciertos afectos se “mete en problemas”
  • Se siente continuamente culpable, avergonzado, se odia a si mismo
  • Continuamente resentido
  • Hace daño a otros sin querer
  • Problemas recurrentes con el estado de ánimo
  • Se ha hecho solidario con vivir intensamente ciertos afectos
  • Un afecto ha pasado a formar parte de un estilo de vida
  • Dificultad para experimentar ciertos afectos
  • Dificultad en el reconocimiento o en la expresión de ciertos afectos
  • Ingesta de alimentos o alcohol para regular los afectos
  • Uso de fármacos o drogas para regular los afectos
  • Problemas de auto control e impulsividad
  • Hipersensibilidad, reactividad

A continuación voy a dejar una lista de los Afectos Primarios, para que pueda guiar su auto evaluación. Es importante tener en cuenta que hay que saber regular tanto los afectos positivos como los negativos. Se puede tener dificultad para regular ciertos afectos positivos y esto puede pasar inadvertido. En artículos anteriores he tratado el tema de la Adicción al Trabajo (Workhalism). Esto sucede en buena medida por el placer que produce el uso de ciertos atributos o cualidades personales y la satisfacción que acarrea obtener logros con ellas. Muchas de estas personas experimentan alegría e interés al realizar su trabajo. Pero tienen dificultades para detener esto (interrumpir): trabajan muchas horas, se llevan trabajo a casa y descuidan otros aspectos de su vida.

Catálogo de Afectos Primarios

  • Interés, excitación
  • Disfrute, gozo, alegría
  • Anhelo, “amor”
  • Serenidad (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay miedo)
  • Sorpresa, alarma
  • Tristeza (algunos la consideran como un estado que aparece cuando no hay alegría)
  • Miedo, terror
  • Rabia, ira
  • Angustia, desespero, pena, dolor, aflicción
  • Disgusto, desprecio, rechazo, indignación
  • Vergüenza

El entrenamiento personalizado para la Gerencia Afectiva primero comienza por identificar en que afectos la persona requiere desarrollar su auto regulación. Las personas pueden tener dificultades para regular los afectos tanto  “por exceso”, como también “por defecto”. Es decir, es necesario identificar afectos que se experimentan muy intensamente y que hay que aprender a disminuir y expresar de un modo adecuado, así como afectos con los que se tienen dificultad para evocarlos y que mas bien hay que permitir su aparición.

Algunas ideas para ilustrar esto. En el film Anger management, el personaje principal tenía dificultades para experimentar la rabia de una forma apropiada. Hay que sentir una mezcla de rabia y disgusto para atreverse a hacer cambios en la vida de uno y tener iniciativas. El empowerment implica tener una “rabia sana” que le ayude a uno a enfrentar y superar obstáculos. Por otra parte, los afectos Interés y Alegría, son claves para poder tener comportamientos de exploración y emprendimiento. De manera que la falta de iniciativa, o lo que se dice en criollo “estar achantado”, no progresar o estar estancado puede estar relacionado en el fondo con una dificultad de la persona para experimentar Interés y Alegría . En general la motivación depende de una adecuada regulación afectiva y de hecho, Goleman incluyó la capacidad de auto motivarse como un componente de la inteligencia emocional.

Luego de que se identifican las áreas de trabajo, el entrenamiento se centra en desarrollar habilidades que permitan  reconocer, comprender, tolerar, evocar si es el caso y regular el afecto target. Además, se desarrollan otras habilidades claves para la regulación afectiva, como lo son el manejo de los pensamientos y el mindfulness, que es una práctica muy útil que vale la pena incorporar como hábito de vida. El marco de referencia en el que me baso para trabajar esta área a nivel individual proviene de la Psicología Cognitivo-Conductual, de la Terapia Centrada en el Afecto, del Reprocesamiento de Traumas y de la Ego States Therapy and Theory. Mi enfoque es Multi-Modal, es decir, trabajo con todo el ensamblaje psicológico que incluye: Conducta, Afecto, Sensación, Imaginación, Cognición y Fisiología.

