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Todos tenemos una parte más vulnerable que no se comporta con total congruencia con el resto de lo que somos. Es una parte menos civilizada, más irracional e ilógica, incluso a veces un poco autónoma. Hay quienes le dan rienda suelta, sin ningún pudor o contención. Hay quienes pretenden desconocerla. Hay quienes luchan con ella para esconderla, confinarla y limitar su actuación.

Para algunos es una forma de sufrir, mientras que otros que prefieren tener un rol más activo, son ellos los que hacen sufrir a otros. Pero en ambos casos nuestra herida siempre está asociada al sufrimiento.

Los que pretenden desconocerla, continuamente la verán materializada en la forma de destino. Los que intentan mantenerla a raya, viven momentos de avance donde pareciera que han logrado conquistarla. Hasta que aparecen desafíos nuevos que logran “desmarcarse” de nuestra vigilancia, hasta que queda en evidencia nuevamente que la herida sigue allí muy viva. Los que se entregan a ella en total autenticidad pretenden que la pueden domar, pero la gran mayoría de las veces terminan siendo aniquilados por ella.

Muchos tratamos de dejarla a un lado y vivir con nuestros talentos y nuestras mejores intenciones. Construir, aportar, avanzar. Pero así como la concordancia entre la llave y la cerradura, nuestra herida siempre nos lleva a rodearnos de hechos que guardan cierto patrón y a revivir sentimientos muy familiares que nos persiguen a lo largo de la vida.

Cambian los actores, cambian los escenarios, pero la herida sigue presente hasta que no sea sanada. Se repite la historia, en forma diferente, pero con los mismos sentimientos íntimos. Pareciera que no vamos a poder avanzar si no nos ocupamos de ella.

La vida se encarga se enfrentarnos a ella. Supongo que no por masoquismo o crueldad. Prefiero pensar que es una oportunidad que tenemos de crecer y evolucionar.

Creo que lo primero es saber de qué se trata, reconocerla, entender en que consiste, comprender su guion, su temática, saber cómo funciona su modo de operar. Ver como se ha repetido a lo largo de la vida y encontrar que es lo que hay en común en todas esas experiencias. Cuál es el papel que solemos jugar, nuestras acciones, los personajes, sus acciones, lo que pensamos y sentimos, los resultados que obtenemos. Esto nos va a ayudar a descifrarla mejor para poder identificarla cuando estemos nuevamente ante situaciones que la van a reavivar.

En segundo lugar, aprender a tomar conciencia en el momento que se ha reavivado y estamos bajos sus efectos. Es cuando comenzamos a sentir como que si la vida estuviera conspirando en contra nuestra. Ciertas situaciones comienzan a agudizarse y a salirse de control. Comenzamos a salir de nuestra cordura habitual. Nos empezamos a meter en problemas. Y ¿qué es lo que está sucediendo realmente? Lo que está sucediendo es que estamos teniendo una oportunidad, una prueba para demostrar cuanto hemos avanzado, pero esta oportunidad reavivo la herida, y comenzamos a mostrar nuevamente nuestro patrón habitual.

En la medida que hayamos tenido avances en la tarea de haberla descifrado previamente, en esa medida estaremos en mayor capacidad de darnos cuenta de lo que sucede y desmontarla, desactivar la bomba. Pero si no lo hacemos ¿donde nos va a conducir esto? Al mismo resultado de siempre. No habremos pasado la prueba del todo. No pasaremos a otro nivel. Y nos vamos a recriminar un poco. Pero luego nos consolaremos echando la culpa a los demás. Y así, lograremos engañarnos. Y dejar todo igual. Así es la vida, pensaremos. ¿Para que cambiar?

El verdadero fracaso es darse por vencido. La actitud correcta es seguir “dando la pelea”, continuar intentando. Convencernos que si logramos sanar verdaderamente y salir del patrón repetitivo, vamos a poder lograr mayores avances, vamos a evolucionar verdaderamente y lograr resultados nuevos, producir milagros y bendiciones en nuestras vidas. Es decir, que si estamos frente a la frustrante realidad de que hemos fallado la prueba, es importante darnos cuenta que si estamos avanzando, en un nivel diferente. No estamos exactamente en le mismo lugar. Es una trampa pensar que no hemos avanzado nada. La falla es un verdadero fracaso si el juego termina allí. Pero si decidimos continuar, la falla la podemos usar para aprender. La pregunta correcta es ¿que puedo aprender de este nuevo intento?

Una práctica concreta que ayuda en medio del proceso de reactivación de nuestro patrón menos desarrollado, es que hagamos algo novedoso, diferente, algo que cambie el juego y que no sea coherente con lo que nos sucede. Por ejemplo, si estamos en medio de una intensificación de nuestra emocionalidad, experimentar a solas una noche bajo las estrellas, visitar un paraje hermoso, hacer una lectura edificante durante la noche, orar de corazón, sacar afuera la experiencia interna y ponerla en palabras, preferiblemente en un dialogo sincero con otros, ayudar a otros, en fin, salir de la propia burbuja y hacer algo inusual. Esto va a permitir bajar la intensidad de la emocionalidad hasta desaparecer por completo el drama propio y en su lugar nos va a permitir experimentar la vida desde otro punto de vista. Justo en ese momento, es cuando vamos a poder ver –por contraste- como sentíamos y pensábamos hacía un rato, desde nuestra herida. Y esto nos permitirá entenderla y ver sus efectos e impacto en nosotros. Esto nos va a permitir ver la situación que vivimos en forma diferente, y acceder a otros recursos nuestros.

En mi propia experiencia he encontrado que es importante aprender a aceptar nuestra herida como parte de nuestra individualidad y a llevarla casi con orgullo. Es decir, comenzar a vivir la herida como una fortaleza, como parte de nuestro sello individual, como elemento fundamental de nuestro aporte al mundo. No trabajar con nuestros talentos y dejar la herida por fuera. Sino poner nuestros talentos a trabajar para la herida. Aprender a respirar a través de ella y convivir con ella en el background, sin que nos subyugue, pero sin perderla de vista.

Segunda parte

Quiero añadir comentarios basados en un par de film para ilustrar lo que quiero transmitir de un modo más concreto. Son film que muy probablemente muchos vieron. Si no vio alguno de ellos, por favor véalo antes de continuar leyendo.

La idea de aprender a vivir con la herida sin que nos subyugue puede quedar ilustrada con una escena del film que relata la vida del Premio Nobel John Forbes Nash llamada, en su original en Inglés, A beautiful mind.

Como saben este señor era un Matemático dedicado a la vida académica que se creyó una serie de ideas delirantes en la que se imaginaba como alguien destacado e importante que trabajaba en un proyecto secreto para el Gobierno de US y que a su vez compartía muy cercanamente con un amigo y una chica que solo existían en su imaginación. Perdió la razón y pasó por momentos muy oscuros en su vida. Pero contó con el apoyo de su esposa, logró recuperarse y salir de todo eso y continuar su vida como académico.

No sabemos exactamente cuál es su herida porque no dan los detalles necesarios, pero se entiende que el hecho de imaginar que es alguien importante es una compensación de un sentimiento de que no es suficientemente valioso. Por otro lado, los amigos imaginarios, son una compensación de su vacía vida social, ya que era alguien raro con poco atractivo personal y habilidad social como para atraer y mantener amigos.

No me interesa tanto el análisis de su herida, como su relación con ella al final, es decir, con sus alucinaciones. Al final de la película le preguntan: pero Ud. ya no ve a ese amigo y a esa chica, ¿cierto? Y el responde: los veo, y ellos me hablan. Pero los ignoro. Entonces ¡se fastidian y se van!

Otro film es Kung Fu Panda II. Esta es una historia ficticia de dibujos animados, pero también es útil para ilustrar la idea de mi post.

El protagonista llamado Po piensa que fue abandonado por sus padres. En su mente infantil quedó grabado que no era valioso al punto de merecer el abandono y decide compensar esa vulnerabilidad desarrollando talentos en las artes marciales y convirtiéndose en un Líder de una agrupación Samurai que hace justicia en los poblados de la zona. Alcanza el éxito, pero la herida sigue allí.

Entonces se topa con un Villano que estaba asociado a su pasado infantil. Aunque el no lo sabe concientemente, hay una marca particular del enemigo que quedó grabada en su subconciente, y actúa como disparador de su herida, de manera que ante el, se dispara su patrón de vulnerabilidad. Comete errores que ni el ni sus amigos pueden comprender y cae presa del poder de este enemigo.

Po se encargó toda su vida de ocultar la herida. Construyó una carrera que le permitiera dejarla atrás: Ser fuerte, vencer a malechores y ganar el respeto de sus colaboradores. Y esto funcionó en general. Lo que pasa es que no venía de la Integridad de Po. Sino solo de una parte de El. Una parte que había tratado de deshacerse de otra. El Po vulnerable, el Po de la herida, el Po abandonado, también era parte de Po. Y estaba allí, en algún lugar, tratando de ser ocultada.

Ahora, para enfrentar este nuevo desafío que tiene por delante, requiere de mucha más fuerza. Ahora se enfrenta no solo con alguien que despierta su vulnerabilidad, sino que usa armas de mayor poder. Así que necesita partir de la totalidad de su Ser, no solo de una parte.

Además, el punto de partida no puede ser la venganza y el odio. Esta es otra parte de la herida que le lleva a ser descuidado y no atento. Ahora necesita partir de la Paz para poder enfrentar esta situación. Pero su parte Guerrera no puede conseguir partir de la Paz, puesto que para ello, requeriría sanar y reintegrar su parte herida. Solo la persona sana, puede experimentar la Paz verdadera. Y la Paz permite estar centrado y ver los detalles con mucha mayor atención. Y hacer un mejor uso de los recursos y por ende, tener mas Poder.

