Feeds:
Entradas
Comentarios

Quería agregar un post adicional en este mes de abril, con un toque más personal, con motivo de que se cumplen nueve años desde que comencé este Blog. La intención al iniciar este proyecto, y que he mantenido desde entonces, fue la de “pensar en voz alta” en la búsqueda que emprendí en ese momento, a la vez que compartía públicamente mis notas. Al darle la forma de “artículos” me obligaba a organizar mis ideas y ponerlas “en limpio”, lo cual me permitía procesar mejor el producto de mis lecturas, de mi experiencia ayudando a otros y de mi propio desarrollo personal.

Me había dedicado durante la primera parte de mi vida a seguir una dirección para luego ver cómo todo lo logrado comenzó a desmoronarse. Y en ese estado inicié un nuevo camino, a todo nivel, incluyendo el área profesional. Me había dedicado durante unos años al área de la psicología organizacional y en ese momento decidí migrar al área de la consulta privada.

De chico quise estudiar Medicina para luego especializarme en Psiquiatría. Pero como vivía en una ciudad del interior de Venezuela y este plan representaba irme a Caracas, decidí abandonar la idea. En su lugar, comencé a estudiar Ingeniería, lo cual me permitía mantenerme en la casa de mis padres. Aunque hubiese preferido la Ingeniería Electrónica (los circuitos electrónicos y las nacientes computadoras guardaban un paralelismo con el Cerebro), terminé escogiendo la Ingeniería Eléctrica, que era la opción existente en la Universidad donde estudié.

Aunque me costó mucho el estudio del Cálculo Diferencial, la Geometría Analítica, el Algebra Lineal, las Ecuaciones Diferenciales, la Física y la Programación, reconozco que estos estudios fueron muy importantes para mi desarrollo cognitivo. Pero al terminar los cursos básicos y verme frente a los dos últimos años dedicados a los cursos especializados relacionados con la Potencia, el Alto Voltaje y las Instalaciones Eléctricas, me di cuenta que no tenía el menor interés en proseguir.

Ya habían pasado tres años de mi vida y ahora me parecía que los estudios de medicina me resultaban un poco largos, así que me decidí por la Psicología. Y lo que tenía en mente era dedicarme a atender personas en la consulta individual para ayudarlas a vivir mejor.

Al terminar los estudios me di cuenta que no tenía la madurez profesional para hacer eso y que debía seguir estudiando. La opción disponible en Venezuela para hacer lo que yo quería era la especialización en Psicología Clínica, lo que implicaba trabajar en un Psiquiátrico (Manicomio) durante unos dos años sin ningún pago. Deseché esta posibilidad, ya que por una parte no contaba con los medios económicos para poder hacer eso, pues tenía que ganar dinero para pagarme un lugar donde vivir en Caracas. Pero además, y por eso no insistí, estas instituciones no me parecieron nada agradables. Había estado en servicios de salud mental públicos un par de años en mis pasantías y sinceramente no me agradó mucho el ambiente en estas instalaciones.

Orientado más por una visión práctica y ambiciosa, decidí dedicarme a la Psicología Organizacional. Comencé a trabajar en empresas lo cual me permitía subsistir económicamente. Luego tuve la oportunidad de hacer un MBA para el cual conseguí una beca y un crédito educativo que luego me fue condonado. La formación recibida en el MBA complementó mi educación en nuevas direcciones. Los cursos de Economía, Matemáticas Financieras y Probabilidades, entre otros, fueron muy importantes para desarrollar el razonamiento de escenarios.

Esta formación me dió herramientas para obtener buenas oportunidades de trabajo, lo cual me permitió crecer a nivel material (casa, carro, viajes, condominio vacacional, pólizas de seguros y en general, nivel de vida), lo que me dió la posibilidad de tener esposa e hijos. Sin embargo, diez años después me di cuenta que no me sentía satisfecho a nivel profesional. La Psicología Organizacional terminaba siendo muchas veces una gestión administrativa en general, y en una Venezuela que decaía a nivel social y económico, la función de relaciones laborales cobraba cada vez mayor peso y exigía de mayor atención, lo cual cada vez más me alejaba de mis verdaderos intereses.

Finalmente dejé ese camino con el costo que representó en mi vida. Quería retomar la idea de dedicarme a la consulta individual, pero no sabía cómo hacerlo. No me sentía preparado primero que todo. Así que en forma transitoria me dediqué a trabajar, en forma independiente. Primero como Facilitador de Cursos y Talleres de Formación Gerencial en áreas relacionadas con la Psicología como la Comunicación, la Negociación, la Inteligencia Emocional y el Liderazgo. Luego, como Coach Gerencial.

Mientras trabajaba como Facilitador y Coach comencé a profundizar en la Psicología por mi propia cuenta. Primero en todas las habilidades psicológicas que trataba en mis cursos, pero luego me fui enfocando en la Neurobiología, en la Psicología Cognitiva y en la Teoría de Ego States, así como en diversos tratamientos psicotepeuticos. Fue en ese momento que comencé con este Blog, con la idea de compartir con otros este viaje.

Logré encontrar una perspectiva y métodos de abordaje de Psicoterapia con la que me sentí cómodo. En la medida que conté con más recursos, gracias al estudio de diversos tratamientos psicológicos, comencé a trabajar en mi propio consultorio haciendo Psicoterapia. Conté con la ayuda de algunos colegas, a los cuales les debo profundo agradecimiento al darme la oportunidad. Con uno de ellos en particular pude compartir el estudio y la práctica de tratamientos psicológicos así como la discusión de casos. Estos contactos me abrieron nuevas posibilidades que me ayudaron a consolidarme cada vez más en esa área.

En paralelo, mi paso previo por la Psicología Organizacional no fue en vano. Había logrado escalar a otro nivel al actualizarme con la Psicología Positiva (PP) y en particular con la Psicología Organizacional Positiva (POP). Tuve la oportunidad de organizar un curso de POP para un Diplomado especializado de PP en Venezuela. Esto me dio mayor solidez, no sólo en mi labor en la Formación Gerencial, sino para hacer Intervenciones en Empresas. Toda esta experiencia profesional, a la que se sumaba mi experiencia en Psicoterapia y Coaching me permitió tener mayor impacto con mis talleres y cursos. En particular, en mis talleres de Inteligencia Emocional.

Esta cristalización de logros en el área organizacional que me condujo a publicar trabajos y a enseñar, a su vez retroalimentó positivamente mi actividad en el área de Psicoterapia, pues los talleres, cursos y consultorías fueron la mejor manera de promover mis servicios para poder tener consultantes en mi consulta privada como Coach o como Psicoterepeuta. Cada vez tuve mayor actividad de consulta, y justo el tipo de consultante que a mí me interesaba, que no era necesariamente el paciente psiquiátrico.

Existe una idea distorsionada y bastante extendida de que sólo necesita recurrir a una Psicólogo quien padece un “trastorno mental” o “trauma”. Y que la gente “normal” tiene que buscar otro tipo de apoyos. Es importante aclarar que el desarrollo psicológico tiene varias etapas. De acuerdo con el enfoque con el que simpatizo, existen nueve niveles de desarrollo y en cada uno de ellos puede haber “trastornos”. Sin embargo, lo que suele conocerse como “trastornos mentales” son disfuncionalidades que ocurren sólo en los primeros tres niveles. Pero una persona puede estar estancada o descarrilarse de su desarrollo psicológico en cualquiera de los niveles. Pero en esos casos la persona no suele ir a un Psicólogo, sino que recurre a otros expertos, gurús, “maestros” y líderes espirituales.

Para poder guiar a alguien a superar un nivel en el que se encuentra trabado o se ha descarrilado, es esencial que se haya superado ese nivel previamente. Un Psicólogo que se encuentra en su nivel 4 de desarrrollo puede perfectamente ayudar a pesonas con dificultades en los niveles 1, 2 y 3. Sin embargo, tendrá dificultades para ayudar a alguien con dificultades en el nivel 4 y no podrá ayudarlo en lo absoluto si el consultante tiene dificultades en un nivel superior.

Según estudios que se han realizado, en la sociedad moderna el promedio de las personas está en un nivel de desarrollo de 3.5, y los trastornos y tratamientos de un Psicólogo promedio están concebidos para el promedio de la población. Pero si alguien tiene una dificultad en un nivel superior, necesitará un Psicólogo que haya superado ese nivel.

En los últimos años ha habido un boom del coaching. Hay un tipo de coaching que ofrece herramientas de tipo comunicacional y relacional, lo cual es justo el recurso que requiere alguien trabado en el nivel 4. Un profesional, que ha alcanzado un nivel de responsabilidad de liderazgo o que tiene mucha demanda de tipo relacional, y que evolucionó bien en los niveles 1, 2 y 3, puede encontrarse trabado frente a las nuevas exigencias que le plantea el medio laboral. En general, muchas personas de este tipo, prefieren un Coach a un Psicoterapeuta. Desafortunadamente, al haberse creado el estereotipo de que el Psicólogo solo trata problemas de los niveles 1, 2, o 3, se ha creado la mala interpretación (a la que han contribuido muchos Coach por cierto) de que la persona “normal” no tiene por que acudir a ellos.

Este tema de los niveles lo expliqué con un poco más de detalle en un post que dediqué al descarrilamiento gerencial y a la adicción al trabajo (workaholism) que titulé Gajes del Oficio:https://wp.me/puWNX-b7.

En mi opinión, un Psicólogo que haya logrado desarrollarse a nivel personal más allá del nivel 4 y se encuentra en el nivel 5, al 6, al 7 o incluso más allá, estaría más facultado y en mejores condiciones de ayudar a personas de niveles previos, que una persona que si bien haya superado ese nivel, no tenga la formación profesional y el entrenamiento que tiene el Psicólogo. Ni siquiera el Psiquiatra tiene la formación que tiene el Psicólogo, ya que su formación es médica y está preparado para administrar tratamiento farmacológico, no para administrar tratamiento psicológico (Aunque hay aclarar que hay Psiquiatras que reciben un entrenamiento adicional, lo cual les faculta para administrar tratamiento psicológico).

Pero vuelvo a mi reflexión personal. Desde un inicio, en mi adolescencia, el tipo de Psicólogo que yo quería ser, no era el de una institucion mental, especializado en personas de niveles 1, 2 o 3. El tipo de Psicólogo que yo quería ser era uno que se ocupara de niveles superiores, en su consulta privada. Mi modelo en esa época era el Psiquiatra Suizo Carl Jung. Si bien Jung en sus primeros años trabajó en centros de salud mental, luego se dedicó a su práctica privada y fue “atrayendo” otro tipo de consultantes a través de sus libros. No atendía tanto a pacientes con Histeria, con delirios u obsesiones y compulsiones, sino que comenzó a atender personas “sanas” y productivas que querían crecer como personas a nuevos niveles.

Yo tenía una idea muy clara de adonde quería ir, pero para llegar allí hacia falta todo un proceso, no sólo de desarrollo profesional, sino también de desarrollo pesonal. Así que tuve que pasar por muchas experiencias, perdidas y fracasos, que me permitieran desarrollarme a nivel personal.

Mi reflexión sobre esto es que muchas veces nos encontramos con dificultades y desafíos que demoran y complican nuestros planes. Y podemos llegar a pensar en qué mala suerte que tenemos. Sin embargo, pienso que en la vida pareciera que nada sobra. Cada cosa que la vida nos va poniendo enfrente, sirve para nuestro desarrollo. A veces nos tocan desafíos tan difíciles que no sabemos cómo sacarles provecho. Como encontrarles lo positivo. Pero siempre es posible que los usemos para nuestra evolución.

Víctor Frankl decía que el ser humano se mueve en dos planos diferentes y la salud mental depende de cómo maneja estas dos áreas (este tema lo traté antes en otros post, especialmente en uno llamado Las dos caras de la Victoria: https://wp.me/puWNX-5F). En un plano está el mundo de los éxitos, logros y conquistas. La persona se fija metas, dedica su energía a realizar ciertas acciones y luego obtiene a cambio un resultado. Si el resultado no es lo que quiere, tiene que mejorar y volver a insistir hasta conseguirlo. Y mientras más logra, más éxito tiene. Pero el ser humano en paralelo también se mueve en otra dimensión con unas reglas de juego diferentes. Donde las cosas que le pasan a la persona, son cosas que la vida le da. Cosas que no esperaba y que pueden llegar a ser muy trágicas y dolorosas. Y ante este Destino, el hombre no necesariamente tiene que ser pasivo y quedarse de brazos cruzados, quejarse o lamentarse. También hay algo que hacer aquí en este plano, aunque no pertenece al terreno de la Acción propiamente. Una vez que la persona deje a un lado el Dolor que le pueda producir este Destino, y lo Acepta, debe intentar asimilar el mensaje encriptado que ahí allí para él. La persona tiene el desafío de descifrar cómo convertir eso que la vida le da en algo positivo. A la larga, si va mirando su vida en retrospectiva, podrá entender de qué se trata la Misión personal que le toca y asumirla en forma de un Propósito que de sentido a su vida.

En el primer plano, el plano de la acción, el éxito se mide en términos de cuán efectiva es la persona en alcanzar sus metas, es decir, en la medida de sus logros. En el segundo plano, el éxito se mide por el grado de cumplimiento del “encargo” que la vida le da. Lamentablemente, muchas veces vivimos estas dimensiones como separadas. Pensamos que sólo se trata de una dimensión, la de la Conquista, y vemos la segunda, la de la Aceptación, como un estorbo o una mala suerte. Pero podemos hacer más progresos en la vida en la medida que logremos alinear estas dos dimensiones y avanzar en ambas a la vez. Si tomamos lo que la vida nos da y lo asumimos de una forma proactiva, convirtiéndolo en planes y metas para lograr, podremos integrar ambos planos. (Cabe acotar que estas ideas de Victor Frankl influyeron directamente en Covey, fallecido recientemente y quien se hiciera famoso por los Siete hábitos de la gente altamente efetiva. La forma como él le dio forma muy personal a la idea de Frankl de los dos planos de actuación, es en lo que llamó La Victoria Personal y la Victoria Pública y también en lo que denominó el Principio 90/10).

Siguiendo con mi caso. Llegó un momento en que logré construir mi propio punto de vista que me hacía sentir cómodo para poder trabajar en Psicoterapia, que combinaba la Psicología Dinámica con la Psicología Cognitiva, tomando las emociones y sentimientos como eje del trabajo. Conseguí atraer consultantes a mi consulta privada que se ajustaban a mi visión de lo que yo buscaba. Y lo mejor de todo, es que logré apoyarme en mi background organizacional, ya que a través de los talleres, logré atraer consultantes. Y todo esto me dio un gran crecimiento profesional y personal, así como una gran satisfacción.

