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Posts Tagged ‘Autoeficacia’

Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

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¿Está bien complacernos? ¿Está bien disfrutar de la vida? ¿Hay restricciones en cuanto al objeto de nuestra complacencia o podemos complacernos con todo? ¿Hay restricciones de cantidad o no hay límite? ¿Basta con el efecto que produce la complacencia en su forma más primaria o es necesario enmarcar el efecto producido dentro de una intencionalidad especifica? En este artículo me propongo responder estas preguntas, como parte de esta serie que comencé dos posts atrás en Nuestro desafío fundamental. Allí indiqué que “Hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación […] La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío.” En el artículo previo,  Ir a la Guerra si es necesario, desarrollé el segundo punto y este artículo trata sobre el primero.

Comencé a escribir este Blog como un esfuerzo de divulgación de la Psicología y una forma de compartir el resultado de mi propio viaje a través de ella, ya que estoy convencido de que comprendiendo mejor las cosas podemos tener un marco de referencia para nuestra actuación en el mundo.  Entiendo, por experiencia propia y ajena que esto no es suficiente; comprender y adoptar una posición requiere que luego tengamos el coraje y la persistencia para actuar en conformidad (1). Pero aclarar el marco de referencia propio es una condición necesaria. Así que en esta jornada pública que comencé en el año 2009 compartiendo enfoques, conceptos y hallazgos de autores con los que simpatizo, he tenido una evolución y desde muy recién que estoy incorporando  adicionalmente mis propias posiciones “meta-teóricas”, de manera de hacer explícita mi propia concepción del mundo y del hombre.

Hace poco fui invitado a cenar por una pareja joven que tiene cuatro hijos, entre ellos un bebé de meses. No los conozco mucho realmente, pero ellos saben que soy un recién llegado a Israel y han querido ser amables y ser solidarios al invitarme a la cena de los viernes que es usual en este país (cena de Shabbat). Suelen comer abundantemente como es usual localmente en este día, con un primer plato de entradas, luego un segundo plato de Pescado, luego un tercer plato de Carne, luego un cuarto plato conformado exclusivamente por alguna verdura especial condimentada como Ajo o Alcachofa, seguido de un Postre. Para finalizar, el caballero acostumbra sacar una botella de alguna bebida, que puede ser Vino, Whisky o Arak, para tomar unos tragos acompañándolos con semillas y frutos secos!

Yo no soy de mucho comer y no como carne ni postres. Tampoco como las semillas al final, que aunque me encantan, he comprobado que me hacen daño después de haber comido la cena. Ya ellos saben que soy bastante frugal, así que no se resienten con mis negativas y con mis solicitudes de ser servido con porciones menores.  Aunque no deja de sorprenderles un poco. Ellos presuponen que tengo mucha fuerza de voluntad y que hago esto para cuidar mi figura. Mis hábitos alimenticios no son muy populares quizás en muchas mesas. Incluso pueden causar críticas hacia mi o sentimiento de culpa en personas con sobrepeso. Por eso, escojo muy bien que invitaciones aceptar.

Pero aun cuando mis anfitriones en general conocen mis hábitos alimenticios, no deja de ser un tema de conversación, directo o indirecto. Sé que está rondando en sus mentes. Estos anfitriones en particular hablan Hebreo, pero como todavía yo no lo hablo fluido y el caballero sabe hablar en Inglés, a veces, con el específicamente, puedo hablar en Inglés. Ella acaba de dar a luz a un bebé hace unos ocho meses y quedó con unos kilos de más. Y me comentó de repente que había perdido dos kilos en los últimos tres meses. El caballero por su parte, es esa clase de persona que no dicen que no a ninguna comida, pero que aun así son delgados. Me dice de repente mientras come un trozo de torta parecida a la Mil Hojas con abundante nata y azúcar nevada en su superficie, después de la entrada, el pescado, la carne y la verdura: Trabajo mucho y me gusta darme mis gustos en el Shabbat. Y luego de esta introducción me pregunta: Y tú, cuando quieres comer algo que te gusta, ¿qué es lo que comes? Le contesté cualquier cosa para salir del paso, pero me quedé pensando en esa pregunta los siguientes días.

Mi primera inclinación ante esta pregunta fue decir que nada en particular, que trato de comer lo que me sienta bien y se ajusta a mí. En el pasado daba la explicación de que me cae mal la carne y en general comer en abundancia. Que me cuesta digerir los alimentos. Que luego no puedo ir a la cama. Que me hace sentir muy mal y que absorbo muy fácilmente los carbohidratos y las calorías en general. Sin embargo, esto ocasionó ataques o burlas en el pasado. Cosas como, ¿tú eres metrosexual? ¿Será que tienes ulcera? ¿Estarás enfermo? ¿Será mejor que vayas a un médico! ¿Relájate un poco de vez en cuando y daté un gusto! O, ¿Qué tiene de mal mi comida?

Por años tuve hábitos igual que todos a mi alrededor. Comía de todo aunque no más que los demás. Disfrutaba de fumar. Tomaba café negro a lo largo de todo el día junto con mis compañeros de trabajo en la época de mis comienzos. Incluso en la noche, adopté un hábito de mi ex esposa, y  me tomaba un café con leche antes de ir a dormir. Todo esto trajo como consecuencia que llegué a pesar más de 90 kilos, me sentía incómodo con la respiración, con la ropa, me sentía sin energías en las horas de la tarde después del almuerzo, iba muy tarde a la cama en la noche por la cena, fumaba cajetilla y media diaria y tomaba unos 10 cafés diarios. Además era reactivo, nervioso y acelerado. No me sentía bien. No era feliz. Así que decidí dar un vuelco a mi vida. Acepté que mi cuerpo es diferente, he aprendido que necesita realmente mi cuerpo y procuro alimentar mi cuerpo para que esté sano, de manera que Yo, pueda dedicarme a otros propósitos y no tenga que estar pendiente de que me siento mal por algo que comí, o me siento pesado, no puedo respirar o que la ropa me queda ajustada. Y esto no ha sido fácil, es una labor que no termina nunca y hace falta mucha fuerza de voluntad para ser coherente con esto. Pero cuando actúo comprometido con la realidad de mi cuerpo y me alineo a eso, me siento mucho mejor.

Compartí en las líneas precedentes mis verdaderas razones y testimonio para ilustrar mi esfuerzo de convivir con mi cuerpo. Pero ante la pregunta ¿Qué comes cuando quieres complacerte? no creo que compartiría todas las confesiones anteriores, porque en mi caso la respuesta no es sencilla y es personal y privada. Pero analizando la pregunta, vemos que parte de la suposición de que para complacernos recurrimos a la comida. Pero aunque bastante común, esto no es universal. La pregunta correcta debería de ser, ¿a que recurres tu cuando quieres complacerte?

Se de personas que cuando quieren darse un gusto recurren al alcohol. A otros les gusta el juego y la apuesta. A otros les gusta usar drogas,  y hay personas que solo están pensando en el sexo, en la pornografía. He visto publicidad sobre cruceros para solteros dispuestos a la actividad sexual libre, actividades para Swinger o disfrutar de la prostitución sabiendo que en algunos casos se trata de tráfico humano. Hay toda clase de perversiones que incluyen la pornografía infantil o el abuso sexual de niños.

Hay industrias enteras a nivel mundial que funcionan basadas en las adicciones humanas (2). Algunas son permitidas y queda a juicio de cada persona usarlas con moderación. Otras son consideradas delito y son practicadas a escondidas. Ha habido escándalos de personas famosas o poderosas que en su vida privada recurren a prácticas condenables o se aprovechan de esto.

Algunas actividades pasan desapercibidas como adicciones y son incluso promovidas y percibidas como buenas acciones, como es el caso de la adicción al trabajo, la práctica continua de deportes y los llamados deportes extremos (3).

Claro que hay una diferencia entre comer o trabajar en exceso con la adicción a las drogas, el alcoholismo o las perversiones sexuales. Pero nos guste o no, hay que estar claros en algo: independientemente de que haya aceptación social o conciencia nuestra todos estos “objetos” comparten una naturaleza común: que son adictivos!!!

¿Qué significa que son adictivos? Que son tentadores, que ejercen una atracción sobre nosotros, que producen placer y satisfacción inmediato, que este efecto positivo nos motiva a incluirlo en nuestra lista de deseos, que luego nos vemos comprometidos con esfuerzos para volver a experimentar esta experiencia, que producen cierto nivel de tolerancia en el organismo de manera que para producir el mismo efecto cada vez es necesaria una mayor cantidad y que producen efectos desagradables cuando nos abstenemos de ellos.

