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Posts Tagged ‘Awareness’

Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisiéramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su núcleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El hombre que susurraba a los caballos), un film de 1998, protagonizada por Robert Redford, acompañado de Scarlett Johansson y Kristin Scott Thomas. Me movió su trama, muy sutil. Una chica adolescente tuvo un accidente con su caballo. Perdió una pierna y el caballo quedó fuertemente herido. Pero las lesiones además de físicas tocaron sus espíritus. La chica no quería vivir y el caballo tenía un comportamiento muy agresivo. El padre de la chica pensó que esto pasaría con el tiempo. La madre se dio cuenta que esto más bien estaba empeorando y que habría que hacer algo. Entonces suspendió su vida temporalmente como exitosa editora, para buscar una forma de sanar a estos seres. En su búsqueda dio con un especializado “susurrador” de caballos que residía en un rancho internado en las montañas. Alguien que también tuvo sus heridas, pero que había sanado. Con su gentileza y su bondad logró rehabilitar al caballo, pero también a la niña, así como la relación madre-hija.

Como en el caso del animal y la chica de la película, muchos de nosotros tenemos una parte dentro de nosotros que ha sido maltratada por la vida o que ha tenido aprendizajes que luego resultan inconvenientes. Algunos guardan heridas más serias que otros. En algunos no hay un evento concreto, sino un aprendizaje continuo durante el proceso de crianza.

El tiempo no basta para cambiar. No sólo se trata de que se tenga algo en mente que no se quiere olvidar. O que hay que hacer catarsis de algo que está en el subconsciente. Nuestro aprendizaje emocional ha ocurrido en forma no verbal. No se trata de ideas o recuerdos necesariamente. Sino de un aprendizaje psiconeurofisiológico que abarca una respuesta bioquímica, unas rutas cerebrales específicas y un patrón de comportamiento, los cuales son activados por pequeñas señales. Este aprendizaje ha sido moldeado, cableado, grabado y almacenado en la memoria implícita, activado en presencia de signos disparadores detectados por la amígdala cerebral, quien toma el mando a través del “camino rápido” de la bifurcación de LeDoux (he explicado esto en otros artículos: es un atajo que activa el sistema nervioso autónomo antes que el estimulo llegue a la corteza cerebral).

La lectura o la conversación tienen una incidencia limitada en la modificación de este patrón de respuesta aprendido. Este programa no está en una carpeta del disco duro, sino que es “lanzado” ante ciertos estímulos y se coloca como residente en ejecución con en el “sistema operativo”, fuera de la intervención de la conciencia y la voluntad.

Para cambiar estos patrones y crear otros nuevos o restituir los que existían previamente, hay que realizar un proceso de “fisioterapia neurofisiológica” que rehabilite el comportamiento de sinapsis, hormonas y péptidos, y logre desensibilizar su conexión con el estímulo desencadenante, elevando el procesamiento de un nivel sub-cortical (cerebro medio) a uno cortical de tipo verbal (cerebro superior), de tal manera que se recupere la dirección del “alma” sobre el avatar (el cuerpo) y éste responda a sus designios y no actúe por cuenta propia.

La metáfora del carruaje nos ilustra cómo funcionan, cuerpo, mente y espíritu. Los caballos representan el cuerpo, el cochero representa la mente y el pasajero el espíritu. Para muchos efectos de nuestra vida, nuestro espíritu es quien define donde ir y que hacer, así como lo hace el pasajero. El cochero, es decir, la mente se encarga de direccionar a los caballos, es decir, al cuerpo para que siga determinado camino. Sin embargo, a veces, por las experiencias de sufrimiento vividas, los caballos quieren seguir su propio camino, o el cochero no escucha al pasajero. Entonces el pasajero está como ausente y pierde su majestad en el proceso.

En mi practica profesional he ido evolucionando de faciltador de talleres en organizaciones a coach y luego a psicoterapeuta. Me he dado cuenta que para aprender a conectar con los demás, comunicarse efectivamente, negociar, trabajar en equipo y ejercer el liderazgo, puede hacer falta algo más que un curso en algunos casos. La mayoría de las personas tienen características disposicionales, rasgos aprendidos durante su proceso de crianza o bloqueos personales, que obstaculizan el aprendizaje de estas competencias. Muchas empresas han optado por seleccionar a personas que ya las tengan, pero en muchos casos esto no es posible. Ya tienen las personas dentro o no consiguen las competencias en el mercado nacional.

En el medio laboral, las personas con emociones negativas intensas, que actúan en forma muy competitiva, no escuchan, son extremadamente ambiciosas, atropellan, están centradas en si mismas y orientadas al poder, suelen tener dificultades de relación y dañan el ambiente de trabajo, afectando el work engagment de sus colaboradores.

Para las personas que necesiten cambios en su forma de comportamiento, sea por requerimientos de su vida profesional o de su vida íntima, suele no bastar con aprender técnicas o modelos sobre cómo comportarse. Incluso, ni siquiera puede que baste con una intervención de tipo verbal (una charla, consejos o cualquier técnica basada en la conversación).