Pero cada vez me sentía más incómodo en Venezuela como país. Y lo primero que me preocupaba era cómo poder emigrar sin afectar mi ejercicio profesional. Así que comencé a buscar posibilidades en países hermanos como Panamá, Perú, Colombia, Ecuador o Argentina, donde el Idioma y la semejanza cultural podrían facilitar la integreación.

Pero la opción que finalmente escogí fue Israel. No lo estaba buscando en principio, ya que no era la mejor opción desde el punto de vista práctico. Pero es una opción que estuvo a mi alcance y la tomé como parte de un proyecto mucho más integral y con significado personal para mi. Y ahora como parte de la reválida de mi profesión en Israel requiero trabajar en un instituto público de salud mental durante un tiempo, esta vez, afortunadamente con pago. Luego de un tiempo podré trabajar por mi cuenta en forma privada. Para poder ser aceptado en un lugar requiero tener un buen nivel del idioma, lo cual a su vez toma su tiempo. Así que mientras desarrollo el nivel requerido en el idioma, trabajo en actividades relacionadas con mi profesión: en las mañanas cuido personas mayores que necesitan ayuda para caminar por los alrededores de su casa y en las tardes trabajo en un Colegio de niños especiales que presta su local para actividades vespertinas con los chicos. Además, atiendo a la población hispanoamericana a través de este Blog, de la página de FCB En busca de la Excelencia Personal, de Skype y de la Plataforma TuTerapiaEnLinea.

Y al mirar atrás veo todo el camino recorrido y me doy cuenta de cuán importante es para mí mi profesión que ahora estoy dispuesto a trabajar en un centro de salud mental, cosa que rehuí en mis inicios. Pero ahora, incluso, con mayor grado de complejidad que antes (otro idioma, otra época vital, otra cultura).

Aunque mantengo en mente la idea de la reválida profesional, lo que enfoco en mi día a día es lo que tengo enfrente en este momento: las personas mayores y los niños que cuido, así como también cómo mejorar yo mismo como persona y hacer lo mejor con lo que la vida me va dando. Intento no perder de vista que todo lo que vivo es parte de un proceso. Que las cosas que vivo a la final se pueden convertir cada una en una pieza más de mi evolución en la medida que mantengo una actitud constructiva. Aprendiendo a llevar a la realidad en mi vida diaria la idea de “Ser Feliz con mi Porción” (1), es decir, aceptar, asumir y procesar lo que la vida me va dando a diario, para convertirlo en algo que tenga sentido, para convertirlo en Oro!

Nota: Hay muchos ejemplos de personas que han sabido convertir lo que las vida les da en oro, pero aqui les dejo el enlace a una de ellas…la historia de Elizabeth Smart contada en TED. https://youtu.be/h0C2LPXaEW4

Nota 1:

Una idea similar la formula Adams Smith en La Riqueza de las Naciones al referirse a la Riqueza de una persona. Smith señala en el capítulo V del Libro I que todo ser humano es rico o pobre teniendo en consideración su capacidad de poder gozar de las cosas.

Esta idea también se encuentra en el “Pirkei Avot” (Tratado de los Padres, un segmento del Talmud). Ben Zoma dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de todos… ¿Quién es fuerte? El que domina su instinto… ¿Quién es rico? El que está feliz con su parte… ¿Quién es honrado? El que honra a las criaturas
Aunque en el original en Hebreo se puede entender literalmente como “parte”, hay quienes prefieren traducir “parte” como “suerte”. De esta manera, se podría leer esta máxima como sigue: es feliz quien se contenta con su suerte!
https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1195116/jewish/Quien-es-rico.htm

De esta concepción podemos derivar algo muy profundo e interesante. Nuestras cualidades no vienen determinadas por una condición o estado externo. Sino que proceden de un sentimiento, una actitud y una acción que llevamos a cabo. Esto tiene una implicación muy importante a su vez. No se trata de fijarse metas en la vida para recibir algo físico solamente y Tenerlo. Sino que en el proceso de conseguirlo, nos hacemos capaces de Ser eso que queríamos. Y la comprobación de que los Somos, es que lo podemos DAR.

Un corolario de todo esto: si queremos recibir algo de la vida, lo mejor sería comenzar a Serlo y Darlo. Es curioso y paradójico. Quiere más amor? Dé amor. Quiere ser Afortunado? Comience contentándose con su Suerte!

Anuncios

Últimamente me he visto inmerso dentro de desafíos nuevos y diferentes. Salí de mi zona de confort al emigrar hace poco más de un año y no sólo me ha tocado una nueva escenografía con nuevos actores, sino también un nuevo idioma. Además, en mi país de origen siempre fui el experto, el terapeuta, el coach, el profesor o el facilitador, rodeado mayoritariamente de profesionales, mientras que ahora, como inmigrante analfabeta, me ha tocado lidiar con un tipo de personajes a los que no estaba acostumbrado. Y todo esto me ha puesto a prueba y ha sido una oportunidad de llevar a la práctica todo lo aprendido una vez más, pero ahora con un mayor grado de dificultad!

Quisiera hacer un alto en esta experiencia para compartir nuevamente en este Blog con mis lectores y recapitular algunos de los principales temas que he tratado en la gran mayoría de mis publicaciones, así como también desarrollar un aspecto particular relacionado con mis reflexiones actuales. Cada uno de los temas que mencionnaré a continuación, los he abordado en los artículos previos. Sin embargo, no voy a hacer referencia específica de ellos, sino en forma muy general.

Un primer tema que he tratado es que al enfrentarnos al mundo en las diferentes cosas que hacemos, hay dos resultados posibles: Un resultado posible es la vida y el otro la muerte. Hay cosas que prosperan y nos llevan a otras, mientras que hay otros caminos que no nos nos proporcionan progreso ni bienestar, sino que todo lo contrario, no nos llevan a ningún lugar o nos conducen al sufrimiento. Así que, es crucial que sepamos diferenciar un camino de otro de manera que podamos escoger solo caminos fructiferos.

Todos sabemos que estamos de paso y que lo único seguro es la muerte. Pero cuando uso este término tengo en mente una visión que va más allá de la concepción biológica tradicional. No se trata de la muerte como un fenómeno físico. Hay mucha gente que está muerta en vida, y hay mucha gente que si bien ya no está presente ha dejado un legado que todavía vive y proporciona vida a su vez.

El resultado asociado con la vida tiene que ver con todo aquello que perdura. Con todo eso que hacemos que deja una huella, que contribuye, que participa del proceso de creación de vida. Es algo que brota, que crece, que florece, que retoña y se multiplica una y otra vez. Son las buenas obras que hacemos: enseñar, escribir, ayudar, inspirar, tener hijos buenos. Es común decir que antes de “morir” hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, para de esa manera trascender la muerte biológica. Es algo eterno, porque una acción conduce a la otra y a otra y a otra … formando parte del tejido vivo que conforma la vida del ser humano en este planeta.

El resultado asociado a la muerte tiene que ver con todo aquello que se frena, se estanca, se atrofia, se sale del camino, se vuelve en nuestra contra, hace daño a otros y a nosotros y termina por ser eliminado. No llega a nada. Perece y desaparece. Es algo limitado, que nació mal y termina mal. Y que por más auge y fuerza que llegue a tener, finalmente muere. Y esto pasa con algunas de nuestras cosas, trabajos, amistades, planes y relaciones. Que parecían eternas y luego las perdimos. Incluso toda una carrera profesional o hasta una misma identidad personal en la que nos basamos (Hice referencia a esto al comentar La Muerte de Ivan Ilich).

En otra perspectiva y con otra intención, Freud atisbó esta dicotomía reconociendo que existía una tendencia interna del ser humano a ir en pos de la vida (instinto de vida o eros) pero al mismo tiempo también había otra que atraía a la persona hacia la muerte (instinto de muerte o thanatos). El definió el instinto de vida como la tendencia a buscar nuevos niveles de organización de mayor complejidad y el instinto de muerte como una tendencia a la vida inorgánica, es decir, a la desorganización y la descomposición.

Este concepto de organización gradual y progresiva de lo inorgánico a lo orgánico y luego hacia formas mucho más evolucionadas, fue una idea clave en Tehilard de Chardain. Por su background religioso, se atrevió a unir Ciencia y Religión y plantear que esas formas más evolucionadas a la que aspiraba la materia apuntaban al mismísimo Absoluto, que llamó el Punto Omega. También tocó esta dicotomía Spinoza al decir que las dos emociones básicas son la felicidad y la pena. La felicidad es la emoción que sentimos cuando percibimos que estamos progresando hacia el estado de perfección (absoluta) y la pena es cuando percibimos que estamos alejándonos de ese estado.

Hobfol, en su teoría transaccional del estrés, no habla de eso, pero dice que el estrés es la tensión que sentimos cuando vemos que tenemos que usar recursos que no vamos a poder reponer. Y entonces esta pérdida nos produce una ansiedad. Mi interpretación uniéndolo a estas ideas, es que la razón por la cual nos sentimos muy tensos y nerviosos es porque la pérdida de recursos está asociada con la muerte.

Hay toda una teoría psicológica que plantea que la motivación fundamental del individuo es la de acumular recursos (Teoría COR). Por qué acumular recursos? Porque ellos nos ayudan a enfrentar las demandas del medio ambiente. Mientras más recursos tenemos, contamos con mayor fuerza para lidiar con las presiones, exigencias y demandas. Pero en la medida que tenemos menos, nos angustiamos. Primero que nada, porque el problema amenaza con eliminarnos, con neutralizarnos, con sacarnos del juego.

Este tema del camino de la vida y el camino de la muerte lo llamé en otros post “posiciones existenciales” queriendo decir, que son “estados” o “modos” de vivir. El camino de la vida lo denominé, basado en la Psicología Positiva, espirales de crecimiento. En este tema se incluyen diversos artículos relacionados con el empowerment, el engagement, el flujo, las emociones positivas, la resiliencia y el bienestar psicológico. El camino de la muerte lo denominé antes espirales decrecientes. No he dedicado artículos exclusivamente a este camino en particular. También identifiqué un estadio intermedio que deja de ser un camino de crecimiento, pero que todavía no se ha convertido en una espiral decreciente, al que llamé “Acoso”.

El segundo tema que he abordado es que en el proceso de interacción con el mundo generamos impurezas. Sea en el proceso de creación de vida o sea en el proceso de creación de muerte. En ambos caminos, creamos impurezas. Por ello, tenemos que “limpiarnos” continuamente. Es un concepto clave en la Biología. Los organismos ingieren ciertos elementos que contienen nutrientes, pero a la vez contienen sustancias no necesarias. Entonces tiene que haber un proceso de limpieza a través de la eliminación. Tanto de aquello que aun siendo esencial se encuentra en exceso, como de aquello que no es necesario. Este proceso se repite en la respiración, en la digestión y en la secreción de fluidos.

La eliminación de exceso de nutrientes, trasladado a la vida, tiene que ver con donar, voluntariar y ayudar, es decir, dar a otros cosas que nos sobran a nosotros, que pueden ser materiales o no materiales. Esto sirve para recordarnos que somos un mero instrumento a través del cual la vida ha decidido repartir a todos. Lo que recibimos como bendiciones no es debido a que somos superiores y por tanto debemos monopolizarlo para dominar y oprimir a otros, como han creído muchos en el pasado. Si hemos tenido el mérito de tener talentos y dones que nos permitan alcanzar cosas que el promedio no puede, esto es una responsabilidad realmente, porque tenemos en nuestras manos las posibilidades para que otros puedan conectarse a ese “circuito”. Quien crea que lo mucho que tiene es porque es muy “smart” y mire por rabillo del ojo a los otros, está creando muerte, lo que hará que lo logrado no perdure en el tiempo.

En el blog este tema lo he abordado en muchos post donde hablo de la importancia de dar, compartir, del comportamiento alocéntrico en contraposición al egocéntrico, de vencer la tendencia al egoismo. Por mi background organizacional dediqué también en esta línea al tema del Liderazgo Positivo.

La eliminación de las sustancias no necesarias, por su parte, tiene que ver con dejar atrás experiencias, relaciones o conductas que no nos convienen. Nos enfrentamos a una experiencia que resulta negativa para nosotros, entonces tenemos que tomar lo bueno y desechar lo malo y seguir adelante. Muchas veces las personas andan aferradas a relaciones y experiencias negativas y no terminan por dejarlas atrás. Esto lo que hace es condenarlas y limitar el flujo de la vida.

Para que pueda darse este proceso de eliminación tiene que haber previamente un procesamiento. En la digestión hay que determinar cuáles son los nutrientes para luego absorberlos. En la respiración hay que identificar al oxígeno y luego extraerlo del aire. Asimismo, en la vida hay que analizar las experiencias y extraer de allí las lecciones y lo bueno. Luego tiene que haber un proceso de eliminación de lo que no es útil y necesario.

Este tema lo he abordado en forma general en muchos artículos, pero pocas veces de forma explítica. En un momento dado hablé del perdón como mecanismo necesario para dejar atrás los resentimientos.

Un tercer tema que he tocado en mis artículos es que tenemos que afrontar los problemas que se nos presentan, no evitarlos. Hay que buscar una solución y resolverlos. Esto requiere el uso de la inteligencia para definir el problema y para identificar opciones, evaluarlas, escoger la mejor e instrumentarla. Además, mientras lo resolvemos, tenemos que ir lidiando con el estrés y las emociones que genera, de manera de que nuestra afectividad colabore y no termine por hacernos daño. El primer aspecto lo he llamado el Solving Problem (afrontamiento primario) y he dedicado menos artículos a este tema comparativamente con los otros, y el segundo es el Afrontamiento Emocional (afrontamiento secundario) al cual he dedicado muchos artículos.

Un cuarto tema que he tratado muchas veces y de variadas maneras, es que al resolver los problemas, es importante hacer una segunda reflexión para revisar qué de nosotros mismos contribuye en la definición, creación y mantenimiento del problema o es afín a él y lo ha “atraído” hacia nuestra vida. Esto lo he mencionado en muchos artículos también. Ahí está la idea del Principio de Isomorfismo Estructural planteado por Maturana. Tal como lo expuso en el Arbol de Conocimiento, el medio ambiente no es constante, sino variable. Es decir, no es igual en el tiempo y el espacio, sino que hay una especificidad. Para ilustrar esta idea: hay lugares en el mundo y momentos en la humanidad que se ha caracterizado por la pobreza y otros por la alegría, unos por el progreso y otros por el estancamiento, tiempos y lugares de paz y otros de guerra.