La relación con estas sustancias o actividades de naturaleza adictiva cumplen cierto patrón común. Al inicio aumentamos rápidamente la frecuencia de consumo y éste produce una sensación de control, de cierto alivio del sufrimiento de la vida, de entretenimiento y de placer. Y en ese periodo, la persona desea relacionarse con la sustancia o actividad a fin de obtener estas sensaciones. La persona tiene la sensación de que está en control y que usa esta relación para aumentar su control sobre el mundo. Pero llega un momento, en el cual la resaca física o moral puede llegar a ser más desagradable que el efecto placentero momentáneo. Pero aún así, la persona continúa. Incluso, puede suceder que una parte de la persona ya no quisiera mantener esta relación, pero no puede dejar de hacerlo, pues ya tiene una carácter casi autónomo, de tipo compulsivo. Ya el control lo tiene la sustancia, la actividad o relación.

¿Que pueden tener en común el comer, el consumo de drogas, el sexo y el trabajo o incluso, la práctica de deportes extremos? Se ha encontrado que las emociones mismas son adictivas. Y así encontramos personas que son adictas a la tristeza o a la rabia. Y esto nos da la clave para entender mejor como es que cosas tan variadas pueden producir un mismo problema. A la final no importa tanto si es una sustancia o si es una actividad. El punto es que la ingesta de la sustancia o la experiencia de la actividad particular, produce la segregación interna de sustancias químicas que son liberadas dentro del organismo a través del torrente sanguíneo llegando a toda las células. Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Es decir, que lo que puede entrar dentro de ella no lo hace libremente, sino a través de receptáculos de la membrana. Es como ese juego de bebes que es una casita que tiene tres ventanas; una en forma de triángulo, otra en forma de circulo y otra en forma de cuadrado. Y por otra parte, hay tres  bloques adecuados en tamaño, uno en forma de pirámide, otro en forma de esfera y otro en forma de cubo. Y el cuidador le muestra al bebé que se pueden introducir las figuras dentro de la casita. Y cuando el bebé trata de imitarlo no lo logra al inicio, porque intenta meter la pirámide por la ventana cuadrada, o la esfera por la ventana triangular. Hasta que se da cuenta que tienen que pueden entrar si se mantiene su correspondencia.

Así mismo, sucede que la membrana celular tiene un receptor para el oxígeno, y otro para proteínas y así sucesivamente. Pero resulta que también tiene uno para las moléculas adictivas. Y en la medida que la persona recurre más a aquello que las produce internamente, al reproducirse la célula, ella se modifica para aumentar el número de receptores del placer. Esto quiere decir que a la final el comportamiento a nivel bioquímico es común independientemente del “objeto” y que su proceso es similar. Conclusión: tenemos que cuidarnos por igual de todo aquello de naturaleza adictiva. No solo abstenernos de no incurrir en las que son prohibidas por la Sociedad, legal o moralmente, sino también incluso por las que son aceptadas socialmente o que son incluso promovidas en ciertos círculos, como es el caso de los que rinden culto a la comida, la bebida, el trabajo o el deporte extremo.

Todos estos “objetos” aceptables o no, acarrean el mismo resultado final: la persona comienza a girar su vida alrededor de eso. Estudié en una fuente de Sabiduría a la que recurro que la definición de Idolatría no tiene que ver necesariamente con postrarse ante ídolos o estatuas, sino con toda actividad en la que la persona desconoce la fuente verdadera de su Creación y permite que su vida sea controlada por una fuerza intermediaria.

Hay un razonamiento que se atribuye a un autor teológico medieval, pero que encontré en mis investigaciones personales que es muy anterior y su origen se remonta a un protagonista residente a la Babilonia de la Edad Antigua. El razonamiento parte del reconocimiento que existen diversas fuerzas en la Naturaleza que pueden gobernar ciertos acontecimientos. Y que por tanto, el recurrir a esta fuerza y disfrutar de su beneficio, así como dedicar nuestra energía para procurárnosla, es entendible.  Pero que esta fuerza debe haber sido creada, formada y mantenida por otra a su vez de un carácter precursor. Entonces, por qué en lugar de dedicarnos a procúranos de esta fuerza y recibir su beneficio, no recurrimos a su causa? Y si seguimos este razonamiento varias veces, nos encontraríamos que hay una causa y fuerza primordial, y que si a esa reconocemos como nuestra fuente y origen, y a esa dedicamos nuestro Servicio, recibiremos un beneficio de ella que es perdurable y verdadero. Recurrir a las fuerzas intermediarias es un desperdicio de energía si podemos recurrir a esa fuerza primordial.

Entonces, en lugar de practicar el culto y servicio a las fuerzas intermediarias, es preferible dirigir nuestra atención a la fuerza primordial que es causa de todo. Esa misma que ha dado luz a nuestra chispa esencial y que se encuentra en otro plano no material y que sustenta y da vida a todo. ¿Y como poder llevar esto a la práctica cuando parece tan abstracto?

Usando el lenguaje de la Psicología encuentro que hay un camino para llevar esto a la práctica y es el de la auto realización personal. Al encontrar nuestro camino propio, que expliqué en el primer artículo de esta serie, al reconocer nuestra individualidad, definir nuestras fronteras, reconocer nuestro núcleo singular y único y dentro de este, distinguir entre la parte que nos quiere llevar al sometimiento a las fuerzas intermediarias, sea por la vía del ataque o sea por la vía de la seducción, de la parte que nos conduce al desarrollo personal, al florecimiento como el ser humano único con un aporte único que hacer al mundo para dejar un legado que tiene un sello personal.

En la serie transacciones energéticas identifiqué este camino como uno que nos hace sentir Vigor, engagement y satisfacción. Esta satisfacción es mucho mejor que el placer momentáneo, es más perdurable, es la Felicidad que hablaba Espinoza (Buscar en este blog Geometría del bienestar). Es un camino que produce un efecto espiral en nuestra vida (buscar en este blog Resiliencia). Su punto de partida es la convicción de que si vamos a poder lidiar con los obstáculos y sortear las amenazas (Ver en este Blog Empowerment).

Entonces, ¿por qué contentarnos con poco si podemos obtener más? No en vano todas las civilizaciones antiguas definieron lo que era Tabú para ellas: es decir, aquellas cosas que bajo ningún concepto sus miembros podían darse el lujo de hacer.

Esta claro que las insatisfacciones y las frustraciones de la vida afectan nuestro estado de ánimo y nuestra auto estima. Y en el carrousel de la vida a veces nos sentimos “arriba” y otras veces “abajo”. Y cuando nos sentimos “abajo” quisiéramos un alivio a esto. Incluso pudiéramos aceptar “teóricamente” que el camino del florecimiento personal, y el convertirnos en la mejor versión de nosotros es la verdadera fuente de la felicidad y la satisfacción perdurable. Pero este camino es arduo y muchas veces las pruebas son largas y difíciles. Sólo un porcentaje muy bajo de la población logra mantenerse hasta el final. La gran mayoría renuncia a esto, no insiste más. Racionaliza su fracaso con la idea de que “así es la vida”, “esto es lo que hay”, es mejor un poco de placer inmediato que un tesoro detrás del arco iris. O a lo mejor ya desde muy temprano en su vida tomó la via de los atajos y nunca se dedicó a “trabajar” en pro de realizar su potencial y todo esto le suena a “ilusiones” e “idealismo”.

La vida si es dura. El trabajo de realizar nuestro potencial puede estar lleno de espinas o no ser muy claro o ser muy largo. Y no nos podemos privar del placer del todo.  Necesitamos un poco de placer. No podemos abstenernos por completo de él. Pero, siempre y cuando, 1) sea con los “objetos” adecuados, es decir, con una buena comida, una buena bebida y actividades gratificantes saludables como escuchar música, hacer ejercicio, apreciar la naturaleza, estudiar, meditar, reflexionar o ayudar a otros. 2) Sin perder de vista que aunque sean objetos adecuados, hay que usarlos con moderación y manteniendo un equilibrio. 3) Tener una intencionalidad, hacerlo dentro del marco de que es un disfrute momentáneo en aras de uno mayor: nuestro crecimiento y desarrollo. Es solo un alto para celebrar y honrar a la vida, para agradecer a la causa primordial, para alimentar nuestra chispa Divina.

