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Posts Tagged ‘Awareness’

¿Está bien complacernos? ¿Está bien disfrutar de la vida? ¿Hay restricciones en cuanto al objeto de nuestra complacencia o podemos complacernos con todo? ¿Hay restricciones de cantidad o no hay límite? ¿Basta con el efecto que produce la complacencia en su forma más primaria o es necesario enmarcar el efecto producido dentro de una intencionalidad especifica? En este artículo me propongo responder estas preguntas, como parte de esta serie que comencé dos posts atrás en Nuestro desafío fundamental. Allí indiqué que “Hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación […] La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío.” En el artículo previo,  Ir a la Guerra si es necesario, desarrollé el segundo punto y este artículo trata sobre el primero.

Comencé a escribir este Blog como un esfuerzo de divulgación de la Psicología y una forma de compartir el resultado de mi propio viaje a través de ella, ya que estoy convencido de que comprendiendo mejor las cosas podemos tener un marco de referencia para nuestra actuación en el mundo.  Entiendo, por experiencia propia y ajena que esto no es suficiente; comprender y adoptar una posición requiere que luego tengamos el coraje y la persistencia para actuar en conformidad (1). Pero aclarar el marco de referencia propio es una condición necesaria. Así que en esta jornada pública que comencé en el año 2009 compartiendo enfoques, conceptos y hallazgos de autores con los que simpatizo, he tenido una evolución y desde muy recién que estoy incorporando  adicionalmente mis propias posiciones “meta-teóricas”, de manera de hacer explícita mi propia concepción del mundo y del hombre.

Hace poco fui invitado a cenar por una pareja joven que tiene cuatro hijos, entre ellos un bebé de meses. No los conozco mucho realmente, pero ellos saben que soy un recién llegado a Israel y han querido ser amables y ser solidarios al invitarme a la cena de los viernes que es usual en este país (cena de Shabbat). Suelen comer abundantemente como es usual localmente en este día, con un primer plato de entradas, luego un segundo plato de Pescado, luego un tercer plato de Carne, luego un cuarto plato conformado exclusivamente por alguna verdura especial condimentada como Ajo o Alcachofa, seguido de un Postre. Para finalizar, el caballero acostumbra sacar una botella de alguna bebida, que puede ser Vino, Whisky o Arak, para tomar unos tragos acompañándolos con semillas y frutos secos!

Yo no soy de mucho comer y no como carne ni postres. Tampoco como las semillas al final, que aunque me encantan, he comprobado que me hacen daño después de haber comido la cena. Ya ellos saben que soy bastante frugal, así que no se resienten con mis negativas y con mis solicitudes de ser servido con porciones menores.  Aunque no deja de sorprenderles un poco. Ellos presuponen que tengo mucha fuerza de voluntad y que hago esto para cuidar mi figura. Mis hábitos alimenticios no son muy populares quizás en muchas mesas. Incluso pueden causar críticas hacia mi o sentimiento de culpa en personas con sobrepeso. Por eso, escojo muy bien que invitaciones aceptar.

Pero aun cuando mis anfitriones en general conocen mis hábitos alimenticios, no deja de ser un tema de conversación, directo o indirecto. Sé que está rondando en sus mentes. Estos anfitriones en particular hablan Hebreo, pero como todavía yo no lo hablo fluido y el caballero sabe hablar en Inglés, a veces, con el específicamente, puedo hablar en Inglés. Ella acaba de dar a luz a un bebé hace unos ocho meses y quedó con unos kilos de más. Y me comentó de repente que había perdido dos kilos en los últimos tres meses. El caballero por su parte, es esa clase de persona que no dicen que no a ninguna comida, pero que aun así son delgados. Me dice de repente mientras come un trozo de torta parecida a la Mil Hojas con abundante nata y azúcar nevada en su superficie, después de la entrada, el pescado, la carne y la verdura: Trabajo mucho y me gusta darme mis gustos en el Shabbat. Y luego de esta introducción me pregunta: Y tú, cuando quieres comer algo que te gusta, ¿qué es lo que comes? Le contesté cualquier cosa para salir del paso, pero me quedé pensando en esa pregunta los siguientes días.

Mi primera inclinación ante esta pregunta fue decir que nada en particular, que trato de comer lo que me sienta bien y se ajusta a mí. En el pasado daba la explicación de que me cae mal la carne y en general comer en abundancia. Que me cuesta digerir los alimentos. Que luego no puedo ir a la cama. Que me hace sentir muy mal y que absorbo muy fácilmente los carbohidratos y las calorías en general. Sin embargo, esto ocasionó ataques o burlas en el pasado. Cosas como, ¿tú eres metrosexual? ¿Será que tienes ulcera? ¿Estarás enfermo? ¿Será mejor que vayas a un médico! ¿Relájate un poco de vez en cuando y daté un gusto! O, ¿Qué tiene de mal mi comida?