Por su parte, dentro de una misma especie hay diferencias individuales: cada organismo es diferente entre sí. Esta variabilidad es mayor mientras mayor es el grado evolutivo de la especie. Estas diferencias vienen dadas por su estructura. La estructura es el conjunto de rasgos estables, no circunstanciales o accidentales que vienen dadas por su genotipo y su fenotipo. En el caso del hombre, que tiene discernimiento y lenguaje, también por su sistema de significados. Esto lo han llamado el Memetipo. A modo de ejemplo, hay gente que usa a los niños en la Guerra o los consideran héroes si actúan como KamiKazis, mientras que hay otro tipo de personas que valoran la vida y protegen a los niños. Hay gente que es cruel o extingue a los animales, mientras que hay gente que los cuida y busca su preservación. Hay gente que quiere la guerra y la confrontocación mientras otros quieren la paz. Hay qente que quiere vivir de la ayuda y hay gente que quiere valerse por si misma. Hay gente que ve a la mujer como un instrumento y hay otros que la ven como una compañera. Y cada tipo de persona de estos grupos se vinculará con cierto tipo de productos, eventos y acciones de una forma estructural, es decir, predecible.

En función de su estructura, cada organismo encuentra un nicho en el ambiente en donde se produzca un Acoplamiento Estructural, es decir, donde exista una similitud entre su estructura con la del medio ambiente en términos de espacio y tiempo. Por ejemplo, alguien dado a los vicios y las perversiones sexuales, acudirá a cierto tipo de lugares y conocerá a cierto tipo de personas. Es decir, que no es “casual” que a alguien esté en determinada circunstancia, sino que hay una “causalidad” que ha obrado de una manera implícita, colocando a determinada persona en determinada situación. O sea que la gente tiende a unirse entre sí y en situaciones con las que guardan una estructura similar de significados. Por eso, tiende a encontrar gente con una visión similar del mundo con la que compartir y con un estilo de vida parecido, pero asimismo, a convivir dentro de una determinada zona geográfica y cultural con ciertas características que también guardan alguna similitud con su sistema de creencias. (Nota 1)

Una persona al encontrarse ante un problema específico, primeramente debe resolverlo apelando al uso de estrategias directas de intervención. Estas son aquellos que son producto de la reflexión primaria o Aprendizaje. Consisten en probar nuevas opciones una y otra vez, tantas veces como sea necesario, hasta dar con una solución. Pero este ciclo de retroalimentación primario no basta.

También es importante que se tome otra mirada de mayor alcance para poder auto evaluarse a sí mismo en tanto Actor y ver la propia estructura de Significados desde la cuál se Observa y se Actúa y, cómo esta estructura colabora, contribuye y sostiene el Problema externo. Es decir, es necesario darse cuenta de qué creencias, percepciones, actitudes, intenciones, motivos, propósitos, paradigmas y afectos (emociones, sentimientos y estados de ánimo), están influyendo en el Problema. Esto constituye un segundo ciclo de retroalimentación denominado reflexión secundaria y es el que da lugar al Cambio.

De la Física Cuántica se han derivado ideas similares. La idea de que “colapsamos” una de las realidades posibles como producto de nuestra “observación”. De tal manera que como Observadores somos realmente unos Co-creadores de la Realidad. Y lo peor, es que muchas veces no somos conscientes de estos elementos estructurales de significado dentro de nosotros que están creando nuestras tragedias individuales y colectivas, y actuamos como el Aprendiz de Brujo del Poema de Gohete, que puso en práctica las artes mágicas antes de aprender a dominarlas produciendo eventos que se escaparon de su control (llevado a la música por Paul Dukas y a los dibujos animados a través del Film Fantasía (https://youtu.be/YAl4IAHjQCE, https://youtu.be/2DX2yVucz24)

La única forma de salir de esta tendencia a la repetición, es Cambiar. No sólo cambiar la Acción, sino también cambiar a nivel del Meme, es decir, cambiar el sistema de significación, la estructura Memetípica. Si cambiamos nuestros puntos de partida como Observadores-Actores, cambiaremos la realidad que nos rodea. A tal punto, que a lo mejor el Problema, se disuelve, desaparece. El Problema, muchas veces es un espejismo que nos está mostrando algo que debemos cambiar, tal como decía Jung.

No quiere decir esto que el Problema no “exista”. Algunos problemas son una Construcción Social y se mantienen y son alimentados por la percepción consensuada de una Comunidad que los mantiene vivos. Así que Sí Existe, de alguna manera. Pero si tomamos conciencia de los elementos de nuestra Estructura que son afines a esa situación y los Cambiamos, ahora siendo otros Organismos con otra Estructura, ya ese Ambiente no hace match con nosotros. Lo que pasará a continuación, más temprano que tarde, es que cambiemos de contexto, y así desde nuestro punto de vista (experiencia fenoménica) el problema deja de existir.

Otro quinto tema que he tratado, un tema medular dentro de todos estos temas, es el tema de la dirección de nuestras vida. Bajo este tema he dedicado posts a la que objetivos, metas y propositos perseguir y, lo más importante, que debemos fijar nuestra dirección en función de nuestro Self. Dentro de nuestra Psiquis existe una esencia central que debe distinguirse de otras entidades psiquicas, a la que debe darse un espacio de expresión y de desarrollo. Es un Ser Potencial, al que hay que dar a luz y criar para que haga aportes al mundo. Los primeros cuatro temas son temas relacionados con el Qué y el Cómo de las transacciones con el mundo. Y este quinto tema tiene que ver con el Por Qué y el Para Qué de todas esas transacciones, que finalmente conduce al “Dónde”. Es lo que le viene a dar un sentido de dirección a todo lo demás.

La razón principal por la cuál debemos de protegernos de la “muerte” y a alargar y hacer prolífica nuestra vida, no es para delitarnos en la mesa o con los amigos y familiares, sino para poder construir el espacio, el vehículo, el terreno, donde pueda prosperar nuestra esencia y desarrollarse en la dirección de su Individuación, es decir, del desarrollo y cristalización del aporte único y especial que cada Ser Humano tiene para dar en el Mundo.

Todos somos necesarios y tenemos un papel en este Mundo y tenemos un aporte especial y único para dar. Y no tenemos por qué rivalizar ni competir con nadie para obtener nuestro espacio. Sólo tenemos que luchar con todas las inclinaciones internas que atentan con acortar nuestra vida y ensombrecerla. Pero en la medida que somos exitosos en alejar la muerte y combatir todas las batallas interna en forma triunfal, tenemos más oportunidad de realizar nuestro Trabajo Personal de dar a luz nuestra Esencia y hacer nuestra Contribución en este mundo. Muchos de mis últimas publicaciones han tenido que ver con este tema.

De estos cinco temas, quisiera en esta oportunidad concentrarme en el segundo para elaborar un poco en torno a él. Me refiero, al proceso de creación de impurezas en nuestras transacciones con el mundo.

Al enfrentar problemas y desafíos, se despiertan en nosotros ciertos modos de afrontamiento que son inadecuados. Para poder afrontar los problemas con éxito tenemos que usar estrategias que sean efectivas. Pero si usamos estas otras que nos surgen en forma automática, no sólo no son las más apropiadas y efectivas para resolver el problema, sino que además, son inadecuadas porque hacen daño a nosotros y/o a otros.

En algún momento al tratar el tema que enumeré como quinto, expuse la idea de que tenemos una “doble semilla”. Lo dije de ese modo usando la terminología usada por James Hillman para dar forma a las ideas de Jung sobre el Self. Es la idea de que hay una esencia nuestra que tiene que ser desarrollada a través del proceso de Individuación. Estas ideas encuentran eco en el marco filosófico desarrollado por los Existencialistas que hablaron del Ser Real, el Ser Potencial, el Ser en el Tiempo. La idea de fondo es que hay un Ser Potencial que tenemos que dar a luz nosotros mismos, para lo cual tenemos que hacer un Trabajo Personal que permita su expresión y desarrollo.

Usando esta terminología agregué la idea de la “doble semilla” para referirme a que junto con Nuestra Esencia, también existe algo muy individual, pero inadecuado, algo que debemos de “pulir”. No solo hay una esencia con cualidades dentro de nosotros, sino que también hay algo allí con lo que hay que tener cuidado, que debemos restringir y mantener bajo control, sino eliminar o transformar.

Discrepo de Hillman cuando dice que el descarrilamiento de los personajes que analiza en The Soul´s Code, es parte de la semilla también. Por mi parte considero que son dos componentes diferentes. Lo que sucede es que cuando la persona progresa y va tomando fuerza adquiriendo dominio, habilidades y recursos, desarrolla sus potencialidades y las expresa, esta “mala hierba” también crece y toma fuerza, pudiendo volverse en contra de la persona y llevarla a la destrucción.

Lo llamé doble semilla, porque al hablar de agricultura me vino a la mente cuando compras una planta en una bolsa plástica llena de tierra y luego llegas a plantarla al lugar escogido, abres un agujero en el jardín suficientemente amplio para que quepan las raices junto con la tierra que se adhirió mientras estuvo en la bolsa. Luego en esa tierra también hay otras semillas sembradas de maleza que germinan luego en tu jardín. Pero otra metáfora que se me ocurre ahora, es que es como una cáscara o una telaraña que envuelve a la semilla del Self, de tal manera que cuando crece el Self, también crece esta envoltura queriendo robar su energía y pudiendo mantener sometida y atrapada a la persona.

Esta envoltura, siguiendo con el símil, consiste en buena medida en unos modos inadecuados de afrontamiento que usamos al ser demandados por las circunstancias. Que son diversos y muy propios. Y es muy importante identificar a estas tendencias propias que son nuestros principales enemigos. Más que el problema o desafío mismo que está “fuera”, mucho peor es este enemigo, pues es interno, no lo vemos claramente, y se alimenta de nosotros mismos.

Siempre me llamó la atención la historia que presentó Milos Forman en el Film Mozart sobre la rivalidad con Salieri y el papel que este jugó en su muerte (coincidencialemente murió por los días en que preparé este artículo). Si bien el film es una ficción que parte de un rumor de la época, la podemos usar como ejemplo para ilustrar estas ideas. La primera vez que vi este Film me enfoqué en la idea de que hay gente malvada dispuesta hacer todo para destruir a otros por mera envidia. Muchos años después volví a ver este Film. Ya me encontraba en este camino de estudio y reflexión que he compartido en este Blog. Esta vez, aprecié otro ángulo. Me llamó la atención cómo hay debilidades que tenemos que, pese a nuestros talentos, pudieran hacernos tretas y llevarnos a las calamidades, la angustia, la agonía, la enfermedad y la muerte prematura. Como los personajes famosos que analiza Hillman, así como muchos otros famosos de los cuáles sabemos que pese a todos sus talentos, han sucumbido por sus propias debilidades de carácter.(https://youtu.be/-ciFTP_KRy4)

Los problemas y desafíos nos ponen a prueba, ciertamente. Nos generan angustia y preocupación. Y un primer efecto de esto, un efecto directo que he tratado en muchos de mis artículos, es dejar que esto penetre en la persona y lo consuma, a través del debilitamiento de sus energías y de su sistema inmunológico. Un segundo efecto que también abordé en otros de mis artículos y en muchas de mis clases y cursos, es un mecanismo defensivo llamado burn out. Este mecanismo nos lleva a restarle importancia al medio externo como una forma de lidiar con la tensión que nos produce. Esto lleva a la persona a reducir su Yo y su mundo de posibilidades. Lo llamé Indolencia en algunos artículos. También comenté que esta “indolencia” puede llevar a la persona a anularse hasta aislarse, pero en otros casos puede tomar la forma de “venganza”, como una forma de recuperar el Poder y la “dignidad personal”, desde del resentimiento y la herida, a través de “pagarla con otro” o buscar chivos expiatorios sobre quienes “desviar” el odio acumulado.

Un tercer efecto del estrés serían entonces estos modos inadecuados de afrontamiento. Me gustaría comentar en este artículo cuáles son estos modos, para que todos estemos atentos a identificarlos, porque ellos suelen pasar desapercibidos. Toqué este tema en un momento dado y las llamé “Fugas energéticas”. Esta vez para abordarlo los comentaré de otro modo.

Primeramente están los modos de afrontamiento inadecuados a nivel de nuestra Mente. Allí están las ideas y creencias sobre el mundo, sobre los demás y sobre nosotros, que son disfuncionales. Algunas de ellas, como el sentimiento de desvalorización personal, la minusvalía y la victimización, la idea de que nunca obtengo suficiente, la idea de que el otro es más feliz que yo, que tengo mala suerte, o que soy el mejor y superior pero nadie lo reconoce, el sentimiento de estar abandonado, o de no merecer un lugar en el mundo, la idea de no ser suficientemente competente o bueno, la idea de que todo va a ir mal, la idea de que el mundo no tiene remedio, la idea de que todos son egoístas y malvados, la idea de que las mujeres o los hombres son “así”, la idea de que todo el que le va bien es mejor, o que todo el que le va bien es malvado, o la idea de que los ricos son malos, o que los débiles son los malos, o que los de determinada raza o religión son peores. Además de cogniciones y estereotipos también están la percepción sesgada que ve sólo lo negativo, el pensamiento catastrófico, así como la tendencia a hacer Juicios de Atribución y de Causalidad equivocados. También a nivel mental se encuentra la Rumiación, que consiste en pensar excesivamente, no con un verdadero propósito de resolver el problema, sino solo para dar y dar vueltas sobre él. En fin, a este nivel encontramos todas las cogniciones, modos perceptivos y aperceptivos, así como alteraciones en los procesos de pensamiento que limitan la vida en general y el desarrollo del Self, y que impiden la restitución de la energía y la fuerza consumida en la batalla diaria.

En segundo lugar, hay forma de afrontamiento inadecuado a nivel del habla. Allí están el quejarnos, el dramatizar, el exagerar, el hablar demasiado o muy poco, el hablar mal de los demás, uso del reproche, el uso de la riña y la discusión, gritar y hablar alterado, despotricar, humillar a otros, hablar y hablar del mismo tema una y otra vez. Elevar la voz. Uso de vulgaridades. Y la Crítica a otros.

En tercer lugar, el afrontamiento inadecuado puede manifestarse a través de conductas específicas. Allí se encuentran la evitación y la negación de los problemas. Es decir, convivir con los problemas sin buscar solucionarlos y postergando su resolución (procrastinación). O desconociéndolos simplemente. Otra muy común es el uso y abuso de sustancias, entre ellas el alimento, el tabaquismo, las drogas y las bebidas alcohólicas. También aquí se encuentran las perversiones sexuales.

Entonces, para terminar, mi invitación en esta oportunidad, es que tomemos conciencia de qué estrategias de afrontamiento negativo usamos sin darnos cuenta y demos un paso adelante para desactivarlas. Toda la energía y recursos (dinero, tiempo, relaciones, dedicación) que hemos uisado en mantener a estos parasitos, al quedar libre, la podremos usar en algo nuevo, productivo, funcional y constructivo; en Estrategias de Afrontamiento Positivo y Efectivo.