De manera que es importante entonces distinguir que en el mundo hay tres tipos de cosas con las que nos relacionamos. En primer lugar, cosas de primera necesidad que podemos usar ad libitum. Que son necesarias para vivir y que usamos de manera instintiva y con límite natural. Son actividades y sustancias que no son adictivas. Como el agua, el aire o las obligaciones diarias. En segundo lugar, hay cosas que son adictivas pero que son permitidas. Con estas cosas tenemos que tener mucho cuidado, porque al ser permitidas podemos caer presa de ellas fácilmente y sin tomar conciencia de que estamos en problemas. Y por último, hay cosas que son adictivas y que son prohibidas. Estas cosas son muy peligrosas, perjudiciales, denigrantes y condenables. Y tenemos que alejarnos de ellas y de quienes las practican.

Hay una línea muy delgada que no voy a abordar sobre lo permitido y lo no permitido. La pregunta de fondo aquí es quién lo permite. Nadie está completamente facultado y es completamente competente para dictaminar lo que “es permitido”. Ni las leyes de un país, ni el código de actuación de un grupo, ni la ideología personal de alguien en particular. En materias como estas me remito a la sabiduría universal del acervo histórico de la humanidad, la sabiduría perenne. La sociedad, en resumidas cuentas, no es un referente válido para esto necesariamente.

Entonces, los invito a dejar a un lado el auto engaño, la negación o la justificación. Y ver con ojos más críticos que sustancias o actividades, o incluso emociones, los están esclavizando, están controlando su conducta, están haciendo que su vida gire alrededor de ellas, les hacen sentir ansias y deseos, que les dediquen sus pensamientos, que usen su tiempo, dinero y otros recursos en ellas. El reconocimiento es un primer paso muy importante. Escríbalo para que no lo olvide.

Una vez reconocido, decida un objeto del deseo del cual independizarse.  Es obvio que las cosas prohibidas hay que dejarlas de inmediato. Pero con aquellas que son permitidas, tal vez puede ser útil primero clasificarlas de acuerdo al nivel de dependencia. De algunas cosas dependemos más que de otras, así que un enfoque posible puede ser comenzar por lo más sencillo, lo que tiene menor nivel de dependencia. Otro abordaje puede ser comenzar por algo muy dañino y perjudicial. Cada quien debe decidir que escoger.

Tercer paso, que estrategia usar. Dejarlo del todo y prohibírselo? Solo disminuirlo? Está claro que las cosas no permitidas hay que dejarlas por completo. Pero con las cosas que son permitidas, ¿como hacer? Hacerlo progresivamente? mantener una cantidad de consumo? Eso tiene que determinarse en función de cada caso.

Solo resta intentarlo una y otra vez e ir aprendiendo en el camino. No hay soluciones mágicas ni universales. Solo la voluntad y la persistencia. Podemos inspirarnos en los pasos que recomienda la AA. Lo más importante es convertir esto en un objetivo personal. Tal vez parte de nuestra misión personal sea aprender a independizarnos de uno o varios de estos objetos.

 

 

Nota 1

No hay que olvidar un famoso dicho que dice: Si no actúo como pienso, término actuando como actúo. Esta frase de la Sabiduría Popular encaja perfectamente con los descubrimientos que hizo el Psicólogo Leon Festinger que le llevaron a postular su teoría de la Disonancia Cognitiva. Esta teoría plantea que las personas no pueden albergar dentro de sí una incongrencia. Entonces si actúan de una manera incongruente con sus principios van a experimentar una tensión que no ls va a dejar tranquilos hasta que hagan alguna de dos cosas posibles. Una, lamentarse de su comportamiento y tomar las medidas necesarias para corregirlo y asegurarse de que no vuelva a ocurrir. O, dos, dejar el principio que tenía a un lado, descartarlo, y en su lugar asumir, no necesariamente en forma explícita, otro principio que justifica su comportamiento.

Nota 2

He sabido de grupos ideológicos y de poder que usan las adicciones como una manera de debilitar las sociedades con la finalidad de quebrarlas. Algunos solo para obtener un beneficio. A estos les conviene mantenerlos como esclavos. Pero hay otros más radicales y racistas que lo hacen con la finalidad de destruir a las sociedades e imponerse en el mundo como la única ideología válida.

Nota 3

Hay adicciones más disimuladas, incluso para la persona misma, quien no sabe que padece de la adicción. Como es el caso de las adiciones asociadas a las relaciones con otras personas o con el mundo en general. Por ejemplo, personas “co-dependientes” que mantienen relaciones tóxicas, personas que siempre atraen el mismo tipo de pareja, sea que las engaña, sea que abusa de ellas, sea que las maltrata de alguna manera o que necesita ser salvada. También hay personas adictas a jugar ciertos roles en el mundo como “ser un perdedor”, “ser un incompetente”, “ser desdichado” o experimentar en forma crónica ciertos sentimientos, como el de victimizarse, quejarse, encolerizarse, decepcionarse o desesperanzarse. Estas adicciones son más sutiles porque las personas no se dan cuenta de su propio patrón y de cómo es que “atraen” hacia sí el tipo de situaciones que las hacen sentir de cierta forma que es típica a lo largo del tiempo.

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Lo que define nuestra individualidad es el hecho de que tenemos fronteras que nos diferencian del entorno circundante.

Es cierto todo eso que dicen los Fisicos Cuánticos y las corrientes espirituales respecto que que todo es Uno y que todo está conectado, y que todo es una manifestación externa de una unidad oculta. Todas esas ideas de que la diferenciación es una ilusión perceptiva porque al final somos Neutrones, Protones y Electrones, junto a partículas subatómicas, organizadas en formas que dan la ilusión de separación y diferencia. Y creo que no debemos olvidar todo eso; que nuestra fuente original es una sola y que estamos conectados con todo el Universo, con todo el Planeta y con Todos los otros Seres Humanos. Y esto debe recordarnos siempre practicar la Compasión con nuestros semejantes.

Pero por alguna razón una chispa del núcleo mismo del Cosmos, está plantada dentro de un Organismo Neuro-Bio-Quimico con Piel. Aunque tomados de la Esencia Original, tenemos una misión especial en esta Circunstancia que algunos consideran es una ilusión Holográfica: tenemos una Individualidad que nos distingue de otros.Aclarado eso y debidamente contextualizado, pasemos entonces a hablar de nuestra Individualidad.

Que la primera meta entonces, de nuestra Individualidad es la de definir y reafirmar nuestra Frontera con el mundo y con los demás. Y esto no es un fin en si mismo, sino que la única forma de poder contribuir de forma tangible, constructiva y perdurable al mundo, es a través de nuestra Individualidad; es dando de nosotros lo que es Único.

Pero si no protegemos y cultivamos esta Unicidad se vería en seria amenaza de disolverse con nuestras partes menos nobles y más burdas, reduciendo así su capacidad de aporte y originalidad. Así que la razón de definir y reafirmar nuestra Frontera y circunscribir nuestra Esencia, no es un acto Egoísta. Sino que para ser la mejor Persona que podemos Ser como entidades proveedoras, creativas y productivas en la Sociedad, es necesario crear un espacio Sagrado internamente que permita el fortalecimiento y desarrollo de nuestra Unicidad.

La forma concreta como definimos nuestra Frontera es a través de la Fijación de Límites en nuestra relación con el mundo en general y con las personas. Es decir, que estamos dispuestos a hacer y que no, en que vamos a cooperar y que vamos a rechazar, que vamos a adoptar como propio y que vamos a alejar de nosotros, que vamos a compartir con otros y que no, a que le vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestra energía y a que no. Al definir lo que va bien conmigo y lo que no, estoy definiendo mi Frontera. Si escucho lo que dice mi Voz Interior, si escucho mis intuiciones, si sigo mis sueños e ideales, estoy aclarando y definiendo mis fronteras. Si me dedico a aquellas cosas que me hacen bien y son saludables para mí, y me alejo de aquellas que no, también estoy definiendo mi Frontera personal.

De manera que un primer aspecto en este tema es el de la Definición de nuestros límites. Esto incluye límites con respecto a lo que estamos dispuestos a hacer en nuestra vida personal tanto como en nuestra vida interpersonal. Me gustaría dedicar este artículo a la Fijación de límites en las Relaciones Interpersonales y en otro posterior dedicarme al otro aspecto. Pero debe quedar claro que el punto de partida de los límites en las relaciones es la definición que nosotros mismos tenemos de nuestra Frontera Personal en general. Es decir, una persona podrá fijar límites más claros en las relaciones, en la medida que conozca y defina con mayor claridad sus límites generales.

No es posible hacer un manual o procedimiento para definir y establecer los límites porque cada persona tiene que hacerlo en función de su propia Unicidad y es esta tarea en buena medida una de las principales tareas de su desarrollo. En cierta medida se asemeja a lo que el Psiquiatra Car Jung llamó Proceso de Individuación. Y cada persona al ser diferente debe definir cuan amplio y flexible puede ser, o cuan estricto y circunscrito le conviene.

