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Posts Tagged ‘Aceptación’

Quería agregar un post adicional en este mes de abril, con un toque más personal, con motivo de que se cumplen nueve años desde que comencé este Blog. La intención al iniciar este proyecto, y que he mantenido desde entonces, fue la de “pensar en voz alta” en la búsqueda que emprendí en ese momento, a la vez que compartía públicamente mis notas. Al darle la forma de “artículos” me obligaba a organizar mis ideas y ponerlas “en limpio”, lo cual me permitía procesar mejor el producto de mis lecturas, de mi experiencia ayudando a otros y de mi propio desarrollo personal.

Me había dedicado durante la primera parte de mi vida a seguir una dirección para luego ver cómo todo lo logrado comenzó a desmoronarse. Y en ese estado inicié un nuevo camino, a todo nivel, incluyendo el área profesional. Me había dedicado durante unos años al área de la psicología organizacional y en ese momento decidí migrar al área de la consulta privada.

De chico quise estudiar Medicina para luego especializarme en Psiquiatría. Pero como vivía en una ciudad del interior de Venezuela y este plan representaba irme a Caracas, decidí abandonar la idea. En su lugar, comencé a estudiar Ingeniería, lo cual me permitía mantenerme en la casa de mis padres. Aunque hubiese preferido la Ingeniería Electrónica (los circuitos electrónicos y las nacientes computadoras guardaban un paralelismo con el Cerebro), terminé escogiendo la Ingeniería Eléctrica, que era la opción existente en la Universidad donde estudié.

Aunque me costó mucho el estudio del Cálculo Diferencial, la Geometría Analítica, el Algebra Lineal, las Ecuaciones Diferenciales, la Física y la Programación, reconozco que estos estudios fueron muy importantes para mi desarrollo cognitivo. Pero al terminar los cursos básicos y verme frente a los dos últimos años dedicados a los cursos especializados relacionados con la Potencia, el Alto Voltaje y las Instalaciones Eléctricas, me di cuenta que no tenía el menor interés en proseguir.

Ya habían pasado tres años de mi vida y ahora me parecía que los estudios de medicina me resultaban un poco largos, así que me decidí por la Psicología. Y lo que tenía en mente era dedicarme a atender personas en la consulta individual para ayudarlas a vivir mejor.

Al terminar los estudios me di cuenta que no tenía la madurez profesional para hacer eso y que debía seguir estudiando. La opción disponible en Venezuela para hacer lo que yo quería era la especialización en Psicología Clínica, lo que implicaba trabajar en un Psiquiátrico (Manicomio) durante unos dos años sin ningún pago. Deseché esta posibilidad, ya que por una parte no contaba con los medios económicos para poder hacer eso, pues tenía que ganar dinero para pagarme un lugar donde vivir en Caracas. Pero además, y por eso no insistí, estas instituciones no me parecieron nada agradables. Había estado en servicios de salud mental públicos un par de años en mis pasantías y sinceramente no me agradó mucho el ambiente en estas instalaciones.

Orientado más por una visión práctica y ambiciosa, decidí dedicarme a la Psicología Organizacional. Comencé a trabajar en empresas lo cual me permitía subsistir económicamente. Luego tuve la oportunidad de hacer un MBA para el cual conseguí una beca y un crédito educativo que luego me fue condonado. La formación recibida en el MBA complementó mi educación en nuevas direcciones. Los cursos de Economía, Matemáticas Financieras y Probabilidades, entre otros, fueron muy importantes para desarrollar el razonamiento de escenarios.

Esta formación me dió herramientas para obtener buenas oportunidades de trabajo, lo cual me permitió crecer a nivel material (casa, carro, viajes, condominio vacacional, pólizas de seguros y en general, nivel de vida), lo que me dió la posibilidad de tener esposa e hijos. Sin embargo, diez años después me di cuenta que no me sentía satisfecho a nivel profesional. La Psicología Organizacional terminaba siendo muchas veces una gestión administrativa en general, y en una Venezuela que decaía a nivel social y económico, la función de relaciones laborales cobraba cada vez mayor peso y exigía de mayor atención, lo cual cada vez más me alejaba de mis verdaderos intereses.

Finalmente dejé ese camino con el costo que representó en mi vida. Quería retomar la idea de dedicarme a la consulta individual, pero no sabía cómo hacerlo. No me sentía preparado primero que todo. Así que en forma transitoria me dediqué a trabajar, en forma independiente. Primero como Facilitador de Cursos y Talleres de Formación Gerencial en áreas relacionadas con la Psicología como la Comunicación, la Negociación, la Inteligencia Emocional y el Liderazgo. Luego, como Coach Gerencial.

Mientras trabajaba como Facilitador y Coach comencé a profundizar en la Psicología por mi propia cuenta. Primero en todas las habilidades psicológicas que trataba en mis cursos, pero luego me fui enfocando en la Neurobiología, en la Psicología Cognitiva y en la Teoría de Ego States, así como en diversos tratamientos psicotepeuticos. Fue en ese momento que comencé con este Blog, con la idea de compartir con otros este viaje.

Logré encontrar una perspectiva y métodos de abordaje de Psicoterapia con la que me sentí cómodo. En la medida que conté con más recursos, gracias al estudio de diversos tratamientos psicológicos, comencé a trabajar en mi propio consultorio haciendo Psicoterapia. Conté con la ayuda de algunos colegas, a los cuales les debo profundo agradecimiento al darme la oportunidad. Con uno de ellos en particular pude compartir el estudio y la práctica de tratamientos psicológicos así como la discusión de casos. Estos contactos me abrieron nuevas posibilidades que me ayudaron a consolidarme cada vez más en esa área.

En paralelo, mi paso previo por la Psicología Organizacional no fue en vano. Había logrado escalar a otro nivel al actualizarme con la Psicología Positiva (PP) y en particular con la Psicología Organizacional Positiva (POP). Tuve la oportunidad de organizar un curso de POP para un Diplomado especializado de PP en Venezuela. Esto me dio mayor solidez, no sólo en mi labor en la Formación Gerencial, sino para hacer Intervenciones en Empresas. Toda esta experiencia profesional, a la que se sumaba mi experiencia en Psicoterapia y Coaching me permitió tener mayor impacto con mis talleres y cursos. En particular, en mis talleres de Inteligencia Emocional.

