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Posts Tagged ‘Aceptación’

Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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No soy mi mente; ni mis emociones, ni siquiera soy mis pensamientos. Tampoco soy los roles que me ha tocado jugar, ni la actuaciones en mis diferentes épocas. No soy el que era cuando era un estudiante, ni cuando era un profesional o cuando era un jefe, o cuando era un amigo, o cuando ayudaba a otros, o cuando era esposo y padre. No soy todo lo que creo que soy. Tampoco soy lo que otros piensan acerca de mi.

Hay algo dentro de mi que está más allá de todo eso. Y sé que tiene un proposito!

Puede que “yo” tenga aspiraciones diferentes a ese proposito. Y no las he logrado alcanzar! A veces siento que todo se escurre de mis manos! que esas cosas que quiero me esquivan! Que todo aparece demorado, lento y complicado! Lo que recibo no coincide con lo que quiero! Quien es el autor entonces de toda esto? Entonces me provoca molestarme! Me provoca gritar! O llorar! Me provoca salir corriendo! Me provoca decir a todos que están equivocados conmigo, que no soy quien creen que soy! Y me siento contrariado porque considero que merezco lo que aspiro! Pero estoy mudo, no me salen lagrimas ni tengo fuerzas para correr! Ni siquiera tengo con quien quejarme!

Primero lo veo todo de esa manera. Y me veo tentado a actuar en esa forma. Veo que todo parece estar mal y que nada encaja.

Pero entonces dejo ir todo eso, como si fueran nubes, como humo que se aleja. Y entonces modifico mi angulo de ver las cosas. Y entonces veo lo bueno. Y veo que todo está marchando bien! Que todo va viento en popa! Y me siento tranquilo. Y desde la paz, lo acepto todo. Y entonces puedo lidiar otro día más con esto!

Y de donde viene esa fuerza?

Todo lo hago por ti, mi inspiración: El deseo de vivir!

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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tumblr_mhkm2zqQQ41rpknyzo1_500_largeTodo momento que marca un final y/o un inicio, es oportuno para actualizar nuestros compromisos y metas. Al estar a escasos días del término del año 2014 y del inicio del 2015, comparto algunas ideas que puedan ser útiles para guiar esta reflexión. Comúnmente al hablar sobre este tema la gente tiende a pensar en las cosas que desea, como una pareja, que le vaya bien en su empleo o en sus negocios, nuevas adquisiciones materiales o viajes. Pero antes de ir al plano más tangible y concreto, es recomendable repensarnos en lo que somos y lo que buscamos.

Para que una reflexión más profunda y de mayor alcance pueda producirse es necesario crear las condiciones necesarias. Si uno anda apurado, con el tiempo contado y pretende tomar papel y lápiz y sentarse a escribir sobre esto, podría estar más bien inhibiendo o abortando este proceso. Sugiero tomarse un tiempo considerable, a solas, crear el espacio apropiado al gusto de cada quien y darse tiempo con holgura. Dejar flotar las ideas cotidianas, dejarlas ir y quedarse a gusto en el silencio. Dejar ir la emocionalidad producida en las transacciones e intercambios del día a día y buscar el centro de sí mismo. Permitirse una visión más panorámica y consciente, sin perder de vista el momento y la circunstancia. Ser testigo de si mismo, de las frustraciones, de las satisfacciones, de los temores, de las conquistas, de los fracasos. Del pasado reciente, pero también de todo el recorrido. Y de las aspiraciones y anhelos. Y dentro de todo esto, encontrarse con su propia esencia. Y desde la quietud reflexionar acerca de qué es lo que busca en la vida, cuáles son las necesidades y motivos que le impulsan, qué aspira, para qué lo quiere, cuál es su propósito, su misión.

En este respecto es importante distinguir entre el fin y los medios, entre el propósito general y la estrategia. Y en este punto cabe pensar si la forma que busco lo que quiero es la mejor. Ante nada esta reflexión es útil para aclarar con mayor precisión cual es  nuestra finalidad última, pero a la vez para reflexionar si la forma que hemos ideado para alcanzarla puede mejorarse, que opciones hay, en que se puede modificar lo que he venido haciendo para lograr lo que aspiro a final de cuentas.

Esta reflexión más estratégica es importante para repensarnos porque muchas veces hemos hecho nuestros, objetivos que tal vez no tienen que ver tanto con nuestra esencia sino que tienen más que ver con las expectativas de nuestro medio; nuestra familia, allegados, grupos de pertenencia, expectativas que provienen del género o de los roles. Pero cada uno de nosotros tiene un sello personal, un perfil propio, una semilla que se desarrolla en el tiempo y que tiene una finalidad propia y óptima. Cada quien corre su propia carrera. Por ello, tenemos que preguntarnos: ¿Estamos yendo hacia el desarrollo de nuestra finalidad?