Podríamos distinguir distintos tipos de límites respecto a lo que estamos dispuestos a hacer y a aceptar en otros; límites en el espacio físico (distancia y contacto), límites en el espacio verbal (contenido y tono de las conversaciones y palabras), límites psicológicos (contenidos mentales), límites en la acción (conductas específicas), límites en los hábitos alimenticios (consumo de alimentos y bebidas) o el plano espiritual incluso (rituales, oración, creencias).  Y cada uno debe definir sus propias fronteras en cada caso. Estas fronteras deben ser un reflejo de su Individualidad y lo que le encaja mejor con cada quien, que le permita sentirse en autonomía y confortablemente. Aunque también puede haber variaciones según el contexto, la circunstancia y las personas específicas.

La fijación de límites es una habilidad personal aprendida que tiene que ver con el Respeto a los demás y hacia sí mismo. Se aprende a través del modelaje en el proceso de crianza y de las experiencias personales. Una persona a la cual le hayan violado sus límites personales en forma física o psicológica, no respetándolo, o que lo haya presenciado en forma continua en su entorno inmediato, es una persona que tiene mayor dificultad para tener claras sus Fronteras. Por el contrario, quien haya sido educado con respeto y eso es lo que vio a su alrededor, tiene una mayor ventaja en esta labor. Para unos y otros, teniendo en cuenta que tienen puntos de partida diferentes, existe el reto de aprender a lo largo de la vida, cuál es la esencia de su identidad y cómo hacerlo florecer, cuáles son sus vulnerabilidades y cómo manejarlas,  cómo conseguir un espacio seguro y saber rodearse de las personas adecuadas.

Entonces una primera tarea consiste en hacer una revisión personal de cuán claros estamos en lo que es nuestra Individualidad y aporte único al mundo y si estamos cuidándonos y cultivándonos adecuadamente. ¿Nos sentimos drenados con frecuencia? ¿Nos sentimos frustrados porque alguien no se comporta como deseamos? ¿Estamos en relaciones donde nos maltratan y abusan en algún sentido? ¿O en relaciones donde no nos sentimos apreciados? ¿Nos quejamos de continuo por nuestras responsabilidades o por lo que no tenemos?

Este diagnóstico nos va a permitir determinar cuán alineados estamos en nuestro camino de desarrollo personal y puede ser una base útil para reflexionar sobre que hacer para acercarnos más a lo que somos y lo que necesitamos como Seres Especiales y convertirnos en unos Proveedores y Aportadores en el Mundo.

Si pensamos que otros son los causantes de cómo nos sentimos, porque hacen o no hacen ciertas cosas, puede que sea cierto, pero también es importante saber que somos dueños de cómo nos sentimos y podemos elegir como sentirnos frente a las circunstancias que nos rodean. Nos pueden apresar y maltratar externamente, nos pueden atacar en nuestras pertenencias y bienes, y aun así mantenernos libres, en paz, en majestad y ser dueños de nosotros mismos en nuestro interior. Esto es muy profundo y solo su ejercicio y perfeccionamiento puede acercarnos a esto. Esta idea la han elaborado personas como Víctor Frankl y Nelson Mandela a partir de su contacto con el sufrimiento. Y como dice el Biólogo Maturana en su libro El Arbol del Conocimiento; no es propiedad de la bala penetrar la carne, sino propiedad de la carne ser penetrada por la bala.

Entonces la actitud de una persona molesta porque otro no lo llama, o no le dice algo concreto, o en general por que el otro no hace lo que éste piensa que debe hacer, es una manifestación de que la persona no tiene sus Fronteras bien definidas. Esta persona está esperando que otro haga algo para llenarlo. Y esto era válido en la niñez, pero en la Adultez tenemos que aprender a llenar nuestras necesidades, atendernos, cuidarnos, querernos y valorarnos, y no depender de que nadie lo haga. No podemos esperar confirmación o afirmación de los demás.

Y lo más probable es que si una persona está atribuyendo a otros la causa de sus sentimientos y emociones, de su malestar o de su situación, incluso de su conducta, es porque esa persona, tiene un problema en la definición de su propia Frontera. Y si lo tiene, es muy probable que no sepa a ciencia cierta en que consiste tener Fronteras claras, y que por tanto, se relacione con muchas personas similares, sin darse cuenta, es decir, esté rodeado de personas que no tienen claras sus Fronteras y que por tanto, no saben fijar límites, lo que hace todo más difícil, porque ¿de quien van a aprender? En un caso así, en que la persona es parte de una familia o relación en donde todos carecen de Fronteras o son muy débiles, este ecosistema le impide cambiar y crecer, haciendo doblemente difícil el aprendizaje y el cambio, ya que cualquier intento de crecimiento es visto por su ecosistema como una amenaza.

Lo primero entonces es definir cuáles son nuestros parámetros en la relación con el Mundo; que es lo que queremos y necesitamos, para que y por qué, y como eso va a contribuir en que seamos un Actor Productivo en el medio donde nos desenvolvemos. Que metas son importantes para nosotros en la Vida, cuáles son nuestras preferencias de estilo de vida, que tipo de actividades son interesantes y estimulantes para mí, que tipo de personas me interesa cultivar.

Aquí nos podríamos detener un buen rato. De hecho, con muchos de mis consultantes, es aquí donde llegamos y comenzamos realmente a avanzar y a dedicar más tiempo. Muchas veces nos quejamos de una relación o de una situación específica que no nos gusta. Y no quiero decir que no sea necesario definir cuál es la Acción necesaria en un caso particular, sino que También es muy importante primero que nada en estar claros en la definición del Actor o Sujeto de esa acción. Pero sigo adelante porque este tema se sale del ámbito de este artículo y lo he tocado en otros artículos de este Blog.

Entonces, la Definición de nuestros Límites Personales es clave, no acaba nunca y es, sobre todo, una tarea de nosotros con nosotros, aunque la experiencia con la vida y con los otros, nos proporciona retroalimentación para enriquecer este trabajo personal.

Otro aspecto importante es el Reconocimiento de traspaso de los Límites, lo cual implica que haya una Toma de Conciencia. Si vivimos estresados y reactivos, apegados a la circunstancialidad del día a día, nuestra Conciencia se ve reducida. De manera que a través de diversas prácticas, entre ellas la meditación, el mindfulnes y las actividades contemplativas, es importante ampliar nuestra conciencia para aumentar nuestra capacidad de registro de las experiencias.

Hay dos fuentes primarias de reconocimiento de que nuestra Majestad Personal está siendo franqueada: el sentido  Visceroceptivo y los Sentidos Sensoriales. A través del Nervio Vago percibimos ligeras variaciones en nuestro medio interno corporal. Cambios en nuestras Vísceras mismas reflejan en forma instantánea que algo no está bien. Y tenemos que aprender a Leer estos Signos y Señales internos. Y hacer una evaluación sobre la procedencia o no de que nuestros límites están siendo traspasados y que es necesario hacer algo. O la información puede ser percibida a través de algún otro sentido, como la vista, la audición o el tacto, sin necesidad de que haya una reacción interna: alguien que se acerca demasiado o nos toca fuera de nuestro código de intimidad para con esa persona, o que dice algo o algo que vemos.

El siguiente aspecto o paso, por decirlo de alguna manera es la evaluación de esa señal para corroborar si hay violación de nuestra Frontera, es decir, Determinar si hay Violación de nuestra Frontera. No tenemos que ser reactivos y atender en forma mecánica cualquier señal de amenaza, sino que es necesario procesarla, tomando en cuenta las definiciones que hemos hecho de nuestras fronteras y el contexto específico en que ocurre el evento. Teniendo en cuenta tanto la señal como la circunstancia particular en la que esto se presenta, tiene que haber un Discernimiento de si en efecto hay un traspaso de nuestra Frontera y si es necesario y conveniente que fijemos límites.

En este punto es muy importante dejar a un lado ciertas inclinaciones de nuestra personalidad que podrían llevarnos a oscurecer nuestro discernimiento en estos casos. Como no es confortable, es algo antipático poner límites y muchas personas se sienten ofendidas cuando hacemos algo para fijar nuestros Límites, entonces muchas personas prefieren convertirse en Complacientes. Es decir, para no tener que definir límites y despertar posibles conflictos con los demás, terminan adaptándose a los demás en exceso. No digo que a veces un poco de flexibilidad no sea necesario, siempre y cuando ésta no sea un reflejo de falta de claridad en nuestra Frontera.