Esta cristalización de logros en el área organizacional que me condujo a publicar trabajos y a enseñar, a su vez retroalimentó positivamente mi actividad en el área de Psicoterapia, pues los talleres, cursos y consultorías fueron la mejor manera de promover mis servicios para poder tener consultantes en mi consulta privada como Coach o como Psicoterepeuta. Cada vez tuve mayor actividad de consulta, y justo el tipo de consultante que a mí me interesaba, que no era necesariamente el paciente psiquiátrico.

Existe una idea distorsionada y bastante extendida de que sólo necesita recurrir a una Psicólogo quien padece un “trastorno mental” o “trauma”. Y que la gente “normal” tiene que buscar otro tipo de apoyos. Es importante aclarar que el desarrollo psicológico tiene varias etapas. De acuerdo con el enfoque con el que simpatizo, existen nueve niveles de desarrollo y en cada uno de ellos puede haber “trastornos”. Sin embargo, lo que suele conocerse como “trastornos mentales” son disfuncionalidades que ocurren sólo en los primeros tres niveles. Pero una persona puede estar estancada o descarrilarse de su desarrollo psicológico en cualquiera de los niveles. Pero en esos casos la persona no suele ir a un Psicólogo, sino que recurre a otros expertos, gurús, “maestros” y líderes espirituales.

Para poder guiar a alguien a superar un nivel en el que se encuentra trabado o se ha descarrilado, es esencial que se haya superado ese nivel previamente. Un Psicólogo que se encuentra en su nivel 4 de desarrrollo puede perfectamente ayudar a pesonas con dificultades en los niveles 1, 2 y 3. Sin embargo, tendrá dificultades para ayudar a alguien con dificultades en el nivel 4 y no podrá ayudarlo en lo absoluto si el consultante tiene dificultades en un nivel superior.

Según estudios que se han realizado, en la sociedad moderna el promedio de las personas está en un nivel de desarrollo de 3.5, y los trastornos y tratamientos de un Psicólogo promedio están concebidos para el promedio de la población. Pero si alguien tiene una dificultad en un nivel superior, necesitará un Psicólogo que haya superado ese nivel.

En los últimos años ha habido un boom del coaching. Hay un tipo de coaching que ofrece herramientas de tipo comunicacional y relacional, lo cual es justo el recurso que requiere alguien trabado en el nivel 4. Un profesional, que ha alcanzado un nivel de responsabilidad de liderazgo o que tiene mucha demanda de tipo relacional, y que evolucionó bien en los niveles 1, 2 y 3, puede encontrarse trabado frente a las nuevas exigencias que le plantea el medio laboral. En general, muchas personas de este tipo, prefieren un Coach a un Psicoterapeuta. Desafortunadamente, al haberse creado el estereotipo de que el Psicólogo solo trata problemas de los niveles 1, 2, o 3, se ha creado la mala interpretación (a la que han contribuido muchos Coach por cierto) de que la persona “normal” no tiene por que acudir a ellos.

Este tema de los niveles lo expliqué con un poco más de detalle en un post que dediqué al descarrilamiento gerencial y a la adicción al trabajo (workaholism) que titulé Gajes del Oficio:https://wp.me/puWNX-b7.

En mi opinión, un Psicólogo que haya logrado desarrollarse a nivel personal más allá del nivel 4 y se encuentra en el nivel 5, al 6, al 7 o incluso más allá, estaría más facultado y en mejores condiciones de ayudar a personas de niveles previos, que una persona que si bien haya superado ese nivel, no tenga la formación profesional y el entrenamiento que tiene el Psicólogo. Ni siquiera el Psiquiatra tiene la formación que tiene el Psicólogo, ya que su formación es médica y está preparado para administrar tratamiento farmacológico, no para administrar tratamiento psicológico (Aunque hay aclarar que hay Psiquiatras que reciben un entrenamiento adicional, lo cual les faculta para administrar tratamiento psicológico).

Pero vuelvo a mi reflexión personal. Desde un inicio, en mi adolescencia, el tipo de Psicólogo que yo quería ser, no era el de una institucion mental, especializado en personas de niveles 1, 2 o 3. El tipo de Psicólogo que yo quería ser era uno que se ocupara de niveles superiores, en su consulta privada. Mi modelo en esa época era el Psiquiatra Suizo Carl Jung. Si bien Jung en sus primeros años trabajó en centros de salud mental, luego se dedicó a su práctica privada y fue “atrayendo” otro tipo de consultantes a través de sus libros. No atendía tanto a pacientes con Histeria, con delirios u obsesiones y compulsiones, sino que comenzó a atender personas “sanas” y productivas que querían crecer como personas a nuevos niveles.

Yo tenía una idea muy clara de adonde quería ir, pero para llegar allí hacia falta todo un proceso, no sólo de desarrollo profesional, sino también de desarrollo pesonal. Así que tuve que pasar por muchas experiencias, perdidas y fracasos, que me permitieran desarrollarme a nivel personal.

Mi reflexión sobre esto es que muchas veces nos encontramos con dificultades y desafíos que demoran y complican nuestros planes. Y podemos llegar a pensar en qué mala suerte que tenemos. Sin embargo, pienso que en la vida pareciera que nada sobra. Cada cosa que la vida nos va poniendo enfrente, sirve para nuestro desarrollo. A veces nos tocan desafíos tan difíciles que no sabemos cómo sacarles provecho. Como encontrarles lo positivo. Pero siempre es posible que los usemos para nuestra evolución.

Víctor Frankl decía que el ser humano se mueve en dos planos diferentes y la salud mental depende de cómo maneja estas dos áreas (este tema lo traté antes en otros post, especialmente en uno llamado Las dos caras de la Victoria: https://wp.me/puWNX-5F). En un plano está el mundo de los éxitos, logros y conquistas. La persona se fija metas, dedica su energía a realizar ciertas acciones y luego obtiene a cambio un resultado. Si el resultado no es lo que quiere, tiene que mejorar y volver a insistir hasta conseguirlo. Y mientras más logra, más éxito tiene. Pero el ser humano en paralelo también se mueve en otra dimensión con unas reglas de juego diferentes. Donde las cosas que le pasan a la persona, son cosas que la vida le da. Cosas que no esperaba y que pueden llegar a ser muy trágicas y dolorosas. Y ante este Destino, el hombre no necesariamente tiene que ser pasivo y quedarse de brazos cruzados, quejarse o lamentarse. También hay algo que hacer aquí en este plano, aunque no pertenece al terreno de la Acción propiamente. Una vez que la persona deje a un lado el Dolor que le pueda producir este Destino, y lo Acepta, debe intentar asimilar el mensaje encriptado que ahí allí para él. La persona tiene el desafío de descifrar cómo convertir eso que la vida le da en algo positivo. A la larga, si va mirando su vida en retrospectiva, podrá entender de qué se trata la Misión personal que le toca y asumirla en forma de un Propósito que de sentido a su vida.