Con estas líneas he querido invitar a la reflexión de que muchas de las dificultades que tenemos en nuestras vidas, pueden ser vistas desde un punto de vista de regulación afectiva. Espero que esta información básica puede ayudarle a reconocer sus “área de oportunidad de mejora” y que pueda ver al Psicólogo como un profesional que pueda ayudarle en este cometido más allá de la visión tradicional enfocada en los trastornos psicopatológicos.

Nota (1):

El término emoción, técnicamente hablando, está reservado para la respuesta afectiva que ocurre ante un estímulo externo. Sin embargo, suele usarse como sinónimo de afecto en el lenguaje común. El sentimiento por su parte, es la vivencia psicológica de un afecto. Es decir, las ideas, pensamientos y percepción de la vida que tiene una persona bajo los efectos de un afecto en particular. Por otra parte, el estado de ánimo es el efecto acumulado de los afectos en un periodo de tiempo.

Nota (2):

Escribí un artículo sobre este tema para el Blog Inspirulina: http://www.inspirulina.com/es-necesaria-la-ayuda-profesional-para-mejorar-nuestro-bienestar-emocional.HTML

 

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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pedalesEste artículo va a ser muy corto. Afortunadamente he estado muy ocupado. Además, he compartido muchas ideas en este Blog que si las pusiéramos en práctica lograríamos más de lo que creemos. Así que recomiendo releer anteriores artículos o hacer una revisión de ellos.

La información es importante, aunque no suficiente. Es importante tener el mapa para saber dónde ir. Pero luego hay que dirigir nuestra acción hacia el lugar para poder llegar allí efectivamente. Ahora bien, sin el mapa, la acción es ineficiente y posiblemente ineficaz.

Muchas de las ideas que he compartido anteriormente se podrían resumir de la siguiente manera. Lo que vemos es en buena medida influido por nuestro “corazón”. Y eso que “vemos”, nos lleva luego a formarnos una idea de las cosas, a hacer ciertos comentarios y a comportarnos de una determinada manera. De forma que nuestros resultados más visibles, entiéndase; cumplimiento, logros, productividad, coordinación con otros, efectividad personal e incluso salud, son producto en buena medida de lo que marca nuestro “corazón”.

Por “corazón” me refiero al comportamiento emocional. Esto se refiere a la activación particular de ciertos centros cerebrales y sustancias quimicas en el organismo que pueden variar en tres grandes categorías que desarrollé en el artículo del mes pasado: el sistema de ataque-defensa, el sistema de búsqueda-adquisición, y el sistema de calma-contacto.

Ahora bien, al enfrentarnos en la vida cotidiana a demandas y exigencias, irregularidades, imperfecciones, injusticias, maltratos, reveses, contrariedades, demoras, escasez, dificultades en general y personajes hostiles o desafiantes, no colaboradores o indiferentes, se activa el sistema de ataque-defensa. Y una vez “instalado”, vemos el mundo de una determinada manera y nos comportamos de una forma muy específica. Pero no solo ante las situaciones o personajes específicos que “dispararon” este sistema. Sino que, bajo sus efectos, nuestras actitudes y comportamientos son extrapolados a situaciones y personajes que no tienen nada que ver y a los que, incluso, no quisiéramos transmitir esto. Es posible que se nos filtre de cierta manera un residuo de hostilidad, defensividad o retraimiento, en algo que decimos y/o en nuestro comportamiento no verbal: en la paralinguistica, en la proxémica o en el “body language”. Algunos científicos también afirman que emanamos feromonas a través de la sudoración que delatan nuestro tono emocional interior.

Entonces en la “transmisión” que hacemos a nuestro entorno inmediato, trasladamos parte de la adversidad que percibimos de un modo inadvertido quizas para nosotros. La respuesta de los demás a esto muy probablemente será un reflejo de ello: podría ser no colaborar, atacar o actuar con indiferencia. Es más probable que a causa de ellos se “cierren” oportunidades y se presenten menos opciones.