Esto fue posible porque logró sanar su herida y entender que la creencia de que había sido abandonado era falsa. Ni siquiera un Adulto tiene la capacidad de entender la verdadera razón de las cosas. Solo vemos fracciones y perspectivas. Y a partir de allí nos formamos juicios. Pero esas apreciaciones son limitadas, parciales, incompletas. Y mucho más un niño. Y el, cuando era niño se formó esa idea falsa, sobre la cual construyó su identidad. Ahora que podía entender todo con la ayuda de una Curandera, pudo salir de ese falso Yo y construir una nueva identidad sobre una base más firme. Esto le permitió desarrollar la Paz y tener más poder para combatir al Villano.

 

 

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¿Está bien complacernos? ¿Está bien disfrutar de la vida? ¿Hay restricciones en cuanto al objeto de nuestra complacencia o podemos complacernos con todo? ¿Hay restricciones de cantidad o no hay límite? ¿Basta con el efecto que produce la complacencia en su forma más primaria o es necesario enmarcar el efecto producido dentro de una intencionalidad especifica? En este artículo me propongo responder estas preguntas, como parte de esta serie que comencé dos posts atrás en Nuestro desafío fundamental. Allí indiqué que “Hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación […] La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío.” En el artículo previo,  Ir a la Guerra si es necesario, desarrollé el segundo punto y este artículo trata sobre el primero.

Comencé a escribir este Blog como un esfuerzo de divulgación de la Psicología y una forma de compartir el resultado de mi propio viaje a través de ella, ya que estoy convencido de que comprendiendo mejor las cosas podemos tener un marco de referencia para nuestra actuación en el mundo.  Entiendo, por experiencia propia y ajena que esto no es suficiente; comprender y adoptar una posición requiere que luego tengamos el coraje y la persistencia para actuar en conformidad (1). Pero aclarar el marco de referencia propio es una condición necesaria. Así que en esta jornada pública que comencé en el año 2009 compartiendo enfoques, conceptos y hallazgos de autores con los que simpatizo, he tenido una evolución y desde muy recién que estoy incorporando  adicionalmente mis propias posiciones “meta-teóricas”, de manera de hacer explícita mi propia concepción del mundo y del hombre.

Hace poco fui invitado a cenar por una pareja joven que tiene cuatro hijos, entre ellos un bebé de meses. No los conozco mucho realmente, pero ellos saben que soy un recién llegado a Israel y han querido ser amables y ser solidarios al invitarme a la cena de los viernes que es usual en este país (cena de Shabbat). Suelen comer abundantemente como es usual localmente en este día, con un primer plato de entradas, luego un segundo plato de Pescado, luego un tercer plato de Carne, luego un cuarto plato conformado exclusivamente por alguna verdura especial condimentada como Ajo o Alcachofa, seguido de un Postre. Para finalizar, el caballero acostumbra sacar una botella de alguna bebida, que puede ser Vino, Whisky o Arak, para tomar unos tragos acompañándolos con semillas y frutos secos!

Yo no soy de mucho comer y no como carne ni postres. Tampoco como las semillas al final, que aunque me encantan, he comprobado que me hacen daño después de haber comido la cena. Ya ellos saben que soy bastante frugal, así que no se resienten con mis negativas y con mis solicitudes de ser servido con porciones menores.  Aunque no deja de sorprenderles un poco. Ellos presuponen que tengo mucha fuerza de voluntad y que hago esto para cuidar mi figura. Mis hábitos alimenticios no son muy populares quizás en muchas mesas. Incluso pueden causar críticas hacia mi o sentimiento de culpa en personas con sobrepeso. Por eso, escojo muy bien que invitaciones aceptar.

Pero aun cuando mis anfitriones en general conocen mis hábitos alimenticios, no deja de ser un tema de conversación, directo o indirecto. Sé que está rondando en sus mentes. Estos anfitriones en particular hablan Hebreo, pero como todavía yo no lo hablo fluido y el caballero sabe hablar en Inglés, a veces, con el específicamente, puedo hablar en Inglés. Ella acaba de dar a luz a un bebé hace unos ocho meses y quedó con unos kilos de más. Y me comentó de repente que había perdido dos kilos en los últimos tres meses. El caballero por su parte, es esa clase de persona que no dicen que no a ninguna comida, pero que aun así son delgados. Me dice de repente mientras come un trozo de torta parecida a la Mil Hojas con abundante nata y azúcar nevada en su superficie, después de la entrada, el pescado, la carne y la verdura: Trabajo mucho y me gusta darme mis gustos en el Shabbat. Y luego de esta introducción me pregunta: Y tú, cuando quieres comer algo que te gusta, ¿qué es lo que comes? Le contesté cualquier cosa para salir del paso, pero me quedé pensando en esa pregunta los siguientes días.

Mi primera inclinación ante esta pregunta fue decir que nada en particular, que trato de comer lo que me sienta bien y se ajusta a mí. En el pasado daba la explicación de que me cae mal la carne y en general comer en abundancia. Que me cuesta digerir los alimentos. Que luego no puedo ir a la cama. Que me hace sentir muy mal y que absorbo muy fácilmente los carbohidratos y las calorías en general. Sin embargo, esto ocasionó ataques o burlas en el pasado. Cosas como, ¿tú eres metrosexual? ¿Será que tienes ulcera? ¿Estarás enfermo? ¿Será mejor que vayas a un médico! ¿Relájate un poco de vez en cuando y daté un gusto! O, ¿Qué tiene de mal mi comida?

Por años tuve hábitos igual que todos a mi alrededor. Comía de todo aunque no más que los demás. Disfrutaba de fumar. Tomaba café negro a lo largo de todo el día junto con mis compañeros de trabajo en la época de mis comienzos. Incluso en la noche, adopté un hábito de mi ex esposa, y  me tomaba un café con leche antes de ir a dormir. Todo esto trajo como consecuencia que llegué a pesar más de 90 kilos, me sentía incómodo con la respiración, con la ropa, me sentía sin energías en las horas de la tarde después del almuerzo, iba muy tarde a la cama en la noche por la cena, fumaba cajetilla y media diaria y tomaba unos 10 cafés diarios. Además era reactivo, nervioso y acelerado. No me sentía bien. No era feliz. Así que decidí dar un vuelco a mi vida. Acepté que mi cuerpo es diferente, he aprendido que necesita realmente mi cuerpo y procuro alimentar mi cuerpo para que esté sano, de manera que Yo, pueda dedicarme a otros propósitos y no tenga que estar pendiente de que me siento mal por algo que comí, o me siento pesado, no puedo respirar o que la ropa me queda ajustada. Y esto no ha sido fácil, es una labor que no termina nunca y hace falta mucha fuerza de voluntad para ser coherente con esto. Pero cuando actúo comprometido con la realidad de mi cuerpo y me alineo a eso, me siento mucho mejor.

Compartí en las líneas precedentes mis verdaderas razones y testimonio para ilustrar mi esfuerzo de convivir con mi cuerpo. Pero ante la pregunta ¿Qué comes cuando quieres complacerte? no creo que compartiría todas las confesiones anteriores, porque en mi caso la respuesta no es sencilla y es personal y privada. Pero analizando la pregunta, vemos que parte de la suposición de que para complacernos recurrimos a la comida. Pero aunque bastante común, esto no es universal. La pregunta correcta debería de ser, ¿a que recurres tu cuando quieres complacerte?

Se de personas que cuando quieren darse un gusto recurren al alcohol. A otros les gusta el juego y la apuesta. A otros les gusta usar drogas,  y hay personas que solo están pensando en el sexo, en la pornografía. He visto publicidad sobre cruceros para solteros dispuestos a la actividad sexual libre, actividades para Swinger o disfrutar de la prostitución sabiendo que en algunos casos se trata de tráfico humano. Hay toda clase de perversiones que incluyen la pornografía infantil o el abuso sexual de niños.

Hay industrias enteras a nivel mundial que funcionan basadas en las adicciones humanas (2). Algunas son permitidas y queda a juicio de cada persona usarlas con moderación. Otras son consideradas delito y son practicadas a escondidas. Ha habido escándalos de personas famosas o poderosas que en su vida privada recurren a prácticas condenables o se aprovechan de esto.

Algunas actividades pasan desapercibidas como adicciones y son incluso promovidas y percibidas como buenas acciones, como es el caso de la adicción al trabajo, la práctica continua de deportes y los llamados deportes extremos (3).

Claro que hay una diferencia entre comer o trabajar en exceso con la adicción a las drogas, el alcoholismo o las perversiones sexuales. Pero nos guste o no, hay que estar claros en algo: independientemente de que haya aceptación social o conciencia nuestra todos estos “objetos” comparten una naturaleza común: que son adictivos!!!

¿Qué significa que son adictivos? Que son tentadores, que ejercen una atracción sobre nosotros, que producen placer y satisfacción inmediato, que este efecto positivo nos motiva a incluirlo en nuestra lista de deseos, que luego nos vemos comprometidos con esfuerzos para volver a experimentar esta experiencia, que producen cierto nivel de tolerancia en el organismo de manera que para producir el mismo efecto cada vez es necesaria una mayor cantidad y que producen efectos desagradables cuando nos abstenemos de ellos.

La relación con estas sustancias o actividades de naturaleza adictiva cumplen cierto patrón común. Al inicio aumentamos rápidamente la frecuencia de consumo y éste produce una sensación de control, de cierto alivio del sufrimiento de la vida, de entretenimiento y de placer. Y en ese periodo, la persona desea relacionarse con la sustancia o actividad a fin de obtener estas sensaciones. La persona tiene la sensación de que está en control y que usa esta relación para aumentar su control sobre el mundo. Pero llega un momento, en el cual la resaca física o moral puede llegar a ser más desagradable que el efecto placentero momentáneo. Pero aún así, la persona continúa. Incluso, puede suceder que una parte de la persona ya no quisiera mantener esta relación, pero no puede dejar de hacerlo, pues ya tiene una carácter casi autónomo, de tipo compulsivo. Ya el control lo tiene la sustancia, la actividad o relación.