Ahora bien, para saber si estamos realizando nuestro potencial primero tenemos que saber cuál es ese potencial, cual es nuestra versión óptima, para lo cual es útil conocer cuáles son nuestras cualidades, esto incluye talentos, fortalezas y valores. También conocer las actividades que nos hacen sentir bien, que nos resultan satisfactorias y estimulantes, que nos energizan, que nos hacen fluir.

Por otra parte, conocer nuestras preferencias en formas de trabajar, intereses, formas de relacionarnos. También identificar nuestros motivos y necesidades. La visión integral de todos estos aspectos puede ayudarnos a hacer esta reflexión sobre lo que somos y a dónde vamos. Contrariamente a la visión transaccional del éxito como algo que se logra a través de las conquistas y adquisiciones materiales, prefiero las definiciones del éxito que resaltan la importancia de hacer nuestro mejor esfuerzo para ser lo mejor que podemos ser.

De manera que para poder tener éxito, tengo que saber primero cuál es la versión potencial de mí mismo. ¿Cómo soy, que hago y de que estoy rodeado en mi versión potencial? En este orden de ideas hay un aspecto que he tocado en artículos recientes, que es el tema de la aceptación. A veces, se nos presentan situaciones que nos impone el “destino” y que “restringen” nuestras posibilidades. Le leí a Víctor Frankl en alguno de sus libros que el éxito suele pensarse en términos de conquistas. El propuso en cambio que también el éxito sea visto en términos del “cumplimiento” de las exigencias impuestas por el “destino”. Según él, el propósito personal no sólo debe ser pensado en términos de gustos y deseos, sino también a través de mirar lo que la “vida” ha querido “decirnos”.

Muchas veces nos empeñamos en tomar una dirección que no está alineada a lo que estamos llamados a ser. Esto influye en que veamos situaciones que nos toca experimentar como tragedias, cuando en el fondo son oportunidades para hacernos florecer en la dirección correcta. Me gusta pensar que lo que nos toca vivir es justo lo que necesitamos para sacar lo mejor de nosotros.

Habiendo reflexionado sobre estos aspectos de orden más estratégico, que llamo Plan Maestro, podemos pasar a un plano más transaccional, tangible, operacional, a fin de establecer los objetivos del año. Para ello sugiero identificar lo que debemos dejar atrás. Quizás sean patrones de comportamiento propio, quizás sean sentimientos, apegos, personas, situaciones, experiencias. Para que cosas buenas y mejores formen parte de nuestra vida, tenemos que hacerle espacio. Esto lo llamo Objetivos de Cambio. ¿Qué no ha estado funcionando en nuestras vidas? ¿Qué relaciones, actividades, o formas de comportamiento han llegado a su fin? Si no se lo que tengo que cambiar, dentro o fuera de mí, me mantendré en el mismo lugar. Así que es importante este reconocimiento, para luego tener la voluntad de hacer los cambios necesarios. Es decir, las acciones que sean necesarias para eliminar, desaparecer o archivar eso de mi campo de atención y acción. Esto puede implicar el procesamiento de experiencias vividas. Mientras no aprenda las lecciones, esto estará vivo allí ocupando un espacio que necesito para dar cabida a nuevas experiencias. También puede implicar el compromiso con programas de cambio de conducta.

Por último, establecer los objetivos del año. Sugiero poner en claro nuestras Aspiraciones, es decir, las cosas que queremos. Pero luego repensar esto en términos de lo que puedo hacer yo efectivamente. No hay que perder de vista que tenemos un ámbito de influencia. Así que es más práctico y realista usar las aspiraciones como un vehículo para pensar sobre los objetivos que sea factibles para mi realizar. Para realizar esta tarea sugiero pensar por una parte, en lo que quiero mantener y mejorar en mi vida. ¿Cuáles son esas cosas, experiencias, personas, situaciones, actividades que quiero se repitan, que quiero se potencien, que quiero que crezcan en mi vida?

Por otra parte, hacer una lista de las cosas nuevas que quiero. Identificar qué cosas que no he hecho debo hacer para lograr lo que quiero. Esto me va a dar luces acerca de lo que debo emprender. Para cada objetivo sería bueno identificar las actividades específicas que pueden ser necesarias para lograrlo. Es útil ponerse metas progresivas e identificar los indicadores de progreso.

Al pensar en objetivos para el año también puede ser útil diferenciar entre objetivos para producir mejoras internas y externas. Es decir, un objetivo de mejora externa puede ser mejorar la facturación, mientras que uno de mejora interna puede ser mejorar mi estado de ánimo.

No he pretendido dar acá un método paso a paso, sino sólo compartir con Uds. mis reflexiones sobre este tema. Algunas de estas ideas las compartí en un programa de televisión llamado Soluciones.