Las terapias exclusivamente verbales no necesariamente llegan a los niveles de restitución, sanación y curación que hay que alcanzar. Para ello hay que recurrir a técnicas cuyo uso deben estar en manos de un psicoterapeuta capaz de intervenir en varias modalidades y niveles con distintos tipos de técnicas.

A nivel de auto ayuda recomiendo el ejercicio continuado de emociones, sentimientos y motivaciones como la compasión, la serenidad, la esperanza y el agradecimiento, que permitan calmarnos de las presiones diarias, sentir y conectar con el sufrimiento humano, ver lo bueno que recibimos y desarrollar confianza en un futuro mejor.

También sugiero la práctica de ejercicio físico sistemático, paseos y descansos, recreación y pasatiempos sanos, actividades de integración cuerpo-mente como ejercicios psicofísicos, yoga, tai chi, chi kung o similares, el contacto con la naturaleza, rituales que evoquen las emociones, sentimientos y motivaciones mencionados. De particular beneficio resulta el entrenamiento de la respuesta cardíaca y su sincronización con la respiración (Coherencia).

Actividades contemplativas en general son muy beneficiosas para el entrenamiento de la atención. También es recomendable realizar visualizaciones guiadas como La Sonrisa Interior u otras que fomenten la bondad y el amor incondicional.

Hay prácticas especializadas para entrenar la mente o producir emociones específicas que es mejor realizar con el acompañamiento de un psicólogo. La terapia cognitiva conductual es una herramienta importante para reestructurar la forma de pensar y el ACT para aprender a relacionarse con la mente. El uso de EMDR es útil en el procesamiento de traumas. El entrenamiento en mindfulness es también de mucho provecho, entre otras cosas, para el entrenamiento de la atención. Esta práctica continuada permite primero desatender la conversación interna y con el tiempo, la disminución de la actividad cortical espontanea, es decir, de los juicios, de la comparación social, de los auto reproches, el pensamiento catastrófico y la rumiación. Además de sesiones dedicadas de meditación, incluye actividades como el saboreo y el “paseo sensorial”.

El profesional especializado es quien sabrá usar la combinación adecuada de técnicas de tipo cognitivo, conductual y espiritual. Es preferible siempre asistirse de alguien que tenga un enfoque multi-factorial y multi-causal y que sepa lo que hace y persigue, a verse con alguien que solo conoce y usa una técnica.

Saludos,

Víctor Calzadilla

 

 

 

Apuntes sobre motivación y regulación afectiva
El engagement a una situación (de vida o de trabajo) se produce cuando uno está motivado, porque 1) ve en la situación la posibilidad de ampliar sus recursos o porque 2) detecta una amenaza de perderlos, pero a la vez evalúa que puede lidiar con esta amenaza y alejarla o extinguirla (teoría COR).

Los recursos son importantes porque son nuestra divisa de intrecambio frente a las Demandas del entorno. Sin recursos las demandas simplemente hacen un caos en nuestra vida. Un recurso es todo aquello que permite disminuir o eliminar una demanda del entorno, que puede ser transformado en energía, o que es útil para conseguir o proteger otros recursos. Esto es muy importante ya que las demandas generan tensión y esta dispara emociones. Esto da como resultado un proceso de estrés, que en forma crónica tiene efectos muy perjudicales para la salud física y psicológica y eventualmente deriva en burnout (estos temas han sido tratados extensamente en este blog).

Para una explicación detallada de como se conectan engagement, recursos, estrés, motivación y afectos se sugiere revisar los artículos de la serie Transacciones Energéticas. Me ha parecido interesante, respetable y muy iluminadora esta visión del engagement y los recursos. Sin embargo, me pregunto si toda la amplitud de la motivación humana pueda ser explicada por este marco de referencia. He puesto a prueba este modelo y, visto que demuestra ser bien amplio. Sin embargo, últimamente he estado estudiando un modelo de otra “comunidad psicológica”, propuesto por el Psicólogo Paul Gilbert, que me ha despertado la curiosidad y el deseo de integrar estas ideas con las anteriores, lo cual esbozaré a continuación.

El modelo de Gilbert no es propuesto como uno de motivación, sino que él lo denomina Tipos de Regulación Afectiva. Y ya veremos cómo se compagina con la literatura sobre Engagement y Vigor. Este autor propone tres sistemas de auto regulación. Uno primero está basado en la Búsqueda y activación. Este sistema está enfocado en la búsqueda, detección y adquisición de recursos. Está relacionado con emociones positivas como el interés y la alegría. Este sistema está basado en la hormona Adrenalina y en el neurotransmisor Dopamina y está asociado con conductas de Emprendimiento e Innovación. Este sistema compagina con el modelo COR perfectamente; cuando el sistema de búsqueda y activación está en funcionamiento, lo que enciende y motiva a la persona es la posibilidad de ampliar su cartera de recursos, disponiéndose para ello.

Otro sistema es el de Amenaza y protección. Está enfocado en detectar amenazas y conseguir la protección respecto a ellas. Está relacionado con emociones como el miedo, la rabia, la tristeza y el asco. Está basado en la hormona Cortisol y el neurotransmisor Serotonina y está asociado con conductas disímiles como huir, pasar desapercibido o dar la pelea. Estas respuestas dependen de la evaluación situacional costo/beneficio de las opciones y de la comparación entre la magnitud de la amenaza y la auto evaluación de recursos disponibles. Este sistema compagina también con la teoría COR en lo que respecta a la posibilidad de proteger y defender la pérdida de recursos.