Debemos tener presente que el Afrontamiento Positivo y Efectivo, tiene dos dimensiones complementarias. Una dedicada a la resolución misma del problema (Problem Solving) y otra al Afrontamiento Emocional. Esta última, a su vez, consiste de dos componentes. Por un lado, es necesario mitigar el side effect que se produce al estar sometidos a altos niveles de tensión sostenida. Esto implica desmontar el Síndrome de Sacrificio: desactivar el Sistema Simpático y activar el Para-Simpático. En segundo lugar, conectar con emociones positivas para restaurar el estrato fisicoquímico del organismo: segregar endorfinas para producir alivio, segregar serotonina para “limpiar” las sinapsis y barrer los péptidos producidos por las emociones negativas, y segregar dopamina para energizarnos nuevamente. Sin este proceso de reseteo y restauración difícilmente podremos ser exitosos en la dimensión del Problem Solving. Mientras más lúcidos estemos, vamos a estar en mejores condiciones para mirarnos a nosotros mismos y ver lo que tenemos que cambiar de nosotros. Si tenemos este insight y nos comprometemos a poner de nuestra parte, tal vez nos veamos sorprendidos y nos demos cuenta que los problemas que nos aquejaban desaparecieron y que pasamos a un nuevo Capítulo de nuestra vida.

Nota 1: No se quiere decir que todo lo que le sucede a la persona está vinculado a ella. Pueden haber eventos fortuitos, accidentales y circunstanciales. Pero habrá personas que los lamenten, los sufran y los dejen pasar apenas puedan, mientras que hay personas que se quedan “enganchadas” en esa experiencia. Si hay estabilidad del evento en el tiempo o si hay repetición del mismo tipo de eventos, esto nos lleva a hipotetizar que existe una estructura dentro de la persona que guarda cierta afinidad con esto. A modo de ejemplo: una persona puede conseguirse con una relación decepcionante y luego dejar eso atrás y aprender de ello. Pero hay personas que se quedan en esa relación para toda la vida y se mantienen quejándose, sufriendo y pidiendo al otro que cambie.

Nota adicional: El tema tratado en este post dicho en breve es el siguiente: que el estrés despierta en nosotros formas de afrontamiento inadecuadas, incluso no sanas, y por tanto no efectivas. Usando el lenguaje Jungiano, el estrés despierta en nosotros la “función inferior”. Este tema lo traté antes en otro post titulado “Estrés como desafío, no como amenaza” (https://wp.me/puWNX-aC). De acuerdo con este marco de referencia, hay 16 tipos psicológicos y cada persona encaja en uno en particular. Cada tipo implica que tengamos preferencia por usar una función predominante y una función auxiliar. Y que tengamos poca destreza en el uso de una función llamada “inferior”. Cómo no tenemos dominio en el ejercicio de esta función, solemos expresarla en su peor versión. Entonces, ante el estrés, es muy probable que surgan mecanismos de afrontamiento típicos de la peor versión de nuestra función inferior. Recomiendo que haga el test de Myerss-Briggs, identifique su tipo e investigue cuál es su función inferior, para que esto le ayude a identificar sus mecanismos de afrontamiento inadecuados.

Se ha encontrado que el cerebro humano tiene muchas posibilidades de formación de redes neuronales, lo que le proporciona una gran versatilidad. Personas que han sufrido de daños en el cerebro en una edad avanzada, si bien han perdido parte de lo aprendido, al cabo de un tiempo, formadas nuevas redes sinápticas, pueden recuperar nuevamente las habilidades perdidas. No sólo se han encontrado muchas evidencias de lo que se ha denominado “neuroplasticidad”, sino que también se ha demostrado que el cerebro es capaz de reproducir sus células a través de un proceso llamado neurogénesis.

Ahora bien, si el cerebro humano tiene tanto potencial por qué solo usamos una parte? Por qué vemos personas que se quedan estancadas y no siguen avanzando en la vida? Por qué hay personas que no se adaptan a las nuevas exigencias? Por qué hay personas que en lugar de avanzar, parecieran retroceder en la vida? Por qué es tan frecuente eso que llamó Freud “compulsión a la repetición”? Por qué es tan difícil dejar los vicios? Por qué es tan difícil cambiar el carácter? Por qué es casi que una ley eso que llamaron en los ochenta El Principio de Peter (referido específicamente a ejecutivos, se refiere a que todos llegan en algún momento a un punto de incompetencia).

Apartando lesiones cerebrales, malformaciones genéticas del sistema nervioso y alteraciones de la química cerebral por uso y abuso de sustancias, hay una causa de tipo psicológico que podría ayudarnos a comprender cómo puede limitarse el potencial humano a pesar de la enorme potencialidad que ofrece el cerebro.

Mi propuesta es que la respuesta a esto está asociada con el grado de “coherencia e integración” de la personalidad. Y me propongo dar una explicación lo más breve posible de qué significa esto antes de seguir adelante. Pero antes, de la explicación, veamos un ejemplo.

Javier S es un gerente de tecnología de una empresa. Casado con dos hijos en edad escolar. Siempre está ocupado y no tiene mucho tiempo libre. Generalmente se considera una persona competente y eficiente, que ha tenido más logros que el promedio, y que disfruta hacer su trabajo. Sin embargo, cuando su esposa sale con los niños un fin de semana y se queda solo en casa, le invade una tristeza envolvente y se queda bajo de energía, sin hacer nada, mirando mecánicamente la televisión. Al caer presa de este sentimiento, piensa que no vale nada, que su vida es un desperdicio, que no está haciendo nada bien. Y sufre con estas ideas, al punto que puede terminar llorando. Entonces, procura ocuparse y estar siempre haciendo algo, de manera de no dar cabida a este sentimiento. Pero inevitablemente, una que otra vez aparece esta terrible sensación.

Pareciera que estuviéramos hablando de dos personas completamente diferentes. Con dos modos de pensar, dos modos de actuar. Dos maneras de mirarse a si mismo. Dos maneras de relacionarse con el mundo. Completamente diferentes. La faceta A, es un gerente ocupado con autoestima, eficacia y satisfacción. La faceta B, es una persona con dudas y temores, auto crítica, inseguridad y tristeza. Dónde están la tristeza y la inseguridad cuando Javier se encuentra ocupado en sus logros diarios? Donde está la convicción de que es una persona que se sitúa más allá del promedio y la satisfacción personal asociada con su trabajo, cuando se encuentra divagando en su autocrítica?

El caso de Javier es muy común. Todos tenemos facetas que no necesariamente son coherentes entre sí. Todos tenemos una personalidad dividida en varias partes, facetas o sub personalidades, sin que esto quiera decir que que haya un trastorno. El trastorno de personalidad múltiple se da solo cuando no existe conciencia entre la actuación de una faceta y otra. Pero en el caso de la persona “normal”, hay conciencia. Javier sabe lo que hizo en la mañana cuando estaba trabajando en la empresa. Y hundido en su tristeza en el sillón mirando la televisión, no entiende de dónde provenía toda esa confianza y seguridad que tuvo en la junta y que ahora no está por ningún lado. Él lo sabe, solo que no hay “acceso” a la “funcionalidad” de esa otra faceta. Hay una separación entre las facetas y parecieran no poder conectarse entre sí.

En la mayoría de las personas, podemos identificar una faceta visible y destacada, que es la forma como la persona se da a conocer y es la parte de la persona que está tratando de resolver las cosas de la vida. Pero las otras partes van actuando, muchas veces sin permiso ni control, de la faceta principal. Muchas veces en direcciones diferentes u opuestas a la que intenta trazar la parte principal.

Entonces el Yo principal se puede molestar con las otras facetas y aumentar la separación con ellas. Pero paradójicamente, que mientras más se le censura a una parte, más abruptamente luego sale a relucir. En el caso de Javier, la parte que se encarga de ser gerente, intenta resolver todo de esa misma manera; en forma, organizada, secuencias, programada, desglosando las actividades en pequeñas tareas. Incluso, las relaciones con la esposa y los niños. La otra parte de él, la menos desarrollada y más vulnerable, que le hace críticas por lo que no ha hecho bien y llora por todo el potencial perdido en sí mismo y en las relaciones familiares, es justo la “experta” en sensibilidad. Pero al estar censurada por la parte más “eficiente”, las relaciones humanas en general y en particular con la familia, carecen de esta cualidad, que lamentablemente solo sale a relucir en la soledad, en la autocrítica y al ver películas.

Entonces ¿quién es Javier? El cree que es la faceta A. Y la gran mayoría de los recursos que Javier trata de añadirse para su enriquecimiento, parten del paradigma de la faceta A. Es decir, invierte en cursos para ser más eficiente, tener más control, ser “exitoso”, tener más dinero, y sobre cuáles son los símbolos de estatus distintivos que le harán sentir “exitoso”: como fumar puros, comer en buenos restaurantes, viajar en primera clase, beber buenas bebidas añejas y tener ciertas posesiones. Pero nada para el desarrollo de la faceta B, que sigue subdesarrollada.

Cuando a Javier le toca el Principio de Peter, la faceta B no maduró y no logró congeniar con la faceta A. No hubo una integración que permitiera a Javier ser una mejor y más completa persona. Sino que Javier solo fortaleció un brazo y el otro no tiene fuerza. Entonces, al enfrentarse con la crisis de la edad adulta, recurre al alcohol, como una manera de lidiar con el dolor y la vulnerabilidad. Y el destino de esa parte sensible de la faceta B, en lugar de ser explotado y potenciado, corre grave peligro de caer en la auto victimización y la auto destrucción.

En un momento de la vida, muchos de nosotros desarrollamos una faceta, separada de las demás, que ha pretendido convertirse en el centro de la personalidad. Pero muchas veces esta faceta nació a partir de una o varias heridas. Y para lidiar con esta(s) herida(s), se formó esta subpersonalidad dominante, que ha pretendido hacerse cargo de todo y ha querido ignorar, silenciar, censurar, reprimir o sepultar otras áreas de nosotros que también existen. Pero es necesario desarrollar todos los “músculos” por igual en forma armoniosa. Porque de lo contrario vamos a crear un desarrollo desbalanceado. Se trata de superar al “falso yo” y salir al encuentro del “Self”.

Cuando nos relacionamos con el mundo a través de una faceta de nuestra personalidad, que no parte de nuestro centro, corremos el riesgo de que todos los progresos hechos a través de esa faceta se vengan abajo. Que no seamos capaces de sostener las conquistas logradas, que nos encontremos con un “tope” difícil de superar, que revierte todo el avance logrado. Esto sucede por dos razones principalmente.

Una primera, porque no somos capaces “desde allí” de aprender nuevas formas de respuesta y de relación con el mundo. (Porque no podemos encontrar la solución a un problema desde la perspectiva que “creo” ese problema). Y al enfrentar ciertos desafíos, nos quedamos cortos en versatilidad y continuamos con “más de lo mismo”. Este proceso, identificado ya hace unos veinte años, se ha llamado “sobre utilización” de competencias. Consiste en dar las mismas respuestas una y otra vez a pesar de que ha ocurrido un cambio fundamental en el “ambiente” que exige una respuesta novedosa.

Una segunda razón, es el auto saboteo. Esto consiste en que no solo no somos capaces de responder diferente y acorde a la situación, sino que además, recurrimos a comportamientos contraindicados en la situación desafiante, incluso a los ojos del sentido común, pero que por algún tipo de motivación auto destructiva, nos empeñamos en manifestar. Como por ejemplo, ante un gran desafío, cometer excesos que afecten la salud o hacer una explosión emocional que altere de manera irreversible las relaciones con los jugadores con los que nos toca atender el desafío que tenemos delante.

Esta fragmentación psicológica se correlaciona a su vez con una fragmentación en las redes neuronales. Las redes neuronales que están asociadas a percepciones, imagenes, sentimientos, emociones, creencias, juicios, intenciones, recuerdos y comportamientos, se encuentrasn interconectadas entre sí, pero separadas de las redes respectivas que conforman otras subpersonalidades. Puede que haya subpersonalidades que “colaboran” entre sí, es decir, que se pueden interconectar sus redes facilmente, aunque mantengan una distinción entre ellas. Pero hay ciertas subpersonalidades, que están separadas del resto, o que están en conflicto, o que están reprimidas, y esto lo que quiere decir es que hay poca interconexión con las redes respectivas que conforman a esas áreas.

Pero el “arbol” sináptico, tiene que crecer de una forma organizada, integrada y armoniosa. Esto quiere decir, que una vez que todas las áreas deben interconectarse. Que al “experimentar” las vivencias propias de una subpersonalidad, seamos capaces de poder accesar el resto de todos nuestros contenidos mentales.

Entonces, si sientes que las cosas te superan y no sabes cómo resolverlas, esto es un signo de que estás partiendo de una isla y no del continente de tu personalidad.

Lo primero, es conectar con el sentimiento de que no hay nada imposible de superar. Tal vez no encontremos una manera inmediata de resolver “la situación”. Pero si podemos modificar nuestra Actitud. Salir de cualquier sentimiento de “baja energía” como miedo, rabia, tristeza, auto critica o critica a otros, quejas, etc. y conectar con la paz y la serenidad. Todos los otros sentimientos son parte del “show” de vivir a través de la faceta y no a través del Self. El Self posee cualidades trascendentes que le permiten ver la vida como una experiencia con sentido y significado que le va a permitir explorar nuevas dimensiones de la existencia y le va a permitir rectificar sus cualidades y domar su naturaleza, para elevarse en un escalón más de la evolución y alcanzar un nuevo nivel de comprensión, de funcionamiento y de relación con el mundo.

Y al hacer este cambio perceptivo mirar la perspectiva de la faceta, y la identidad que a partir de ella nos formamos, y dejarlas ir. Puede que hayamos vivido años a través de una identidad que se formó a partir de una herida. Pero la herida no se cura cubriéndola de ese modo. Hay que quitar esa identidad, dejarla a un lado, dejarla partir. Y quedarnos tranquilos en el silencio, manteniendo la conexión con la paz y la serenidad. Permitiendo que aflore la confianza de apoyarnos ahora sobre nuestro centro. Abrazándonos a nuestra herida y permitiendo que sane. Y desde allí comenzar a contemplar cuál es exactamente nuestra esencia, nuestro aporte distintivo y la labor con la que queremos comprometernos.