Una forma de detener este ciclo consiste en apagar diariamente el sistema de ataque-defensa por un rato, de manera de “resetear” al organismo y neutralizar la bioquimica predominante disparada dia a día. La forma de apagar este sistema, aunque sea por diez minutos al día o si puede veinte, es “Tranquilizarse”.

Para ello, cada quien puede recurrir a distintas posibilidades. Una meditación no focalizada, una visualización auto dirigida o guiada, escuchar una musica relajante, enfocarse en pensamientos agradables, realizar alguna actividad contemplativa, entretenerse en alguna actividad calmada o reir un rato.

Hay diferencias individuales y cada quien tiene su propio umbral y sistema predominante. En “Liberando nuestro Potencial Interior” expliqué que existen diferencias temperamentales basadas en la producción y transporte de la Serotonina, que es un neurotransmisor ligado al procesamiento del estrés. Las personas con cierto alelo en un gen, tienen mayor capacidad de procesar el estrés debido a este neurotransmisor. Por otro lado, las primeras experiencias desde la concepción y durante la primera infancia, los modelos y dinámicas parentales, han moldeado en cada quien un sello personal (Ver Estableciendo fronteras en nuestra relación con el mundo). De este modo, la relevancia e impacto de tomar conciencia de nuestra emocionalidad en la vida diaria y hacer algo para cambiarla, varía de persona a persona. Sin embargo, en los momentos actuales los niveles de tensión son altos por muchas razones que expliqué en “Estado del Tiempo”. De manera que hasta los más tolerantes al estrés y con mayor disposición a los afectos positivos, requieren ponerse en pausa y mantenerse en la “taima” por un momento cada día.

Aqui les dejo un enlace de una musica que pueden usar para encontrar sosiego por diez minutos.

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AcrosportEn lo que va de año he tenido dos presentaciones públicas sobre Empowerment. A una de ellas asistió un colega que al finalizar la actividad me comentó que le había sorprendido que hablara de este tema que estuvo de moda en los noventa, cuando yo al estar tan vinculado con la psicología positiva pude haber tomado un concepto más novedoso como el Florecer. Este comentario me reafirmó la gran necesidad que existe de difundir el conocimiento.

El empowerment no consiste en dar poder como erróneamente algunos creen. Es un término nuevo (neologismo) creado a partir de la palabra power, pero es diferente a éste. Ha sido usado con diferentes significados en diferentes contextos. En general, ha sido usado como verbo o como sustantivo. Como verbo ha sido usado para hacer referencia a las acciones dirigidas a lograr el empowerment de personas o grupos. De allí viene la idea de que es una Acción que se realiza. Pero para referirnos a la acción sería preferible ser más precisos (algo como gestión del empowerment o liderazgo para promover el empowerment).

La acepción del término a la que me refiero en este artículo es como sustantivo. Desde esta perspectiva, el término empowerment es usado para hacer referencia a un estado psicológico que contiene elementos cognitivos (creencias) y afectivos (sentimientos): es la sensación que tiene una persona de que puede enfrentar una tarea o superar un obstáculo exitosamente, con una conducta auto-dirigida. En otras palabras, implica sentirse preparado, listo para hacer algo por cuenta propia.

Este estado interno llamado empowerment, o empowerment psicológico, está conformado según las investigaciones realizadas por cuatro componentes, recopilados por un trabajo de actualización que hizo Gretchen Spreitzer, una de las promotoras de este concepto dentro de la Psicología Organizacional Positiva.

• Auto eficacia: sensación de que tengo las competencias para lograrlo.
• Auto determinación: sensación de que soy el dueño de mi conducta.
• Internalidad: sensación de que puedo impactar en los resultados.
• Significado: darle valor a lo que se hace conectándolo con algo más amplio.

