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Archive for the ‘Desarrollo personal’ Category

Quería agregar un post adicional en este mes de abril, con un toque más personal, con motivo de que se cumplen nueve años desde que comencé este Blog. La intención al iniciar este proyecto, y que he mantenido desde entonces, fue la de “pensar en voz alta” en la búsqueda que emprendí en ese momento, a la vez que compartía públicamente mis notas. Al darle la forma de “artículos” me obligaba a organizar mis ideas y ponerlas “en limpio”, lo cual me permitía procesar mejor el producto de mis lecturas, de mi experiencia ayudando a otros y de mi propio desarrollo personal.

Me había dedicado durante la primera parte de mi vida a seguir una dirección para luego ver cómo todo lo logrado comenzó a desmoronarse. Y en ese estado inicié un nuevo camino, a todo nivel, incluyendo el área profesional. Me había dedicado durante unos años al área de la psicología organizacional y en ese momento decidí migrar al área de la consulta privada.

De chico quise estudiar Medicina para luego especializarme en Psiquiatría. Pero como vivía en una ciudad del interior de Venezuela y este plan representaba irme a Caracas, decidí abandonar la idea. En su lugar, comencé a estudiar Ingeniería, lo cual me permitía mantenerme en la casa de mis padres. Aunque hubiese preferido la Ingeniería Electrónica (los circuitos electrónicos y las nacientes computadoras guardaban un paralelismo con el Cerebro), terminé escogiendo la Ingeniería Eléctrica, que era la opción existente en la Universidad donde estudié.

Aunque me costó mucho el estudio del Cálculo Diferencial, la Geometría Analítica, el Algebra Lineal, las Ecuaciones Diferenciales, la Física y la Programación, reconozco que estos estudios fueron muy importantes para mi desarrollo cognitivo. Pero al terminar los cursos básicos y verme frente a los dos últimos años dedicados a los cursos especializados relacionados con la Potencia, el Alto Voltaje y las Instalaciones Eléctricas, me di cuenta que no tenía el menor interés en proseguir.

Ya habían pasado tres años de mi vida y ahora me parecía que los estudios de medicina me resultaban un poco largos, así que me decidí por la Psicología. Y lo que tenía en mente era dedicarme a atender personas en la consulta individual para ayudarlas a vivir mejor.

Al terminar los estudios me di cuenta que no tenía la madurez profesional para hacer eso y que debía seguir estudiando. La opción disponible en Venezuela para hacer lo que yo quería era la especialización en Psicología Clínica, lo que implicaba trabajar en un Psiquiátrico (Manicomio) durante unos dos años sin ningún pago. Deseché esta posibilidad, ya que por una parte no contaba con los medios económicos para poder hacer eso, pues tenía que ganar dinero para pagarme un lugar donde vivir en Caracas. Pero además, y por eso no insistí, estas instituciones no me parecieron nada agradables. Había estado en servicios de salud mental públicos un par de años en mis pasantías y sinceramente no me agradó mucho el ambiente en estas instalaciones.

Orientado más por una visión práctica y ambiciosa, decidí dedicarme a la Psicología Organizacional. Comencé a trabajar en empresas lo cual me permitía subsistir económicamente. Luego tuve la oportunidad de hacer un MBA para el cual conseguí una beca y un crédito educativo que luego me fue condonado. La formación recibida en el MBA complementó mi educación en nuevas direcciones. Los cursos de Economía, Matemáticas Financieras y Probabilidades, entre otros, fueron muy importantes para desarrollar el razonamiento de escenarios.

Esta formación me dió herramientas para obtener buenas oportunidades de trabajo, lo cual me permitió crecer a nivel material (casa, carro, viajes, condominio vacacional, pólizas de seguros y en general, nivel de vida), lo que me dió la posibilidad de tener esposa e hijos. Sin embargo, diez años después me di cuenta que no me sentía satisfecho a nivel profesional. La Psicología Organizacional terminaba siendo muchas veces una gestión administrativa en general, y en una Venezuela que decaía a nivel social y económico, la función de relaciones laborales cobraba cada vez mayor peso y exigía de mayor atención, lo cual cada vez más me alejaba de mis verdaderos intereses.