Por otra parte, hay muchas personas que para evitar problemas y no tener que andar fijando límites con los demás y enfrentar posibles conflictos y tensiones, evitan a los demás y marcan límites muy rígidos y distantes con los demás. Bueno, esto puede ser una preferencia personal respetable y habrá Temperamentos que necesiten vivir de ese modo. Sin embargo, tenemos que saber si esta rigidez no es un mecanismo de defensa que está escondiendo en el fondo una Frontera muy débil. Las personas que desarrollaron un attachement Indiferente en su infancia en la relación con sus cuidadores, son personas que lucen muy independientes y distantes de los demás, pero que en el fondo no saben establecer vínculos seguros.  Son personas que en un momento dado se enamoran o se entregan ciegamente a una amistad y luego son decepcionados y quedan muy heridos, reforzando su patrón de Indiferencia aparente. Son este tipo de personas que dice; mientras más conozco a la gente, mas quiero a mi Perro!

Así que el punto importante no se trata de ser abierto y flexible o distante y rígido. Si ser abierto o distante es un reflejo de una diferencia temperamental, está bien. Pero hay que evaluar si esto es un reflejo de que la persona no sabe decir que no, o si es un reflejo de que la persona no sabe cuándo y cuánto confiar.

El siguiente aspecto o paso es la Regulación Emocional. Poner límites no es muy confortable para uno mismo y no es muy popular. No hay porque suponer o esperar que los otros comprendan en forma tácita cuáles son nuestros límites y los respeten. No necesariamente cabe molestarnos con el otro porque ha traspasado nuestros límites. El primero que tiene que estar claro en cuáles son y defenderlos somos nosotros, no los demás. De hecho, no podemos controlar el comportamiento de los otros. Así que molestarse en estos casos, puede ser un desperdicio de energía que incluso haga perder efectividad ante el otro, que más bien puede percibir que le estamos mostrando nuestras vulnerabilidades.

De manera que es muy importante regular nuestra emocionalidad para asegurarnos que cualquier sentimiento de molestia o temor que se haya despertado por el traspaso de nuestra Frontera, no vaya a infiltrarse en la puesta en práctica de nuestra estrategia, transmitiendo una contaminación propia y personal que podría distorsionar el mensaje principal, capturando la atención del otro y convirtiéndose en protagonista en el fenómeno comunicacional. Por ejemplo, el otro al percibir indicios de nuestra emocionalidad podría responder a eso y decir; no te lo tomes así que no te estoy atacando.

En caso que se haya determinado que efectivamente hay violación de nuestros límites, el siguiente aspecto o paso, es la Estrategia a seguir. Tenemos que evaluar si la estrategia consiste en retirarnos o si consiste en decir o hacer algo. Esto es muy variable. Es obvio que si se trata de alguien con quien tenemos que relacionarnos con frecuencia es importante entonces que sean definidos los límites ante al otro de manera que no vuelva a ocurrir y aprender a convivir. Pero incluso que no lo vayamos a ver más, a veces es necesario también decir algo para recuperar nuestra dignidad personal y reafirmarnos.

A veces es mejor callar ante una situación de traspaso de los límites. Dejar pasar. Aprender como son los demás. Elegir en la medida que puedo con quien compartir y qué compartir. Pero en muchos otros casos es necesario hacer algo concreto para fijar límites, lo cual implica ir al terreno de la Acción.

Una acción muy básica es consiste en ser asertivo, lo cual implica en hacer consciente al otro de que su acción constituye un traspaso de nuestra frontera. Es decir, manifestar nuestro parecer y nuestra posición. Decir no me gusta que me traten así. No me siento confortable cuando haces tal cosa. No quiero hacer eso. No estoy de acuerdo en eso. Esto es lo más que podemos hacer, referirnos a nosotros. No olvidar que no podemos controlar al otro, pero si puedo referirme a mí y a lo que quiero y necesito.

Es muy importante sopesar el impacto de nuestras palabras y dependiendo de la relación, de la cercanía y de la gravedad del acto, decidir el tono, la firmeza y la forma de decirlo. Podemos decirlo de una forma simpática o ruda y eso depende de muchos factores. Pero que estos factores sean “ambientales” y no factores “internos”. Hay personas que solo hay que informarles con simpatía cuáles son nuestras preferencias y hay persona que simplemente hay que irles directo con una negativa tajante.

En materia de espacio personal, por ejemplo, es común encontrarse con personas que invaden el espacio personal del otro y se acercan demasiado o son “tocones” o “sobones”. Tanto entre sexo opuesto como en el mismo sexo. O que hablan en un lenguaje vulgar y escatológico al que no estamos acostumbrados. O que tienen preferencias alimenticias que dan por sentado que son universales. Hay personas que cuando hablan muestran un prejuicio implícito que quien no se comporte de la misma manera que ellos está mal. Hay personas que con la mejor intención del mundo y con ánimos de mostrar afecto invitan a sus casas a comer determinados alimentos asumiendo que el otro lo hace también: Vente un fin de semana y hacemos una parrilla! Vamos a reunirnos a tomarnos unas cervezas! Pero y ¿que sucede si el otro es vegetariano o no toma licor porque le cae mal?

No toco el tema familiar y de la educación de los hijos, porque es un tema muy especializado para el alcance de este artículo. Pero sobra decir que en si en nuestras relaciones sociales debemos ser muy cuidadosos en la forma como ponemos límites, allí mucho más. Pero fuera de las relaciones con los amigos y la familia, en las relaciones profesionales también tenemos que fijar límites. A los compañeros de trabajo, al Jefe, a los otros departamentos, a los subordinados. Hay códigos específicos como esto puede hacerse en el caso de límites que tienen que ver con el trabajo propiamente dicho, pero también se combinan con aspectos personales. Al final coloco un par de anécdotas personales que pueden ilustran la importancia de tener una visión clara de lo que queremos para nosotros y por qué hacemos lo que hacemos, y saberlo explicar y saberlo defender. Es obligado que mencione que una semilla de debilidad en la Frontera Personal en el mundo del trabajo es el Workaholism. La persona con esta tendencia quiere sobresalir y esto hace que se haga muy complaciente no sabiendo decir No a la empresa, lo cual tiene un alto costo en su vida personal. Escribí sobre esto en dos artículos en este Blog.

Ser asertivo y poner límites puede despertar la conflictividad del otro y su agresividad. Así que tenemos que estar preparados para lidiar con esto y salir airosos de ello. Máxime cuando nos topamos con gente tóxica. Si la relación nos conviene y tiene continuidad, va a ser necesario entonces que encontremos un camino de dialogo y entendimiento con el otro que algunas veces puede requerir de negociaciones.

Además de acciones verbales también pueden ser necesarias acciones de hecho. Esto puede abarcar desde recurrir a otros actores, como asesores, coachs y terapeutas, hasta recurrir a entidas, organizaciones e instancias, para aumentar nuestro empowerment, hasta alejarnos de ciertas personas y situaciones e iniciar nuevos emprendimientos que cambien la dinámica de nuestros acontecimientos futuros.

No siempre hay que poner los puntos sobre las “ies”, manejar conflictos, negociar o tomar acciones. Que estamos claros en cuáles son nuestras fronteras personales, a veces es suficiente. A veces no es conveniente “ir a la guerra” para hacer un punto de honor. Porque los costos van a ser mayores, o estamos en desventaja, o estamos en peligro, o no tenemos poder. Y en esos casos es mejor callar y optar por no dejarse doblegar por dentro. Pero siempre que podamos es mejor hacer el ejercicio de definir nuestros límites. Al igual que como un ejercicio físico, para mantenerse en forma. Porque sirve de retroalimentación para redefinir mejor nuestra frontera, aumentar nuestra conciencia y nuestro discernimiento, tener más habilidad de regulación emocional y ser mas diestros en la ejecución. Esto nos permitirá estar mejor preparados para cuando realmente estemos en el extremo de tener que ir a la Guerra de verdad verdad.

Conozco una ideología y sistema de vida la cual comparto que dice que siempre que sea para salvar la vida es mejor acoplarse. Sin embargo, es muy radical al establecer que uno tiene que hacer cualquier cosa necesaria para fijar límites, incluso hasta dar la vida si es necesario, si se le quiere imponer el reconocimiento de otros valores a expensas de los propios, mantener relaciones inapropiadas de tipo sexual o atentar contra la vida de los semejantes.