Por años tuve hábitos igual que todos a mi alrededor. Comía de todo aunque no más que los demás. Disfrutaba de fumar. Tomaba café negro a lo largo de todo el día junto con mis compañeros de trabajo en la época de mis comienzos. Incluso en la noche, adopté un hábito de mi ex esposa, y  me tomaba un café con leche antes de ir a dormir. Todo esto trajo como consecuencia que llegué a pesar más de 90 kilos, me sentía incómodo con la respiración, con la ropa, me sentía sin energías en las horas de la tarde después del almuerzo, iba muy tarde a la cama en la noche por la cena, fumaba cajetilla y media diaria y tomaba unos 10 cafés diarios. Además era reactivo, nervioso y acelerado. No me sentía bien. No era feliz. Así que decidí dar un vuelco a mi vida. Acepté que mi cuerpo es diferente, he aprendido que necesita realmente mi cuerpo y procuro alimentar mi cuerpo para que esté sano, de manera que Yo, pueda dedicarme a otros propósitos y no tenga que estar pendiente de que me siento mal por algo que comí, o me siento pesado, no puedo respirar o que la ropa me queda ajustada. Y esto no ha sido fácil, es una labor que no termina nunca y hace falta mucha fuerza de voluntad para ser coherente con esto. Pero cuando actúo comprometido con la realidad de mi cuerpo y me alineo a eso, me siento mucho mejor.

Compartí en las líneas precedentes mis verdaderas razones y testimonio para ilustrar mi esfuerzo de convivir con mi cuerpo. Pero ante la pregunta ¿Qué comes cuando quieres complacerte? no creo que compartiría todas las confesiones anteriores, porque en mi caso la respuesta no es sencilla y es personal y privada. Pero analizando la pregunta, vemos que parte de la suposición de que para complacernos recurrimos a la comida. Pero aunque bastante común, esto no es universal. La pregunta correcta debería de ser, ¿a que recurres tu cuando quieres complacerte?

Se de personas que cuando quieren darse un gusto recurren al alcohol. A otros les gusta el juego y la apuesta. A otros les gusta usar drogas,  y hay personas que solo están pensando en el sexo, en la pornografía. He visto publicidad sobre cruceros para solteros dispuestos a la actividad sexual libre, actividades para Swinger o disfrutar de la prostitución sabiendo que en algunos casos se trata de tráfico humano. Hay toda clase de perversiones que incluyen la pornografía infantil o el abuso sexual de niños.

Hay industrias enteras a nivel mundial que funcionan basadas en las adicciones humanas (2). Algunas son permitidas y queda a juicio de cada persona usarlas con moderación. Otras son consideradas delito y son practicadas a escondidas. Ha habido escándalos de personas famosas o poderosas que en su vida privada recurren a prácticas condenables o se aprovechan de esto.

Algunas actividades pasan desapercibidas como adicciones y son incluso promovidas y percibidas como buenas acciones, como es el caso de la adicción al trabajo, la práctica continua de deportes y los llamados deportes extremos (3).

Claro que hay una diferencia entre comer o trabajar en exceso con la adicción a las drogas, el alcoholismo o las perversiones sexuales. Pero nos guste o no, hay que estar claros en algo: independientemente de que haya aceptación social o conciencia nuestra todos estos “objetos” comparten una naturaleza común: que son adictivos!!!

¿Qué significa que son adictivos? Que son tentadores, que ejercen una atracción sobre nosotros, que producen placer y satisfacción inmediato, que este efecto positivo nos motiva a incluirlo en nuestra lista de deseos, que luego nos vemos comprometidos con esfuerzos para volver a experimentar esta experiencia, que producen cierto nivel de tolerancia en el organismo de manera que para producir el mismo efecto cada vez es necesaria una mayor cantidad y que producen efectos desagradables cuando nos abstenemos de ellos.

La relación con estas sustancias o actividades de naturaleza adictiva cumplen cierto patrón común. Al inicio aumentamos rápidamente la frecuencia de consumo y éste produce una sensación de control, de cierto alivio del sufrimiento de la vida, de entretenimiento y de placer. Y en ese periodo, la persona desea relacionarse con la sustancia o actividad a fin de obtener estas sensaciones. La persona tiene la sensación de que está en control y que usa esta relación para aumentar su control sobre el mundo. Pero llega un momento, en el cual la resaca física o moral puede llegar a ser más desagradable que el efecto placentero momentáneo. Pero aún así, la persona continúa. Incluso, puede suceder que una parte de la persona ya no quisiera mantener esta relación, pero no puede dejar de hacerlo, pues ya tiene una carácter casi autónomo, de tipo compulsivo. Ya el control lo tiene la sustancia, la actividad o relación.

¿Que pueden tener en común el comer, el consumo de drogas, el sexo y el trabajo o incluso, la práctica de deportes extremos? Se ha encontrado que las emociones mismas son adictivas. Y así encontramos personas que son adictas a la tristeza o a la rabia. Y esto nos da la clave para entender mejor como es que cosas tan variadas pueden producir un mismo problema. A la final no importa tanto si es una sustancia o si es una actividad. El punto es que la ingesta de la sustancia o la experiencia de la actividad particular, produce la segregación interna de sustancias químicas que son liberadas dentro del organismo a través del torrente sanguíneo llegando a toda las células. Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Es decir, que lo que puede entrar dentro de ella no lo hace libremente, sino a través de receptáculos de la membrana. Es como ese juego de bebes que es una casita que tiene tres ventanas; una en forma de triángulo, otra en forma de circulo y otra en forma de cuadrado. Y por otra parte, hay tres  bloques adecuados en tamaño, uno en forma de pirámide, otro en forma de esfera y otro en forma de cubo. Y el cuidador le muestra al bebé que se pueden introducir las figuras dentro de la casita. Y cuando el bebé trata de imitarlo no lo logra al inicio, porque intenta meter la pirámide por la ventana cuadrada, o la esfera por la ventana triangular. Hasta que se da cuenta que tienen que pueden entrar si se mantiene su correspondencia.