Finalmente dejé ese camino con el costo que representó en mi vida. Quería retomar la idea de dedicarme a la consulta individual, pero no sabía cómo hacerlo. No me sentía preparado primero que todo. Así que en forma transitoria me dediqué a trabajar, en forma independiente. Primero como Facilitador de Cursos y Talleres de Formación Gerencial en áreas relacionadas con la Psicología como la Comunicación, la Negociación, la Inteligencia Emocional y el Liderazgo. Luego, como Coach Gerencial.

Mientras trabajaba como Facilitador y Coach comencé a profundizar en la Psicología por mi propia cuenta. Primero en todas las habilidades psicológicas que trataba en mis cursos, pero luego me fui enfocando en la Neurobiología, en la Psicología Cognitiva y en la Teoría de Ego States, así como en diversos tratamientos psicotepeuticos. Fue en ese momento que comencé con este Blog, con la idea de compartir con otros este viaje.

Logré encontrar una perspectiva y métodos de abordaje de Psicoterapia con la que me sentí cómodo. En la medida que conté con más recursos, gracias al estudio de diversos tratamientos psicológicos, comencé a trabajar en mi propio consultorio haciendo Psicoterapia. Conté con la ayuda de algunos colegas, a los cuales les debo profundo agradecimiento al darme la oportunidad. Con uno de ellos en particular pude compartir el estudio y la práctica de tratamientos psicológicos así como la discusión de casos. Estos contactos me abrieron nuevas posibilidades que me ayudaron a consolidarme cada vez más en esa área.

En paralelo, mi paso previo por la Psicología Organizacional no fue en vano. Había logrado escalar a otro nivel al actualizarme con la Psicología Positiva (PP) y en particular con la Psicología Organizacional Positiva (POP). Tuve la oportunidad de organizar un curso de POP para un Diplomado especializado de PP en Venezuela. Esto me dio mayor solidez, no sólo en mi labor en la Formación Gerencial, sino para hacer Intervenciones en Empresas. Toda esta experiencia profesional, a la que se sumaba mi experiencia en Psicoterapia y Coaching me permitió tener mayor impacto con mis talleres y cursos. En particular, en mis talleres de Inteligencia Emocional.

Esta cristalización de logros en el área organizacional que me condujo a publicar trabajos y a enseñar, a su vez retroalimentó positivamente mi actividad en el área de Psicoterapia, pues los talleres, cursos y consultorías fueron la mejor manera de promover mis servicios para poder tener consultantes en mi consulta privada como Coach o como Psicoterepeuta. Cada vez tuve mayor actividad de consulta, y justo el tipo de consultante que a mí me interesaba, que no era necesariamente el paciente psiquiátrico.

Existe una idea distorsionada y bastante extendida de que sólo necesita recurrir a una Psicólogo quien padece un “trastorno mental” o “trauma”. Y que la gente “normal” tiene que buscar otro tipo de apoyos. Es importante aclarar que el desarrollo psicológico tiene varias etapas. De acuerdo con el enfoque con el que simpatizo, existen nueve niveles de desarrollo y en cada uno de ellos puede haber “trastornos”. Sin embargo, lo que suele conocerse como “trastornos mentales” son disfuncionalidades que ocurren sólo en los primeros tres niveles. Pero una persona puede estar estancada o descarrilarse de su desarrollo psicológico en cualquiera de los niveles. Pero en esos casos la persona no suele ir a un Psicólogo, sino que recurre a otros expertos, gurús, “maestros” y líderes espirituales.

Para poder guiar a alguien a superar un nivel en el que se encuentra trabado o se ha descarrilado, es esencial que se haya superado ese nivel previamente. Un Psicólogo que se encuentra en su nivel 4 de desarrrollo puede perfectamente ayudar a pesonas con dificultades en los niveles 1, 2 y 3. Sin embargo, tendrá dificultades para ayudar a alguien con dificultades en el nivel 4 y no podrá ayudarlo en lo absoluto si el consultante tiene dificultades en un nivel superior.

Según estudios que se han realizado, en la sociedad moderna el promedio de las personas está en un nivel de desarrollo de 3.5, y los trastornos y tratamientos de un Psicólogo promedio están concebidos para el promedio de la población. Pero si alguien tiene una dificultad en un nivel superior, necesitará un Psicólogo que haya superado ese nivel.

