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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

Tengo programado escribir pronto un artículo para el Blog pero mientras tanto quisiera reblogear este sobre la necesidad de tener un Talento Positivo que sepa Saborear las actuales circunstancias, no sin antes hacer la cuña de que esto no solo se logra haciendo buenas contrataciones, sino que es necesario estar continuamente construyendo recursos psicologicos que aseguren la resiliencia individual y organizacional.

Excelencia Personal

Compartía recientemente con un amigo y colega que lidera a nivel regional la gestión humana en una organización de renombre, sobre el tema de la velocidad a la que a veces estamos sometidos y la necesidad de regularnos a nosotros, a los demás y a la situación para producir un ajuste satisfactorio, y entonces me hizo referencia al aforismo latino Festina Lente, atribuido al Emperador Augusto y que significa: Apresúrate lentamente.

No se si realmente es cierto que el tiempo marcha más rápidamente, pero si se que a veces tenemos esa impresión. La percepción subjetiva del tiempo sufre procesos de alargamiento y estrechez. Todos sabemos que hay experiencias en que el tiempo se detiene mientras que hay situaciones aburridas que parecen interminables, siendo que esto no se compadece con el paso del tiempo objetivo. De manera que hay un tiempo subjetivo que cursa relativamente, pero no exactamente en paralelo…

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Hoy fui entrevistado en un programa de TV llamado Entrenoticias en Globovisión sobre el Estrés e hice referencia a este artículo que reblogeo para más fácil ubicación.

Excelencia Personal

estrategiasAñado este complemento a mi último boletín que sirvió de base a dos entrevistas de radio, una en 95.5 y otra en 88.9. Las preguntas surgidas entre radio escuchas, así como por lectores del Blog, me motivan a añadir este anexo de estrategias y técnicas.

Cuando nos enfrentamos a situaciones que desbordan nuestras capacidades se genera una tensión conocida como Estrés, la cual tiene una serie de efectos físicos y psicológicos, que lejos de ayudar, limitan nuestra capacidad de dar con una solución del problema y, éste lejos de simplificarse, se vuelve más complejo poniendo en mayor riesgo.

Al estar en una situación de tensión en forma crónica, el organismo exhibe mecanismos de protección y defensa en forma natural, reactiva e inconciente para lidiar con la situación, tales como negar el problema, proyectarlo en otros o desvincularse emocional y afectivamente de la situación, como en el caso del sindrome conocido como

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En este artículo podemos encontrar inspiración y recomendaciones para un nuevo comienzo!

Excelencia Personal

Reboot¿Cómo comenzar un nuevo ciclo cuando no nos sentimos del todo satisfechos con los frutos que esperábamos obtener del ciclo anterior y vemos por delante unas condiciones más difíciles o inciertas? ¿Podemos comenzar sin un plan e ir improvisando en el camino? ¿Podemos correr el riesgo de ir a la deriva, sin mucho ánimo ni motivación?

Hay muchas razones por las que podemos sentirnos de esa manera. Desde la perspectiva de la teoría de motivación COR que expuse en los últimos artículos previos, nos sentimos así por haber formado parte de situaciones a las que dedicamos mucha energía y recursos comparado con lo que obtuvimos de retorno, quedando en un saldo negativo. Al final algunos ejemplos (*)

Difícilmente podríamos crecer como personas y aumentar nuestra percepción de bienestar subjetivo si nos dejamos llevar por el desconsuelo, la frustración, la desesperanza y no articulamos un plan factible que satisfaga nuestras necesidades…

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Reblogeo este post que publiqué en el 2011, pero que puede ser útil en los actuales momentos.

Excelencia Personal

Estos días ha habido un ambiente un tanto extraño, no sólo desde el punto de vista climatológico, sino también en el sentido psicológico. He chequeado esto con amigos, colegas y clientes, muchos de los cuales me han confirmado esta apreciación. En las empresas, como siempre, las cosas marchan a mil por hora, con más cosas de las que se puede hacer. Pero en la calle en general, hay una situación muy diferente, un ambiente muy particular, más que por eventos externos creo que es debido a que muchos estamos viviendo transiciones en más de un ámbito de nuestras vidas.

La vida es una continua transición sin lugar a dudas, aunque los seres humanos tendemos a construir estructuras que nos ayuden a sobrellevarla. Una estructura muy general que nos abarca a todos es el marco histórico en el que vivimos, con sus paradigmas, formas de vida y soluciones. Luego cada continente…

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equilibrioExiste la noción extendida de que las emociones son reacciones fisiológicas que ocurren ante estímulos externos. Una mirada poco cautelosa de esta definición podría llevarnos a incurrir en el error de que el estímulo externo causa la respuesta fisiológica interna, como si hubiese una total permeabilidad entre el organismo y su medio ambiente. ¿Es que acaso no hay límites entre el organismo y su medio circundante?

Al oír esto, un participante de un curso de Diplomado me dijo: Vengo de un velorio porque murió un familiar. ¿Quiere decir esto que la tristeza que siento ahora no es producida por la muerte del familiar?

Por un momento me pareció muy plausible su argumento. No me atreví a ser muy frontal porque me conmovió el hecho en sí. Preferí ser humilde y decirle que lo sentía mucho.

Los otros participantes, mayoría mujeres, sorprendentemente sintieron empatía conmigo. Defendieron mi argumento y lo cuestionaron sin piedad. Parece que él era una de esas personas que solía hacer comentarios provocadores en los distintos cursos del Programa y se había ganado una mala reputación.