¿Que pueden tener en común el comer, el consumo de drogas, el sexo y el trabajo o incluso, la práctica de deportes extremos? Se ha encontrado que las emociones mismas son adictivas. Y así encontramos personas que son adictas a la tristeza o a la rabia. Y esto nos da la clave para entender mejor como es que cosas tan variadas pueden producir un mismo problema. A la final no importa tanto si es una sustancia o si es una actividad. El punto es que la ingesta de la sustancia o la experiencia de la actividad particular, produce la segregación interna de sustancias químicas que son liberadas dentro del organismo a través del torrente sanguíneo llegando a toda las células. Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Es decir, que lo que puede entrar dentro de ella no lo hace libremente, sino a través de receptáculos de la membrana. Es como ese juego de bebes que es una casita que tiene tres ventanas; una en forma de triángulo, otra en forma de circulo y otra en forma de cuadrado. Y por otra parte, hay tres  bloques adecuados en tamaño, uno en forma de pirámide, otro en forma de esfera y otro en forma de cubo. Y el cuidador le muestra al bebé que se pueden introducir las figuras dentro de la casita. Y cuando el bebé trata de imitarlo no lo logra al inicio, porque intenta meter la pirámide por la ventana cuadrada, o la esfera por la ventana triangular. Hasta que se da cuenta que tienen que pueden entrar si se mantiene su correspondencia.

Así mismo, sucede que la membrana celular tiene un receptor para el oxígeno, y otro para proteínas y así sucesivamente. Pero resulta que también tiene uno para las moléculas adictivas. Y en la medida que la persona recurre más a aquello que las produce internamente, al reproducirse la célula, ella se modifica para aumentar el número de receptores del placer. Esto quiere decir que a la final el comportamiento a nivel bioquímico es común independientemente del “objeto” y que su proceso es similar. Conclusión: tenemos que cuidarnos por igual de todo aquello de naturaleza adictiva. No solo abstenernos de no incurrir en las que son prohibidas por la Sociedad, legal o moralmente, sino también incluso por las que son aceptadas socialmente o que son incluso promovidas en ciertos círculos, como es el caso de los que rinden culto a la comida, la bebida, el trabajo o el deporte extremo.

Todos estos “objetos” aceptables o no, acarrean el mismo resultado final: la persona comienza a girar su vida alrededor de eso. Estudié en una fuente de Sabiduría a la que recurro que la definición de Idolatría no tiene que ver necesariamente con postrarse ante ídolos o estatuas, sino con toda actividad en la que la persona desconoce la fuente verdadera de su Creación y permite que su vida sea controlada por una fuerza intermediaria.

Hay un razonamiento que se atribuye a un autor teológico medieval, pero que encontré en mis investigaciones personales que es muy anterior y su origen se remonta a un protagonista residente a la Babilonia de la Edad Antigua. El razonamiento parte del reconocimiento que existen diversas fuerzas en la Naturaleza que pueden gobernar ciertos acontecimientos. Y que por tanto, el recurrir a esta fuerza y disfrutar de su beneficio, así como dedicar nuestra energía para procurárnosla, es entendible.  Pero que esta fuerza debe haber sido creada, formada y mantenida por otra a su vez de un carácter precursor. Entonces, por qué en lugar de dedicarnos a procúranos de esta fuerza y recibir su beneficio, no recurrimos a su causa? Y si seguimos este razonamiento varias veces, nos encontraríamos que hay una causa y fuerza primordial, y que si a esa reconocemos como nuestra fuente y origen, y a esa dedicamos nuestro Servicio, recibiremos un beneficio de ella que es perdurable y verdadero. Recurrir a las fuerzas intermediarias es un desperdicio de energía si podemos recurrir a esa fuerza primordial.

Entonces, en lugar de practicar el culto y servicio a las fuerzas intermediarias, es preferible dirigir nuestra atención a la fuerza primordial que es causa de todo. Esa misma que ha dado luz a nuestra chispa esencial y que se encuentra en otro plano no material y que sustenta y da vida a todo. ¿Y como poder llevar esto a la práctica cuando parece tan abstracto?

Usando el lenguaje de la Psicología encuentro que hay un camino para llevar esto a la práctica y es el de la auto realización personal. Al encontrar nuestro camino propio, que expliqué en el primer artículo de esta serie, al reconocer nuestra individualidad, definir nuestras fronteras, reconocer nuestro núcleo singular y único y dentro de este, distinguir entre la parte que nos quiere llevar al sometimiento a las fuerzas intermediarias, sea por la vía del ataque o sea por la vía de la seducción, de la parte que nos conduce al desarrollo personal, al florecimiento como el ser humano único con un aporte único que hacer al mundo para dejar un legado que tiene un sello personal.

En la serie transacciones energéticas identifiqué este camino como uno que nos hace sentir Vigor, engagement y satisfacción. Esta satisfacción es mucho mejor que el placer momentáneo, es más perdurable, es la Felicidad que hablaba Espinoza (Buscar en este blog Geometría del bienestar). Es un camino que produce un efecto espiral en nuestra vida (buscar en este blog Resiliencia). Su punto de partida es la convicción de que si vamos a poder lidiar con los obstáculos y sortear las amenazas (Ver en este Blog Empowerment).

Entonces, ¿por qué contentarnos con poco si podemos obtener más? No en vano todas las civilizaciones antiguas definieron lo que era Tabú para ellas: es decir, aquellas cosas que bajo ningún concepto sus miembros podían darse el lujo de hacer.

Esta claro que las insatisfacciones y las frustraciones de la vida afectan nuestro estado de ánimo y nuestra auto estima. Y en el carrousel de la vida a veces nos sentimos “arriba” y otras veces “abajo”. Y cuando nos sentimos “abajo” quisiéramos un alivio a esto. Incluso pudiéramos aceptar “teóricamente” que el camino del florecimiento personal, y el convertirnos en la mejor versión de nosotros es la verdadera fuente de la felicidad y la satisfacción perdurable. Pero este camino es arduo y muchas veces las pruebas son largas y difíciles. Sólo un porcentaje muy bajo de la población logra mantenerse hasta el final. La gran mayoría renuncia a esto, no insiste más. Racionaliza su fracaso con la idea de que “así es la vida”, “esto es lo que hay”, es mejor un poco de placer inmediato que un tesoro detrás del arco iris. O a lo mejor ya desde muy temprano en su vida tomó la via de los atajos y nunca se dedicó a “trabajar” en pro de realizar su potencial y todo esto le suena a “ilusiones” e “idealismo”.

La vida si es dura. El trabajo de realizar nuestro potencial puede estar lleno de espinas o no ser muy claro o ser muy largo. Y no nos podemos privar del placer del todo.  Necesitamos un poco de placer. No podemos abstenernos por completo de él. Pero, siempre y cuando, 1) sea con los “objetos” adecuados, es decir, con una buena comida, una buena bebida y actividades gratificantes saludables como escuchar música, hacer ejercicio, apreciar la naturaleza, estudiar, meditar, reflexionar o ayudar a otros. 2) Sin perder de vista que aunque sean objetos adecuados, hay que usarlos con moderación y manteniendo un equilibrio. 3) Tener una intencionalidad, hacerlo dentro del marco de que es un disfrute momentáneo en aras de uno mayor: nuestro crecimiento y desarrollo. Es solo un alto para celebrar y honrar a la vida, para agradecer a la causa primordial, para alimentar nuestra chispa Divina.

De manera que es importante entonces distinguir que en el mundo hay tres tipos de cosas con las que nos relacionamos. En primer lugar, cosas de primera necesidad que podemos usar ad libitum. Que son necesarias para vivir y que usamos de manera instintiva y con límite natural. Son actividades y sustancias que no son adictivas. Como el agua, el aire o las obligaciones diarias. En segundo lugar, hay cosas que son adictivas pero que son permitidas. Con estas cosas tenemos que tener mucho cuidado, porque al ser permitidas podemos caer presa de ellas fácilmente y sin tomar conciencia de que estamos en problemas. Y por último, hay cosas que son adictivas y que son prohibidas. Estas cosas son muy peligrosas, perjudiciales, denigrantes y condenables. Y tenemos que alejarnos de ellas y de quienes las practican.

Hay una línea muy delgada que no voy a abordar sobre lo permitido y lo no permitido. La pregunta de fondo aquí es quién lo permite. Nadie está completamente facultado y es completamente competente para dictaminar lo que “es permitido”. Ni las leyes de un país, ni el código de actuación de un grupo, ni la ideología personal de alguien en particular. En materias como estas me remito a la sabiduría universal del acervo histórico de la humanidad, la sabiduría perenne. La sociedad, en resumidas cuentas, no es un referente válido para esto necesariamente.

Entonces, los invito a dejar a un lado el auto engaño, la negación o la justificación. Y ver con ojos más críticos que sustancias o actividades, o incluso emociones, los están esclavizando, están controlando su conducta, están haciendo que su vida gire alrededor de ellas, les hacen sentir ansias y deseos, que les dediquen sus pensamientos, que usen su tiempo, dinero y otros recursos en ellas. El reconocimiento es un primer paso muy importante. Escríbalo para que no lo olvide.

Una vez reconocido, decida un objeto del deseo del cual independizarse.  Es obvio que las cosas prohibidas hay que dejarlas de inmediato. Pero con aquellas que son permitidas, tal vez puede ser útil primero clasificarlas de acuerdo al nivel de dependencia. De algunas cosas dependemos más que de otras, así que un enfoque posible puede ser comenzar por lo más sencillo, lo que tiene menor nivel de dependencia. Otro abordaje puede ser comenzar por algo muy dañino y perjudicial. Cada quien debe decidir que escoger.

Tercer paso, que estrategia usar. Dejarlo del todo y prohibírselo? Solo disminuirlo? Está claro que las cosas no permitidas hay que dejarlas por completo. Pero con las cosas que son permitidas, ¿como hacer? Hacerlo progresivamente? mantener una cantidad de consumo? Eso tiene que determinarse en función de cada caso.

Solo resta intentarlo una y otra vez e ir aprendiendo en el camino. No hay soluciones mágicas ni universales. Solo la voluntad y la persistencia. Podemos inspirarnos en los pasos que recomienda la AA. Lo más importante es convertir esto en un objetivo personal. Tal vez parte de nuestra misión personal sea aprender a independizarnos de uno o varios de estos objetos.