Solo me detengo a comentar el primer aspecto para permitirme decir que es muy común, en formas muy sutiles, que muchos no usan la fuerza para hacer que los demás abandonen sus identidades y adopten sus valores y forma de vida. En el Film El Diablo Viste Prada, se observa como una figura de poder, sin fronteras propias, entrega su vida a la ambición, la búsqueda de la gloria y del reconocimiento, sin importar el costo a nivel personal y familiar. Una chica inexperta comienza a trabajar para ella. En el desarrollo del Film vemos como sin imponerse, la figura de poder logra inclinar hacia su Culto a la chica inexperta que no tiene todavía bien formadas sus Fronteras. También podemos ver en el Film Rush que expone la vida del corredor de autos Nicky Lauda, cómo al no tener una Frontera clara, el protagonista se dejó arrastrar por la conducta temeraria de un oponente en las competencias que le llevó un accidente que desfiguró su rostro y que estuvo a punto de llevarle a poner en riesgo su vida.

Muchas veces, la Guerra no es tanto con el otro. Puede ser que haya un Otro y puede ser que haya que ir a una Guerra con él. Puede ser que incluso tengamos que estar dispuestos a dar la vida del traje corporal a favor de mantener la vida de la chispa Divina que reside dentro de nosotros. Pero la Guerra más importante es la que tenemos que librar para definir aquello que pertenece a nuestra Individualidad dadora de Vida y que es la esencia personal que debemos cultivar, de aquello dentro de nosotros más burdo, fuente de nuestras vulnerabilidades, que si bien también está con nosotros y nos pertenece de alguna manera, tenemos que saber apartar porque conducen a la auto destrucción.

 

Lecturas sugeridas en este Blog:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2014/11/30/reponiendo-fuerzas/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-energeticas-iii-fugas-energia/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

 

Anécdotas personales en el mundo organizacional:

En mis inicios profesionales pasé por el mundo organizacional y me desempeñé como gerente de recursos humanos en varias empresas. Puedo compartir dos anécdotas que pueden mostrar como la definición de la frontera que uno hace a nivel personal a favor de las propias concepciones y visiones del rol que a uno le toca desempeñar impacta la dinámica de las relaciones de trabajo y del rol que a uno le toca desempeñar.

Era el gerente de recursos humanos de una compañía y un día me llamó el Gerente General a su oficina. Cuando llegué él estaba reunido con el Gerente de Informática. Me comentó que aquel recibe muchas solicitudes de Apoyo a Usuarios y que no se dan abasto en el departamento para atenderlas, lo cual afecta su dedicación a otros proyectos. Que estuvieron discutiendo sobre esto antes que yo llegara y habían decidido dictar cursos para incrementar las capacidades de los usuarios de manera que disminuyera la demanda de atención al departamento de Informática. Que yo me pusiera de acuerdo con él para que el departamento de Recursos Humanos se encargara de la logística de salones, refrigerios y asistencia del personal.

Yo asentí y le dije al Gerente que contara conmigo para apoyarlo. Pero sinceramente algo no me había gustado en esa situación. ¿Cuál era la expectativa que se tenía acerca de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de esa empresa? ¿Coincidía con mi visión personal? Definitivamente no. Así que me quedé esperando que terminaran la conversación y el Gerente de Informática se retirara para conversar al solas con el Gerente General. El Gerente General me miró como preguntando que hacía allí y por qué no me iba. Y le dije expresamente que quería hablar con él, e hice un gesto de dejarles un poco de privacidad alejándome un poco, pero sin abandonar la oficina por completo en señal de que estaba esperando.

Cuando se presentó la ocasión le dije, sin estar molesto pero si muy firme, que yo tenía una visión del Departamento de Recursos Humanos diferente a esa. Que yo consideraba que el papel del Departamento era más bien fijar las condiciones para que la actividad tuviera un impacto perdurable, escogiendo al proveedor adecuado y negociando con este la estrategia de aprendizaje y contenidos específicos. Mi jefe aceptó esto y definí una Política y Procedimiento donde se definían los roles y responsabilidades en materia de educación y adiestramiento.

Otra anécdota en la misma empresa. Era una empresa con veinte centros de trabajo a nivel nacional, además de la oficina principal y dos plantas industriales. Y la unidad de recursos humanos se encargaba de proveer de candidatos elegibles para la oficina principal directamente, y en la Planta a través de una unidad de extensión, pero no podía hacer lo mismo con los otros veinte centros de trabajo a nivel nacional.

El gerente previo a mi llegada viajaba continuamente con otros personajes de confianza a las diferentes localidades a hacer campañas de reclutamiento, descuidando su dedicación a otros proyectos. Pero a él le gustaba viajar y lo que eso representaba en beneficios indirectos no pecuniarios. Había fortalecido esa dependencia con los centros locales, pero él no se daba abasto, creándose muchas vacantes. La presión de las vacantes y su imposibilidad de poder dar un servicio eficiente, le llevó a permitir que los diferentes centros pudieran contratar a cualquier persona, sin ninguna evaluación, por atender la emergencia. Esto lejos de solucionar el problema, lo agravó, porque aumentó la rotación de este personal por despidos y el número de robos internos por falta de una selección adecuada de este personal incrementándose también los costos.

Cuando me tocó sustituir a esta persona, todos esperaban que yo hiciera lo mismo que se suponía que hacía la persona de recursos humanos; viajar de centro en centro pidiendo la renuncia de los que habían robado con paquetes arreglados porque era muy difícil su comprobación, a la vez que haciendo las campañas de reclutamiento masivas.

Pero yo tenía otra visión personal de lo que consideraba que era recursos humanos y que era más afín a mi profesión de Psicólogo. Así que una vez discutido esto con mi jefe, definí una Política y un Procedimiento que definía los roles y actividades de cada parte. Los centros tendrían que absorber la actividad operativa y encargarse del reclutamiento y de llevar a cabo actividades de evaluación psicométrica, médica y legal del personal. La gerencia de recursos humanos definió los proveedores autorizados con quienes coordinar estas evaluaciones y los procedimientos y sistemas para ello. Finalmente, la gerencia de recursos humanos decidiría en función de perfiles y puntuaciones la contratación del personal. Este sistema descentralizaba la operación y centralizaba la decisión, dando muy poco peso operativo a la unidad, y mucho más protagonismo conceptual. Con él logró reducir la rotación en 90% y la tasa de robos se fue a cero.

 

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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Excelencia Personal

tumblr_mhkm2zqQQ41rpknyzo1_500_largeTodo momento que marca un final y/o un inicio, es oportuno para actualizar nuestros compromisos y metas. Al estar a escasos días del término del año 2014 y del inicio del 2015, comparto algunas ideas que puedan ser útiles para guiar esta reflexión. Comúnmente al hablar sobre este tema la gente tiende a pensar en las cosas que desea, como una pareja, que le vaya bien en su empleo o en sus negocios, nuevas adquisiciones materiales o viajes. Pero antes de ir al plano más tangible y concreto, es recomendable repensarnos en lo que somos y lo que buscamos.

Para que una reflexión más profunda y de mayor alcance pueda producirse es necesario crear las condiciones necesarias. Si uno anda apurado, con el tiempo contado y pretende tomar papel y lápiz y sentarse a escribir sobre esto, podría estar más bien inhibiendo o abortando este proceso. Sugiero tomarse un tiempo…

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yodaEl paradigma del control y de los logros personales hace énfasis en la importancia de tener objetivos y trabajar para alcanzarlos, en la idea de que no hay que rendirse, que hay que persistir, aproximarse gradualmente a las metas, no limitarse, pensar en grande, corregir y ajustar el rumbo en el camino, probar nuevas estrategias, crear nuevas posibilidades,tomar el control de nuestras vidas. ¿Pero, es esto siempre posible? ¿Qué pasaría si todo esto se viera seriamente restringido?

Considero que todas las creencias y paradigmas deben evaluarse en función de la utilidad que nos brindan en un momento dado. Al fin y al cabo, el mapa nunca es el territorio. Los modelos mentales solo sirven como una guía. En realidad no sabemos exactamente que es este Universo, que hubo antes del Big Bang, a donde va todo esto. Solo tenemos teorías, modelos, conceptos y creencias. Y todo esto sirve para comprender y predecir la realidad y para actuar, pero es una mera referencia que esta basada en construcciones sociales y culturales que cambian en el tiempo. Ahora mismo estamos en medio de una transición historica de cambio de era. Nos encontramos entre la etapa moderna y una nueva etapa que todavía no ha terminado de consolidarse cuando la anterior se derrumba. Y mientras tanto, muchos parásitos pretenden “pescar en rio revuelto”.

Volviendo al punto. Si determinadas creencias y paradigmas me funcionan, y contribuyen a que pueda conseguir resultados, las uso. Pero si no me resultan útiles, lo más saludable sería dejarlas de lado. Como se dice en Filosofía de la Ciencia: las teorías no deben juzgarse por su veracidad, sino por su utilidad.