En los últimos años ha habido un boom del coaching. Hay un tipo de coaching que ofrece herramientas de tipo comunicacional y relacional, lo cual es justo el recurso que requiere alguien trabado en el nivel 4. Un profesional, que ha alcanzado un nivel de responsabilidad de liderazgo o que tiene mucha demanda de tipo relacional, y que evolucionó bien en los niveles 1, 2 y 3, puede encontrarse trabado frente a las nuevas exigencias que le plantea el medio laboral. En general, muchas personas de este tipo, prefieren un Coach a un Psicoterapeuta. Desafortunadamente, al haberse creado el estereotipo de que el Psicólogo solo trata problemas de los niveles 1, 2, o 3, se ha creado la mala interpretación (a la que han contribuido muchos Coach por cierto) de que la persona “normal” no tiene por que acudir a ellos.

Este tema de los niveles lo expliqué con un poco más de detalle en un post que dediqué al descarrilamiento gerencial y a la adicción al trabajo (workaholism) que titulé Gajes del Oficio:https://wp.me/puWNX-b7.

En mi opinión, un Psicólogo que haya logrado desarrollarse a nivel personal más allá del nivel 4 y se encuentra en el nivel 5, al 6, al 7 o incluso más allá, estaría más facultado y en mejores condiciones de ayudar a personas de niveles previos, que una persona que si bien haya superado ese nivel, no tenga la formación profesional y el entrenamiento que tiene el Psicólogo. Ni siquiera el Psiquiatra tiene la formación que tiene el Psicólogo, ya que su formación es médica y está preparado para administrar tratamiento farmacológico, no para administrar tratamiento psicológico (Aunque hay aclarar que hay Psiquiatras que reciben un entrenamiento adicional, lo cual les faculta para administrar tratamiento psicológico).

Pero vuelvo a mi reflexión personal. Desde un inicio, en mi adolescencia, el tipo de Psicólogo que yo quería ser, no era el de una institucion mental, especializado en personas de niveles 1, 2 o 3. El tipo de Psicólogo que yo quería ser era uno que se ocupara de niveles superiores, en su consulta privada. Mi modelo en esa época era el Psiquiatra Suizo Carl Jung. Si bien Jung en sus primeros años trabajó en centros de salud mental, luego se dedicó a su práctica privada y fue “atrayendo” otro tipo de consultantes a través de sus libros. No atendía tanto a pacientes con Histeria, con delirios u obsesiones y compulsiones, sino que comenzó a atender personas “sanas” y productivas que querían crecer como personas a nuevos niveles.

Yo tenía una idea muy clara de adonde quería ir, pero para llegar allí hacia falta todo un proceso, no sólo de desarrollo profesional, sino también de desarrollo pesonal. Así que tuve que pasar por muchas experiencias, perdidas y fracasos, que me permitieran desarrollarme a nivel personal.

Mi reflexión sobre esto es que muchas veces nos encontramos con dificultades y desafíos que demoran y complican nuestros planes. Y podemos llegar a pensar en qué mala suerte que tenemos. Sin embargo, pienso que en la vida pareciera que nada sobra. Cada cosa que la vida nos va poniendo enfrente, sirve para nuestro desarrollo. A veces nos tocan desafíos tan difíciles que no sabemos cómo sacarles provecho. Como encontrarles lo positivo. Pero siempre es posible que los usemos para nuestra evolución.

Víctor Frankl decía que el ser humano se mueve en dos planos diferentes y la salud mental depende de cómo maneja estas dos áreas (este tema lo traté antes en otros post, especialmente en uno llamado Las dos caras de la Victoria: https://wp.me/puWNX-5F). En un plano está el mundo de los éxitos, logros y conquistas. La persona se fija metas, dedica su energía a realizar ciertas acciones y luego obtiene a cambio un resultado. Si el resultado no es lo que quiere, tiene que mejorar y volver a insistir hasta conseguirlo. Y mientras más logra, más éxito tiene. Pero el ser humano en paralelo también se mueve en otra dimensión con unas reglas de juego diferentes. Donde las cosas que le pasan a la persona, son cosas que la vida le da. Cosas que no esperaba y que pueden llegar a ser muy trágicas y dolorosas. Y ante este Destino, el hombre no necesariamente tiene que ser pasivo y quedarse de brazos cruzados, quejarse o lamentarse. También hay algo que hacer aquí en este plano, aunque no pertenece al terreno de la Acción propiamente. Una vez que la persona deje a un lado el Dolor que le pueda producir este Destino, y lo Acepta, debe intentar asimilar el mensaje encriptado que ahí allí para él. La persona tiene el desafío de descifrar cómo convertir eso que la vida le da en algo positivo. A la larga, si va mirando su vida en retrospectiva, podrá entender de qué se trata la Misión personal que le toca y asumirla en forma de un Propósito que de sentido a su vida.