 

 

Nota 1

No hay que olvidar un famoso dicho que dice: Si no actúo como pienso, término actuando como actúo. Esta frase de la Sabiduría Popular encaja perfectamente con los descubrimientos que hizo el Psicólogo Leon Festinger que le llevaron a postular su teoría de la Disonancia Cognitiva. Esta teoría plantea que las personas no pueden albergar dentro de sí una incongrencia. Entonces si actúan de una manera incongruente con sus principios van a experimentar una tensión que no ls va a dejar tranquilos hasta que hagan alguna de dos cosas posibles. Una, lamentarse de su comportamiento y tomar las medidas necesarias para corregirlo y asegurarse de que no vuelva a ocurrir. O, dos, dejar el principio que tenía a un lado, descartarlo, y en su lugar asumir, no necesariamente en forma explícita, otro principio que justifica su comportamiento.

Nota 2

He sabido de grupos ideológicos y de poder que usan las adicciones como una manera de debilitar las sociedades con la finalidad de quebrarlas. Algunos solo para obtener un beneficio. A estos les conviene mantenerlos como esclavos. Pero hay otros más radicales y racistas que lo hacen con la finalidad de destruir a las sociedades e imponerse en el mundo como la única ideología válida.

Nota 3

Hay adicciones más disimuladas, incluso para la persona misma, quien no sabe que padece de la adicción. Como es el caso de las adiciones asociadas a las relaciones con otras personas o con el mundo en general. Por ejemplo, personas “co-dependientes” que mantienen relaciones tóxicas, personas que siempre atraen el mismo tipo de pareja, sea que las engaña, sea que abusa de ellas, sea que las maltrata de alguna manera o que necesita ser salvada. También hay personas adictas a jugar ciertos roles en el mundo como “ser un perdedor”, “ser un incompetente”, “ser desdichado” o experimentar en forma crónica ciertos sentimientos, como el de victimizarse, quejarse, encolerizarse, decepcionarse o desesperanzarse. Estas adicciones son más sutiles porque las personas no se dan cuenta de su propio patrón y de cómo es que “atraen” hacia sí el tipo de situaciones que las hacen sentir de cierta forma que es típica a lo largo del tiempo.

Lo que define nuestra individualidad es el hecho de que tenemos fronteras que nos diferencian del entorno circundante.

Es cierto todo eso que dicen los Fisicos Cuánticos y las corrientes espirituales respecto que que todo es Uno y que todo está conectado, y que todo es una manifestación externa de una unidad oculta. Todas esas ideas de que la diferenciación es una ilusión perceptiva porque al final somos Neutrones, Protones y Electrones, junto a partículas subatómicas, organizadas en formas que dan la ilusión de separación y diferencia. Y creo que no debemos olvidar todo eso; que nuestra fuente original es una sola y que estamos conectados con todo el Universo, con todo el Planeta y con Todos los otros Seres Humanos. Y esto debe recordarnos siempre practicar la Compasión con nuestros semejantes.

Pero por alguna razón una chispa del núcleo mismo del Cosmos, está plantada dentro de un Organismo Neuro-Bio-Quimico con Piel. Aunque tomados de la Esencia Original, tenemos una misión especial en esta Circunstancia que algunos consideran es una ilusión Holográfica: tenemos una Individualidad que nos distingue de otros.Aclarado eso y debidamente contextualizado, pasemos entonces a hablar de nuestra Individualidad.

Que la primera meta entonces, de nuestra Individualidad es la de definir y reafirmar nuestra Frontera con el mundo y con los demás. Y esto no es un fin en si mismo, sino que la única forma de poder contribuir de forma tangible, constructiva y perdurable al mundo, es a través de nuestra Individualidad; es dando de nosotros lo que es Único.

Pero si no protegemos y cultivamos esta Unicidad se vería en seria amenaza de disolverse con nuestras partes menos nobles y más burdas, reduciendo así su capacidad de aporte y originalidad. Así que la razón de definir y reafirmar nuestra Frontera y circunscribir nuestra Esencia, no es un acto Egoísta. Sino que para ser la mejor Persona que podemos Ser como entidades proveedoras, creativas y productivas en la Sociedad, es necesario crear un espacio Sagrado internamente que permita el fortalecimiento y desarrollo de nuestra Unicidad.

La forma concreta como definimos nuestra Frontera es a través de la Fijación de Límites en nuestra relación con el mundo en general y con las personas. Es decir, que estamos dispuestos a hacer y que no, en que vamos a cooperar y que vamos a rechazar, que vamos a adoptar como propio y que vamos a alejar de nosotros, que vamos a compartir con otros y que no, a que le vamos a dedicar nuestro tiempo y nuestra energía y a que no. Al definir lo que va bien conmigo y lo que no, estoy definiendo mi Frontera. Si escucho lo que dice mi Voz Interior, si escucho mis intuiciones, si sigo mis sueños e ideales, estoy aclarando y definiendo mis fronteras. Si me dedico a aquellas cosas que me hacen bien y son saludables para mí, y me alejo de aquellas que no, también estoy definiendo mi Frontera personal.

De manera que un primer aspecto en este tema es el de la Definición de nuestros límites. Esto incluye límites con respecto a lo que estamos dispuestos a hacer en nuestra vida personal tanto como en nuestra vida interpersonal. Me gustaría dedicar este artículo a la Fijación de límites en las Relaciones Interpersonales y en otro posterior dedicarme al otro aspecto. Pero debe quedar claro que el punto de partida de los límites en las relaciones es la definición que nosotros mismos tenemos de nuestra Frontera Personal en general. Es decir, una persona podrá fijar límites más claros en las relaciones, en la medida que conozca y defina con mayor claridad sus límites generales.

No es posible hacer un manual o procedimiento para definir y establecer los límites porque cada persona tiene que hacerlo en función de su propia Unicidad y es esta tarea en buena medida una de las principales tareas de su desarrollo. En cierta medida se asemeja a lo que el Psiquiatra Car Jung llamó Proceso de Individuación. Y cada persona al ser diferente debe definir cuan amplio y flexible puede ser, o cuan estricto y circunscrito le conviene.

Podríamos distinguir distintos tipos de límites respecto a lo que estamos dispuestos a hacer y a aceptar en otros; límites en el espacio físico (distancia y contacto), límites en el espacio verbal (contenido y tono de las conversaciones y palabras), límites psicológicos (contenidos mentales), límites en la acción (conductas específicas), límites en los hábitos alimenticios (consumo de alimentos y bebidas) o el plano espiritual incluso (rituales, oración, creencias).  Y cada uno debe definir sus propias fronteras en cada caso. Estas fronteras deben ser un reflejo de su Individualidad y lo que le encaja mejor con cada quien, que le permita sentirse en autonomía y confortablemente. Aunque también puede haber variaciones según el contexto, la circunstancia y las personas específicas.

La fijación de límites es una habilidad personal aprendida que tiene que ver con el Respeto a los demás y hacia sí mismo. Se aprende a través del modelaje en el proceso de crianza y de las experiencias personales. Una persona a la cual le hayan violado sus límites personales en forma física o psicológica, no respetándolo, o que lo haya presenciado en forma continua en su entorno inmediato, es una persona que tiene mayor dificultad para tener claras sus Fronteras. Por el contrario, quien haya sido educado con respeto y eso es lo que vio a su alrededor, tiene una mayor ventaja en esta labor. Para unos y otros, teniendo en cuenta que tienen puntos de partida diferentes, existe el reto de aprender a lo largo de la vida, cuál es la esencia de su identidad y cómo hacerlo florecer, cuáles son sus vulnerabilidades y cómo manejarlas,  cómo conseguir un espacio seguro y saber rodearse de las personas adecuadas.

Entonces una primera tarea consiste en hacer una revisión personal de cuán claros estamos en lo que es nuestra Individualidad y aporte único al mundo y si estamos cuidándonos y cultivándonos adecuadamente. ¿Nos sentimos drenados con frecuencia? ¿Nos sentimos frustrados porque alguien no se comporta como deseamos? ¿Estamos en relaciones donde nos maltratan y abusan en algún sentido? ¿O en relaciones donde no nos sentimos apreciados? ¿Nos quejamos de continuo por nuestras responsabilidades o por lo que no tenemos?

Este diagnóstico nos va a permitir determinar cuán alineados estamos en nuestro camino de desarrollo personal y puede ser una base útil para reflexionar sobre que hacer para acercarnos más a lo que somos y lo que necesitamos como Seres Especiales y convertirnos en unos Proveedores y Aportadores en el Mundo.

Si pensamos que otros son los causantes de cómo nos sentimos, porque hacen o no hacen ciertas cosas, puede que sea cierto, pero también es importante saber que somos dueños de cómo nos sentimos y podemos elegir como sentirnos frente a las circunstancias que nos rodean. Nos pueden apresar y maltratar externamente, nos pueden atacar en nuestras pertenencias y bienes, y aun así mantenernos libres, en paz, en majestad y ser dueños de nosotros mismos en nuestro interior. Esto es muy profundo y solo su ejercicio y perfeccionamiento puede acercarnos a esto. Esta idea la han elaborado personas como Víctor Frankl y Nelson Mandela a partir de su contacto con el sufrimiento. Y como dice el Biólogo Maturana en su libro El Arbol del Conocimiento; no es propiedad de la bala penetrar la carne, sino propiedad de la carne ser penetrada por la bala.

Entonces la actitud de una persona molesta porque otro no lo llama, o no le dice algo concreto, o en general por que el otro no hace lo que éste piensa que debe hacer, es una manifestación de que la persona no tiene sus Fronteras bien definidas. Esta persona está esperando que otro haga algo para llenarlo. Y esto era válido en la niñez, pero en la Adultez tenemos que aprender a llenar nuestras necesidades, atendernos, cuidarnos, querernos y valorarnos, y no depender de que nadie lo haga. No podemos esperar confirmación o afirmación de los demás.

