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imagesEn los últimos años he venido bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esas ideas en este momento, solo las comento como marco de referencia para poder comprender que existen se deriva de esta perspectiva que hay dos trabajos paralelos del ser humano que no deben descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .

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En este artículo explico como un cambio en el Ser (que es sujeto de la acción) puede requerir de una modificación de la “memoria emocional” y cómo ésta podría ser lograda.

Excelencia Personal

800px-Tallyho_(PSF)Las dificultades que vivimos, sean en carne propia o a través de nuestros familiares y amigos, suelen tener un efecto erosivo sobre nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra confianza en la vida. Desde pequeños sinsabores, disgustos y molestias, pasando por reveses, tropiezos y obstáculos. Con mucha más razón decepciones y rupturas, eventos traumáticos y tragedias. Tenemos muchas cosas en común todos los seres humanos, pese a nuestras diferencias ideológicas, políticas y culturales. Y una de las que compartimos todos es el sufrimiento.

Quisieramos que así como las heridas que se producen en los tejidos se regeneran, sucediera otro tanto a nivel psicológico o espiritual. Pero lamentablemente, a veces las lesiones intangibles son más profundas, dolorosas y resistentes a la cura que los mismos daños físicos. Lamentablemente, a veces el daño logra socavar lo más profundo del espíritu de la persona, contaminando su nucleo vital.

Vi recientemente The horse whisperer (El…

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Saliendo de la matrixPuede que tengamos partes nuestras que no están adecuadamente integradas dentro de nosotros, lo que hace que no las reconozcamos como nuestras y que las veamos fuera sin darnos cuenta.  Esas partes que no reconocemos como nuestras suelen hacernos “acoplar” con cierto tipo de situaciones y personas que encarnan nuestro Drama interno, haciendo aún más difícil reconocer lo que es nuestro.

¿Quiere decir esto que la envidia que vemos en los demás, la rabia que nos dirigen injustamente, los abusos o engaños a los que somos sometidos, las injusticias que padecemos, los intentos de ser controlados y usados, los conflictos y malentendidos a nuestro alrededor, la indolencia, el desorden y la irresponsabilidad que vemos fuera, están dentro de nosotros también?

Eso suena muy duro y a cualquiera le podría espantar la idea de hurgar en sus miserias. Pareciera sugerir que hay algo negativo, malo o perverso dentro de nosotros. De que somos responsables de todo los que nos ocurre. Tal vez por eso muchas personas le sacan el cuerpo a revisarse por sí mismos o a través de un proceso de ayuda. ¿Para que enfocarse en lo negativo? Y aun, si esto tuviera algún sentido ¿podré hacerlo y salir airoso?

Un cliente me decía: si me abro y hablo de las cosas que pasan por mi cabeza y mis sentimientos más íntimos, creo que no voy a poder parar de llorar, que me voy a hundir y no me voy a levantar más. Por eso he preferido hasta ahora no enfrentar esto.

Sincerarse y reconocer nuestras partes más oscuras implica mucho coraje, mucha sinceridad y mucha humildad. Pero la idea no es hurgar en nuestras miserias para bajarnos la autoestima. La idea no es descubrir que no somos tan virtuosos o que tenemos partes de las que no nos sentimos muy orgullosos. Claro que hay algo de cierto en todo eso de que mucho de lo que vemos fuera está dentro de nosotros. Pero la buena noticia es que eso no nos define aunque está dentro de nosotros. Tenemos que reconocerlo, sí. Y con la mayor precisión posible. Pero sólo para poder dejarlo a un lado!

Nuestras partes fragmentadas, desde las más instrumentales hasta las más vergonzosas, se formaron y actúan para  proteger algo. En sus propios términos, a su manera, a veces de formas muy inadecuadas y problemáticas, en el fondo están tratando de proteger nuestro mayor Tesoro: nuestro Self.

No somos ninguna de nuestras partes, ninguna de nuestras “facetas” como las llamé en un artículo anterior. No somos ese Yo dividido del cual han hablado algunos Psicólogos. No somos nuestros Yoes, tanto como no somos nuestro cuerpo o nuestra mente, ni nuestras propiedades, ni nuestros roles, ni nuestras relaciones. Si algo verdaderamente somos, en el sentido de Ser con una realidad ontológica, es el Self, el Sí mismo, o lo que en la psicología transpersonal, en las religiones y en las tradiciones espirituales llaman el Alma.