No se trata de una moda gerencial. Es un concepto psicológico que llegó para quedarse. Agrupa a otros conceptos con mucho “pedigree” dentro de la psicología. El concepto de auto eficacia viene de Albert Bandura y ha demostrado ser por sí mismo una variable moderadora crucial del manejo del estrés y del engagement. El concepto de auto determinación viene de Edward Deci y constituye un elemento fundamental dentro de su teoría de la motivación intrínseca. El concepto de Internalidad o Locus de control interno viene de Rotter y se ha acreditado como un predictor de bienestar. La importancia del Significado jugó un papel fundamental en la propuesta y obra de Victor Frankl y específicamente dentro de la Logoterapia, y hoy día se incluye como uno de los componentes clave de los principales modelos de bienestar psicológico como el de Carol Ryff y el de Martin Seligman.

Lo contrario del empowerment es la impotencia (powerlessness). La investigadora Rosabeth Moss-Kanter ha estudiado los perniciosos efectos que tiene la impotencia en el mundo gerencial en el fenómeno conocido como jefes tóxicos. Cuando las personas se sienten impotentes en una empresa, institución o en la vida en general, terminan siendo amargados, escépticos y crueles. En particular son personas que suelen ensañarse contra aquellos que tienen chispa, entusiasmo y amor por lo que hacen. Es ese tipo de persona que al encontrase con el apasionado bien pudiera decir algo como: “este es un idealista, vamos a darle una dósis de realidad”. Frente a la famosa idea de que el poder corrompe, esta autora añade una nueva: la impotencia corrompe.

El controversial autor New Age Carlos Castaneda, quien se hizo famoso en los Setenta por Las enseñanzas de Don Juan, en su libro Fuego Interno se refirió a estos personajes y los llamó Pinches Tiranos. Según su definición son aquellos que abandonaron el camino del “Guerrero”. El Guerrero es aquel que busca ser lo mejor que puede llegar a ser, ve todo como un desafío, conquista sus debilidades y supera su “importancia personal”.

Las personas sin empowerment en las organizaciones actúan por micromanagement, crean un clima organizacional negativo, burocracia, poca innovación, conflictividad y bajo desempeño. Como dirigentes de un país crean regímenes autoritarios de bajo desempeño y competitividad, expertos en usar el marco legal para encubrir su turbiedad. En general estas personas piensan que solo lo visible y tangible vale, no dándole importancia a cosas como la verdad. Son personas muy empobrecidas internamente que se obsesionan con el poder externo.

Por su motivación tan grande por el poder, muchas veces logran enquistarse en el, haciendo mucho daño a su alrededor, exigiendo pleitesía, consintiéndose excesos íntimos, abusando e irrespetando a los demás. Los peores, son los que poseen un alto nivel de inteligencia emocional, la cual usan para poner en práctica un gran autocontrol y habilidades de manipulación. Estos pueden llegar a ser líderes destacados, pero no de “La Fuerza”, sino del “Lado Oscuro”, es decir, Líderes Destructivos.

Por su parte, el empowerment proviene de dentro y no de fuera. Es una disposición hacia el mundo que no está basada en el resentimiento ni la retaliación, sino en la capacidad. Que busca mostrar lo mejor de sí, mejores contribuciones y mejores resultados para guiar a otros, no para su control ni sometimiento.

La propuesta de la “escuela de Michigan”, que reúne a investigadores y visionarios de alta talla, como Spreitzer, Quinn, Cameron y Dutton, es que el empowerment es un cluster psicológico que agrupa los componentes ya comentados y constituye un portal de entrada para Prosperar.

Para Spreitzer, Prosperar significa que somos Co-Creadores de Recursos (Sugiero leer en este Blog la serie llamada Transacciones Energéticas donde se explica que son los Recursos para no repetirlo acá nuevamente). Las investigaciones han demostrado que al co-crear recursos hay un proceso de espiralización. Esto lo que significa es que cuando una persona amplía sus recursos, esto le permite obtener más aún, formando un circulo virtuoso. Recursos conducen a resultados y resultados conducen a recursos. Y esto se va ensanchando. Porque la persona se siente bien y su atención está más ampliada y es más receptiva y ve recursos que antes no veía u obtiene colaboraciones de otros a las que antes no tenía acceso. De manera que entra en lo que llamé en otro artículo, una escalera de crecimiento.