En el primer plano, el plano de la acción, el éxito se mide en términos de cuán efectiva es la persona en alcanzar sus metas, es decir, en la medida de sus logros. En el segundo plano, el éxito se mide por el grado de cumplimiento del “encargo” que la vida le da. Lamentablemente, muchas veces vivimos estas dimensiones como separadas. Pensamos que sólo se trata de una dimensión, la de la Conquista, y vemos la segunda, la de la Aceptación, como un estorbo o una mala suerte. Pero podemos hacer más progresos en la vida en la medida que logremos alinear estas dos dimensiones y avanzar en ambas a la vez. Si tomamos lo que la vida nos da y lo asumimos de una forma proactiva, convirtiéndolo en planes y metas para lograr, podremos integrar ambos planos. (Cabe acotar que estas ideas de Victor Frankl influyeron directamente en Covey, fallecido recientemente y quien se hiciera famoso por los Siete hábitos de la gente altamente efetiva. La forma como él le dio forma muy personal a la idea de Frankl de los dos planos de actuación, es en lo que llamó La Victoria Personal y la Victoria Pública y también en lo que denominó el Principio 90/10).

Siguiendo con mi caso. Llegó un momento en que logré construir mi propio punto de vista que me hacía sentir cómodo para poder trabajar en Psicoterapia, que combinaba la Psicología Dinámica con la Psicología Cognitiva, tomando las emociones y sentimientos como eje del trabajo. Conseguí atraer consultantes a mi consulta privada que se ajustaban a mi visión de lo que yo buscaba. Y lo mejor de todo, es que logré apoyarme en mi background organizacional, ya que a través de los talleres, logré atraer consultantes. Y todo esto me dio un gran crecimiento profesional y personal, así como una gran satisfacción.

Pero cada vez me sentía más incómodo en Venezuela como país. Y lo primero que me preocupaba era cómo poder emigrar sin afectar mi ejercicio profesional. Así que comencé a buscar posibilidades en países hermanos como Panamá, Perú, Colombia, Ecuador o Argentina, donde el Idioma y la semejanza cultural podrían facilitar la integreación.

Pero la opción que finalmente escogí fue Israel. No lo estaba buscando en principio, ya que no era la mejor opción desde el punto de vista práctico. Pero es una opción que estuvo a mi alcance y la tomé como parte de un proyecto mucho más integral y con significado personal para mi. Y ahora como parte de la reválida de mi profesión en Israel requiero trabajar en un instituto público de salud mental durante un tiempo, esta vez, afortunadamente con pago. Luego de un tiempo podré trabajar por mi cuenta en forma privada. Para poder ser aceptado en un lugar requiero tener un buen nivel del idioma, lo cual a su vez toma su tiempo. Así que mientras desarrollo el nivel requerido en el idioma, trabajo en actividades relacionadas con mi profesión: en las mañanas cuido personas mayores que necesitan ayuda para caminar por los alrededores de su casa y en las tardes trabajo en un Colegio de niños especiales que presta su local para actividades vespertinas con los chicos. Además, atiendo a la población hispanoamericana a través de este Blog, de la página de FCB En busca de la Excelencia Personal, de Skype y de la Plataforma TuTerapiaEnLinea.

Y al mirar atrás veo todo el camino recorrido y me doy cuenta de cuán importante es para mí mi profesión que ahora estoy dispuesto a trabajar en un centro de salud mental, cosa que rehuí en mis inicios. Pero ahora, incluso, con mayor grado de complejidad que antes (otro idioma, otra época vital, otra cultura).

Aunque mantengo en mente la idea de la reválida profesional, lo que enfoco en mi día a día es lo que tengo enfrente en este momento: las personas mayores y los niños que cuido, así como también cómo mejorar yo mismo como persona y hacer lo mejor con lo que la vida me va dando. Intento no perder de vista que todo lo que vivo es parte de un proceso. Que las cosas que vivo a la final se pueden convertir cada una en una pieza más de mi evolución en la medida que mantengo una actitud constructiva. Aprendiendo a llevar a la realidad en mi vida diaria la idea de “Ser Feliz con mi Porción” (1), es decir, aceptar, asumir y procesar lo que la vida me va dando a diario, para convertirlo en algo que tenga sentido, para convertirlo en Oro!