En el primer plano, el plano de la acción, el éxito se mide en términos de cuán efectiva es la persona en alcanzar sus metas, es decir, en la medida de sus logros. En el segundo plano, el éxito se mide por el grado de cumplimiento del “encargo” que la vida le da. Lamentablemente, muchas veces vivimos estas dimensiones como separadas. Pensamos que sólo se trata de una dimensión, la de la Conquista, y vemos la segunda, la de la Aceptación, como un estorbo o una mala suerte. Pero podemos hacer más progresos en la vida en la medida que logremos alinear estas dos dimensiones y avanzar en ambas a la vez. Si tomamos lo que la vida nos da y lo asumimos de una forma proactiva, convirtiéndolo en planes y metas para lograr, podremos integrar ambos planos. (Cabe acotar que estas ideas de Victor Frankl influyeron directamente en Covey, fallecido recientemente y quien se hiciera famoso por los Siete hábitos de la gente altamente efetiva. La forma como él le dio forma muy personal a la idea de Frankl de los dos planos de actuación, es en lo que llamó La Victoria Personal y la Victoria Pública y también en lo que denominó el Principio 90/10).

Siguiendo con mi caso. Llegó un momento en que logré construir mi propio punto de vista que me hacía sentir cómodo para poder trabajar en Psicoterapia, que combinaba la Psicología Dinámica con la Psicología Cognitiva, tomando las emociones y sentimientos como eje del trabajo. Conseguí atraer consultantes a mi consulta privada que se ajustaban a mi visión de lo que yo buscaba. Y lo mejor de todo, es que logré apoyarme en mi background organizacional, ya que a través de los talleres, logré atraer consultantes. Y todo esto me dio un gran crecimiento profesional y personal, así como una gran satisfacción.

Pero cada vez me sentía más incómodo en Venezuela como país. Y lo primero que me preocupaba era cómo poder emigrar sin afectar mi ejercicio profesional. Así que comencé a buscar posibilidades en países hermanos como Panamá, Perú, Colombia, Ecuador o Argentina, donde el Idioma y la semejanza cultural podrían facilitar la integreación.

Pero la opción que finalmente escogí fue Israel. No lo estaba buscando en principio, ya que no era la mejor opción desde el punto de vista práctico. Pero es una opción que estuvo a mi alcance y la tomé como parte de un proyecto mucho más integral y con significado personal para mi. Y ahora como parte de la reválida de mi profesión en Israel requiero trabajar en un instituto público de salud mental durante un tiempo, esta vez, afortunadamente con pago. Luego de un tiempo podré trabajar por mi cuenta en forma privada. Para poder ser aceptado en un lugar requiero tener un buen nivel del idioma, lo cual a su vez toma su tiempo. Así que mientras desarrollo el nivel requerido en el idioma, trabajo en actividades relacionadas con mi profesión: en las mañanas cuido personas mayores que necesitan ayuda para caminar por los alrededores de su casa y en las tardes trabajo en un Colegio de niños especiales que presta su local para actividades vespertinas con los chicos. Además, atiendo a la población hispanoamericana a través de este Blog, de la página de FCB En busca de la Excelencia Personal, de Skype y de la Plataforma TuTerapiaEnLinea.

Y al mirar atrás veo todo el camino recorrido y me doy cuenta de cuán importante es para mí mi profesión que ahora estoy dispuesto a trabajar en un centro de salud mental, cosa que rehuí en mis inicios. Pero ahora, incluso, con mayor grado de complejidad que antes (otro idioma, otra época vital, otra cultura).

Aunque mantengo en mente la idea de la reválida profesional, lo que enfoco en mi día a día es lo que tengo enfrente en este momento: las personas mayores y los niños que cuido, así como también cómo mejorar yo mismo como persona y hacer lo mejor con lo que la vida me va dando. Intento no perder de vista que todo lo que vivo es parte de un proceso. Que las cosas que vivo a la final se pueden convertir cada una en una pieza más de mi evolución en la medida que mantengo una actitud constructiva. Aprendiendo a llevar a la realidad en mi vida diaria la idea de “Ser Feliz con mi Porción” (1), es decir, aceptar, asumir y procesar lo que la vida me va dando a diario, para convertirlo en algo que tenga sentido, para convertirlo en Oro!

Nota: Hay muchos ejemplos de personas que han sabido convertir lo que las vida les da en oro, pero aqui les dejo el enlace a una de ellas…la historia de Elizabeth Smart contada en TED. https://youtu.be/h0C2LPXaEW4

Nota 1:

Una idea similar la formula Adams Smith en La Riqueza de las Naciones al referirse a la Riqueza de una persona. Smith señala en el capítulo V del Libro I que todo ser humano es rico o pobre teniendo en consideración su capacidad de poder gozar de las cosas.

Esta idea también se encuentra en el “Pirkei Avot” (Tratado de los Padres, un segmento del Talmud). Ben Zoma dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de todos… ¿Quién es fuerte? El que domina su instinto… ¿Quién es rico? El que está feliz con su parte… ¿Quién es honrado? El que honra a las criaturas
Aunque en el original en Hebreo se puede entender literalmente como “parte”, hay quienes prefieren traducir “parte” como “suerte”. De esta manera, se podría leer esta máxima como sigue: es feliz quien se contenta con su suerte!
https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1195116/jewish/Quien-es-rico.htm

De esta concepción podemos derivar algo muy profundo e interesante. Nuestras cualidades no vienen determinadas por una condición o estado externo. Sino que proceden de un sentimiento, una actitud y una acción que llevamos a cabo. Esto tiene una implicación muy importante a su vez. No se trata de fijarse metas en la vida para recibir algo físico solamente y Tenerlo. Sino que en el proceso de conseguirlo, nos hacemos capaces de Ser eso que queríamos. Y la comprobación de que los Somos, es que lo podemos DAR.