Así mismo, sucede que la membrana celular tiene un receptor para el oxígeno, y otro para proteínas y así sucesivamente. Pero resulta que también tiene uno para las moléculas adictivas. Y en la medida que la persona recurre más a aquello que las produce internamente, al reproducirse la célula, ella se modifica para aumentar el número de receptores del placer. Esto quiere decir que a la final el comportamiento a nivel bioquímico es común independientemente del “objeto” y que su proceso es similar. Conclusión: tenemos que cuidarnos por igual de todo aquello de naturaleza adictiva. No solo abstenernos de no incurrir en las que son prohibidas por la Sociedad, legal o moralmente, sino también incluso por las que son aceptadas socialmente o que son incluso promovidas en ciertos círculos, como es el caso de los que rinden culto a la comida, la bebida, el trabajo o el deporte extremo.

Todos estos “objetos” aceptables o no, acarrean el mismo resultado final: la persona comienza a girar su vida alrededor de eso. Estudié en una fuente de Sabiduría a la que recurro que la definición de Idolatría no tiene que ver necesariamente con postrarse ante ídolos o estatuas, sino con toda actividad en la que la persona desconoce la fuente verdadera de su Creación y permite que su vida sea controlada por una fuerza intermediaria.

Hay un razonamiento que se atribuye a un autor teológico medieval, pero que encontré en mis investigaciones personales que es muy anterior y su origen se remonta a un protagonista residente a la Babilonia de la Edad Antigua. El razonamiento parte del reconocimiento que existen diversas fuerzas en la Naturaleza que pueden gobernar ciertos acontecimientos. Y que por tanto, el recurrir a esta fuerza y disfrutar de su beneficio, así como dedicar nuestra energía para procurárnosla, es entendible.  Pero que esta fuerza debe haber sido creada, formada y mantenida por otra a su vez de un carácter precursor. Entonces, por qué en lugar de dedicarnos a procúranos de esta fuerza y recibir su beneficio, no recurrimos a su causa? Y si seguimos este razonamiento varias veces, nos encontraríamos que hay una causa y fuerza primordial, y que si a esa reconocemos como nuestra fuente y origen, y a esa dedicamos nuestro Servicio, recibiremos un beneficio de ella que es perdurable y verdadero. Recurrir a las fuerzas intermediarias es un desperdicio de energía si podemos recurrir a esa fuerza primordial.

Entonces, en lugar de practicar el culto y servicio a las fuerzas intermediarias, es preferible dirigir nuestra atención a la fuerza primordial que es causa de todo. Esa misma que ha dado luz a nuestra chispa esencial y que se encuentra en otro plano no material y que sustenta y da vida a todo. ¿Y como poder llevar esto a la práctica cuando parece tan abstracto?

Usando el lenguaje de la Psicología encuentro que hay un camino para llevar esto a la práctica y es el de la auto realización personal. Al encontrar nuestro camino propio, que expliqué en el primer artículo de esta serie, al reconocer nuestra individualidad, definir nuestras fronteras, reconocer nuestro núcleo singular y único y dentro de este, distinguir entre la parte que nos quiere llevar al sometimiento a las fuerzas intermediarias, sea por la vía del ataque o sea por la vía de la seducción, de la parte que nos conduce al desarrollo personal, al florecimiento como el ser humano único con un aporte único que hacer al mundo para dejar un legado que tiene un sello personal.

En la serie transacciones energéticas identifiqué este camino como uno que nos hace sentir Vigor, engagement y satisfacción. Esta satisfacción es mucho mejor que el placer momentáneo, es más perdurable, es la Felicidad que hablaba Espinoza (Buscar en este blog Geometría del bienestar). Es un camino que produce un efecto espiral en nuestra vida (buscar en este blog Resiliencia). Su punto de partida es la convicción de que si vamos a poder lidiar con los obstáculos y sortear las amenazas (Ver en este Blog Empowerment).

Entonces, ¿por qué contentarnos con poco si podemos obtener más? No en vano todas las civilizaciones antiguas definieron lo que era Tabú para ellas: es decir, aquellas cosas que bajo ningún concepto sus miembros podían darse el lujo de hacer.

Esta claro que las insatisfacciones y las frustraciones de la vida afectan nuestro estado de ánimo y nuestra auto estima. Y en el carrousel de la vida a veces nos sentimos “arriba” y otras veces “abajo”. Y cuando nos sentimos “abajo” quisiéramos un alivio a esto. Incluso pudiéramos aceptar “teóricamente” que el camino del florecimiento personal, y el convertirnos en la mejor versión de nosotros es la verdadera fuente de la felicidad y la satisfacción perdurable. Pero este camino es arduo y muchas veces las pruebas son largas y difíciles. Sólo un porcentaje muy bajo de la población logra mantenerse hasta el final. La gran mayoría renuncia a esto, no insiste más. Racionaliza su fracaso con la idea de que “así es la vida”, “esto es lo que hay”, es mejor un poco de placer inmediato que un tesoro detrás del arco iris. O a lo mejor ya desde muy temprano en su vida tomó la via de los atajos y nunca se dedicó a “trabajar” en pro de realizar su potencial y todo esto le suena a “ilusiones” e “idealismo”.