Nota: Hay muchos ejemplos de personas que han sabido convertir lo que las vida les da en oro, pero aqui les dejo el enlace a una de ellas…la historia de Elizabeth Smart contada en TED. https://youtu.be/h0C2LPXaEW4

Nota 1:

Una idea similar la formula Adams Smith en La Riqueza de las Naciones al referirse a la Riqueza de una persona. Smith señala en el capítulo V del Libro I que todo ser humano es rico o pobre teniendo en consideración su capacidad de poder gozar de las cosas.

Esta idea también se encuentra en el “Pirkei Avot” (Tratado de los Padres, un segmento del Talmud). Ben Zoma dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de todos… ¿Quién es fuerte? El que domina su instinto… ¿Quién es rico? El que está feliz con su parte… ¿Quién es honrado? El que honra a las criaturas
Aunque en el original en Hebreo se puede entender literalmente como “parte”, hay quienes prefieren traducir “parte” como “suerte”. De esta manera, se podría leer esta máxima como sigue: es feliz quien se contenta con su suerte!
https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1195116/jewish/Quien-es-rico.htm

De esta concepción podemos derivar algo muy profundo e interesante. Nuestras cualidades no vienen determinadas por una condición o estado externo. Sino que proceden de un sentimiento, una actitud y una acción que llevamos a cabo. Esto tiene una implicación muy importante a su vez. No se trata de fijarse metas en la vida para recibir algo físico solamente y Tenerlo. Sino que en el proceso de conseguirlo, nos hacemos capaces de Ser eso que queríamos. Y la comprobación de que los Somos, es que lo podemos DAR.

Un corolario de todo esto: si queremos recibir algo de la vida, lo mejor sería comenzar a Serlo y Darlo. Es curioso y paradójico. Quiere más amor? Dé amor. Quiere ser Afortunado? Comience contentándose con su Suerte!

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Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

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Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

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Todos tenemos una parte más vulnerable que no se comporta con total congruencia con el resto de lo que somos. Es una parte menos civilizada, más irracional e ilógica, incluso a veces un poco autónoma. Hay quienes le dan rienda suelta, sin ningún pudor o contención. Hay quienes pretenden desconocerla. Hay quienes luchan con ella para esconderla, confinarla y limitar su actuación.

Para algunos es una forma de sufrir, mientras que otros que prefieren tener un rol más activo, son ellos los que hacen sufrir a otros. Pero en ambos casos nuestra herida siempre está asociada al sufrimiento.

Los que pretenden desconocerla, continuamente la verán materializada en la forma de destino. Los que intentan mantenerla a raya, viven momentos de avance donde pareciera que han logrado conquistarla. Hasta que aparecen desafíos nuevos que logran “desmarcarse” de nuestra vigilancia, hasta que queda en evidencia nuevamente que la herida sigue allí muy viva. Los que se entregan a ella en total autenticidad pretenden que la pueden domar, pero la gran mayoría de las veces terminan siendo aniquilados por ella.

Muchos tratamos de dejarla a un lado y vivir con nuestros talentos y nuestras mejores intenciones. Construir, aportar, avanzar. Pero así como la concordancia entre la llave y la cerradura, nuestra herida siempre nos lleva a rodearnos de hechos que guardan cierto patrón y a revivir sentimientos muy familiares que nos persiguen a lo largo de la vida.

Cambian los actores, cambian los escenarios, pero la herida sigue presente hasta que no sea sanada. Se repite la historia, en forma diferente, pero con los mismos sentimientos íntimos. Pareciera que no vamos a poder avanzar si no nos ocupamos de ella.

La vida se encarga se enfrentarnos a ella. Supongo que no por masoquismo o crueldad. Prefiero pensar que es una oportunidad que tenemos de crecer y evolucionar.

Creo que lo primero es saber de qué se trata, reconocerla, entender en que consiste, comprender su guion, su temática, saber cómo funciona su modo de operar. Ver como se ha repetido a lo largo de la vida y encontrar que es lo que hay en común en todas esas experiencias. Cuál es el papel que solemos jugar, nuestras acciones, los personajes, sus acciones, lo que pensamos y sentimos, los resultados que obtenemos. Esto nos va a ayudar a descifrarla mejor para poder identificarla cuando estemos nuevamente ante situaciones que la van a reavivar.