Interesados en profundizar en este tema, les sugiero leer los siguientes artículos previos:
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2015/03/31/faceta-o-respuesta/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/03/16/liderazgo-personal-la-conquista-de-si-mismo/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/04/26/al-encuentro-de-nuestra-propia-alma/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2016/10/10/un-punto-de-partida-verdadero/
https://excelenciapersonal.wordpress.com/2017/10/27/aprendiendo-a-respirar-por-la-herida/

Todos tenemos una parte más vulnerable que no se comporta con total congruencia con el resto de lo que somos. Es una parte menos civilizada, más irracional e ilógica, incluso a veces un poco autónoma. Hay quienes le dan rienda suelta, sin ningún pudor o contención. Hay quienes pretenden desconocerla. Hay quienes luchan con ella para esconderla, confinarla y limitar su actuación.

Para algunos es una forma de sufrir, mientras que otros que prefieren tener un rol más activo, son ellos los que hacen sufrir a otros. Pero en ambos casos nuestra herida siempre está asociada al sufrimiento.

Los que pretenden desconocerla, continuamente la verán materializada en la forma de destino. Los que intentan mantenerla a raya, viven momentos de avance donde pareciera que han logrado conquistarla. Hasta que aparecen desafíos nuevos que logran “desmarcarse” de nuestra vigilancia, hasta que queda en evidencia nuevamente que la herida sigue allí muy viva. Los que se entregan a ella en total autenticidad pretenden que la pueden domar, pero la gran mayoría de las veces terminan siendo aniquilados por ella.

Muchos tratamos de dejarla a un lado y vivir con nuestros talentos y nuestras mejores intenciones. Construir, aportar, avanzar. Pero así como la concordancia entre la llave y la cerradura, nuestra herida siempre nos lleva a rodearnos de hechos que guardan cierto patrón y a revivir sentimientos muy familiares que nos persiguen a lo largo de la vida.

Cambian los actores, cambian los escenarios, pero la herida sigue presente hasta que no sea sanada. Se repite la historia, en forma diferente, pero con los mismos sentimientos íntimos. Pareciera que no vamos a poder avanzar si no nos ocupamos de ella.

La vida se encarga se enfrentarnos a ella. Supongo que no por masoquismo o crueldad. Prefiero pensar que es una oportunidad que tenemos de crecer y evolucionar.

Creo que lo primero es saber de qué se trata, reconocerla, entender en que consiste, comprender su guion, su temática, saber cómo funciona su modo de operar. Ver como se ha repetido a lo largo de la vida y encontrar que es lo que hay en común en todas esas experiencias. Cuál es el papel que solemos jugar, nuestras acciones, los personajes, sus acciones, lo que pensamos y sentimos, los resultados que obtenemos. Esto nos va a ayudar a descifrarla mejor para poder identificarla cuando estemos nuevamente ante situaciones que la van a reavivar.

En segundo lugar, aprender a tomar conciencia en el momento que se ha reavivado y estamos bajos sus efectos. Es cuando comenzamos a sentir como que si la vida estuviera conspirando en contra nuestra. Ciertas situaciones comienzan a agudizarse y a salirse de control. Comenzamos a salir de nuestra cordura habitual. Nos empezamos a meter en problemas. Y ¿qué es lo que está sucediendo realmente? Lo que está sucediendo es que estamos teniendo una oportunidad, una prueba para demostrar cuanto hemos avanzado, pero esta oportunidad reavivo la herida, y comenzamos a mostrar nuevamente nuestro patrón habitual.

En la medida que hayamos tenido avances en la tarea de haberla descifrado previamente, en esa medida estaremos en mayor capacidad de darnos cuenta de lo que sucede y desmontarla, desactivar la bomba. Pero si no lo hacemos ¿donde nos va a conducir esto? Al mismo resultado de siempre. No habremos pasado la prueba del todo. No pasaremos a otro nivel. Y nos vamos a recriminar un poco. Pero luego nos consolaremos echando la culpa a los demás. Y así, lograremos engañarnos. Y dejar todo igual. Así es la vida, pensaremos. ¿Para que cambiar?

El verdadero fracaso es darse por vencido. La actitud correcta es seguir “dando la pelea”, continuar intentando. Convencernos que si logramos sanar verdaderamente y salir del patrón repetitivo, vamos a poder lograr mayores avances, vamos a evolucionar verdaderamente y lograr resultados nuevos, producir milagros y bendiciones en nuestras vidas. Es decir, que si estamos frente a la frustrante realidad de que hemos fallado la prueba, es importante darnos cuenta que si estamos avanzando, en un nivel diferente. No estamos exactamente en le mismo lugar. Es una trampa pensar que no hemos avanzado nada. La falla es un verdadero fracaso si el juego termina allí. Pero si decidimos continuar, la falla la podemos usar para aprender. La pregunta correcta es ¿que puedo aprender de este nuevo intento?

Una práctica concreta que ayuda en medio del proceso de reactivación de nuestro patrón menos desarrollado, es que hagamos algo novedoso, diferente, algo que cambie el juego y que no sea coherente con lo que nos sucede. Por ejemplo, si estamos en medio de una intensificación de nuestra emocionalidad, experimentar a solas una noche bajo las estrellas, visitar un paraje hermoso, hacer una lectura edificante durante la noche, orar de corazón, sacar afuera la experiencia interna y ponerla en palabras, preferiblemente en un dialogo sincero con otros, ayudar a otros, en fin, salir de la propia burbuja y hacer algo inusual. Esto va a permitir bajar la intensidad de la emocionalidad hasta desaparecer por completo el drama propio y en su lugar nos va a permitir experimentar la vida desde otro punto de vista. Justo en ese momento, es cuando vamos a poder ver –por contraste- como sentíamos y pensábamos hacía un rato, desde nuestra herida. Y esto nos permitirá entenderla y ver sus efectos e impacto en nosotros. Esto nos va a permitir ver la situación que vivimos en forma diferente, y acceder a otros recursos nuestros.

En mi propia experiencia he encontrado que es importante aprender a aceptar nuestra herida como parte de nuestra individualidad y a llevarla casi con orgullo. Es decir, comenzar a vivir la herida como una fortaleza, como parte de nuestro sello individual, como elemento fundamental de nuestro aporte al mundo. No trabajar con nuestros talentos y dejar la herida por fuera. Sino poner nuestros talentos a trabajar para la herida. Aprender a respirar a través de ella y convivir con ella en el background, sin que nos subyugue, pero sin perderla de vista.

Segunda parte

Quiero añadir comentarios basados en un par de film para ilustrar lo que quiero transmitir de un modo más concreto. Son film que muy probablemente muchos vieron. Si no vio alguno de ellos, por favor véalo antes de continuar leyendo.

La idea de aprender a vivir con la herida sin que nos subyugue puede quedar ilustrada con una escena del film que relata la vida del Premio Nobel John Forbes Nash llamada, en su original en Inglés, A beautiful mind.

Como saben este señor era un Matemático dedicado a la vida académica que se creyó una serie de ideas delirantes en la que se imaginaba como alguien destacado e importante que trabajaba en un proyecto secreto para el Gobierno de US y que a su vez compartía muy cercanamente con un amigo y una chica que solo existían en su imaginación. Perdió la razón y pasó por momentos muy oscuros en su vida. Pero contó con el apoyo de su esposa, logró recuperarse y salir de todo eso y continuar su vida como académico.

No sabemos exactamente cuál es su herida porque no dan los detalles necesarios, pero se entiende que el hecho de imaginar que es alguien importante es una compensación de un sentimiento de que no es suficientemente valioso. Por otro lado, los amigos imaginarios, son una compensación de su vacía vida social, ya que era alguien raro con poco atractivo personal y habilidad social como para atraer y mantener amigos.

No me interesa tanto el análisis de su herida, como su relación con ella al final, es decir, con sus alucinaciones. Al final de la película le preguntan: pero Ud. ya no ve a ese amigo y a esa chica, ¿cierto? Y el responde: los veo, y ellos me hablan. Pero los ignoro. Entonces ¡se fastidian y se van!

Otro film es Kung Fu Panda II. Esta es una historia ficticia de dibujos animados, pero también es útil para ilustrar la idea de mi post.

El protagonista llamado Po piensa que fue abandonado por sus padres. En su mente infantil quedó grabado que no era valioso al punto de merecer el abandono y decide compensar esa vulnerabilidad desarrollando talentos en las artes marciales y convirtiéndose en un Líder de una agrupación Samurai que hace justicia en los poblados de la zona. Alcanza el éxito, pero la herida sigue allí.

Entonces se topa con un Villano que estaba asociado a su pasado infantil. Aunque el no lo sabe concientemente, hay una marca particular del enemigo que quedó grabada en su subconciente, y actúa como disparador de su herida, de manera que ante el, se dispara su patrón de vulnerabilidad. Comete errores que ni el ni sus amigos pueden comprender y cae presa del poder de este enemigo.

Po se encargó toda su vida de ocultar la herida. Construyó una carrera que le permitiera dejarla atrás: Ser fuerte, vencer a malechores y ganar el respeto de sus colaboradores. Y esto funcionó en general. Lo que pasa es que no venía de la Integridad de Po. Sino solo de una parte de El. Una parte que había tratado de deshacerse de otra. El Po vulnerable, el Po de la herida, el Po abandonado, también era parte de Po. Y estaba allí, en algún lugar, tratando de ser ocultada.

Ahora, para enfrentar este nuevo desafío que tiene por delante, requiere de mucha más fuerza. Ahora se enfrenta no solo con alguien que despierta su vulnerabilidad, sino que usa armas de mayor poder. Así que necesita partir de la totalidad de su Ser, no solo de una parte.

Además, el punto de partida no puede ser la venganza y el odio. Esta es otra parte de la herida que le lleva a ser descuidado y no atento. Ahora necesita partir de la Paz para poder enfrentar esta situación. Pero su parte Guerrera no puede conseguir partir de la Paz, puesto que para ello, requeriría sanar y reintegrar su parte herida. Solo la persona sana, puede experimentar la Paz verdadera. Y la Paz permite estar centrado y ver los detalles con mucha mayor atención. Y hacer un mejor uso de los recursos y por ende, tener mas Poder.

Esto fue posible porque logró sanar su herida y entender que la creencia de que había sido abandonado era falsa. Ni siquiera un Adulto tiene la capacidad de entender la verdadera razón de las cosas. Solo vemos fracciones y perspectivas. Y a partir de allí nos formamos juicios. Pero esas apreciaciones son limitadas, parciales, incompletas. Y mucho más un niño. Y el, cuando era niño se formó esa idea falsa, sobre la cual construyó su identidad. Ahora que podía entender todo con la ayuda de una Curandera, pudo salir de ese falso Yo y construir una nueva identidad sobre una base más firme. Esto le permitió desarrollar la Paz y tener más poder para combatir al Villano.

 

 

¿Está bien complacernos? ¿Está bien disfrutar de la vida? ¿Hay restricciones en cuanto al objeto de nuestra complacencia o podemos complacernos con todo? ¿Hay restricciones de cantidad o no hay límite? ¿Basta con el efecto que produce la complacencia en su forma más primaria o es necesario enmarcar el efecto producido dentro de una intencionalidad especifica? En este artículo me propongo responder estas preguntas, como parte de esta serie que comencé dos posts atrás en Nuestro desafío fundamental. Allí indiqué que “Hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación […] La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío.” En el artículo previo,  Ir a la Guerra si es necesario, desarrollé el segundo punto y este artículo trata sobre el primero.

Comencé a escribir este Blog como un esfuerzo de divulgación de la Psicología y una forma de compartir el resultado de mi propio viaje a través de ella, ya que estoy convencido de que comprendiendo mejor las cosas podemos tener un marco de referencia para nuestra actuación en el mundo.  Entiendo, por experiencia propia y ajena que esto no es suficiente; comprender y adoptar una posición requiere que luego tengamos el coraje y la persistencia para actuar en conformidad (1). Pero aclarar el marco de referencia propio es una condición necesaria. Así que en esta jornada pública que comencé en el año 2009 compartiendo enfoques, conceptos y hallazgos de autores con los que simpatizo, he tenido una evolución y desde muy recién que estoy incorporando  adicionalmente mis propias posiciones “meta-teóricas”, de manera de hacer explícita mi propia concepción del mundo y del hombre.

Hace poco fui invitado a cenar por una pareja joven que tiene cuatro hijos, entre ellos un bebé de meses. No los conozco mucho realmente, pero ellos saben que soy un recién llegado a Israel y han querido ser amables y ser solidarios al invitarme a la cena de los viernes que es usual en este país (cena de Shabbat). Suelen comer abundantemente como es usual localmente en este día, con un primer plato de entradas, luego un segundo plato de Pescado, luego un tercer plato de Carne, luego un cuarto plato conformado exclusivamente por alguna verdura especial condimentada como Ajo o Alcachofa, seguido de un Postre. Para finalizar, el caballero acostumbra sacar una botella de alguna bebida, que puede ser Vino, Whisky o Arak, para tomar unos tragos acompañándolos con semillas y frutos secos!

Yo no soy de mucho comer y no como carne ni postres. Tampoco como las semillas al final, que aunque me encantan, he comprobado que me hacen daño después de haber comido la cena. Ya ellos saben que soy bastante frugal, así que no se resienten con mis negativas y con mis solicitudes de ser servido con porciones menores.  Aunque no deja de sorprenderles un poco. Ellos presuponen que tengo mucha fuerza de voluntad y que hago esto para cuidar mi figura. Mis hábitos alimenticios no son muy populares quizás en muchas mesas. Incluso pueden causar críticas hacia mi o sentimiento de culpa en personas con sobrepeso. Por eso, escojo muy bien que invitaciones aceptar.

Pero aun cuando mis anfitriones en general conocen mis hábitos alimenticios, no deja de ser un tema de conversación, directo o indirecto. Sé que está rondando en sus mentes. Estos anfitriones en particular hablan Hebreo, pero como todavía yo no lo hablo fluido y el caballero sabe hablar en Inglés, a veces, con el específicamente, puedo hablar en Inglés. Ella acaba de dar a luz a un bebé hace unos ocho meses y quedó con unos kilos de más. Y me comentó de repente que había perdido dos kilos en los últimos tres meses. El caballero por su parte, es esa clase de persona que no dicen que no a ninguna comida, pero que aun así son delgados. Me dice de repente mientras come un trozo de torta parecida a la Mil Hojas con abundante nata y azúcar nevada en su superficie, después de la entrada, el pescado, la carne y la verdura: Trabajo mucho y me gusta darme mis gustos en el Shabbat. Y luego de esta introducción me pregunta: Y tú, cuando quieres comer algo que te gusta, ¿qué es lo que comes? Le contesté cualquier cosa para salir del paso, pero me quedé pensando en esa pregunta los siguientes días.