Junto al proceso de Prosperar se ha propuesto el término Florecer. Para Barbara Fredrikson el florecer viene siendo lo contrario de languidecer e implica 1) sentirse contento consigo mismo, 2) generatividad (hacer contribuciones para otros), 3) crecimiento (ampliación de recursos internos y externos) y 4) resiliencia (salir victorioso de las pruebas). Pero Seligman propuso el Florecer como una nueva forma de ver al bienestar psicológico. En el artículo Bienestar Psicológico Duradero pueden encontrar una ampliación del modelo de Carol Ryff y una nota explicativa sobre el modelo de Seligman, ambos con gran coincidencia entre sí.

acrobaciaIndependientemente del tecnicismo psicológico y del hecho de que todavía hay solapamientos así como áreas todavía por desarrollar, queda claro que el destino deseable para el ser humano es que integre sus experiencias dolorosas y sea capaz de verse envuelto en experiencias positivas y constructivas, transitando por un plano muy personal que conduce a la cristalización y manifestación de sus cualidades y fortalezas, dejando en el camino un legado a su alrededor. Proceso mismo que a su manera fue presentado en su momento por Abaham Maslow (Autorealización) y que con sus propias apreciaciones también presentó Jung (Individuación). Este proceso tiene subidas y bajadas, pero mientras mejor se manejen las bajadas, serán oportunidades para “agarrar impulso” e ir al “siguiente nivel”, ampliando y precisando caada vez más la concepción de sí mismo y la concepción del mundo.

El empowerment engrana dentro de este proceso de crecimiento y desarrollo, al ser el INGREDIENTE básico y fundamental para que todo arranque, se active, comience a funcionar, por una parte, pero también para que no se detenga. Dado su carácter seminal lo asocio con lo que es el concepto de “apresto” en el contexto escolar: un niño tiene el apresto, cuando está listo para el proceso educativo formal. En las pruebas físicas o en la música también sucede que la persona tiene que dedicarse a practicar mucho para la competencia o el concierto, hasta que se sienta “preparado”.

Con el empowerment sucede que cada vez que cambian las condiciones (tareas, cargos, personas, relaciones, reglas de juego, contexto, entorno), necesitamos adquirirlo nuevamente. De manera que no es algo que se logra una vez y luego ya la persona lo deja atrás, sino que recurrentemente o recursivamente, tiene que adquirir ese estado nuevamente.

Por eso mi interés en rescatarlo y traerlo al tapete en nuestro país en estos momentos, ya que absolutamente todos necesitamos asegurarnos de trabajarlo continuamente para enfrentar las condiciones cambiantes que tenemos por delante. Como individuos tenemos la responsabilidad de alimentar nuestro propio empowerment, de ser nuestros propios líderes. Y en la medida en que seamos exitosos en ello, estaremos en condiciones de poder contribuir con otros.

Notas:
Pueden ver una versión corta de este tema con recomendaciones en otro artículo que escribí para Inspirulina. http://www.inspirulina.com/mantenga-encendida-la-fuerza-interior.html

Otro artículo sobre este tema fue publicado en el Blog de Valeven:
http://boletinvaleven.wordpress.com/2014/03/17/empowerment-o-poder/

Ese artículo fue comentado en entrevista de Radio con Eli Bravo que pueden escuchar en este enlace:

En Philotropismo Positivo di una explicación sobre por qué nuestras acciones tienen una incidencia limitada en el estado de cosas. Por esta razón, no debemos permitir que los resultados, si no son satisfactorios y acordes con nuestras expectativas y estándares, derrumben nuestro Espíritu.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

En Haciendo nuestra parte! comenté sobre el mecanismo psicológico que explica por qué hay personas que se rinden más facilmente que otras, al enfrentarse a retrasos en la materialización de sus acciones en el estado de cosas.
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

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cateye¿A quién no le gusta sentirse motivado, entusiasmado, vinculado positivamente con la situación (engaged), experimentar emociones positivas y buen estado de ánimo, así como satisfacción personal, valor propio, sensación de auto eficacia, competencia personal y buenas expectativas sobre lo que está por acontecer? ¿Acaso hay alguien que prefiera lo contrario? ¿De qué depende que nos sintamos así?