En segundo lugar, aprender a tomar conciencia en el momento que se ha reavivado y estamos bajos sus efectos. Es cuando comenzamos a sentir como que si la vida estuviera conspirando en contra nuestra. Ciertas situaciones comienzan a agudizarse y a salirse de control. Comenzamos a salir de nuestra cordura habitual. Nos empezamos a meter en problemas. Y ¿qué es lo que está sucediendo realmente? Lo que está sucediendo es que estamos teniendo una oportunidad, una prueba para demostrar cuanto hemos avanzado, pero esta oportunidad reavivo la herida, y comenzamos a mostrar nuevamente nuestro patrón habitual.

En la medida que hayamos tenido avances en la tarea de haberla descifrado previamente, en esa medida estaremos en mayor capacidad de darnos cuenta de lo que sucede y desmontarla, desactivar la bomba. Pero si no lo hacemos ¿donde nos va a conducir esto? Al mismo resultado de siempre. No habremos pasado la prueba del todo. No pasaremos a otro nivel. Y nos vamos a recriminar un poco. Pero luego nos consolaremos echando la culpa a los demás. Y así, lograremos engañarnos. Y dejar todo igual. Así es la vida, pensaremos. ¿Para que cambiar?

El verdadero fracaso es darse por vencido. La actitud correcta es seguir “dando la pelea”, continuar intentando. Convencernos que si logramos sanar verdaderamente y salir del patrón repetitivo, vamos a poder lograr mayores avances, vamos a evolucionar verdaderamente y lograr resultados nuevos, producir milagros y bendiciones en nuestras vidas. Es decir, que si estamos frente a la frustrante realidad de que hemos fallado la prueba, es importante darnos cuenta que si estamos avanzando, en un nivel diferente. No estamos exactamente en le mismo lugar. Es una trampa pensar que no hemos avanzado nada. La falla es un verdadero fracaso si el juego termina allí. Pero si decidimos continuar, la falla la podemos usar para aprender. La pregunta correcta es ¿que puedo aprender de este nuevo intento?

Una práctica concreta que ayuda en medio del proceso de reactivación de nuestro patrón menos desarrollado, es que hagamos algo novedoso, diferente, algo que cambie el juego y que no sea coherente con lo que nos sucede. Por ejemplo, si estamos en medio de una intensificación de nuestra emocionalidad, experimentar a solas una noche bajo las estrellas, visitar un paraje hermoso, hacer una lectura edificante durante la noche, orar de corazón, sacar afuera la experiencia interna y ponerla en palabras, preferiblemente en un dialogo sincero con otros, ayudar a otros, en fin, salir de la propia burbuja y hacer algo inusual. Esto va a permitir bajar la intensidad de la emocionalidad hasta desaparecer por completo el drama propio y en su lugar nos va a permitir experimentar la vida desde otro punto de vista. Justo en ese momento, es cuando vamos a poder ver –por contraste- como sentíamos y pensábamos hacía un rato, desde nuestra herida. Y esto nos permitirá entenderla y ver sus efectos e impacto en nosotros. Esto nos va a permitir ver la situación que vivimos en forma diferente, y acceder a otros recursos nuestros.

En mi propia experiencia he encontrado que es importante aprender a aceptar nuestra herida como parte de nuestra individualidad y a llevarla casi con orgullo. Es decir, comenzar a vivir la herida como una fortaleza, como parte de nuestro sello individual, como elemento fundamental de nuestro aporte al mundo. No trabajar con nuestros talentos y dejar la herida por fuera. Sino poner nuestros talentos a trabajar para la herida. Aprender a respirar a través de ella y convivir con ella en el background, sin que nos subyugue, pero sin perderla de vista.

Segunda parte

Quiero añadir comentarios basados en un par de film para ilustrar lo que quiero transmitir de un modo más concreto. Son film que muy probablemente muchos vieron. Si no vio alguno de ellos, por favor véalo antes de continuar leyendo.

La idea de aprender a vivir con la herida sin que nos subyugue puede quedar ilustrada con una escena del film que relata la vida del Premio Nobel John Forbes Nash llamada, en su original en Inglés, A beautiful mind.