Para hacer un poco de historia de la psicología, Hans Eysenck propuso una teoría de rasgos psicológicos basada en la respuesta del Sistema Reticular. Este sistema tiene que ver con el nivel de excitación del cerebro que experimenta una persona. Para Eysenck la ansiedad y la impulsividad de una persona tienen que ver con este nivel de excitación. Estos rasgos psicológicos están asociados con las recompensas y castigos recibidos en su crianza.

Jeffrey Gray fue un poco más allá y propuso la existencia de dos sistemas independientes conocidos como BAS y BIS. El Biopsychological Activation System (BAS), está asociado con la percepción de recompensas y su búsqueda activa. Este sistema coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por adquirir recursos y con el sistema de búsqueda y activación de Gilbert. El Biopsychological Inhibition System (BIS), está asociado con la percepción de amenazas, su detección, protección y si es posible lucha. Este sistema también coincide con la teoría COR en cuanto a la motivación por detener la pérdida de recursos y con el sistema de amenaza y protección de Gilbert.

Estas teorías y modelos, nos ayudan a entender a un ser humano emprendedor, alegre, optimista, explorador e iniciador, por una parte. Y a un ser humano a la defensiva, buscando rankearse y combatir con el mundo, ya sea replegado sobre sí mismo o incluso bloqueado, o ya sea violento, agresivo o simplemente “competitivo”. Hay una adecuada compaginación entre el modelo COR y el modelo Gray que nos ayuda a comprender en buena medida trastornos y bloqueos que experimentan las personas. Sin embargo, hay algo que falta aquí y que atina Gilbert a tomar en cuenta.

Para Gilbert hay otro sistema afectivo de Calma y conexión. Está enfocado en sentirse tranquilo y confiado, en conectar con la gente alrededor y desarrollar vínculos “desinteresados”. Está relacionado con la serenidad y el amor, basado en la Oxitocina y las Endorfinas, asociado con comportamientos basados en el dar y recibir cuidado, apoyo y compañía.

Este sistema no es tomado en cuenta por los modelos anteriormente expuestos. En mi opinión suele ser minimizado y distorsionado. En algunos casos ha sido visto como como un comportamiento variante del sistema de amenaza y protección para cuidar recursos relacionales. En otros casos, ha sido visto como un comportamiento variante del sistema de búsqueda y activación, para adquirir nuevas relaciones de tipo instrumental y transaccional.

Un principio aceptable para la mayoría de los investigadores y científicos, es el de la Inhibición Recíproca. Este principio aplica en psicología y en fisiología. Lo que quiere decir es que dos actividades contrapuestas no se pueden realizar a la vez, y que, todo lo contrario, la activación de una implica necesariamente la inhibición de la contraria. Quizás esto les disgusta a los que evitan los extremos y piensan que todo es una cuestión de gradientes. Pero desde los músculos, pasando por el cerebro y el comportamiento, funcionan de esta forma. Y en el caso de este modelo el sistema de Calma y Afiliación no puede funcionar simultáneamente con los otros dos sistemas, sino que tiene con ellos una relación Antagónica o de inhibición recíproca.

La aplicación práctica de este principio es que si evocamos calma, inhibimos las emociones negativas del sistema de amenaza y protección, o los excesos del sistema de búsqueda y activación. Este sistema de regulación afectiva nos lleva a otra dimensión de la motivación y el comportamiento humano. Más allá del ser humano que lucha y compite, o del ser humano que emprende y se las ingenia, está un ser humano que edifica y construye vínculos. Un ser humano altruista, desinteresado, orientado al cuidado y ayuda de otros. Un ser humano motivado por la compasión, capaz de comportamientos pro-sociales.

Enlaces recomendados:








Añado a posteriori este testimonio personal de alguien que se ha enfrentado al sufrimiento con decisión y ha ido recuperando las chispas de su alma poco a poco, logrando cada día que prevalezca el amor sobre la muerte:

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hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el tono, hablar mucho y cosas por el estilo.
2) Tomar conciencia de las sensaciones internas, de las emociones, sentimientos y pensamientos, del comportamiento, haciendo un esfuerzo por detener el comportamiento reactivo y atestiguarse de sí mismo (observarse a si mismo)
3) Respiración profunda diafragmática.
4) Decirse a sí mismo frases que ayuden a mantener la calma y la serenidad; como esto lo voy a superar, todo va a salir bien, puedo lograrlo, etc.
5) Dedicar unos minutos diarios a conectar con emociones positivas producidas internamente, a través del uso de la memoria, del uso de la imaginación, de la realización de una actividad o del compartir en una relación constructiva.
6) Desatender deliberadamente la conversación interna cuando esta intensifique emociones negativas.
7) Buscar una expresión constructiva y civilizada de emociones y sentimientos. Ante nada, su verbalización es importante con la intención de aumentar las distinciones usadas para su reconocimiento, sea oral o escrito.
8) Exposición dosificada a la situación adversa en la medida que sea posible, alternando con actividades que brinden distracción o que permitan el uso de la creatividad.
9) Disfrutar de la naturaleza y los paisajes. Dar un paseo.
10) Procurar una aproximación sin juicio durante un rato cada dia (non-judgmental approach)

