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Archive for the ‘Desarrollo personal’ Category

Todos tenemos una parte más vulnerable que no se comporta con total congruencia con el resto de lo que somos. Es una parte menos civilizada, más irracional e ilógica, incluso a veces un poco autónoma. Hay quienes le dan rienda suelta, sin ningún pudor o contención. Hay quienes pretenden desconocerla. Hay quienes luchan con ella para esconderla, confinarla y limitar su actuación.

Para algunos es una forma de sufrir, mientras que otros que prefieren tener un rol más activo, son ellos los que hacen sufrir a otros. Pero en ambos casos nuestra herida siempre está asociada al sufrimiento.

Los que pretenden desconocerla, continuamente la verán materializada en la forma de destino. Los que intentan mantenerla a raya, viven momentos de avance donde pareciera que han logrado conquistarla. Hasta que aparecen desafíos nuevos que logran “desmarcarse” de nuestra vigilancia, hasta que queda en evidencia nuevamente que la herida sigue allí muy viva. Los que se entregan a ella en total autenticidad pretenden que la pueden domar, pero la gran mayoría de las veces terminan siendo aniquilados por ella.

Muchos tratamos de dejarla a un lado y vivir con nuestros talentos y nuestras mejores intenciones. Construir, aportar, avanzar. Pero así como la concordancia entre la llave y la cerradura, nuestra herida siempre nos lleva a rodearnos de hechos que guardan cierto patrón y a revivir sentimientos muy familiares que nos persiguen a lo largo de la vida.

Cambian los actores, cambian los escenarios, pero la herida sigue presente hasta que no sea sanada. Se repite la historia, en forma diferente, pero con los mismos sentimientos íntimos. Pareciera que no vamos a poder avanzar si no nos ocupamos de ella.

La vida se encarga se enfrentarnos a ella. Supongo que no por masoquismo o crueldad. Prefiero pensar que es una oportunidad que tenemos de crecer y evolucionar.

Creo que lo primero es saber de qué se trata, reconocerla, entender en que consiste, comprender su guion, su temática, saber cómo funciona su modo de operar. Ver como se ha repetido a lo largo de la vida y encontrar que es lo que hay en común en todas esas experiencias. Cuál es el papel que solemos jugar, nuestras acciones, los personajes, sus acciones, lo que pensamos y sentimos, los resultados que obtenemos. Esto nos va a ayudar a descifrarla mejor para poder identificarla cuando estemos nuevamente ante situaciones que la van a reavivar.

En segundo lugar, aprender a tomar conciencia en el momento que se ha reavivado y estamos bajos sus efectos. Es cuando comenzamos a sentir como que si la vida estuviera conspirando en contra nuestra. Ciertas situaciones comienzan a agudizarse y a salirse de control. Comenzamos a salir de nuestra cordura habitual. Nos empezamos a meter en problemas. Y ¿qué es lo que está sucediendo realmente? Lo que está sucediendo es que estamos teniendo una oportunidad, una prueba para demostrar cuanto hemos avanzado, pero esta oportunidad reavivo la herida, y comenzamos a mostrar nuevamente nuestro patrón habitual.

En la medida que hayamos tenido avances en la tarea de haberla descifrado previamente, en esa medida estaremos en mayor capacidad de darnos cuenta de lo que sucede y desmontarla, desactivar la bomba. Pero si no lo hacemos ¿donde nos va a conducir esto? Al mismo resultado de siempre. No habremos pasado la prueba del todo. No pasaremos a otro nivel. Y nos vamos a recriminar un poco. Pero luego nos consolaremos echando la culpa a los demás. Y así, lograremos engañarnos. Y dejar todo igual. Así es la vida, pensaremos. ¿Para que cambiar?

El verdadero fracaso es darse por vencido. La actitud correcta es seguir “dando la pelea”, continuar intentando. Convencernos que si logramos sanar verdaderamente y salir del patrón repetitivo, vamos a poder lograr mayores avances, vamos a evolucionar verdaderamente y lograr resultados nuevos, producir milagros y bendiciones en nuestras vidas. Es decir, que si estamos frente a la frustrante realidad de que hemos fallado la prueba, es importante darnos cuenta que si estamos avanzando, en un nivel diferente. No estamos exactamente en le mismo lugar. Es una trampa pensar que no hemos avanzado nada. La falla es un verdadero fracaso si el juego termina allí. Pero si decidimos continuar, la falla la podemos usar para aprender. La pregunta correcta es ¿que puedo aprender de este nuevo intento?

Una práctica concreta que ayuda en medio del proceso de reactivación de nuestro patrón menos desarrollado, es que hagamos algo novedoso, diferente, algo que cambie el juego y que no sea coherente con lo que nos sucede. Por ejemplo, si estamos en medio de una intensificación de nuestra emocionalidad, experimentar a solas una noche bajo las estrellas, visitar un paraje hermoso, hacer una lectura edificante durante la noche, orar de corazón, sacar afuera la experiencia interna y ponerla en palabras, preferiblemente en un dialogo sincero con otros, ayudar a otros, en fin, salir de la propia burbuja y hacer algo inusual. Esto va a permitir bajar la intensidad de la emocionalidad hasta desaparecer por completo el drama propio y en su lugar nos va a permitir experimentar la vida desde otro punto de vista. Justo en ese momento, es cuando vamos a poder ver –por contraste- como sentíamos y pensábamos hacía un rato, desde nuestra herida. Y esto nos permitirá entenderla y ver sus efectos e impacto en nosotros. Esto nos va a permitir ver la situación que vivimos en forma diferente, y acceder a otros recursos nuestros.