Así que la idea de penetrar las capas de nuestra personalidad  no es por lujo, ni por placer, mucho menos por un morbo de enfocarse en lo negativo, sino para poder lograr cambios profundos.  Reflejamos, copiamos, introyectamos, replicamos, internalizamos y repetimos lo que vivimos en nuestro proceso de desarrollo  temprano. Y así conformamos nuestro carácter, con rasgos positivos, funcionales y adaptativos, pero otras veces también con aspectos inadecuados. Y muy al fondo, enterrado detrás de las capas de nuestra personalidad, en algunos casos más inaccesible, en otros menos, está nuestro núcleo, nuestra esencia, nuestro verdadero Self. De tanto protegerlo, estas estructuras a veces ocupan su lugar y en algunos casos han tomado vida propia. Y así sucede que muchas veces ya perdemos contacto con nuestra Alma, perdiendo así nuestra identidad y nuestro camino.

Al grabarse en nuestro disco duro la experiencia temprana pudo haber mucha o poca fragmentación. A mayor fragmentación, mayor autonomía de las partes entre sí y con respecto al Self.

Las situaciones que vivimos muchas veces reflejan nuestro propio drama interno. Pareciera que “atraemos” ciertas situaciones y personas con las cuales re-creamos este “acoplamiento estructural”, como lo acuñó el Biólogo Maturana.  Esto tiene una implicación positiva: detrás de nuestras crisis y problemas tenemos la oportunidad de reconocer estas partes nuestras que intentando proteger nuestro Self, más bien han terminado impidiendo su desarrollo.

La vida realmente está llena de posibilidades. No tenemos por qué repetir una y otra vez nuestros dramas. Si en lugar de enfocamos en las situaciones disparadoras, nos enfocamos en nuestra estructura, podremos hacer un Craking a nuestro programa y salir de nuestra propia Matrix, liberándonos de nuestro Destino. Al cambiar la forma que interpretamos ciertos acontecimientos y actuamos frente a ellos, aumentaremos nuestra Flexibilidad Psicológica y nuestra Conciencia, de manera de estar en mejores condiciones para Responder en lugar de Reaccionar y así hacerle espacio a nuestro verdadero Ser.

Nuestro verdadero Ser estuvo allí desde nuestro nacimiento, pero en forma potencial. Esto quiere decir que necesita desarrollarse, actuar, construir obras, dejar un legado, influir en su entorno y dejar su propia huella. Pero mientras no se desarrolle está débil y no lo escuchamos. Para poder actuar tiene que dirigir a un organismo biopsicofísico que no es neutro, sino que tiene una determinada carga genética y ha sido sometido a un conjunto de experiencias particulares que lo han moldeado y le han esculpido ciertos patrones de funcionamiento, algunos de los cuales ayudan a su proyecto de desarrollo, mientras que otros lo sabotean.

En el proceso de maduración del avatar biopsicofísico se forman identidades y formas de actuación que luego se confunden con el Self y que pueden llegar a tomar el protagonismo de la vida para hacernos vivir confinados dentro de un plan limitado, basado en herencias y cargas, y no en nuestras potencialidades. El Self tiene el desafío de tomar el liderazgo del sistema biopsicofísico. Pero esto puede ser más fácil o más complicado según el caso. Neurotransmisores, péptidos y hormonas pueden enturbiar la conducción de este avatar y hacer poco claro el panorama.

Para que el Self tome el liderazgo de este avatar es necesario un Trabajo Personal que permita desmontar los códigos de programación. Esto es lo que hará posible poner el sistema biopsicofísico al servicio de una Misión: el desarrollo del Self, es decir, proporcionarle las experiencias necesarias para que éste pueda expresar al máximo su potencial. Si logramos esto superaremos nuestro Destino, viviremos nuestra Vida no Vivida, recorreremos el camino menos transitado, lograremos dar a luz a nuestro Yo Potencial, a nuestro Ser no nacido, encontraremos nuestro espacio único y especial en el mundo, nos habremos encontrado con nuestra propia Alma.

Saludos,

Víctor Calzadilla

El artículo que estoy preparando tiene que ver con estos apuntes que documenté en el Blog por el año 2009.