Mi primera inclinación ante esta pregunta fue decir que nada en particular, que trato de comer lo que me sienta bien y se ajusta a mí. En el pasado daba la explicación de que me cae mal la carne y en general comer en abundancia. Que me cuesta digerir los alimentos. Que luego no puedo ir a la cama. Que me hace sentir muy mal y que absorbo muy fácilmente los carbohidratos y las calorías en general. Sin embargo, esto ocasionó ataques o burlas en el pasado. Cosas como, ¿tú eres metrosexual? ¿Será que tienes ulcera? ¿Estarás enfermo? ¿Será mejor que vayas a un médico! ¿Relájate un poco de vez en cuando y daté un gusto! O, ¿Qué tiene de mal mi comida?

Por años tuve hábitos igual que todos a mi alrededor. Comía de todo aunque no más que los demás. Disfrutaba de fumar. Tomaba café negro a lo largo de todo el día junto con mis compañeros de trabajo en la época de mis comienzos. Incluso en la noche, adopté un hábito de mi ex esposa, y  me tomaba un café con leche antes de ir a dormir. Todo esto trajo como consecuencia que llegué a pesar más de 90 kilos, me sentía incómodo con la respiración, con la ropa, me sentía sin energías en las horas de la tarde después del almuerzo, iba muy tarde a la cama en la noche por la cena, fumaba cajetilla y media diaria y tomaba unos 10 cafés diarios. Además era reactivo, nervioso y acelerado. No me sentía bien. No era feliz. Así que decidí dar un vuelco a mi vida. Acepté que mi cuerpo es diferente, he aprendido que necesita realmente mi cuerpo y procuro alimentar mi cuerpo para que esté sano, de manera que Yo, pueda dedicarme a otros propósitos y no tenga que estar pendiente de que me siento mal por algo que comí, o me siento pesado, no puedo respirar o que la ropa me queda ajustada. Y esto no ha sido fácil, es una labor que no termina nunca y hace falta mucha fuerza de voluntad para ser coherente con esto. Pero cuando actúo comprometido con la realidad de mi cuerpo y me alineo a eso, me siento mucho mejor.

Compartí en las líneas precedentes mis verdaderas razones y testimonio para ilustrar mi esfuerzo de convivir con mi cuerpo. Pero ante la pregunta ¿Qué comes cuando quieres complacerte? no creo que compartiría todas las confesiones anteriores, porque en mi caso la respuesta no es sencilla y es personal y privada. Pero analizando la pregunta, vemos que parte de la suposición de que para complacernos recurrimos a la comida. Pero aunque bastante común, esto no es universal. La pregunta correcta debería de ser, ¿a que recurres tu cuando quieres complacerte?

Se de personas que cuando quieren darse un gusto recurren al alcohol. A otros les gusta el juego y la apuesta. A otros les gusta usar drogas,  y hay personas que solo están pensando en el sexo, en la pornografía. He visto publicidad sobre cruceros para solteros dispuestos a la actividad sexual libre, actividades para Swinger o disfrutar de la prostitución sabiendo que en algunos casos se trata de tráfico humano. Hay toda clase de perversiones que incluyen la pornografía infantil o el abuso sexual de niños.

Hay industrias enteras a nivel mundial que funcionan basadas en las adicciones humanas (2). Algunas son permitidas y queda a juicio de cada persona usarlas con moderación. Otras son consideradas delito y son practicadas a escondidas. Ha habido escándalos de personas famosas o poderosas que en su vida privada recurren a prácticas condenables o se aprovechan de esto.

Algunas actividades pasan desapercibidas como adicciones y son incluso promovidas y percibidas como buenas acciones, como es el caso de la adicción al trabajo, la práctica continua de deportes y los llamados deportes extremos (3).

Claro que hay una diferencia entre comer o trabajar en exceso con la adicción a las drogas, el alcoholismo o las perversiones sexuales. Pero nos guste o no, hay que estar claros en algo: independientemente de que haya aceptación social o conciencia nuestra todos estos “objetos” comparten una naturaleza común: que son adictivos!!!

¿Qué significa que son adictivos? Que son tentadores, que ejercen una atracción sobre nosotros, que producen placer y satisfacción inmediato, que este efecto positivo nos motiva a incluirlo en nuestra lista de deseos, que luego nos vemos comprometidos con esfuerzos para volver a experimentar esta experiencia, que producen cierto nivel de tolerancia en el organismo de manera que para producir el mismo efecto cada vez es necesaria una mayor cantidad y que producen efectos desagradables cuando nos abstenemos de ellos.

La relación con estas sustancias o actividades de naturaleza adictiva cumplen cierto patrón común. Al inicio aumentamos rápidamente la frecuencia de consumo y éste produce una sensación de control, de cierto alivio del sufrimiento de la vida, de entretenimiento y de placer. Y en ese periodo, la persona desea relacionarse con la sustancia o actividad a fin de obtener estas sensaciones. La persona tiene la sensación de que está en control y que usa esta relación para aumentar su control sobre el mundo. Pero llega un momento, en el cual la resaca física o moral puede llegar a ser más desagradable que el efecto placentero momentáneo. Pero aún así, la persona continúa. Incluso, puede suceder que una parte de la persona ya no quisiera mantener esta relación, pero no puede dejar de hacerlo, pues ya tiene una carácter casi autónomo, de tipo compulsivo. Ya el control lo tiene la sustancia, la actividad o relación.

¿Que pueden tener en común el comer, el consumo de drogas, el sexo y el trabajo o incluso, la práctica de deportes extremos? Se ha encontrado que las emociones mismas son adictivas. Y así encontramos personas que son adictas a la tristeza o a la rabia. Y esto nos da la clave para entender mejor como es que cosas tan variadas pueden producir un mismo problema. A la final no importa tanto si es una sustancia o si es una actividad. El punto es que la ingesta de la sustancia o la experiencia de la actividad particular, produce la segregación interna de sustancias químicas que son liberadas dentro del organismo a través del torrente sanguíneo llegando a toda las células. Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Es decir, que lo que puede entrar dentro de ella no lo hace libremente, sino a través de receptáculos de la membrana. Es como ese juego de bebes que es una casita que tiene tres ventanas; una en forma de triángulo, otra en forma de circulo y otra en forma de cuadrado. Y por otra parte, hay tres  bloques adecuados en tamaño, uno en forma de pirámide, otro en forma de esfera y otro en forma de cubo. Y el cuidador le muestra al bebé que se pueden introducir las figuras dentro de la casita. Y cuando el bebé trata de imitarlo no lo logra al inicio, porque intenta meter la pirámide por la ventana cuadrada, o la esfera por la ventana triangular. Hasta que se da cuenta que tienen que pueden entrar si se mantiene su correspondencia.

Así mismo, sucede que la membrana celular tiene un receptor para el oxígeno, y otro para proteínas y así sucesivamente. Pero resulta que también tiene uno para las moléculas adictivas. Y en la medida que la persona recurre más a aquello que las produce internamente, al reproducirse la célula, ella se modifica para aumentar el número de receptores del placer. Esto quiere decir que a la final el comportamiento a nivel bioquímico es común independientemente del “objeto” y que su proceso es similar. Conclusión: tenemos que cuidarnos por igual de todo aquello de naturaleza adictiva. No solo abstenernos de no incurrir en las que son prohibidas por la Sociedad, legal o moralmente, sino también incluso por las que son aceptadas socialmente o que son incluso promovidas en ciertos círculos, como es el caso de los que rinden culto a la comida, la bebida, el trabajo o el deporte extremo.

Todos estos “objetos” aceptables o no, acarrean el mismo resultado final: la persona comienza a girar su vida alrededor de eso. Estudié en una fuente de Sabiduría a la que recurro que la definición de Idolatría no tiene que ver necesariamente con postrarse ante ídolos o estatuas, sino con toda actividad en la que la persona desconoce la fuente verdadera de su Creación y permite que su vida sea controlada por una fuerza intermediaria.

Hay un razonamiento que se atribuye a un autor teológico medieval, pero que encontré en mis investigaciones personales que es muy anterior y su origen se remonta a un protagonista residente a la Babilonia de la Edad Antigua. El razonamiento parte del reconocimiento que existen diversas fuerzas en la Naturaleza que pueden gobernar ciertos acontecimientos. Y que por tanto, el recurrir a esta fuerza y disfrutar de su beneficio, así como dedicar nuestra energía para procurárnosla, es entendible.  Pero que esta fuerza debe haber sido creada, formada y mantenida por otra a su vez de un carácter precursor. Entonces, por qué en lugar de dedicarnos a procúranos de esta fuerza y recibir su beneficio, no recurrimos a su causa? Y si seguimos este razonamiento varias veces, nos encontraríamos que hay una causa y fuerza primordial, y que si a esa reconocemos como nuestra fuente y origen, y a esa dedicamos nuestro Servicio, recibiremos un beneficio de ella que es perdurable y verdadero. Recurrir a las fuerzas intermediarias es un desperdicio de energía si podemos recurrir a esa fuerza primordial.

Entonces, en lugar de practicar el culto y servicio a las fuerzas intermediarias, es preferible dirigir nuestra atención a la fuerza primordial que es causa de todo. Esa misma que ha dado luz a nuestra chispa esencial y que se encuentra en otro plano no material y que sustenta y da vida a todo. ¿Y como poder llevar esto a la práctica cuando parece tan abstracto?

Usando el lenguaje de la Psicología encuentro que hay un camino para llevar esto a la práctica y es el de la auto realización personal. Al encontrar nuestro camino propio, que expliqué en el primer artículo de esta serie, al reconocer nuestra individualidad, definir nuestras fronteras, reconocer nuestro núcleo singular y único y dentro de este, distinguir entre la parte que nos quiere llevar al sometimiento a las fuerzas intermediarias, sea por la vía del ataque o sea por la vía de la seducción, de la parte que nos conduce al desarrollo personal, al florecimiento como el ser humano único con un aporte único que hacer al mundo para dejar un legado que tiene un sello personal.

En la serie transacciones energéticas identifiqué este camino como uno que nos hace sentir Vigor, engagement y satisfacción. Esta satisfacción es mucho mejor que el placer momentáneo, es más perdurable, es la Felicidad que hablaba Espinoza (Buscar en este blog Geometría del bienestar). Es un camino que produce un efecto espiral en nuestra vida (buscar en este blog Resiliencia). Su punto de partida es la convicción de que si vamos a poder lidiar con los obstáculos y sortear las amenazas (Ver en este Blog Empowerment).

Entonces, ¿por qué contentarnos con poco si podemos obtener más? No en vano todas las civilizaciones antiguas definieron lo que era Tabú para ellas: es decir, aquellas cosas que bajo ningún concepto sus miembros podían darse el lujo de hacer.

Esta claro que las insatisfacciones y las frustraciones de la vida afectan nuestro estado de ánimo y nuestra auto estima. Y en el carrousel de la vida a veces nos sentimos “arriba” y otras veces “abajo”. Y cuando nos sentimos “abajo” quisiéramos un alivio a esto. Incluso pudiéramos aceptar “teóricamente” que el camino del florecimiento personal, y el convertirnos en la mejor versión de nosotros es la verdadera fuente de la felicidad y la satisfacción perdurable. Pero este camino es arduo y muchas veces las pruebas son largas y difíciles. Sólo un porcentaje muy bajo de la población logra mantenerse hasta el final. La gran mayoría renuncia a esto, no insiste más. Racionaliza su fracaso con la idea de que “así es la vida”, “esto es lo que hay”, es mejor un poco de placer inmediato que un tesoro detrás del arco iris. O a lo mejor ya desde muy temprano en su vida tomó la via de los atajos y nunca se dedicó a “trabajar” en pro de realizar su potencial y todo esto le suena a “ilusiones” e “idealismo”.

La vida si es dura. El trabajo de realizar nuestro potencial puede estar lleno de espinas o no ser muy claro o ser muy largo. Y no nos podemos privar del placer del todo.  Necesitamos un poco de placer. No podemos abstenernos por completo de él. Pero, siempre y cuando, 1) sea con los “objetos” adecuados, es decir, con una buena comida, una buena bebida y actividades gratificantes saludables como escuchar música, hacer ejercicio, apreciar la naturaleza, estudiar, meditar, reflexionar o ayudar a otros. 2) Sin perder de vista que aunque sean objetos adecuados, hay que usarlos con moderación y manteniendo un equilibrio. 3) Tener una intencionalidad, hacerlo dentro del marco de que es un disfrute momentáneo en aras de uno mayor: nuestro crecimiento y desarrollo. Es solo un alto para celebrar y honrar a la vida, para agradecer a la causa primordial, para alimentar nuestra chispa Divina.

De manera que es importante entonces distinguir que en el mundo hay tres tipos de cosas con las que nos relacionamos. En primer lugar, cosas de primera necesidad que podemos usar ad libitum. Que son necesarias para vivir y que usamos de manera instintiva y con límite natural. Son actividades y sustancias que no son adictivas. Como el agua, el aire o las obligaciones diarias. En segundo lugar, hay cosas que son adictivas pero que son permitidas. Con estas cosas tenemos que tener mucho cuidado, porque al ser permitidas podemos caer presa de ellas fácilmente y sin tomar conciencia de que estamos en problemas. Y por último, hay cosas que son adictivas y que son prohibidas. Estas cosas son muy peligrosas, perjudiciales, denigrantes y condenables. Y tenemos que alejarnos de ellas y de quienes las practican.

Hay una línea muy delgada que no voy a abordar sobre lo permitido y lo no permitido. La pregunta de fondo aquí es quién lo permite. Nadie está completamente facultado y es completamente competente para dictaminar lo que “es permitido”. Ni las leyes de un país, ni el código de actuación de un grupo, ni la ideología personal de alguien en particular. En materias como estas me remito a la sabiduría universal del acervo histórico de la humanidad, la sabiduría perenne. La sociedad, en resumidas cuentas, no es un referente válido para esto necesariamente.

Entonces, los invito a dejar a un lado el auto engaño, la negación o la justificación. Y ver con ojos más críticos que sustancias o actividades, o incluso emociones, los están esclavizando, están controlando su conducta, están haciendo que su vida gire alrededor de ellas, les hacen sentir ansias y deseos, que les dediquen sus pensamientos, que usen su tiempo, dinero y otros recursos en ellas. El reconocimiento es un primer paso muy importante. Escríbalo para que no lo olvide.

Una vez reconocido, decida un objeto del deseo del cual independizarse.  Es obvio que las cosas prohibidas hay que dejarlas de inmediato. Pero con aquellas que son permitidas, tal vez puede ser útil primero clasificarlas de acuerdo al nivel de dependencia. De algunas cosas dependemos más que de otras, así que un enfoque posible puede ser comenzar por lo más sencillo, lo que tiene menor nivel de dependencia. Otro abordaje puede ser comenzar por algo muy dañino y perjudicial. Cada quien debe decidir que escoger.