Para la práctica continuada:
1) Disfrutar y saborear acciones que suelen hacerse de modo rutinario, como el caminar, darse un baño o comer.
2) Hacer caminatas contemplativas centradas en la información sensorial y corporal.
3) Dedicar un tiempo diario a aquietar la mente y producir un estado de calma. Práctica de la Meditación. Práctica del Mindfulness.
4) Realizar actividades que promuevan la sensibilidad del cuerpo, tanto a nivel de la representación corporal como respecto a la sensibilidad interna, tipo Yoga, Tai Chi, ejercicios psicofísicas, Chi Kung y similares.
5) Cultivar relaciones nutritivas y auténticas.

Para la integración de la experiencias:
Es importante buscar marcos interpretativos que den sentido a las experiencias que nos toca vivir, de manera que nos permitan “recablear” el cerebro: las cosas que de manera automática conectabamos con interpretaciones y emociones negativas, tienen que ser sustituidas por rutas asociativas que lleven a interpretaciones y emociones positivas.

Estos marcos más allá de la psicología, en el dominio espiritual, nos permitirán desarrollar cualidades como la humildad, la paciencia, la aceptación, la disciplina, la fe y la comprensión profunda de que todo tiene un sentido aunque se escape a nuestro entendimiento. Que hay procesos colectivos e históricos más grandes que nuestra individualidad y temporalidad, en los que nos toca vivir, para dar la contribución única y especial que puede dar cada uno.

Nota: Escribí un artículo corto para Inspirulina sobre este mismo tema a mediados del 2013. Aqui dejo el enlace, http://www.inspirulina.com/desarrollando-la-resiliencia.html

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emociones carasEsta mañana me crucé en el ascensor del edificio donde vivo con una señora de mediana edad acompañada de una de mayor edad que parecía su madre. Nunca las había visto en el edificio. Me pareció que venían de visita. Cuando ellas esperaban el ascensor en la planta baja entré por la puerta principal. Al abrir la puerta, que suele hacer un poco de ruido, la señora mayor se asustó. Estando en el ascensor se sintió en la necesidad de explicarme que se había asustado por “las cosas que están pasando”. Estaba haciendo referencia a los eventos que han sucedido en Venezuela en los días recientes.

En el ascensor la señora mayor me comenzó a contar, francamente afectada, incidentes que había presenciado en estos días. La señora de mediana edad que la acompañaba un poco contrariada le habló, llamándole la atención en un tono fuerte: “No te preocupes por los demás que cada quien tiene su vida.”

La respuesta natural frente a lo que evaluamos como injusto, indeseable o inadecuado es sentir indignación. La expresión natural de la indignación es la denuncia. Pero si no hay instituciones que canalicen estas denuncias, ¿Qué expresión puede tomar la indignación en una situación así? Si no se encuentra una salida apropiada a este sentimiento o no se canaliza adecuadamente puede transformarse o acompañarse de tristeza, enojo o miedo. En la forma de tristeza disminuye a la persona y la hace víctima impotente de su entorno, afectando su auto estima y percepción de auto eficacia. En la forma de enojo, la puede llevar a la violencia, pudiendo empeorar las cosas. El miedo ocurre cuando nos sentimos desamparados frente a amenazas y tememos por nuestra integridad, pudiendo llevarnos a actuar con desesperación.

Lo ideal es reconocer la emoción sentida y darle una expesión adecuada. Lo peor es la indiferencia, que implica una negación y desconexión consigo mismo y con los demás. Mostrarse frio y distante de sucesos injustos no es una forma congruente y sana de relacionarse con uno mismo y con los demás. Desarrolle estas ideas en un artículo en este Blog llamdo Al mal tiempo buena cara; es suficiente con eso? y uno escrito e Inspirulina llamado Combatiendo la indolencia.

La indignación es un sentimiento válido y diferente al odio, como ya escribí en un post anterior llamado Odio e Indignación son emociones diferentes. Es conveniente no permitir que se magnifique ni descarrile la indignación, pero tampoco desconocerla, negarla y desconectarse de ella fingiendo que todo está bien. La protesta pacífica, en la medida que sea posible, es un vehículo adecuado para darle alguna expresión. Pero es importante hacer uso de otros recursos, como el ejercicio de la fe y la paciencia, entre otros.

Nota añadida el 24/03/14:
Para poder conectar con las emociones de los demás es requisito conectar primero con nosotros mismos. Hay gente indiferente con los demás que está muy desconectada de si misma. Pero también hay mucha gente “simpática”, que busca con ello satisfacert alguna necesidad personal, pero que tampoco se conecta verdaderamente con los demás. En este video se ilustra muy bien lo que significa acompañar a otros en sus sentimientos (empatía).