 

Nota 1: Este tema lo trate antes en el siguiente articulo https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/06/09/claridad-de-proposito-para-persistir-en-nuestras-acciones/

Nota 2: Les dejo este enlace a un articulo sobre emprendimiento de nuevas oportunidades de negocio para los que quieran profundizar en esta area https://www.toptal.com/business-intelligence/bootstrapped-construyendo-una-compa%C3%B1%C3%ADa-a-distancia/es

 

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mas-que-sembrarReconozco que unas de las ideas que más me han resultado difíciles de comprender son las de rendición, renuncia y aceptación. Desde joven fui voluntarioso, orientado a ponerme metas, con mucha energía, concentración y persistencia. Me comportaba de un modo ambicioso y competitivo. Me rodee de personas que pensaban parecido en este respecto al menos. Luchaba duramente para no dejarme arrastrar por la negligencia, el conformismo o la autocomplacencia. Esto me llevó a cultivar logros y a formarme una identidad alrededor de estas ideas.

Pasé por encima de muchas personas y obstáculos en aras de los objetivos y me encargué de hacerme una ideología basada en estas ideas que justificaba mis rasgos y comportamientos, buscando asociarme a gremios y grupos afines.

Considero que no tiene nada de malo buscar la efectividad, la eficacia y la eficiencia. Pero reconozco que en mi caso, así como en el caso de muchos otros con un perfil similar, esto esconde otros asuntos de la personalidad.

Había ciertos temas y áreas de mi vida donde estas competencias no bastaban. Incluso, estaban contraindicadas. La tendencia humana típica cuando una persona tiene ciertas competencias destacadas y se enfrenta con situaciones que requieren de otras que están insuficientemente desarrolladas, según lo demostró el Center for Creative Leadership en sus investigaciones sobre descarrilamiento ejecutivo (al final coloco otros artículos en los que he abordado este tema antes), es la sobre-utilización de las competencias más desarrolladas. En solución de problemas esto es equivalente a usar la respuesta correcta para otro problema. O usar una respuesta que dio resultados ante un problema ordinario ante un problema extraordinario que requiere de innovación. También es lo que en otras comunidades de ideas llaman un Quiebre.

Es un terrible dolor a nuestro Yo (Ego), que luego de progresar, crecer y prosperar en un proceso determinado, de pronto este se ve coartado, no se dan los resultados que esperamos, no comprendemos que es lo que sucede.

Así que una reacción posible es la que en criollo podríamos llamar: “derecho al pataleo”. En psicología infantil han llamado a algo similar Reactancia. Es decir, no darse por vencido. Dar la pelea. Luchar. Insistir.

Creo que esa idea es egosintónica. Es decir, se le hace fácil a nuestro Yo identificarse con ella. Y dentro del contexto gerencial y de ventas, en el ambiente deportivo, y en cualquier contexto competitivo suele insistirse mucho en la idea de la esperanza y la persistencia.

Así que, ¿a qué viene esta idea de que rendirse sea bueno?

Por este contrasentido es que me costó entender mucho esta idea de la rendición y la aceptación. Mientras algunos autores insisten en ponernos metas y luchar por ellas, otros hablan de aceptar la realidad y renunciar a nuestras expectativas (esto, según se ha encontrado, es un factor común en muchos casos de depresión y en trastornos de ansiedad).

Así que hay cierta contradicción aquí que creo debe ser aclarada.

Este tema lo saco a relucir, porque vengo escribiendo en los últimos artículos acerca de la serenidad. En “La serenidad como Actitud ante la vida” mencioné nueve componentes que ciertos autores encontraron asociados con la serenidad que definieron como un “constructo multidimensional”.

Algunos de los componentes justo tienen que ver con este tema que estoy tratando ahora en este artículo: por una parte, reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo, y por otra, tomar acciones en lo que si puede ser cambiado. Y allí justo es donde se resuelve esta aparente contradicción. Es importante tener expectativas, ponernos metas y actuar para lograrlas. Pero no podemos perder de vista que hay un espacio que no depende de nuestra intervención.

Ciertamente que hay áreas y temas que podemos cambiar y otros que no. Pero incluso, en una misma área hay una parte o etapa en la que podemos intervenir, pero hay otra en la que no. Un jardinero puede arar la tierra, limpiarla, colocarle abono y sembrar una semilla. Pero luego tiene que esperar. Colocarle agua, protegerla. Y esperar. La vida tiene que brotar de la semilla por si misma.

Igual sucede con todos los procesos vivos y en la vida en general. A nivel social, organizacional, en las relaciones, con los proyectos, con la prosperidad, con la familia, incluso con la historia, según escribí en otros artículos. Uno siembra ciertas cosas. Hay un proceso. Luego cosechamos ciertos resultados.