La vida si es dura. El trabajo de realizar nuestro potencial puede estar lleno de espinas o no ser muy claro o ser muy largo. Y no nos podemos privar del placer del todo.  Necesitamos un poco de placer. No podemos abstenernos por completo de él. Pero, siempre y cuando, 1) sea con los “objetos” adecuados, es decir, con una buena comida, una buena bebida y actividades gratificantes saludables como escuchar música, hacer ejercicio, apreciar la naturaleza, estudiar, meditar, reflexionar o ayudar a otros. 2) Sin perder de vista que aunque sean objetos adecuados, hay que usarlos con moderación y manteniendo un equilibrio. 3) Tener una intencionalidad, hacerlo dentro del marco de que es un disfrute momentáneo en aras de uno mayor: nuestro crecimiento y desarrollo. Es solo un alto para celebrar y honrar a la vida, para agradecer a la causa primordial, para alimentar nuestra chispa Divina.

De manera que es importante entonces distinguir que en el mundo hay tres tipos de cosas con las que nos relacionamos. En primer lugar, cosas de primera necesidad que podemos usar ad libitum. Que son necesarias para vivir y que usamos de manera instintiva y con límite natural. Son actividades y sustancias que no son adictivas. Como el agua, el aire o las obligaciones diarias. En segundo lugar, hay cosas que son adictivas pero que son permitidas. Con estas cosas tenemos que tener mucho cuidado, porque al ser permitidas podemos caer presa de ellas fácilmente y sin tomar conciencia de que estamos en problemas. Y por último, hay cosas que son adictivas y que son prohibidas. Estas cosas son muy peligrosas, perjudiciales, denigrantes y condenables. Y tenemos que alejarnos de ellas y de quienes las practican.

Hay una línea muy delgada que no voy a abordar sobre lo permitido y lo no permitido. La pregunta de fondo aquí es quién lo permite. Nadie está completamente facultado y es completamente competente para dictaminar lo que “es permitido”. Ni las leyes de un país, ni el código de actuación de un grupo, ni la ideología personal de alguien en particular. En materias como estas me remito a la sabiduría universal del acervo histórico de la humanidad, la sabiduría perenne. La sociedad, en resumidas cuentas, no es un referente válido para esto necesariamente.

Entonces, los invito a dejar a un lado el auto engaño, la negación o la justificación. Y ver con ojos más críticos que sustancias o actividades, o incluso emociones, los están esclavizando, están controlando su conducta, están haciendo que su vida gire alrededor de ellas, les hacen sentir ansias y deseos, que les dediquen sus pensamientos, que usen su tiempo, dinero y otros recursos en ellas. El reconocimiento es un primer paso muy importante. Escríbalo para que no lo olvide.

Una vez reconocido, decida un objeto del deseo del cual independizarse.  Es obvio que las cosas prohibidas hay que dejarlas de inmediato. Pero con aquellas que son permitidas, tal vez puede ser útil primero clasificarlas de acuerdo al nivel de dependencia. De algunas cosas dependemos más que de otras, así que un enfoque posible puede ser comenzar por lo más sencillo, lo que tiene menor nivel de dependencia. Otro abordaje puede ser comenzar por algo muy dañino y perjudicial. Cada quien debe decidir que escoger.

Tercer paso, que estrategia usar. Dejarlo del todo y prohibírselo? Solo disminuirlo? Está claro que las cosas no permitidas hay que dejarlas por completo. Pero con las cosas que son permitidas, ¿como hacer? Hacerlo progresivamente? mantener una cantidad de consumo? Eso tiene que determinarse en función de cada caso.

Solo resta intentarlo una y otra vez e ir aprendiendo en el camino. No hay soluciones mágicas ni universales. Solo la voluntad y la persistencia. Podemos inspirarnos en los pasos que recomienda la AA. Lo más importante es convertir esto en un objetivo personal. Tal vez parte de nuestra misión personal sea aprender a independizarnos de uno o varios de estos objetos.

 

 

Nota 1

No hay que olvidar un famoso dicho que dice: Si no actúo como pienso, término actuando como actúo. Esta frase de la Sabiduría Popular encaja perfectamente con los descubrimientos que hizo el Psicólogo Leon Festinger que le llevaron a postular su teoría de la Disonancia Cognitiva. Esta teoría plantea que las personas no pueden albergar dentro de sí una incongrencia. Entonces si actúan de una manera incongruente con sus principios van a experimentar una tensión que no ls va a dejar tranquilos hasta que hagan alguna de dos cosas posibles. Una, lamentarse de su comportamiento y tomar las medidas necesarias para corregirlo y asegurarse de que no vuelva a ocurrir. O, dos, dejar el principio que tenía a un lado, descartarlo, y en su lugar asumir, no necesariamente en forma explícita, otro principio que justifica su comportamiento.

Nota 2

He sabido de grupos ideológicos y de poder que usan las adicciones como una manera de debilitar las sociedades con la finalidad de quebrarlas. Algunos solo para obtener un beneficio. A estos les conviene mantenerlos como esclavos. Pero hay otros más radicales y racistas que lo hacen con la finalidad de destruir a las sociedades e imponerse en el mundo como la única ideología válida.