El paradigma del control ha sido muy útil. Ha conducido a la humanidad a grandes conquistas. Sentirse como fuente de control es importante, porque proporciona empowerment, salud, auto eficacia, optimismo, entusiasmo, seguridad, motivación. Hay investigaciones que han señalado que las personas que perciben que tienen control sobre los resultados (locus de control interno) son más exitosas, tienen más salud, son más efectivas y sus países tienen mayor Producto Interno Bruto.

Sin embargo, esto podría convertirse en una debilidad para estas personas. Un grupo con poder institucional, podría usar esto en contra de sus críticos y adversarios adeptos al paradigma de control; le harían una “Guerra Psicológica” dirigida a debilitar su voluntad, con una lógica que sonaría algo así como: “si necesitan el control para sentirse bien, se lo quitamos para que se sientan vulnerables”. Un régimen de este tipo restringiría las libertades para limitar las posibilidades de que haya locus de control interno. Entonces, las personas que confían mucho en sus capacidad de lograr resultados, podrían derrumbarse. Perderían su entusiasmo. Padecerían de un estado de ánimo bajo. Tendrían menor percepción de auto eficacia. Sentirían mayor estrés. Más emociones negativas que positivas. Su sistema inmunológico se debilitaría. Muchos enfermarían, los que puedan buscarían huir de ese lugar.

Pero mientras la papa se vuelve blanda en el agua caliente, el huevo se pone duro en esa misma condición. Esto quiere decir, que lo que sucede con el “objeto” (la papa o el huevo) no depende de la condición externa (el agua caliente), sino de sus características internas, de su “ADN”. Como dijo el Biólogo Humberto Maturana: “no es propiedad de la bala penetrar la piel. Es propiedad de la piel ser penetrada por la bala”. Es decir, que el organismo es quien “determina” cuál es el efecto que el ambiente ejerce sobre el.

Si no podemos controlar los resultados, es mejor enfocarnos en controlar nuestra acción. Rotter dio importancia al resultado y desarrolló el concepto de Locus de Control, que es la percepción que tengo sobre lo que origina los resultados que enfrento (factores externos o factores internos). Decy por su parte, dio importancia a la acción y desarrolló junto con Ryan el concepto de Locus Causal, que es la percepción de cuál es la fuente de mi acción (yo mismo, otros o factores impersonales) . Haciendo estas distinciones entonces es posible comprender que es posible que podamos sentirnos como fuente de nuestra acción (que lo que hago dependa de mi), independientemente de los resultados logrados (de que logre lo que quiero).

Quizás esto suene un tanto extraño. Escribí sobre esto en un artículo anterior que titulé “Más allá del control y las expectativas” (http://wp.me/puWNX-qF). Cole y Pargement investigaron sobre diferentes tipos de afrontamiento espiritual. Encontraron que una de las estrategias más efectivas es la “Rendición espiritual”. Esta es una estrategia que consiste en “hacer lo que creo que debo hacer”, pero “entregando el resultado a un Poder superior”. Es decir, hago lo que está en mis manos. Me mantengo motivado. Me mantengo accountable. Me mantengo responsable. Me mantengo integro. Pero acepto que el resultado es “el que Dios o el Universo” consideren lo mejor para mí. No me aferro a lo que quiero a través de Mi voluntad. Suelto ese resultado y lo entrego (al Universo/Dios), en la convicción de que Esa Voluntad es más importante que la mía.

Según Cole y Pargement hay distintos tipos de afrontamiento espiritual, cada uno asociado a un tipo particular de Control:

  • Directivo: pretendo controlar mi acción y mis resultados.
  • Colaborativo: controlo mi acción e invoco ayuda Divina para lograr los resultados que quiero.
  • Renuncia: dejo todo en manos de Dios/Universo, tanto acción como resultados.
  • Suplica: suelto el control sobre la acción pero pido intervención Divina para unos resultados específicos.
  • Rendición espiritual: hago mi parte (control sobre mi acción) y dejo el resultado en manos de la Divinidad (Dios/Universo).

El afrontamiento directivo y el afrontamiento colaborativo están asociados a resultados exitosos y positivos. Pero el afrontamiento directivo solo tiene cabida en una sociedad donde hay mucha libertad. Es el paradigma de control, el paradigma Gerencial. Pero cuando hay muchas restricciones externas este afrontamiento no es exitoso. En estas situaciones es más efectivo el afrontamiento colaborativo. Este implica realizar el trabajo, pidiendo la ayuda Divina para conseguir esos resultados.

El afrontamiento de tipo Renuncia y tipo Súplica están asociados a disfuncionalidad. La Renuncia implica una sensación de impotencia y de estar a merced de fuerzas fuera de control que podrían llevar a la persona a la auto anulación. Es la estrategia del Anacoreta que se entrega al ascetismo total. La Súplica implica aferrarse a un resultado específico que se espera sea posible de forma mágica y sobre natural. Puede ser un afrontamiento muy dañino.

La Rendición Espiritual, en suma, implica que la persona hace lo que considera necesario y adecuado (control sobre la acción), pero somete los resultados a una voluntad Divina. Esta es una de las estrategias de afrontamiento de mayor efectividad y funcionalidad.

 

Notas:

1) Hay varias razones por las cuales los “resultados” pudieran no reflejar nuestros esfuerzos. La primera y más obvia, es porque la “acción” escogida debe ajustarse, modificarse o cambiarse. La segunda, es que ciertos parámetros del actor sujeto de la acción, tales como expectativas, intenciones, motivaciones y creencias, actúan de manera inadvertida y afectan el resultado de una manera inesperada.

Una tercera razón es que el “ambiente” plantea una “demora” para manifestar el resultado de la acción. Ciertas personas son capaces de soportar esta demora y mantenerse adheridos con esperanza y optimismo al resultado esperado, mientras otras personas podrían frustrarse y desfallecer antes que el resultado aparezca. Estas ideas fueron explicadas en detalle en un artículo previo (http://wp.me/puWNX-fX).

Hay una cuarta razón . No es fácil encontrar el “resultado” específico de nuestra acción dentro del “ambiente” externo, porque este contiene el agregado de las acciones de todo el ecosistema que nos rodea, siendo una amalgama interactiva de factores políticos, económicos, sociales y culturales. Adicionalmente, en un momento en el tiempo, el “ambiente” está afectado a su vez por la sumatoria de efectos causados por acciones previas de los individuos y grupos sociales que nos precedieron y de la humanidad como un todo. Es decir, la “Historia”, que es el devenir de los acontecimientos, puede ser vista como “un Ser” con autonomía, que tiene vida propia. De manera que nuestras acciones son como granos de arena en un desierto. Nuestras acciones importan y tienen un impacto, pero es un poco  “narcisista” y “egocéntrico” pretender que ese impacto sea reconocible, visible y aislable del resto de “resultados” producidos por otros factores o individuos en este momento o en momentos precedentes. Esta idea la he desarrollado en varios artículos previos (http://wp.me/puWNX-gB).

2) La idea de que estamos viviendo una transición por cambio de Era y sus efectos psicológicos la he tocado también en artículos previos (http://wp.me/puWNX-nn, http://wp.me/puWNX-6Q).

3) Es tarea nosotros como seres humanos crear una Sociedad que recompense comportamientos adecuados y castigue los inadecuados. Es lo que tratamos de hacer como Padres con nuestros hijos. Es lo que tratan de hacer los Colegios e instituciones educativas. Es lo que tratan de hacer los maestros con el sistema de fichas. Es lo que ha dado cada vez mayor popularidad a la tendencia del Gaming en educación y en empresas.

Hay épocas en las que parece que nos acercamos como Sociedades a ese ideal y hay otras en las que nos alejamos. Hay países que están más cerca y otros que están muy lejos. En un ambiente determinado donde se premia la delincuencia, la mentira, la extorsión, el rentismo y el control, una persona que se comporta con probidad, rectitud, honestidad, respeto y productividad, es un “desadaptado” visto como un Don Quijote por la mayoría. Es obvio que una persona así en un medio distorsionado donde reina la injustica al mejor estilo del Chicago de los años veinte, no puede motivar sus actos en su entorno inmediato. Si una persona así espera que sus acciones modifiquen el ambiente circundante en el corto plazo o espera una retroalimentación positiva por su actuación, se sentiría muy frustrado y posiblemente desistiría de continuar comportándose de esa manera, terminando por “adaptarse” (o morir).