No tiene caso disgustarse o impacientarse porque el proceso no va al ritmo que queremos. Tampoco tiene caso enojarse o entristecer por no estar conforme con lo que cosechamos.

Entonces, rendirse, renunciar y aceptar, implica comprender estos procesos. Comprender qué es lo que si podemos hacer, cuál es nuestro margen de maniobra, que queremos sembrar, que anticipamos cosechar, que cuidados tendremos para asegurarlo. Pero luego de lanzado el boomerang, tenemos que esperar lo que viene de vuelta con sabiduría. Una estrategia de afrontamiento espiritual positivo consiste en hacer lo que se pueda hacer, pero luego “entregar” el resultado.

El problema es que a veces se siembran otras semillas que se colaron inadvertidamente. O nuestras intenciones fueron unas, pero nuestras acciones otras. De manera que muchas veces no nos gustan los resultados que obtenemos. ¿Entonces? ¿Nos quejamos? ¿Desconocemos nuestras creaciones? ¿Nos salimos del juego y dejamos ese terreno? ¿Culpamos a los otros? ¿Nos justificamos? ¿Buscamos fans a quienes convencer de no ser responsables de nuestras creaciones, sino que algún otro no entendió, no coopero o no se hizo solidario con las ideas que querríamos sembrar?

Me costó mucho comprender esto por la tendencia aprendida de mi personalidad a afanarse y aferrarse a ciertos resultados, a querer siempre la victoria y el éxito, a huir del fracaso, y de lo que pareciera a mediocridad, estancamiento, retroceso u obstáculos.

Pero en el camino, a través de los reveses, de las decepciones, del sufrimiento y de los fracasos, he descubierto algo que pudiera llamarse Fe. Y aquí hago referencia a otro componente de la serenidad. Poco a poco he aprendido a confiar en la vida. Si se ha producido todo este fenómeno llamado Vida, junto con la naturaleza, el Universo, las células, la reproducción, las galaxias y los agujeros negros, en forma completamente independiente de mi Yo, es porque debe de haber un sentido, una “inteligencia” superior, una realidad trascendental e intangible, que escapa a mi comprensión, a mi condicionamiento social, al instrumental perceptivo proporcionado por la cultura y las ideologías sociales del momento en que vivo, las interpretaciones y cogniciones de los grupos sociales de los que he formado parte.

Se ha desarrollado en mi un sentimiento de confianza de que si hay un proceso, que tiene una lógica, que siembro y cosecho. Que si no estoy muy conforme con algunos “Frankenstein” que he producido, es cuestión de mirar con sabiduría, con mucha atención, para aprender cómo funciona este proceso para ir mejorando como “Aprendiz de Brujo” y hacer creaciones cada vez más acordes con mis ideales y valores.

Esta confianza implica que me miro como un elemento dentro de un contexto más amplio, donde mis procesos deben de encajar con los procesos globales, porque a la final hay un “macro rompecabezas” que está siendo armado por la Humanidad. A la final, hay fuerzas ocultas que operan facilitando ciertos procesos y obstaculizando otros, porque todos tienen que alinearse dentro de un proceso global. De manera que a la final al contemplar con asombro esta grandeza, conecto con el sentimiento de que todo es para bien.

Esta conexión descrita me permite tener nuevos recursos cuando me encuentro abatido por la tristeza, cuando me siento ansioso, cuando siento que he sido tratado injustamente, cuando me siento fuera de lugar y separado de lo que me rodea. Puedo remontar esos momentos al salir de mi mismo, aceptar el dolor, crecer en mi humildad y agradecer más bien por todos las bendiciones inesperadas que he recibido y sigo recibiendo.

Debo decir, que no he encontrado en la Psicología algo que me haya ayudado a desarrollar estos puntos (que abarcan los componentes 2, 3 4 y 5 de la Serenidad). Lo he encontrado en cambio, en mi propia Experiencia Espiritual. La religión y la religiosidad, han sido puntos de apoyo importantes en la medida que han proporcionado una base sólida sobre la cual he desarrollado mi Espiritualidad. Pero creo que estas bases no han actuado por sí mismas, sino motorizadas por mi Deseo de mejorar y mi Intención de abrazarme a la Vida y a lo Vivo. Esto me ha permitido cabalgar por los altibajos de la vida y tomar un Camino basado en la Serenidad, la Alegría y el Amor.