Un corolario de todo esto: si queremos recibir algo de la vida, lo mejor sería comenzar a Serlo y Darlo. Es curioso y paradójico. Quiere más amor? Dé amor. Quiere ser Afortunado? Comience contentándose con su Suerte!

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Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

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yodaEl paradigma del control y de los logros personales hace énfasis en la importancia de tener objetivos y trabajar para alcanzarlos, en la idea de que no hay que rendirse, que hay que persistir, aproximarse gradualmente a las metas, no limitarse, pensar en grande, corregir y ajustar el rumbo en el camino, probar nuevas estrategias, crear nuevas posibilidades,tomar el control de nuestras vidas. ¿Pero, es esto siempre posible? ¿Qué pasaría si todo esto se viera seriamente restringido?

Considero que todas las creencias y paradigmas deben evaluarse en función de la utilidad que nos brindan en un momento dado. Al fin y al cabo, el mapa nunca es el territorio. Los modelos mentales solo sirven como una guía. En realidad no sabemos exactamente que es este Universo, que hubo antes del Big Bang, a donde va todo esto. Solo tenemos teorías, modelos, conceptos y creencias. Y todo esto sirve para comprender y predecir la realidad y para actuar, pero es una mera referencia que esta basada en construcciones sociales y culturales que cambian en el tiempo. Ahora mismo estamos en medio de una transición historica de cambio de era. Nos encontramos entre la etapa moderna y una nueva etapa que todavía no ha terminado de consolidarse cuando la anterior se derrumba. Y mientras tanto, muchos parásitos pretenden “pescar en rio revuelto”.

Volviendo al punto. Si determinadas creencias y paradigmas me funcionan, y contribuyen a que pueda conseguir resultados, las uso. Pero si no me resultan útiles, lo más saludable sería dejarlas de lado. Como se dice en Filosofía de la Ciencia: las teorías no deben juzgarse por su veracidad, sino por su utilidad.

El paradigma del control ha sido muy útil. Ha conducido a la humanidad a grandes conquistas. Sentirse como fuente de control es importante, porque proporciona empowerment, salud, auto eficacia, optimismo, entusiasmo, seguridad, motivación. Hay investigaciones que han señalado que las personas que perciben que tienen control sobre los resultados (locus de control interno) son más exitosas, tienen más salud, son más efectivas y sus países tienen mayor Producto Interno Bruto.

Sin embargo, esto podría convertirse en una debilidad para estas personas. Un grupo con poder institucional, podría usar esto en contra de sus críticos y adversarios adeptos al paradigma de control; le harían una “Guerra Psicológica” dirigida a debilitar su voluntad, con una lógica que sonaría algo así como: “si necesitan el control para sentirse bien, se lo quitamos para que se sientan vulnerables”. Un régimen de este tipo restringiría las libertades para limitar las posibilidades de que haya locus de control interno. Entonces, las personas que confían mucho en sus capacidad de lograr resultados, podrían derrumbarse. Perderían su entusiasmo. Padecerían de un estado de ánimo bajo. Tendrían menor percepción de auto eficacia. Sentirían mayor estrés. Más emociones negativas que positivas. Su sistema inmunológico se debilitaría. Muchos enfermarían, los que puedan buscarían huir de ese lugar.

Pero mientras la papa se vuelve blanda en el agua caliente, el huevo se pone duro en esa misma condición. Esto quiere decir, que lo que sucede con el “objeto” (la papa o el huevo) no depende de la condición externa (el agua caliente), sino de sus características internas, de su “ADN”. Como dijo el Biólogo Humberto Maturana: “no es propiedad de la bala penetrar la piel. Es propiedad de la piel ser penetrada por la bala”. Es decir, que el organismo es quien “determina” cuál es el efecto que el ambiente ejerce sobre el.

Si no podemos controlar los resultados, es mejor enfocarnos en controlar nuestra acción. Rotter dio importancia al resultado y desarrolló el concepto de Locus de Control, que es la percepción que tengo sobre lo que origina los resultados que enfrento (factores externos o factores internos). Decy por su parte, dio importancia a la acción y desarrolló junto con Ryan el concepto de Locus Causal, que es la percepción de cuál es la fuente de mi acción (yo mismo, otros o factores impersonales) . Haciendo estas distinciones entonces es posible comprender que es posible que podamos sentirnos como fuente de nuestra acción (que lo que hago dependa de mi), independientemente de los resultados logrados (de que logre lo que quiero).

Quizás esto suene un tanto extraño. Escribí sobre esto en un artículo anterior que titulé “Más allá del control y las expectativas” (http://wp.me/puWNX-qF). Cole y Pargement investigaron sobre diferentes tipos de afrontamiento espiritual. Encontraron que una de las estrategias más efectivas es la “Rendición espiritual”. Esta es una estrategia que consiste en “hacer lo que creo que debo hacer”, pero “entregando el resultado a un Poder superior”. Es decir, hago lo que está en mis manos. Me mantengo motivado. Me mantengo accountable. Me mantengo responsable. Me mantengo integro. Pero acepto que el resultado es “el que Dios o el Universo” consideren lo mejor para mí. No me aferro a lo que quiero a través de Mi voluntad. Suelto ese resultado y lo entrego (al Universo/Dios), en la convicción de que Esa Voluntad es más importante que la mía.

Según Cole y Pargement hay distintos tipos de afrontamiento espiritual, cada uno asociado a un tipo particular de Control:

  • Directivo: pretendo controlar mi acción y mis resultados.
  • Colaborativo: controlo mi acción e invoco ayuda Divina para lograr los resultados que quiero.
  • Renuncia: dejo todo en manos de Dios/Universo, tanto acción como resultados.
  • Suplica: suelto el control sobre la acción pero pido intervención Divina para unos resultados específicos.
  • Rendición espiritual: hago mi parte (control sobre mi acción) y dejo el resultado en manos de la Divinidad (Dios/Universo).