Nota 3

Hay adicciones más disimuladas, incluso para la persona misma, quien no sabe que padece de la adicción. Como es el caso de las adiciones asociadas a las relaciones con otras personas o con el mundo en general. Por ejemplo, personas “co-dependientes” que mantienen relaciones tóxicas, personas que siempre atraen el mismo tipo de pareja, sea que las engaña, sea que abusa de ellas, sea que las maltrata de alguna manera o que necesita ser salvada. También hay personas adictas a jugar ciertos roles en el mundo como “ser un perdedor”, “ser un incompetente”, “ser desdichado” o experimentar en forma crónica ciertos sentimientos, como el de victimizarse, quejarse, encolerizarse, decepcionarse o desesperanzarse. Estas adicciones son más sutiles porque las personas no se dan cuenta de su propio patrón y de cómo es que “atraen” hacia sí el tipo de situaciones que las hacen sentir de cierta forma que es típica a lo largo del tiempo.

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La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Plantea Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisiéramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su núcleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El hombre que susurraba a los caballos), un film de 1998, protagonizada por Robert Redford, acompañado de Scarlett Johansson y Kristin Scott Thomas. Me movió su trama, muy sutil. Una chica adolescente tuvo un accidente con su caballo. Perdió una pierna y el caballo quedó fuertemente herido. Pero las lesiones además de físicas tocaron sus espíritus. La chica no quería vivir y el caballo tenía un comportamiento muy agresivo. El padre de la chica pensó que esto pasaría con el tiempo. La madre se dio cuenta que esto más bien estaba empeorando y que habría que hacer algo. Entonces suspendió su vida temporalmente como exitosa editora, para buscar una forma de sanar a estos seres. En su búsqueda dio con un especializado “susurrador” de caballos que residía en un rancho internado en las montañas. Alguien que también tuvo sus heridas, pero que había sanado. Con su gentileza y su bondad logró rehabilitar al caballo, pero también a la niña, así como la relación madre-hija.

Como en el caso del animal y la chica de la película, muchos de nosotros tenemos una parte dentro de nosotros que ha sido maltratada por la vida o que ha tenido aprendizajes que luego resultan inconvenientes. Algunos guardan heridas más serias que otros. En algunos no hay un evento concreto, sino un aprendizaje continuo durante el proceso de crianza.

El tiempo no basta para cambiar. No sólo se trata de que se tenga algo en mente que no se quiere olvidar. O que hay que hacer catarsis de algo que está en el subconsciente. Nuestro aprendizaje emocional ha ocurrido en forma no verbal. No se trata de ideas o recuerdos necesariamente. Sino de un aprendizaje psiconeurofisiológico que abarca una respuesta bioquímica, unas rutas cerebrales específicas y un patrón de comportamiento, los cuales son activados por pequeñas señales. Este aprendizaje ha sido moldeado, cableado, grabado y almacenado en la memoria implícita, activado en presencia de signos disparadores detectados por la amígdala cerebral, quien toma el mando a través del “camino rápido” de la bifurcación de LeDoux (he explicado esto en otros artículos: es un atajo que activa el sistema nervioso autónomo antes que el estimulo llegue a la corteza cerebral).

La lectura o la conversación tienen una incidencia limitada en la modificación de este patrón de respuesta aprendido. Este programa no está en una carpeta del disco duro, sino que es “lanzado” ante ciertos estímulos y se coloca como residente en ejecución con en el “sistema operativo”, fuera de la intervención de la conciencia y la voluntad.

Para cambiar estos patrones y crear otros nuevos o restituir los que existían previamente, hay que realizar un proceso de “fisioterapia neurofisiológica” que rehabilite el comportamiento de sinapsis, hormonas y péptidos, y logre desensibilizar su conexión con el estímulo desencadenante, elevando el procesamiento de un nivel sub-cortical (cerebro medio) a uno cortical de tipo verbal (cerebro superior), de tal manera que se recupere la dirección del “alma” sobre el avatar (el cuerpo) y éste responda a sus designios y no actúe por cuenta propia.

La metáfora del carruaje nos ilustra cómo funcionan, cuerpo, mente y espíritu. Los caballos representan el cuerpo, el cochero representa la mente y el pasajero el espíritu. Para muchos efectos de nuestra vida, nuestro espíritu es quien define donde ir y que hacer, así como lo hace el pasajero. El cochero, es decir, la mente se encarga de direccionar a los caballos, es decir, al cuerpo para que siga determinado camino. Sin embargo, a veces, por las experiencias de sufrimiento vividas, los caballos quieren seguir su propio camino, o el cochero no escucha al pasajero. Entonces el pasajero está como ausente y pierde su majestad en el proceso.

En mi practica profesional he ido evolucionando de faciltador de talleres en organizaciones a coach y luego a psicoterapeuta. Me he dado cuenta que para aprender a conectar con los demás, comunicarse efectivamente, negociar, trabajar en equipo y ejercer el liderazgo, puede hacer falta algo más que un curso en algunos casos. La mayoría de las personas tienen características disposicionales, rasgos aprendidos durante su proceso de crianza o bloqueos personales, que obstaculizan el aprendizaje de estas competencias. Muchas empresas han optado por seleccionar a personas que ya las tengan, pero en muchos casos esto no es posible. Ya tienen las personas dentro o no consiguen las competencias en el mercado nacional.