Excelencia Personal

Estas son algunas reflexiones a propósito de mi lectura del libro The Middle Passage: from missery to meaning in middle life de James Hollis.

Este autor define la neurosis como la “división entre lo que somos y lo que estamos llamados a ser.”  En esta definición está implícita la idea de que tenemos una esencia que conlleva consigo un determinado propósito. Esta esencia es aquello a lo que “estamos llamados a ser”. 

Ahora bien, en el transcurrir de la vida vamos adoptando papeles que nos proporcionan un sentido de identidad temporal. Y esas identidades van guiando nuestras acciones. Estas identidades son proporcionadas por los dramas y juegos psicológicos, familiares y sociales en que paticipamos. Actúan como carrozas que dan un sentido temporal a nuestra vida por determinados periodos o incluso por una vida entera. 

Las situaciones que propician la construcción de las identidades temporales son pasajeras. Sin embargo, existe una tendencia en el ser humano, en algunos…

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lenteNos desarrollamos por el lado más radiante de nuestra personalidad; alrededor de nuestras fortalezas, competencias, talentos y mejores cualidades. Sabemos que no somos perfectos, pero ¿para qué ver la otra área nuestra menos afortunada? Tal vez, pensamos, si no le damos suficiente atención puede que podamos suavizar estos aspectos o incluso desaparecerlos! O tal vez podamos disimularlos en nuestra vida pública y sólo mostrarlos en nuestro círculo íntimo: a lo mejor terminen por aceptarnos tal como somos.

Pero tarde o temprano, para todos, nuestro lado por trabajar aparece. Aunque nos hagamos los locos, la vida lo presenta. Y si no lo atendemos, seguirá presentándose una y otra vez.

Muchas personas con una buena parte sana logran salir adelante; crecen en sus actividades comerciales o profesionales, desarrollan una familia y se hacen parte de la comunidad. Pero en un momento dado aparece el “Destino” mostrando el “otro lado”.

Silenciosamente se había presentado antes, pero no se le hizo caso. Muchas veces proyectamos estos aspectos nuestros fuera de nosotros. Es una parte de nosotros que no definimos como nuestra. Lo que Jung llamó la Sombra. Una parte que no reconocemos y, por tanto, no le inyectamos la energía del “Yo”.

Al quedar “huérfana” y no reconocerla como nuestra, esta parte se infiltra disimuladamente en nuestras percepciones de los otros y de las situaciones. Y estas nos parecen reales. Entonces consideramos que están fuera de nosotros. Y no captamos la diferencia sutil de lo que es nuestro y lo que no.

Es posible que al leer esto algunos intuyan a que me refiero, aquellos que hayan comenzado a tomar conciencia de su Sombra.

Lamentablemente no hay mucho tiempo para que las cosas se repitan muchas veces. Pasa una vez y le echamos la culpa a la situación. A la empresa, al jefe, al cónyuge, al vecino o al desconocido. Y hubo consecuencias y allí se invirtieron varios años. Y resulta que después que dejas la empresa, el jefe, el cónyuge o te mudas, se vuelve a presentar lo mismo con diferente escenografía!

Entonces poco a poco, algunas veces dolorosamente, nos vamos dando cuenta que hemos construido “Yoes” a nuestro gusto a lo largo de nuestras etapas. Con cierta base real, pero no del todo. Y nos identificamos con eso que Jung llamó la Persona. Nos identificamos con nuestros roles, con nuestros cargos y nuestra imagen. Jugamos al Adulto, al Padre, al Esposo(a), al Ejecutivo, al Comerciante o al Experto. Al fin y al cabo debemos dar una buena imagen a nuestros clientes, a nuestras amistades, a nuestros colegas, a nuestra familia! Y así vamos armando un Álbum con todos esos momentos que dan cuenta de lo que pretendemos ser.  Hasta que todo comienza a desmoronarse!

Nos esmeramos en disimular u ocultar la otra parte. A Mr. Hide. Como si fuera algo vergonzoso o enfermo. Los más “razonables” tal vez vayamos al Psicólogo para “corregir” y poner remedio a eso.