El afrontamiento directivo y el afrontamiento colaborativo están asociados a resultados exitosos y positivos. Pero el afrontamiento directivo solo tiene cabida en una sociedad donde hay mucha libertad. Es el paradigma de control, el paradigma Gerencial. Pero cuando hay muchas restricciones externas este afrontamiento no es exitoso. En estas situaciones es más efectivo el afrontamiento colaborativo. Este implica realizar el trabajo, pidiendo la ayuda Divina para conseguir esos resultados.

El afrontamiento de tipo Renuncia y tipo Súplica están asociados a disfuncionalidad. La Renuncia implica una sensación de impotencia y de estar a merced de fuerzas fuera de control que podrían llevar a la persona a la auto anulación. Es la estrategia del Anacoreta que se entrega al ascetismo total. La Súplica implica aferrarse a un resultado específico que se espera sea posible de forma mágica y sobre natural. Puede ser un afrontamiento muy dañino.

La Rendición Espiritual, en suma, implica que la persona hace lo que considera necesario y adecuado (control sobre la acción), pero somete los resultados a una voluntad Divina. Esta es una de las estrategias de afrontamiento de mayor efectividad y funcionalidad.

 

Notas:

1) Hay varias razones por las cuales los “resultados” pudieran no reflejar nuestros esfuerzos. La primera y más obvia, es porque la “acción” escogida debe ajustarse, modificarse o cambiarse. La segunda, es que ciertos parámetros del actor sujeto de la acción, tales como expectativas, intenciones, motivaciones y creencias, actúan de manera inadvertida y afectan el resultado de una manera inesperada.

Una tercera razón es que el “ambiente” plantea una “demora” para manifestar el resultado de la acción. Ciertas personas son capaces de soportar esta demora y mantenerse adheridos con esperanza y optimismo al resultado esperado, mientras otras personas podrían frustrarse y desfallecer antes que el resultado aparezca. Estas ideas fueron explicadas en detalle en un artículo previo (http://wp.me/puWNX-fX).

Hay una cuarta razón . No es fácil encontrar el “resultado” específico de nuestra acción dentro del “ambiente” externo, porque este contiene el agregado de las acciones de todo el ecosistema que nos rodea, siendo una amalgama interactiva de factores políticos, económicos, sociales y culturales. Adicionalmente, en un momento en el tiempo, el “ambiente” está afectado a su vez por la sumatoria de efectos causados por acciones previas de los individuos y grupos sociales que nos precedieron y de la humanidad como un todo. Es decir, la “Historia”, que es el devenir de los acontecimientos, puede ser vista como “un Ser” con autonomía, que tiene vida propia. De manera que nuestras acciones son como granos de arena en un desierto. Nuestras acciones importan y tienen un impacto, pero es un poco  “narcisista” y “egocéntrico” pretender que ese impacto sea reconocible, visible y aislable del resto de “resultados” producidos por otros factores o individuos en este momento o en momentos precedentes. Esta idea la he desarrollado en varios artículos previos (http://wp.me/puWNX-gB).

2) La idea de que estamos viviendo una transición por cambio de Era y sus efectos psicológicos la he tocado también en artículos previos (http://wp.me/puWNX-nn, http://wp.me/puWNX-6Q).

3) Es tarea nosotros como seres humanos crear una Sociedad que recompense comportamientos adecuados y castigue los inadecuados. Es lo que tratamos de hacer como Padres con nuestros hijos. Es lo que tratan de hacer los Colegios e instituciones educativas. Es lo que tratan de hacer los maestros con el sistema de fichas. Es lo que ha dado cada vez mayor popularidad a la tendencia del Gaming en educación y en empresas.

Hay épocas en las que parece que nos acercamos como Sociedades a ese ideal y hay otras en las que nos alejamos. Hay países que están más cerca y otros que están muy lejos. En un ambiente determinado donde se premia la delincuencia, la mentira, la extorsión, el rentismo y el control, una persona que se comporta con probidad, rectitud, honestidad, respeto y productividad, es un “desadaptado” visto como un Don Quijote por la mayoría. Es obvio que una persona así en un medio distorsionado donde reina la injustica al mejor estilo del Chicago de los años veinte, no puede motivar sus actos en su entorno inmediato. Si una persona así espera que sus acciones modifiquen el ambiente circundante en el corto plazo o espera una retroalimentación positiva por su actuación, se sentiría muy frustrado y posiblemente desistiría de continuar comportándose de esa manera, terminando por “adaptarse” (o morir).

Pero los mejores avances de la humanidad se han logrado gracias a personas que no se “adaptan” a la realidad que los rodea, sino que son capaces de mantener sus ideales INDEPENDIENTEMENTE de los resultados de corto plazo. En ese caso, aplicaría la máxima: no es recomendable juzgar nuestro día por lo que obtenemos, sino por lo que sembramos. Esta afirmación es una variación de la frase de Ghandi que he colocado en la portada de este Blog: Be the change you want to see in the world.

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tumblr_mhkm2zqQQ41rpknyzo1_500_largeTodo momento que marca un final y/o un inicio, es oportuno para actualizar nuestros compromisos y metas. Al estar a escasos días del término del año 2014 y del inicio del 2015, comparto algunas ideas que puedan ser útiles para guiar esta reflexión. Comúnmente al hablar sobre este tema la gente tiende a pensar en las cosas que desea, como una pareja, que le vaya bien en su empleo o en sus negocios, nuevas adquisiciones materiales o viajes. Pero antes de ir al plano más tangible y concreto, es recomendable repensarnos en lo que somos y lo que buscamos.

Para que una reflexión más profunda y de mayor alcance pueda producirse es necesario crear las condiciones necesarias. Si uno anda apurado, con el tiempo contado y pretende tomar papel y lápiz y sentarse a escribir sobre esto, podría estar más bien inhibiendo o abortando este proceso. Sugiero tomarse un tiempo considerable, a solas, crear el espacio apropiado al gusto de cada quien y darse tiempo con holgura. Dejar flotar las ideas cotidianas, dejarlas ir y quedarse a gusto en el silencio. Dejar ir la emocionalidad producida en las transacciones e intercambios del día a día y buscar el centro de sí mismo. Permitirse una visión más panorámica y consciente, sin perder de vista el momento y la circunstancia. Ser testigo de si mismo, de las frustraciones, de las satisfacciones, de los temores, de las conquistas, de los fracasos. Del pasado reciente, pero también de todo el recorrido. Y de las aspiraciones y anhelos. Y dentro de todo esto, encontrarse con su propia esencia. Y desde la quietud reflexionar acerca de qué es lo que busca en la vida, cuáles son las necesidades y motivos que le impulsan, qué aspira, para qué lo quiere, cuál es su propósito, su misión.