La razón por la que sentimos esa mezcla de alta motivación, afectos positivos y cogniciones estimulantes es porque experimentamos una alta dosis de vigor y vitalidad cuando sentimos y pensamos que estamos Ganando! Cuando estamos aumentando, creciendo, expandiéndonos y acrecentando nuestra posición frente al mundo, nos sentimos estimulados, alentados, favorecidos, consentidos y agraciados!

El secreto del sentirse bien y dar el todo por el todo se desprende de una relación exitosa con nuestro entorno que nos hace sentir que estamos prosperando y progresando. Y mientras mejor nos sentimos, mejor actuación tendremos y mejores resultados lograremos, sintiéndonos mejor cada vez, produciendo así un círculo virtuoso de expansión y crecimiento.

¿Pero qué pasa cuando todo corre en nuestra contra? ¿Cuándo la vida nos muestra su peor cara? ¿Cuando pese a nuestros esfuerzos no vemos resultados? ¿Cuando la suerte parece habernos dado la espalda? Lo que suele suceder en situaciones que progresivamente y consistentemente parecen empeorar, es que las personas modifican sus actitudes y muestran un menor desempeño que tiende a empeorar las cosas. Las personas en circunstancias así, suelen sentirse desmotivadas, sin entusiasmo, ajenas a la situación y extenuadas (disengaged), experimentan emociones negativas, bajo estado de ánimo, baja satisfacción personal, eventualmente una baja auto estima, así como una baja percepción de auto eficacia y sentido de competencia personal y un bajo nivel de expectativa. En situaciones así la persona cae en un ciclo de desesperanza básicamente porque siente que está estancado o retrocediendo. Y mientras más pierde, peor se siente, por lo que peor es su actuación, siendo menos efectivo en preservar su integridad, perdiendo aun más y más.

En los ciclos de ganancia las personas segregan sustancias internas que mejoran, protegen y fortalecen su salud (a menos que mantengan prácticas y hábitos no saludables). Pero por el contrario, en las situaciones de perdida, las personas segregan sustancias internas que les hacen vulnerables a las enfermedades y a la disfuncionalidad del organismo.

Una teoría de motivación que nos ayuda a comprender estas espirales es la Teoría de Conservación de Recursos (COR), que plantea que la adquisición y acumulación de recursos, así como su protección y preservación, es un conductor fundamental para iniciar y mantener la conducta de las personas. Ahora, ¿que son los Recursos? y ¿Cómo los conseguimos?

Un recurso es todo aquello que es útil para enfrentar demandas y exigencias del medio ambiente que reduzca la tensión (estrés) que esto nos produce, o que nos ayude a preservar otros recursos ya adquiridos. Los alimentos son un recurso en la medida que nuestro cuerpo sano, que es otro recurso, es capaz de procesarlos y convertirlos en energía para realizar actividades que nos permiten dar respuestas a nuestros desafíos. El dinero obviamente lo es, porque sirve para canjearlo por otras cosas que nos pueden proporcionar energía. También lo son las amistades, la pareja, la familia o un empleo, pues son capaces de proporcionarnos experiencias constructivas y positivas que nos presenten oportunidades de crecimiento y desarrollo personal, de satisfacciones, de intercambios favorables, de buenos momentos y eventos positivos y satisfactorios, capaces de estimularnos y proporcionarnos satisfacción, alegría, paz o enorgullecimiento. Los centros de trabajo también proporcionan recursos para sus trabajadores, como paga, beneficios, tecnología, sistemas de trabajo, buen ambiente o clima, trabajo en equipo, objetivos y metas claras, formación y, un buen estilo de supervisión y liderazgo. Son recursos organizacionales que proporcionan recursos a las personas, y que eventualmente la persona puede transformar en energía.