Tercer paso, que estrategia usar. Dejarlo del todo y prohibírselo? Solo disminuirlo? Está claro que las cosas no permitidas hay que dejarlas por completo. Pero con las cosas que son permitidas, ¿como hacer? Hacerlo progresivamente? mantener una cantidad de consumo? Eso tiene que determinarse en función de cada caso.

Solo resta intentarlo una y otra vez e ir aprendiendo en el camino. No hay soluciones mágicas ni universales. Solo la voluntad y la persistencia. Podemos inspirarnos en los pasos que recomienda la AA. Lo más importante es convertir esto en un objetivo personal. Tal vez parte de nuestra misión personal sea aprender a independizarnos de uno o varios de estos objetos.

 

 

Nota 1

No hay que olvidar un famoso dicho que dice: Si no actúo como pienso, término actuando como actúo. Esta frase de la Sabiduría Popular encaja perfectamente con los descubrimientos que hizo el Psicólogo Leon Festinger que le llevaron a postular su teoría de la Disonancia Cognitiva. Esta teoría plantea que las personas no pueden albergar dentro de sí una incongrencia. Entonces si actúan de una manera incongruente con sus principios van a experimentar una tensión que no ls va a dejar tranquilos hasta que hagan alguna de dos cosas posibles. Una, lamentarse de su comportamiento y tomar las medidas necesarias para corregirlo y asegurarse de que no vuelva a ocurrir. O, dos, dejar el principio que tenía a un lado, descartarlo, y en su lugar asumir, no necesariamente en forma explícita, otro principio que justifica su comportamiento.

Nota 2

He sabido de grupos ideológicos y de poder que usan las adicciones como una manera de debilitar las sociedades con la finalidad de quebrarlas. Algunos solo para obtener un beneficio. A estos les conviene mantenerlos como esclavos. Pero hay otros más radicales y racistas que lo hacen con la finalidad de destruir a las sociedades e imponerse en el mundo como la única ideología válida.

Nota 3

Hay adicciones más disimuladas, incluso para la persona misma, quien no sabe que padece de la adicción. Como es el caso de las adiciones asociadas a las relaciones con otras personas o con el mundo en general. Por ejemplo, personas “co-dependientes” que mantienen relaciones tóxicas, personas que siempre atraen el mismo tipo de pareja, sea que las engaña, sea que abusa de ellas, sea que las maltrata de alguna manera o que necesita ser salvada. También hay personas adictas a jugar ciertos roles en el mundo como “ser un perdedor”, “ser un incompetente”, “ser desdichado” o experimentar en forma crónica ciertos sentimientos, como el de victimizarse, quejarse, encolerizarse, decepcionarse o desesperanzarse. Estas adicciones son más sutiles porque las personas no se dan cuenta de su propio patrón y de cómo es que “atraen” hacia sí el tipo de situaciones que las hacen sentir de cierta forma que es típica a lo largo del tiempo.

Lo que define nuestra individualidad es el hecho de que tenemos fronteras que nos diferencian del entorno circundante.

Es cierto todo eso que dicen los Fisicos Cuánticos y las corrientes espirituales respecto que que todo es Uno y que todo está conectado, y que todo es una manifestación externa de una unidad oculta. Todas esas ideas de que la diferenciación es una ilusión perceptiva porque al final somos Neutrones, Protones y Electrones, junto a partículas subatómicas, organizadas en formas que dan la ilusión de separación y diferencia. Y creo que no debemos olvidar todo eso; que nuestra fuente original es una sola y que estamos conectados con todo el Universo, con todo el Planeta y con Todos los otros Seres Humanos. Y esto debe recordarnos siempre practicar la Compasión con nuestros semejantes.

Pero por alguna razón una chispa del núcleo mismo del Cosmos, está plantada dentro de un Organismo Neuro-Bio-Quimico con Piel. Aunque tomados de la Esencia Original, tenemos una misión especial en esta Circunstancia que algunos consideran es una ilusión Holográfica: tenemos una Individualidad que nos distingue de otros.Aclarado eso y debidamente contextualizado, pasemos entonces a hablar de nuestra Individualidad.

Que la primera meta entonces, de nuestra Individualidad es la de definir y reafirmar nuestra Frontera con el mundo y con los demás. Y esto no es un fin en si mismo, sino que la única forma de poder contribuir de forma tangible, constructiva y perdurable al mundo, es a través de nuestra Individualidad; es dando de nosotros lo que es Único.

Pero si no protegemos y cultivamos esta Unicidad se vería en seria amenaza de disolverse con nuestras partes menos nobles y más burdas, reduciendo así su capacidad de aporte y originalidad. Así que la razón de definir y reafirmar nuestra Frontera y circunscribir nuestra Esencia, no es un acto Egoísta. Sino que para ser la mejor Persona que podemos Ser como entidades proveedoras, creativas y productivas en la Sociedad, es necesario crear un espacio Sagrado internamente que permita el fortalecimiento y desarrollo de nuestra Unicidad.

La forma concreta como definimos nuestra Frontera es a través de la Fijación de Límites en nuestra relación con el mundo en general y con las personas. Es decir, que estamos dispuestos a hacer y que no, en que vamos a cooperar y que vamos a rechazar, que vamos a adoptar como propio y que vamos a alejar de nosotros, que vamos a compartir con otros y que no, a que le vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestra energía y a que no. Al definir lo que va bien conmigo y lo que no, estoy definiendo mi Frontera. Si escucho lo que dice mi Voz Interior, si escucho mis intuiciones, si sigo mis sueños e ideales, estoy aclarando y definiendo mis fronteras. Si me dedico a aquellas cosas que me hacen bien y son saludables para mí, y me alejo de aquellas que no, también estoy definiendo mi Frontera personal.

De manera que un primer aspecto en este tema es el de la Definición de nuestros límites. Esto incluye límites con respecto a lo que estamos dispuestos a hacer en nuestra vida personal tanto como en nuestra vida interpersonal. Me gustaría dedicar este artículo a la Fijación de límites en las Relaciones Interpersonales y en otro posterior dedicarme al otro aspecto. Pero debe quedar claro que el punto de partida de los límites en las relaciones es la definición que nosotros mismos tenemos de nuestra Frontera Personal en general. Es decir, una persona podrá fijar límites más claros en las relaciones, en la medida que conozca y defina con mayor claridad sus límites generales.

No es posible hacer un manual o procedimiento para definir y establecer los límites porque cada persona tiene que hacerlo en función de su propia Unicidad y es esta tarea en buena medida una de las principales tareas de su desarrollo. En cierta medida se asemeja a lo que el Psiquiatra Car Jung llamó Proceso de Individuación. Y cada persona al ser diferente debe definir cuan amplio y flexible puede ser, o cuan estricto y circunscrito le conviene.

Podríamos distinguir distintos tipos de límites respecto a lo que estamos dispuestos a hacer y a aceptar en otros; límites en el espacio físico (distancia y contacto), límites en el espacio verbal (contenido y tono de las conversaciones y palabras), límites psicológicos (contenidos mentales), límites en la acción (conductas específicas), límites en los hábitos alimenticios (consumo de alimentos y bebidas) o el plano espiritual incluso (rituales, oración, creencias).  Y cada uno debe definir sus propias fronteras en cada caso. Estas fronteras deben ser un reflejo de su Individualidad y lo que le encaja mejor con cada quien, que le permita sentirse en autonomía y confortablemente. Aunque también puede haber variaciones según el contexto, la circunstancia y las personas específicas.

La fijación de límites es una habilidad personal aprendida que tiene que ver con el Respeto a los demás y hacia sí mismo. Se aprende a través del modelaje en el proceso de crianza y de las experiencias personales. Una persona a la cual le hayan violado sus límites personales en forma física o psicológica, no respetándolo, o que lo haya presenciado en forma continua en su entorno inmediato, es una persona que tiene mayor dificultad para tener claras sus Fronteras. Por el contrario, quien haya sido educado con respeto y eso es lo que vio a su alrededor, tiene una mayor ventaja en esta labor. Para unos y otros, teniendo en cuenta que tienen puntos de partida diferentes, existe el reto de aprender a lo largo de la vida, cuál es la esencia de su identidad y cómo hacerlo florecer, cuáles son sus vulnerabilidades y cómo manejarlas,  cómo conseguir un espacio seguro y saber rodearse de las personas adecuadas.

Entonces una primera tarea consiste en hacer una revisión personal de cuán claros estamos en lo que es nuestra Individualidad y aporte único al mundo y si estamos cuidándonos y cultivándonos adecuadamente. ¿Nos sentimos drenados con frecuencia? ¿Nos sentimos frustrados porque alguien no se comporta como deseamos? ¿Estamos en relaciones donde nos maltratan y abusan en algún sentido? ¿O en relaciones donde no nos sentimos apreciados? ¿Nos quejamos de continuo por nuestras responsabilidades o por lo que no tenemos?

Este diagnóstico nos va a permitir determinar cuán alineados estamos en nuestro camino de desarrollo personal y puede ser una base útil para reflexionar sobre que hacer para acercarnos más a lo que somos y lo que necesitamos como Seres Especiales y convertirnos en unos Proveedores y Aportadores en el Mundo.

Si pensamos que otros son los causantes de cómo nos sentimos, porque hacen o no hacen ciertas cosas, puede que sea cierto, pero también es importante saber que somos dueños de cómo nos sentimos y podemos elegir como sentirnos frente a las circunstancias que nos rodean. Nos pueden apresar y maltratar externamente, nos pueden atacar en nuestras pertenencias y bienes, y aun así mantenernos libres, en paz, en majestad y ser dueños de nosotros mismos en nuestro interior. Esto es muy profundo y solo su ejercicio y perfeccionamiento puede acercarnos a esto. Esta idea la han elaborado personas como Víctor Frankl y Nelson Mandela a partir de su contacto con el sufrimiento. Y como dice el Biólogo Maturana en su libro El Arbol del Conocimiento; no es propiedad de la bala penetrar la carne, sino propiedad de la carne ser penetrada por la bala.

Entonces la actitud de una persona molesta porque otro no lo llama, o no le dice algo concreto, o en general por que el otro no hace lo que éste piensa que debe hacer, es una manifestación de que la persona no tiene sus Fronteras bien definidas. Esta persona está esperando que otro haga algo para llenarlo. Y esto era válido en la niñez, pero en la Adultez tenemos que aprender a llenar nuestras necesidades, atendernos, cuidarnos, querernos y valorarnos, y no depender de que nadie lo haga. No podemos esperar confirmación o afirmación de los demás.

Y lo más probable es que si una persona está atribuyendo a otros la causa de sus sentimientos y emociones, de su malestar o de su situación, incluso de su conducta, es porque esa persona, tiene un problema en la definición de su propia Frontera. Y si lo tiene, es muy probable que no sepa a ciencia cierta en que consiste tener Fronteras claras, y que por tanto, se relacione con muchas personas similares, sin darse cuenta, es decir, esté rodeado de personas que no tienen claras sus Fronteras y que por tanto, no saben fijar límites, lo que hace todo más difícil, porque ¿de quien van a aprender? En un caso así, en que la persona es parte de una familia o relación en donde todos carecen de Fronteras o son muy débiles, este ecosistema le impide cambiar y crecer, haciendo doblemente difícil el aprendizaje y el cambio, ya que cualquier intento de crecimiento es visto por su ecosistema como una amenaza.

Lo primero entonces es definir cuáles son nuestros parámetros en la relación con el Mundo; que es lo que queremos y necesitamos, para que y por qué, y como eso va a contribuir en que seamos un Actor Productivo en el medio donde nos desenvolvemos. Que metas son importantes para nosotros en la Vida, cuáles son nuestras preferencias de estilo de vida, que tipo de actividades son interesantes y estimulantes para mí, que tipo de personas me interesa cultivar.

Aquí nos podríamos detener un buen rato. De hecho, con muchos de mis consultantes, es aquí donde llegamos y comenzamos realmente a avanzar y a dedicar más tiempo. Muchas veces nos quejamos de una relación o de una situación específica que no nos gusta. Y no quiero decir que no sea necesario definir cuál es la Acción necesaria en un caso particular, sino que También es muy importante primero que nada en estar claros en la definición del Actor o Sujeto de esa acción. Pero sigo adelante porque este tema se sale del ámbito de este artículo y lo he tocado en otros artículos de este Blog.

Entonces, la Definición de nuestros Límites Personales es clave, no acaba nunca y es, sobre todo, una tarea de nosotros con nosotros, aunque la experiencia con la vida y con los otros, nos proporciona retroalimentación para enriquecer este trabajo personal.

Otro aspecto importante es el Reconocimiento de traspaso de los Límites, lo cual implica que haya una Toma de Conciencia. Si vivimos estresados y reactivos, apegados a la circunstancialidad del día a día, nuestra Conciencia se ve reducida. De manera que a través de diversas prácticas, entre ellas la meditación, el mindfulnes y las actividades contemplativas, es importante ampliar nuestra conciencia para aumentar nuestra capacidad de registro de las experiencias.

Hay dos fuentes primarias de reconocimiento de que nuestra Majestad Personal está siendo franqueada: el sentido  Visceroceptivo y los Sentidos Sensoriales. A través del Nervio Vago percibimos ligeras variaciones en nuestro medio interno corporal. Cambios en nuestras Vísceras mismas reflejan en forma instantánea que algo no está bien. Y tenemos que aprender a Leer estos Signos y Señales internos. Y hacer una evaluación sobre la procedencia o no de que nuestros límites están siendo traspasados y que es necesario hacer algo. O la información puede ser percibida a través de algún otro sentido, como la vista, la audición o el tacto, sin necesidad de que haya una reacción interna: alguien que se acerca demasiado o nos toca fuera de nuestro código de intimidad para con esa persona, o que dice algo o algo que vemos.

El siguiente aspecto o paso, por decirlo de alguna manera es la evaluación de esa señal para corroborar si hay violación de nuestra Frontera, es decir, Determinar si hay Violación de nuestra Frontera. No tenemos que ser reactivos y atender en forma mecánica cualquier señal de amenaza, sino que es necesario procesarla, tomando en cuenta las definiciones que hemos hecho de nuestras fronteras y el contexto específico en que ocurre el evento. Teniendo en cuenta tanto la señal como la circunstancia particular en la que esto se presenta, tiene que haber un Discernimiento de si en efecto hay un traspaso de nuestra Frontera y si es necesario y conveniente que fijemos límites.

En este punto es muy importante dejar a un lado ciertas inclinaciones de nuestra personalidad que podrían llevarnos a oscurecer nuestro discernimiento en estos casos. Como no es confortable, es algo antipático poner límites y muchas personas se sienten ofendidas cuando hacemos algo para fijar nuestros Límites, entonces muchas personas prefieren convertirse en Complacientes. Es decir, para no tener que definir límites y despertar posibles conflictos con los demás, terminan adaptándose a los demás en exceso. No digo que a veces un poco de flexibilidad no sea necesario, siempre y cuando ésta no sea un reflejo de falta de claridad en nuestra Frontera.