No creo que sea cuestión de sanar, corregir o arreglar, pero sí sé que es algo que hay encarar. Algo que, ante nada, hay que admitir. Algo que tenemos que comenzar a ver que forma parte de nosotros.

El Significado que damos a las cosas está dentro de nosotros y es nuestro. Es el sello que colocamos a los eventos y que los influye de una manera tal que incluso logramos hacer Profecías Auto Cumplidas. Luego decimos: viste que está allí afuera y no lo estoy inventando! Pero no nos damos cuenta que de alguna manera fuimos Co-Creadores y que amañamos las cosas como unos Demiurgos.

Una cliente que estuve atendiendo me “juraba” que su pareja le era infiel. Pero cuando revisamos los “hechos” realmente no había nada que lo comprobara. Pero ella estaba convencida de eso y por cualquier cosa ya le armaba toda una escena al Marido. Como las cosas sigan ese rumbo no sería descabellado que él terminara buscando un “respiro” en otra relación.

Originalmente, él fue quien asistió a la consulta confundido por las reacciones de ella. Y logró convencerla de que fuera a consulta conmigo. Ella fue un poco para “complacerlo”. Así que su posición era muy firme con respecto a sus percepciones. Me impresionó la forma como se refería a él, en términos peyorativos y expresiones emocionales muy cargadas que no cuadraban mucho con la situación objetiva. Así que emplee una técnica llamada “Affect Bridge” (algo así como puenteo afectivo). Y le pregunté: ¿Cuándo experimentaste algo similar a esto en algún momento de tu vida, incluso tu niñez? De inmediato su cara y su mirada se transformaron. Me contó los detalles de sus experiencias infantiles donde claramente ella identificó los mismos sentimientos y percepciones que ahora sentía.

Su padre había traicionado a su madre con otra. De vez en cuando, el volvía y lograba ganar su confianza nuevamente, para luego dejarla nuevamente. Esto sucedió repetidamente y ella presenció con mucho dolor todo el sufrimiento de su madre. Su hermana mayor –solo por parte de madre- solía reprender a la madre por confiar en él y una vez lo corrió de la casa. La pequeña se sentía muy identificada con su hermana mayor y se sentía muy enojaba con su madre por considerarla tan confiada. Una vez estaba la pequeña con su madre y su padre en la calle haciendo algunos trámites, mientras la madre aprovechaba de reclamarle a él por su abandono. Entonces el la golpeó en la calle frente a todos. Ella odió a su padre, pero también a su madre. Se prometió de alguna manera nunca tener que pasar por eso.

Ahora de adulta en su relación de pareja “descubrió” ciertas cosas de su marido que le habían hecho sospechar de él y mirarlo con desconfianza. Esto activó en ella toda esta memoria emocional grabada en la niñez. Comenzó a ver todo en su Marido a través de este cristal. A partir de allí, ya ella no sabe exactamente que está añadiendo de su propia cosecha y que es propio de la realidad actual. Ella revive el mismo significado de antes, los mismos sentimientos, las mismas emociones y percepciones.

Otra paciente que tuve estaba sufriendo de Ataque de Pánico. Había ido al Cardiólogo porque le aumentaba la presión arterial, le dolía el pecho, el brazo, se mareaba y temía por un Infarto o por un ACV. Había desarrollado una Fobia a salir de su casa por temor a que le pasara alguna de estas cosas y no estuviera cerca de un Hospital o le sucediera lejos de su familia. Se duchaba con su pequeño hijo de seis años en el baño con el teléfono en la mano por si acaso ella se desmayaba él llamara a los familiares.

Esta chica fue al Cardiólogo y éste luego de los exámenes de rutina le dijo que estaba en perfectas condiciones físicas, que todo era “Psicológico”. Ella pensó que se burlaba de ella. Todo esto era real! De hecho, en las siguientes semanas entró en un gran estado de ansiedad y pensaba que le podría suceder algo. Se sintió muy acalorada, con frío, con mareos y debilidad. Se fue a medir la tensión de emergencia y la tenía muy alta. Pensó que el Cardiólogo se había equivocado. Entonces fue a otro, pero luego de hacerle todos los exámenes nuevamente le dijo que físicamente estaba bien, que fuera a un Psicólogo!