En el medio laboral, las personas con emociones negativas intensas, que actúan en forma muy competitiva, no escuchan, son extremadamente ambiciosas, atropellan, están centradas en si mismas y orientadas al poder, suelen tener dificultades de relación y dañan el ambiente de trabajo, afectando el work engagment de sus colaboradores.

Para las personas que necesiten cambios en su forma de comportamiento, sea por requerimientos de su vida profesional o de su vida íntima, suele no bastar con aprender técnicas o modelos sobre cómo comportarse. Incluso, ni siquiera puede que baste con una intervención de tipo verbal (una charla, consejos o cualquier técnica basada en la conversación).

Las terapias exclusivamente verbales no necesariamente llegan a los niveles de restitución, sanación y curación que hay que alcanzar. Para ello hay que recurrir a técnicas cuyo uso deben estar en manos de un psicoterapeuta capaz de intervenir en varias modalidades y niveles con distintos tipos de técnicas.

A nivel de auto ayuda recomiendo el ejercicio continuado de emociones, sentimientos y motivaciones como la compasión, la serenidad, la esperanza y el agradecimiento, que permitan calmarnos de las presiones diarias, sentir y conectar con el sufrimiento humano, ver lo bueno que recibimos y desarrollar confianza en un futuro mejor.

También sugiero la práctica de ejercicio físico sistemático, paseos y descansos, recreación y pasatiempos sanos, actividades de integración cuerpo-mente como ejercicios psicofísicos, yoga, tai chi, chi kung o similares, el contacto con la naturaleza, rituales que evoquen las emociones, sentimientos y motivaciones mencionados. De particular beneficio resulta el entrenamiento de la respuesta cardíaca y su sincronización con la respiración (Coherencia).

Actividades contemplativas en general son muy beneficiosas para el entrenamiento de la atención. También es recomendable realizar visualizaciones guiadas como La Sonrisa Interior u otras que fomenten la bondad y el amor incondicional.

Hay prácticas especializadas para entrenar la mente o producir emociones específicas que es mejor realizar con el acompañamiento de un psicólogo. La terapia cognitiva conductual es una herramienta importante para reestructurar la forma de pensar y el ACT para aprender a relacionarse con la mente. El uso de EMDR es útil en el procesamiento de traumas. El entrenamiento en mindfulness es también de mucho provecho, entre otras cosas, para el entrenamiento de la atención. Esta práctica continuada permite primero desatender la conversación interna y con el tiempo, la disminución de la actividad cortical espontanea, es decir, de los juicios, de la comparación social, de los auto reproches, el pensamiento catastrófico y la rumiación. Además de sesiones dedicadas de meditación, incluye actividades como el saboreo y el “paseo sensorial”.

El profesional especializado es quien sabrá usar la combinación adecuada de técnicas de tipo cognitivo, conductual y espiritual. Es preferible siempre asistirse de alguien que tenga un enfoque multi-factorial y multi-causal y que sepa lo que hace y persigue, a verse con alguien que solo conoce y usa una técnica.

Saludos,

Víctor Calzadilla

 

 

 

Apuntes sobre motivación y regulación afectiva
El engagement a una situación (de vida o de trabajo) se produce cuando uno está motivado, porque 1) ve en la situación la posibilidad de ampliar sus recursos o porque 2) detecta una amenaza de perderlos, pero a la vez evalúa que puede lidiar con esta amenaza y alejarla o extinguirla (teoría COR).

Los recursos son importantes porque son nuestra divisa de intrecambio frente a las Demandas del entorno. Sin recursos las demandas simplemente hacen un caos en nuestra vida. Un recurso es todo aquello que permite disminuir o eliminar una demanda del entorno, que puede ser transformado en energía, o que es útil para conseguir o proteger otros recursos. Esto es muy importante ya que las demandas generan tensión y esta dispara emociones. Esto da como resultado un proceso de estrés, que en forma crónica tiene efectos muy perjudicales para la salud física y psicológica y eventualmente deriva en burnout (estos temas han sido tratados extensamente en este blog).

Para una explicación detallada de como se conectan engagement, recursos, estrés, motivación y afectos se sugiere revisar los artículos de la serie Transacciones Energéticas. Me ha parecido interesante, respetable y muy iluminadora esta visión del engagement y los recursos. Sin embargo, me pregunto si toda la amplitud de la motivación humana pueda ser explicada por este marco de referencia. He puesto a prueba este modelo y, visto que demuestra ser bien amplio. Sin embargo, últimamente he estado estudiando un modelo de otra “comunidad psicológica”, propuesto por el Psicólogo Paul Gilbert, que me ha despertado la curiosidad y el deseo de integrar estas ideas con las anteriores, lo cual esbozaré a continuación.

El modelo de Gilbert no es propuesto como uno de motivación, sino que él lo denomina Tipos de Regulación Afectiva. Y ya veremos cómo se compagina con la literatura sobre Engagement y Vigor. Este autor propone tres sistemas de auto regulación. Uno primero está basado en la Búsqueda y activación. Este sistema está enfocado en la búsqueda, detección y adquisición de recursos. Está relacionado con emociones positivas como el interés y la alegría. Este sistema está basado en la hormona Adrenalina y en el neurotransmisor Dopamina y está asociado con conductas de Emprendimiento e Innovación. Este sistema compagina con el modelo COR perfectamente; cuando el sistema de búsqueda y activación está en funcionamiento, lo que enciende y motiva a la persona es la posibilidad de ampliar su cartera de recursos, disponiéndose para ello.