Así que aproveché el empujón del grupo y luego que todos le cayeron encima rematé. ¿Acaso tienen el mismo estado de ánimo en un velorio de New Orleans? Recordé un film llamado Violines en el Cielo, que trata sobre un reframing de los arreglos mortuorios, pero no me pareció prudente mencionarlo. Parece que bastó el ejemplo de New Orleans. Sin embargo, añadí que la cultura podría dar una significación diferente al evento que permitiera sentirlo de otro modo. Incluso, que quizás bajo ciertas ideologías la vida en este plano podría considerarse más dolorosa que la vida en otros planos superiores y que la muerte no era sino un tránsito hacia esos otros niveles. De manera que para alguien que conceptualizara la muerte de ese modo, ¿acaso experimentaría el mismo estado de ánimo que él?

Tengo un cliente que fue a consulta porque estaba experimentando síntomas de insomnio, rabia, dolores abdominales, nerviosismo y comportamiento alterado en el hogar. Me explicó que todo se había iniciado porque descubrió que su jefe pagaba un bono especial a algunos gerentes, pero a él no. Le manifestó esto a su jefe y solicitó un tratamiento similar. Dice que lo hizo de una manera muy cargada. Su jefe lo neutralizó y le dijo que mejor trataban eso en otra oportunidad. Pero luego lo dejó así. Estaba pensando renunciar porque ya no soportaba más al situación. Estaba muy alterado en casa. Su hijo y su esposa le dijeron que fuera a ver a un Psicólogo. Fue participante en un taller que dicté de Liderazgo e Inteligencia Emocional y me pidió consulta. La pregunta clave que le hice y que siempre hago a mis clientes: ¿cuándo te sentiste así antes en tu desarrollo? Al profundizar en su historia salió a relucir que su padre lo maltrataba y anulaba. Sentía mucha rabia y deseos de enfrentarse a su padre, pero se tragaba todas estas emociones por temor a las consecuencias porque su padre era muy autoritario e invalidante.

Si bien este cliente está molesto con su jefe, a esta molestia se le suma una molestia muy guardada que existe en su memoria emocional y que sentía hacia su padre. Al presentarse una situación similar, la invalidación, se activa de inmediato la memoria emocional.

Una persona que no tenga esta memoria previa, sentiría seguro cierta molestia por el tratamiento injusto del jefe. Pero este cliente, tiene lo que llamaría, una emoción al cuadrado. Esto le coloca en desventaja para tratar este asunto con su jefe. La persona sin este aprendizaje previo solo tiene que lidiar con una dosis de rabia pequeña, ajustada a la situación. En cambio mi cliente, tiene que lidiar con una dosis mucho mayor de rabia. Esto le oscurece el juicio, le causa desordenes internos y le lleva a una estado de sobre excitación, donde puede actuar de un modo inapropiado, tomar malas decisiones y afectar su salud.

Coincido con el Biólogo Maturana cuando dice que el organismo es un sistema cerrado. No es propiedad de la bala penetrar la piel, dice. Sino es propiedad de la piel dejarse penetrar por la bala. Esto quiere decir, que lo que sucede dentro del organismo no está dictaminado por estímulos externos. Los estímulos externos crean un movimiento es verdad, pero este activa algo dentro del interior que sigue las reglas definidas por el “sistema operativo” del organismo. Esta idea no es nueva. Proviene de Spinoza en la edad media.

Esto quiere decir, algo que se ha puesto de moda; que si queremos resultados diferentes tenemos que cambiar nosotros. Lo que está afuera, es una realidad cierta y verdadera, pero la reacción interna es nuestra. Somos responsables de nuestras emociones. ¿Y de donde provienen estas en su naturaleza, signo e intensidad? De nuestra memoria emocional.

Así que antes de cambiar al jefe o a la pareja, piense: ¿cuándo me sentí así antes? ¿Qué tanto de esta emoción proviene de mí mismo y mis experiencias personales y que tanto realmente de la situación?

Mi cliente aprendió: primero a reconocer la presencia de la emoción. Luego a hacerse responsable de su emoción y asumirla como algo propio e interno. Tercero, a comprender de donde proviene. Cuarto, a disipar la respuesta fisiológica interna de rabia proveniente de la memoria emocional. De esta manera, solo le queda el problema y la emocionalidad a la que se asocia. Igual tiene que hablar con el jefe. Igual es un tanto incómodo. Pero ahora lo enfrenta de una manera diferente, menos intensamente. Ahora tienes más opciones y recursos internos. Ahora le saca la raíz cuadrada a la emoción antes de actuar.

Comparto nuevamente este artículo que escribí en el 2011 en el que reflexionaba sobre como tratar con la rudeza y la adversidad, sin que eso nos afecte internamente.

Excelencia Personal

Entre los principales hallazgos de mi búsqueda sobre investigaciones en el tema de las emociones destaca la importancia de incrementar las emociones positivas y disminuir las negativas de manera de mantener una proporción mínima de 3 a 1 de las primeras sobre las segundas, pues ello permite que puedan salir a relucir nuestras cualidades, desarrollarse nuestros talentos, sacar lo mejor nuestro aun cuando la vida nos muestre su peor lado y funcionar física y psicológicamente en un nivel óptimo.  Sabemos lo difícil que esto resulta, sobre todo cuando nos encontramos con situaciones y personas que nos la ponen difícil.

Día a día libramos una batalla bioquímica entre la vida y la muerte. Una persona que percibe amenaza en forma continua, activa su eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal (eje HHA), activa igualmente el sistema nervioso simpático (SNS) e intensifica la actividad del hemisferio cerebral dominante. 

La activación del eje HHA produce  altos niveles de cortisol, los cuales en…

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