Finalmente la chica fue a verse conmigo a regañadientes. De entrada me dijo que ella no estaba loca. Me habló de toda su historia y ya se había consumido todo el tiempo de la sesión. Así que le hablé de las citas, de mis honorarios y de mis técnicas. Pero le vi cara de que quizás no iba a venir más. Así que decidí ir más profundo de una vez: ¿y cuando fue la primera vez que sentiste algo similar a esto? De inmediato, cambió su rostro y su mirada. Recordó que cuando era pequeña, alrededor de cinco años quizás, su padre llegaba ebrio a casa de noche. Su madre le reclamaba y comenzaban a pelear. Para que ella y su hermanito menor no presenciaran la discusión los encerraban con llave en su habitación. La pobre niña entraba en pánico pensando que su padre se podía poner violento y que todo podría terminar en un hecho sangriento que los dejaría huérfanos. Se desbordaba en la angustia cuando ya no escuchaba más las voces de ellos. Pero allí los dejaban encerrados hasta que ya quedaba dormida del cansancio, para darse cuenta al día siguiente que no había pasado nada.

Esta chica tuvo que enfrentar una ansiedad muy grande cuando no sabía calmarse a sí misma, ni contaba con nadie que la tranquilizara. Daba rienda suelta a pensamientos catastróficos que aumentaban su ansiedad entrando en una espiral de pánico. Esto se quedó allí como parte de ella, oculto, encapsulado. Al enfrentar condiciones estresantes, su memoria emocional era activada de inmediato y volvía a revivir aquella experiencia en la que no sabía auto regular sus emociones y controlar su pensamiento.

Entonces, hay una parte nuestra que está en el “fondo del ojo” y no vemos, porque nosotros como Observadores parciales que somos, partimos de un conjunto de paradigmas, creencias, historias y emociones que son parte nuestra desde antes que hayamos decidido lo que queríamos ser. Ya antes de decidir el Yo que queríamos ser resulta que teníamos un Ser que la vida se encargó de sembrarnos en  nuestro Cerebro. Y luego de adultos, cuando tratamos pulcramente de vivir coherentemente nuestro proyecto del Yo, resulta que aparecen estas cosas molestas en nuestra vida que “nos pasan” y que parecieran sabotear nuestros planes.

¡Pero creo que eso es justo la vida! ¡Recoger estos pedazos y hacerlos propios! Reconstruir nuestra individualidad, quién en verdad somos. Ese es el verdadero Plan que deberíamos tener para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una individualidad que es única y, por tanto, una Misión única y exclusiva en este mundo: descubrir quién es, identificar su individualidad, integrar las partes no reconocidas como propias y desarrollarse desde esta integración.

Para este proceso puede ser de mucha utilidad y ahorrarnos mucho tiempo contar con una relación de ayuda, con alguien externo que nos acompañe y guie. Alguien que, a su vez, esté el mismo inmerso en este proceso de crecimiento, primero que todo. Que sepa de lo que se trata todo esto en carne propia. Pero que además, sea alguien preparado para lidiar con casos así, porque cuando uno “destapa esa olla” no sabe con lo que se va a conseguir y hay que estar entrenado para poder enfrentarlo y cerrarlo. No todos los casos son iguales. A cada quien se le “destapa” algo diferente, en diferentes tamaños, intensidades y riesgos, con particularidades únicas. De manera que es necesario contar con profesionales que estén entrenados en muchas técnicas, no en una sola.

Un joven gerente me pidió Coaching exclusivamente. Yo no necesito un Psicólogo, me dijo. Tenía muchas dificultades con su Jefe a cargo de la operación local. Antes había tenido un Jefe funcional que actuaba como su Mentor y protector y se sentía resguardado. Pero hubo un cambio y el nuevo Jefe funcional era más distante y lo dejaba más expuesto en su rivalidad con el jefe local. El resultado es que esto le estaba trayendo problemas en la empresa.

Dentro de su lógica, esta persona parecía que me estaba buscando para que yo lo ayudara a pelear mejor con su Jefe. El no se daba cuenta que estaba en una relación de rivalidad. Y que la interpretación de amenaza y de combate la estaba poniendo el. Era él quien interpretaba las exigencias y demandas de su Jefe como una Amenaza ante la cual había que Atacar. Claro que al atacar al Jefe local este se comenzó a defender y a atacarlo a él a su vez. Pero él tenía todas las de perder. Máxime ahora que no tenía el apoyo del Jefe funcional.