A continuación dejo el enlace para artículos previos que tratan alguno de los temas tratados en este artículo, para quien quiera profundizar:

Respecto al tema de la sobre-utilización de competencias destacadas:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/08/01/obsesion-o-pasion/

Por que a veces no obtenemos los resultados que queremos, sobre todo a nivel social:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/05/20/estado-del-tiempo%e2%80%9d/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

Respecto a la difícil lucha en la que nos colocan los desaciertos y reveses, y de la necesidad de preservar nuestro nucleo sano:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/24/buscando-la-raiz-sana-para-volver-a-comenzar/

Sobre lo que vemos y lo que no vemos con los ojos físicos:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/09/28/la-vision-interior/

Sobre el principio “activo” y el principio “pasivo”:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/09/16/en-la-zona-positiva/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/10/31/objetivos-claros/

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fondocontra2Tan importante como desarrollar la capacidad de conectar con la serenidad lo es el recuperarse cuando esta se pierde. Vamos a estar claros: estamos rodeados de muchas situaciones y personas que pueden “robar” nuestra paz y tranquilidad.

No tengo una formula definitiva al respecto. En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/ abordé este tema tangencialmente, sugiriendo que hay personas que son más sensibles que otras. Es obvio que las personas de temperamento sensible, son más vulnerables a que les sea robada su paz. En la serie “Transacciones energéticas”, dediqué un artículo a las Fugas de Energía (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-emocionales-iii-fugas-emocionales/). Allí listé una serie de situaciones en las que perdemos nuestra fuerza vital y que nos hacen perder nuestro equilibrio interno.

En mis talleres con empresas sobre bienestar emocional, relaciones interpersonales y liderazgo, insisto en la importancia de cultivar emociones positivas, para mantener un estado de ánimo de apertura y confianza que permita conectar con nosotros y con los demás. Pero la pregunta incómoda que suele surgir, es cómo lidiar con personas que no andan necesariamente en la misma “onda” que uno. Actuar en forma amorosa, compasiva, amable y gentil, no necesariamente es correspondido de la misma manera. Lo que podemos obtener en el mejor de los casos es indiferencia e insensibilidad. En el peor de los escenarios, podríamos recibir maltrato, abuso y crueldad.

Entre las variadas actividades que realizo soy un facilitador entrenado en la metododología de Negociación de la Escuela de Harvard. Una empresa especializada en este tema me envia con frecuencia a sus clientes a dictar este taller. El principio fundamental de este taller es cómo jugar al ganar-ganar y no al ganar-perder, sin que esto se quede en la teoría. Y el gran desafío que surge siempre es como jugar al ganar-ganar con alguien que juega al ganar-perder.

Me gusta pensar que tenemos que insistir en mantener nuestra actitud positiva, aun cuando podríamos parecer “silly”. La idea de actuar con amor, aun cuando no haya nadie en particular que “merezca” nuestro amor, la desarrollé en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/08/como-enamorado-sin-novia/. Por otra parte, en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/ toqué también este tema, insistiendo en que tal vez si nos arriesgamos a actuar de esta manera “pro social” podríamos alterar para bien el “juego trancado” en que se encuentra “el mundo”.

Aunque no podemos descartar que hay gente verdaderamente malvada y cruel, a la que tenemos que reconococer y de la que tenemos que cuidarnos, la mayoría de la gente es cínica e insensible sólo como un “mecanismo de defensa”. Como desarrollé recientemente en “Majestad en cuerpo, mente y espíritu”, las personas tienen heridas. En lugar de curarlas y volver a “resetearse” y recuperar su condición inicial, su capacidad de amar y confiar, su optimismo, su niño juguetón y explorador, lo que hacen es protegerse más para no ser heridos, desarrollando capas de escepticismo, frialdad y distanciamiento que los alejen de los demás.

Pero estoy claro en que duele cuando nos tratan de una manera indiferente. Mucho más si nos tratan mal abiertamente. Nos culpamos a nosotros mismos por ser tan tontos de actuar en forma confiada, abierta y franca. O hacemos juicios respecto al otro, por su comportamiento. Entre mis pacientes de psicoterapia y mis clientes de coaching, es común escuchar sobre resentimientos por haber sido tratados en forma poco sensible por otros. Esta es la base para el pensar de muchos: “si el mundo es así y me tratan de esta manera, no tengo porque sentir algo diferente por los demás”.

En https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/09/01/cultivando-la-capacidad-de-perdonar/
aborde este tema complejo del perdón sugiriendo mi punto de vista muy particular: el principal beneficiario del perdon somos nosotros mismos. Perdonar nos libera ante nada a nosotros. Hay eventos de eventos por supuesto. Hay asuntos muy graves en los que a las personas les cuenta mucho siquiera imaginar el perdón en una situación así. Pero según el evento y la circunstancia, así como la persona, eventualmente habrá un tiempo para estar listo y poder hacerlo.

Pero fuera de los eventos graves, hay microeventos en la vida cotidiana que nos toman por sorpresa y nos producen sinsabores. Comportamientos de familiares y seres queridos, de amigos o incluso de personas que estamos apenas conociendo, que son como un “baño de agua fria”.