Y lo más probable es que si una persona está atribuyendo a otros la causa de sus sentimientos y emociones, de su malestar o de su situación, incluso de su conducta, es porque esa persona, tiene un problema en la definición de su propia Frontera. Y si lo tiene, es muy probable que no sepa a ciencia cierta en que consiste tener Fronteras claras, y que por tanto, se relacione con muchas personas similares, sin darse cuenta, es decir, esté rodeado de personas que no tienen claras sus Fronteras y que por tanto, no saben fijar límites, lo que hace todo más difícil, porque ¿de quien van a aprender? En un caso así, en que la persona es parte de una familia o relación en donde todos carecen de Fronteras o son muy débiles, este ecosistema le impide cambiar y crecer, haciendo doblemente difícil el aprendizaje y el cambio, ya que cualquier intento de crecimiento es visto por su ecosistema como una amenaza.

Lo primero entonces es definir cuáles son nuestros parámetros en la relación con el Mundo; que es lo que queremos y necesitamos, para que y por qué, y como eso va a contribuir en que seamos un Actor Productivo en el medio donde nos desenvolvemos. Que metas son importantes para nosotros en la Vida, cuáles son nuestras preferencias de estilo de vida, que tipo de actividades son interesantes y estimulantes para mí, que tipo de personas me interesa cultivar.

Aquí nos podríamos detener un buen rato. De hecho, con muchos de mis consultantes, es aquí donde llegamos y comenzamos realmente a avanzar y a dedicar más tiempo. Muchas veces nos quejamos de una relación o de una situación específica que no nos gusta. Y no quiero decir que no sea necesario definir cuál es la Acción necesaria en un caso particular, sino que También es muy importante primero que nada en estar claros en la definición del Actor o Sujeto de esa acción. Pero sigo adelante porque este tema se sale del ámbito de este artículo y lo he tocado en otros artículos de este Blog.

Entonces, la Definición de nuestros Límites Personales es clave, no acaba nunca y es, sobre todo, una tarea de nosotros con nosotros, aunque la experiencia con la vida y con los otros, nos proporciona retroalimentación para enriquecer este trabajo personal.

Otro aspecto importante es el Reconocimiento de traspaso de los Límites, lo cual implica que haya una Toma de Conciencia. Si vivimos estresados y reactivos, apegados a la circunstancialidad del día a día, nuestra Conciencia se ve reducida. De manera que a través de diversas prácticas, entre ellas la meditación, el mindfulnes y las actividades contemplativas, es importante ampliar nuestra conciencia para aumentar nuestra capacidad de registro de las experiencias.

Hay dos fuentes primarias de reconocimiento de que nuestra Majestad Personal está siendo franqueada: el sentido  Visceroceptivo y los Sentidos Sensoriales. A través del Nervio Vago percibimos ligeras variaciones en nuestro medio interno corporal. Cambios en nuestras Vísceras mismas reflejan en forma instantánea que algo no está bien. Y tenemos que aprender a Leer estos Signos y Señales internos. Y hacer una evaluación sobre la procedencia o no de que nuestros límites están siendo traspasados y que es necesario hacer algo. O la información puede ser percibida a través de algún otro sentido, como la vista, la audición o el tacto, sin necesidad de que haya una reacción interna: alguien que se acerca demasiado o nos toca fuera de nuestro código de intimidad para con esa persona, o que dice algo o algo que vemos.

El siguiente aspecto o paso, por decirlo de alguna manera es la evaluación de esa señal para corroborar si hay violación de nuestra Frontera, es decir, Determinar si hay Violación de nuestra Frontera. No tenemos que ser reactivos y atender en forma mecánica cualquier señal de amenaza, sino que es necesario procesarla, tomando en cuenta las definiciones que hemos hecho de nuestras fronteras y el contexto específico en que ocurre el evento. Teniendo en cuenta tanto la señal como la circunstancia particular en la que esto se presenta, tiene que haber un Discernimiento de si en efecto hay un traspaso de nuestra Frontera y si es necesario y conveniente que fijemos límites.

En este punto es muy importante dejar a un lado ciertas inclinaciones de nuestra personalidad que podrían llevarnos a oscurecer nuestro discernimiento en estos casos. Como no es confortable, es algo antipático poner límites y muchas personas se sienten ofendidas cuando hacemos algo para fijar nuestros Límites, entonces muchas personas prefieren convertirse en Complacientes. Es decir, para no tener que definir límites y despertar posibles conflictos con los demás, terminan adaptándose a los demás en exceso. No digo que a veces un poco de flexibilidad no sea necesario, siempre y cuando ésta no sea un reflejo de falta de claridad en nuestra Frontera.

Por otra parte, hay muchas personas que para evitar problemas y no tener que andar fijando límites con los demás y enfrentar posibles conflictos y tensiones, evitan a los demás y marcan límites muy rígidos y distantes con los demás. Bueno, esto puede ser una preferencia personal respetable y habrá Temperamentos que necesiten vivir de ese modo. Sin embargo, tenemos que saber si esta rigidez no es un mecanismo de defensa que está escondiendo en el fondo una Frontera muy débil. Las personas que desarrollaron un attachement Indiferente en su infancia en la relación con sus cuidadores, son personas que lucen muy independientes y distantes de los demás, pero que en el fondo no saben establecer vínculos seguros.  Son personas que en un momento dado se enamoran o se entregan ciegamente a una amistad y luego son decepcionados y quedan muy heridos, reforzando su patrón de Indiferencia aparente. Son este tipo de personas que dice; mientras más conozco a la gente, mas quiero a mi Perro!

Así que el punto importante no se trata de ser abierto y flexible o distante y rígido. Si ser abierto o distante es un reflejo de una diferencia temperamental, está bien. Pero hay que evaluar si esto es un reflejo de que la persona no sabe decir que no, o si es un reflejo de que la persona no sabe cuándo y cuánto confiar.

El siguiente aspecto o paso es la Regulación Emocional. Poner límites no es muy confortable para uno mismo y no es muy popular. No hay porque suponer o esperar que los otros comprendan en forma tácita cuáles son nuestros límites y los respeten. No necesariamente cabe molestarnos con el otro porque ha traspasado nuestros límites. El primero que tiene que estar claro en cuáles son y defenderlos somos nosotros, no los demás. De hecho, no podemos controlar el comportamiento de los otros. Así que molestarse en estos casos, puede ser un desperdicio de energía que incluso haga perder efectividad ante el otro, que más bien puede percibir que le estamos mostrando nuestras vulnerabilidades.

De manera que es muy importante regular nuestra emocionalidad para asegurarnos que cualquier sentimiento de molestia o temor que se haya despertado por el traspaso de nuestra Frontera, no vaya a infiltrarse en la puesta en práctica de nuestra estrategia, transmitiendo una contaminación propia y personal que podría distorsionar el mensaje principal, capturando la atención del otro y convirtiéndose en protagonista en el fenómeno comunicacional. Por ejemplo, el otro al percibir indicios de nuestra emocionalidad podría responder a eso y decir; no te lo tomes así que no te estoy atacando.

En caso que se haya determinado que efectivamente hay violación de nuestros límites, el siguiente aspecto o paso, es la Estrategia a seguir. Tenemos que evaluar si la estrategia consiste en retirarnos o si consiste en decir o hacer algo. Esto es muy variable. Es obvio que si se trata de alguien con quien tenemos que relacionarnos con frecuencia es importante entonces que sean definidos los límites ante al otro de manera que no vuelva a ocurrir y aprender a convivir. Pero incluso que no lo vayamos a ver más, a veces es necesario también decir algo para recuperar nuestra dignidad personal y reafirmarnos.

A veces es mejor callar ante una situación de traspaso de los límites. Dejar pasar. Aprender como son los demás. Elegir en la medida que puedo con quien compartir y qué compartir. Pero en muchos otros casos es necesario hacer algo concreto para fijar límites, lo cual implica ir al terreno de la Acción.

Una acción muy básica es consiste en ser asertivo, lo cual implica en hacer consciente al otro de que su acción constituye un traspaso de nuestra frontera. Es decir, manifestar nuestro parecer y nuestra posición. Decir no me gusta que me traten así. No me siento confortable cuando haces tal cosa. No quiero hacer eso. No estoy de acuerdo en eso. Esto es lo más que podemos hacer, referirnos a nosotros. No olvidar que no podemos controlar al otro, pero si puedo referirme a mí y a lo que quiero y necesito.

Es muy importante sopesar el impacto de nuestras palabras y dependiendo de la relación, de la cercanía y de la gravedad del acto, decidir el tono, la firmeza y la forma de decirlo. Podemos decirlo de una forma simpática o ruda y eso depende de muchos factores. Pero que estos factores sean “ambientales” y no factores “internos”. Hay personas que solo hay que informarles con simpatía cuáles son nuestras preferencias y hay persona que simplemente hay que irles directo con una negativa tajante.

En materia de espacio personal, por ejemplo, es común encontrarse con personas que invaden el espacio personal del otro y se acercan demasiado o son “tocones” o “sobones”. Tanto entre sexo opuesto como en el mismo sexo. O que hablan en un lenguaje vulgar y escatológico al que no estamos acostumbrados. O que tienen preferencias alimenticias que dan por sentado que son universales. Hay personas que cuando hablan muestran un prejuicio implícito que quien no se comporte de la misma manera que ellos está mal. Hay personas que con la mejor intención del mundo y con ánimos de mostrar afecto invitan a sus casas a comer determinados alimentos asumiendo que el otro lo hace también: Vente un fin de semana y hacemos una parrilla! Vamos a reunirnos a tomarnos unas cervezas! Pero y ¿que sucede si el otro es vegetariano o no toma licor porque le cae mal?

No toco el tema familiar y de la educación de los hijos, porque es un tema muy especializado para el alcance de este artículo. Pero sobra decir que en si en nuestras relaciones sociales debemos ser muy cuidadosos en la forma como ponemos límites, allí mucho más. Pero fuera de las relaciones con los amigos y la familia, en las relaciones profesionales también tenemos que fijar límites. A los compañeros de trabajo, al Jefe, a los otros departamentos, a los subordinados. Hay códigos específicos como esto puede hacerse en el caso de límites que tienen que ver con el trabajo propiamente dicho, pero también se combinan con aspectos personales. Al final coloco un par de anécdotas personales que pueden ilustran la importancia de tener una visión clara de lo que queremos para nosotros y por qué hacemos lo que hacemos, y saberlo explicar y saberlo defender. Es obligado que mencione que una semilla de debilidad en la Frontera Personal en el mundo del trabajo es el Workaholism. La persona con esta tendencia quiere sobresalir y esto hace que se haga muy complaciente no sabiendo decir No a la empresa, lo cual tiene un alto costo en su vida personal. Escribí sobre esto en dos artículos en este Blog.