En este caso yo no fui al Pasado para descifrar por qué se sentía atacado cuando le hacían exigencias, primero porque el cliente me pidió centrarnos en el Presente, pero en segundo lugar –mucho más importante aún- porque no hizo falta. Bastó que le reflejara todo esto al joven y acompañarlo a definir sus objetivos. El rápidamente se dio cuenta que no tenía sentido distraerse en la rivalidad con su Jefe cuando su objetivo era superar la crisis por la que pasaba la empresa y lograr su transferencia a otro país. Una vez aclarado su objetivo lo ayudé a definir un plan de acción y  le enseñé técnicas para lidiar con su defensividad y construir confianza. A partir de allí este joven avanzó mucho y la relación con su jefe dio un vuelco, así como su rendimiento. A la final logró el objetivo que se planteó.

Pero cada caso es diferente. Depende de los recursos personales y de su situación en ese momento de su vida. Una chica me pidió ayuda porque estaba procrastinando respecto de un proyecto profesional importante. Era traductora de textos y quería pasar a traductor simultáneo. Hizo el curso y se ganó un certificado. Pero en su primera experiencia falló y luego perdió la confianza y lo abandonó. Buscó ayuda conmigo para que le ayudara a retomar este proyecto y obligarse a progresar en esto. Me dijo que no quería nada de Psicoterapia, sino Coaching.

Cuando comenzamos a trabajar nos dimos cuenta que las razones por las que no se dedicaba a su proyecto era porque tenía mucha ansiedad, porque era muy perfeccionista y porque tenía ataques de ira con colaboradores y allegados quedando completamente drenada. Es una persona normal que había progresado en su carrera y familia, pero había llegado al punto de la verdad en su vida, donde todo se desmoronó. En esa transición, sus conflictos internos salieron a flote y comenzaron a proyectarse en las situaciones externas. Así que no quedó otro remedio que ir a la profundidad y procesar varios eventos infantiles.

Todo esto que vemos como desgracias y problemas, no lo son realmente. Más bien pienso que es una gran bendición poder ver lo que somos realmente. Detrás de nuestros fracasos, nuestras rupturas, nuestras decepciones, nuestras angustias y preocupaciones, hay una parte importante de nosotros expropiada que reclama la integremos a nuestro núcleo. La definición de nosotros debe cambiar para poder seguir creciendo.

Sabemos en buena medida lo que somos. Quizás haya algo que creíamos nuestro a lo que debemos renunciar. No todo lo creemos ser forma parte de nosotros, aunque le hayamos hecho creer eso a otros. Pero además de eso, también somos algo que no decidimos, algo que se hizo nuestro en algún momento sin nuestro consentimiento, sin advertirlo, algo que se injertó en nosotros de alguna manera a través de nuestras experiencias y que quizás no nos haga sentir muy orgullosos o que no comprendamos muy bien. Algo que no vemos claramente aunque siempre ha estado allí.

No tiene nada de malo tener un proyecto de vida o que queramos ser de alguna manera. Pero no vamos a llegar muy lejos mientras no comencemos por aceptar lo que en realidad somos. Ese es el verdadero punto de partida. Si no hemos partido de allí, podremos avanzar en lo exterior, pero no en nuestro interior.

¿Piensas que la vida es solo para ganar dinero, pagar las cuentas, tener propiedades y bienes, un seguro, familia y amigos? Y si pierdes algunas de estas cosas, ¿Cómo te sientes? Te duele, no! Pues nos deberíamos sentir muy mal también si no avanzamos internamente, sino no encontramos nuestra verdadera esencia, sino vivimos desde nuestro Self más que desde nuestro Yo, sino reconocemos nuestra Sombra y la asumimos e integramos con orgullo. Hay que trabajar con el Oro que tenemos dentro, pero también lo tenemos que hacer con nuestro Plomo, y como buen alquimista, convertirlo en Oro.

Saludos,

Víctor Calzadilla

“El que domina su espíritu es mejor que el que conquista una Ciudad”. Provervios (Mishle)

 

Nota 1: La Sombra es un concepto de Carl Jung de principios del siglo pasado. Desde entonces ha habido una evolución de la teoría de la psique que derivó en lo que se conoce como Ego States Theory. Escribí un artículo que trató sobre los Ego States llamado Faceta o Respuesta.