Pero los mejores avances de la humanidad se han logrado gracias a personas que no se “adaptan” a la realidad que los rodea, sino que son capaces de mantener sus ideales INDEPENDIENTEMENTE de los resultados de corto plazo. En ese caso, aplicaría la máxima: no es recomendable juzgar nuestro día por lo que obtenemos, sino por lo que sembramos. Esta afirmación es una variación de la frase de Ghandi que he colocado en la portada de este Blog: Be the change you want to see in the world.

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prometeoEste mes de marzo escribo muy corto para aclarar una idea clave que permite comprender mejor cómo identificar áreas de trabajo personal a las que dedicar esfuerzo para mejorar la inteligencia emocional, como extensión del artículo anterior, en el que puse en claro algunos signos que nos indican áreas de oportunidad para mejorar la gerencia afectiva.

La expresión Gerencia Afectiva no es común en la psicología, donde se suele hablar de este tema como Autoregulación Emocional o Afectiva. Pero creo que el termino auto regulación puede transmitir la idea equivocada de algo que ocurre de forma espontánea y automática. Sin embargo, una de las ideas centrales en el artículo anterior, así como en muchos de mis artículos sobre esta misma temática en este Blog, es acerca de la posibilidad de que no seamos prisioneros de nuestras emociones y de los cursos de acción iniciados al experimentarlas intensamente. Por esto me sentí identificado con una técnica desarrollada por el Dr. John Omaha, la cual he estudiado, he practicado y uso con mis clientes que lo requieran, y que él denomina Affect Management Skill Training.

Hay una diferencia muy importante entre un comportamiento reactivo o uno expresivo, y un comportamiento deliberado que es realizado conscientemente una vez evaluado diferentes cursos de acción. El término gerencia es el que más se asemeja a este segundo tipo de comportamiento que implica el uso activo de nuestra capacidad inteligente. Esta es la que nos permite aceptar lo que no podemos cambiar e identificar lo que sí. Y en nuestro ámbito de influencia, fijarnos objetivos y metas, motivarnos, ampliar nuestros recursos, buscar alianzas, integrarnos con otros y modificar la realidad. Para ello es necesario saber ver las opciones, de manera de escoger el mejor curso de acción.

Un comportamiento inteligente requiere una integración adecuada de las emociones. Si no lo hacemos, esta dimensión puede sabotear nuestros mejores intentos. Una vez bajo los efectos de las emociones nuestros procesos superiores se ven moldeados; y con ellos la percepción de las opciones, las relaciones y la ejecución.

Como decía Aristóteles, el problema no es tener emociones, sino tener la emoción adecuada a la situación, en la intensidad adecuada y expresada en la forma adecuada.

Pero cada uno de nosotros tiene una historia de aprendizaje personal que nos ha moldeado. Hay huellas en nuestra memoria emocional implícita producidas por heridas, déficits y episodios vividos, que se activan en forma espontánea, autónoma, fuera de nuestra voluntad cuando se encuentran ante ciertas condiciones ambientales específicas que las recrean. Y puede ser perturbador experimentarlas. Bajo su efecto podemos actuar de determinadas maneras dejando de lado otras opciones posibles. Y cuando sucede esto, no estamos gerenciando nuestros afectos. Lo peor de todo, es que quizás ni nos damos cuenta que haya algo que mejorar en nosotros. Para determinar si estamos en ese caso, es que idee esa lista del artículo anterior sobre signos que deben llamarnos la atención. Hay un dicho local de la sabiduría popular que recoge esta idea bajo la expresión “no aguanta dos pedidos”, queriendo decir que la persona ya tenía una predisposición a actuar que es previa a que determinada situación se presentara. Otra expresión similar que recoge también esta idea dice: “el niño que es llorón y la mamá que lo pellizca!”

Es decir que, si bien hay una situación externa disparadora que lógicamente puede activar ciertas emociones en una persona, hay que estar atentos a la frecuencia con que esto ocurre, la intensidad y los resultados, de manera de poder determinar si hay algo en la “estructura” de la persona que está empeorando la situación y que la hace repetitiva. La idea es poder “decodificar” nuestros condicionamientos de manera de poder ser menos reactivos y poder trascender las circunstancias. De lo contrario, estaríamos atrapados por el destino.

Quiero hacer notar que hay una idea muy sutil e importante aquí. Y es la idea de que el comportamiento de una persona se debe más a factores internos que a factores externos. Esta idea de trascender las circunstancias y elegir como responder fue señalada por Víctor Frankl. Pero mucho antes la planteó Spinoza quien era muy preciso al decir que el ambiente externo lo que hace es “agitar” el mundo interior de la persona, pero que su comportamiento proviene de su propia esencia. Más recientemente, esta idea la desarrolló el Biólogo Humberto Maturana. En su libro el Arbol del Conocimiento explica que los seres auto mantienen su estructura interna y encuentran además un medio ambiente acorde para lograr un acoplamiento. Este puede producir la percepción de que son los eventos externos los que explican el comportamiento. Pero enfatiza de una forma dramática que “es propiedad de la carne ser penetrada por la bala, y no propiedad de la bala penetrar la carne”.

Estas ideas llevadas a su máxima expresión nos conducen al determinismo absoluto. Sin embargo, todos estos autores, desde Spinoza en 1600, hasta Maturana en 1970, concuerdan en que hay un pequeño espacio para la libertad humana. Las sinapsis pueden cambiarse. El cambio existe. Y todo gracias al aprendizaje y el cambio (basados en el principio de la retroalimentación). Es la posibilidad de trascender la reactividad

Pero si el individuo es moldeado en sus primeras experiencias y es susceptible de heridas, déficits y episodios que cablean de una forma determinada su comportamiento, como puede ser libre? Sabemos que muchos de estos aprendizajes son resistentes a nuestros intentos de cambio. Por ello, es importante identificar donde radica nuestro auto saboteo.

Las áreas nuestras que nos bloquean nos llevan a descarrilarnos de nuestra ruta óptima de desarrollo. Todos tenemos un estado potencial que es nuestra mejor versión. Prosperar y florecer es posible a pesar de las dificultades y problemas. Hay muchos testimonios de personas que han encontrado su ruta, aun habiéndose descarrilado. Pero sabemos que la gran mayoría de las personas viven vidas alejadas de su potencial.

Para asegurarnos de estar en el camino adecuado de desarrollo y expresión es clave revisar nuestra “estructura” interna, lo cual es llamado Autoconocimiento. Es decir, conocer los “triggers” que activan triadas de pensamiento-emoción-conducta y con ellas sentimientos, impulsos, actitudes, imágenes y recuerdos.

Es normal que frente a determinadas condiciones experimentemos un determinado estado mental (mindset). La característica de un determinado mindset es que es temporal y cambiante, dependiendo de las circunstancias. Recibimos algo y nos sentimos agradecidos. Tenemos un logro y nos sentimos orgullosos. Si alguien nos traiciona, nos sentimos resentidos. Si nos rechazan o tenemos una pérdida, sentimos tristeza y desconsuelo. Si nos amenazan, sentimos miedo. Si las cosas no son como queremos experimentamos disgusto. Si no damos la talla, sentimos vergüenza. Si tenemos mucho por hacer sentimos estrés. Si no sabemos dónde vamos experimentamos ansiedad. Si anticipamos una catástrofe entramos en pánico.

Pero un mindset repetido o muy intenso en un niño ocasiona que este sea engranado en su estructura interna, como lo explica el Dr. Daniel Siegel. Y este engranaje es el punto de partida para que se forme un estado del yo (ego state), el cual tiene mayor permanencia y pasa a formar parte de la estructura de la persona (Watkins y Watkins). Así que, cada uno de nosotros, al vivir ciertas experiencias repetidas o muy intensas, ha engranado dentro de sí, ciertos patrones o facetas, que al formar parte de sí, ya dejan de ser meras respuestas a una situación externa. Cuando una persona está en un particular estado del yo, revive todas las emociones, creencias y sensaciones propias del estado mental que se engrano en él.

Puede haber estados del yo sanos, basados en la confianza, en la disciplina, en la fe, en los logros. Pero también podemos tener estados del yo heridos, debido a episodios traumáticos, déficits en el desarrollo o heridas producidas por nuestros cuidadores. Estas facetas permanecen dentro de nosotros y no quedan atrás por la mera voluntad, sino que se convierten en obstáculos, en bloqueos, en síntomas, en estancamientos y obstrucciones a nuestro desarrollo, reproduciendo y recreando un destino que puede llegar a aprisionarnos y convertirnos en víctimas. Sanar estas áreas e integrarlas al resto de la personalidad es la única manera de alcanzar nuestro potencial.

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