Ser asertivo y poner límites puede despertar la conflictividad del otro y su agresividad. Así que tenemos que estar preparados para lidiar con esto y salir airosos de ello. Máxime cuando nos topamos con gente tóxica. Si la relación nos conviene y tiene continuidad, va a ser necesario entonces que encontremos un camino de dialogo y entendimiento con el otro que algunas veces puede requerir de negociaciones.

Además de acciones verbales también pueden ser necesarias acciones de hecho. Esto puede abarcar desde recurrir a otros actores, como asesores, coachs y terapeutas, hasta recurrir a entidas, organizaciones e instancias, para aumentar nuestro empowerment, hasta alejarnos de ciertas personas y situaciones e iniciar nuevos emprendimientos que cambien la dinámica de nuestros acontecimientos futuros.

No siempre hay que poner los puntos sobre las “ies”, manejar conflictos, negociar o tomar acciones. Que estamos claros en cuáles son nuestras fronteras personales, a veces es suficiente. A veces no es conveniente “ir a la guerra” para hacer un punto de honor. Porque los costos van a ser mayores, o estamos en desventaja, o estamos en peligro, o no tenemos poder. Y en esos casos es mejor callar y optar por no dejarse doblegar por dentro. Pero siempre que podamos es mejor hacer el ejercicio de definir nuestros límites. Al igual que como un ejercicio físico, para mantenerse en forma. Porque sirve de retroalimentación para redefinir mejor nuestra frontera, aumentar nuestra conciencia y nuestro discernimiento, tener más habilidad de regulación emocional y ser mas diestros en la ejecución. Esto nos permitirá estar mejor preparados para cuando realmente estemos en el extremo de tener que ir a la Guerra de verdad verdad.

Conozco una ideología y sistema de vida la cual comparto que dice que siempre que sea para salvar la vida es mejor acoplarse. Sin embargo, es muy radical al establecer que uno tiene que hacer cualquier cosa necesaria para fijar límites, incluso hasta dar la vida si es necesario, si se le quiere imponer el reconocimiento de otros valores a expensas de los propios, mantener relaciones inapropiadas de tipo sexual o atentar contra la vida de los semejantes.

Solo me detengo a comentar el primer aspecto para permitirme decir que es muy común, en formas muy sutiles, que muchos no usan la fuerza para hacer que los demás abandonen sus identidades y adopten sus valores y forma de vida. En el Film El Diablo Viste Prada, se observa como una figura de poder, sin fronteras propias, entrega su vida a la ambición, la búsqueda de la gloria y del reconocimiento, sin importar el costo a nivel personal y familiar. Una chica inexperta comienza a trabajar para ella. En el desarrollo del Film vemos como sin imponerse, la figura de poder logra inclinar hacia su Culto a la chica inexperta que no tiene todavía bien formadas sus Fronteras. También podemos ver en el Film Rush que expone la vida del corredor de autos Nicky Lauda, cómo al no tener una Frontera clara, el protagonista se dejó arrastrar por la conducta temeraria de un oponente en las competencias que le llevó un accidente que desfiguró su rostro y que estuvo a punto de llevarle a poner en riesgo su vida.

Muchas veces, la Guerra no es tanto con el otro. Puede ser que haya un Otro y puede ser que haya que ir a una Guerra con él. Puede ser que incluso tengamos que estar dispuestos a dar la vida del traje corporal a favor de mantener la vida de la chispa Divina que reside dentro de nosotros. Pero la Guerra más importante es la que tenemos que librar para definir aquello que pertenece a nuestra Individualidad dadora de Vida y que es la esencia personal que debemos cultivar, de aquello dentro de nosotros más burdo, fuente de nuestras vulnerabilidades, que si bien también está con nosotros y nos pertenece de alguna manera, tenemos que saber apartar porque conducen a la auto destrucción.

 

Lecturas sugeridas en este Blog:

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/02/09/estableciendo-fronteras-adecuadas-en-nuestra-relacion-con-el-mundo/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2014/11/30/reponiendo-fuerzas/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2013/11/27/transacciones-energeticas-iii-fugas-energia/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/05/08/gajes-del-oficio/

https://excelenciapersonal.wordpress.com/2012/04/17/un-riesgo-profesional-del-que-se-destaca/

 

Anécdotas personales en el mundo organizacional:

En mis inicios profesionales pasé por el mundo organizacional y me desempeñé como gerente de recursos humanos en varias empresas. Puedo compartir dos anécdotas que pueden mostrar como la definición de la frontera que uno hace a nivel personal a favor de las propias concepciones y visiones del rol que a uno le toca desempeñar impacta la dinámica de las relaciones de trabajo y del rol que a uno le toca desempeñar.

Era el gerente de recursos humanos de una compañía y un día me llamó el Gerente General a su oficina. Cuando llegué él estaba reunido con el Gerente de Informática. Me comentó que aquel recibe muchas solicitudes de Apoyo a Usuarios y que no se dan abasto en el departamento para atenderlas, lo cual afecta su dedicación a otros proyectos. Que estuvieron discutiendo sobre esto antes que yo llegara y habían decidido dictar cursos para incrementar las capacidades de los usuarios de manera que disminuyera la demanda de atención al departamento de Informática. Que yo me pusiera de acuerdo con él para que el departamento de Recursos Humanos se encargara de la logística de salones, refrigerios y asistencia del personal.

Yo asentí y le dije al Gerente que contara conmigo para apoyarlo. Pero sinceramente algo no me había gustado en esa situación. ¿Cuál era la expectativa que se tenía acerca de la Gerencia de Recursos Humanos dentro de esa empresa? ¿Coincidía con mi visión personal? Definitivamente no. Así que me quedé esperando que terminaran la conversación y el Gerente de Informática se retirara para conversar al solas con el Gerente General. El Gerente General me miró como preguntando que hacía allí y por qué no me iba. Y le dije expresamente que quería hablar con él, e hice un gesto de dejarles un poco de privacidad alejándome un poco, pero sin abandonar la oficina por completo en señal de que estaba esperando.

Cuando se presentó la ocasión le dije, sin estar molesto pero si muy firme, que yo tenía una visión del Departamento de Recursos Humanos diferente a esa. Que yo consideraba que el papel del Departamento era más bien fijar las condiciones para que la actividad tuviera un impacto perdurable, escogiendo al proveedor adecuado y negociando con este la estrategia de aprendizaje y contenidos específicos. Mi jefe aceptó esto y definí una Política y Procedimiento donde se definían los roles y responsabilidades en materia de educación y adiestramiento.

Otra anécdota en la misma empresa. Era una empresa con veinte centros de trabajo a nivel nacional, además de la oficina principal y dos plantas industriales. Y la unidad de recursos humanos se encargaba de proveer de candidatos elegibles para la oficina principal directamente, y en la Planta a través de una unidad de extensión, pero no podía hacer lo mismo con los otros veinte centros de trabajo a nivel nacional.

El gerente previo a mi llegada viajaba continuamente con otros personajes de confianza a las diferentes localidades a hacer campañas de reclutamiento, descuidando su dedicación a otros proyectos. Pero a él le gustaba viajar y lo que eso representaba en beneficios indirectos no pecuniarios. Había fortalecido esa dependencia con los centros locales, pero él no se daba abasto, creándose muchas vacantes. La presión de las vacantes y su imposibilidad de poder dar un servicio eficiente, le llevó a permitir que los diferentes centros pudieran contratar a cualquier persona, sin ninguna evaluación, por atender la emergencia. Esto lejos de solucionar el problema, lo agravó, porque aumentó la rotación de este personal por despidos y el número de robos internos por falta de una selección adecuada de este personal incrementándose también los costos.

Cuando me tocó sustituir a esta persona, todos esperaban que yo hiciera lo mismo que se suponía que hacía la persona de recursos humanos; viajar de centro en centro pidiendo la renuncia de los que habían robado con paquetes arreglados porque era muy difícil su comprobación, a la vez que haciendo las campañas de reclutamiento masivas.

Pero yo tenía otra visión personal de lo que consideraba que era recursos humanos y que era más afín a mi profesión de Psicólogo. Así que una vez discutido esto con mi jefe, definí una Política y un Procedimiento que definía los roles y actividades de cada parte. Los centros tendrían que absorber la actividad operativa y encargarse del reclutamiento y de llevar a cabo actividades de evaluación psicométrica, médica y legal del personal. La gerencia de recursos humanos definió los proveedores autorizados con quienes coordinar estas evaluaciones y los procedimientos y sistemas para ello. Finalmente, la gerencia de recursos humanos decidiría en función de perfiles y puntuaciones la contratación del personal. Este sistema descentralizaba la operación y centralizaba la decisión, dando muy poco peso operativo a la unidad, y mucho más protagonismo conceptual. Con él logró reducir la rotación en 90% y la tasa de robos se fue a cero.

 

La única forma de sentirnos completos es honrando nuestra chispa Esencial como seres especiales. Lo que nos da vida, no proviene del mundo material, sino de un plano sutil que da vida a todo y esta interrelacionado con todo. De hecho, los científicos han encontrado en nuestro cuerpo elementos que no proceden del Plantea Tierra, sino que provienen del Big Bang mismo. Por lo tanto, el axioma principal que tenemos que seguir es Confiar en la semilla “Divina” que reside en nosotros, protegerla, cultivarla, y seguir sus directrices en términos de a que dedicar nuestros esfuerzos.