Nota 2: Este artículo trata sobre el límite o frontera de la personalidad, y de lo que es ego-catextizado u objeto-catextizado. Objeto-catextizamos cosas que son verdaderamente nuestras, como es el caso de percepciones que proyectamos; en ese caso estamos desconociéndonos y, por tanto, reduciendo nuestro Self falsamente. El desarrollo sano de la personalidad exige que nos descubramos en esas cosas. Por otra parte, ego-catextizamos cosas que no son nuestras, como cuando hacemos nuestras y nos definimos en función de cosas verdaderamente externas como roles, personas o propiedades, expandiendo nuestro Self falsamente.  En ese caso, el desarrollo sano de la personalidad exige que nos desterremos de esas cosas. Así que al descubrir nuestra presencia en ciertos ámbitos y desterrarnos de otros, vamos re-definiendo nuevos límites, logrando una mayor precisión de nuestro Self y con ello un mejor uso de la energía psíquica.

Nota 3: Un Introyecto es una percepción mía de otro que fue investida de objeto-catexia. Las neuronas espejo reproducen el comportamiento, emociones y pensamientos del Otro dentro de mi. Pero si me parece reprobable ese comportamiento, emoción o pensamiento, y por tanto no me identifico con el y no quiero que sea parte de mi, entonces lo condeno y aparto. Pero como está dentro de mi, porque se reproduce por su intensidad o repetición, al condenarlo y apartarlo, lo desconozco. Entonces lo que sucede es que esa es una parte mía que actúa y tiene energía y puede ser activada y responder, pero que no reconozco como propia y no puedo ver en mi. Entonces puede suceder que esa parte me tome por asalto y tome el protagonismo interactuando en el mundo en un momento dado sin que yo sea totalmente consciente de haber actuado de esa manera, no necesariamente en una suerte de amnesia o disociación, sino incluso como un mero auto engaño. O puede ser que esa parte de mi interactúe con otras partes de mi mismo, estando yo consciente solo de la parte afectada.

Nota 4: Ciertas respuestas emocionales pueden ser producto de la interacción de partes psíquicas y no una respuesta frente a un estímulo externo. Específicamente, una parte ego-catextizada, puede experimentar culpabilidad, tristeza o enojo y no saber por qué. Pero esta emoción es una respuesta a otra parte dentro de la psique que está actuando solapada y sigilosamente, desprovista de ego-catexia, un introyecto de un acusador, mal tratador o crítico implacable, que somete continuamente a la otra parte ego-catextizada indefensa. El punto es que es la persona misma quien se está torturando, lo que es fácil de ver “desde fuera”, pero la persona misma no lo “sabe”. No tiene caso “explicarlo” a la persona (a la parte afectada), que sería la lógica común. La intervención especializada busca ayudar a la persona a digerir e integrar esta parte de sí que fue objeto-catextizada.

Tengo programado escribir pronto un artículo para el Blog pero mientras tanto quisiera reblogear este sobre la necesidad de tener un Talento Positivo que sepa Saborear las actuales circunstancias, no sin antes hacer la cuña de que esto no solo se logra haciendo buenas contrataciones, sino que es necesario estar continuamente construyendo recursos psicologicos que aseguren la resiliencia individual y organizacional.

Excelencia Personal

Compartía recientemente con un amigo y colega que lidera a nivel regional la gestión humana en una organización de renombre, sobre el tema de la velocidad a la que a veces estamos sometidos y la necesidad de regularnos a nosotros, a los demás y a la situación para producir un ajuste satisfactorio, y entonces me hizo referencia al aforismo latino Festina Lente, atribuido al Emperador Augusto y que significa: Apresúrate lentamente.

No se si realmente es cierto que el tiempo marcha más rápidamente, pero si se que a veces tenemos esa impresión. La percepción subjetiva del tiempo sufre procesos de alargamiento y estrechez. Todos sabemos que hay experiencias en que el tiempo se detiene mientras que hay situaciones aburridas que parecen interminables, siendo que esto no se compadece con el paso del tiempo objetivo. De manera que hay un tiempo subjetivo que cursa relativamente, pero no exactamente en paralelo…

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