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Archive for the ‘Desarrollo personal’ Category

Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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No soy mi mente; ni mis emociones, ni siquiera soy mis pensamientos. Tampoco soy los roles que me ha tocado jugar, ni la actuaciones en mis diferentes épocas. No soy el que era cuando era un estudiante, ni cuando era un profesional o cuando era un jefe, o cuando era un amigo, o cuando ayudaba a otros, o cuando era esposo y padre. No soy todo lo que creo que soy. Tampoco soy lo que otros piensan acerca de mi.

Hay algo dentro de mi que está más allá de todo eso. Y sé que tiene un proposito!

Puede que “yo” tenga aspiraciones diferentes a ese proposito. Y no las he logrado alcanzar! A veces siento que todo se escurre de mis manos! que esas cosas que quiero me esquivan! Que todo aparece demorado, lento y complicado! Lo que recibo no coincide con lo que quiero! Quien es el autor entonces de toda esto? Entonces me provoca molestarme! Me provoca gritar! O llorar! Me provoca salir corriendo! Me provoca decir a todos que están equivocados conmigo, que no soy quien creen que soy! Y me siento contrariado porque considero que merezco lo que aspiro! Pero estoy mudo, no me salen lagrimas ni tengo fuerzas para correr! Ni siquiera tengo con quien quejarme!

Primero lo veo todo de esa manera. Y me veo tentado a actuar en esa forma. Veo que todo parece estar mal y que nada encaja.

Pero entonces dejo ir todo eso, como si fueran nubes, como humo que se aleja. Y entonces modifico mi angulo de ver las cosas. Y entonces veo lo bueno. Y veo que todo está marchando bien! Que todo va viento en popa! Y me siento tranquilo. Y desde la paz, lo acepto todo. Y entonces puedo lidiar otro día más con esto!

Y de donde viene esa fuerza?

Todo lo hago por ti, mi inspiración: El deseo de vivir!

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Todos tenemos una parte más vulnerable que no se comporta con total congruencia con el resto de lo que somos. Es una parte menos civilizada, más irracional e ilógica, incluso a veces un poco autónoma. Hay quienes le dan rienda suelta, sin ningún pudor o contención. Hay quienes pretenden desconocerla. Hay quienes luchan con ella para esconderla, confinarla y limitar su actuación.

Para algunos es una forma de sufrir, mientras que otros que prefieren tener un rol más activo, son ellos los que hacen sufrir a otros. Pero en ambos casos nuestra herida siempre está asociada al sufrimiento.

Los que pretenden desconocerla, continuamente la verán materializada en la forma de destino. Los que intentan mantenerla a raya, viven momentos de avance donde pareciera que han logrado conquistarla. Hasta que aparecen desafíos nuevos que logran “desmarcarse” de nuestra vigilancia, hasta que queda en evidencia nuevamente que la herida sigue allí muy viva. Los que se entregan a ella en total autenticidad pretenden que la pueden domar, pero la gran mayoría de las veces terminan siendo aniquilados por ella.

Muchos tratamos de dejarla a un lado y vivir con nuestros talentos y nuestras mejores intenciones. Construir, aportar, avanzar. Pero así como la concordancia entre la llave y la cerradura, nuestra herida siempre nos lleva a rodearnos de hechos que guardan cierto patrón y a revivir sentimientos muy familiares que nos persiguen a lo largo de la vida.

Cambian los actores, cambian los escenarios, pero la herida sigue presente hasta que no sea sanada. Se repite la historia, en forma diferente, pero con los mismos sentimientos íntimos. Pareciera que no vamos a poder avanzar si no nos ocupamos de ella.

La vida se encarga se enfrentarnos a ella. Supongo que no por masoquismo o crueldad. Prefiero pensar que es una oportunidad que tenemos de crecer y evolucionar.

Creo que lo primero es saber de qué se trata, reconocerla, entender en que consiste, comprender su guion, su temática, saber cómo funciona su modo de operar. Ver como se ha repetido a lo largo de la vida y encontrar que es lo que hay en común en todas esas experiencias. Cuál es el papel que solemos jugar, nuestras acciones, los personajes, sus acciones, lo que pensamos y sentimos, los resultados que obtenemos. Esto nos va a ayudar a descifrarla mejor para poder identificarla cuando estemos nuevamente ante situaciones que la van a reavivar.