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inestabilidad-emocionalA veces nos sentimos energizados y entusiasmados respecto a los desafíos que enfrentamos, mientras que otras veces nos sentimos extenuados y desgastados, o incluso ansiosos y al borde del desespero. Ya sea que agotemos nuestros recursos energéticos internos o porque entremos en un estado de desasosiego, cada vez queda más claro científicamente que en esos casos exponemos nuestros recursos psicológicos y corporales, colocándonos en una situación de auto sacrificio.

La tendencia común de todos es pensar que estos estados afectivos (emociones, sentimientos y estados de ánimo) dependen de las situaciones que vivimos. Sin embargo, si esto fuera cierto estaríamos a merced de nuestro entorno y de la suerte. Pero las evidencias han puesto de relieve que hay personas que son capaces de soportar situaciones adversas preservando sus recursos internos, lo que les ha permitido una mejor actuación frente a las exigencias, mejor capacidad de adaptación y ajuste al entorno, creatividad y versatilidad en sus respuestas y aplomo para dar la cara ante las dificultades. Es decir, han podido mantenerse en mejores condiciones durante esas experiencias y recuperarse más rápidamente. Y de este tipo de sobreviviente tenemos algo que aprender.

Ya he venido tratando en otros artículos este tema del Engagement, de la Resiliencia y de los resultados logrados. Pero esta vez voy a volver a tratarlos enfocándome en el tema de la energía y de los recursos, como elemento central de las dinámica de expansión o de decrecimiento.

No es sencillo tratar este tema de forma comprehensiva de manera que incluya todos los aspectos y puntos de vista psicológicos, porque no hay un marco teórico único que permita integrar todas las manifestaciones del desgaste de energía y de su recuperación. He recurrido a diversos enfoques, teorías y autores de muy diversa procedencia, con variados ámbitos de aplicación, con la finalidad de poder analizar el tema desde una perspectiva más amplia.

Pero mi idea aqui no es teorizar, sino revisar el tema de la energización y la ganancia de recursos versus su desgaste y consumo, y sus respectivas espirales de expansión o decrecimiento desde una perspectiva práctica y aplicada a la vida diaria.

En este artículo se tocarán temas como el estrés ordinario y profundo, el desgaste y enriquecimiento en las relaciones interpersonales, la afectividad ligada a lo energético, la relación entre emoción y motivación, los impases, las relaciones parasitas, los juegos psicológicos y el papel de las diferencias individuales en todos esto, sobre todo, de las consideraciones particulares para la gente caracterizada por una mayor sensibilidad.

En lugar de hacer un solo artículo largo que pretenda integrar todas estas ideas, voy a compartir varios artículos cortos. El objetivo final es proporcionar elementos que permitan al lector comprender cuál es su ámbito de influencia en una situación en la que percibe está perdiendo gradualmente recursos. Es decir, qué puede hacer cuando se encuentra en una espiral decreciente. Cómo limitar, moderar o impedir que en una situación así se consuma los recursos primarios: psicológicos, salud y relaciones clave.

La premisa clave, la adelanto, está en sintonía con el título de un libro de Jon Kabbat-Zinn, y que podría resumirse en la siguiente frase: Cómo vivir en un mundo caótico y que esto nos afecte lo menos posible. Es decir, estamos claros en que no podemos controlar del todo los acontecimientos externos, pero si podemos manejar la forma como nos relacionamos y respondemos a ellos.

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gaviotaSi en el campo humano pudiéramos hacer algo similar a la expresión matemática de Einstein, sería R=CA2, donde R= Resultados, C=Competencias y A=Actitud. Es decir, los resultados que obtenemos en la vida son un reflejo de nuestras competencias y de nuestra actitud al cuadrado.

Por Resultados me refiero a lo que conseguimos con nuestro comportamiento, en términos de logros concretos, desempeño, avance en las metas y objetivos, lo que conseguimos con los demás, en términos de cooperación, coordinación de acciones y alineamiento, y lo que conseguimos con nosotros mismos, en términos de satisfacciones y logros. Por Competencias me refiero a las capacidades efectivas que tenemos para enfrentar los desafíos que tenemos por delante, en términos de virtudes, capacidades, dones, talentos y habilidades, ya sean de tipo técnico, cognoscitivo y educativo, de tipo interpersonal o de tipo intrapersonal. Por Actitud me refiero al esfuerzo desplegado para usar y organizar los recursos personales, así como para lidiar exitosamente con las dificultades, retrasos y estancamientos que se van planteando en la situación, y que ponen de continuo en jaque la esperanza de cumplir con éxito el cometido planteado.

En otras palabras, y para simplificar usando una terminología prestada, para lograr los Resultados esperados hay que Poder hacerlo y Querer hacerlo. El hecho de que la Actitud vaya al cuadrado en la expresión matemática, nos indica la importancia relativa que esta tiene. Es decir, la actitud puede terminar siendo más importante que la competencia, porque con la actitud adecuada podemos desarrollar nuestro nivel de competencia si es necesario, mientras que no hay garantía de lo contrario. Es decir, el alto nivel de competencia en una persona es una ventaja, sin lugar a dudas, pero no es una garantía de que ello conlleve a tener buena actitud.