En este respecto es importante distinguir entre el fin y los medios, entre el propósito general y la estrategia. Y en este punto cabe pensar si la forma que busco lo que quiero es la mejor. Ante nada esta reflexión es útil para aclarar con mayor precisión cual es  nuestra finalidad última, pero a la vez para reflexionar si la forma que hemos ideado para alcanzarla puede mejorarse, que opciones hay, en que se puede modificar lo que he venido haciendo para lograr lo que aspiro a final de cuentas.

Esta reflexión más estratégica es importante para repensarnos porque muchas veces hemos hecho nuestros, objetivos que tal vez no tienen que ver tanto con nuestra esencia sino que tienen más que ver con las expectativas de nuestro medio; nuestra familia, allegados, grupos de pertenencia, expectativas que provienen del género o de los roles. Pero cada uno de nosotros tiene un sello personal, un perfil propio, una semilla que se desarrolla en el tiempo y que tiene una finalidad propia y óptima. Cada quien corre su propia carrera. Por ello, tenemos que preguntarnos: ¿Estamos yendo hacia el desarrollo de nuestra finalidad?

Ahora bien, para saber si estamos realizando nuestro potencial primero tenemos que saber cuál es ese potencial, cual es nuestra versión óptima, para lo cual es útil conocer cuáles son nuestras cualidades, esto incluye talentos, fortalezas y valores. También conocer las actividades que nos hacen sentir bien, que nos resultan satisfactorias y estimulantes, que nos energizan, que nos hacen fluir.

Por otra parte, conocer nuestras preferencias en formas de trabajar, intereses, formas de relacionarnos. También identificar nuestros motivos y necesidades. La visión integral de todos estos aspectos puede ayudarnos a hacer esta reflexión sobre lo que somos y a dónde vamos. Contrariamente a la visión transaccional del éxito como algo que se logra a través de las conquistas y adquisiciones materiales, prefiero las definiciones del éxito que resaltan la importancia de hacer nuestro mejor esfuerzo para ser lo mejor que podemos ser.

De manera que para poder tener éxito, tengo que saber primero cuál es la versión potencial de mí mismo. ¿Cómo soy, que hago y de que estoy rodeado en mi versión potencial? En este orden de ideas hay un aspecto que he tocado en artículos recientes, que es el tema de la aceptación. A veces, se nos presentan situaciones que nos impone el “destino” y que “restringen” nuestras posibilidades. Le leí a Víctor Frankl en alguno de sus libros que el éxito suele pensarse en términos de conquistas. El propuso en cambio que también el éxito sea visto en términos del “cumplimiento” de las exigencias impuestas por el “destino”. Según él, el propósito personal no sólo debe ser pensado en términos de gustos y deseos, sino también a través de mirar lo que la “vida” ha querido “decirnos”.

Muchas veces nos empeñamos en tomar una dirección que no está alineada a lo que estamos llamados a ser. Esto influye en que veamos situaciones que nos toca experimentar como tragedias, cuando en el fondo son oportunidades para hacernos florecer en la dirección correcta. Me gusta pensar que lo que nos toca vivir es justo lo que necesitamos para sacar lo mejor de nosotros.

Habiendo reflexionado sobre estos aspectos de orden más estratégico, que llamo Plan Maestro, podemos pasar a un plano más transaccional, tangible, operacional, a fin de establecer los objetivos del año. Para ello sugiero identificar lo que debemos dejar atrás. Quizás sean patrones de comportamiento propio, quizás sean sentimientos, apegos, personas, situaciones, experiencias. Para que cosas buenas y mejores formen parte de nuestra vida, tenemos que hacerle espacio. Esto lo llamo Objetivos de Cambio. ¿Qué no ha estado funcionando en nuestras vidas? ¿Qué relaciones, actividades, o formas de comportamiento han llegado a su fin? Si no se lo que tengo que cambiar, dentro o fuera de mí, me mantendré en el mismo lugar. Así que es importante este reconocimiento, para luego tener la voluntad de hacer los cambios necesarios. Es decir, las acciones que sean necesarias para eliminar, desaparecer o archivar eso de mi campo de atención y acción. Esto puede implicar el procesamiento de experiencias vividas. Mientras no aprenda las lecciones, esto estará vivo allí ocupando un espacio que necesito para dar cabida a nuevas experiencias. También puede implicar el compromiso con programas de cambio de conducta.

Por último, establecer los objetivos del año. Sugiero poner en claro nuestras Aspiraciones, es decir, las cosas que queremos. Pero luego repensar esto en términos de lo que puedo hacer yo efectivamente. No hay que perder de vista que tenemos un ámbito de influencia. Así que es más práctico y realista usar las aspiraciones como un vehículo para pensar sobre los objetivos que sea factibles para mi realizar. Para realizar esta tarea sugiero pensar por una parte, en lo que quiero mantener y mejorar en mi vida. ¿Cuáles son esas cosas, experiencias, personas, situaciones, actividades que quiero se repitan, que quiero se potencien, que quiero que crezcan en mi vida?

Por otra parte, hacer una lista de las cosas nuevas que quiero. Identificar qué cosas que no he hecho debo hacer para lograr lo que quiero. Esto me va a dar luces acerca de lo que debo emprender. Para cada objetivo sería bueno identificar las actividades específicas que pueden ser necesarias para lograrlo. Es útil ponerse metas progresivas e identificar los indicadores de progreso.

Al pensar en objetivos para el año también puede ser útil diferenciar entre objetivos para producir mejoras internas y externas. Es decir, un objetivo de mejora externa puede ser mejorar la facturación, mientras que uno de mejora interna puede ser mejorar mi estado de ánimo.

No he pretendido dar acá un método paso a paso, sino sólo compartir con Uds. mis reflexiones sobre este tema. Algunas de estas ideas las compartí en un programa de televisión llamado Soluciones.