En mi propia experiencia he encontrado que es importante aprender a aceptar nuestra herida como parte de nuestra individualidad y a llevarla casi con orgullo. Es decir, comenzar a vivir la herida como una fortaleza, como parte de nuestro sello individual, como elemento fundamental de nuestro aporte al mundo. No trabajar con nuestros talentos y dejar la herida por fuera. Sino poner nuestros talentos a trabajar para la herida. Aprender a respirar a través de ella y convivir con ella en el background, sin que nos subyugue, pero sin perderla de vista.

Segunda parte

Quiero añadir comentarios basados en un par de film para ilustrar lo que quiero transmitir de un modo más concreto. Son film que muy probablemente muchos vieron. Si no vio alguno de ellos, por favor véalo antes de continuar leyendo.

La idea de aprender a vivir con la herida sin que nos subyugue puede quedar ilustrada con una escena del film que relata la vida del Premio Nobel John Forbes Nash llamada, en su original en Inglés, A beautiful mind.

Como saben este señor era un Matemático dedicado a la vida académica que se creyó una serie de ideas delirantes en la que se imaginaba como alguien destacado e importante que trabajaba en un proyecto secreto para el Gobierno de US y que a su vez compartía muy cercanamente con un amigo y una chica que solo existían en su imaginación. Perdió la razón y pasó por momentos muy oscuros en su vida. Pero contó con el apoyo de su esposa, logró recuperarse y salir de todo eso y continuar su vida como académico.

No sabemos exactamente cuál es su herida porque no dan los detalles necesarios, pero se entiende que el hecho de imaginar que es alguien importante es una compensación de un sentimiento de que no es suficientemente valioso. Por otro lado, los amigos imaginarios, son una compensación de su vacía vida social, ya que era alguien raro con poco atractivo personal y habilidad social como para atraer y mantener amigos.

No me interesa tanto el análisis de su herida, como su relación con ella al final, es decir, con sus alucinaciones. Al final de la película le preguntan: pero Ud. ya no ve a ese amigo y a esa chica, ¿cierto? Y el responde: los veo, y ellos me hablan. Pero los ignoro. Entonces ¡se fastidian y se van!

Otro film es Kung Fu Panda II. Esta es una historia ficticia de dibujos animados, pero también es útil para ilustrar la idea de mi post.

El protagonista llamado Po piensa que fue abandonado por sus padres. En su mente infantil quedó grabado que no era valioso al punto de merecer el abandono y decide compensar esa vulnerabilidad desarrollando talentos en las artes marciales y convirtiéndose en un Líder de una agrupación Samurai que hace justicia en los poblados de la zona. Alcanza el éxito, pero la herida sigue allí.

Entonces se topa con un Villano que estaba asociado a su pasado infantil. Aunque el no lo sabe concientemente, hay una marca particular del enemigo que quedó grabada en su subconciente, y actúa como disparador de su herida, de manera que ante el, se dispara su patrón de vulnerabilidad. Comete errores que ni el ni sus amigos pueden comprender y cae presa del poder de este enemigo.

Po se encargó toda su vida de ocultar la herida. Construyó una carrera que le permitiera dejarla atrás: Ser fuerte, vencer a malechores y ganar el respeto de sus colaboradores. Y esto funcionó en general. Lo que pasa es que no venía de la Integridad de Po. Sino solo de una parte de El. Una parte que había tratado de deshacerse de otra. El Po vulnerable, el Po de la herida, el Po abandonado, también era parte de Po. Y estaba allí, en algún lugar, tratando de ser ocultada.

Ahora, para enfrentar este nuevo desafío que tiene por delante, requiere de mucha más fuerza. Ahora se enfrenta no solo con alguien que despierta su vulnerabilidad, sino que usa armas de mayor poder. Así que necesita partir de la totalidad de su Ser, no solo de una parte.

Además, el punto de partida no puede ser la venganza y el odio. Esta es otra parte de la herida que le lleva a ser descuidado y no atento. Ahora necesita partir de la Paz para poder enfrentar esta situación. Pero su parte Guerrera no puede conseguir partir de la Paz, puesto que para ello, requeriría sanar y reintegrar su parte herida. Solo la persona sana, puede experimentar la Paz verdadera. Y la Paz permite estar centrado y ver los detalles con mucha mayor atención. Y hacer un mejor uso de los recursos y por ende, tener mas Poder.

Esto fue posible porque logró sanar su herida y entender que la creencia de que había sido abandonado era falsa. Ni siquiera un Adulto tiene la capacidad de entender la verdadera razón de las cosas. Solo vemos fracciones y perspectivas. Y a partir de allí nos formamos juicios. Pero esas apreciaciones son limitadas, parciales, incompletas. Y mucho más un niño. Y el, cuando era niño se formó esa idea falsa, sobre la cual construyó su identidad. Ahora que podía entender todo con la ayuda de una Curandera, pudo salir de ese falso Yo y construir una nueva identidad sobre una base más firme. Esto le permitió desarrollar la Paz y tener más poder para combatir al Villano.

 

 

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Excelencia Personal

hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el…

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

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imagesEn los últimos años he bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esta idea en profundidad en este momento, sino solo como marco de referencia para poder comprender que el desarrollo personal precisa de dos esfuerzos o trabajos diferentes  ninguno de los cuales debe descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .

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Afiche Congreso (más…)

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En este artículo explico como un cambio en el Ser (que es sujeto de la acción) puede requerir de una modificación de la “memoria emocional” y cómo ésta podría ser lograda.

Excelencia Personal

800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisieramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su nucleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El…

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

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