Frente a un desafío en particular podemos encontrarnos en cualquier combinación de nuestro nivel de Competencia o de nuestra Actitud. Inspirado en el modelo de Ken Blanchard voy a describir y revisar estos cuatro cuadrantes con diferentes opciones de Competencia y Actitud, tomando como referencia el proceso que seguimos cuando adquirimos maestría en el dominio de una determinada actividad, arte u oficio. Cuando comenzamos algo nuevo por voluntad propia generalmente tenemos buena actitud, pero todavía no tenemos el nivel de competencia para obtener los resultados esperados. Una vez que nos enfrentamos con algo por un tiempo sin tener los resultados esperados, sucede que todavía estamos en bajo nivel de competencia, pero ahora nuestra energía decae y por tanto nuestra actitud no es la más favorable. En ese momento es cuando es más probable que abandonemos las iniciativas o los proyectos. Si persistimos y desarrollamos nuestras capacidades, llegará un momento que por curva de aprendizaje alcanzaremos el nivel adecuado de competencia, pero sin tener todavía seguridad en nosotros mismos. En ese nivel es muy probable que no estemos dispuestos a correr riesgos y que no tengamos suficiente confianza en nosotros, es decir, alto nivel de competencia sin la actitud adecuada. Solo a través de la persistencia podremos llegar a un escenario donde tengamos un alto nivel de competencia y una actitud adecuada, donde podremos estar al máximo de nuestras capacidades, abriendo nuevas oportunidades, en una nueva zona del cerebro, en una nueva área de nuestro potencial, corriendo la ola, haciendo la diferencia, sintiéndonos empowered, enfocados en nuestro ámbito de influencia, experimentando el Flujo, actuando como agentes de cambio.

Durante un tiempo, los psicólogos y estudiosos del comportamiento pensaron que para tener una actitud adecuada bastaba con la Motivación. Una definición sencilla y práctica de la Motivación que doy en mis talleres y manejo con mis clientes, es que es la fuerza que nos permite conectar nuestros motivos, necesidades y aspiraciones, con la situación real que tenemos delante en nuestra vida en un momento dado, encontrando un sentido en lo que hacemos, de manera que nos orientemos a determinadas acciones, de una forma más o menos perdurable en el tiempo. Es decir, como veo yo que en una situación particular voy a obtener algo que es importante para mí.

Propongo que en este momento hagas una auto evaluación de cuál es tu nivel motivacional en tu actividad laboral y profesional, en tu vida personal y familiar, en tu vida en general. ¿Puedo ver en la situación que tengo delante un potencial factible de poder conseguir algo concreto que me interesa y que valoro? ¿Es bajo o alto mi nivel motivacional en cada una de estas áreas? Como es el resultado global neto de todas las áreas combinadas? Para auto evaluar esto podemos usar una rueda dividida en radios que representen las diferentes áreas relevantes en nuestra vida y la altura de cada radio representaría el nivel motivacional de cada una de ellas. Así podremos ver en forma gráfica cuán redonda está la rueda desde el punto de vista motivacional, donde está más débil y donde más fuerte.

Pero la motivación no es suficiente para dar cuenta de la Actitud. Últimamente en la Psicología se ha venido prestando más atención a la Afectividad, que incluye las emociones, los sentimientos y el estado de ánimo. La afectividad en general es la forma particular como nos aproximamos hacia una situación, persona o a la vida en general, en términos de cuánto nos gusta o disgusta (valencia) y en términos de su magnitud (intensidad). Es un punto de partida bien clave desde el cual nos relacionamos con lo que tenemos delante que ha sido objeto de un número creciente de investigaciones en los últimos años.

Las emociones y sentimientos suceden en un día determinado como expresión de nuestra interacción con los eventos o como un reflejo de nuestra vida mental. La emoción está más orientada al aspecto bioquímico y fisiológico, en cuanto a reacciones y sensaciones corporales, mientras el sentimiento incluye aspectos cognitivos, es decir, las ideas y vivencias que acompañan nuestras emociones. El estado de ánimo es el efecto acumulado que va produciendo esta vida afectiva y que va conformando un efecto de fondo. Una medida concreta de esta afectividad que se ha popularizado en las investigaciones, que suelo usar en mis talleres, con mis clientes individuales y que he mencionado en varios artículos, es el ratio emocional o índice de positividad, (ubicar en este Blog bajo la etiqueta Mood). El ratio emocional se refiere a la proporción de emociones positivas sobre negativas que tenemos en un día determinado. Se ha encontrado que si este índice es mayor a 3 funcionamos mejor. A los efectos de este artículo, un ratio emocional mayor a 3 sería mi definición operacional de emocionalidad positiva y un ratio emocional menor a 3 lo sería de la emocionalidad negativa.

Aunque es creciente el número de investigaciones que señalan al Índice de Positividad como un importante antecedente de variables como el desempeño y la salud, este no sustituye a la motivación. La positividad tiene corta duración, mientras la motivación es más sostenible en el tiempo. Ambas son una combinación de componentes cognoscitivos y emocionales, pero la dosis varía según el caso. En la motivación hay mayor preponderancia de lo cognoscitivo, en la forma de ideas, convicciones, expectativas, intenciones y motivos, que guían, orientan y son base de nuestra auto regulación. En la positividad hay mayor preponderancia de lo emocional y en sus efectos en el cuerpo y el funcionamiento del cerebro, al ser una proporción de emociones según su valencia. Ambas se complementan para manifestarse a nivel conativo, es decir, en la acción.