 

Nota 1: Este tema lo trate antes en el siguiente articulo https://excelenciapersonal.wordpress.com/2009/06/09/claridad-de-proposito-para-persistir-en-nuestras-acciones/

Nota 2: Les dejo este enlace a un articulo sobre emprendimiento de nuevas oportunidades de negocio para los que quieran profundizar en esta area https://www.toptal.com/business-intelligence/bootstrapped-construyendo-una-compa%C3%B1%C3%ADa-a-distancia/es

 

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triunfoSólo quiero compartir unas breves líneas antes de que termine septiembre. Una reflexión muy personal. En el artículo pasado hablé de la IDEA de la renuncia al control y a las expectativas. A propósito de una experiencia personal que he estado viviendo lo releí antes de escribir éste y me causó gracia que el abordaje es bastante analítico, intelectual y filosófico. Pero últimamente he estado experimentando lo que significa vivir esto en la realidad en un area de mi vida. Y me he dado cuenta, una vez más, de lo difícil que es ponerlo en práctica. Es muy fácil hablarlo, pero también es fácil olvidarlo cuando vemos amenazada nuestra percepción de nosotros mismos o las reglas de relación interpersonal que nos parecen sensatas.

En esos momentos donde nos tocan nuestros puntos ciegos salen a flote los aspectos nuestros que condenamos a nuestra Sombra. En esos momentos, perdemos la perspectiva, olvidamos todas las teorías, y entramos en un “modo reactivo”. Aparece nuestra peor cara. Y lo peor es que terminamos por justificarnos y formarnos toda una ideología a partir de nuestro comportamiento.

Solemos enfocamos en nuestras metas, en lograr las cosas que queremos. Así mejoramos nuestra auto estima, a partir de la mejora de nuestra percepción de auto eficacia. Pero a veces olvidamos que el “verdadero” trabajo es interno.

Creo que lo más difícil es tener la humildad de saber frente a nosotros mismos que esas reacciones impulsivas y defensivas orquestadas por nuestra Sombra, por más justificadas que nos luzcan, son un montaje de auto saboteo.

Ahora que estoy más preparado por mi trabajo de auto conocimiento, considero un verdadero regalo cuando aparecen esos “maestros” en nuestras vidas que nos mueven el “piso”. Antes no! Antes los consideraba gente tóxica o cruel de la cual había que alejarse, ante quienes defenderse o con quienes competir, rivalizar o vencer. Y no dudo que en muchos casos esto sea cierto, pero aún así “no obviar el mensaje por el mensajero”.

Aprender de las experiencias que vivimos y ver todo como una oportunidad de mejora, creo que es una de las lecciones que he aprendido en todos estos años que me lancé a la aventura de profundizar sobre estos temas y compartirlos a través de este Blog y de mi actividad profesional. Pero si tuviera que resumir en una frase, lo que considero más importante, más difícil, y a la vez más fácil de todo lo que he reflexionado, sería lo siguiente: Transformar nuestro corazón. Como se puede extraer del Pirkei Avot (Tratado de los Padres) del Talmud: un buen corazón, trae un buen ojo y un buen ojo produce buenos resultados. La verdadera victoria es sobre nosotros mismos!

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mas-que-sembrarReconozco que unas de las ideas que más me han resultado difíciles de comprender son las de rendición, renuncia y aceptación. Desde joven fui voluntarioso, orientado a ponerme metas, con mucha energía, concentración y persistencia. Me comportaba de un modo ambicioso y competitivo. Me rodee de personas que pensaban parecido en este respecto al menos. Luchaba duramente para no dejarme arrastrar por la negligencia, el conformismo o la autocomplacencia. Esto me llevó a cultivar logros y a formarme una identidad alrededor de estas ideas.

Pasé por encima de muchas personas y obstáculos en aras de los objetivos y me encargué de hacerme una ideología basada en estas ideas que justificaba mis rasgos y comportamientos, buscando asociarme a gremios y grupos afines.

Considero que no tiene nada de malo buscar la efectividad, la eficacia y la eficiencia. Pero reconozco que en mi caso, así como en el caso de muchos otros con un perfil similar, esto esconde otros asuntos de la personalidad.

Había ciertos temas y áreas de mi vida donde estas competencias no bastaban. Incluso, estaban contraindicadas. La tendencia humana típica cuando una persona tiene ciertas competencias destacadas y se enfrenta con situaciones que requieren de otras que están insuficientemente desarrolladas, según lo demostró el Center for Creative Leadership en sus investigaciones sobre descarrilamiento ejecutivo (al final coloco otros artículos en los que he abordado este tema antes), es la sobre-utilización de las competencias más desarrolladas. En solución de problemas esto es equivalente a usar la respuesta correcta para otro problema. O usar una respuesta que dio resultados ante un problema ordinario ante un problema extraordinario que requiere de innovación. También es lo que en otras comunidades de ideas llaman un Quiebre.

Es un terrible dolor a nuestro Yo (Ego), que luego de progresar, crecer y prosperar en un proceso determinado, de pronto este se ve coartado, no se dan los resultados que esperamos, no comprendemos que es lo que sucede.

Así que una reacción posible es la que en criollo podríamos llamar: “derecho al pataleo”. En psicología infantil han llamado a algo similar Reactancia. Es decir, no darse por vencido. Dar la pelea. Luchar. Insistir.

Creo que esa idea es egosintónica. Es decir, se le hace fácil a nuestro Yo identificarse con ella. Y dentro del contexto gerencial y de ventas, en el ambiente deportivo, y en cualquier contexto competitivo suele insistirse mucho en la idea de la esperanza y la persistencia.

Así que, ¿a qué viene esta idea de que rendirse sea bueno?

Por este contrasentido es que me costó entender mucho esta idea de la rendición y la aceptación. Mientras algunos autores insisten en ponernos metas y luchar por ellas, otros hablan de aceptar la realidad y renunciar a nuestras expectativas (esto, según se ha encontrado, es un factor común en muchos casos de depresión y en trastornos de ansiedad).

Así que hay cierta contradicción aquí que creo debe ser aclarada.

Este tema lo saco a relucir, porque vengo escribiendo en los últimos artículos acerca de la serenidad. En “La serenidad como Actitud ante la vida” mencioné nueve componentes que ciertos autores encontraron asociados con la serenidad que definieron como un “constructo multidimensional”.