Por otra parte, hay muchas personas que para evitar problemas y no tener que andar fijando límites con los demás y enfrentar posibles conflictos y tensiones, evitan a los demás y marcan límites muy rígidos y distantes con los demás. Bueno, esto puede ser una preferencia personal respetable y habrá Temperamentos que necesiten vivir de ese modo. Sin embargo, tenemos que saber si esta rigidez no es un mecanismo de defensa que está escondiendo en el fondo una Frontera muy débil. Las personas que desarrollaron un attachement Indiferente en su infancia en la relación con sus cuidadores, son personas que lucen muy independientes y distantes de los demás, pero que en el fondo no saben establecer vínculos seguros.  Son personas que en un momento dado se enamoran o se entregan ciegamente a una amistad y luego son decepcionados y quedan muy heridos, reforzando su patrón de Indiferencia aparente. Son este tipo de personas que dice; mientras más conozco a la gente, mas quiero a mi Perro!

Así que el punto importante no se trata de ser abierto y flexible o distante y rígido. Si ser abierto o distante es un reflejo de una diferencia temperamental, está bien. Pero hay que evaluar si esto es un reflejo de que la persona no sabe decir que no, o si es un reflejo de que la persona no sabe cuándo y cuánto confiar.

El siguiente aspecto o paso es la Regulación Emocional. Poner límites no es muy confortable para uno mismo y no es muy popular. No hay porque suponer o esperar que los otros comprendan en forma tácita cuáles son nuestros límites y los respeten. No necesariamente cabe molestarnos con el otro porque ha traspasado nuestros límites. El primero que tiene que estar claro en cuáles son y defenderlos somos nosotros, no los demás. De hecho, no podemos controlar el comportamiento de los otros. Así que molestarse en estos casos, puede ser un desperdicio de energía que incluso haga perder efectividad ante el otro, que más bien puede percibir que le estamos mostrando nuestras vulnerabilidades.

De manera que es muy importante regular nuestra emocionalidad para asegurarnos que cualquier sentimiento de molestia o temor que se haya despertado por el traspaso de nuestra Frontera, no vaya a infiltrarse en la puesta en práctica de nuestra estrategia, transmitiendo una contaminación propia y personal que podría distorsionar el mensaje principal, capturando la atención del otro y convirtiéndose en protagonista en el fenómeno comunicacional. Por ejemplo, el otro al percibir indicios de nuestra emocionalidad podría responder a eso y decir; no te lo tomes así que no te estoy atacando.

En caso que se haya determinado que efectivamente hay violación de nuestros límites, el siguiente aspecto o paso, es la Estrategia a seguir. Tenemos que evaluar si la estrategia consiste en retirarnos o si consiste en decir o hacer algo. Esto es muy variable. Es obvio que si se trata de alguien con quien tenemos que relacionarnos con frecuencia es importante entonces que sean definidos los límites ante al otro de manera que no vuelva a ocurrir y aprender a convivir. Pero incluso que no lo vayamos a ver más, a veces es necesario también decir algo para recuperar nuestra dignidad personal y reafirmarnos.

A veces es mejor callar ante una situación de traspaso de los límites. Dejar pasar. Aprender como son los demás. Elegir en la medida que puedo con quien compartir y qué compartir. Pero en muchos otros casos es necesario hacer algo concreto para fijar límites, lo cual implica ir al terreno de la Acción.

Una acción muy básica es consiste en ser asertivo, lo cual implica en hacer consciente al otro de que su acción constituye un traspaso de nuestra frontera. Es decir, manifestar nuestro parecer y nuestra posición. Decir no me gusta que me traten así. No me siento confortable cuando haces tal cosa. No quiero hacer eso. No estoy de acuerdo en eso. Esto es lo más que podemos hacer, referirnos a nosotros. No olvidar que no podemos controlar al otro, pero si puedo referirme a mí y a lo que quiero y necesito.

Es muy importante sopesar el impacto de nuestras palabras y dependiendo de la relación, de la cercanía y de la gravedad del acto, decidir el tono, la firmeza y la forma de decirlo. Podemos decirlo de una forma simpática o ruda y eso depende de muchos factores. Pero que estos factores sean “ambientales” y no factores “internos”. Hay personas que solo hay que informarles con simpatía cuáles son nuestras preferencias y hay persona que simplemente hay que irles directo con una negativa tajante.

En materia de espacio personal, por ejemplo, es común encontrarse con personas que invaden el espacio personal del otro y se acercan demasiado o son “tocones” o “sobones”. Tanto entre sexo opuesto como en el mismo sexo. O que hablan en un lenguaje vulgar y escatológico al que no estamos acostumbrados. O que tienen preferencias alimenticias que dan por sentado que son universales. Hay personas que cuando hablan muestran un prejuicio implícito que quien no se comporte de la misma manera que ellos está mal. Hay personas que con la mejor intención del mundo y con ánimos de mostrar afecto invitan a sus casas a comer determinados alimentos asumiendo que el otro lo hace también: Vente un fin de semana y hacemos una parrilla! Vamos a reunirnos a tomarnos unas cervezas! Pero y ¿que sucede si el otro es vegetariano o no toma licor porque le cae mal?

No toco el tema familiar y de la educación de los hijos, porque es un tema muy especializado para el alcance de este artículo. Pero sobra decir que en si en nuestras relaciones sociales debemos ser muy cuidadosos en la forma como ponemos límites, allí mucho más. Pero fuera de las relaciones con los amigos y la familia, en las relaciones profesionales también tenemos que fijar límites. A los compañeros de trabajo, al Jefe, a los otros departamentos, a los subordinados. Hay códigos específicos como esto puede hacerse en el caso de límites que tienen que ver con el trabajo propiamente dicho, pero también se combinan con aspectos personales. Al final coloco un par de anécdotas personales que pueden ilustran la importancia de tener una visión clara de lo que queremos para nosotros y por qué hacemos lo que hacemos, y saberlo explicar y saberlo defender. Es obligado que mencione que una semilla de debilidad en la Frontera Personal en el mundo del trabajo es el Workaholism. La persona con esta tendencia quiere sobresalir y esto hace que se haga muy complaciente no sabiendo decir No a la empresa, lo cual tiene un alto costo en su vida personal. Escribí sobre esto en dos artículos en este Blog.

Ser asertivo y poner límites puede despertar la conflictividad del otro y su agresividad. Así que tenemos que estar preparados para lidiar con esto y salir airosos de ello. Máxime cuando nos topamos con gente tóxica. Si la relación nos conviene y tiene continuidad, va a ser necesario entonces que encontremos un camino de dialogo y entendimiento con el otro que algunas veces puede requerir de negociaciones.

Además de acciones verbales también pueden ser necesarias acciones de hecho. Esto puede abarcar desde recurrir a otros actores, como asesores, coachs y terapeutas, hasta recurrir a entidas, organizaciones e instancias, para aumentar nuestro empowerment, hasta alejarnos de ciertas personas y situaciones e iniciar nuevos emprendimientos que cambien la dinámica de nuestros acontecimientos futuros.

No siempre hay que poner los puntos sobre las “ies”, manejar conflictos, negociar o tomar acciones. Que estamos claros en cuáles son nuestras fronteras personales, a veces es suficiente. A veces no es conveniente “ir a la guerra” para hacer un punto de honor. Porque los costos van a ser mayores, o estamos en desventaja, o estamos en peligro, o no tenemos poder. Y en esos casos es mejor callar y optar por no dejarse doblegar por dentro. Pero siempre que podamos es mejor hacer el ejercicio de definir nuestros límites. Al igual que como un ejercicio físico, para mantenerse en forma. Porque sirve de retroalimentación para redefinir mejor nuestra frontera, aumentar nuestra conciencia y nuestro discernimiento, tener más habilidad de regulación emocional y ser mas diestros en la ejecución. Esto nos permitirá estar mejor preparados para cuando realmente estemos en el extremo de tener que ir a la Guerra de verdad verdad.

Conozco una ideología y sistema de vida la cual comparto que dice que siempre que sea para salvar la vida es mejor acoplarse. Sin embargo, es muy radical al establecer que uno tiene que hacer cualquier cosa necesaria para fijar límites, incluso hasta dar la vida si es necesario, si se le quiere imponer el reconocimiento de otros valores a expensas de los propios, mantener relaciones inapropiadas de tipo sexual o atentar contra la vida de los semejantes.

Solo me detengo a comentar el primer aspecto para permitirme decir que es muy común, en formas muy sutiles, que muchos no usan la fuerza para hacer que los demás abandonen sus identidades y adopten sus valores y forma de vida. En el Film El Diablo Viste Prada, se observa como una figura de poder, sin fronteras propias, entrega su vida a la ambición, la búsqueda de la gloria y del reconocimiento, sin importar el costo a nivel personal y familiar. Una chica inexperta comienza a trabajar para ella. En el desarrollo del Film vemos como sin imponerse, la figura de poder logra inclinar hacia su Culto a la chica inexperta que no tiene todavía bien formadas sus Fronteras. También podemos ver en el Film Rush que expone la vida del corredor de autos Nicky Lauda, cómo al no tener una Frontera clara, el protagonista se dejó arrastrar por la conducta temeraria de un oponente en las competencias que le llevó un accidente que desfiguró su rostro y que estuvo a punto de llevarle a poner en riesgo su vida.

Muchas veces, la Guerra no es tanto con el otro. Puede ser que haya un Otro y puede ser que haya que ir a una Guerra con él. Puede ser que incluso tengamos que estar dispuestos a dar la vida del traje corporal a favor de mantener la vida de la chispa Divina que reside dentro de nosotros. Pero la Guerra más importante es la que tenemos que librar para definir aquello que pertenece a nuestra Individualidad dadora de Vida y que es la esencia personal que debemos cultivar, de aquello dentro de nosotros más burdo, fuente de nuestras vulnerabilidades, que si bien también está con nosotros y nos pertenece de alguna manera, tenemos que saber apartar porque conducen a la auto destrucción.

 

Lecturas sugeridas en este Blog:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2014/11/30/reponiendo-fuerzas/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-energeticas-iii-fugas-energia/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

 

Anécdotas personales en el mundo organizacional:

En mis inicios profesionales pasé por el mundo organizacional y me desempeñé como gerente de recursos humanos en varias empresas. Puedo compartir dos anécdotas que pueden mostrar como la definición de la frontera que uno hace a nivel personal a favor de las propias concepciones y visiones del rol que a uno le toca desempeñar impacta la dinámica de las relaciones de trabajo y del rol que a uno le toca desempeñar.

Era el gerente de recursos humanos de una compañía y un día me llamó el Gerente General a su oficina. Cuando llegué él estaba reunido con el Gerente de Informática. Me comentó que aquel recibe muchas solicitudes de Apoyo a Usuarios y que no se dan abasto en el departamento para atenderlas, lo cual afecta su dedicación a otros proyectos. Que estuvieron discutiendo sobre esto antes que yo llegara y habían decidido dictar cursos para incrementar las capacidades de los usuarios de manera que disminuyera la demanda de atención al departamento de Informática. Que yo me pusiera de acuerdo con él para que el departamento de Recursos Humanos se encargara de la logística de salones, refrigerios y asistencia del personal.

Yo asentí y le dije al Gerente que contara conmigo para apoyarlo. Pero sinceramente algo no me había gustado en esa situación. ¿Cuál era la expectativa que se tenía acerca de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de esa empresa? ¿Coincidía con mi visión personal? Definitivamente no. Así que me quedé esperando que terminaran la conversación y el Gerente de Informática se retirara para conversar al solas con el Gerente General. El Gerente General me miró como preguntando que hacía allí y por qué no me iba. Y le dije expresamente que quería hablar con él, e hice un gesto de dejarles un poco de privacidad alejándome un poco, pero sin abandonar la oficina por completo en señal de que estaba esperando.

Cuando se presentó la ocasión le dije, sin estar molesto pero si muy firme, que yo tenía una visión del Departamento de Recursos Humanos diferente a esa. Que yo consideraba que el papel del Departamento era más bien fijar las condiciones para que la actividad tuviera un impacto perdurable, escogiendo al proveedor adecuado y negociando con este la estrategia de aprendizaje y contenidos específicos. Mi jefe aceptó esto y definí una Política y Procedimiento donde se definían los roles y responsabilidades en materia de educación y adiestramiento.

Otra anécdota en la misma empresa. Era una empresa con veinte centros de trabajo a nivel nacional, además de la oficina principal y dos plantas industriales. Y la unidad de recursos humanos se encargaba de proveer de candidatos elegibles para la oficina principal directamente, y en la Planta a través de una unidad de extensión, pero no podía hacer lo mismo con los otros veinte centros de trabajo a nivel nacional.

El gerente previo a mi llegada viajaba continuamente con otros personajes de confianza a las diferentes localidades a hacer campañas de reclutamiento, descuidando su dedicación a otros proyectos. Pero a él le gustaba viajar y lo que eso representaba en beneficios indirectos no pecuniarios. Había fortalecido esa dependencia con los centros locales, pero él no se daba abasto, creándose muchas vacantes. La presión de las vacantes y su imposibilidad de poder dar un servicio eficiente, le llevó a permitir que los diferentes centros pudieran contratar a cualquier persona, sin ninguna evaluación, por atender la emergencia. Esto lejos de solucionar el problema, lo agravó, porque aumentó la rotación de este personal por despidos y el número de robos internos por falta de una selección adecuada de este personal incrementándose también los costos.

Cuando me tocó sustituir a esta persona, todos esperaban que yo hiciera lo mismo que se suponía que hacía la persona de recursos humanos; viajar de centro en centro pidiendo la renuncia de los que habían robado con paquetes arreglados porque era muy difícil su comprobación, a la vez que haciendo las campañas de reclutamiento masivas.

Pero yo tenía otra visión personal de lo que consideraba que era recursos humanos y que era más afín a mi profesión de Psicólogo. Así que una vez discutido esto con mi jefe, definí una Política y un Procedimiento que definía los roles y actividades de cada parte. Los centros tendrían que absorber la actividad operativa y encargarse del reclutamiento y de llevar a cabo actividades de evaluación psicométrica, médica y legal del personal. La gerencia de recursos humanos definió los proveedores autorizados con quienes coordinar estas evaluaciones y los procedimientos y sistemas para ello. Finalmente, la gerencia de recursos humanos decidiría en función de perfiles y puntuaciones la contratación del personal. Este sistema descentralizaba la operación y centralizaba la decisión, dando muy poco peso operativo a la unidad, y mucho más protagonismo conceptual. Con él logró reducir la rotación en 90% y la tasa de robos se fue a cero.

 

La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Planeta Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!