Entonces retomando nuestra fórmula inicial, a mi modo de ver eso que he llamado la Actitud estaría conformada tanto por la motivación como por el estado de ánimo (el ratio emocional). Estos dos elementos engloban un aspecto muy importante de la Actitud, que es su aspecto energéticoy dinamizador. Sé que hay otros elementos que también contribuyen a tener la actitud adecuada, como el sentido común, la sensatez, el equilibrio personal, la autoestima y la madurez en general, pero digamos que todo esto se puede lograr a través de/o está englobado dentro de la motivación y la emoción, es decir, con un nivel de motivación alto y un ratio emocional alto. (1)

Recomiendo en este punto que hagas una auto evaluación de tu afectividad, en términos de intensidad y valencia. ¿Cómo es tu emocionalidad en este momento? ¿Baja o alta? ¿Y en términos de valencia? ¿es positiva o negativa? (2) ¿Qué emociones predominan? ¿Sientes entusiasmo? ¿agradecimiento? ¿compasión y conexión con el género humano u otros en particular? interés? ¿Ves orden o caos? ¿sientes paz o sientes rabia, miedo o tristeza? ¿sientes ilusión o decepción? Puedes hacer un análisis cualitativo, pero también vale la pena que haga el inventario de Barbara Fredrickson (positivityratio.com) y asi puedas conocer tu ratio del día de hoy o de ayer.

Vamos a revisar ahora las diferentes combinaciones en cuanto a motivación y ratio emocional, a la vez que esto nos ayudará a identificar donde nos encontramos nosotros en este momento respecto a una actividad o área de nuestra vida en particular. Tenemos dos variables cada una en dos estados diferentes. Así que podemos construir una matriz de doble entrada para revisar sus distintos cuadrantes. Por una parte está el nivel motivacional, que puede ser bajo o alto. Y por otra parte, está el ratio emocional que puede ser bajo o alto.

Un primer cuadrante, con una actitud muy negativa o baja, está conformado por un bajo nivel de motivación y un bajo ratio emocional. Esta es definitivamente una zona sin energía. Muy peligrosa. Cuando no conectamos la situación con nuestros motivos estamos como en el aíre, perdidos, sin rumbo. Y si además tenemos una baja emocionalidad o una emocionalidad negativa, esto podría conducirnos a desaprovechar los recursos que tengamos, a salirnos de nuestro camino, a producir consecuencias indeseables que nos retrasen o compliquen nuestra vida. Cuando estamos en esta situación sentimos lo que nos rodea como extraño a nosotros. Nos cuesta ubicarnos en el mundo y encontrarlo estimulante y esperanzador. En estos casos, lo mejor sería detener cualquier comportamiento, suspender nuestra acción, no confiar en nuestras percepciones. Y retirarnos para poder recuperarnos. En este estado se me ocurre que primero nos concentremos en elevar nuestra positividad, para luego pasar a elevar nuestra motivación.

Otro cuadrante, que representa la mejor Actitud posible, es la zona de máxima energía caracterizada por un alto nivel de motivación y alto nivel de positividad. Allí estamos encaminados. Si tenemos los recursos necesarios para enfrentar la situación nos podemos comer el mundo. Y si no los tenemos los desarrollamos. En este cuadrante vamos a sentir un alto nivel de engagement con la vida y con nuestro trabajo, asumiendo nuestra responsabilidad con accountability, con un locus de control interno. Las investigaciones han puesto en evidencia que la buena actitud incide en la percepción, de tal manera que se amplía el campo de atención permitiendo encontrar oportunidades, hay receptividad y disposición a las relaciones que promueve la cooperación, mayor flexibilidad que permite adaptarse a las circunstancias. En fin, hay una espiral creciente entre positividad, recursos y percepción de autoeficacia, la cual expliqué en detalle en otro artículo sobre la Resiliencia y las espirales crecientes.

Los otros cuadrantes tienen un nivel de energía intermedia. En uno hay un alto nivel de motivación y bajo ratio emocional. Esta es una persona que está motivada en “teoría”, es decir, cuando estamos allí sabemos lo que queremos y que lo podemos obtener en esa situación, sabemos que la situación nos conviene pero, que podemos obtener resultados que nos son útiles y beneficiosos, que satisfacen nuestras necesidades, pero, sabes qué? No tenemos ganas! A nivel energético esta persona tiene un ratio emocional bajo. Puede ser que esté amotinado y rebelde, molesto, contrariado, que no acepta la realidad que tiene enfrente. O puede ser que esté desanimado, que se encuentre desgastado, drenado en su energía. O puede ser que tenga temor, que haya perdido la confianza en sí mismo, que su auto estima este afectada por alguna razón. Habría que analizar más a fondo cada caso particular para saber qué acciones tomar, pero en general al estar en este cuadrante es importante recuperarse del desgaste producido en nuestra interacción con las experiencias cotidianas, y comprometernos con acciones que permitan cambiar la valencia de nuestras emociones de negativas a positivas. Esto implica, en primer lugar, usar estrategias que nos permitan procesar las emociones negativas. En segundo lugar, usar estrategias que nos permitan conectar con emociones positivas. En tercer lugar, intensificar la vivencia de sentimientos positivos conectando con significados que le den un fundamento más sólido, sea profundizando en las investigaciones relacionadas, con testimonios de otras personas o usando nuestra propia experiencia. En varios artículos de este Blog he analizado este cuadrante y se han propuesto estrategias para afrontamiento del estrés, para lidiar con emociones negativas y para evocar emociones positivas.