Algunos de los componentes justo tienen que ver con este tema que estoy tratando ahora en este artículo: por una parte, reconocer lo que no se puede cambiar y aceptarlo, y por otra, tomar acciones en lo que si puede ser cambiado. Y allí justo es donde se resuelve esta aparente contradicción. Es importante tener expectativas, ponernos metas y actuar para lograrlas. Pero no podemos perder de vista que hay un espacio que no depende de nuestra intervención.

Ciertamente que hay áreas y temas que podemos cambiar y otros que no. Pero incluso, en una misma área hay una parte o etapa en la que podemos intervenir, pero hay otra en la que no. Un jardinero puede arar la tierra, limpiarla, colocarle abono y sembrar una semilla. Pero luego tiene que esperar. Colocarle agua, protegerla. Y esperar. La vida tiene que brotar de la semilla por si misma.

Igual sucede con todos los procesos vivos y en la vida en general. A nivel social, organizacional, en las relaciones, con los proyectos, con la prosperidad, con la familia, incluso con la historia, según escribí en otros artículos. Uno siembra ciertas cosas. Hay un proceso. Luego cosechamos ciertos resultados.

No tiene caso disgustarse o impacientarse porque el proceso no va al ritmo que queremos. Tampoco tiene caso enojarse o entristecer por no estar conforme con lo que cosechamos.

Entonces, rendirse, renunciar y aceptar, implica comprender estos procesos. Comprender qué es lo que si podemos hacer, cuál es nuestro margen de maniobra, que queremos sembrar, que anticipamos cosechar, que cuidados tendremos para asegurarlo. Pero luego de lanzado el boomerang, tenemos que esperar lo que viene de vuelta con sabiduría. Una estrategia de afrontamiento espiritual positivo consiste en hacer lo que se pueda hacer, pero luego “entregar” el resultado.

El problema es que a veces se siembran otras semillas que se colaron inadvertidamente. O nuestras intenciones fueron unas, pero nuestras acciones otras. De manera que muchas veces no nos gustan los resultados que obtenemos. ¿Entonces? ¿Nos quejamos? ¿Desconocemos nuestras creaciones? ¿Nos salimos del juego y dejamos ese terreno? ¿Culpamos a los otros? ¿Nos justificamos? ¿Buscamos fans a quienes convencer de no ser responsables de nuestras creaciones, sino que algún otro no entendió, no coopero o no se hizo solidario con las ideas que querríamos sembrar?

Me costó mucho comprender esto por la tendencia aprendida de mi personalidad a afanarse y aferrarse a ciertos resultados, a querer siempre la victoria y el éxito, a huir del fracaso, y de lo que pareciera a mediocridad, estancamiento, retroceso u obstáculos.

Pero en el camino, a través de los reveses, de las decepciones, del sufrimiento y de los fracasos, he descubierto algo que pudiera llamarse Fe. Y aquí hago referencia a otro componente de la serenidad. Poco a poco he aprendido a confiar en la vida. Si se ha producido todo este fenómeno llamado Vida, junto con la naturaleza, el Universo, las células, la reproducción, las galaxias y los agujeros negros, en forma completamente independiente de mi Yo, es porque debe de haber un sentido, una “inteligencia” superior, una realidad trascendental e intangible, que escapa a mi comprensión, a mi condicionamiento social, al instrumental perceptivo proporcionado por la cultura y las ideologías sociales del momento en que vivo, las interpretaciones y cogniciones de los grupos sociales de los que he formado parte.

Se ha desarrollado en mi un sentimiento de confianza de que si hay un proceso, que tiene una lógica, que siembro y cosecho. Que si no estoy muy conforme con algunos “Frankenstein” que he producido, es cuestión de mirar con sabiduría, con mucha atención, para aprender cómo funciona este proceso para ir mejorando como “Aprendiz de Brujo” y hacer creaciones cada vez más acordes con mis ideales y valores.

Esta confianza implica que me miro como un elemento dentro de un contexto más amplio, donde mis procesos deben de encajar con los procesos globales, porque a la final hay un “macro rompecabezas” que está siendo armado por la Humanidad. A la final, hay fuerzas ocultas que operan facilitando ciertos procesos y obstaculizando otros, porque todos tienen que alinearse dentro de un proceso global. De manera que a la final al contemplar con asombro esta grandeza, conecto con el sentimiento de que todo es para bien.

Esta conexión descrita me permite tener nuevos recursos cuando me encuentro abatido por la tristeza, cuando me siento ansioso, cuando siento que he sido tratado injustamente, cuando me siento fuera de lugar y separado de lo que me rodea. Puedo remontar esos momentos al salir de mi mismo, aceptar el dolor, crecer en mi humildad y agradecer más bien por todos las bendiciones inesperadas que he recibido y sigo recibiendo.

Debo decir, que no he encontrado en la Psicología algo que me haya ayudado a desarrollar estos puntos (que abarcan los componentes 2, 3 4 y 5 de la Serenidad). Lo he encontrado en cambio, en mi propia Experiencia Espiritual. La religión y la religiosidad, han sido puntos de apoyo importantes en la medida que han proporcionado una base sólida sobre la cual he desarrollado mi Espiritualidad. Pero creo que estas bases no han actuado por sí mismas, sino motorizadas por mi Deseo de mejorar y mi Intención de abrazarme a la Vida y a lo Vivo. Esto me ha permitido cabalgar por los altibajos de la vida y tomar un Camino basado en la Serenidad, la Alegría y el Amor.

A continuación dejo el enlace para artículos previos que tratan alguno de los temas tratados en este artículo, para quien quiera profundizar:

Respecto al tema de la sobre-utilización de competencias destacadas:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/08/01/obsesion-o-pasion/

Por que a veces no obtenemos los resultados que queremos, sobre todo a nivel social:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/05/20/estado-del-tiempo%e2%80%9d/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/03/29/haciendo-nuestra-parte/

Respecto a la difícil lucha en la que nos colocan los desaciertos y reveses, y de la necesidad de preservar nuestro nucleo sano:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/04/30/philotropismo-positivo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/11/02/cambiando-el-juego/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/07/24/buscando-la-raiz-sana-para-volver-a-comenzar/

Sobre lo que vemos y lo que no vemos con los ojos físicos:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/09/28/la-vision-interior/

Sobre el principio “activo” y el principio “pasivo”:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2010/11/23/las-dos-caras-de-la-victoria/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/09/16/en-la-zona-positiva/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2011/10/31/objetivos-claros/

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