Como saben este señor era un Matemático dedicado a la vida académica que se creyó una serie de ideas delirantes en la que se imaginaba como alguien destacado e importante que trabajaba en un proyecto secreto para el Gobierno de US y que a su vez compartía muy cercanamente con un amigo y una chica que solo existían en su imaginación. Perdió la razón y pasó por momentos muy oscuros en su vida. Pero contó con el apoyo de su esposa, logró recuperarse y salir de todo eso y continuar su vida como académico.

No sabemos exactamente cuál es su herida porque no dan los detalles necesarios, pero se entiende que el hecho de imaginar que es alguien importante es una compensación de un sentimiento de que no es suficientemente valioso. Por otro lado, los amigos imaginarios, son una compensación de su vacía vida social, ya que era alguien raro con poco atractivo personal y habilidad social como para atraer y mantener amigos.

No me interesa tanto el análisis de su herida, como su relación con ella al final, es decir, con sus alucinaciones. Al final de la película le preguntan: pero Ud. ya no ve a ese amigo y a esa chica, ¿cierto? Y el responde: los veo, y ellos me hablan. Pero los ignoro. Entonces ¡se fastidian y se van!

Otro film es Kung Fu Panda II. Esta es una historia ficticia de dibujos animados, pero también es útil para ilustrar la idea de mi post.

El protagonista llamado Po piensa que fue abandonado por sus padres. En su mente infantil quedó grabado que no era valioso al punto de merecer el abandono y decide compensar esa vulnerabilidad desarrollando talentos en las artes marciales y convirtiéndose en un Líder de una agrupación Samurai que hace justicia en los poblados de la zona. Alcanza el éxito, pero la herida sigue allí.

Entonces se topa con un Villano que estaba asociado a su pasado infantil. Aunque el no lo sabe concientemente, hay una marca particular del enemigo que quedó grabada en su subconciente, y actúa como disparador de su herida, de manera que ante el, se dispara su patrón de vulnerabilidad. Comete errores que ni el ni sus amigos pueden comprender y cae presa del poder de este enemigo.

Po se encargó toda su vida de ocultar la herida. Construyó una carrera que le permitiera dejarla atrás: Ser fuerte, vencer a malechores y ganar el respeto de sus colaboradores. Y esto funcionó en general. Lo que pasa es que no venía de la Integridad de Po. Sino solo de una parte de El. Una parte que había tratado de deshacerse de otra. El Po vulnerable, el Po de la herida, el Po abandonado, también era parte de Po. Y estaba allí, en algún lugar, tratando de ser ocultada.

Ahora, para enfrentar este nuevo desafío que tiene por delante, requiere de mucha más fuerza. Ahora se enfrenta no solo con alguien que despierta su vulnerabilidad, sino que usa armas de mayor poder. Así que necesita partir de la totalidad de su Ser, no solo de una parte.

Además, el punto de partida no puede ser la venganza y el odio. Esta es otra parte de la herida que le lleva a ser descuidado y no atento. Ahora necesita partir de la Paz para poder enfrentar esta situación. Pero su parte Guerrera no puede conseguir partir de la Paz, puesto que para ello, requeriría sanar y reintegrar su parte herida. Solo la persona sana, puede experimentar la Paz verdadera. Y la Paz permite estar centrado y ver los detalles con mucha mayor atención. Y hacer un mejor uso de los recursos y por ende, tener mas Poder.

Esto fue posible porque logró sanar su herida y entender que la creencia de que había sido abandonado era falsa. Ni siquiera un Adulto tiene la capacidad de entender la verdadera razón de las cosas. Solo vemos fracciones y perspectivas. Y a partir de allí nos formamos juicios. Pero esas apreciaciones son limitadas, parciales, incompletas. Y mucho más un niño. Y el, cuando era niño se formó esa idea falsa, sobre la cual construyó su identidad. Ahora que podía entender todo con la ayuda de una Curandera, pudo salir de ese falso Yo y construir una nueva identidad sobre una base más firme. Esto le permitió desarrollar la Paz y tener más poder para combatir al Villano.

 

 

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Excelencia Personal

hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el…

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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imagesEn los últimos años he bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esta idea en profundidad en este momento, sino solo como marco de referencia para poder comprender que el desarrollo personal precisa de dos esfuerzos o trabajos diferentes  ninguno de los cuales debe descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .

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