En mi experiencia muy personal quedarse con esa espina clavada no es sano. Parecieran eventos tontos y pasajeros que por lógica y sensatez, quisiera uno dejar pasar. Pero no pasan solos! Tampoco hablarlos trae buen resultado en todos los casos y, en algunos, hasta se complican las cosas más sino hay una relación sólida previa.

Esas pequeñas contrariedades y decepciones tienen un efecto acumulativo. Nos roban la paz y la serenidad. Y cada vez nos descarrilan más. Entonces, cómo hacemos para recuperarla? Pareciera que no basta con imaginar el lugar sereno y seguro en nuestra imaginación que hemos preparado para refugiarnos allí cuando haya adversidad (que recomendé en el artículo anterior). Creo que ese lugar sereno que evoca calma puede ser útil en momentos de apremio y tensión. Pero si hay una dimensión interpersonal de por medio, esto puede que tenga una efectividad limitada.

Lo que invito a hacer a mis pacientes y clientes cuando hay personas de por medio, y me ha funcionado a mi también en mi vida personal, es desarrollar la Compasión. La Compasión es una experiencia interna que nos permite conectar con otra persona y sentir bondad y amor hacia ella. Es relativamente fácil sentir amor y compasión por alguien que de por sí es bondadoso, generoso y que nos hace el bien. Pero no es tan fácil cuando nos encontramos con alguien que nos trata mal, o en menor escala, cuando nos encontramos con alguien que no se comporta de acuerdo a nuestras expectativas. En estos casos es mucho más difícil experimentar esta afectividad positiva, pero justo en ese momento y circunstancia es donde más mérito tiene hacerlo. La tendencia del cerebro, de sus redes sinápticas, de su bioquimica, ante situaciones así, sería la de conducirnos a experimentar emociones y pensamientos negativos. Pero si justo en esos momentos ESCOGEMOS inyectar pensar y sentir en forma bondadosa y con amor hacia esa persona, mirando su “lado bueno”, entonces estaríamos aprovechando la Neuroplasticidad del Cerebro para recablearnos, haciendo un acto de verdadero Libre Albedrío para trascender la circunstancia y conectarnos con nuestro Self y no con nuestro Ego (https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/06/26/curarse-de-la-mentalidad-i-me-mine/).

Algunas veces me han replicado mis interlocutores (y yo mismo a veces): pero es que el Otro no se merece que yo le devuelva Bien por Mal o a cambio de nada! Y mi respuesta es que si me permito pensamientos y emociones negativas, soy yo de primero el afectado!!!! Voy a renunciar a amar porque nadie esté a la altura de mi amor? Quien soy yo para juzgar a los demás? Que tanto puedo saber yo para comprender lo que realmente está sucediendo? La mayoría de las veces los eventos y personas disparan en nosotros redes asociativas previamente formadas. Si las dejamos operar sin hacer nada estaríamos Reforzándolas! creo que estas ideas quedaron muy bien ilustrada en el documental What the bleep do we know, que recomiendo a quien no lo haya visto.

De cualquier modo, cuando digo que inyectemos Bien, Bondad y Compasión o que recableemos nuestro Cerebro Emocional, justo al experimentar decepciones y molestias, no me refiero necesariamente a que vayamos con los brazos abiertos a expresar sentimientos positivos a quien pensamos no nos valoró suficiente. Lo que si digo es que hagamos un ejercicio de Visualización que nos permita reconectar el Estímulo (insensibilidad, frialdad o maltrato) con una nueva respuesta (amor y compasión).

Nos puede ayudar pensar que aquellos que no nos tratan de una forma digna o cónsona con nuestro estándar de valoración personal puede que esten sometidos a unas condiciones de presión que no les permitan en ese momento mostrar su mejor parte. Es muy probable que ni sepan cuál es el efecto de su conducta. No tienen necesariamente esa intención deliberada de hacernos sentir mal. Sentir compasión por alguien que no responde a nuestras expectativas, implica salirnos de nuestra visión separada e individualizada para intentar una visión más global. Acaso no hemos nosotros mismos defraudado a otros también? Acaso no he maltratado yo mismo, sin haber querido intencionalmente, a otros, sin darme cuenta! (Pido perdon públicamente por el comportamiento insensible o cruel que haya tenido en mi vida sin darme cuenta, reconozco ante todos que no soy infalible).

Creo que para aumentar nuestra capacidad de amar y de ser más compasivos tenemos que sanar nosotros. Y una manera de sanar es aprovechar la oportunidad que nos presentan esas pequeñas decepciones de la vida diaria. Asegurándonos de Transformar nuestras reacciones. Viendo estas experiencias; no como cosas “malas” que no han debido suceder nunca, ni viendo al otro como alguien “malvado” necesariamente, o viéndonos a nosotros como tontos por permitirnos caer en esas situaciones. Sino en cambio, verlas como verdaderas oportunidades para recablearnos, entrenar y moldear nuestro cerebro emocional y tener una mayor capacidad de amor incondicional.