Sin embargo, hay dos grandes fuerzas que buscan hacernos desconfiar de nuestra capacidad de encontrar un lugar en el mundo y prosperar. La primera por la vía de la atracción, el deseo y la tentación. Nos quiere conducir a encontrar alivio en cosas que si bien tienen un efecto placentero, algunas no pueden usarse y otras deben usarse con moderación, bajo condiciones específicas y con el propósito de honrar y celebrar la vida. Si una persona traspasa estos principios,  esta fuerza termina por hacerlo su esclavo. La segunda fuerza, actúa a través del ataque y el desafío. Busca rebajar y doblegar a la persona, sembrando en él el miedo, y haciendo que perciba al que lo ataca como una amenaza real a su integridad y subsistencia. Si percibe que tiene más poder, termina por aliarse con la convicción de que no hay otra salida y de que esta es la única forma de subsistir y llenar sus  sus necesidades, pero luego termina por tener una vida de prisionero, mecánica, vacía y sin propósito.

Si estas dos  fuerzas operan sobre la persona sin ser contrarrestadas, la persona termina desconfiando de sí mismo como ser especial y único capaz de ser productivo con su propio talento y que merece un lugar en el mundo con su propia identidad, separándose de y renunciando a lo que verdaderamente lo alimenta y le da vida.

Pero si ocurrió el milagro de poner a la materia inorgánica al servicio de una chispa transmaterial procedente de un plano de mas dimensiones que éste, no fue para que la persona terminara abandonada a merced de fuerzas fuera de su control,  humillada y pasando malos ratos; sino para hacerla triunfar y prosperar. Pero esto no viene en forma automática. Hay que saber honrar a la fuente original y reconocerla como la única fuente primordial y única de todo. Incluso, como la creadora misma de esas fuerzas externas que actúan para probarnos y forjar nuestro desarrollo.

En la medida que confiemos y sepamos conducirnos adecuadamente, en esa medida estaremos protegidos. El camino este implica, por un lado, auto contenernos para resistir nuestras inclinaciones a vicios: excesos en la comida, la bebida, el juego, el sexo inadecuado, los fármacos y las drogas y cualquier actividad que implique desperdicio de nuestra energía vital. Y, por otro lado, vencer nuestros temores frente a otros más poderosos. Es decir, resistirnos a la búsqueda de poder y dependencia de otros, a recibir y repartir migajas.

Para poder cultivar y honrar nuestra esencia, entonces, tenemos que contrarrestar estas fuerzas con dos fuerzas contrarias. De no hacerlo, caeremos presa de adicciones a sustancias o actividades o, al sometimiento a otros. En ambos casos, esto conllevaría a una renuncia a si mismo, al exilio de la chispa esencial, a renegar del origen transmaterial de la vida y a la dependencia de lo material. Esto conduce a la esclavitud, pues la persona termina honrando a agentes materiales como si fueran ellos los que la animan y sostienen. En ambos casos conlleva a realizar una dedicación y un Servicio a un agente material distinto del agente primordial de donde procedemos. Y eso constituye una traición que eventualmente conduciría a la destrucción.

Entonces tiene que haber dos fuerzas que contrarresten las anteriores. Una la de saber acceder al placer de manera alineada con normas de contenido, extensión, forma y propósito. Y la otra, que nos permita poner límites adecuados en las relaciones de manera de saber lidiar efectivamente con los ataques de otros que buscan doblegarnos. El ejercicio continuado de estas dos fuerzas internas, crea el terreno propicio en el que la semilla primordial nuestra, en la forma de Self, crezca y se fortalezca, indicándonos de manera más clara que acciones seguir, a que dedicar nuestros esfuerzos, como orientar nuestro Servicio de manera de honrar el Principio vivo primordial de donde procede todo.

Entonces, hay un espacio para amar y desear, y hay un espacio para limitar y separar. Las dos son acciones legítimas y necesarias. No tiene sentido una práctica basada en el amar exclusivo. Ni tiene sentido una práctica basada en el limitar exclusivo. Ambas son prácticas torcidas que conducen a la esclavitud y la desaparición.

En próximas entregas desarrollaré ambos campos de acción. Pero voy a comenzar por el segundo: cuando y por qué hay que esforzarnos en el ejercicio del Limitar hasta el punto de hacer la Guerra! Cómo es que si estamos hablando de honrar la vida quepa justificar una Guerra? Bueno, escribiré sobre eso próximamente: sobre la base psicológica de la Guerra!

Excelencia Personal

hombres de honorLa resiliencia puede ser vista como la capacidad de dejarse afectar menos por las experiencias adversas y de recuperarse más rápidamente de ellas. Cuando las personas resilientes se enfrentan a la adversidad experimentan emociones negativas por menor tiempo e intensidad, al tiempo que tambien tienen emociones positivas. Las emociones negativas activan una respuesta biocomportamental de inhibición y retiro, que en el resiliente tiene menor duración, pudiendo activar la tendencia contraria de exploración más rápidamente. Esto facilita un mejor ajuste a la situación y una mayor posibilidad de integrar las experiencias a la vida. Vamos a revisar algunas recomendaciones para emular el funcionamiento del cerebro de las personas resilientes.

Mientras se está expuesto a situaciones adversas:
1) Moderar la expresión conductual y el lenguaje, con la idea de no intensificar las emociones negativas sentidas. Esto incluye el uso moderado de quejas, reproches, malas palabras, ademanes excesivos, velocidad del habla, elevar el…

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caminoEstoy viviendo temporalmente en un nuevo lugar desde hace un par de meses y recientemente me di cuenta que el tanque del toilet tarda mucho en llenarse, así que abrí un poco más la llave de paso especial que tiene y ésta comenzó a gotear repetidamente. Mientras más abría la llave más goteaba hasta crear un charco en el piso rápidamente. Esto puso en evidencia que no está bien y que hay que arreglarla. La cerré de nuevo y dejó de gotear. La fui abriendo poco a poco hasta llegar a un punto que no goteaba, pero que estaba suficientemente abierta como para darle suministro al tanque. Y entendí que así era como estaba al inicio. Quizás el anterior inquilino descubrió lo mismo y la colocó justo en el lugar que no gotea.

Está bien la llave? Funciona?

Hasta cierto punto está funcionando, ciertamente. Pero no en toda su extensión. Tiene un rango específico donde puede funcionar, pero otro que no.

Algo similar ocurre a veces con nosotros. Funcionamos, sí, pero no en todo nuestro potencial.  Nos colocamos en una posición específica para adaptarnos a ciertas circunstancias. Luego, pasa el tiempo. Y nos quedamos funcionando de la misma manera. Como el cuento del Elefante aquel que estaba amarrado de pequeño y siguió así incluso de grande cuando ya tenía fuerza suficiente para librarse de su atadura.

Muchas veces, nos mantenemos atados a límites que restringen nuestro potencial sin darnos cuenta. Tal vez sea una tendencia humana extendida. Un principio de inercia. Y temporalmente puede que esté bien. Tal vez en un momento específico eso cumpla una función. Y lo podemos mantener de ese modo, porque nos sentimos en lo que llaman la zona de confort, porque nos resulta familiar, porque estamos acostumbrados. Pero no es buena idea mantenerlo cuando obstaculiza nuestro crecimiento, cuando restringe nuestras posibilidades.

Mantenernos aferrados a lo que impide nuestro crecimiento no es afín con el proceso de vida mismo, pues la vida implica una renovación continua.

Ahora bien, por otro lado, pienso que no todo en nosotros debe cambiarse. Mi opinión muy personal es que tenemos una esencia y esa esencia es más permanente. Esta es nuestro núcleo, nuestro Ser, que incluye nuestras cualidades, nuestro camino y nuestra misión. Las cualidades son las características y habilidades distintivas que nos permiten hacer contribuciones. Nuestra misión es al servicio de qué ponemos a funcionar esas cualidades. Y nuestro camino es el recorrido entre nuestro Ser Semilla y nuestro Ser Potencial.

Así que tenemos que desarrollar una percepción especial para poder discriminar lo que en nosotros es afín con la vida, lo que nos va a permitir avanzar en nuestro camino, lo que permita poner en funcionamiento nuestras cualidades, y no perder de vista nunca nuestra misión.

Si pasa un tornado o hay un bombardeo de misiles, lo normal es protegerse por supuesto. Tiene uno que buscar un lugar seguro, bajo tierra quizás. Un lugar blindado. Si entran unos delincuentes al lugar donde estamos, lo normal sería esconderse y no hacer ruido.

Pero una vez pasada la amenaza, tenemos que recuperar nuestro estado previo de vitalidad. Explorar, jugar, divertirnos, investigar, conocer, ampliar nuestros horizontes, buscar nuevos recursos.

No les ha pasado que a veces se han mantenido en una posición restringida sin necesidad? Si no hay una amenaza real, mi recomendación es que salgamos del cascarón, que exploremos, tanto dentro de nosotros para conocer mejor nuestra esencia, como fuera para ver que recursos nuevos podemos unir a nosotros. Así podemos activar el movimiento en nuestro camino. En el mundo hay dificultades ciertamente, pero también hay muchas bendiciones. Por qué no atraer más bendiciones a nuestra vida?

Así que, si la llave no está bien del todo, es mejor cambiarla.

 

He tenido la experiencia personal de vivir esto en carne propia.

Antes de dedicarme a la consulta, la enseñanza y el coaching, dediqué a la Psicología Organizacional la primera parte de mi vida profesional. Trabajé en empresas privadas multinacionales y crecí mucho. Pude tener familia, casa propia, carro, viajes e incluso una casa adicional donde pasar momentos especiales. Pero llegó un momento que sentí que la llave de paso de mi vida estaba atorada. Que había una parte de mi Ser que no encontraba expresarse en ese estilo de vida. Pero acostumbrado a un buen carro y un buen empleo con una buena remuneración no es fácil. Así que puse la llave en un lugar donde no goteara. Pero soñé que lo que quería para mi era escribir sobre desarrollo personal, enseñar en la Universidad, dictar talleres y cursos, atender personas en mi consulta individual. Y esto pasó de sueño, a realidad. No fue de la noche a la mañana. Tuve que formarme y aprender nuevas cosas, y hacer nuevas relaciones. Pero lo logré. A la final tuve mi consulta privada para casos de psicoterapia, clientes de coaching, dicté clases en la universidad, y en talleres para empresas y para profesionales, he escrito en este blog cientos de páginas, he participado en congresos incluso internacionales y escribí recientemente en un libro conjunto.