En segundo lugar, aprender a tomar conciencia en el momento que se ha reavivado y estamos bajos sus efectos. Es cuando comenzamos a sentir como que si la vida estuviera conspirando en contra nuestra. Ciertas situaciones comienzan a agudizarse y a salirse de control. Comenzamos a salir de nuestra cordura habitual. Nos empezamos a meter en problemas. Y ¿qué es lo que está sucediendo realmente? Lo que está sucediendo es que estamos teniendo una oportunidad, una prueba para demostrar cuanto hemos avanzado, pero esta oportunidad reavivo la herida, y comenzamos a mostrar nuevamente nuestro patrón habitual.

En la medida que hayamos tenido avances en la tarea de haberla descifrado previamente, en esa medida estaremos en mayor capacidad de darnos cuenta de lo que sucede y desmontarla, desactivar la bomba. Pero si no lo hacemos ¿donde nos va a conducir esto? Al mismo resultado de siempre. No habremos pasado la prueba del todo. No pasaremos a otro nivel. Y nos vamos a recriminar un poco. Pero luego nos consolaremos echando la culpa a los demás. Y así, lograremos engañarnos. Y dejar todo igual. Así es la vida, pensaremos. ¿Para que cambiar?

El verdadero fracaso es darse por vencido. La actitud correcta es seguir “dando la pelea”, continuar intentando. Convencernos que si logramos sanar verdaderamente y salir del patrón repetitivo, vamos a poder lograr mayores avances, vamos a evolucionar verdaderamente y lograr resultados nuevos, producir milagros y bendiciones en nuestras vidas. Es decir, que si estamos frente a la frustrante realidad de que hemos fallado la prueba, es importante darnos cuenta que si estamos avanzando, en un nivel diferente. No estamos exactamente en le mismo lugar. Es una trampa pensar que no hemos avanzado nada. La falla es un verdadero fracaso si el juego termina allí. Pero si decidimos continuar, la falla la podemos usar para aprender. La pregunta correcta es ¿que puedo aprender de este nuevo intento?

Una práctica concreta que ayuda en medio del proceso de reactivación de nuestro patrón menos desarrollado, es que hagamos algo novedoso, diferente, algo que cambie el juego y que no sea coherente con lo que nos sucede. Por ejemplo, si estamos en medio de una intensificación de nuestra emocionalidad, experimentar a solas una noche bajo las estrellas, visitar un paraje hermoso, hacer una lectura edificante durante la noche, orar de corazón, sacar afuera la experiencia interna y ponerla en palabras, preferiblemente en un dialogo sincero con otros, ayudar a otros, en fin, salir de la propia burbuja y hacer algo inusual. Esto va a permitir bajar la intensidad de la emocionalidad hasta desaparecer por completo el drama propio y en su lugar nos va a permitir experimentar la vida desde otro punto de vista. Justo en ese momento, es cuando vamos a poder ver –por contraste- como sentíamos y pensábamos hacía un rato, desde nuestra herida. Y esto nos permitirá entenderla y ver sus efectos e impacto en nosotros. Esto nos va a permitir ver la situación que vivimos en forma diferente, y acceder a otros recursos nuestros.

En mi propia experiencia he encontrado que es importante aprender a aceptar nuestra herida como parte de nuestra individualidad y a llevarla casi con orgullo. Es decir, comenzar a vivir la herida como una fortaleza, como parte de nuestro sello individual, como elemento fundamental de nuestro aporte al mundo. No trabajar con nuestros talentos y dejar la herida por fuera. Sino poner nuestros talentos a trabajar para la herida. Aprender a respirar a través de ella y convivir con ella en el background, sin que nos subyugue, pero sin perderla de vista.

Segunda parte

Quiero añadir comentarios basados en un par de film para ilustrar lo que quiero transmitir de un modo más concreto. Son film que muy probablemente muchos vieron. Si no vio alguno de ellos, por favor véalo antes de continuar leyendo.

La idea de aprender a vivir con la herida sin que nos subyugue puede quedar ilustrada con una escena del film que relata la vida del Premio Nobel John Forbes Nash llamada, en su original en Inglés, A beautiful mind.