Imagino esto en términos “vectoriales”. Si mi capacidad de amar me lleva a experimentar una serenidad de +2 y me encuentro con alguien que está enfrentando situaciones muy difíciles y tiene activadas ciertas heridas y en ese momento me muestra una serenidad de -3, lo que va a pasar es que me va a tumbar mi serenidad. Y lo peor de todo es que con ella se tumba mi capacidad de amar si comienzo a pensar y sentir mal sobre esa persona. Lo que tengo que hacer es tomar este -3 como una oportunidad de llevar mi serenidad a un +3 primero y luego a un +4!

Es como cuando estamos bien, estamos en paz y serenidad, nos sentimos satisfechos y equilibrados, y nuestro hijo pequeño tiene una rabieta. Cómo nos comportamos? Dejamos de amarlo acaso? No! Mantenemos nuestro equilibrio y le tenemos paciencia. Como es nuestro hijo aprovechamos la ocasión para enseñarle como manejar emociones fuertes, ante nada con nuestro ejemplo. Ahora, que sucede cuando estamos de malas, nos sentimos frustrados, vacíos y desconsolados, y para más remate nuestro hijo tiene una rabieta? Lo más probable es que nos enojemos más y le DIGAMOS que no esta bien comportarse de ese modo, cuando en la PRACTICA nosotros no estamos dando el ejemplo.

Entonces, perder el equilibrio emocional es una oportunidad para CONSTRUIR serenidad y capacidad de amar. El punto de partida creo es la COMPASION. Decirle en nuestra mente a esas personas que no se comportaron como esperábamos; que estés bien, que tengas paz, que seas feliz, que tengas amor! No quiero sonar a Oponopono, pero es lo que también nos dice la Psicología Positiva. Aqui les dejo un ejercicio que puede ser muy útil para LIBERARNOS de nuestras prisiones biopsicológicas.

Sirva este artículo como un tributo al desarrollo de nuestra capacidad de amar, la mia de primero!

Enlace recomendado: muy vinculado a la serenidad está la paciencia la cual traté especialmente en https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

Notas aclaratorias:
Es importante aclarar que el término Compasión tal como se usa en este artículo, esta emparentado con la empatía, la simpatía e incluso el cuido de otros. Es sinónimo de benevolencia y piedad. No tiene nada que ver con lastima.
Por otra parte, cuando en este artículo se habla de amor, nos estamos refiriendo a una emoción de conexión y sincronización afectiva que sentimos con otros cuando nos relacionamos con ellos, que produce un estado de confort, acercamiento y simpatía por el otro.

Tambien les dejo un enlace para escuchar a Barbara Fredrickson hablando sobre el amor como emoción cotidiana.

Como interactúan cerebro y corazón:

Técnica rápida para producir Coherencia:

Una para comenzar el día con Buena vibra!

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Heavens-Rays---1600x1200---ID-23771Seguro que han escuchado que cada quien entiende lo que quiere, lo que puede o lo que le conviene. Eso hace muy difícil el trabajo de enseñar. Muchas veces las personas van a charlas y cursos con la idea de que ya lo saben todo y solo asisten por demostrar lo que saben, compararse con otros o validar su experiencia. Máxime en temas de psicología, en los que todos se sienten expertos. Son pocos los que van con una actitud abierta realmente a aprender. Sin embargo, si los he visto en estas actividades con mis empresas clientes. Pero es más probable encontrar esta actitud en las sesiones de coaching o en las sesiones de psicoterapia, donde la persona suele estar más comprometida a cambiar.

Esto tiene que ver, en parte, con la “enfermedad de la certeza”. Las personas con cierto éxito, piensan que este es debido a toda su forma de pensar y actuar. Asi que no ven razón para cambiar nada (esto se llama Conducta Supersticiosa en Condicionamiento Operante). En cambio, el que ha tenido ciertos fallos, está más dispuesto a aprender. Esto no solo sucede a nivel individual, sino tambien a nivel organizacional. Se han hecho estudios de empresas muy exitosas en una década, que luego en la siguiente colapsaron. Una de las razones del fracaso es la “paradoja de Icaro”: lo mismo que las hizo subir, las hizo caer. Es decir, la repetición exagerada de ciertos patrones de comportamiento, impiden el aprendizaje (aquello de la definición de locura de Einstein).

De cualquier modo, cada quien entiende la nueva experiencia de acuerdo con sus propia “construcción de la realidad”, con sus propios paradigmas, su metacognición, sus valores, sus aprendizajes previos, los explícitos y los implícitos (inconscientes). Aquellos que usan más el “juicio” como modo de relación con el mundo, tienen aproximaciones preconcebidas para asimilar todo lo nuevo, acoplándolo a su experiencia previa. (Esto es así cuando el tipo de procesamiento preferente usado en el cerebro es top-down proccesing- explicado en artículos previos sobre Conciencia y Neurobiología).