En el otro cuadrante que nos queda hay bajo nivel de motivación y un ratio emocional alto. En este cuadrante es importante poner en claro qué queremos, qué buscamos, cuál es nuestro propósito, cuáles son nuestros objetivos, cuáles son nuestras prioridades, cuáles son nuestras necesidades, qué es lo que nos pone a funcionar, qué es lo que nos estimula. Luego, es importante ver en la situación que tenemos delante, como podemos usar nuestra forma de ser de manera óptima allí, para obtener el máximo provecho. Que Si podemos hacer que nos interesa y cómo esta situación nos puede conducir a otra en la que podremos encontrar una mayor satisfacción de nuestras necesidades.

A la final, lo que nos va a llevar al máximo de nuestro potencial y a construir nuevas realidades es en gran medida nuestra actitud. Es estar en lo que llamo el Querer Querer. Y con esto quiero decir, que puede ser que a veces tengamos la energía baja, a veces nos podemos sentir decepcionados, defraudados, desilusionados, contrariados, molestos, resentidos o heridos, con temor, estancados, desmotivados, desconectados, ajenos a lo que nos rodea, extraños, alejados o retraídos. ¿Por qué no? Somos humanos! Demasiado humanos, como decía el filósofo! Falibles! Tenemos todo el derecho de caer a los cuadrantes más débiles de la Actitud. Pero que no sea por mucho tiempo!!! Que siempre Queramos salir de allí! Que siempre Queramos Querer intentarlo nuevamente!

En un tono más personal puedo compartir aqui que en lo particular he volado en algunos momentos de mi vida. Es una sensación espectacular. Acaso no lo has hecho también? Con volar me refiero a sentirse valioso, dichoso, exitoso, afortunado, competente, apropiado, facultado, comprometido, apasionado, entusiasmado, accountable, obtener los resultados deseados, ser eficiente, ser efectivo, ser eficaz… Pero he caído también! Y ha dolido! Cuando uno cae, le cuesta levantarse, le cuesta confiar nuevamente, le cuesta Querer Querer nuevamente. Pero si volvemos a levantarnos despues de haber caído, ahora lo hacemos con humildad! El que pocas veces ha caído, poco conoce la humildad. Y sin saberlo quizás, actúa con arrogancia.

Mantengamos la esperanza en que cada vez nos duelan menos las caidas y que sea menos el tiempo que necesitemos para recuperarnos de ellas! Y el compromiso de que si volamos otra vez seamos capaces de hacerlo sin arrogancia. Hay que salir a volar otra vez! Hay que seguirlo intentando! Si la probabilidad de volar es una en un millón y ya lo hemos hecho, quiere decir que ya sabemos que es posible! Si obtenemos un intento fallido, sea porque no logramos despegar o porque nos estrellamos, quiere decir que ya llevamos un intento menos de los novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve desaciertos! Bueno, seguro que saben cuántas bombillas tuvo que quemar Thomas Alva Edison hasta lograr la luz eléctrica. Así que con el Querer Querer, realmente tenemos todo lo necesario para lograrlo. Lo que hace falta es seguir sacando del juego los intentos fallidos para cada vez acercarnos más a los Resultados que deseamos.

Nota (1): Sin lugar a dudas que en la Actitud entran en juego otros factores. En el modelo de Empowerment se plantea que para estar empowered, se requiere de cinco factores. A mi modo de ver estos inciden en nuestra Actitud y específicamente, en nuestros niveles de motivación y de afectividad. Todos son Creencias, es decir, variables de tipo cognoscitivo:
* Autoeficacia: creer que tengo la competencia para lograrlo
* Auto determinación: percibir que tengo opciones para elegir
* Control personal: creer que puedo tener un efecto
* Significado: valorar el propósito de la acción
* Confianza: percibir que seremos tratados con justicia

Nota (2): Algunas investigaciones sobre Afectividad en el medio de trabajo han sugerido que los afectos positivos y los afectos negativos no son polos opuestos, pues una persona puede experimentar en una misma situación ambos en forma simultanea. En este orden de ideas, se ha propuesto que en una situación dada podemos experimentar bajo nivel de afectos positivos, un nivel moderado o un nivel alto. Por otro lado, podemos experimentar en forma simultanea afectos negativos; en un nivel bajo, moderado o alto. El engagement ocurre, especificamente, en cuanto a su dimensión energética (la otra dimensión es la dedicación), cuando hay un moderado nivel de afectos positivos y un bajo nivel de afectos negativos.

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