Acabo de cumplir con otro de mis sueños: vivir en Israel. Esa idea apareció en mi mente como una fantasía hace muchos años. Luego se convirtió en un anhelo. Luego en una meta y luego en un plan. Finalmente, ahora es una realidad.

Por estas experiencias de vida me siento muy convencido de las ideas que estoy compartiendo en este artículo. Pero también, por las experiencias que he tenido con mis pacientes y consultantes, que he visto estancados, y que en muchos casos he visto como han logrado salir.

Considero que mi misión de vida es ayudar a las personas a encontrar su camino. Amo esa actividad. Lo he hecho conmigo y lo he hecho con otros. Así que te invito a que me contactes para darte apoyo en ese proceso a través del Skype.

Víctor Calzadilla

imagesEn los últimos años he bajado la frecuencia de mis publicaciones. Sigo con mi compromiso con la divulgación, pero me ha tomado más tiempo escribir. En primer lugar, porque ahora estoy orientado a compartir más reflexión que información. Además porque estoy formando un punto de vista mucho más amplio a partir de mis propias experiencias y las experiencias con mis clientes. Así que por ahora, comparto muy corto sobre algunas ideas que me han venido rondando en la cabeza. Pero voy muy directo al grano con una especie de apunte muy esquemático.

Lo que necesitamos para cambiar es un verdadero punto de partida.  Quiero decir, un punto de partida que sea verdadero, autentico, real, que tenga que ver con lo que realmente somos en la realidad, no con lo que pretendemos ser o con la imagen que queremos dar.

Es propio de la cultura actual la idea de la “imagen”. Que si tú eres un producto y tienes que dar una imagen para que te “compren”, y que todos te observan y tienes que dar una idea de coherencia, que tienes que ser razonable, íntegro o confiable. Y ¿tu vida personal? Pues, que quede escondida en la medida de lo posible, a menos que haya trofeos que mostrar, sea una pareja, o un viaje, o posesiones materiales, siempre que contribuyan apuntalar esa imagen. Y lo que antes ocurría en el terreno social de fiestas, celebraciones, encuentros y clubes, ahora en buena medida ha pasado a las redes. Y vemos a mucha gente posteando frases o imágenes deslumbrantes, o fotografías sonrientes y de celebración continua, con la idea de marcar un terreno, de dar una apariencia, o de formar un liderazgo.

No tiene nada de malo todo esa cultura del mercadeo personal y de que “el producto eres tu”. Pero quiero llamar la atención sobre el hecho de que si bien eso puede ser parte de una estrategia para vender un producto, o vender su propia imagen para que lo contraten para algo,  no tiene nada que ver ni sustituye a el verdadero y auténtico desarrollo personal.

Entiendo, que hay que ganarse la vida. Hay que idear un trabajo, un mecanismo beneficioso, transacciones de intercambio social y económico. Pero, insisto, también tenemos que desarrollarnos. Y de esto se trata este Blog que inicié en el año 2009 y que llamé Excelencia Personal. No tiene que ver con venderse mejor o dar una mejor imagen, o con persuadir o influir sobre los demás. Tiene que ver con el proceso de mejora personal dentro de una ruta más íntima y privada de desarrollo, más asociada con lo que Covey llamó la Victoria Personal.

El éxito visto desde este punto de vista no consiste en aumentar los activos, sino en ser lo mejor que puedo llegar a ser.

Este trabajo personal de desarrollo tiene como propósito hacer florecer las cualidades potenciales con las que hemos sido dotados y materializarlas de manera de ser un aportante en nuestro medio que contribuya con los procesos dadores de vida.

Pero en mi experiencia personal, con mis clientes y como observador, me he dado cuenta que así como tenemos cualidades muy peculiares en la forma de  talentos, fortalezas y valores muy específicos, también tenemos tendencias descarriladoras, disfuncionales e incluso ruinosas.

Las personas varían no sólo en función de la dotación natural que tienen de sus cualidades, sino también en el nivel de dotación que tienen de sus tendencias descarriladoras. Esto es muy obvio en todos esos casos públicos de estrellas y famosos, que emergen como la espuma y alcanzan límites de realización muy altos, pero que a la par, de una manera menos pública al inicio, también han experimentado, algunos más, otros menos, la expresión de su “otro” lado menos luminoso. Y sobran ejemplos, de casos en los que el lado menos luminoso llevo todo al colapso y en muchos otros a la misma destrucción.

Es cierto que la psicología se dedicó por muchos años a estudiar el lado disfuncional y patológico.  Y tiene razón la psicología positiva de insistir en estudiar con la misma dedicación a la realización personal y al florecimiento, así como a sus factores coadyudantes. Pero ambos esfuerzos tienen sentido sin que uno anule o sustituya al otro, porque ambos aspectos están presentes en la naturaleza humana.

Esta es la idea que estoy madurando, y que llamo la teoría de las dos semillas (1), teoría dual o de la Doble Ruta. Sin embargo, no pretendo desarrollar esta idea en profundidad en este momento, sino solo como marco de referencia para poder comprender que el desarrollo personal precisa de dos esfuerzos o trabajos diferentes  ninguno de los cuales debe descuidarse.

El primer trabajo, lo llamaré Trabajo de Expresión, consiste en desarrollar nuestras cualidades (2). Y esto implica, conocer nuestro perfil de talentos, nuestro tipo de personalidad, las actividades que amamos hacer, las fortalezas, valores y virtudes y, sobre todo, como todas estas cosas se combinan en una esencia única que debemos hacer florecer. El proceso clave de este trabajo es la Activación.

Pero hay otro trabajo paralelo tan importante como el anterior, que llamaré Trabajo de Transformación, que consiste en refrenar nuestras características con tendencia al descarrilamiento y ponerles un límite por una parte. Pero no se trata de reprimirlas y contenerlas, sino de encauzarlas y refinarlas, hasta que integren un todo con el trabajo de expresión. El proceso clave de este trabajo es la Auto-retricción.

No es que haya personas con buena semilla y otras con mala semilla, o personas con cualidades y personas con defectos. Mi opinión es que todos tenemos las dos semillas. Lo que pasa es algunos tienen una semilla expresiva más grande, otros tienen más grande es a su semilla de transformación. Además, algunos tienen la semilla de transformación por “encima” y otros tienen por “encima” a la semilla de expresión. Una persona puede tener muchas cualidades positivas, y a la vez, tener un trabajo importante que hacer con ciertas características. Si no hacemos el trabajo de transformación personal, puede ser que lo que hacemos con la derecha lo destruyamos con la izquierda.

Sobre la “segunda semilla” Freud y Jung tenían fuertes divergencias. Mientras el primero pensaba que en el Inconciente había todo un volcán peligroso, Jung consideraba que había que dejar salir lo que estaba guardado y no temerle para ver el tesoro que estaba detrás.

Acerca de este trabajo de transformación en particular, o Alquimia Interior como le gustaba llamarlo a Jung, es sobre lo que quería hablar en este artículo muy brevemente. En particular, quiero destacar la importancia de tener claro cuáles son nuestros descarriladores (3) y a donde nos llevarían de darles rienda suelta. Algunos descarriladores típicos son; las adicciones a sustancias, la adicción sexual, la celotipia, ser peleón y argumentativo, la furia, ser llorón y quejarse por todo, la envidia, la juicio, la crítica y el reproche a otros, la auto tortura, la soberbia, perder el tiempo y andar a la deriva, etc.

Uno de los principales obstáculos en el trabajo personal de transformación es la negación y la falta de conciencia. Es decir, no tener conciencia de que tenemos un área de nuestra vida en la que tenemos que poner un límite y buscar la transformación. Me he dado cuenta que muchas personas les cuesta mucho ir a consulta. Piden la consulta y luego la cancelan, y la vuelven a pedir, y la vuelven a cancelar. Muchos piensan: bueno, esto no es un problema serio realmente. Mejor me ahorro este dinero.

Lo que hace que un problema sea serio es el hecho de no hacer nada para mejorarlo. O sea que puede ser que su característica no sea muy grave en este momento al compararla con otros. Pero lo importante no son los otros ni la comparación estadística. Cada quien tiene sus propia carrera y su propio desafío de mejora a la medida. Y la única forma de asumir nuestro trabajo de transformación es conocer nuestra carrera de auto mejoramiento, nuestra “carrera privada” y nuestro punto de partida real en ese carril. No la imagen que damos a los demás, ni la imagen que pretendemos darnos a nosotros mismos. Hay que tener mucho coraje para enfrentar la dura realidad de ver nuestro lado menos luminoso, cara a cara, sin deprimirnos, sin molestarnos, sin negarlo, sin proyectarlo. Verlo con madurez. Ver nuestra sombra. Y ponernos a trabajar para refinar esa parte nuestra desde un punto de partida que sea cierto, verdadero y auténtico.

 

 

Notas:

(1) Tome la idea de la semilla de la Teoría de la Bellota de James Hillman. Sin embargo, Hillman habla de una sola semilla. Es su forma de elaborar la idea de Jung de la Individuación. La idea es que cada quien tiene una esencia que es incluso previa a su ser biológico. Esa esencia debe ser desarrollada a lo largo de al vida. Pero para ello, la persona debe poner su vida al servicio de esta esencia primordial, y no a otras motivaciones más “accidentales”. Esta idea de la Bellota de Hillman, la ejemplifica usando como metáfora el mito de Er, planteado por Platón en La República.

(2) La Psicología Positiva, especialmente Seligman, ha planteado la idea del Florecimiento, como un proceso que permite la materialización de las potencialidades positivas de la persona.

(3) La idea de que existen factores descarriladores la tomé del Center for Creative Leadership, quien planteó en los Noventa que los Talentos, Fortalezas y Competencias usados excesivamente conllevan al descarrilamiento de la carrera. La idea que yo planteo es diferente, pues la fuente del descarrilamiento según mi punto de vista no son las cualidades positivas, sino ciertas características que la persona debe poner bajo control .