Otro sistema es el de Amenaza y protección. Está enfocado en detectar amenazas y conseguir la protección respecto a ellas. Está relacionado con emociones como el miedo, la rabia, la tristeza y el asco. Está basado en la hormona Cortisol y el neurotransmisor Serotonina y está asociado con conductas disímiles como huir, pasar desapercibido o dar la pelea. Estas respuestas dependen de la evaluación situacional costo/beneficio de las opciones y de la comparación entre la magnitud de la amenaza y la auto evaluación de recursos disponibles. Este sistema compagina también con la teoría COR en lo que respecta a la posibilidad de proteger y defender la pérdida de recursos.

Para hacer un poco de historia de la psicología, Hans Eysenck propuso una teoría de rasgos psicológicos basada en la respuesta del Sistema Reticular. Este sistema tiene que ver con el nivel de excitación del cerebro que experimenta una persona. Para Eysenck la ansiedad y la impulsividad de una persona tienen que ver con este nivel de excitación. Estos rasgos psicológicos están asociados con las recompensas y castigos recibidos en su crianza.

Jeffrey Gray fue un poco más allá y propuso la existencia de dos sistemas independientes conocidos como BAS y BIS. El Biopsychological Activation System (BAS), está asociado con la percepción de recompensas y su búsqueda activa. Este sistema coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por adquirir recursos y con el sistema de búsqueda y activación de Gilbert. El Biopsychological Inhibition System (BIS), está asociado con la percepción de amenazas, su detección, protección y si es posible lucha. Este sistema también coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por detener la pérdida de recursos y con el sistema de amenaza y protección de Gilbert.

Estas teorías y modelos, nos ayudan a entender a un ser humano emprendedor, alegre, optimista, explorador e iniciador, por una parte. Y a un ser humano a la defensiva, buscando rankearse y combatir con el mundo, ya sea replegado sobre sí mismo o incluso bloqueado, o ya sea violento, agresivo o simplemente “competitivo”. Hay una adecuada compaginación entre el modelo COR y el modelo Gray que nos ayuda a comprender en buena medida trastornos y bloqueos que experimentan las personas. Sin embargo, hay algo que falta aquí y que atina Gilbert a tomar en cuenta.

Para Gilbert hay otro sistema afectivo de Calma y conexión. Está enfocado en sentirse tranquilo y confiado, en conectar con la gente alrededor y desarrollar vínculos “desinteresados”. Está relacionado con la serenidad y el amor, basado en la Oxitocina y las Endorfinas, asociado con comportamientos basados en el dar y recibir cuidado, apoyo y compañía.

Este sistema no es tomado en cuenta por los modelos anteriormente expuestos. En mi opinión suele ser minimizado y distorsionado. En algunos casos ha sido visto como como un comportamiento variante del sistema de amenaza y protección para cuidar recursos relacionales. En otros casos, ha sido visto como un comportamiento variante del sistema de búsqueda y activación, para adquirir nuevas relaciones de tipo instrumental y transaccional.

Un principio aceptable para la mayoría de los investigadores y científicos, es el de la Inhibición Recíproca. Este principio aplica en psicología y en fisiología. Lo que quiere decir es que dos actividades contrapuestas no se pueden realizar a la vez, y que, todo lo contrario, la activación de una implica necesariamente la inhibición de la contraria. Quizás esto les disgusta a los que evitan los extremos y piensan que todo es una cuestión de gradientes. Pero desde los músculos, pasando por el cerebro y el comportamiento, funcionan de esta forma. Y en el caso de este modelo el sistema de Calma y Afiliación no puede funcionar simultáneamente con los otros dos sistemas, sino que tiene con ellos una relación Antagónica o de inhibición recíproca.

La aplicación práctica de este principio es que si evocamos calma, inhibimos las emociones negativas del sistema de amenaza y protección, o los excesos del sistema de búsqueda y activación. Este sistema de regulación afectiva nos lleva a otra dimensión de la motivación y el comportamiento humano. Más allá del ser humano que lucha y compite, o del ser humano que emprende y se las ingenia, está un ser humano que edifica y construye vínculos. Un ser humano altruista, desinteresado, orientado al cuidado y ayuda de otros. Un ser humano motivado por la compasión, capaz de comportamientos pro-sociales.

Enlaces recomendados:








Añado a posteriori este testimonio personal de alguien que se ha enfrentado al sufrimiento con decisión y ha ido recuperando las chispas de su alma poco a poco, logrando cada día que prevalezca el amor sobre la muerte:

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hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el tono, hablar mucho y cosas por el estilo.
2) Tomar conciencia de las sensaciones internas, de las emociones, sentimientos y pensamientos, del comportamiento, haciendo un esfuerzo por detener el comportamiento reactivo y atestiguarse de sí mismo (observarse a si mismo)
3) Respiración profunda diafragmática.
4) Decirse a sí mismo frases que ayuden a mantener la calma y la serenidad; como esto lo voy a superar, todo va a salir bien, puedo lograrlo, etc.
5) Dedicar unos minutos diarios a conectar con emociones positivas producidas internamente, a través del uso de la memoria, del uso de la imaginación, de la realización de una actividad o del compartir en una relación constructiva.
6) Desatender deliberadamente la conversación interna cuando esta intensifique emociones negativas.
7) Buscar una expresión constructiva y civilizada de emociones y sentimientos. Ante nada, su verbalización es importante con la intención de aumentar las distinciones usadas para su reconocimiento, sea oral o escrito.
8) Exposición dosificada a la situación adversa en la medida que sea posible, alternando con actividades que brinden distracción o que permitan el uso de la creatividad.
9) Disfrutar de la naturaleza y los paisajes. Dar un paseo.
10) Procurar una aproximación sin juicio durante un rato cada dia (non-judgmental approach)