En suma, los recursos pueden ser físicos o psicológicos, tangibles o intangibles, materiales o no materiales. Pueden ser objetos, condiciones o relaciones. Internos o externos. Primarios o secundarios. Ahora, ¿cómo se consiguen los recursos?

En el acrecentamiento o disminución de recursos operan factores individuales pero también colectivos. Las acciones de un individuo obtienen ciertos resultados en determinados contextos, mientras que en otros contextos esas mismas acciones no necesariamente producen los mismos resultados. Hay contextos que estimulan y promueven ciertas características o personas, mientras limitan a otras. Es igual que un buen fruto, por mejor cepa que tenga se desarrollará mucho mejor en determinado tipo de tierra y clima, mientras en otro terreno podría rendir menos o incluso morir.

En buena medida una persona que tiene recursos generalmente tiene mayor capacidad de conseguir más recursos. Y una persona que tiene pocos recursos está más expuesta a perder cada vez más los suyos.

Por otra parte, los recursos externos y materiales pueden ser arrebatados más fácilmente, que los recursos internos e intangibles. Las circunstancias externas podrían arrebatarnos nuestras propiedades e incluso nuestras relaciones, sea una calamidad natural, como el Tifón que acaba de arrasar Filipinas, o acciones violentas de origen humano.

Es común que la perdida de recursos externos y materiales conlleve a la perdida de recursos internos y relacionales. Una persona que ha sufrido varias perdidas seguidas, sea por desaciertos propios, sea de manera fortuita, por un “ciclo de mala suerte”, como producto de un proceso de hostigamiento, por desposeimiento y persecución social, o por violencia y ataques bélicos, se hace vulnerable a caer y permanecer en un ciclo de perdida que lo coloca en peligro de que deje que sean traspasados sus límites dejando que sea afectada la relación con sus seres queridos y su propio núcleo psicológico.

Entrar en un ciclo de decrecimiento de recursos externos puede afectar nuestros sentimientos y cogniciones personales, nuestras actitudes y emociones, cayendo primero en el enojo, la tristeza, la ansiedad y luego en cambios en sus creencias sobre las personas y sobre la vida. Este debilitamiento interno, puede hacer que la persona pierda de vista a sus seres queridos, deteriorando su relación con ellos. Dejando afectar su círculo íntimo y su ser psicológico, una persona así se encuentra en peores condiciones para enfrentar las dificultades externas.

nucleoLa perdida de recursos externos no tiene porque conllevar obligatoriamente a la perdida de recursos relacionales e internos. Pero para proteger éstos habría que saber poner Límites que permitan establecer Fronteras en nuestra relación con el mundo (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/). Hay personas y grupos sociales que han perdido sus propiedades, personas que han estado prisioneras físicamente, pero que no se han doblegado internamente, que han logrado mantener su núcleo interno, sano, fresco y sin ser contaminado de la erosión externa y material sufrida, manteniendo su herencia y legado cultural e ideológico, su educación, sus creencias, sus valores, sus conocimientos, sus principios.

Al enfrentar perdida de recursos externos, lo más importante es impedir que esto afecte la relación con nuestros seres queridos y que nos afecte internamente. Cuidar que nada toque nuestras convicciones, nuestra visión de la vida, nuestra teoría del mundo, nuestra autoestima, nuestras fortalezas, talentos y valores, nuestra percepción de auto eficacia, nuestro optimismo, nuestra esperanza en la vida. Y que tampoco afecte nuestro círculo íntimo; la relación con nuestros padres, pareja, hijos o amigos.

Mantener nuestra salud psicológica nos va a ayudar a tener una mejor salud física. Esta condición nos permitirá estar en mejores condiciones para tener un mejor desempeño y resistir la adversidad externa. Cuando el “huracán” externo pase, estaremos en mejores condiciones de recuperarnos y volver a salir adelante. Los recursos materiales pueden ser recuperados más fácilmente que los recursos psicológicos y relacionales. Por ello, no podemos darnos el lujo de permitir que estos últimos se vean afectados.

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