Por esto se dice que cada quien vive en su propia burbuja, lo que se refleja en nuestras conversaciones diarias. Porque el apuro en el que vivimos, el “todo es para ayer”, la presión por producir resultados, muchas veces nos roba la serenidad. Entonces al perderla, no escuchamos al otro en sus propios términos, sino en lo que significa para nosotros. Esto nos impide crecer, ampliar nuestras perspectivas, reafirmando nuestra “lectura” de la vida y las situaciones. Y ello nos puede conducir a una comunicación combativa, alejada del dialogo.

Pero pocos son sensibles a esto y más bien quieren aprender a convencer a los demás o a lograr sus objetivos a costa de los demás, sin aprender las lecciones que nos ofrece la diversidad y a las que nos obliga el verdadero respeto por las diferencias. Y si a una de estas personas “competitivas” y muy apuradas, que entra y sale de un curso porque siempre tiene asuntos urgentes que atender, se le habla de serenidad, lo más probable es que lo malinterprete y lo confunda con irresponsabilidad o lentitud (se han visto casos).

Tal vez un sinónimo de serenidad que no se vincula con esa idea de “andar en la luna” con la que la asocian algunos, es la palabra Ecuanimidad.

Algunos autores de psicología tratan la serenidad como una emoción positiva relacionada con la quietud o calma interior. Sin embargo, hay psicólogos que plantean la Serenidad como una experiencia más completa e integral, que si bien incluye la capacidad de producir quietud y calma interior en momentos de dificultad, también incluye otros elementos. Un importante estudio sobre este “constructo” multidimensional, identificó nueve componentes diferentes:

1) Habilidad para contactar con un refugio interno de paz y seguridad.
2) Habilidad para reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo.
3) Habilidad para conectar con un todo mayor que permita superar sentimientos de aislamiento y soledad.
4) Habilidad para confiar en que todo en la vida encaja para bien en un plan global.
5) Habilidad para tomar acciones en lo que sí puede ser cambiado.
6) Habilidad para sentir satisfacción con la vida
7) Habilidad para mantenerse centrado en el presente
8) Habilidad para comportarse con benevolencia
9) Habilidad para reflexionar sobre el impacto de sí mismo en los desafíos y problemas.

En este sentido amplio la Serenidad es una experiencia humana que comprende una forma de pensar, un estado de ánimo y un sentimiento positivo, así como un estado de ser o nivel de conciencia. Este modo de vida se asocia con la espiritualidad y se considera un predictor importante de salud física y emocional. Tuve la oportunidad de compartir recientemente sobre este tema en el VIII Congreso del Colegio Venezolano de Psicofarmacología y la IV Jornada de Psicología Cognitiva Conductual bajo el título de Psicoterapia y Espiritualidad. Las investigaciones señalan que las personas que experimentan la serenidad como un modo de vida, tienen salud fisica y psicológica, así como buenas relaciones y productividad. Por ello, el cultivo de la serenidad debería ocupar un lugar primordial en nuestras agendas, sin que ello signifique rebajar nuestras expectativas, estándares, o resultados.

En los próximos artículos abundaré sobre cada una de las habilidades que la componen. Por ahora, en relación a la primera, recomiendo haga el siguiente ejercicio de visualización. Luego repitalo con periodicidad por el resto de su vida:

Tome asiento cómodamente en algún lugar seguro donde no lo puedan molestar. Si lo desea, coloque una música agradable y suave, preferiblemente de tipo instrumental. Dedique unos minutos a relajarse. Luego proceda a imaginar un lugar que le inspire confianza y seguridad. Que evoque una respuesta de calma y serenidad. Un lugar que Usted pueda considerar como su santuario privado. Imagínelo en todo lujo de detalles. Detalles visuales, sonoros, táctiles y olfativos. Puede ser de playa o montaña. Al aire libre o con algún tipo de edificación. Con o sin mobiliario. Imaginelo a su gusto.

Este será de ahora en adelante su refugio personal. Será más poderoso en la medida que le dedique tiempo periodico para visualizarlo con lujo de detalles y producir internamente una respuesta de calma que quede asociada a el. Una vez que haya dedicado tiempo en “construirlo” lo podrá usar para combatir momentos difíciles. Entonces, cuando se sienta desgastado, molesto, estresado, triste o apremiado, podrá dedicar unos minutos a tomar contacto con su refugio personal, logrando evocar sentimientos de calma, tranquilidad y seguridad que le serviran para resetear su organismo de los efectos perjudiciales del exceso de Cortisol y fortalecerlo a nivel inmunológico, produciendo resultados saludables y favorables.

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