Para la práctica continuada:
1) Disfrutar y saborear acciones que suelen hacerse de modo rutinario, como el caminar, darse un baño o comer.
2) Hacer caminatas contemplativas centradas en la información sensorial y corporal.
3) Dedicar un tiempo diario a aquietar la mente y producir un estado de calma. Práctica de la Meditación. Práctica del Mindfulness.
4) Realizar actividades que promuevan la sensibilidad del cuerpo, tanto a nivel de la representación corporal como respecto a la sensibilidad interna, tipo Yoga, Tai Chi, ejercicios psicofísicas, Chi Kung y similares.
5) Cultivar relaciones nutritivas y auténticas.

Para la integración de la experiencias:
Es importante buscar marcos interpretativos que den sentido a las experiencias que nos toca vivir, de manera que nos permitan “recablear” el cerebro: las cosas que de manera automática conectabamos con interpretaciones y emociones negativas, tienen que ser sustituidas por rutas asociativas que lleven a interpretaciones y emociones positivas.

Estos marcos más allá de la psicología, en el dominio espiritual, nos permitirán desarrollar cualidades como la humildad, la paciencia, la aceptación, la disciplina, la fe y la comprensión profunda de que todo tiene un sentido aunque se escape a nuestro entendimiento. Que hay procesos colectivos e históricos más grandes que nuestra individualidad y temporalidad, en los que nos toca vivir, para dar la contribución única y especial que puede dar cada uno.

Nota: Escribí un artículo corto para Inspirulina sobre este mismo tema a mediados del 2013. Aqui dejo el enlace, http://www.inspirulina.com/desarrollando-la-resiliencia.html

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emociones carasEsta mañana me crucé en el ascensor del edificio donde vivo con una señora de mediana edad acompañada de una de mayor edad que parecía su madre. Nunca las había visto en el edificio. Me pareció que venían de visita. Cuando ellas esperaban el ascensor en la planta baja entré por la puerta principal. Al abrir la puerta, que suele hacer un poco de ruido, la señora mayor se asustó. Estando en el ascensor se sintió en la necesidad de explicarme que se había asustado por “las cosas que están pasando”. Estaba haciendo referencia a los eventos que han sucedido en Venezuela en los días recientes.

En el ascensor la señora mayor me comenzó a contar, francamente afectada, incidentes que había presenciado en estos días. La señora de mediana edad que la acompañaba un poco contrariada le habló, llamándole la atención en un tono fuerte: “No te preocupes por los demás que cada quien tiene su vida.”

La respuesta natural frente a lo que evaluamos como injusto, indeseable o inadecuado es sentir indignación. La expresión natural de la indignación es la denuncia. Pero si no hay instituciones que canalicen estas denuncias, ¿Qué expresión puede tomar la indignación en una situación así? Si no se encuentra una salida apropiada a este sentimiento o no se canaliza adecuadamente puede transformarse o acompañarse de tristeza, enojo o miedo. En la forma de tristeza disminuye a la persona y la hace víctima impotente de su entorno, afectando su auto estima y percepción de auto eficacia. En la forma de enojo, la puede llevar a la violencia, pudiendo empeorar las cosas. El miedo ocurre cuando nos sentimos desamparados frente a amenazas y tememos por nuestra integridad, pudiendo llevarnos a actuar con desesperación.

Lo ideal es reconocer la emoción sentida y darle una expesión adecuada. Lo peor es la indiferencia, que implica una negación y desconexión consigo mismo y con los demás. Mostrarse frio y distante de sucesos injustos no es una forma congruente y sana de relacionarse con uno mismo y con los demás. Desarrolle estas ideas en un artículo en este Blog llamdo Al mal tiempo buena cara; es suficiente con eso? y uno escrito e Inspirulina llamado Combatiendo la indolencia.

La indignación es un sentimiento válido y diferente al odio, como ya escribí en un post anterior llamado Odio e Indignación son emociones diferentes. Es conveniente no permitir que se magnifique ni descarrile la indignación, pero tampoco desconocerla, negarla y desconectarse de ella fingiendo que todo está bien. La protesta pacífica, en la medida que sea posible, es un vehículo adecuado para darle alguna expresión. Pero es importante hacer uso de otros recursos, como el ejercicio de la fe y la paciencia, entre otros.

Nota añadida el 24/03/14:
Para poder conectar con las emociones de los demás es requisito conectar primero con nosotros mismos. Hay gente indiferente con los demás que está muy desconectada de si misma. Pero también hay mucha gente “simpática”, que busca con ello satisfacert alguna necesidad personal, pero que tampoco se conecta verdaderamente con los demás. En este video se ilustra muy bien lo que significa acompañar a otros en sus sentimientos (empatía).

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