Como saben este señor era un Matemático dedicado a la vida académica que se creyó una serie de ideas delirantes en la que se imaginaba como alguien destacado e importante que trabajaba en un proyecto secreto para el Gobierno de US y que a su vez compartía muy cercanamente con un amigo y una chica que solo existían en su imaginación. Perdió la razón y pasó por momentos muy oscuros en su vida. Pero contó con el apoyo de su esposa, logró recuperarse y salir de todo eso y continuar su vida como académico.

No sabemos exactamente cuál es su herida porque no dan los detalles necesarios, pero se entiende que el hecho de imaginar que es alguien importante es una compensación de un sentimiento de que no es suficientemente valioso. Por otro lado, los amigos imaginarios, son una compensación de su vacía vida social, ya que era alguien raro con poco atractivo personal y habilidad social como para atraer y mantener amigos.

No me interesa tanto el análisis de su herida, como su relación con ella al final, es decir, con sus alucinaciones. Al final de la película le preguntan: pero Ud. ya no ve a ese amigo y a esa chica, ¿cierto? Y el responde: los veo, y ellos me hablan. Pero los ignoro. Entonces ¡se fastidian y se van!

Otro film es Kung Fu Panda II. Esta es una historia ficticia de dibujos animados, pero también es útil para ilustrar la idea de mi post.

El protagonista llamado Po piensa que fue abandonado por sus padres. En su mente infantil quedó grabado que no era valioso al punto de merecer el abandono y decide compensar esa vulnerabilidad desarrollando talentos en las artes marciales y convirtiéndose en un Líder de una agrupación Samurai que hace justicia en los poblados de la zona. Alcanza el éxito, pero la herida sigue allí.

Entonces se topa con un Villano que estaba asociado a su pasado infantil. Aunque el no lo sabe concientemente, hay una marca particular del enemigo que quedó grabada en su subconciente, y actúa como disparador de su herida, de manera que ante el, se dispara su patrón de vulnerabilidad. Comete errores que ni el ni sus amigos pueden comprender y cae presa del poder de este enemigo.

Po se encargó toda su vida de ocultar la herida. Construyó una carrera que le permitiera dejarla atrás: Ser fuerte, vencer a malechores y ganar el respeto de sus colaboradores. Y esto funcionó en general. Lo que pasa es que no venía de la Integridad de Po. Sino solo de una parte de El. Una parte que había tratado de deshacerse de otra. El Po vulnerable, el Po de la herida, el Po abandonado, también era parte de Po. Y estaba allí, en algún lugar, tratando de ser ocultada.

Ahora, para enfrentar este nuevo desafío que tiene por delante, requiere de mucha más fuerza. Ahora se enfrenta no solo con alguien que despierta su vulnerabilidad, sino que usa armas de mayor poder. Así que necesita partir de la totalidad de su Ser, no solo de una parte.

Además, el punto de partida no puede ser la venganza y el odio. Esta es otra parte de la herida que le lleva a ser descuidado y no atento. Ahora necesita partir de la Paz para poder enfrentar esta situación. Pero su parte Guerrera no puede conseguir partir de la Paz, puesto que para ello, requeriría sanar y reintegrar su parte herida. Solo la persona sana, puede experimentar la Paz verdadera. Y la Paz permite estar centrado y ver los detalles con mucha mayor atención. Y hacer un mejor uso de los recursos y por ende, tener mas Poder.

Esto fue posible porque logró sanar su herida y entender que la creencia de que había sido abandonado era falsa. Ni siquiera un Adulto tiene la capacidad de entender la verdadera razón de las cosas. Solo vemos fracciones y perspectivas. Y a partir de allí nos formamos juicios. Pero esas apreciaciones son limitadas, parciales, incompletas. Y mucho más un niño. Y el, cuando era niño se formó esa idea falsa, sobre la cual construyó su identidad. Ahora que podía entender todo con la ayuda de una Curandera, pudo salir de ese falso Yo y construir una nueva identidad sobre una base más firme. Esto le permitió desarrollar la Paz y tener más poder para combatir al Villano.

 

 

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Excelencia Personal

hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el…

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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imagesEn los últimos años he bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esta idea en profundidad en este momento, sino solo como marco de referencia para poder comprender que el desarrollo personal precisa de dos esfuerzos o trabajos diferentes  ninguno de los cuales debe descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .

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